7. Viejos encuentros y Noticias sorprendentes.
Era temprano, tanto que el sol aún no había salido pero Andraya ya estaba despierta, los nervios no la habían dejado dormir bien, la impaciencia por lo lento que avanzaba la noche se hizo notable en el momento en el que los niños se habían ido a dormir y se quedó sola con sus inquietudes.
Había tomado un desayuno ligero en su habitación antes de dirigirse al laboratorio de pociones, la poción tenía un color y una consistencia parecida al mercurio, estaba perfectamente hecha. Andraya cogió una pluma negra, era parecida a las plumas de sangre de Gringotts pero sin la necesidad de utilizar la sangre del que escribe solo lo que asimila, y la sumergió en el caldero al instante la poción fue disminuyendo absorbida por la pluma hasta que el caldero estaba vació, cogió con cuidado la pluma y noto que estaba caliente. Acercó la pluma esta un pergamino en una esquina de la mesa y al posarla encima empezó a escribir. Cuando acabó y cogió el pergamino no pudo evitar resoplar.
-De todos los lugares, eliges precisamente ese -dijo en voz alta- Eres demasiado predecible.
Guardando el pergamino en el bolsillo de su chaqueta se aseguró de tener todo preparado antes de salir.
-¡Mipsy! -llamó y con un ruido sordo apareció el elfo doméstico.
-Ama Draya, ¿qué puede hacer Mipsy por usted?
-Voy a estar fuera por el resto de la mañana por asuntos importantes y necesito que vigiles a los chicos, cuando despierten diles que no volveré hasta tarde.
-Mipsy cuidará de los jóvenes amos, ¿la ama Draya necesita algo más antes de irse?
-No, eso es todo, gracias Mipsy.
Andraya se dirigió hasta la entrada del vestíbulo principal, allí suspiró con fuerza y agarrándose la muñeca izquierda dijo -Manoir Blanc.
Con la sensación de ser aspirada por un tubo, Andraya aterrizó en un portal, una vez se sacudió de encima la molesta sensación se acercó a las grandes puertas de la mansión pero antes de que pudiera tocarlas se abrieron de golpe rebelando un "pequeño" ejercito de elfos domésticos.
-¡La pequeña Ama Draya ha vuelto! -gritó uno antes de pudiese reaccionar tenía a un montón de entusiasmados elfos alrededor de ella, sonriendo Andraya les saludo uno por uno, hacía dos años que no pasaba por la mansión Blanc en Francia y estaba sinceramente contenta de ver a todos los elfos.
-Bueno -empezó después de un largo saludo- voy a tener a un viejo amigo aquí, así que si pudierais preparar la habitación de invitados principal lo agradecería mucho. -ni siquiera terminó de hablar cuando cuatro elfos desaparecieron para arreglar dicha habitación- Okey, a todos no pueden decirle nada del invitado ni de lo que pasé aquí a Aries, Alex y Harry, ¿entendido? -un coro de síes le respondió.
Andraya se volvió a un elfo en particular y sacó el pergamino de su chaqueta y se lo entregó. -Rennt, necesito que vayas a esta dirección, allí deberías encontrar a un hombre llamado Sirius Black, o un perro negro grande, lo primero dile que te envió yo y que no creó que sea culpable, que necesito hablar con él urgentemente y que puedo proporcionarle un lugar seguro, si acepta tráelo ante mí.
Rennt asintió y tras leer una vez desapareció, dejando caer el trozo de pergamino donde se podía leer claramente: Gran Bretaña, Hogsmeade, Casa de los Gritos.
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Sabía que elegir ese lugar era probablemente una mala idea, Sirius era consciente de ello pero después de haber vagado de un lado para otro durante las últimas tres semanas era un alivio poder quedarse en un sitio sin preocuparse de si alguien se dio cuenta de él y llamó a los aurores.
Había llegado a La Casa de los Gritos hace tres días los cuales se las paso arreglando el viejo y destartalado lugar para hacerlo al menos un poco habitable, ahora mismo se encontraba tumbado en la cama mirando fijamente el techo como si este tuviera las respuestas que tanto ansiaba. Tan perdido estaba en sus pensamientos que cuando oyó el sonido inconfundible de una aparición saltó de la cama varita en mano adoptando una posición defensiva, como ex-auror las viejas costumbres tardaban en morirse. Parpadeó confuso al encontrarse a un elfo doméstico que llevaba una especie de traje de mayordomo totalmente negro, tenía en la esquina superior derecha una cresta que le era familiar.
-Señor Sirius Black me envía Ama Draya para decirle que ella no cree que sea culpable que necesita hablar con usted inmediatamente y que puede proporcionarle un lugar seguro ¿Acepta venir conmigo?
Sirius estaba sorprendido pero rápidamente el entendimiento llegó a él, Con qué por esto debía esperar un mes pensó. Recogió la mochila de el lado de la cama, no se había separado de ella en ningún momento.
-Acepto ir contigo -dijo al tiempo que se enderezaba. El elfo se acercó y poniéndole la mano encima desaparecieron de allí.
Una vez superado la molesta sensación Sirius pudo fijarse que se encontraba en un salón grande de colores Gryffindor, en el frente había dos cómodo sofás en forma de U y unos sillones delante de un televisor plasma con DVD y varias consolas de juego, a un lado había una estantería lleno de libros muggle que reconoció como los que Remus había intentado hacerle leer una vez y justo detrás de los sofás a lo largo de la pared había un gran escritorio de media luna con una silla giratoria de oficina en el centro, también tenía tres pantallas de ordenador.
-Gracias por traerlo Rennt, yo me hago cargo a partir de ahora -dijo una voz familiar a sus espaldas.
Al darse la vuelta se encontró a Andraya que no había visto en ocho años, no había cambiado mucho lo único que era diferente era su expresión ahora era más relaja menos sombría claro que tenía que ver el hecho de que la última vez que la había visto fue después de un combate contra mortífagos le había dicho que por motivos urgentes tendría que abandonar el país de inmediato y que no sabía cuando volvería pero que intentaría mantenerse en contacto y luego despareció por un año. Ya no tenía ese aire desconfiado y peligroso ni la mirada fría y calculadora, pero Sirius no se engañaba sabía que a la menor señal de peligro se convertiría en la impasible guerrera que tantas veces había visto en la batalla.
-Ha pasado mucho tiempo Sirius -dijo acercándose, por impulsó se adelantó a la abrazó con fuerza, ella se puso rígida y tras unos instantes le devolvió el abrazo vacilante.
-Andraya... -suspiro, había extrañado tanto a su querida "hermana", recordaba cuando habían bromeado James y él sobre haberla adoptado como hermana y merodeadora honoraria. Cuando se separaron Andraya tenía los ojos húmedos y le dirigió una triste sonrisa.
-Hay mucho que hablar, y como buena anfitriona te dejo elegir el tema de conversación.
-Peter -Sirius dijo inmediatamente su expresión oscureciéndose. Andraya perdió igualmente la sonrisa y con actitud sombría indicó que se sentarán para poder conversar de forma adecuada.
-Él era el verdadero Guardián Secreto -fue lo primero que dijo- quiero decir todos sabían como de cerca estábamos James y yo, sería obvio que yo sería el Guardián y Peter... ¿quién pensaría que el pequeño Peter era el Guardián? ¿quién duraría del pequeño y tímido Peter? ¿quién creería que Peter, un Gryffindor, un Merodeador sería un mortífago? -su voz estaba tan llena de rabia que Andraya suavemente puso su mano sobre su hombro, Sirius le lanzó una mirada antes de inspirar hondo y luego soltar el aliento.
-Sirius esa noche... cuando fuiste a Godric's Hollow y cogiste a Harry ¿puedes decirme qué pasó después? -preguntó con cuidado Andraya.
-Estaba tan furioso... quería correr tras Peter, darle caza por haber entregado a James y Lily pero Harry me necesitaba, así que me preparé para irme a mi casa, ya había subido a mi moto cuando Hadrig apareció y me dijo que por ordenes de Dumbledore tenía que llevarse a Harry, me opuso le dije que era su padrino, que yo me haría cargo de él, pero insistió y... yo iba a coger a Peter y luego iría a buscar a Dumbledore y le diría que iba a cuidar a Harry como hubiesen querido Dumbledore, no podía cazar a Peter con Harry así que se lo entregue a Hadrig, después de dos días de perseguir a Peter logré acorralarle en un pequeño callejón muggle, el empezó a gritar acusándome de haber traicionado a James y Lily y luego utilizó un hechizo, no sé cual fue y todo el callejón había volado, lo vi escabullirse transformado en rata, yo... empecé a reír simplemente todo era demasiado para mí, cuando recupere el control me di cuenta de que me acababan de lanzar a una celda en Azkaban sin una sola palabra. -terminó Sirius en tono cansado. Andraya había estado en silencio durante todo el relato, estaba furiosa pero empujo esa rabia hacía atrás pues había asuntos más importantes entre manos.
-Sirius hay muchas cosas importantes que debes saber pero no puedo decírtelas sin que antes te hayas hecho una prueba en Gringotts.
Sirius quería saber de inmediato todos los hechos ocurridos desde que lo metieron en Azkaban pero comprendiendo el punto de Andraya se mordió las preguntas y asintió a regañadientes.
Más tarde en Gringotts
Sirius estaba temblando de pura rabia, sujetaba el pergamino con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos. Tanto tiempo, ¡esa maldita cabra adicta a los caramelos de limón me ha estado manipulando todo este tiempo!
Poción reguladora de magia, poción de lealtad, poción inhibidora de razonamiento lógico, encantamiento de odio hacia Slytherin, encantamiento de odio hacia Severus Snape, encantamiento de odio hacia las Artes Oscuras, encantamiento de lealtad a Albus Dumbledore, encantamiento de lealtad a La Orden del Fénix, encantamientos de olvido-bloqueo de memorias, maldición Imperius... todo eso decía el pergamino y todo fue hecho por Dumbledore.
Desde el primer día de poner un pie en Hogwarts lo había "controlado" a base de las pociones y los encantamientos, una vez que llegaron a Gringotts con un traslador se encontraron a Griphook que acceder a hacerle una comprobación a Sirius, ahora se dirigía a la sala donde Andraya había decidido esperar, la encontró sentada en un sillón su expresión relajada aunque golpeaba impacientemente el pie con frustración. Al llegar frente a ella le tendió el pergamino y pudo observar como su expresión se endurecía, al acabar de leer simplemente asintió con la cabeza y sin una palabra cogieron el traslador de vuelta a Manoir Blanc.
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Al llegar a la mansión y llamar a uno de los elfos domésticos para un pequeño tentempié Andraya procedió a explicarle lo que había ocurrido durante esos seis años que paso en Azkaban, le contó como el idiota de Fudge se había convertido en ministro, la cantidad de leyes anti-hombres lobo que se había aprobado, el ataque que sufrieron Frank y Alice en esto tuvo que detenerse para convencer a Sirius de que no era culpa suya lo que hiciera Bellatrix y que el no tenía nada que ver. Y finalmente llegó a la parte que más ansiosamente esperaba Sirius: Harry, le contó de como había seguido el rastro mágico de Harry hasta Privet Drive nº4, de como McGonagall y Hadrig habían observado como Harry era dejado en el umbral de la puerta por Dumbledore y de los encantamientos que este había echado a los habitantes de la casa. Le contó sobre como había burlado las salas de Dumbledore y cogido a Harry para cuidarlo, y ahora venía contar la parte complicada o al menos lo era para Andraya: Alex y Aries.
-Sirius ¿recuerdas cuando Remus y Marlene McKinnon estuvieron juntos desde sexto año? -pregunto Andraya.
-Sí, -dijo confundido Sirius- sobre todo porque James y yo los encerramos a los dos en una aula vacía durante cinco horas y cuando salieron ya eran novios.
-Bien y que durante la guerra había desaparecido..
-Lo recuerdo, Lunático esta fatal, estaba convencido de que era por su pequeño problema peludo a pesar de que Marlene lo sabía desde hace años.
-Desapareció no solo por su seguridad... si no también por la de su bebé.
A Sirius se le desencajó la mandíbula y sus ojos se abrieron como platos -¿Su bebé? ¿Cómo el de ella y Lunático?
-Exactamente, ella estaba feliz y preocupada cuando se enteró de su embarazo, feliz por tener un hijo del hombre al que amaba y preocupada por la intolerancia que había contra los hombres lobo, sabía que Remus estaría preocupado y que si el bebé nacía con la maldición se odiaría a si mismo y por eso se marchó.
-¿Cómo sabes todo esto Andraya? -preguntó sorprendido Sirius.
-Porque ella contactó conmigo, unos meses después de el nacimiento de su hijo Marlene sen encontró en medio de un ataque de mortífagos, antes de que pudiera ponerse a salvo la alcanzó una oscura maldición que drenaba el núcleo mágico y desgastaba físicamente a la persona, la contra-maldición era efectiva solo si era lanzada al instante. Marlene sabía que no iba a sobrevivir más de cuarenta y ocho horas, así que contactó conmigo, ella sabía de Lily y Alice siendo madres y no quería darles preocupaciones al tener que cuidar de otro niño y por eso me llamó, yo era Inefable y una buena duelista, además de tener dinero y un lugar adecuado para poder cuidar a un niño yo era su mejor opción. Cuando la encontré la maldición casi había acabado con ella, lo último que me dijo fue: "Se llama Alexandre, Alexandre Remus Lupin, se que lo cuidarás y harás de él una gran persona".
Cuando Andraya terminó su explicación todo quedó en silencio, Sirius sentía la cabeza pesada con toda la información que había recibido en la últimas horas, era increíble creer que Lunático tenía un hijo y que Andraya los había criado junto a Harry. Cuando levanto la mirada se dio cuenta de que Andraya no había terminado de explicárselo todo.
-¿Qué es? -preguntó.
Andraya vaciló solo unos segundos pero inmediatamente se controlo y empezó:
-¿Recuerdas cuando se presentaron aquellos aurores franceses en el ministerio, por todo eso de la alianza?
Sirius asintió con la cabeza con un extraño nudo en la garganta.
-Bien y tu empezaste a coquetear con esa auror y salisteis un par de veces, y luego ella volvió a Francia y no os volvisteis a ver. Anthony Delacour quien es un amigo y jefe del Departamento de Aurores, me llamó poco más de un año después me dijo que era peligroso mandar lechuzas a Gran Bretaña y que yo era la apuesta más segura, verás Adeline (el nombre de la auror) era la última de una noble familia que tenía varios enemigos y que el bebé estaría en peligro...
Andraya siguió hablando pero Sirius no escuchaba nada más, había dejado de prestar atención desde que se menciono al bebé. Un bebé, tenía un hijo. ¡Plaf! Parpadeó repetidamente mientras se frotaba la mejilla que le picaba.
-¿Me acabas de dar un bofetada? -preguntó incrédulo.
-No reaccionabas a tu nombre. -fue todo lo que dijo.
-¿Dónde está? ¿Cómo es él? ¿Sabe de mí? ¿Como se llama? -preguntó de carrerilla.
Andraya sonrió y dijo -Esta en Roccia di Re, se parece a ti aunque mas centrado, sí sabe ti y se llama Aries. -paró un momento pareciendo considerar una cosa- Yo... lo nombre su nombre completo es Aries Sirius Regís-Black. -le sonrío enormemente a Sirius y dijo -Y tú los verás a los tres mañana.
Yo: Hey, ¿qué tal? ¿cómo estáis en este maravilloso día? Antes que nada ¡Lo siento mucho! No era mi intención tardar tanto en actualizar, no tengo excusa y lamento decir que es más probable que pase lo mismo dentro de poco.
Sidian: Ignorarla, se ha tomado cuatro tazas de café seguidos. Y en este nuevo capítulo de Tres Reyes en Hogwarts el encuentro de Sirius y Andraya y Sirius se entera de lo que paso en su ausencia y descubre sobre su sobrino Alex y su hijo Aries, y ya por fin en el siguiente capítulo el primer encuentro de los chicos y Sirius que esto ya se ha alargado más de lo que creía.
Yo: ¡Nos vemos en el siguiente capítulo no se lo pierdan!
Sidian: Arrivederci miei amici
¡Adiós! Azabache
