Aquí llega el segundo capítulo. Tenía pensado subir capítulo de esta historia todos los jueves hasta terminarla, pero al ver que no me va tan mal como creí que me iría lo subiré dos días antes.
Espero que les guste y comenten,
Capitulo 2:
Por fin puede quedarme dormida, por desgracia no puede dormir todo lo que me hubiera gustado, el despertador sonó indicando que ya era la hora de levantarse. Salí de la cama sin ganas y empecé a vestirme, me puse mis vaqueros grises con una camiseta negra de Jack Daniels y mis botas negras, me pinté los ojos rápidamente y me dejé el pelo suelto.
Miré el reloj y me di cuenta de que había tardado más de lo que creía, bajé las escaleras corriendo y ahí estaba mi madre con el desayuno
-Buenos días cariño, el chofer está esperando en la puerta, desayuna rápido llegarás tarde el primer día
Cogí mi desayuno y decidí comer por el camino. El instituto no estaba demasiado lejos, llegamos en unos minutos, por suerte me dio tiempo a terminar mi desayuno. En cuanto salí del coche vi a todos esos adolescentes con sus cosas de adolescentes y sus vidas de adolescentes, sinceramente, me daban un poco de miedo, aunque no sé muy bien porque, ya que yo también era una de ellos, o eso se supone….
Todos estaban como divididos en grupos, eso era algo normal. Me sentía como una intrusa en ese lugar, me sentía como una pequeña oveja negra en un gran rebaño de ovejas blancas y esponjosas, aunque en cierto modo ya estoy acostumbrada a sentirme así, siempre es lo mismo cuando entro en un instituto nuevo.
Aún quedaban unos minutos para que empezaran las clases, así que me dirigí a la sala de delegados, no me resultó muy difícil encontrarla, allí había una chica con el pelo castaño y un chico rubio con unos bonitos ojos dorados.
-Buenos días, ¿puedo ayudarte en algo?- preguntó el chico, parecía agradable
-B-Buenas, soy Sucrette, soy….- no pude terminar porque me interrumpió
-Oh, sí, eres la chica nueva, un segundo, te traeré tu horario de clases- dijo con una sonrisa mientras cogía unos papeles y me los daba
- Gracias
-Ahora tienes lengua, te acompañaré a clase, tenemos en el mismo aula- cogió su mochila y me acompañó al aula, ya había sonado el timbre cuando entramos, pero todavía no había llegado el profesor, todos estaban hablando en clase, algunos alumnos saludaron al chico rubio que me acompañaba y sentía que toda la clase me miraba, pero era normal, era la nueva
-Puedes sentarte a mi lado, te explicaré algunas cosas, por cierto, mi nombre es Nathaniel
-E-Encantada, Nathaniel
-Sucrette, ¿De dónde eres?- me preguntó Nathaniel
-Bueno…. Soy de todas partes, mi madre siempre está viajando por negocios y yo tengo que ir con ella, así que desde pequeña he vivido en muchos países diferentes
-Valla, pareces una chica muy interesante, ahora entiendo porque tienes ese acento- dijo con una gran sonrisa
-…. ¿Acento?- el profesor llegó, así que el rubio no me respondió. Todos los alumnos se sentaron en sus sitios y el profesor empezó a pasar lista, al terminar Nathaniel levantó la mano y dijo que había una alumna nueva. El profesor me dijo que me pusiera en pie delante de la clase y me presentara…. Nathaniel…. creía que te caía bien….
Todas las miradas se clavaron en mí, temblaba como un flan, pero intenté hacerme la dura, me levanté de mi asiento y fui con el profesor, miré a toda la clase e intenté hablar sin tartamudear
-Soy Sucrette
-Dinos Sucrette…..- la puerta de clase se abrió e interrumpió al profesor- Señor Castiel, llega tarde- dijo al entrar un chico pelirrojo…. ¿Un chico pelirrojo? ¿Ese es…? ¡Es el mirón ruidoso!
Se sentó en su sitio y el profesor siguió hablando
-Bueno, como íbamos diciendo señorita Sucrette, ¿De dónde viene?
-De Japón- la clase se quedó en silencio
-No parece japonesa- dijo alguien a su compañero, pero aun así me enteré
-No soy japonesa, nací en Alemania
-Explíquenos eso- dijo el profesor algo confundido
-Por el trabajo de mi madre suelo viajar mucho, nací en Alemania, pero no he estado mucho tiempo allí
-oh, interesante, dinos, ¿En qué países has estado?
- he estado en Inglaterra, España, Argentina, Francia, Suiza, Rusia, Nueva York, dos veces en Alemania y por ultimo Japón- la clase entera quedó en silencio hasta que alguien rompió el silencio
-Por eso tienes ese acento tan raro- dijo el pelirrojo riendo
-¡Mi acento no es raro!- dije frunciendo el ceño
-Claro que lo es, casi tanto como tu pijama de gatitos- volvió a decir haciendo que mis mejillas se encendieran
-Estúpido….- no pude terminar cuando el profesor me interrumpió
-Bueno, como veo que ya se conocen usted y el señor Castiel ¿Por qué no te acompaña y guía por el instituto durante esta semana?
Nathaniel se levantó de su asiento para hablar
-Señor, no creo que eso sea buena idea, yo podría guiarla- oh rubio, eres mi salvación
-No, usted estará demasiado ocupado, Castiel podrá hacerlo perfectamente
-Pero….- intentó decir el pelirrojo
-No hay peros que valgan, vas le vale señor Castiel que no vea a la señorita Sucrette sola- dicho esto me senté en mi asiento y esperé a que acabara la hora. Durante los dos cambios de clase Castiel no se me acercó, pero Nathaniel si ¿Por qué era tan simpático conmigo?
Ya en la hora del recreo el rubio desapareció, supongo que estaría con sus cosas de delegados. Todo el mundo estaba saliendo de clase y no veía ningún pelirrojo por la clase. Genial, el mirón se escaque y me abandona. Recogí mis cosas sin prisa y pensando donde podría meterme durante el recreo, esto es una de las cosas que más me cuesta, adaptarme a los recreos….
-Eres demasiado lenta- dijo una voz, era Castiel, estaba apoyado en la puerta con los brazos cruzados
-No tienes por qué esperarme, puedo arreglármelas yo solita
-No suenas muy convincente con ese acento, además te recuerdo que me obligan a hacerlo- dijo acercándose a mi
-¿Qué tienes con mi acento?- pregunté molesta
-Que es raro- respondió con una sonrisa burlona
-Lo raro es estar en tu casa tranquilamente y encontrarte con que alguien te espía desde el otro lado de la ventana- respondí aún más molesta mientras el pelirrojo seguía acercándose más a mí.
-¿Y tirar zapatillas a la gente no lo es?- aún seguía con esa sonrisa y seguía acercándose a mí, yo empezaba a ponerme nerviosa
-Desde luego es más normal que estar tocando la guitarra a la hora de dormir
-Solo eran las 10 y media- Ya no podía retroceder más y él seguía acercándome, estaba acorralada entre mi mesa y su cuerpo y mis mejillas empezaron a enrojecer
-P-Pero yo había pasado horas metida en un avión y estaba cansada…
-No mientas, lo de anoche solo era una excusa para verme, reconócelo- ya estaba muy muy cerca de mí, sentía que mis mejillas ardían y no sabía cómo reaccionar, solo podía pensar que olía bien y…. ¿Pero qué digo?
-D-Deja de decir tonterías, yo… yo… ¡Quiero mi zapatilla!- Castiel separó de mi como si nada y soltó una carcajada
-Date prisa si no quieres quedarte sin recreo- dijo dirigiéndose a la puerta. Cogí mi mochila y corrí al lado del pelirrojo andes de perderlo de vista.
En el recreo sentía todas las miradas en nosotros, veía a gente cuchicheando por todos lados, no lo entendía muy bien al principio, aunque luego me fui haciendo una idea….
Espero que les haya gustado este nuevo capítulo, ya tengo preparados los dos siguientes, pero hasta la semana que viene no subo más.
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