*QUEDATE EN CASA ESTA NOCHE.
Le envié el texto a Nora y guardé el teléfono en mi bolsillo. Subí al Jeep y arranqué con cuidado de no llevarme a ningún adolescente lleno de hormonas por delante. Mis manos estaban aferrándose al volante tal vez con demasiada fuerza, pero era así la única manera de ir relajando tensiones.
—Me ha estropeado el vestido—Dijo Marcie de pronto, refunfuñando. —Estoy helada. Y apesto a refresco de cereza.
— ¿Quieres mi chaqueta? —Le pregunté, más por relajar la tensión sobre la amenaza que le había hecho que por cortesía.
— ¿Dónde está?
—En el asiento de atrás.
Marcie se desabrochó el cinturón de seguridad, puso una rodilla sobre la consola, y tomó la chaqueta. Cuando miró al frente otra vez, tiró de su vestido por encima de su cabeza y lo tiró al piso, a sus pies. Sin contar su ropa interior, estaba completamente desnuda. Pasó sus brazos por la chaqueta de y le subió el cierre.
—A la siguiente, dobla a la izquierda —ordenó.
—Sé el camino a tu casa —dije, manteniendo derecho el Jeep.
—Pero no quiero ir a casa. Dentro de dos cuadras, dobla a la izquierda.
Pero dentro de dos cuadras, seguí derecho. Sabía lo que había al cruzar, y no estaba dispuesto a llevar a esta chica a un hotel.
—Bueno, no eres para nada divertido —dijo Marcie, haciendo un puchero cansado— ¿No tienes ni un poco de curiosidad del lugar al que quería llevarnos?
—Es tarde.
— ¿Estás rechazándome? —preguntó con timidez.
—Voy a dejarte, después regresaré a mi casa.
— ¿Por qué no puedo ir?
—Tal vez algún día —Murmuré, atento ahora. Podía sentir a alguien vigilándome. Tal vez este era el "Vistazo rápido" del que hablaba Nazarach.
—Eso no es muy específico —dijo Marcie con una sonrisa falsa, subiendo sus tacones al tablero, enseñando pulgadas de su piel. Dios, ¿Siempre sería así? Estos morbosos intentos de seducción me parecían estúpidos. Otra razón para la larga lista de por qué jamás me fijaría en alguien como ella.
—Mañana en la noche, entonces—dijo Marcie. Se detuvo y después continuó, usando un tono aterciopelado—No es como si tengas otro lugar donde ir. Sé que Nora rompió contigo. —La manera tranquila en la que lo había dicho me hizo apretar los puños contra el volante de nuevo—Escuché que ahora está con Scott Parnell. Ya sabes, el chico nuevo. Es lindo, pero te cambió por menos.
—Realmente no quiero hablar de Nora—La interrumpí, en un intento de que se callara.
—Bien, porque yo tampoco. Quiero hablar de nosotros.
¿Nosotros? ¿Cómo de "ella" y "yo"? Estaba loca.
—Pensé que tenías novio.
—La palabra clave en esa oración es "tenía".
Doblé a la derecha, rebotando el Jeep frente a la entrada de su casa. No apagué el motor.
—Buenas noches, Marcie.
Ella se quedó en su asiento, después, rió.
— ¿No vas a acompañarme a la puerta?
—Eres una chica fuerte y capaz.
—Si mi papá está observando, no estará contento —dijo, extendiendo el brazo para acomodar el cuello de camisa, su mano demorándose un poco más de lo apropiado.
—No está observando.
— ¿Cómo lo sabes? —Preguntó.
—Confía en mí.
Marcie bajó la voz aún más, cálida y suave.
— ¿Sabes? Realmente admiro tu fuerza de voluntad. Me mantienes adivinando, y eso me gusta. Pero te voy a dejar algo en claro: no estoy buscando una relación. No me gustan las cosas complicadas ni revoltosas. No quiero herir sentimientos, señales confusas, ni celos; sólo quiero divertirme. Busco diversión… Piénsalo.
Me giré a mirar a Marcie por primera vez.
—Lo tendré en mente.
Marcie sonrió. Se inclinó a través de la consola y me dio un suave que luego se tornó brusco beso. Lo primero que me hizo hacer mi instinto fue retroceder, pero me detuve. Todavía tenía los ojos de sea quien sea sobre mí, y estaba seguro de que este beso con Marcie alejaría el foco de Nora. Así que le devolví el beso.
—Mañana en la noche, entonces —murmuró Marcie, retrocediendo al fin—. En tu casa.
—Tu vestido —le dije, señalando al montón húmedo a sus pies.
—Lo lavas y me lo das mañana en la noche —salió del Jeep y corrió hacia la entrada principal, en donde se escurrió dentro.
Arriba, un hombre se asomó a la ventana. Pero en cuanto nuestras miradas se encontraron, dejó caer la cortina. Sabía que era uno de los principales sospechosos para regresar a Mano Negra a su antiguo puesto, pero había algo en él que me resultaba vagamente familiar. Me bajé del Jeep con el vestido pegajoso de Marcie en mis manos y lo deposité en la entrada. Luego saqué mi teléfono.
*NO PUEDO MAÑANA EN LA NOCHE. TENGO COSAS QUE HACER.
Subí al Jeep y aceleré. Ya era hora de que comenzara a hacer mis jugadas. Algo raro estaba pasando aquí, y tenía el presentimiento de que me estaba perdiendo de cosas grandes. Pero primero era lo primero… Había un rumor de que si te concentras lo suficiente, podrías conectar tu mente con la de una persona con la que tuvieras un vínculo sentimental. Llevaba tiempo, concentración y práctica, pero la desesperación podía servirme de igual forma. Cuando estuve en el cielo, supe que varios lo habían logrado. Así que tenía que intentarlo, porque necesitaba desesperadamente comenzar a resolver las cosas con Nora.
Así que sí, antes de ir a buscar a cierto ángel de la muerte sabelotodo, me fui a mi casa a tratar de conectar mi mente con la de la única mujer por la cual daría todo.
