Disclaimer: El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro. El pájaro espino es obra del autor Colleen McCullough y El temor de un hombre sabio es obra del autor Patrick Rothfuss y las frases citadas igualmente son empleadas sin fines de lucro.
"Hay una leyenda sobre un pájaro que canta solo una vez en su vida, y lo hace más dulcemente que cualquier otra criatura sobre la faz de la tierra. Desde el momento que abandona el nido, busca un árbol espinoso y no descansa hasta encontrarlo. Entonces, cantando entre las crueles ramas, se clava él mismo en la espina más larga y afilada. Y, al morir, envuelve su agonía en un canto más bello que el de la alondra y el del ruiseñor. Un canto superlativo, al precio de la existencia. Pero todo el mundo enmudece para escuchar, y Dios sonríe en el cielo. Pues lo mejor solo se compra con grandes dolores … Al menos, así lo dice la leyenda."
Colleen McCullough
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Desde pequeña se podía predecir la suerte de la niña rubia que perdió a sus padres. Estuvo días en la sala de emergencia, debatiéndose entre la vida y la muerte, Seras hubiera preferido que ese fuera el fin, pero solo comenzaban las cosas.
Confinada a un orfanato, donde los demás se reían de ella, la golpeaban y humillaban... Nadie prestó atención hasta que comenzó a defenderse; curiosamente las miradas que antes la esquivaban se posaron en ella y dieron pie a los castigos, las palabras de odio a su persona, el desprecio de los adultos y los niños con los que estaba forzada a convivir. Fue el infierno para Seras.
Cuando fue lo suficientemente mayor para que le prestaran atención se rieron de ella. ¿Una mujer problemática aspirando a ser policía? ¿Por qué lo hacía? Jamás supo como responder esa pregunta. Estaba segura de lo que quería ser, pero no estaba consciente del porqué, después de todo, ¿Para qué proteger a todos esos seres que la menospreciaban? Aún así se mantuvo firme en su decisión de vida, ella sería policía.
Al obtener su independencia lo primero que hizo fue alistarse en la lista de candidatos para ingresar a la academia de policía; está de más decir que sin el apellido de su padre hubiera sido imposible que ingresara, por los antecedentes de "violencia irracional" que mencionaban sus papeles, pero aún recordaban el apellido Victoria en el departamento y el aceptar a su hija era lo menos que podían hacer por el héroe que cayó en labor judicial. Todos acogieron bien a Seras, pero aún la subestimaban dándole labor de oficina, incluso llegó a pensar que sus buenas intenciones eran por lástima... Ella no necesitaba la lástima de nadie y lo probaría.
Perdió todo en una noche. Por fin logró que la enviaran a una misión en campo, solo para ver a sus amigos y compañeros caer muertos. Conoció al hombre que le quitaría la vida a la que tanto se aferraba, para ofrecerle una oportunidad de redención... Perdió la mortalidad de los humanos.
Todo en su vida fueron perdidas, de seres queridos, amigos, colegas... El respeto de los demás, la simpatía, la gratitud, comprensión, lealtad, amistad... Todo estaba perdido hasta que renació como un ser de la noche. Al principio no fueron muy bien las cosas, ella era torpe con sus nuevas habilidades y se sentía como una molestia para todos los que rodeaban y trataban de ayudarla. Sin darse cuenta, esas mismas personas la hicieron crecer, madurar, y al fin se sintió como un miembro más de Hellsing, había encontrado su lugar en el mundo.
Seras perdió mucho en la vida, pero a cambio obtuvo la amistad de un mayordomo que la procuró mientras pudo, la gratitud de una noble señorita que era consciente de su esfuerzo por ser útil a la causa, el reconocimiento del maestro que no hacía más que burlarse de ella en sus inicios, el amor de un hombre que no le importó que fuera un vampiro... Porque, lo mejor de la vida solo se compra con grandes dolores, o así dice la leyenda...
"Los saqueadores acaban siendo saqueados, y el tiempo nos hace mercenarios a todos ."
Patrick Rothfuss
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Era solo un niño cuando el mundo se le vino encima... Una confesión de su abuelo, aquel hombre que tanto admiraba, bastó para que la vida de Pip perdiera sentido. Ahora todas esas burlas, el acoso de sus compañeros, el recelo de sus profesores, todo empezó a encajar. A sus nueve años tuvo que tomar la difícil decisión de tratar de continuar una vida normal o seguir con la herencia familiar... No tenía sentido fingir algo que jamás podría ser, la imagen de su padre muriendo en Colombia para conseguir dinero por su nacimiento y la de su madre exhalando su último aliento poco después de que diera a luz lo atormentarían toda la vida.
Dejó la escuela, su abuelo insistió en que debía mantener cierto grado de educación, así que estuvo bajo el yugo de un estricto sinodal particular, mientras comenzaba su entrenamiento físico. Esos viejos amargados y ruines le darían a Pip las lecciones de vida más importantes: "Eres un soldado de la fortuna, la escoria de la tierra... Pero, el que te vean como escoria, no quiere decir que lo seas ni que tengas que serlo", "La grandeza de un hombre se mide por los aportes que deja al mundo... Tal vez, usted sienta que no aporta nada, pero su sacrificio no es menos valorado por el hecho de no pertenecer a una causa fija... Si nadie lo valora, hágalo usted mismo, jamás permita que lo hagan sentir menos".
Gracias a esas palabras, Pip aprendió a lidiar con su destino y jamás se sintió inferior a otros nuevamente. Se unió a un escuadrón con algunos amigos que decidieron seguirlo a una vida de "dinero fácil" y siempre destacó por sus habilidades, pero sobretodo por su buen juicio y la imparcialidad al momento de tomar decisiones. Siempre fue un hombre noble que no encajaba en el estereotipo del mercenario común.
No pasó mucho tiempo para que se convirtiera en capitán, era un líder nato que hacía justicia a la fama del apellido Bernadotte dentro de los Wild Geese. En sus varias misiones perdió compañeros, amigos, aliados... Nombres iban y venían en las listas de reclutamiento de su escuadrón, pero él siempre honraba a sus caídos y se aseguraba de que las familias supieran el destino de sus hombres y recibieran la paga que les correspondía. Jamás logró que esos decesos no lo afectaran, era igual de doloroso que la primera vez... Esos nombres, los rostros cubiertos de sangre, se unieron a la imagen de sus padres, atormentando su conciencia... Le preguntaron varias veces si no tenía miedo de morir, Pip siempre decía que no, porque al morir dejaría de atormentarse con la lista de muertos que consideraba su responsabilidad, sería un alivio para él.
¿A qué le tenía miedo Pip Bernadotte? A morir sin ser reconocido, sacrificarse por una causa que no significara algo para él, a eso le temía. Lo supo cuando perdió el ojo en Uganda, fue la primera vez que se sintió tan cerca de la muerte y en su desesperación conoció sus mayores miedos. Quizá esa revelación lo orilló a aceptar el contrato más cómodo que le ofrecieron en su trayectoria de mercenario, ¿Qué tan malo podía ser enfrentarse a "vampiros"? Sonaba como una locura, pero sentía que le daría el tiempo para encontrar la noble causa por la que valiera la pena morir.
Fue muy irónico que encontrara su razón en medio del infierno, combatiendo a los vampiros que creyó al inicio solo eran desvaríos de su nuevo jefe. Encontró una amistad desinteresada, una aliada tan noble como sus mismos ideales, una hermosa mujer que era más humana que los mismos humanos por los que luchaba a pesar de que formaba parte de los "no-muertos". Pip encontró a una persona que no lo juzgó por su pasado ni porque el apellido Bernadotte estaba ligado al asesinato, alguien que lo reconoció por quién era y no se dirigió a él como la escoria del mundo. Encontró el amor por primera vez en su vida, tan desinteresado y hermoso que lo abrumó al inicio. Y supo, que esa era la razón por la que valía la pena morir, ¿qué es más noble y hermoso que dar tu vida por la de tu amada?
Ya no tuvo miedo de la muerte, logró salvar a una dulce chica y además le robó un beso. Quisiera haber logrado algo más con ella, pero no siempre tenemos lo que más ambicionamos...Tuvo que conformarse con sentir sus labios, pero estuvo bien para él.
