Me he retrasado muchísimo, lo sé, lo siento .

Últimamente no tengo Internet y mi pc ha dado algunos problemas, por eso también voy muy atrasada con mi otro fic, espero que me perdonen u.u

Bueno, sin mas dilación, aquí llega el siguiente capítulo

Capítulo 9:

Como ya estoy mejor no puedo librarme de ir a clase. El despertador sonó temprano y tuve que prepararme casi dormida, no había dormido apenas ¿Cómo iba a dormir después de lo que había pasado durante estos últimos días? Intentaba no pensar más en ello, pero era imposible. Bajé a desayunar totalmente distraída, mi madre me estaba diciendo algo, pero no la escuchaba y mientras me comía mi tostada volvió a pasar por mi cabeza las imágenes de ayer

[FLASBACK]

Castiel estaba sobre mí en el sofá, sus labios casi rozaban los míos y nuestras respiraciones se mezclaban, mi corazón parecía que iba a salir de mi pecho, no sabía cómo reaccionar y entonces, nuestros labios se juntaron en un cálido beso….

[FIN DE FLAHSBACK]

-Sucrette ¿Te encuentras bien?- preguntó mi madre

-¿Qué? Oh, si, si- respondí saliendo de mis pensamientos

-Hoy pareces más distraída que de costumbre

-No es nada, tranquila, solo estoy un poco cansada, nada más- sonreí y me levanté de la silla, no quería que supiera todo lo que había pasado últimamente, no sé cómo reaccionaría- Bueno mamá, me voy ya- cogí mi mochila y salí casi corriendo

-¡Pero si no has terminado tu desayuno!

Aún era temprano, pero quise salir antes porque a partir de ahora iría andando a clase y no quería encontrarme a Castiel por el camino, no sabría cómo actuar a partir de ahora con él, no sabía muy bien lo que había significado ese beso para él, aunque tampoco tenía muy claro que había significado para mi….

Mi plan había funcionado a la perfección, no me había encontrado con ningún pelirrojo, aunque mas bien no me había encontrado a nadie, creo que he llegado demasiado temprano

-Hoy llegas pronto Sucrette- dijo una voz detrás de mí

-Hola Nathaniel

-Me dijeron que estabas enferma ¿Ya te encuentras mejor?

-Si, ya estoy mucho mejor

-Me alegro mucho, empezaba a echarte de menos en las clases- respondió el delegado con una gran sonrisa

-G-Gracias por preocuparte por mí, eres muy amable- mis mejillas enrojecieron un poco, no esperaba que Nathaniel dijera que me echaba de menos- N-Nathaniel ¿Por qué eres tan amable conmigo?

-Bueno, pareces una buena chica, es agradable hablar contigo y…. supongo que me gustas- las mejillas de Nathaniel estaban algo rojas, no sabía que responder

-¡Sucrette! Que temprano llegas hoy- me giré y vi que Rosalya se lanzaba sobre mis hombros para darme un abrazo

-Hola Rosa- dije sonriendo

-Buenos días Rosalya- dijo también Nathaniel

-Oh, lo siento, ¿interrumpo algo?

-N-No, claro que no- respondió el delegado con una sonrisa incómoda

-Su, ¿Cómo es que no estas con Castiel?- volvió a preguntar la albina, Nathaniel parecía que se incomodó mas

-Bueno, tengo cosas que hacer en la sala de delegados, nos vemos después Sucrette- después de decir esto se fue

-Creo que le gustas, Su- dijo Rosa en cuando Nathaniel se marchó

-B-Bueno, supongo que le caigo bien

-No, no, le gustas, gustas, solo hay que fijarse en cómo te mira, cualquiera se daría cuenta

-No digas tonterías, además…. Nathaniel no es mi tipo

-Ya veo, así que los prefieres más rebeldes y con el pelo rojo ¿eh?- respondió con una sonrisa

-C-Claro que no, yo… yo…- mis mejillas enrojecieron y empecé a ponerme nerviosa

-Tú estás coladita por Castiel- dijo Rosa riendo

-¡Calla!- mis mejillas estaban ardiendo

-Y hablado de pelirrojos rebeldes, por ahí viene Castiel- rápidamente me di la vuelta y vi que llegaba con Lysandro

-¡T-Tengo que irme!- rápidamente me fui dentro de clase

-Espera Sucrette- Rosa intentó pararme pero no lo consiguió

No podía dejar que Castiel me viera ¿Qué le diría?

Poco a poco la gente empezó a entrar en clase, entonces me di cuenta de que no iba a poder evitarle durante todo el día, ¿Cómo iba a evitarle en las horas que teníamos en el mismo aula? Al menos intentaría sentarme alejada de él. Iba a sentarme con Iris, pero Peggy se adelantó y se sentó a su lado, entonces, casi en la primera fila de clase vi a Nathaniel sentado solo y mirándome haciéndome un gesto para que me sentara a su lado.

Me senté con Nathaniel y me explicó que habían hecho en la clase ayer, por suerte no explicaron nada importante. Poco después llegó el profesor y empezó con la explicación. Seguía distraída, quizás estaba exagerándolo todo, quizás no sea para tanto, pero…. Miré a Castiel y vi que estaba sentado unas mesas más atrás y miraba fijamente hacia Nathaniel y hacia mí con cara de enfado ¿Qué le pasaba ahora? ¿Por qué estaba enfadado?

La clase transcurrió y no volví a mirar a Castiel. La siguiente hora fue igual, seguí sentada con Nathaniel e ignoré la mirada enfadada de Castiel aunque no podía evitar sentirme incómoda. Ya llegó la última hora antes del recreo y tenía en otro aula, Nathaniel se ofreció a acompañarme y yo acepté. Castiel me esperaba en la puerta pero le ignoré y pasé junto al delegado, entonces noté como tiraba de mi muñeca

-¿Qué demonios haces?- preguntó el pelirrojo haciéndome parar

-Ir a clase- respondí

-Se supone que soy yo quien tiene que acompañarte ¿recuerdas?

-Esta vez seré yo quien la acompañe- respondió Nathaniel

-Tú te callas, estaba hablando con ella, no contigo- volvió a decir Castiel mas enfadado que nunca

-Pues ella no parece querer hablar contigo- Nathaniel agarró mi brazo y tiró de mí hacia él

-Suéltala delegado entrometido, deja de tocar lo que no te pertenece- Castiel volvió a tirar de mí y me acercó más a él

-¡Parad los dos de una vez!- me solté del agarre de los dos chicos y me alejé un poco de ellos- ¿creéis que soy un maldito juguete? ¿Qué demonios os pasa? ¡Os comportáis como niños!, no necesito que ninguno de los dos me acompañe a clase, iré yo sola

Me fui sintiendo como los dos chicos seguían mirándome sorprendidos, ¿Qué les pasa? ¿A qué ha venido todo eso? Me dirigí a los servicios, necesitaba calmarme un poco. ¿Por qué se están complicando tanto las cosas? Yo solo quería estar tranquila, estaba muy bien sola. Me puse frente al espejo y me miré fijamente. Desde que llegué las cosas no han hecho más que complicarse, desde que conocí a Castiel todo se volvía cada vez más confuso y desde ayer todo se ha vuelto más incómodo para mí

-Estúpido Castiel ¿Por qué has tenido que besarme?- dije en voz baja

-¿¡Castiel te ha besado!?

-¡Rosa!- Rosalya acababa de aparecer detrás de mí ¿Cuándo había llegado?

-¿Cómo que Castiel te ha besado?

-E-Es una historia larga y complicada

-Tenemos tiempo hasta que empiece la siguiente clase, cuéntamelo todo- dijo la albina entusiasmada e intrigada

-Está bien….

Le conté toda la historia, desde que llegué hasta la pelea que acababan de tener Castiel y Nathaniel. Necesitaba contárselo a alguien, necesitaba desahogarme y que me aconsejaran

-Entonces Castiel ha robado tu primer beso ¿Qué significó eso para ti?

-No lo sé- respondí agachando la cabeza

-¿Y qué significó para él?- volvió a preguntar

-Tampoco lo sé….

-¿Sabes al menos lo que sientes por él?- volví a mirarla y negué con la cabeza- Pues yo creo que él sí sabe lo que siente por ti, deberías hablar con él y aclarar las cosas

-Está bien, hablaré con él, pero no sé si querrá hablar conmigo, me he comportado como una imbécil

-Tú solo sincérate con él y que tu encanto haga el resto- me guiñó un ojo y se despidió. ¿Qué mi encanto haga el resto? ¿Qué quiere decir eso? unos minutos después de que Rosa saliera decidí irme yo también, pero alguien se puso en la puerta impidiéndome el paso

-Con que has besado a mi Castiel ¿Eh?- era Amber con la cara roja de enfado

-¿Nos has estado espiando?

-Te lo he advertido, Castiel es mío, ¿De verdad crees que por un simple beso vas a conseguir algo con él? Eres una cría estúpida, ayer también me besó a mí, pero nosotros llegamos hasta el final- su cara de enfado se convirtió en una sonrisa malvada- Te dije que él solo me amaba a mí, tú solo eres un juguete, deberías tener cuidado, porque los juguetes se rompen- las palabras de Amber empezaban a hacerme daño, la aparté de la puerta y me fui lo más rápido que pude. Al llegar al aula la clase ya había empezado, me senté en mi sitio y simplemente esperé a que acabara la hora y aguanté las increíbles ganas de gritar que tenía en ese momento, estúpida Amber, Estúpido Castiel, estúpidos sentimientos confusos….

En cuanto terminó la hora salí rápidamente del aula, solo quería alejarme y estar sola. Cuando salí Castiel estaba esperando en la puerta pero lo ignoré y me fui

-Sucrette, espera- dijo mientras me alejaba casi corriendo

Me fui al gimnasio y me metí en los probadores, allí nadie me molestaría, o al menos eso pensaba hasta que el pelirrojo entró y cerró la puerta para que nadie más entrara. Se acercó a mí y me puso entre su cuerpo y las taquillas, intenté escapar, pero Castiel me lo impidió

-No voy a dejar que te vayas, en cuanto te quito la vista de encima Lysandro empieza a ponerse cariñoso contigo o ese delegado se pone en plan chico perfecto y empalagoso- empezó a acercarse más a mi rostro hasta quedar a centímetros de mí, iba a besarme de nuevo, pero esta vez pude reaccionar, lo separé un poco de mí y golpee su mejilla

-¿Por qué no vas a besar a esa estúpida de Amber?- le pregunté totalmente cabreada

-¿A qué demonios ha venido eso?- Castiel me miraba sorprendido con su mano en la mejilla que le había golpeado

-¡Déjame en paz, deja de jugar conmigo!- salí del gimnasio intentando no llorar, fui corriendo a la parte más alejada del recreo y me senté tras un árbol, ya no podía contener más las lágrimas, nunca me había sentido así, escondí mi cabeza en mis rodillas y empecé a llorar como nunca lo había hecho

-Sucrette ¿Estas bien?- levanté mi cabeza y vi a Lysandro con cara de preocupación, se sentó a mi lado y empezó a acariciar mi espalda

-Lysandro….- le abracé y seguí llorando sobre su hombro mientras él seguía intentando que me tranquilizara

- Sucrette ¿Qué ha sucedido? ¿Ha pasado algo con Castiel? - ya me había tranquilizado un poco, me alejé un poco de él y sin mirarle asentí

-¿Cómo sabes que es sobre Castiel?

-Rosa me ha dicho que tenías algunos problemas ¿Quieres contarme que ha sucedido?- volví a asentir y le miré para contarle todo lo que había pasado, parecía preocupado por mi

Le conté todo lo que le conté antes a Rosa, también le conté lo que pasó en los servicios y lo que acababa de pasar en los vestuarios, Lysandro parecía serio y pensativo

-Castiel nunca ha sabido como expresar bien sus sentimientos, creo que realmente no pretendía ofenderte y además, no deberías creer lo que dice Amber, no es una chica muy confiable, conozco lo suficiente mente bien a Castiel como para saber que él jamás intentaría hacer nada con ella por muy insistente que sea, creo que todo esto ha sido un gran malentendido

-Entonces…. ¿Qué hago ahora?... he sido una idiota, seguramente no quiera hablar conmigo nunca más- dije volviendo a agachar la cabeza comprendiendo que había sido una estúpida

-Si quieres puedo hablar con él y explicarle todo este malentendido

-¿Harías eso por mí, Lysandro?

-Claro, además, seguro que Castiel también querrá arreglar todo esto- respondió con una sonrisa

-¡Muchas gracias Lysandro!- volví a abrazarle con fuerza, pero esta vez en agradecimiento.

La señal para entrar en clase sonó y todos nos fuimos a nuestras aulas, Lysandro volvió a decirme que no me preocupara y que intentara tranquilizarme. En clase hablé con Rosalya y le dije lo que había pasado durante el recreo y también intentó tranquilizarme diciendo que si Lysandro hablaba con Castiel todo se solucionaría, pero había algo en mí que me decía que iba a haber más problemas, ya solo quedaba una hora para que acabaran las clases, no había visto al pelirrojo en estas dos últimas horas después del recreo, supongo que está bastante cabreado y lo comprendo, había sido una autentica imbécil. En el pasillo lo vi cogiendo algo de su taquilla y Lysandro se le acercó para hablar con él, yo estaba retirada de ellos, así que no pude escuchar lo que decían, pero por sus caras podía imaginar que Lysandro le estaba contando todo lo sucedido, Castiel cerró con fuerza sus puños, parecía enfurecido, Lysandro parecía que intentaba tranquilizarlo, pero fue en vano, Castiel cerró la taquilla de un portazo y empezó a caminar hasta el final del pasillo muy rápidamente ¿A dónde ira? Intenté seguirle y a lo lejos pude ver que se había detenido justo delante de Amber, me acerqué más para poder escuchar que estaba pasando, vi como Castiel la acorralaba en las taquillas y dio un fuerte golpe en ellas justo al lado de la cabeza de Amber, ella parecía asustada

-¿¡Qué demonios te pasa rubia estúpida!? ¿¡Crees que puedes ir mintiendo sobre mí y no sufrir las consecuencias!? ¿¡De verdad crees que me acercaría a ti!? Me das asco, no te tocaría ni con un palo- Castiel no paraba de gritarle, la gente se empezaba a amontonar y Amber estaba a punto de llorar. Entonces corrí hacia ellos y le separé de ella

-¡Castiel, tranquilízate!

-¿Que me tranquilice? Esta imbécil te ha hecho llorar y ha extendido rumores falsos sobre mi ¿Cómo quieres que me tranquilice?

-Ya la has asustado bastante- agarré a Castiel del brazo para llevármelo de allí, pero la directora ya había aparecido y estaba furiosa

-¿Qué está pasando aquí?- intenté explicar que pasaba, pero la directora solo iba a escuchar a Amber- Amber ¿Quién ha provocado todo esto?- Amber me señaló solamente a mi ¿En serio? Debería haber dejado que Castiel la matara- Castiel, Sucrette, ¡estáis castigados los dos después de clase!

Todo el mundo empezó a irse y Castiel desapareció ¿Dónde se había metido ahora? Volví a mi aula, Nathaniel se acercó rápidamente a mí y se sentó a mi lado, le expliqué todo lo que había pasado con su hermana, pero no le di casi ningún detalle, se intentó disculpar por su hermana, aunque no es él el que debería pedir perdón. Tras pasar esa última clase iba a irme a casa, pero entonces recordé que tenía que quedarme castigada. Debería llamar a mi madre, sino se preocupará por mí ¿Cómo voy a explicarle que me han castigado porque hay una rubia mentirosa en el instituto que me tiene manía? Cogí mi móvil y marqué el número de mi madre, pero antes de poder hacer la llamada empezó a sonar, mi madre me estaba llamando en ese momento

-¿Si?

-Sucrette, lo siento, hoy no podré ir a casa, me ha surgido un imprevisto en el trabajo, tengo que ir a la capital, pero no te preocupes, mañana estaré ahí a la hora de comer, Adiós

-¡Espera, mamá! yo…. ha colgado

Bueno, no importa, ya se enterará de mi castigo mañana…. Pero ahora tengo que ir al aula de castigados…. Con Castiel….