Me he retrasado muchísimo, lo sé y lo siento, pero mi pc da demasiados problemas y últimamente tengo menos tiempo que nunca u.u

seguramente tarde en subir el capitulo 11, pero al menos he podido terminar el 10, espero que les guste.

Capitulo 10

Llegué al aula de castigo, allí estaba el señor Farres, Castiel aún no había llegado

-Pase señorita Sucrette

Me senté en una de las primeras filas de delante y me quedé allí en silencio, pocos minutos después llegó Castiel, se sentó en uno de los asientos de atrás, muy retirado de mí y al lado de la ventana, él también estuvo callado un buen rato mientras miraba por la ventana. Esto era aburrido y algo incómodo, aunque no me esperaba mucha diversión en un castigo. De repente el móvil del señor Farres empezó a sonar, rápidamente lo miró y se puso en pie

-L-Lo siento chicos, tengo que salir un momento, estaré aquí antes de las cuatro y media, no os mováis- cogió un montón de papeles y salió casi corriendo. Miré el reloj de la pared y me fijé bien en la hora son las tres y diez ¿Cuánto tiempo va a estar fuera? Miré a Castiel, seguía mirando por la ventana distraído. Lo miré durante un buen rato pensando en que podría decirle ¿Seguirá enfadado conmigo? En cierto modo estábamos aquí castigados por mi culpa, si no hubiera creído a Amber desde el principio nada de esto habría pasado. Decidí acercarme a él y sentarme a su lado, pero no hizo nada

-Castiel…. ¿Estas enfadado conmigo?- no dijo nada, ni siquiera miró hacia mí- Castiel por favor, no me ignores, lo siento por lo de antes, dime algo

-No tengo nada que decirte- respondió sin quitar la vista de la ventana

-Ya te he pedido perdón, podrías mirarme al menos ¿Qué te pasa conmigo? - empezaba a cabrearme el hecho de que me ignoraba y ni siquiera me mirara

-¿Qué me pasa contigo? ¿Qué te pasa a ti conmigo?- dijo mirándome al fin con cara de enfado- Me ignoras, te vas con ese delegado y me dices que te deje en paz ¿Y ahora quieres que lo olvide todo?

-¡Ya te he dicho que lo siento!, Amber me confundió con sus mentiras y…- Castiel volvió a mirar por la ventana ignorándome, entonces agarré el cuello de su camiseta y le obligué a que me mirara, al principio parecía sorprendido- ¡Deja de ignorarme y escúchame! ¿Por qué no quieres hablar conmigo?

-¿Por qué tú no quisiste que te besara?- preguntó volviendo a su cara de enfado

-Porque en ese momento estaba muy cabreada y confundida

-¿Y por qué te sentaste al lado de ese estúpido delegado?

-¿Qué demonios te pasa con Nathaniel?

-¡Lo que me pasa es que no soporto que ese cretino se acerque a ti!-Castiel agarró mi muñeca haciendo que soltara el cuello de su camiseta y se puso en pie- ¡Yo te vi primero hace 11 años, él no tiene derecho a tocarte!

-¿Pero de que estas hablando? Estas siendo totalmente irracional- dije mirándolo molesta y confundida

-¿Irracional? ¿Es que no has visto cómo te mira?

-¿Por qué te estás comportando de esta forma? Esa actitud tuya es la que me confunde- me levanté de la silla y le miré frunciendo el ceño

-¿Por qué crees que te llevé a casa cuando te desmayaste? ¿Por qué crees que te llevé la tarea y te cuidé cuando estabas enferma? ¿Por qué crees que te besé?

-N-No lo sé….- respondí mirando hacia otro lado, Castiel agarró mi rostro e hizo que me sonrojara y lo mirara fijamente

-Idiota ¿No te das cuenta de que me gustas? Igual que me gustabas cuando jugábamos en el parque, solo que ahora es muy distinto- él seguía molesto, pero yo no supe que responder, apreté mis puños y miré hacia otro lado, hubo unos segundos de silencio

-Estúpido pelirrojo….- dije casi susurrando aun molesta, pero Castiel pudo oírme, miré hacia él, puse mis manos sobre sus hombros y tiré un poco de él para poder besarle.

Al principio Castiel parecía sorprendido, pero segundos después correspondió mi beso. Puso sus manos en mi cintura y me acercó más a él hasta que desapareció la poca separación que había entre nuestros cuerpos. Mis mejillas seguían rojas, estaba un poco nerviosa, no sabía muy bien que estaba haciendo, pero aun así no podía parar. El beso cada vez era más profundo y Castiel rodeó mi cintura con uno de sus brazos y pasó una de sus manos por debajo de mi camiseta acariciando mi espalda, un escalofrió recorrió todo mi cuerpo al sentir sus caricias y no puede evitar soltar un ligero gemido, en cuanto Castiel lo oyó intensificó el beso, bajó sus manos hasta mis caderas y me apegó más a él, entonces noté como me agarraba y me levantaba un poco para sentarme arriba de la mesa, una de sus manos seguía en mi cadera, mientras que la otra la puso detrás de mi cuello haciendo que el beso fuera más profundo y apasionado, noté como introducía su lengua en mi boca y empezaba a jugar con la mía, rodeé su cuello con mis brazos, mi respiración era agitada y entrecortada, una sensación extraña recorría todo mi cuerpo, nunca antes me había sentido así, pero me gustaba, no quería que este momento acabara nunca pero durante unos segundos nuestros labios se separaron unos centímetros, nuestras bocas seguían unidas por un fino hilo de saliva, nos miramos Castiel y yo fijamente a los ojos y vi que él también estaba sonrojado y su respiración era agitada al igual que la mía. Castiel volvió a besarme, pero esta vez más apasionadamente, pasó sus manos por debajo de mi camiseta y empezó a acariciar mi cintura, no pude evitar soltar otro gemido ante las caricias del pelirrojo, puso una de sus manos en mi espalda y me acercó aún más a él mientras que su otra mano subía hasta mis costillas. Llevábamos así un buen rato, entonces me di cuenta de algo, me separé un poco de él rompiendo el beso

-Ca-Castiel…- intenté hablar, pero volvió a acercarse a mí y me calló con un beso, intenté volver a separarme y lo detuve- E-Escúchame….- pero el pelirrojo no me escuchaba y empezó a besar mi cuello haciendo que un escalofrió recorriera todo mi cuerpo, puse mis manos en su pecho y lo separé de mi haciendo que me mirara- E-Espera….

-¿Qué pasa?- preguntó algo molesto

-El señor Farres llegará en cualquier momento- Castiel miró el reloj de la pared y volvió a mirarme a mí

-Está bien- agarró mis caderas y volvió a ponerme en el suelo en ese momento escuchamos como intentaban abrir la puerta mientras murmuraban algo inaudible, nos sentamos rápidamente y la puerta se abrió, era el señor Farres con una montaña medio desecha de papeles

-Oh, ¿Aun seguís aquí? Ya podéis iros- parecía bastante ajetreado y algo preocupado. Castiel y yo recogimos nuestras cosas y nos fuimos, no dijimos nada hasta que llegamos a la salida

- Castiel, el trabajo de historia... Podemos hacerlo en mi casa

-¿En tu casa?

-S-Solo si tú quieres….

-Y…. ¿Quieres que entre por la puerta o por la ventana?- bromeó el pelirrojo

-¿Tú que crees, idiota?- Castiel soltó una pequeña risa y empezamos a caminar

Acordamos que estaría en mi casa a las seis y media, así que cuando llegué comí y preparé algunas cosas para el trabajo. Aún quedaba algo de tiempo y decidí darme una ducha, así me relajaría un poco después de todo lo sucedido, empecé a recordar todo lo que había pasado hoy, ¿Realmente había besado a Castiel? No puede evitar sonrojarme al pensarlo ¿En qué demonios estaba pensando? Y ahora él iba a venir a mi casa y vamos a estar solos…. Tranquilízate Sucrette, tranquilízate, solo vais a hacer un trabajo, solo…. Solo eso….

Me eché agua fría en la cara y salí de la ducha algo más calmada, me quedé unos minutos frente al espejo y salí con la toalla puesta

-Deberías empezar a vestirte en el cuarto de baño si realmente no quieres que te vea desnuda

-¿Qué demonios haces aquí?- Castiel estaba tumbado en mi cama, mientras sostenía mi ropa interior en sus manos- ¿¡Y qué haces con mis bragas!?- rápidamente fui hacia él y le quité mi ropa de las manos

-Habíamos quedado a las seis y media y ya son las siete menos veinte

-Creía que esta vez llamarías a la puerta

-Si lo hubiera hecho me habría perdido esto- respondió levantando el sujetador que había en mi cama- Copa B- volvió a decir el pelirrojo, inmediatamente mis mejillas enrojecieron y le quité el sujetador de las manos

-¡I-Idiota! Espérame en el salón, voy a vestirme

-¿No puedes hacerlo estando yo aquí?- preguntó sentándose en el borde de la cama mientras me miraba fijamente

-C-Claro que no, vamos, sal- Castiel rio y se puso en pie

-Está bien, pero si tardas mucho tendré que volver a subir- respondió con una sonrisa de medio lado

Maldito pelirrojo… es imposible tranquilizarme cuando él está cerca…