— ¡Buenos días Yuri! — Saludo un hombre moreno uniformado mientras comía una rosquilla.

—Buenos días Phichit. — Respondió el azabache mientras se acercaba a su lugar en la cafetería. Sentándose unos momentos mientras buscaba algo en su bolso. — Ah, no la encuentro...

— ¿Perdiste algo? — Dijo aquel azabache sin soltar la rosquilla de su boca, colocando en la mesa una carpeta de la cual saco una hoja.

—Quería entregarte la tarjeta de mi nuevo psicólogo. — El chico finalmente la encontró. — Su nombre es Víctor Nikiforov

— ¡¿Eh?! ¡¿Qué paso con Minako?! Creí que te era cómodo asistir a terapia con ella. — Grito Phichit exaltado. —Tenías bastante sin cambiar de psicólogo.

—No pasó nada, tuve un imprevisto. — Yuri fingió una sonrisa, tratando de tomárselo con calma.

—Fue él otra vez ¿Cierto? — El moreno inflo las mejillas.

—No se puede evitar...—Suspiro Yuri.

— ¿Has hablado con alguna de las personas de las que te aconseje?

—Phichit, mi problema es mental, no necesito un exorcista.

—¿Pero qué harías si yo tuviese razón y eso es un espíritu maligno que te posee?

—¿Alguna vez me has visto flotar?

—No

— ¿Qué hable en otro idioma?

—No

— ¿Qué tuerza los pies o mi cuerpo?

—Sí, aquella vez que terminaste de stripper en un burdel ¡Pero que flexible!

—De manera sobrenatural.

— ¡Eso no fue humano Yuri! ¡Estuviste más sexy que las strippers del lugar!

—Estoy hablando en serio Phichit...

—Solo considéralo, no pierdes nada con intentar — Reía el policía. —Pero bueno ¿Y porque "él" se molestó con Minako? ¿Paso algo entre ustedes?

—No... Solo... Que...— Las mejillas de Yuri se sonrojaron levemente, provocando que su amigo sintiera curiosidad y colocara una sonrisa pícara.

— ¿Qué paso? — Pregunto entusiasmado.

—Mi nuevo psicólogo es algo... atractivo...— Yuri se quiso cubrir el rostro con las hojas que le acababan de entregar. — No sé qué intenciones tenga con él, yo no sospechaba nada, simplemente fui con la tarjeta que me dejo y resulto ser algo guapo. No es que yo malpensara, fue bastante atento y se ofreció a ayudarme...

—Ay aja...No mal pensaste— Phichit se divertía con la reacción del japonés. — ¿Entonces porque destacas que es apuesto? Mi pequeño inocente y no mal pensado amigo.

—En la mañana que desperté, tenía un chocolate con una nota... — El azabache saco un papelito, mostrándolo al inquieto moreno frente a él.

"Felicidades campeón, te doy un punto por el abrazo con ese bombón ¿Has pensado en cambiar tu nombre a Yuri Nikiforov? Porque yo sí, empieza a considerarlo porque quiero un extranjero de ojos azules titulado"

— ¡Oh por Dios! ¡Yuri! ¡Al otro Yuri le gusta alguien! — Exclamo sorprendido.

—Phichit, no grites. — Se avergonzó de los gritos del moreno. —Necesitare de tu ayuda, no sé qué quiera hacerle al nuevo psicólogo, no quiero que lo vaya a agredir o intente hacer algo raro... ¿Podrías ir por mi después de cada sesión con él?

— ¿Una revisión más a la lista? Bueno hablare de ello con Nishigori para cuando tengamos que cambiar turno. — Comento Phichit dudoso.

—No es necesario que sea una más, agendare las visitas al psicólogo después de salir del trabajo. Serán sesiones de dos horas, a las 8 de la tarde acabaría e iría de regreso al departamento.

—Entonces correspondería a tu última inspección del día. — Se recargo hacia atrás, mientras trataba de hacerse a la idea. —Creo que no sería mala idea de que tu psicólogo hablase con tu abogado, para explicarle tu situación...

—Espero que se lo tome con calma...

— ¿Le dijiste de tus antecedentes penales?

—Algo así... Pareció no sorprenderle lo del exhibicionismo...

—Esperemos que si cumples los caprichos del otro no aparezca frecuentemente. Si es así tendrás tiempo a solas para coquetear con el doc.

— ¡No voy a coquetear! A mí no me atraen los hombres ¿Por qué lo harían? Realmente no quiero ocasionar problemas y que me vayan a confundir...

—No me molestaría si fueras gay— Phichit hizo un puchero, terminando de devorar la rosquilla.

—Eso es asqueroso, por favor, no sigas con ello. —Yuri frunció el ceño

— Vamos, firma mi bitácora, tengo que ir a patrullar, en la visita de las dos me cuentas más de eso. —Bufo.

—De acuerdo. — Yuri saco una pluma de su bolsillo para firmar aquel papel. Por problemas con la policía su abogado se las había arreglado para que Yuri estuviese libre, abogando porque podía seguir la rutina de una persona normal y no era necesario enviarlo a un hospital psiquiátrico. Haciendo un trato con un juez pero con la cláusula de que Yuri debía ser inspeccionado por la policía al menos tres veces al día.

De un modo u otro, Yuri termino haciéndose amigo de los policías que lo vigilaban. Phichit Chulanot, el más novato y descuidado de todos, era su mejor amigo. Persona que de vez en cuando le cubría algunos de sus desastres o lo sacaba de momentos que incomodarían a Yuri normalmente.

Al menos, el otro Yuri lo toleraba, después de todo ¿Quién era el que le tomaba las fotografías sexys? Era bueno que Yuri a la fecha no hubiese preguntado por el camarógrafo.