Quiero agradece a mis betas: Mia topazio y Dezato, por ayudarme a que esta serie de drabbles vieran la luz otra vez [inserte corazón aquí].
AUTOESTIMA
No era muy usual en él demostrar tristeza o desesperanza; sin embargo, en esos momentos se hallaba abatido, dado que Iwaizumi le había dedicado unas sutiles y bellas palabras con las que ejemplificaba su molestia por la personalidad de su castaño favorito (antes de sacarlo a patadas de su dormitorio, claro).
Así fue como Oikawa se retiró a un parque, ya se había habituado a pasar sus ratos libres en lugares así (o jugando con su sobrino); no obstante, uno de los delincuentes que más le fastidiaban la existencia decidió hacer acto de presencia.
—¿Qué te pasa? ¿Acaso te comió la lengua el gato? —Kuroo se apresuró a sentarse a un lado.
—Sabes, ayer tuve un sueño… —las palabras se filtraban por sus dientes mientras un tic en el ojo le decía que no era una buena idea entablar plática con uno de los delincuentes que más le fastidiaba la existencia.
—¿Húmedo? —sonrió con sorna.
—...En el que te engrapaba los dedos a la cara —dijo con molestia, sin dirigirle la mirada—. ¿Me preguntaba qué tan legal ser…?
—¿Iwaizumi otra vez? —interrumpió antes de que terminara su pregunta.
Podía ser conocido por molestar y sacar de quicio a la gente, pero Kuroo también poseía cierta intuición.
Oikawa sólo atinó a asentir de forma leve.
Bokuto se hizo presente a la distancia, pero su íntimo amigo, Kuroo, le indicó con señas de mano que se acercara en silencio.
—Bueno, ya sabes —continuó hablando Kuroo—, tal vez hay gente que te… —pero en su diccionario interno de frases no había gran cosa para levantar la autoestima—, quiere, pero no tienen la oportunidad de expresarlo.
—¿Lo dices por experiencia? —se dignó a levantar el rostro.
Bokuto soltó una carcajada pequeña al escuchar eso.
—Claro que n… —pero Kuroo se apresuró a taparle la boca y casi asfixiarlo en el proceso antes de responder.
—Sí. Haces que a la gente se le mezclen sus emociones —se apiadó del pobre búho y lo soltó para que volara—, eres algo así como un político fusionado con un mago.
Oikawa se animó. Debía ser porque, en efecto, podía producir tanto admiración como odio en las personas. Entonces no tenía razones para abatirse tanto. Era ridículo.
—Exacto, una mutación entre una rata y un conejo —añadió Bokuto cuando recuperó el aliento.
—No me refería al aspecto negativo, hermano.
—¡Por favor! Estamos hablando del niño bonito de Aoba Johsai. ¿Acaso tiene algo positivo en su personalidad?
Alguna cosa en el pecho de Oikawa hizo «crack» ante esas palabras. ¿Qué clase de brutal honestidad era esa? Se aseguraría de cobrárselas a Bokuto cuando se sintiera mejor.
Luego de eso, ambos chicos intentaron darle consejos a Oikawa, y al día siguiente los puso en práctica durante su entrenamiento.
Desde entonces Iwaizumi no lo deja hablar con otros capitanes a excepción de Sawamura.
