Yuri no había asistido a terapia en cinco días. Aunque si bien lo recordaba tenía un acuerdo legal que lo obligaba a asistir a cambio de su libertad ¿Había hecho algo malo? No importaba que apenas hubiesen tenido un par de sesiones, era preocupante el rechazo tan rápido. Es decir, al menos le debió dar oportunidad una semana como psicólogo para saber si le sentaban bien las sesiones con él o no. Pero con tan solo dos días, dos días habían sido suficientes para alejarlo y ni siquiera avisar.
Las últimas veces que trato de contactarlo no respondió a sus mensajes o llamadas, y la última vez que si había respondido, fue atendido por Eros de manera cortante ¿Qué debería hacer? ¿Y si se había metido en más problemas? Recordaba que había terminado en prisión un par de días por haber hecho algún destrozo en una tienda. Cualquiera que fuera la razón era exasperante.
No debía tratarlo como a un paciente normal, Yuri necesitaba ser más vigilado. Es decir, lo había conocido por juegos sexuales en una biblioteca pública. Eros debía ser capaz de hacer muchas cosas, esto dejaba de causarle gracia.
Sin esperar más tiempo, termino buscando entre sus papeles donde había anotado el número del policía que vigilaba a Yuri rutinariamente. Si había tenido problemas con la policía, el debería ser la persona indicada para saber algo al respecto.
—Buenas tardes ¿Señor Chulanont? — Víctor trato de calmar su tono.
—Si ¿Quién habla? — Le respondieron de inmediato.
—Soy Víctor Nikiforov, el psicólogo de Yuri Katsuki.
— ¡¿Eh?! ¿Yuri le hizo algo malo? ¡Iré de inmediato para allá! — Le respondió exaltado.
—No, no es eso. Quería preguntar por su paradero, Yuri no ha asistido a sesiones en los últimos cinco días y comenzaba a preocuparme. — Comento tratando de respirar hondo para calmarse aunque estaba desesperado.
— ¿A qué se refiere? — Pregunto sin entender. — Yuri ha estado asistiendo a su consultorio, voy a recogerlo todos los días a ese lugar. — Una punzada llego al pecho de Nikiforov, sin lograr entender que es lo que estaba pasando.
—E-entiendo... Lo siento. Gracias por el dato.
Algo andaba mal, el psicólogo se empezó a sentir nervioso. Se asomó a la calle para ver si conseguía mirarlo a lo lejos, pero afuera solo se observaban autos pasar por la calle en aquella tarde lluviosa. No era posible distinguir mucho. Si poder soportar más tiempo, salió de su consultorio corriendo, dispuesto a buscarlo entre las calles si se había estado ocultando en algún lugar.
Sin embargo, solo basto con bajar un poco las escaleras para conseguir encontrar al muchacho sentado en las escaleras del primer piso cubriéndose de la lluvia. Sujetando sus rodillas con los brazos, aun con la chaqueta empapada.
— ¿Yuri? ¿Pero qué has estado haciendo?
El chico volteo asustado, levantándose de inmediato para salir corriendo. Sin embargo, Nikiforov salto de inmediato para alcanzarlo, embistiendo su cuerpo para conseguir atraparlo entre sus brazos. Sujetándolo fuertemente para no dejarlo escapar.
—No me asustes de esta manera. — La presión en el pecho de Víctor no bajaba. — No tienes idea de cuánto me tenías preocupado, no me vuelvas a hacer esto ¿De acuerdo?
Por impulso, Víctor le beso la mejilla y posteriormente la frente, sin dejar de sujetarlo. Recargándole luego la cabeza contra su hombro, para dejarlo que finalmente se desahogara, sintiendo como las lágrimas del chico asustado comenzaban a humedecer su camisa.
—Tranquilo... ¿Ha pasado algo malo? — Pregunto dándole un poco de espacio. Liberándolo con un brazo para acariciarle la mejilla y limpiarle las lagrimas
— Eros... volvió a tirar mi ropa y la remplazo por otra. — Dijo mientras temblaba, separándose un poco y abriendo el zipper de la enorme chamarra que tenía puesta. Mostrando aquellas prendas nuevas, una playera un poco más ajustada de lo normal de un bonito color azul pastel con franjas blancas que fácilmente combinaba con los pantalones negros entubados.
No era ropa muy extravagante, simplemente una con la que se veía bien. Fuera de ser algo como las pantaloneras sueltas y las playeras más flojas con las que lo había visto en las otras dos ocasiones.
—Yuri ¿Qué tiene de malo esa ropa? Destaca tu atractivo, te sientan muy bien esos colores. — No lograba comprender el problema.
—No me gusta— Respondió frunciendo los labios, con la misma expresión de frustración con la que termino el primer día que fue a su consultorio.
— ¿Me estabas evadiendo para que no te viera así? — El chico le asintió lentamente.
—No me gusta... simplemente esto no me gusta. — Víctor lo volvió a sujetar entre sus brazos, tratando de calmarlo mientras lograba comprender el problema aquí.
— ¿No te gusta que la gente te encuentre atractivo? — Yuri no respondió.
Por Dios, ambas facetas de Yuri estaban mal. Estaba comenzando a entender que era lo que estaba pasando con aquel extraño muchacho.
N/A: Ok hoy subiré unos cuantos capítulos mas xB
