Nota de la autora: tuve que cambiar la clasificación a "T" por esta viñeta, pero la canción en que me basé es hermosa y nuevamente acoplable a mi querida OTP.
Disclaimer: El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro. "The phantom agony" pertenecen al grupo de symphonic metal Epica, tomadas de su álbum "The Phantom Agony" y fue inspiración para esta viñeta.
~No puedo verte, no puedo escucharte... ¿Todavía existes?~
En la intimidad de la noche, oculta de miradas curiosas y bocas juzgantes, la inocencia encarnada invoca a su amante. Pobre sombra encadenada, exiliada del descanso eterno, yace en los brazos de su amada, cumpliendo su hermosa condena. Como un etéreo fantasma, el varonil cuerpo de su Romeo se materializa, con el mismo semblante que tenía en su mortuorio lecho, eternamente joven, perpetuamente bello. De pie se encuentra su Julieta, fascinada como en su primer encuentro, él no habla y ella no escucha, ¿en verdad están viviendo ese momento?
~No puedo sentirte, no puedo tocarte... ¿Existes?~
Efímeros encuentros, fugaces como sus propios anhelos. Titubea al extender su mano, el deseo latente de tocarle, creer que es real y no una burla más de la vida. Él tan comprensible, jala de ella y la rodea con sus brazos, ¿No has comprendido, draculina? Cada instante a su lado es tan real como tu alma maldita, él con su eterna sonrisa y gallarda mirada es tu más grande creación, el moderno Prometeo que forjaste con la sed de tu esencia corrompida.
~Una agonía fantasmal~
¿De que sirve amarse, si él no está a su lado? No es más que el eco de un recuerdo, un fantasma del hombre que robó su primer beso. Es real y a la vez un engaño, ¿cómo saber que no es ella quien controla esa imagen? Toda palabra, cada caricia, esos besos... ¿serán el consuelo que sola se brinda? Imposible mirarlo sin querer arrojarse a sus brazos, él es su amado y nada más... ¿Acaso importa si no es más que un espejismo de sus tristes memorias? Sí, si importa... Se condena a si misma con las dudas, ahogándose en una agonía fantasmal.
~No puedo probarte, no puedo pensar en ti, ¿existimos?~
Lujuria desmedida y deseo desbordado, ella suplica que por fin se desposen, la posea, se vuelvan un solo ser bajo el manto de los condenados. Intimas caricias preceden al acto; grita la virgen, gime de pasión y sin recato. Como un lobo hambriento devorando un cordero, la vuelve suya mientras satisface sus sucias ambiciones. Cada embestida, el vaivén de sus caderas, todo es un festín por el cual daría la vida una y otra vez; pero ella no puede saborear el sudor que cae de su frente, su saliva le es insípida, ¿realmente está pasando?
~Todo lo que queda es una ilusión obsoleta~
Ambos gozan, llegan al glorioso momento de la culmine carnal. No puede negarlo, los fluidos son reales, el dolor en su cuerpo y cada beso marcado en su carne. La acuna en su seno, su hermosa Julieta tiembla como un conejo pequeño, asustada del zorro que la ha atrapado. ¿Qué más puede temer, si ya la ha devorado? Que nada haya pasado, que ese glorioso instante no sea más que una ilusión de su perturbado cerebro, la desesperación del marchito corazón encarnada con sus poderes de inmortal. "¿Eres real?"
~¿Soñamos en la noche o compartimos la misma antigua fantasía?~
Si es un sueño no quiere despertar. Se esconde en su pecho, deseosa de sentir un calor inexistente, ansiosa por cualquier prueba de realidad. Un deseo compartido, vieja fantasía que guardaba en secreto desde hace tiempo, él siempre la hizo sentir mujer y añoraba ese suceso. Felicidad y dicha, amargura y desconsuelo... la draculina llora, sin saber el porque de su lamento.
~Lágrimas de belleza sin precedentes revelan la verdad de la existencia... todos somos sádicos~
— Mignonette, ¿porqué lloras?
— No quiero que te vayas... no quiero que esto acabe una vez que salga el sol. Tengo miedo de despertar y que ya no estés.
— ¡Oh, mon cher! Yo no iré a ningún lado. Siempre estaré aquí para ti. Sería una estupidez irme ahora que me sé correspondido, ¿no crees?
— Pero... ¿realmente estás aquí?
— Seras, yo son tan real como tú quieras que lo sea. Y si quieres que esté aquí, aquí estaré.
— Quiero que estés aquí, que todo sea real...Te amo, Pip.
— Je t'aime aussi, ma cherie... No es la forma que imaginaba estar contigo, pero no me quejo. Al final, somos unos sádicos amantes, masoquistas insufribles, pero estamos juntos y es lo que importa.
