Yuri era un chico bastante extraño, dejando a un lado su problema evidente de personalidad. Después de lo ocurrido aquella tarde, Víctor se dio a la tarea de investigar por otras fuentes en que constaba su carácter ya que Yuri no decía mucho por sí mismo. Comenzando por hacerle preguntas a ambos policías que lo tenían en guardia: Takeshi Nishigori y Pichit Chulanont.

Nishigori por su parte solo sabía cosas básicas, solo interactuaba levemente con Yuri en lo que respecta al trabajo. Sabía sobre su historial de empleo, mudanzas y algunos lugares que frecuentaba. Mientras que Chulanont parecía tener una versión más amplia de Katsuki y no sintió molestia alguna en cooperar si era en favor de aquel japonés.

Aquel moreno conocía perfectamente los contrastes entre Yuri y Eros, desde vestimenta hasta dieta.

Yuri tenía muy buen apetito y facilidad para subir de peso, mientras que Eros era un dietista frustrado por los malos hábitos alimenticios de la parte predominante. Aunque no pareciera importante, lo era. Una vez que Yuri comenzaba a aumentar de peso, Eros aparecía más frecuentemente. Lo obligaba a correr por toda la ciudad o ir al Gym con tal de recuperar la figura.

No, por nada del mundo Eros toleraba una lonja.

En cuanto a ropa, Yuri solía vestir de manera cómoda, pantaloneras flojas, playeras sueltas, muy frecuentemente chamarra. Cuando el japonés no remodelaba el guardarropa en buen tiempo, su contraparte le desaparecía cada prenda y la remplazaba por nueva. Ropa más presentable, alguna elegante y sobretodo alguno que otra prenda erótica.

Katsuki tenía que pasar una semana con una depresión mayor de lo habitual vistiendo así hasta la próxima paga con la que poco a poco comenzaba a comprar prendas de las que vestía habitualmente. Además, no salía mucho de casa. Difícilmente tenía intenciones de salir a la calle.

Eros disfrutaba de las fiestas nocturnas e incluso podía terminar como stripper. Pichit no lo detenía a menos que las cosas se tornaran un tanto más acaloradas e intentaran manosearlo.

Dejando a un lado el lado seductor de Eros, no gustaba de relaciones. Tenía la sospecha de que si se acostaba con alguien al azar, Yuri lloraría por toda una maldita quincena por perder la virginidad y se querría aventar de un edificio. Mientras que Yuri no salía de la pequeña burbuja que le impedía iniciar alguna relación amorosa.

Hasta el momento, Eros sonaba como una persona más cuerda que el Yuri original. De no ser porque el indecente hacia estupideces en público como vestirse de mujer e ir a masturbarse en una biblioteca.

Nikiforov no perdonaría jamás el trauma que le ocasiono, por más que esto hubiese disminuido su apetito sexual enormemente. Al menos ahora se distraía ideando maneras de solucionar o al menos tratar a Yuri y salía un poco más a la calle, se sentía una niñera al haber optado por ir a recogerlo al trabajo para evitar que escapara de repente o se repitiera lo de la semana anterior.

Ni siquiera Plisetsky lo hacía llegar a ese punto.

Cualquiera que fuera el caso, lo lamentaba por Yuri pero lo acostumbraría a tener más contacto con otras personas, así estuviese obligado a abrazarlo todos los días disimuladamente.

Sin rebasar la línea por temor a que Eros apareciera y tratase de someterlo en una esquina.

No confiaba en las intenciones de Eros y no lo haría, aún tenía la leve sospecha de que ese tipo quería sexo.

Solo encontraba dos opciones posibles: Obligo a Yuri a ir por él ya que quería acostarse finalmente con alguien y pretendía que al menos lo conociera para evitarle un trastorno, o de no ser así, quería que le quitara lo mojigato al azabache.

Era astuto, muy astuto.

Víctor no se rendiría, llevaba casi dos semanas sin tener sexo y quería romper record.