Los personajes y la historia pertenecen a Suzanne Collins, solo que ... no me gustó el final, me quede con ganas de algo diferente, por eso lo inventé. diálogos y situaciones los inventé (algunos, claro esta). Esta siendo publicada por mi en P.F. con este mismo nick. En ningun otro portal. Espero que os guste. - Lemon en algún momento y Spoliers


De vuelta en el doce

Estoy nervioso, a partir de ahora tengo que extremar el control sobre mis reacciones, hasta que consiga acostumbrarme a este nuevo entorno, miro por la ventana intentando reconocer el distrito que dejamos atrás hace ya casi dos años, pero ya no hay nada que reconocer, grandes huecos se acumulan en algunas zonas donde la marca de la destrucción y el fuego siguen presentes, un poco más a delante el tren comienza a frenarse y puedo apreciar donde están las zonas que han empezado a reconstruirse, pequeñas pero sólidas casas de ladrillo se vislumbran detrás de los árboles que bordan la estación cuyo tejado de un vivo color rojo se encuentra completamente restaurado y se puede ver un gran reloj que marca las horas de la actividad ferroviaria.

El tren para en la estación, cuando bajo de mi vagón no creo que nadie me esté esperando, quizás Haymich pero no estoy seguro de que pueda llegar sin levantar las sospechas de Katniss, le he pedido que no lo haga, que la deje reflexionar, se que está hundida, se que ha tocado fondo, ahora tiene que levantarse pero tiene que ser ella misma quien quiera hacerlo.

El andén está casi vacío, algunas personas van llegando y son recibidas por sus familiares más cercanos conozco a algunos de ellos, imagino que quieren ayudar en la reconstrucción, puedo ver aquí y allá como las casas se van levantando poco a poco, los materiales de construcción se van repartiendo en los distritos y entre todos se reconstruyen las viviendas, ya puede apreciarse como el pueblo vuelve a surgir.

Tiro de mis maletas en dirección a mi casa de la aldea de los vencedores, estas casas más grandes que las demás se levantan aun majestuosas en el horizonte recortándose en el atardecer de suave color naranja que lo envuelve todo antes del ocaso, en mi camino puedo ver la nueva escuela, que está casi terminada, y en la plaza el antiguo quemador, que ahora se yergue en el centro del pueblo con sus muros grises y funcionales dándole un aire de gran mercado, como un centro comercial. No puedo resistir la curiosidad entrar y recorrer los escaparates con bastantes productos para ofrecer a la gente, todo está decorado conservando el color gris del hormigón con detalles en aluminio matizado.

Es un lugar bonito en su sencillez ya que en el centro una gran fuente y un vivero de plantas aportan el punto natural a todo el conjunto con enormes árboles que sobrepasan la hendidura central que se dejo abierta en el techo. Es un nuevo punto de reunión a lo lejos veo a Sae que me hace una seña con la mano, acercándose.

- Muchacho, gracias a Dios que has llegado, ya no sé qué hacer - me dice la mujer.

Sé que se refiere a ella - ¿Tan mal está?- pregunto consternado.

- Sencillamente, no está, no reacciona pasa horas, días completos sentada en esa vieja mecedora, mirando a la pared, intento que coma, de momento lo voy consiguiendo pero necesita algo necesita las ganas de vivir. Espero que no hayas llegado demasiado tarde.

- Sae sinceramente si hubiese vuelto antes… habría sido un peligro para ella, no se si aquí llegaron a saber algo de lo que me hizo… Snow.

- ¡Oh!, muchacho, no nos decían nada pero fue raro verte en televisión apoyando a ese maldito, mucho daño debió hacerte para que hablases a su favor, jamás creí que aquello fuera voluntario

- Bueno, eso ya es pasado me hizo ver cosas que no eran reales pero ahora puedo controlarme, a veces no del todo pero lo conseguiré… - la miro contrito - ya sabe tiempo y paciencia, tuve que adelantar mi regreso por las noticias de Haymich, por cierto ¿como está él? .

- Bien, ha ciudado de ella sin que se de cuenta pero seguro que ahora todo estará mejor. Esta noche ya no harás nada, descansa, te espera un duro trabajo, además dentro de poco - dice sonriendo - tendrás que trabajar, Haymich ordenó reconstruir la panadería, ahora ya tienes incluso ayudantes, pero tendrás que enseñarles a hacer algo más que pan.

Le dirijo una sonrisa algo cansada - ya me contó algo Aurelius es perfecto, seguir con mis pautas me vendrá bien, me mantendrá centrado y me ayudará a pensar como acercarme a ella, sin… dañarla -

- Sé que lo conseguirás, que descanses, Peeta - y se despide de mí - ¿sabes? Muchos dijeron que erais unos farsantes, que ese amor vuestro era una invención - sus palabras me dejan clavado en el sitio ella habla como si… - ¡Menuda tontería!, no había más que ver vuestras caras cuando os mirabais

Acaba de dejarme de piedra, sonrió dándole la razón, es cierto que tontos fuimos, todo el mundo viendo nuestro amor y nosotros obsesionados con fingir algo que estaba allí desde siempre - Lo intentaré Sae, lo intentaré -

Me despido con la mano y marcho a mi casa, todo está igual a como lo dejé, no enciendo las luces para no alertar de mi llegada, ¿para qué? Conozco esta casa como la palma de mi mano. Seguramente Sae la dejó preparada, en la habitación sabanas limpias, y en la otra mis cuadros cuidadosamente tapados. Aun quedan muchos por llegar éstos los hice para la gira de la victoria, levanto levemente uno de los paños y allí está ella mirándome desde la tela con sus ojos grises - Katniss… - murmuro sin poder evitar pasar mis dedos sobre el rostro plasmado en el lienzo.

Tomando de nuevo las maletas las llevo a mi habitación abriendo una de ellas para sacar la ropa y los utensilios más básicos y me pongo el pijama, ni siquiera tengo ganas de ducharme, abro la ventana y miro al exterior, hacia su ventana, no se oye nada, todo está a oscuras, pero sé que ella está ahí con la mirada clavada en la pared, y la mente dormida, para evitar las pesadillas. Mañana, Mañana la despertaré.

En la cocina tomo un vaso de leche y un ligero bocadillo que me han preparado, no tengo mucha hambre pero necesito reponer fuerzas el viaje ha sido largo. Termino y subo a la habitación.

Me acuesto entre las blancas sábanas y me siento huérfano de su cuerpo, de sus brazos alrededor de mi cuerpo, de su aliento en mi pecho, Preso de esa añoranza me sumo inquieto en un sueño de destellos, de mutos y de muerte, cuando despierto sobresaltado son las cuatro de la mañana, sé que no podré dormir más y me quedo allí tumbado, con la vista fija en la pared, el recuerdo de sus labios, de su último beso, el que me sacó de la locura en la que estaba a punto de caer, el que me dio esperanza, camino del capitolio, "no dejes que te lleve" me dijo... y ese beso fue el que me hizo tirar la pastilla de veneno en cuanto la vi marchar hacia el centro de la capital, me había separado de ellos separados sería mas dificl advertir nuestra presencia pero al final la seguí esperando protegerla y cuando vi a Prim caer bajo las bombas cuando mi piel y la piel de Katniss quedaron quemadas bajo la onda explosiva, lloré antes de la inconsciencia, no había podido hacer nada.

Pero ahora estamos aquí frente a la misión más importante que jamás he tenido, devolver la vida a mi amada, y con ello volver a vivir yo también.

Me levanto y me doy una ducha, el sol del amanecer ya asoma, algunas flores ya han comenzado a florecer y eso me da una idea. Me visto con una camisa blanca y un vaquero, botas y armado con una carretilla y una azada me acerco a la valla.

El bosque comienza a invadir el pueblo con múltiples flores, allí está lo que busco, tomo la azada y comienzo a sacar unos pequeños macizos de Prímulas blancas, cargo la carretilla y me dirijo al árbol que hay frente a su casa, comienzo a cavar haciendo un hueco para replantarlas, cuando ya tengo casi he terminado mi trabajo, oigo un murmullo ahogado.

- AH!- suena débil sé que es ella. Me vuelvo sonriente para ver su cara, mi mejor sonrisa no está preparada para lo que su dueño ve. El alma se me cae al suelo y el corazón se me cruza en la garganta, pero mantengo la sonrisa como si nada pasara.

Su cara es de enfado, me mira con extrañeza, primero a mí, luego a las plantas, y otra vez su cara cambia, está completamente desaliñada, lleva un pijama sucio y desgastado y está muy flaca, mucho más que cuando salimos de los primeros juegos, hay ojeras bajos sus ojos sé que no ha dormido mucho, se cómo son sus pesadillas - ¿habrá creído que eran rosas? -

Abre la boca para decir algo pero al final calla.

- Pensé que te gustaría - digo yo entonces para animarla

Vi iluminarse su mirada, un atisbo de luz en sus ojos no se de pronto igual que había venido salió corriendo sin decir nada.

-Katniss, Kat, ¿te encuentras bien?, ¿Qué pasa? - grité algo asustado, quizás, me equivoqué, quizás….. le recordaron demasiado a su hermana. Entonces ella me grita sin volverse.

- Nada Chico del pan, absolutamente nada malo - y desapareció en la casa, vamos cielo pensé reacciona.

Me quedé perplejo durante unos segundos pero después sonreí y terminé mi trabajo, alrededor del árbol, un gran macizo de Prímulas comenzaban a llenar el aire con su aroma. Las regué y me marché a casa, aún tenía que hacer, recoger, hacerme con suministros y conocer la panadería, quería empezar lo antes posible a trabajar.

Todo el mundo había hecho un gran trabajo, los hornos a pleno rendimiento, mis ayudantes esmerándose en hacer el pan, me coloque un delantal, ante sus miradas sorprendidas.

- ¿Pensabais que no vendría nunca chavales? - ellos sonrieron al oír como los llamaba, era casi un mocoso, con diecinueve años, ya había vivido más cosas que muchos de los chicos de mi edad y de la suya. Creo que podía darme el lujo de llamarles así.

- Bien Jefe, me devolvieron la sonrisa, tu mandas, "general". Me reí con ganas ante la broma. Y empecé a enseñarles cómo hacer panecillos con queso, son los favoritos de Katniss, no podría empezar por una lección distinta a esa.

Cuando por fin volví a mi casa Sae había dejado un plato de comida en mi mesa, con mi hogaza de pan, lo calenté un poco y casi me sentí en casa. Solo necesitaba a Katniss para sentirme completamente allí.

Cerca de la hora de dormir recibí una llamada, descolgué y oí la voz del doctor Aurelius al otro lado del auricular.

- Buenas noches Peeta

- Buenas noches doctor.

- Tengo buenas noticias, al menos, esperanzadoras, Katniss me llamó - dice quedando a la expectativa de mi reacción.

Un deje de alegría llenó mi cuerpo pero aun no podía cantar victoria - Aurelius, ¿ella está avanzando?

- Parece que sí de hecho tiene una idea, me parece una gran idea, pero… - se corta.

- Es mejor que me lo cuente ella ¿no? - es una pregunta de la que se la respuesta.

- Exacto, tienes que saber por ella lo que está pensando, además ya sabes ella es mi paciente, solo es "secreto profesional" -

- Bien - sonreí - dejaremos que mi niña, salga del cascarón y se atreva a contarme -

- Veo que entiendes perfectamente el quid de la cuestión, pero el primer paso esta dado, suerte muchacho, ah y por si te lo preguntas, yo creo que no eres tan peligroso como tú piensas, digo… para ella. Buenas noches Peeta. Y colgó.

Me dejó mirando el teléfono que tenía en la mano sin saber muy bien que podría estar planeando Katniss que implicaba el que yo no tuviera que ser peligroso para ella. En fin, lo sabría a su debido tiempo. Tomé las cosas de la mesa, lo lavé todo un poco y subí a la habitación dormí profundamente por el cansancio pero como siempre mis pesadillas me despertaron una tregua de tres horas - No está mal - murmuré. Supe que mi sueño no volvería, me levanté y encendí la luz de la habitación donde guardaba mis cuadros y me senté indolente en el taburete situado frente al caballete de pintor.

Decidí pintar un retrato de la hermana perdida de Katniss en el que pudiera recoger todo lo que sentí cuando me cuidaba la añoranza que siento por cómo me trató, una forma de agradecerle todo el empeño que puso en cuidarme y su plena confianza en que haría feliz a su hermana pese a todas las torturas y a todos los sufrimientos. Ella fue mi inspiración.

Utilizo acuarelas líquidas con colores más brillantes que las convencionales, para plasmar el tono de su pelo, sus ojos tiernos y azules de un color más claro incluso que los míos, y su eterna y perpetua sonrisa en su boca color cereza. El resultado es una imagen muy difuminada y etérea que le da un aire de irrealidad, como si nunca hubiera existido porque su alma era demasiado buena para el mundo en el que vivimos. Solté el color con los distintos pinceles, y degradé con agua, algunas zonas las reservé en blanco sin humedecer ni aplicar color para crear después un ramillete de Prímulas que descansaba en sus manos.

En una esquina, justo al lado de mi firma, dibujé un diente de león, porque igual que un día Katniss me contó como yo lo había sido para ella, Prim lo fue para mí, la primera flor en el oscuro hormiguero que era el refugio subterráneo del distrito trece, dándome esperanzas aun entre las tinieblas en las que me encontraba.

Me levanté para contemplar en perspectiva el cuadro y me sentí satisfecho, comenzaba a amanecer en mi ventana, con ese color tan parecido al del atardecer… mi vista fija en la casa de enfrente, viéndola levantarse a través del cristal.


Muchas gracias a todos por las alertas y comentarios y favoritos espero que sigáis leyendo y diciéndome lo que os parece. Muchos besos Peetkat.


Katri si Peeta es así, ante todo amor sin condiciones.Aiko1504 en realidad para mí Peeta siempre es más maduro de la edad que tiene, es de esos niños que muy pronto perciben lo que está bien o mal, es sensible al dolor de los demás... desde muy pequeño. Katniss está demasiado ocupada con sobrevivir para crecer realmente, eso me parece a mi. juliper22 y a ti que te voy a decir, cada vez veo que hay un comentario tuyo se me hace un nudo en la barriga hasta poder leerlo.
Muchas gracias por todos tus consejos alguno ya lo he seguido pero seguro sigo más, aunque ahora me está quedando como muy nostalgico, espero que en algun momento canmbie pero hay varios capitulos hasta que eso pase. Espero que os siga gustando leerme.