— ¿Ha pasado algo malo Yuri? — Preguntaba el hombre de cabellos plata, mientras observaba al japonés, extrañado de que trajera unas prendas más de lo habitual. Al menos, el uso de guantes no era común en Yuri y si ocurría lo que creía, significaba que Eros le había hecho algo y estaba en otra etapa más de represión.
—No ha pasado nada. — Yuri termino por sacar una bufanda para colocarse antes de salir del trabajo.
A pesar de que fueran días lluviosos, Víctor seguía insistente en ir a recogerlo al local de comida en el que trabajaba, preguntándose si la reciente manía estaba derivada del frio que podría tener por la lluvia o tenía razón y algo había pasado. Cualquiera que fuera el caso, ya tenía previsto un plan para obligar a Yuri a acercarse un poco.
— ¿Te molestaría si compartimos paraguas? — Trato de sonreír amable, para sonar más convincente. — Quise hacer mi buena acción del día y termine ofreciéndole mi paraguas a una clienta que acababa de salir y no traía uno. Creí que no sería problema si me cubro con el tuyo en el camino.
—No hagas cosas irresponsables. — Yuri respondió en tono monótono por lo que Nikiforov ni siquiera supo captar si le respondió enojado, con aquella bufanda, lentes y gorro no podía verle la cara.
Joder, no había avanzado nada.
—Tomare eso como un sí. — Víctor suspiro — ¿En serio te atreverías a dejarme cubierto por la lluvia?
—Puedo ir a conseguirte uno, no debe haber una tienda muy lejos. —Víctor inflo las mejillas, le quito el paraguas, lo tomo de la mano y obligo a salir junto con él a la calle. — ¡Víctor!
—Se está haciendo tarde, no podemos seguir perdiendo tiempo en lo mismo o te cambiare el horario y te dejare ir de mi consultorio hasta las nueve de la noche.
— ¡De acuerdo! Compartiremos paraguas, pero suelta mi mano. — El azabache trato de forcejear para retirar su mano, pero el ruso no se lo permitió.
—Demasiado tarde para aceptar. — Víctor le apretó la mano fuertemente. — Te llevare de la mano como castigo.
— ¡No puedes hacer eso! — Grito el azabache.
—Claro que puedo ¿Acaso no estas viendo? — Ignorando reclamos, Nikiforov lo estiro para comenzar a caminar por la calle, apenas consiguiendo que ambos quedaran cubiertos por el paso forzado de Katsuki. Aunque solo lograron avanzar algunos cinco metros antes de que el japonés intentara arrebatarle el paraguas. — ¡No seas infantil!
Yuri no respondió, solo seguía tironeando el tubo de dicho objeto al igual que Víctor, hasta que ambos terminaron soltándolo y una ventisca de viento se lo entre llevo. Lentamente el paraguas termino en la calle, donde fue arrollado por un camión.
—Lo pagare...— Adiós al paraguas de Yuri.
Con la lluvia empapándolos, Víctor quiso soltar una carcajada. Solo que antes de hacerlo se percató de que Yuri se había librado y termino echándose a correr ¿A que estaban jugando? Víctor tuvo que salir corriendo detrás de él antes de que se alejara demasiado. Persiguiéndolo en medio de la calle lluviosa hasta dar con el parque donde el azabache se resbalo al pisar el lodo que se había formado.
Recibiendo de golpe el peso del hombre contrario que se abalanzo de inmediato antes de que volviera a escapar.
— ¡Suéltame! — Grito mientras pataleaba.
— ¡No! — Víctor lo apretó fuertemente, dejando que el contrario pataleara cuanto quisiera, se debía cansar en algún momento.
— ¡Víctor la gente nos ve raro!
—Esto es tú culpa ¡Si pudieses acceder a algo tan simple como compartir un paraguas no habría pasado esto! — Yuri solo frunció el ceño y ladeo la cabeza en la espera de que aquel hombre se le quitara de encima. Lo hecho ya estaba: su chamarra, bufanda y gorro estaban llenos de lodo.
—Estas pesado y me enfermare por esto.
—No eres el único mojado aquí— Víctor finalmente accedió a quitarse de encima, dejando que Yuri se pusiese de pie. — Vamos, creo que mi departamento está más cerca de aquí que el consultorio. — Indico la dirección.
— ¿Q-quieres que vayamos a tu casa? — Yuri reacciono nervioso.
—No le veo problema en ir, esta ordenada y realmente necesitamos un cambio de ropa. Llamare a Phichit para avisarle que estarás ahí y no en el consultorio.
—P-pero...
— ¡Nada de peros! Necesitas también una ducha. — Víctor volvió a sujetar a Yuri de la mano, dirigiéndolo directo a su departamento. — Si usaste la chamarra de Nishigori una semana mientras conseguías dinero para comprar otra vez algo a tu gusto, no creo que haya problema en que te preste de algo de mi ropa sin que sea de tu talla.
— ¿En qué diablos piensas? — Pregunto avergonzado.
—En tu seguridad. — Y penes. —Si te opones te castigare.
— ¿Qué puede ser peor a que me lleves de la mano por la calle? Víctor, la gente está viendo.
—Si sigues con eso te llevare cargando y te obligare a tomar una ducha conmigo.
Así, por primera vez en su vida, Yuri se dirigía a la habitación de un apuesto soltero, graduado y aparentemente con dinero que lo amenazaba con tomar un baño con él.
