Los personajes y la historia pertenecen a Suzanne Collins, solo que... no me gustó el final, me quede con ganas de algo diferente, por eso lo inventé. Diálogos y situaciones los inventé (algunos, claro está). Está siendo publicada por mí en P.F. con este mismo Nick. En ningún otro portal. Espero que os guste. - Lemon en algún momento y Spoilers.
El libro de Katniss y el trabajo de Peet
No he dormido mucho esta noche pero tampoco lo echo de menos, me ducho y salgo de casa sin desayunar, me tomaré algo en el trabajo, ahora puedo tomar algo recién hecho, ya soy mi propio jefe, no es como antes de los juegos donde solo comíamos lo que no se podía vender. Me paro un segundo en la puerta, algunas luces encendidas y el movimiento que percibo en casa de Katniss, me dicen que ya se ha levantado, seguramente irá a cazar, una sonrisa cruza mi cara, eso es bueno.
Dirijo mis pasos tranquilamente hasta la panadería, disfrutando del corto paseo que hay hasta llegar, a estas horas el ambiente es fresco pero eso me ayuda a despejarme, Tom y Liam ya han abierto y encendido los hornos, entro saludando y me coloco el delantal, de inmediato me pongo a preparar los ingredientes para hacer el pan, y a pesar la harina preparo la levadura, el agua y la sal, al cabo de un rato cuando tengo la masa terminada para cortarla la campanita de la tienda me sobresalta, salgo inmediatamente a la zona de despacho para ver quien ha entrado.
La preciosa cara de Katniss asoma cuidadosa por la puerta, está tan delgada que se marcan sus pómulos, no obstante puedo percibir un nuevo brillo en su mirada que le aporta una vida que ayer casi no parecía tener, incluso esboza una sonrisa que casi no recordaba, sigue llevando la vieja cazadora de su padre no sé cómo puede haberla conservado después de todo lo que pasó.
- Katniss ¿Qué haces aquí tan temprano? - pregunto aun con tono neutro, no quiero que piense que la estaba esperando, aunque bien sabe Dios qué es así, tengo mucha curiosidad por saber los detalles de su conversación con el doctor.
- Voy a cazar al bosque, pero antes tengo algo que pedirte - contesta ella entrando por fin, y plantándose delante de mí sin poder evitar mirarse las puntas de los zapatos, imagino que está pensando cómo empezar, hacía mucho tiempo que no estábamos así frente a frente y sobre todo no tengo ganas de matarla, lo que es bueno… muy bueno diría yo.
La miro con precaución, esperando oír que tiene que decirme, como Aurelius me advirtió tengo que dejar que ella de los pasos, así que cuando hablo mi tono es serio.
- ¿Qué quieres Kat? - intento que en mis ojos no se refleje la ansiedad que siento por la expectativa de lo que ella pueda decirme.
- He tenido una idea, es sobre escribir un libro, sobre todo lo que pasó, sobre la gente que conocimos, todo. Para recordarlos - dice al fin, me está mirando desde esas ventanas que ahora son sus ojos grises que tanto tiempo llevaban empañados por el dolor, ahora parecen cristal de espejo animado por la chispa que vuelve a vislumbrarse en su interior, y mi corazón late más fuerte porque en el fondo estoy seguro de que lo he provocado yo.
Eso era, me sorprende su idea y según la va desgranando me interesa más y me emociono, ella se va animando y sé que esa emoción trasciende mis ojos y ella lo nota. Pero tengo dudas, por eso era tan importante que yo estuviese bien que fuera capaz de controlarme, puedo mirarla sin sufrir ataque pero un contacto prolongado… no se qué efecto puede causar, a pesar de todas lo que me pudiera decir el profesor.
- ¿Y Aurelius dice que es seguro? - esa duda no sé si alguna vez me abandonará, a pesar de toda mi terapia de toda la confianza que he adquirido en mi control durante estos meses junto a la persona que nos tiene que supervisar, ahora soy plenamente consciente de la complejidad de la tortura que aplicaron en mí en el Capitolio, lo difícil que será arrancar esas falsas imágenes de mi cerebro, probablemente nunca lo consiga del todo pero...
- ¿Hacer un libro? ¿Cómo no va a ser seguro? - contesta ella eludiendo la verdadera cuestión, lo que me da pistas de porque ha venido ella elude el peligro para poder acercarse a mí, la llama de mi optimismo brilla con un poquito más de fuerza en ese instante.
- Katniss, ya sabes a que me refiero - le ruego, ella mira al suelo y sigue hablando, es cosa mía o ¿quiere compartirlo conmigo a toda costa?, al fin y al cabo es algo que sufrimos los dos.
- Yo creo que lo es, Peeta, y sé que tú nunca me harías daño - ahora si encara la cuestión, mirándome con ojos esperanzados, que calientan suavemente mi corazón ella me necesita de nuevo y yo como siempre no seré capaz de decirle que no, pero decido poner otra prueba, para comprobar hasta dónde está dispuesta a llegar.
- ¡Si claro!, será porque no lo he intentado, ¿Cómo puedes estar tan convencida de ello?, cuando ni siquiera puedo estarlo yo - insisto aún, tiene que estarlo para darme la fuerza que en ese momento me está empezando a faltar.
- Peeta, en esta vida no hay nada seguro, pero por ti estoy dispuesta arriesgarme, y si Aurelius cree que lo es, tengo que confiar en él - su voz denota tanta seguridad, que me hace sonreír, ella quiere arriesgarse por mí y conmigo sé que estoy en el camino correcto, tengo que contenerme para no abrazarla, para dejarla avanzar por sí misma, pero es tan difícil controlar mi emoción.
- Lo haré, por ti, por mí, por nosotros, y por la gente que hemos conocido y merece que la recuerden. ¿Cuándo empezamos? - al fin contesto a su pregunta, intentando no cogerla en brazos y llevarla a casa para comenzar ya mismo, su idea también me gusta, y no quiero que la olvide, las personas que murieron merecen ser recordadas porque entre todos dimos lugar a una llama que incendió el mundo tal como lo conocíamos, y ahora ese mundo como un Fenix quiere resurgir de sus cenizas y de nuevo se está levantando, hay que recordar la historia y a la gente que lo hizo posible, me parece algo importante, algo que además nos puede unir.
- No sé, mañana llegan los materiales que me prometió el doctor, ¿nos vemos en la cena? – me pregunta algo ansiosa aunque intenta contener su emoción, espero que no sea precipitado pero en el fondo se que no lo es deseo que no lo sea.
- En la cena entonces - estoy feliz, aunque algo preocupado, hace mucho que no compartimos habitación aunque sólo sea para cenar y ¡qué demonios! la deseo tengo tantas ganas de abrazarla por fin que no se si mi cerebro será capaz de superar esta nueva prueba, intento calmar mi nerviosismo con una broma - pero, deja que Sae cocine, no quiero arriesgarme a un dolor de barriga.
Ella sonríe, y me ilumina el alma, me saca la lengua como una niña y se marcha a cazar, yo me quedo plantado delante del mostrador, con una boba sonrisa en mis labios.
- Peeta - oigo a Tom detrás de mí.
- ¿Si? - pregunto algo atontado aún.
- Vamos la masa está hecha, ¿Qué demonios te pasa?- pregunta riendo, parece que te vino a ver Papa Noel.
Me río de su ocurrencia - No exactamente, pero algún regalo si entró por la puerta hace un momento - digo yo.
- Ja, ja, ja, Pues debe ser un regalo fantástico, porque se te ha quedado cara de no poder esperar abrir la caja - ríe divertido.
- Ni te lo imaginas - contesto yo, aunque Tom y Liam vienen del distrito once, me caen bien, me recuerdan bastante a mis hermanos con la diferencia de que para ellos soy una especie de "héroe nacional" y aunque son algunos años mayores que yo me tratan con un respeto inusitado para alguien de mi edad, pero claro… mi edad física no es la misma que cargo por dentro, en algunos sentidos ellos son más inocentes que yo, aun habiendo pasado por una guerra.
El resto del día pasa lentamente, tengo que ver a Haymich, necesito contárselo a alguien, no se siquiera si podré esperar. Entre los tres terminamos enseguida de hacer el pan para la venta, aunque tengo muy claro que nadie pasará hambre si yo lo puedo evitar.
Cuando termino de colocar lo que hemos horneado puedo ver que hay una mujer joven en la calle mirando el escaparate, está algo desaliñada, no hace ademán de pasar. Sin perder el tiempo abro la puerta y le pregunto.
- ¿Necesita algo señora?, no quiere entrar.
Ella duda un momento y al final responde - No gracias joven - pero su mirada se desvía de mis ojos como sintiendo vergüenza por estar allí.
Me acerco a ella, está triste, no puedo ver a la gente sufrir - Vamos acompáñeme dentro, seguro que tendremos algo que le guste - intuyo que no tiene dinero para comprar nada, pero sé que necesita algo y tiene que decirme que es.
- No, no de verdad - intenta marcharse, pero la retengo cogiéndola suavemente del brazo.
- Por favor - le pido - entre conmigo, no puede marcharse así.
- No tengo dinero - admite insistiendo en irse.
- Lo sé, no importa - le sonrío - Vamos entre, cuénteme.
Entramos en la panadería y nos acercamos al mostrador
- Ahora dígame - le digo colocándome frente a ella - ¿Qué es eso que la tiene tan triste?.
- Pues - ella se sonroja por la vergüenza - mi nombre es Mary, y acabamos de volver al distrito, bueno en realidad mi marido vivía aquí, llevamos poco tiempo y aunque el ya tiene trabajo aún no ha recibido su salario.
- Puede llevarse el pan hasta que lo tenga no importa - la corto yo, no permitiré que pasen sin pan para alimentarse.
- No es eso - sonríe levemente - tenemos la asignación familiar del Estado, para ir tirando hasta que podamos ponernos al día, en poco tiempo todo mejorará. Pero… - Se queda pensando, si decírmelo.
- Vamos - la animo - lo peor ya está dicho ¿no? - Esbozo una gran sonrisa para tranquilizarla y eso parece aportarle confianza.
- Cierto - contesta de vuelta - es solo mi hijo, Peter, hoy es su cumpleaños, y hubiese querido comprarle un pastelito, alguna cosa que haga que su cumpleaños en este distrito sea especial.
- Pues vaya problema - digo muy serio masajeándome el mentón aunque solo estoy bromeando, ella me mira confundida - No podemos dejar que Peter se quede sin pastel, ¿no? - ensancho la sonrisa en mi cara y ella casi se sonroja de felicidad.
- En ¿serio? - pregunta anonadada.
- ¿Acaso me ves reír? - pregunto tontamente - bueno, sí, me estoy riendo pero no es ninguna broma, solo que aún no tenemos tartas si no le haría una especial, tengo panecillos de queso, no es muy original pero creo que con un poco de glaseado y algo de nata pueden quedar estupendos -
- ¡Oh! Sería fantástico, pero como dije no puedo pagarte - su cara ha pasado de la tristeza a la completa felicidad y otra vez se puso triste, cosa que me admira y me hace gracia porque fue en cuestión de unos segundos, cuantas emociones contienen las personas, nunca dejaré de asombrarme.
- Tranquila será mi regalo para Peter, yo también acabo de regresar, espera aquí - entro en la cocina y preparo cuatro panecillos recién hechos en un molde, hay azúcar de colores para glasear, una franja de azúcar coloreado naranja, otra azul, verde y amarilla, unen entre sí los panecillos, y al fin una cinta color violeta alrededor del conjunto. Lo dejo enfriar un poco, quito el molde y pongo el nuevo pastel encima de una pequeña bandeja de postre. Si todo fuera tan fácil como esto, he tardado quince minutos, pero haré feliz a una familia entera por horas o incluso años cuando recuerden su primer pastel en el distrito doce.
- ¡Aquí está! - exclamo saliendo a la zona de venta, portando el dulce regalo.
- Es precioso - dice ella con una sonrisa.
- Espera, un detalle - voy a por la manga pastelera y pongo adornos con nata, y una guinda en el centro - siento que no pueda ser mejor, pero el año que viene avísame con tiempo y le prepararé una bonita tarta.
- Muchas gracias, es el pastel más bonito que he visto en mi vida, pero te pagaré el mes próximo - y hay tal agradecimiento en sus ojos que casi no puedo contestar.
- Ni se os ocurra, necesitareis todo para empezar, además es un regalo, disfrutadlo - le digo abriéndole la puerta.
Ella sale con la felicidad marcada en su cara, se la ve mucho más bonita, me mira dudando - vete y no digas nada - le pido y empujo levemente su brazo. Ella se vuelve, deja un beso en mi mejilla y se va, con el improvisado pastel en sus manos.
El día de trabajo termina y me voy a casa, y como un poco y por fin puedo terminar de retocar la acuarela del retrato de Prim concentrándome en los detalles hasta caer la noche, ceno algo ligero, me ducho y me voy a dormir, sorprendentemente las pesadillas no me despiertan mis sueños son sobre la sonrisa de un niño que esta noche también dormirá feliz.
El pago del pastel es muy generoso, una noche tranquila al fin, las pesadillas habituales son sustituidas por imágenes de niños jugando en la Pradera al salir del colegio parece que ninguna preocupación les afecta, un niño rubio de grandes ojos azules está en medio soplando las velas de una tarta, y una niña de trenzas castañas y ojos grises con un bonito vestido rojo, se levanta sonriente para cantarle el cumpleaños Feliz, cuando termina se acerca al niño y le besa en la mejilla poniéndole colorado pero sé que está contento, mi yo con doce años está radiante y el sol brilla y ellos giran tomados de las manos con los pies descalzos sobre la verde hierba, esta noche soy el dueño de mis sueños y no el esclavo de mis pesadillas.
Bien mi Peeta querido y adorado haciéndose amar otra vez, es lo más o no es lo más
Muchas gracias a todos los que os habeis fijado en mi historia y me regaláis vuestro tiempo leyendo y comentando, gracias por los avisos y favoritos también. Besitos Peetkat
Katri, Pues siento desilusionarte, pero es un final alternativo a Sinsajo aunque varíen cosas y no sé realmente si habrá alguna otra pareja relevante, porque en realidad la idea surgió solo para ellos pero de la primera idea hasta aquí he variado tantas cosas que nunca se sabe… aunque si hubiera episodios de otras parejas no serían muy largos… Sorry. labluegirl que decir… pues es el carácter que yo le imagino a Peeta yo siempre suelo pensar en Katniss como un transmisor… alguien que un poco se deja llevar, que no participa en la rebelión de forma consciente… y voluntaria se deja llevar demasiado por las circunstancias, Peeta marca diferencias siempre en todos sus actos y palabras siempre encuentras una consecuencia… le adoro. juliper22 si pobrecito el susto que debió llevarse… a ti no tengo mucho más que decirte porque adoro tus comentarios y tus charlas eres maravillosa y me ayudas un montón. Muchas gracias wapa, espero que te guste la historia y no me tengas que dar una colleja en algún momento por chapuzas…. XD. Me esforzaré.
