El departamento de Víctor era bastante amplio y elegante a primera vista. El azabache no se atrevía a dar siquiera un paso dentro o dejaría el suelo mojado, se sentiría mal por contaminar aquellos azulejos. Sin embargo a Nikiforov no le importo en absoluto, simplemente de adentro empujando al japonés antes de que intentara escapar.

—Bienvenido a mi pequeño rincón. — Víctor extendió la mano mostrando su extenso y nada pequeño departamento. — Siéntete libre de hacer lo que quieras después de una ducha.

— ¿En serio pretendes que me duche aquí? — Pregunto aun sin creérselo.

—Sip. No quiero que te enfermes, buscare entre mi ropa algo que vaya contigo. — Sin prestarle más atención, el ruso se dirigió al baño en búsqueda de un pequeño cesto que entrego al japonés y posteriormente encendió la calefacción para ambientarse un poco más.

—N-no podría desnudarme en tu casa...— Comento Yuri sin saber qué hacer con el cesto.

— ¿Entonces quieres que te desnude yo? — Pregunto burlón mientras que el sí comenzaba a quitarse aquellos trapos de encima, depositándolos en un cesto igual al que entrego a Yuri.

Aquel azabache solo dejaba que se le fuera la mirada en el extraño psicólogo sin poder disimular mínimamente. El sujeto estaba demasiado tranquilo, era obvio que se quitaría aquel abrigo que termino empapado, pero no esperaba que también se quitase la camisa de esa manera. Exponiendo su abdomen naturalmente mientras caminaba descalzo buscando algo más de ropa.

—Rayos, con esta clase de días me gustaría pasar toda la tarde en la cama mirando una película mientras bebo chocolate caliente. — Finalmente, después de encontrar algunas prendas que le parecieron adecuadas, volteo a ver nuevamente al azabache que seguía estático sin moverse un centímetro. — Vamos Yuri ¿En serio te tendré que quitar la ropa? No me molestaría si cooperaras un poco.

Después de un profundo suspiro, el hombre de cabellos grisáceos termino dirigiéndose hacia Yuri. Por alguna extraña razón no le sorprendía esta actitud, se había empezado a acostumbrar a pesar del poco tiempo que llevaban conviviendo. Así que sin decir nada, comenzó a retirarle las prendas lentamente, comenzando por aquel gorro, luego la bufanda, guantes y abrigo.

Después de descubrirle bien el rostro, pudo notar el leve rubor en sus mejillas, estaba apenado ¿No es así? No tendrían que recaer en esto si aquel hombrecito pudiese actuar por cuenta propia. Sin embargo, solo estaba temblando. Suponía que de temor porque del frio ya se había encargado la calefacción, pero aun si esta fuese la razón, no iba a detenerse.

Estaba aprovechando el extraño estado de ánimo de Yuri para hacer de las suyas. Así que después de una risa burlona y ver que realmente no tenía intenciones de moverse. Prosiguió desabotonando la camisa del azabache mientras notaba que a cada botón sus mejillas aumentaban su tonalidad.

— ¿Seguro que no quieres hacerlo por tu cuenta? — Se detuvo mientras introducía sus pulgares en la pantalonera de Yuri, dispuesto a bajarle el pantalón.

—V-Víctor, esto es incorrecto. — Finalmente hablo.

—Apresúrate, quiero entrar a la ducha después de ti. — Le sonrió de la manera más tranquila que le fue posible, tratando de ser manso para que Yuri confiara en él. Sin embargo, el japonés solo se sintió intimidado y termino haciéndolo a un lado, tomando el cesto de ropa mojada y las prendas que Víctor había sacado y dejado sobre la cama, tratando a la vez el divisar el baño para ir directo hacia él.

—P-perdón por las molestias. — Se retiró rápidamente.

— ¿...?— Víctor solo arqueo la ceja extrañado. —Que chico tan extraño

Bueno, al menos se había movido. Después de encogerse los hombros y suspirar, continúo buscando algo de ropa para sí mismo. Si Phichit pasaba a recoger a Yuri a su casa no tendría que salir nuevamente ¿Seria molesto si se colocaba de una vez la pijama en vez de vestimenta más formal de trabajo? Bueno, los japoneses son estrictos pero tenía entendido que estaban acostumbrados a vestir más cómodamente en casa.

Si se enojaba pues... Igual no pensaba cobrar honorarios por una salida a su casa. Sería incorrecto si realmente tenía planes de ponerse a ver una película mientras tomaba chocolate caliente, de todas maneras Yuri no tendría problemas con la policía si se encuentra con su psicólogo, convenientemente.

Luego de divagar unos minutos, aquel hombre de ojos azules noto que había olvidado entregarle ropa interior. Si se duchaba era obvio que también debía cambiarse de prendas íntimas o de lo contrario tendría que salir sin ropa interior, lo cual dudaba de Yuri. Aun si no eran de su talla, no tenía problema en prestarle trusas.

Tratando de ser amable, ingreso al baño para dejarle a un lado la ropa interior. No iba a decir que había entrado por no incomodarlo, sin embargo se sintió extrañado por la silueta reflejada a través de las cortinas de la ducha.

—¿...?—

Sin poder evitarlo, termino dirigiéndose hacia Yuri al reconocer la pose de la silueta, sintiendo que su cuerpo vibro totalmente al hacerse a la idea de que estaba pasando. Si tenía la razón Yuri se estaba...

— ¡¿Yuri te estas masturbando?! — Grito al abrir la cortina de golpe, y comprobar que efectivamente Yuri estaba en la pose que imaginaba, levantando una pierna y recargando el pie sobre la barrita de la jabonera que le permitía mantener las piernas un poco abiertas.

Cosa que facilitaba que el azabache se abriese espacio para introducir un par de dedos por el ano. Por experiencia, Nikiforov sabía lo práctico que era tocarse en la ducha con esa pose.

El pobre japonés volteo asustado inmediatamente, con sus mejillas subiendo de color de golpe mientras pego un respingo. Topándose con la expresión asustada del ruso de ojos bonitos que le provocaba sueños guarros.

—Y...yo...—Antes de poder decir algo, el susto provoco que perdiera toda energía y sin querer, cayera al suelo.

— ¡Yuri! — Volvió a gritar— ¿Yuri...?

No, no respondió ni le respondería.

¿Se puede saber por qué carajo Yuri se estaba masturbando en su baño y por qué introduciéndose dedos por allá?

¿O fue Eros? No, de ser Eros no se habría asustado.

Ah, carajo. Bonito momento para un desmayo. Más le valía tener una buena explicación cuando se despertara.