Los personajes y la historia pertenecen a Suzanne Collins, solo que... no me gustó el final, me quede con ganas de algo diferente, por eso lo inventé. Diálogos y situaciones los inventé (algunos, claro está). Está siendo publicada por mí en P.F. con este mismo Nick. En ningún otro portal. Espero que os guste - Lemon en algún momento y Spoilers.


Dulce venganza.

Una vez en la habitación Katniss es la primera en entrar al baño, lo que me da la oportunidad de seguirla, como quien no quiere la cosa me quito la camisa sigo el consejo de Haym de acomodarme a la casa y yo pocas veces entro en el baño vestido, ahora necesito lavarme los dientes y creo que es mi turno de cumplir mi "amenaza". Kat me mira como sorprendida pero no deja de repasarme con la mirada mientras mantiene el cepillo en su boca y frota inconscientemente sus dientes con él.

- Perdona cielo ¿me haces un hueco? – pido lo más suavemente posible, ella se mueve un poco sin apartar sus ojos de mi… me observa... la cara… el torso… para un poco en el abdomen y de nuevo a la cara elevando un poco el mentón, allí es donde la alcanzan mis ojos y le sostienen la mirada, la veo enrojecer de golpe y frotar aun mas fuerte sus encías, hacia un segundo que ese cepillo estaba completamente quieto….

Me miro a mí mismo rápidamente - ¿pasa algo? – Pregunto a un tiempo… - ¿tengo alguna cosa pegada o algo? – sigo disimulando…

- eh…, este… no, no solo que me sorprendió que no esperases tu turno – murmura dejando el cepillo en un vaso…

- ¿mi turno? – Soy malvado… - perdona pensé que compartíamos casa… ¿no?

- Este…, sí, claro… solo que…, ¡no importa! igual pase mucho más tiempo que tú en el trece y allí hasta el tiempo se racionaba… - buena excusa, ¡si señor! , bien por mi chica…

- ¡Oh! no me di cuenta – comienzo a frotarme los dientes y ella sigue allí plantada, hasta que suelta un respingo y parece volver a la realidad…, y se da la vuelta para salir mientras dice.

- Voy a ponerme el pijama - ¿me está avisando para que no la vuelva a sorprender? , sonrío mientras sigo frotando y mirándome al espejo donde percibo el brillo de los ojos de mi diablillo interior.

- Tranquila cielo enseguida salgo – la aviso, oigo un murmullo ahogado y un rápido caer de ropas y deslizar su cuerpo en la tela… casi no consigo reprimir la carcajada, seguro que nunca se vistió tan rápido.

Entro en el dormitorio y Katniss está en la cama ha apagado la luz central y solo una pequeña lámpara ilumina la habitación, perfecto… - ¡Vaya!, ¿como puedo ser tan despistado? – digo con algo de pena en mi voz… y asumiendo que si la panadería no va bien puedo montar un grupo de teatro…

- ¿pasa algo? – pregunta Kat con curiosidad pero sin perderme de vista –

- No, nada, sólo que no tengo pijama – ¡Vaya por Dios que contrariedad! Me rio internamente y sin darle tiempo a contestar me bajo el pantalón y me quedo en bóxer, sigo sin mirarla y camino hasta el armario saco una camiseta que me enfundo despacio estirando todos los músculos de mis brazos y mi espalda, puesto en la acción quiero darle un buen espectáculo – ¡bien tendrá que ser así! – exclamo girándome al fin con una enorme sonrisa de satisfacción como si hubiese encontrado la solución perfecta, en realidad lo perfecto habría sido dormir sin nada.

La cara de Katniss está roja como un tomate pero no dice nada, tampoco mira a otra parte, se que no se ha movido desde que me quité el pantalón, incluso por su aspecto es probable que aun aguante la respiración, me encanta verla así, me confirma que no soy un iluso al pensar que me desea tanto como yo a ella.

- Katniss ¿te encuentras bien? – pregunto solícito.

- Sí, si, no te preocupes solo es que… ¿hace algo de calor? … - creo que pronto empezaré a notarlo.

- Bueno, si quieres puedo abrir un poco la ventana, a mi me gusta dormir así y ya no hace tanto frío – me giro y veo algo sobre el armario – bajaré esa manta, así podemos usarla aun con la ventana abierta.

Asiente metiéndose en la cama y tapándose hasta el cuello, abro la ventana un poco llenando mis pulmones de aire limpio y una ligera brisa me llega haciendo que se me erice el vello. Corro a mi lado de la cama como un niño y me acurruco contra su cuerpo – perdona – digo cuando ella da un salto al notar el frío en mi piel – hace fresco…-

- Si ya lo noto… - dice quedamente ella sin mirarme.

- Katniss… - la llamo mientras intenta ignorarme, estoy tumbado de lado reposando mi cabeza en la almohada su pelo se extiende para que yo lo roce con cuidado – déjame abrazarte – salió despedida en cuanto la toqué.

- Si claro, y me congelo…- o entras en calor, pienso divertido.

- Por favor… pide lo que quieras… - ofrezco a mi chica que gira la cabeza para mirarme con curiosidad.

- ¿lo que quiera? – No puedo imaginar que será lo que tiene en mente

- Lo que quieras…. ¿un beso? - ¡ojala!

- hum, piensa un momento… una canción – es malvada.

- Sabes que mi voz no es mi fuerte en cambio… - No me deja terminar

- ¡Un poema! – extraña petición rebusco en mi memoria y creo que puedo cumplir con eso – sobre los besos – me río con ganas ante su petición.

- Concedido –

- ¿Sabes un poema sobre los besos? – ahora porque parece extrañada… ¡ah! Mujer de poca fe… que no fue capaz de aprender por ti un chico enamorado… ¡Vaya casi parezco poeta…

- Si no me dejas abrazarte no lo sabrás – sonrío travieso con la cabeza apoyada en la almohada mientras con mis brazos hago el gesto de recibirla.

Duda un momento pero al final acepta, la envuelvo con mi cuerpo, mi pecho en su espalda cruzando los brazos junto a los de ella y colando mí pié entre los suyos.

- Buena chica… - susurro en cerca de su oreja besando el lóbulo y erizando el vello de su nuca.

- Peeeeta… - se queja – que no soy una niña…

Sonrío contra su piel, no sabe lo consciente que soy de que eso es verdad… - shhhhh no te quejes y escucha es parecido a nuestra historia…, además es lo que has pedido ¿no?.

Comienzo con voz pausada a desgranar los versos que aprendí para ella mientras me recuperaba de mis heridas después de los primeros juegos es otro de los recuerdos que perduran, otro de los que me mantuvieron con vida…

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Sigo susurrando cerca de su cuello - la primera vez que nos besamos en la cueva fue mi sentencia de amor, si antes ya te amaba ese beso me perdió irremediablemente en ti y en tu mirada, tal como la mía te alcanzó, todos los besos que me diste los repetí con la memoria fueron mi ancla y mi consuelo – paso los labios suavemente por su cuello mojando con la lengua algún punto cerca de su oreja y soplo haciéndola estremecer antes de seguir recitando quedamente para ella.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos…

Cuando acabo me doy cuenta de que estoy mirando fijamente la pared a mi cabeza llegan de nuevo las imágenes de esta mañana y de todos los besos que hemos compartido, Katniss parece compartir mi sentimiento puesto que ella también se queda callada...

- ¿Sabes Peeta? A ti te di mi primer beso…

- El tuyo también fue el primero para mí ¿y estuvo bien? – pregunto con picardía.

- Bueno, sonríe ella no se… me tiraste un pan – me quedo perplejo un momento hasta que caigo en la cuenta de nuestra conversación de la mañana –

- Debí acercarme a ti y entregártelo… - hago una pausa mirando fijamente su nuca - …¡el pan!.

- Lo sé – contesta, ambos sabemos que no nos referimos a eso… sino a nuestro primer beso entre almas.

- Sigue por favor quiero oír más – pide rompiendo el silencio, complacerla es lo más importante para mí siempre lo fue pero ahora no puedo –

- Otro día quizás, Kat… ¿puedo besarte? – es algo que necesito en este momento como el respirar.

- No… no puedes hacerlo… - antes de poder replicarle se gira en mi dirección con la mirada aun húmeda, para acercar sus labios a los míos respirando suavemente antes de aplacar mi sed de su boca, un tierno beso que me dibuja mi nuevo recuerdo… algún mal yacerá bajo este beso aplastado por el recuerdo del maravilloso día junto al lago.

-Vamos a ser felices Kat…, viviremos – necesito más de ella esta noche pero mi seguridad declina un tanto, apagamos la luz de la lámpara y la luna resplandece a través del cristal, cierro los ojos sintiendo el calor que desprende el que generamos juntos comienzo a respirar despacio intentando buscar algo de cordura a lo que me embarga… el deseo de recorrer su piel con mis manos sentir su estremecimiento como me propuse, pasan los minutos y Katniss se remueve entre mis brazos tampoco puede dormir… su aroma me invade como otros días pero esta vez es diferente mi cuerpo vuelve a reaccionar ante mis pensamientos y su cercanía.

Mi respiración es tranquila y acompasada mientras suelto mi mano suavemente y comienzo a bajarla a lo largo de su cadera posándola un momento allí, esperando que la rigidez que note en Kat pasara… casi por instinto sigo acariciando la curva de su perfil con mis dedos bajo su camiseta, llego a la cintura y vuelvo a parar un segundo apenas mientras me aventuro peregrino en su vientre notando su perfecto ombligo, haciendo círculos sin sentido alrededor de ese pequeño hueco de su anatomía, dolorosamente lento es el trazado para mí cuando lo que más deseo es abarcar todo su cuerpo.

Katniss respira más rápido, noto su agitación en mi pecho reacciona a mis caricias y se pega más a mí uniendo sus nalgas a mi cuerpo notando mi excitación, como si algo imprimiera valor a su persona se gira en la oscuridad sólo rota por la luna, sus manos repasan mi piel por debajo de la camiseta dibujando rutas nuevas e inexistentes que se borran con cada nuevo camino que traza con sus dedos, ni un centímetro de mi torso queda sin probar su contacto… acerca su cara al hueco entre la clavícula y mi cuello llenándose con mi olor. Estoy lo más quieto que puedo, controlando mi respiración y dejando que explore cada parte de mí que quiera, exponiéndome a su deseo de conocerme anhelando conocerla a ella.

Su mano baja lentamente hasta el abdomen enredando su dedo entre el camino de vello que lo cubre hasta que llega a la cinturilla de mi bóxer, rozando el borde con manos temblorosas y haciéndome contener la respiración, paseando lentamente los dedos sobre el viril encierro solo levemente sin atreverse del todo a seguir… tironea de la camiseta como si le estorbara, hasta su voz me saca de mi clausura voluntaria, con su boca a la altura de la mía besándome.

- No te hagas el dormido, o lo lamentarás - abrí por fin los ojos y la miro con el hambre que veo reflejada en su mirada gris oscurecida tanto por la falta de luz como por el deseo, mientras me despojo de la prenda, en este momento todo lo aprendido se agolpa en mi cerebro y uno lo leído a lo que siento probando, despacio controlando cualquier signo de titubeo, como un explorador en territorio desconocido.

Mis manos cobran vida propia y comienzo a recorrer su cuerpo casi sin rozarlo pero imprimiendo mi calor en cada poro, haciendo erizarse toda su piel, con su cintura arqueada buscando mi contacto, poco a poco me deshago de su pijama y mi boca ataca su cuello tal como ella hizo en la cocina un reguero de besos marca el camino hasta el lóbulo de su oreja que atrapo entre mis labios hasta que me apetece morderlo, siguiendo los consejos que me dieron, me dejo ir y lo muerdo.

Katniss gime con deleite mientras el deseo de probarla se hace más acuciante, recorro con la lengua su garganta y el suave valle donde se unen sus huesos, muerdo levemente la piel de su clavícula dejando una pequeña marca con mis dientes se que le gusta por sus jadeos, que siguen cuando también muerdo sus hombros.

Mientras sigo las caricias con mi boca hasta llegar a su pecho, tan perfecto… con el dedo dibujo estelas circulares hasta conquistar a la punta endurecida y otra vez deseo probarla, los jadeos de mi chica se mezclan con los míos cuando cubro con la boca el objeto de mi deseo mientras mi mano arrulla el otro pecho, percibo mi piel abierta, como lacerada en vivo, cada roce, cada caricia que recibo me estremece y conmueve.

Una de sus piernas se envuelve en mi cintura sacudiéndome con intensidad, nos besamos con delirio cerrando los ojos, ligeros gruñidos escapan de mi boca sofocando los jadeos de Kat.

- Quiero besarte también con mis manos Katniss déjame mostrarte los nuevos besos que aun no has probado – sofocando un gemido me mira con deseo. Con un dedo recorro sus labios tan lento como si la estuviera dibujando al principio ella no dice nada pero la sorpresa aparece en sus ojos cuando acaricio también la parte interna de los mismos. Después tomo entre mis dedos el inferior tocándolo con la lengua y apretándolo fuerte entre mis labios, oigo un ligero ronroneo en su garganta antes de inclinar la cabeza para poseer de nuevo su boca, adentrándome en el calor de me provoca.

El anhelo de sentirla cada vez más cerca guía mis actos, aferro con una mano sus nalgas mientras la otra busca encontrar su calor alcanzando su entrepierna, está húmeda y caliente, Katniss da un respingo y no sé si seguir, dudo porque no quiero obligarla, pero lo necesito, sentir todo su cuerpo, sus reacciones – Por favor Katniss déjame tocarte – suplico – tócame, te necesito tanto… solo eso, déjame darte placer… - quiero verla disfrutar mis caricias quiero que se olvide de todo y goce todo lo que intento darle… lo que quiero probar por primera vez con ella, también requiero de su tacto ojala ella quisiera esta noche… darme ese deleite, no quiero alcanzar mi liberación en la soledad del baño.

No me contesta pero sus piernas se abren dejando vía libre a mi íntima caricia, mis dedos ambicionando su intimidad sintiendo como la humedad se extiende en la breve prenda que separaba mis manos de su centro de placer, mi otra mano vaga sin rumbo fijo enajenada en su cuerpo perfecto y entregado. Katniss recorre mi piel con tiento ligero, entre jadeos y falsos ahogos, duda… como yo de seguir sus deseos, lo sé cojo su mano y la bajo hasta mi bóxer y se lo pido - Tócame, necesito que me toques –

Mi respiración agitada se mezcla con la suya, caldeando el ambiente pese al frío que entra por la ventana las sábanas revueltas nos envuelven mientras pasa su mano bajo mi ropa interior apartándola a su paso y me toca, creí que saldría de mi cuerpo en este mismo instante… el aire escapa de mis pulmones en un solo golpe cuando rodea mi hombría con su mano y comienza a moverla con delicadeza, acariciando toda su extensión desde la base hasta la húmeda punta, me obligo a respirar para recuperar el aliento y tengo que decirlo – ¡oh! Kat te quiero – al mismo tiempo cuelo mi dedo entre la tela de sus bragas entrando en ella sin dificultas arrancándole un suspiro de placer que sofoco con un beso, mientras otro dedo se interna junto al primero.

Katniss sigue acariciándome cuando susurra entrecortada – Peeta y algo parecido a un sollozo se fuga de su garganta -… ¿estás bien? - me pregunta quedo - dime como hacerlo, dime como hacerte sentir como tú estás haciendo conmigo.

Mis dedos entran y salen de ella mi cada vez más rápido, acelerando el movimiento y rozando con mi pulgar esa carne más sensible de su cuerpo, el calor parecía consumirla con mi mano libre la guío para acompasar sus caricias con las envestidas de mi cuerpo, seguimos el ritmo de nuestro apetito, nos arqueamos, nos acercamos hasta robarnos incluso el aire que nos rodea, sin dejar de besarnos y por fin presagio la cercanía del próximo orgasmo percibiendo como Katniss empieza a latir en mis dedos, y sé que su excitación es máxima por la presión que comienzo a sentir en ellos ella va a llegar conmigo… Me separo lo suficiente para mirar sus ojos y me veo en ellos, puedo ver su cara sus labios entre abiertos concentrada en mirarme y en recibir y en darme.

Grita y el mundo parece borrarse cuando alcanza su primer orgasmo y saber que se lo he dado yo es como un afrodisiaco cierro los ojos y me arqueo en un espasmo, desatando mi deseo en su mano y gruñendo con desespero.

Es la primera vez que me siento así, después de años de sentir la necesidad de liberarme a mí mismo por fin la persona que amo lo ha hecho conmigo y por mí.

Nos recostamos uno en brazos del otro esperando calmar nuestros corazones, cuando me mira sus ojos brillan como diamantes en la noche le sonrío y ella me devuelve la más maravillosa de sus sonrisas.

- Llevo tanto tiempo soñando contigo Kat, ahora puedo recordarte no tendré que inventarte más porque he ceñido tu cintura y acariciado cada parte de tu piel..., estás preciosa, te brillan los ojos.

- Solo soy un reflejo de ti – me dice.

Me levanto en la oscuridad y voy al baño para limpiarme y recoger una toalla con la que limpiar a Kat, me deja hacer sin decir nada un acto tan íntimo o más que el que acabamos de tener… retiro con cuidado los restos de mi deseo y dejo el paño con el resto de la ropa para lavar, volviendo enseguida a recostarme con la mujer que amo.

Te deseo tanto Peet – suspira y agrega – pero aun no sé si estoy preparada para entregarme a ti.

No paro de acariciar toda la piel que puedo alcanzar con mis manos, y la tranquilizo enseguida – no tenemos porque hacerlo, pero podemos darnos placer de otras formas conocernos despacio va a ser muy agradable - ella suelta un gruñidito mientras rozo con mis labios su oreja.

- ¿Tu como sabes todo esto? – pregunta curiosa girándose para trazar con un dedo en mi pecho – lo tenias planeado, llevas toda la noche muy raro.

- Encontré algún que otro libro perdido en la biblioteca del capitolio sobre el tema, pero en realidad no sabía qué efecto causaría en ti… en nosotros… – le confieso – y es posible que quisiera una "pequeña" venganza por tu ataque del otro día - sonrío con cara de inocente

- No puedo creerlo – se incorpora sobre el codo para mirarme, y aprovecho para besar su pecho - A punto de morir ¿y tu pensando en sexo?, eres terrible – susurra colorada por la excitación y con ojos de diversión al mismo tiempo. Pero no estaba enfadada por la encerrona que le monté, más bien encantada con ella.

- Sólo quería saber cómo complacerte, tenía muy claro que si algún día me ofrecías la oportunidad, no la desaprovecharía – era lo que más deseaba en el mundo.

- Y no lo has hecho – su comentario me hace sonreír ampliamente y la beso de nuevo volviendo a acariciarla esta vez con deleite y paciencia disfrutando del mero placer de su cercanía de sentir contra mí la piel de mi amor improbable.

- Te has convertido en un chico de fuego - bromea con un suave quejido de su garganta

- Tú me has convertido en fuego al arder conmigo – todo su calor lo siento en su nueva mirada.

Nos fundimos en un apasionado beso, y dormimos sin pesadillas el resto de la noche. Antes de que el sueño se apodere de mi la oigo levantarse para ponerse de nuevo el pijama, no sé cuando podrá enfrentarse a sus cicatrices, entregarme completamente su intimidad y sus miedos yo por mi parte ya no tengo nada que ocultarle la deseo y en todo los sentidos y por fin ella lo sabe.

El despertar del nuevo día me sorprende feliz me levanto como Dios me trajo al mundo y bromeo con ella para que me acompañe, solo puedo ofrecerme entero como siempre he hecho hasta que comprenda que la amo por que como dijo alguien "Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta". Y Katniss es para mí esa persona.

Solo espero que pronto se vea a sí misma como yo la veo… y se ame… para estar completa, ese día llegará y yo estaré allí con ella y será maravilloso verlo.

Mientras me visto me observa desde el centro de la cama con las sonrojadas mejillas apenas asomando detrás de las sábanas, Le sonrío y le digo tentándola – me deseas ¿Real?

Sonríe, y me tira una almohada a la cabeza, pero no contesta, - por su forma de mirarme se la respuesta Muy Real…


Este capitulo quiero dedicarselo en especial a Javivalenchu que cumplió los años ayer, creo lo siento wapa pero no llegué antes... También a todos los que leeis y comentais la historia, Angiiee7, Juliper22... que espero haberos contestado PM porque no pude actualizar antes y hoy tengo attraso... y a quienes me habeis agregado a favoritos y alertas - ¿de verdad que no quereís decir nada de las canciones? sniff...

Bien… pues espero no haberla jorobado… Me explico aunque quiere "venganza" ella ha estado observándolo desde lo que pasó en casa de Haymich y claro no sabemos nada de lo que siente porque Peeta es maravilloso pero no es adivino…. (vale un chiste fácil es divino… jaja".

Normalmente se busca cualquier rincón para practicar… lo que cuenta este capítulo pero ellos son adultos por circunstancias de la vida y no puedo pensar en ellos como chicos normales en el sentido siglo XXI, no sé si me explico… comparten casa y viven juntos quieren conocerse y tienen donde sin que nadie los moleste ¿no? … ¿me explique?.

Referencias los besos que le da… se llaman beso de dedo y beso muy apretado… pero no era cuestión de poner a Peeta en plan "académico".

Los mordiscos cuando el le muerte la clavicula y el hombro dejando pequeñas marcas se llama "mordida de jabalí".

El poema… es de Gabriela Mistral y lo mantuve gracias al asesoramiento de Lissy33 que me aguanta en mis innumerables dudas.

La frase… es de Sam Keen (1931-?) Escritor, profesor y filósofo americano.

Besos Peetkat.