Nota de la autora: Este drabble fue escrito para un reto, el cual consistía en inspirarse con una canción de reggaeton asignada según el mes de nacimiento. En circunstancias normales jamás me inspiraría con algo de este genero musical, pero ahí radica el encanto de los retos...
Disclaimer: El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro. "Despacito" pertenecen a su respectivo autor (ni sé de quien es xD) y fue inspiración para este drabble.
Ese era su momento, lo supo en el instante que la vio a lo lejos, como hacía noche tras noche. Sus ojos azules lo evadían, pero tras ese recato ella lo llamaba, lo incitaba a seguir y buscarla, reclamarla. A cada paso que daba él repasaba su plan mentalmente, la sola idea de sentir su cuerpo pegado al suyo le aceleraba el pulso, ansiaba rozar esas curvas y exhalar sobre la tersa piel de su cuello. Plasmaría su nombre centímetro a centímetro, tatuando el recuerdo de su primer encuentro en la mente de la chica, calando en su ser, yendo más allá de los límites que ella desconocía por su castidad.
No pudo resistir más su salvaje impulso y corrió en su dirección. La draculina lo saludó agitando la mano, mostrando esa inocencia e ingenuidad que lo enloquecían, no dudaba de que su deseo era mutuo, ¿porqué postergar lo inevitable? El bello rostro de su presa cambió su semblante a uno de sorpresa y permaneció quieta, como un animal indefenso que finge estar muerto. Se situó justo detrás de ella y atrajo su cuerpo con un movimiento brusco, buscando con desesperación aquellos turgentes y maravillosos senos que codició desde la primera noche que estuvo en Hellsing.
Sintió el escalofrío que recorrió el cuerpo de Seras cuando soltó su cálido aliento en su cuello, muy cerca de la mandíbula, cerca de esos carnosos labios de los que resaltaban unos peligrosos colmillos que ansiaba sentir con su lengua. Estrujó entre sus manos los enormes pechos mientras su boca subía lentamente hasta el lóbulo de su oreja, el cual lamió y saboreó como si fuese una golosina en su paladar.
— Cherie, hagamos nuestra esta noche. Te deseo tanto, haré que grites una y otra vez.
Cerró sus ojos y aspiró aquel aroma a rosas que despedía su diosa como si fuese un afrodisíaco. Aún tenía más que decir, pero su labia se vio interrumpida por la fuerza sobrehumana que ignoró en su desenfreno. Lamentó su error, pero no fue por mucho tiempo, ya que el golpe que recibió en la quijada hizo que perdiera el sentido.
...
Pip abrió los ojos y parpadeó varias veces con su único ojo para acostumbrarse a la luz de la habitación. Le tomó unos segundos reconocer la enfermería de los cuarteles y sentir el collarín que tenía en el cuello, además de la hinchazón y el terrible dolor que le impedían abrir la boca. Tal vez era su delirio de convaleciente, pero podría jurar que vio una sombra alejarse, de la misma talla que su mignonette. Después de todo Seras sentía algo por él, ¿porqué otra razón estaría aguardando a que recuperara la conciencia? Era una buena chica y ya tendría otra oportunidad de reclamar su afecto, cuando su mandíbula se recuperara, solo que esta vez su plan sería paso a paso, despacito.
