Los personajes y la historia pertenecen a Suzanne Collins, solo que... no me gustó el final, me quede con ganas de algo diferente, por eso lo inventé. Diálogos y situaciones los inventé (algunos, claro está). Está siendo publicada por mí en P.F. con este mismo Nick. En ningún otro portal. Espero que os guste - Lemon en algún momento y Spoilers.
Despertares
Este día ¿el sol luce más fuerte? o soy yo que absorbo su calor como nunca antes lo había hecho, el desayuno con Katniss es una verdadera delicia, sólo el sorprenderla mirándome y notar su sonrojo hace que me ponga a sonreír como un tonto… un tonto enamorado hasta la médula de esta chica que hace tanto me robó en alma y anoche pude sentirla por fin casi tanto como deseaba… y digo casi, porque imaginar lo que será fundirme con ella… me vuelve loco y puedo terminar hablando de nuevo con mi parte perversa, después de la noche pasada sería capaz de besar a Haymitch por su idea de mostrarme ante Kat, al final dio resultado y fue… genial.
Estoy compartiendo mi tostada sin hablar, ofreciendo a sus labios el pan con mantequilla y fresa solo por el placer de ver cómo la mermelada roja se adhiere a su labio superior y esperando poder saborearla allí con mi lengua.
- Katniss… - me acerco a ella rodeando el taburete de la cocina y señalando con el dedo ese labio tentador, sólo para acercarme ladrón y posar mis labios en los suyos lamiéndolo con la punta de la lengua - … tenías mermelada – me excuso sonriendo, porque un beso legal nunca vale tanto como un beso robado.
- Peeta Mellark… - comienza poniéndose en pie y alzando sus brazos hasta mi cuello – eres… malditamente dulce cuando quieres… yo quería besarte primero.
- Pues hazlo, ¿Qué te lo impide? – contesto.
- ¿Quieres mi beso? – pregunta picarona
- Mis labios siempre han sido tuyos, puedes darme cuantos besos quieras – se sienta en mi regazo y me inclino hasta alcanzar esa boca preciosa, hundo mi lengua en ella buscando el contacto de la suya, jugueteando cariñoso repasando sus dientes y su paladar, saboreandola... mis manos en torno a su cintura apretándola contra mi cuerpo y sintiendo subir la temperatura… - Humm, sabes deliciosa – susurro cuando la suelto – pero el deber me llama… tengo que ir a trabajar…
- ¿volverás pronto? – pregunta levantándose.
- lo antes que pueda, te recogeré para comer ¿quieres? – sonríe asintiendo
- Por supuesto… te echaré de menos Mellark – me encanta como suena eso en su boca - … cada segundo.
- Y yo a ti preciosa… - ahora que lo pienso ¿no le molesta que la llame preciosa? Algún día le preguntaré…, en dos segundo más no seré capaz de apartarme, así que me obligo a alcanzar la puerta…
Una vez más en un gesto que se está convirtiendo en costumbre me ayuda a ponerme la chaqueta, con una rápida vuelta tomo su mano y la llevo a los labios para besarla.
- Gracias Katniss… por… esta noche, por dejarme acariciarte y por… tus caricias – me cuesta hablar y a ella escucharme, su sonrojo aun así no la arredra.
- No tienes que darlas, me gustan tus caricias… me gusta acariciarte Peeta – creo que pasaré el resto del día en la luna por qué lo que oigo casi me hace levitar.
Salgo a la calle y me despido con un gesto de la mano mientras Kat entra en casa, al llegar a la panadería los hornos encendidos calientan mi cara, fresca por la brisa mañanera, se me debe notar algo raro, porque mis ayudantes intercambiaron miradas y sonrisas en cuanto llegué.
- Buenos días chicos – saludo con entusiasmo
- Hey, jefe… vaya carita traemos hoy – me dice Liam divertido – parece que su esposa le dejó abrir el regalo - ¿mi esposa? ¿Regalo? Al fin caigo en la cuenta… estamos casados… para todo el mundo Katniss y yo estamos casados… me alegraría si no fuera por la constatación de que la gente siempre creyó todas las mentiras que se contaron sobre nosotros, aunque en este caso la mentira la conté yo.
- ¡Oh! No seas tonto Liam… - pero decido no quitarle la razón además en algún momento pienso hacer verdad esa mentira en concreto – pero sí, la señora Mellark está contenta conmigo… al menos hoy – añado divertido.
- Wow, tan joven y ya casado… no has tenido tiempo de disfrutar de la vida jefe…
- Ja, Ja, Ja, pues realmente ahora lo estoy disfrutando – alego contento – tuve mucha suerte chicos, ya lo sabéis.
- ok, ok. Todo eso de los amantes Trágicos y dos vasallajes… en realidad creo que no tenía caso pensárselo mejor ni dudar en casarse con ella… si es su gran amor – dice Liam – ojala yo lo tuviera tan claro.
- Algún día lo tendrás - ¿yo dando lecciones de amor?, sueno como si supiera lo que estoy haciendo… aunque casi podría decirse que si lo sé… en lo que a amor se refiere podría haberme casado a los cinco… el resultado habría sido el mismo, amo a Katniss desde siempre, tuve suerte en realidad de salir elegido junto a ella en la cosecha, si no nunca se habría fijado en mi ni yo me habría atrevido a hablarle y si alguna vez lo hubiera hecho ya habría sido tarde porque Gale seguro se me habría adelantado – solo tienes que dar tiempo al tiempo.
- ¿Lo supiste enseguida, Peeta? – pregunta de nuevo
- Si – contesto escueto comenzando a amasar – no es lo mismo que siento ahora… pero cuando era un niño la oí cantar y quise que siempre cantara para mí.
- Es lo mismo que yo siento por Magde – dice Tom, haciéndome dar un respingo al oír el nombre –
- ¿tu novia? – pregunto, mientras en mis manos se mezclan los ingredientes del pan –
- Mi mejor amiga… desde niños… - contesta ante la sonrisa de Liam – pero, me da miedo decirle algo que la asuste… algo que haga que dejemos de ser amigos… al menos así puedo verla cada día.
- Nosotros tuvimos una amiga llamada Magde, es un bonito nombre – le digo y antes de que me pregunte…- ella murió en el bombardeo del doce al principio de la guerra… - me entristezco mucho al recordar de nuevo a toda la gente que murió – al mismo tiempo que mi familia – sin darme cuenta estoy mirando al infinito – habla con ella, es un consejo de… amigo, si te corresponde ganarás tiempo de felicidad…
- y si no…
- mala suerte – sonrío – pero te dará tiempo a recuperarte o a intentar que cambie de opinión… la vida es demasiado corta para las dudas.
Tom duda un momento mientras volvemos a la tarea… - creo que tienes razón Peeta, gracias por el consejo – en sus ojos hay un brillo de comprensión y de admiración por mí… me hace gracia porque ambos son mayores que yo pero… aquí estoy… hablando de lo que conozco mejor que nadie… la duda y el amor… ojala hace años alguien me hubiese dado ese mismo consejo, quizás… todo habría cambiado, nunca sabremos en qué dirección sólo que ahora soy feliz con lo que tengo y no hay caso no puedo quejarme, tengo más de lo que siempre soñé..
Estoy vivo y tengo a Katniss, no necesito nada más.
A eso de las doce paso por casa para recoger a Kat, comeremos en el local de Sae que ahora viene mucho menos por casa, me gusta salir con ella por el distrito y aprovecho para llevar el pan de las comidas.
Mi amor me recibe como siempre imaginé que lo haría mi esposa, con un beso cariñoso en los labios enlazando sus dedos tras mi nuca, viste pantalón ajustado color caqui y una camiseta negra que marca su pecho menudo y su breve cintura, unas botas cómodas de cordones y una chaqueta negra… me encanta ese aire de cazadora que tiene… es más ella que cuando vestía esos vaporosos vestidos que le ponían en el Capitolio, aunque no puedo negar que casi perdía la respiración cuando la veía con los diseños de Cinna… esos trajes que nos cubrieron de fuego, ese vestido que emitía reflejos como llamas y … su vestido de boda precioso antes de arder casi por arte de magia y transformarse en el pájaro que inició la rebelión…
Pero si me pidieran escoger uno ese sería el vestidito amarillo que la hacía parecer una niña, dulce, tierna, alegre… con las piernas recogidas en el sofá frente a Caesar estaba preciosa amé ese momento pero sobre todo, parecía enamorada… ¡qué demonios! estaba enamorada… ella jamás supo mentir… estoy seguro.
- Katniss, tienes un vestido amarillo así como… de muñeca ¿Real? – pregunto porque en ese recuerdo especialmente se ensañaron.
- Real – contesta ciñendo mi brazo para salir por la puerta.
- En la entrevista con Caesar… tú… me amabas ¿real?
Calla un momento antes de contestar – No lo sé – responde pensativa y se para un momento – pero lo que dije… que no me imaginaba la vida sin ti ¿recuerdas? – asiento emocionado ¿Cómo no recordar eso? – eso sí fue real.
Le tomo la barbilla y la beso, ella se sonroja y mira alrededor por si nos ha visto alguien.
- Tranquila Sra. Mellark – le digo sonriente mientras me mira extrañada – ¡shhhhh! es un secreto, todo el mundo piensa que estamos casados – susurro en su oído de forma totalmente cómplice, ella enseguida se da cuenta de la confidencia compartida y me sonríe a su vez – puede usted besarme cuanto quiera… pero recuerde… yo soy su marido y… la puedo besar de vuelta – diciendo esto último muerdo su oreja haciendo que de su boca escape una carcajada...
- ¡oh! Señor Mellark… resulta usted increíblemente amenazante… - esta Katniss juguetona me vuelve loco – un beso por otro…
- Concedido – muevo mis labios sobre los suyos realizando gestos traviesos con la boca haciendo como que la beso y no la beso, sonriendo sobre ella, Katniss se queda parada un momento hasta que nota mi sonrisa de nuevo en sus labios y comprende el jugueteo, su boca comienza a moverse igual castigándome con besos cortitos en los labios primero arriba, luego abajo, un ligero mordisco, la punta de su lengua ribeteando mis labios cruzando alientos levemente mientras no dejamos de rozarnos, al cabo de un rato el deseo de probar su sabor me inunda, mi lengua roza la suya y entra en su boca, con una mano inclino su cuello lo suficiente para sentirme satisfecho con el contacto me desvío a un lado y ella a otro para facilitarnos el respirar y hacerlo durar más rato, un gruñido sube por mi garganta cuando Katniss muerde suavemente mi lengua e instintivamente la retiro haciendo que me siga y atrapándola en mi boca.
- Buena exploración bucal, ¡si señor! – de acuerdo, ¡siempre me va a tocar la lotería!, sobre todo si en el sorteo esté en juego mi integridad mental - sabéis que el aire es necesario para vivir, ¿no?
Nos separamos con desgana mientras veo acercarse a Haymitch – Hola Haym, siempre llegas a tiempo.
- Hola precioso – le dice Katniss, un poco agitada aun - ¿Qué? ¿A dar la lata a otros porque ni tú te soportas? – eso fue cruel e innecesario.
- Pues… me dirigía a comer, no pensé que en el lote por ser Sinsajo Paylor hubiese incluido el darte la propiedad de las calles…
- Katniss… - mi mirada la reprende y ella sabe que ha hecho mal nuestro mentor puede tener muchos defectos pero no se merece ese trato –
- Perdona Haym… solo… aun ando un poco enfadada por lo del otro día en tu casa, solo dame tiempo y se me pasará – mejor cielo mucho mejor… a veces resulta demasiado vehemente incluso para alguien que haya vivido lo mismo que nosotros.
- Nosotros comeremos también en el Nuevo quemador… ¿quieres acompañarnos? – pregunto esperando en serio que diga que sí, debemos cuidarnos…
- ¿Seguro que no os tirareis uno en brazos del otro y me haréis pasara vergüenza? – pregunta con cara de escándalo obviamente bromeando como si lo que dijo Kat no importara – aquí la señorita brilla por su "sutileza", como hace un rato…- sarcasmo marca Haymitch pienso.
- Mira tú quien habla – contesta Kat – el propio demonio, tú eres quien tiene que portarse bien y no nosotros – Definitivamente estos dos han nacido para dar batalla...
- Cierto, pero los héroes de Panem no pueden andar pegándose el lote por las calles, si no llego en ese momento… perdéis la virginidad ahí… en mitad del adoquinado… eso no estaría bien, sobre todo teniendo una cama tan grande como la vuestras.
- A ti lo que te pasa es que eres un cotilla – me río en sus narices, pero con algo de calor en las mejillas – pero te aguantas, que no somos el periódico local.
- Eso – me apoya Katniss, igual de sonrojada – además nosotros al menos estamos casados.
Haymitch y yo la miramos sorprendidos sobre todo él ya que mi sorpresa viene porque jamás pensé que ella quisiera mantener la mentira delante de la gente.
Haym comprende enseguida que ella quiere verse así conmigo que es importante, y asiente – ¡enhorabuena Señores Mellark!, os toca pagar la comida…
Y colocándose entre los dos enlaza nuestros brazos y nos obliga a caminar – vamos que ya nos hemos demorado bastante… - mirando a Katniss le suelta – y hay más gente hambrienta esperando el pan… ¿sabes preciosa?
- Como vuelvas a llamarme así… "precioso" te daré tal puñetazo, que nunca más volverás a comer sólido y por supuesto no tendrás que preocuparte por el pan.
Mi carcajada suena espontánea al ver los ojos de odio de mi Kat y la cara retadora pero algo amedrentada de nuestro mentor, el enfrentamiento dura unos segundos… después caminamos hasta llegar al local de Sae, donde increíblemente la comida calmó a mis fieras… se miraron fijamente durante un rato pero al final el estupendo granso en salsa les hizo olvidar sus cuitas, casi parecíamos una familia normal en lugar de tres disfuncionales...
Al terminar me despedí de Kat dejándola en compañía de Haym y esperando que no volvieran a las andadas; cosa que casi ocurrió al despedirme con un beso de ella y el empujón que propinó a nuestro vecino cuando él amagó con ofrecerme también sus labios imitando su gesto…
- Katniss ¿sabes? Eres muy egoísta – rezonga Haym haciendo un mohín para tomarle el pelo mientras mi "esposa" parece un gato a punto de sacarle los ojos, ¡Dios! Hasta creo que bufa…
La tarde transcurrió despacio pero conseguí enseñar a Liam y Tom a hacer, magdalenas, a petición de Tom que llevaba todo el día dando vueltas a lo que le dije y había decidido regalarlas a su amiga mientras se le declaraba. Me hizo sonreír la idea tan tierna me habría gustado ver la cara de la chica cuando un joven de uno ochenta se plantara en su puerta con la cajita de dulces… que llevan un nombre tan parercido al de ella.
- Bien chicos pues necesitaremos harina, azúcar, aceite de girasol, nata, levadura y huevos, sin olvidar ralladura de limón – les digo mientras entre los tres preparamos todo.
Son bastante sencillas el truco está en la proporción de los ingredientes. Así batimos los huevos y añadimos poco a poco lo demás hasta que quede homogéneo y sin grumos… las primeras las haré a mano hace mucho que no las hago y noto moverse los músculos de mis hombros… Dejamos reposar la mezcla diez minutos y rellenamos los moldes, después al horno bien caliente durante otros veinte y "voila"…
Cada tarde regresamos con un dulce a casa… de vuelta con Katniss aún es temprano y aunque tengo muchísimas ganas de verla necesito hablar con Aurelius, lo que me obliga a una parada en mi casa. Entro y soy capaz de oír el silencio, desde que vivo con Katniss eso no pasa… sólo somos nosotros pero en este poco tiempo reconozco el contraste, esta casa está vacía, la nuestra… de Katniss y mía irradia… sonidos suaves incluso cuando solo nos miramos creo que puedo oír hasta nuestra respiración y cuando reímos… es maravilloso, como suena entre las paredes de lo que empieza a convertirse en hogar…
En la habitación de invitados están apiladas todas las cajas que traje del capitolio. En una más pequeña guardo un par de libros y las fotos, ayer pude probar de primera mano parte de las caricias que describen pero también supe que de nada sirve todo lo leído sin la intuición y la atención al otro. Y Katniss la tuvo, yo sabía cómo y dónde acariciarla, aunque no tuviese claro si le iba a gustar porque, según lo leído cada mujer es diferente pero ella simplemente preguntó y pidió mi ayuda cuando se dedicó a mí, fue tan sexy oírla pedirme que le enseñara a darme placer… , creí morir cuando sus manos por fin se ocuparon de mí, sujetándome con firmeza y suavidad y en ese momento toda nuestra falta de experiencia real, fue suplida por saberme contenido en su palma, no puedo pensar que será estar dentro de ella, es incluso demasiado intenso…
Voy a la cocina y descuelgo el teléfono aún es temprano, en dos timbres el profesor ya está al otro lado.
- ¡Hola! Al habla Aurelius…
- Hola profesor soy…
- ¡Peeta!, muchacho – hay alegría en su voz - ¿Cómo te va? Te estás saltando tu promesa de llamarme, y cada vez que te llamo no me coges el teléfono - casi puedo ver su dedo acusador señalando mi nariz.
- Ups, es cierto perdone, solo que… - ¿Se lo digo? , tengo que decírselo…- ahora vivo con Katniss… es decir en su casa…
- …. Enhorabuena muchacho… - casi grita, saltándose por un segundo su tono profesional - estoy muy contento por ti, por vosotros, y ella ¿Cómo se encuentra? ¿Sigue su terapia?
- Mas o menos – digo sintiéndome un poco culpable por las ultimas distracciones que le di – pero está en ello, el libro va tranquilo pero bien, caza algunos días y sobre todo… come… está contenta, pero quizás debería hablar con ella.
- Vaya, vaya, Katniss ha probado el jarabe de Peeta… - me río ante su comparación – muchacho habría que embotellarte y venderte al por mayor… eres la mejor medicina que se me ocurre para sacar al mercado… si eso fuese posible – se ríe como un niño y pregunta – ¿Y tú?
- Pues yo… jarabe de Katniss – ambos estallamos en carcajadas.
- Bien, cada uno tiene lo que necesitaba, me alegro tanto por vosotros y ¿Cómo lleváis la convivencia? ¿Los ataques han vuelto?
- Pues… - soy idiota debí llamarle antes – a veces noto brillos tras los párpados y en las situaciones de estrés es difícil controlarlo pero… me arreglo… rectifico… nos arreglamos bastante bien.
- Realmente Katniss ¿comprende que hacer?
- Si, tuve un ataque… - le cuento las circunstancias en que se produjo sin omitir nada esperando su opinión – creo que fue por confrontar dos cosas al mismo tiempo.
- Correcto, yo pienso igual, ¿Qué hizo Katniss cuando te encerraste en el baño?
- Cantó…- contesto enseguida emocionado – cantó para mí y pude imaginar un lienzo en blanco y un paisaje nuevo y ayer fuimos al campo juntos para recrear el recuerdo y… y…
- Calma, calma… - se ríe apreciativo el profesor – ya veo que todo fue bien se te nota emocionada la voz.
- Es que hacía mucho que ella no cantaba y… Profesor… ¡Lo hizo para mí! – Estuve a punto de decirle algo de lo nuestro de anoche pero prefiero contárselo directamente a él, no sé si Katniss querrá preguntar a alguien pero su trauma por las quemaduras quizás requiera que hable con alguien más que no sea yo –
- Eso es estupendo Peeta… recuperar la capacidad de cantar implica recuperar la capacidad de ser feliz… - se para un momento – menos en tu caso, tu es mejor que oigas la música en tu cabeza, Ja, Ja, Ja. – me siento un poco dolido casi me gustaría saber cantar – pero tranquilo tu eres un poeta… tu voz y la forma de usar las palabras no requieren de acompañamiento. – al menos algo positivo que me hace sonreír, entonces es cuando lo intento.
- Eeeehhh…, profesor, yo… necesito pedirle algo… si no es mucha molestia… - ¿me atreveré? - necesito que… encargue una cortadora de pasta… quiero fabricarla en el distrito doce…
- ¿cortadora de pasta? ¿Y qué te hace pensar que yo entiendo algo de esas cosas? – pregunta divertido.
- Pues usted eligió a Liam y Tomas y acertó de pleno son geniales nos llevamos muy bien.
- Peeta ¿estás comparando personas con máquinas? …
- Perdón no quise decir eso sólo que yo puedo ir al capitolio a cerrar el trato, pero no puedo estar fuera del distrito mucho más de un par de días ¿se ocupará? –
- De acuerdo y ahora ¿me dirás lo que realmente querías? – pero ¿desde cuándo me he vuelto yo tan transparente?
- Profesor... ¿Usted es adivino verdad?, confiese… - oigo su risa al otro lago y trago antes de continuar – necesito… protección.
- ¿Por si Katniss te ataca? – me lo parece a mí o todo el mundo se está contagiando del sarcasmo de Haymitch –
Bien si no puedes con ellos… – no, por si la ataco yo – únete a ellos.
- Bien dicho, tranquilo cuando vengas tendré preparado algo para vosotros… - hace una pequeña pausa y sigue – y si, te enseñaré usar lo que te lleves correctamente… si no lo has leído aun en todos eso libros que llevabas siempre contigo.
- Profesor – le digo – yo de mayor quiero ser como usted…- y lo digo en serio – nos vemos pronto avíseme cuando tenga preparada la… "maquina".
- Un par de días y podrás recogerlo todo, si, si, ya se discreción – es adivino estoy seguro – que descanses, llamaré a Katniss intentaré hablar con ella por si necesita desahogarse.
- Es cierto yo lo pasé mal pero pude hablar con Haymitch, pero ella entre lo desconfiada que es y que no habla con su madre… puede sentirse sola…
- Tranquilo no la presionaré pero déjale algún librito de esos tan románticos y aleccionadores que encontraste para ella, ese de los vampiros que se enamoran de una humana… o algo así.
- Ok… muchas gracias profesor… por todo, - se a que libro se refiere…pero yo estoy pensando en otro también… el relato de una dama… y su amante, me sonrojo al pensar lo que leí no sé si será algo fuerte para Katniss, lo dejaré por ahí por si siente curiosidad… y quien sabe… ¡La curiosidad, mató al gato! -
Cuando cuelgo, me siento agradecido con la vida, rebusco el libro que me dijo el doctor y tomo dos más; vampiros, princesa y dama los miro con una sonrisa y salgo por la puerta en busca de mi amor.
Pam'CulLenMelLark-14, Peetaloves gracias x tu tiempo wapa, Guest gracias x tu comentario desconocida, Sole713,Lali weasley,Angiiee7,labluegirl,juliper22, JaviValenchu,Anfitrite, charlotte8800... muchas gracias a todas por regalarme vuestro tiempo y leer mi historia, creo que os he contestado PM pero no estoy muy segura... si no lo he hecho pediros disculpas, agradezco muchísimo que comenteís... me encanta leer vuestras opiniones...
y a todos los que leeis... y me pusisteis en favoritos y alertas... deciros que el boton de comentar no muerde... lo domestiqué nada más llegar... lo prometo... Besitos... Peetkat
La frase del beso robado es de Guy de Maupassant - Escritor francés.
El beso que se dan en la calle se llama beso de jugueteo.
Esta vez tardé en encontrar la inspiración y una vez comencé a escribir, no podía pararme, así que me quedó un capítulo bastante largo. Había que tratar varias cosas ¿Cómo os parece que quedó?... ¿Recordáis querer comprar algo y sentir vergüenza y terminar con el bolsillo lleno de chicles? Peeta hace algo parecido pero el profesor no le hace sufrir mucho ¿no?
El libro que va a dejar por la casa ya os diré el título igual alguna ya sabe qué libro es… no hay concurso alguno pero si os apetece probar… ya os di las pistas… ¿Evidente el de los vampiros…? Pues... quizá no tanto. Ja, ja, ja.
