Las cosas con Yuri parecían haberse "estabilizado". Tras volver a buscarlo a la salida de su trabajo, se percató que nuevamente volvió a lo mismo de usar un exceso de ropa y caminar apresurado por la calle procurando que nadie lo notara. No era normal, pero al menos para Yuri sí.

Al menos era reconfortante que no había terminado en un peor estado después de haberlo asustado la vez anterior, tenía miedo de que se aislara aún más o algo por el estilo. Cualquiera que fuera el caso, el problema es que quisiera hablar con el...

— ¡Yuri! — Lo llamo a distancia para ser reconocido. Sin embargo el chico volteo asustado al instante y no tardo en echarse a correr — ¡¿Yuri?!

Debió suponerlo antes.

Sin esperar un segundo Víctor termino corriendo para alcanzarlo, iniciando una llamativa persecución por la calle. Aunque no era la primera vez que lo hacían y el resultado siempre era el mismo. Con la buena condición física que tenía, no tardo en alcanzarlo y embestirlo de golpe con un abrazo para sujetarlo.

— ¡Víctor! — Grito una vez que fue sujetado, casi tumbándolo al suelo. — ¿Qué haces aquí?

— ¿Por qué huyes de mí? — Pregunto molesto. — Siempre haces lo mismo, quiero ser paciente contigo y sales corriendo.

—Lo siento, pero no deberías volver aquí. — Se agacho nervioso.

— ¡Claro que volveré! ¿Por qué no habría de hacerlo?

—Yo... Volví con mi anterior psicóloga, Minako, no necesito de tus servicios. — Trato de separarse pero no lo dejaban. —V-Víctor, suéltame...

—No vine a pedir empleo. — Hizo un puchero. — A ti un psicólogo no te sirve de nada, señorito negación.

— ¿P-por qué estas molesto? — Pregunto mientras seguía forcejeando.

—Porque eres un mal paciente. — Víctor le soltó el cuerpo finalmente, pero de inmediato lo tomo de la mano. — Vamos, mi auto está a dos cuadras ¿Tienes cita con Minako verdad? Te llevare a su consultorio.

—P-pero

— ¡Nada de peros! Si te llevo en auto llegaremos más temprano y podre robarte unos minutos antes de tu cita. — Lo termino jalando a la dirección opuesta.

—Lo siento. — Accedió asustado caminando a paso acelerado para que llegaran al auto lo más rápido posible y Víctor le soltara la mano.

— ¿Está muy lejos? — Pregunto Víctor una vez que noto que Yuri estaba cooperando.

—Es a cuatro cuadras. — Respondió en tono bajito, entrando al auto para posteriormente sentarse en el asiento del copiloto.

—Me alegra que estés accediendo. — Le sonrió.

—Si no lo hago me harás algo peor. — Nuevamente se recargo lo más que pudo al otro extremo, dirigiendo el rostro hacia la ventana en un intento de distanciarse lo más que podía.

—Es bueno que me vayas conociendo. — Suspiro tranquilo. — Como psicólogo, lo correcto es centrarme en tu vida para lograr comprenderte, y que la mía pase a un segundo plano. Así que es reconfortante que al menos reconozcas mi personalidad... Bueno, señálame a donde tengo que dirigirme.

—Se nota mucho que te gusta hacer lo que quieres. — Refunfuño mientras apuntaba hacia la dirección.

—Haha, lamento atacarte de repente. Estoy muy estresado.

—Lo siento... es mi culpa por despedirte ¿Verdad? — Yuri se agacho un poco.

—No, me estreso más por no haber tenido sexo en cuatro días. — Dijo de manera natural, como si no le afectara el comentario.

— ¿Qué? — Las mejillas de Yuri se coloraron en un instante.

—Hablando de que no le cuento mi vida a mis pacientes, soy un sátiro. —A la mierda la moral, quería desahogarse.

— ¿U-un sátiro? — Pregunto para tratar de comprobar lo que escucho.

—Sí, de esos hombres que piensan en penes todo el tiempo... Bueno, vaginas... o las dos cosas ¿Qué más da? Soy bisexual. — Rio, estacionando el automóvil al contar la cuarta cuadra atravesada.

— ¿Cómo puedes decir eso tan fácilmente? — Las mejillas de Yuri no paraban de subir de color, sintiéndose aún más intimidado de lo que ya estaba.

—Porque para solucionar un problema, primero tienes que admitir que lo tienes. — Suspiro. — Yuri, soy un enfermo al igual que tú.

—Y-yo no soy de esos...— Yuri trato de desabrocharse el cinturón de seguridad para salir rápidamente del auto, aunque la mano de Víctor lo detuvo al intentar abrir la puerta.

—Lo sé, es diferente trastorno pero no le quita que sea un problema.

—Si me disculpas, no me parece correcto que me digas esas cosas como doctor que eres.

—No te lo digo como doctor, tú me despediste. — Se encogió de hombros.

—Me incomoda, me incomoda mucho.

—Por cierto, tu hermana me conto lo que te paso en el colegio.

La sangre de Yuri se helo al instante, tratando de huir al momento y asustándose al ver que Víctor le puso seguro a la puerta desde su asiento, sin dejar de sonreírle. El azabache no dijo nada, solo trato de golpear la puerta para salir de ahí, aunque sus manos se estaban debilitando a los segundos, sintiendo un escalofrió recorriendo cada parte de su cuerpo.

—D-déjame ir...— Susurro entre tartamudeo.

—Me hubiese gustado que lo dijeras por tu cuenta, pero no lo hiciste... Creo que después de todo si estoy molesto por tu culpa también.

La expresión aun alegre de Nikiforov lo aterraba ¿Se estaba burlando de él? ¿Por qué a pesar de estar molesto sonreía? ¿Qué clase de psicólogo se había conseguido?

—Por favor, para mi tener un psicólogo solo es requisito legal.

— ¡No es cierto! Tú quieres aprender a controlarte nuevamente.

— ¡Pero no contigo! — Grito finalmente.

— ¡¿Y por qué no?! — Yuri quedo en silencio, tratando de cubrirse el rostro para no ser visto, sin perder el rubor de las mejillas. Unos segundos después comenzó a derramar lágrimas. — Ah... Yuri, lo siento... no llores, no era mi intención gritarte.

—Lo... lo siento... no eres mala persona... solo no me gusta estar cerca de hombres como tu...

Víctor inhalo y exhalo profundamente unos segundos, antes de desabrochar su cinturón de seguridad y dirigirse hacia Yuri, encimándose para conseguir acercarlo hacia él y abrazarlo, mientras que nuevamente le japonés trataba de forcejear.

—Yuri... ¿Te parezco atractivo? — Pregunto provocando que este se paralizara.

— ¿Eh...?— No supo que responder, su corazón simplemente comenzó a golpear fuertemente y a debilitarlo, como si todas sus energías se concentraran en nada más que palpitar.

— ¿Es la razón por la que no me quieres cerca? — Víctor le retiro las manos del rostro, para acercarse peligrosamente mientras le sujetaba la barbilla. — No te gusta que este cerca de ti porque te hago dudar de lo que quieres.

El hombre de ojos azules soltó una leve risilla nerviosa, mientras pensaba en cometer una locura. Amaba intimidar personas de esta manera. Sin poder evitarlo comenzó a rosar los labios de Yuri con su dedo pulgar, atento a la mirada asustadiza de quien no podía bajar el color de sus mejillas.

—Estas muy cerca...—Trato de agachar la mirada, pero con la mano sujetándolo no podía. Pronto el aroma de Víctor comenzaba a ponerlo nervioso, no quería ser visto.

—No creo que sea incorrecto sentirte atraído por alguien. —Soplo su aliento jugando con las reacciones del azabache.

—No...hagas eso— Se estaba poniendo nervioso.

—Entiendo que te niegues a intentar otra vez salir con alguien, pero me parece muy injusto. — Lentamente Víctor se acercó para besar la mejilla del chico aturdido. — Yuri ¿Te gustaría salir conmigo? — Le susurró al oído con un tono seductor.

El corazón de Yuri dejo de palpitar repentinamente, sintiendo un enorme hueco en el estómago que lo termino de bloquear totalmente, sin saber qué hacer... Como si incluso hubiese olvidado como respirar ¿Esto era un sueño o una pesadilla? Víctor aquel hombre apuesto y elegante de bonitos ojos azules le había hecho una propuesta inesperada.

¿Cuándo... Cuando se iba a reír y a decirle "Es una broma"? Su pecho se comenzó a oprimir mientras las lágrimas empezaron a rodar lentamente de sus ojos, y a pesar de eso aquel hombre no cambiaba de expresión. Lo miraba atento esperando una respuesta.

—No...— Dijo con los labios temblándole.

— ¿Seguro? — Nikiforov volvió a acercar su rostro para rozar sus narices y ver como la piel de Yuri se erizaba ante el contacto. — Yo creo que si quieres...

El japonés sintió como una tormenta comenzó a arrasarlo internamente al contacto de su piel, donde los suaves y carnosos labios de aquel hombre se atrevieron a profanar los suyos, con un delicado roce que parecía robarle el alma.

Un simple toque, solo un simple toque que empezó a intensificarse siendo preso de las manos que sujetaban su cuerpo, derritiéndolo poco a poco mientras le robaba la respiración.

— Si te interesa hacer un trato conmigo, te dejare pensarlo. — Le susurro antes de volver a darle un mordisco — Estoy dispuesto a sanarte aunque tenga que ser tuyo.

En medio del caos interno, Yuri consiguió reconocer el sonido del seguro retirado de la puerta del automóvil. Aun sabiendo que podía salir corriendo de ahí, algo de él seguía preso. Tenía que escapar, huir, salir tan rápido como le fuera posible.

— Yuri, quiero una respuesta tuya, no de Eros ¿De acuerdo? — Le sonrió haciéndole una seña de despedida a lo lejos.

«No, no, no...No puedo hacer eso» Continuo nervioso sin querer voltear a mirar hacia atrás, sintiendo que le acababan de arrebatar algo.

A sus veinticuatro años de edad le acababan de robar su primer beso.

...