No podía dormir, era imposible por más que intentara. Con solo cerrar los ojos repetía en su cabeza una y otra vez la misma escena de sus labios hurtados por aquel hombre, como si reviviera el momento a cada segundo. La textura, la calidez, el sabor de su saliva, el aroma de su aliento... Cada detalle por más mínimo que fuera.
No podía detener el palpitar acelerado de su corazón desde esa tarde, había estado distraído y Minako lo había notado ¿Qué debió haber hecho? ¿Contarle para que la emoción de su pecho se controlara?
Era una extraña emoción agridulce, por una parte tenía miedo de que estuvieran jugando con él, y por otra desde hace un tiempo que Víctor era el hombre de sus sueños.
Tuvo el placer de unir sus labios y aun ardían, la sensación era algo... Extraña, inquietante ¿Diferente? Aun temblaba al rozar sus labios con las yemas de sus dedos imaginando que eran los labios de aquel ruso, mientras que su estómago se sentía totalmente revuelto ¿Eran las mariposas de las que tanto hablan? No lo dejaban tranquilo.
"¿Quieres salir conmigo?" Solo le restaba tratar de conciliar el sueño aferrándose a la almohada con sus manos y piernas, con la cabeza revuelta imaginando una y otra vez las palabras que le dijo.
Obviamente quería salir con él, pero no se atrevía a hacerlo, ambos eran muy diferentes. Él era un chico de apariencia promedio con problemas mentales mientras que el otro era un hombre increíblemente apuesto y realizado.
Se arrepentiría de ambas opciones, podía apostarlo. De desaprovechar la oportunidad de ser pareja de alguien tan atractivo, o de terminar con el corazón roto una vez más, la diferencia radicaba en que si aceptaba al menos podría volver a experimentar un beso una vez más y ...lo abrazaría ¿No es así? Los brazos de Víctor eran reconfortantes.
¿Qué más hacían las parejas? No le gustaría hablar de sí mismo y tendría miedo de que alguien los viera juntos por la calle. Era tan difícil, no había imaginado las cosas que le gustaría hacer con una pareja desde que estaba en secundaria. En aquel tiempo sentía que se derretiría solo por un pequeño beso y ser tomado de la mano, algo inocente.
Ahora que era un adulto, inevitablemente otras escenas llegaban a su mente.
¿Llegaría otra oportunidad de que durmieran juntos? Volver a amanecer en sus brazos, observar su linda expresión durmiente, tenía la tentación de acariciar su rostro. ¿Víctor querría hacerle el amor? ¿Qué se siente ser tocado por otro? ¿Era bonito? Había descartado las posibilidades de una pareja hace años y recibir una propuesta era bastante inesperado.
No es como si tuviese que esforzarse por conseguir a alguien con el miedo de ser rechazado, no había alguien burlándose de él por sentirse atraído por otro hombre, no hubo discriminación o expresiones de asco. Solo una propuesta en la que le correspondía a él elegir, de todas las cosas que podrían pasarle en el mundo esta era la única que no le había cruzado por la cabeza.
La respiración de Yuri comenzó a volverse pausada, imaginando su cuerpo desnudo en compañía de aquel hombre, sentado en sus piernas de frente, siendo acariciado de las caderas lentamente mientras la luz de la luna llena iluminaba sus cuerpos en una noche llena de estrellas. Atreviéndose a iniciar un beso para ser tomado en ese momento...
El cuerpo de Yuri comenzó a calentarse lentamente, sintiendo como la ropa le estorbaba. Después de voltear hacia el techo, recordó que estaba solo y nadie lo observaba, así que no importaba si dormía desnudo. Necesitaba un poco de libertad.
En aquella noche oscura, los pensamientos terminaron recayendo en una sola pregunta. Comenzando a tocarse mientras imaginaba la suave y seductora voz haciéndole propuestas indecentes, pidiéndole que ceda ante sus encantos y le muestre más de sí mismo.
¿Estaba mal si aceptaba? Víctor era la clase de hombres que consideraba como un amor platónico y ahora se mostraba dispuesto a estar con él. Solo que... Tenía miedo a salir lastimado o que le dijeran que todo era una broma.
Si aceptaba, corría el riesgo de enamorarse. Algo diferente a solo sentirse atraído por una fachada de un hombre obviamente atractivo, sería volverse dependiente a abrazos y caricias... No quería eso, un sentimiento unilateral es una tortura, por más que en el fondo de su corazón anhelara una relación así.
Al menos confiaba en que su inseguridad lo dejaría mudo al intentar responder cualquier cosa, si no hay respuesta es fácil asumirla. Víctor no sería su pareja más que en sueños.
