Nota de la autora: este drabble pertenece a la colección del Kinktober que estoy subiendo en Wattpad. Aquí subiré únicamente aquellos relacionados a Seras y Pip, así que si gustan leer la colección completa, pueden buscarme en esa plataforma como "Fleuretty" ;)
Disclaimer: El universo de Hellsing, así como sus respectivos personajes son propiedad intelectual del gran mangaka Kōta Hirano y son empleados sin fines de lucro.
Cuando era niña, sus padres la llamaban "angelito"; Seras gustaba de este sobrenombre, porque la hacía sentir querida y le encantaba presumir con sus compañeros de clase que ella era el pequeño ángel en casa de la familia Victoria.
Al salir del quirófano tras la cirugía de emergencia a la que fue sometida para salvarle la vida, los doctores y enfermeras la llamaron "milagro", porque era muy poco probable que una niña tan pequeña sobreviviera a la peritonitis que originó la bala y la subsecuente hemorragia. Seras hubiese preferido volverse un ángel de verdad y no un milagro, así podría estar con sus padres.
En el orfanato era "una molestia", solo eso y nada más. Seras detestaba escuchar como se dirigían a ella de esa forma, como se expresaban de ella de esa forma, sin importar que estuviese presente o no. Creció conteniendo una súplica, ahogando el grito que solo la metería en problemas: ¡Soy Seras Victoria!
Logró su sueño y entró al departamento de policía de Londres, donde el nombre de su padre aún era reconocido. Fue acogida con un afecto que no supo reconocer, ¿cuándo fue la última vez que las personas eran amables con ella? No lo recordaba. Durante su entrenamiento aprendió bastante sobre los hombres y sus comentarios de doble sentido, así que el apodo "gatita" dejó de sonarle tierno y generó un creciente repudio al sexo masculino.
Se convirtió en inmortal y comenzó su nueva vida con el sobrenombre que más conflicto le provocó, porque ella era una "chica policía" y amaba serlo, pero la forma en que su maestro lo pronunciaba le hacía sentir infravalorada. Por fin encontró valor y gritó las palabras que llevaba años conteniendo: ¡Soy Seras Victoria!
Llegó un hombre a su vida y le recordó todo lo que detestaba del sexo opuesto con sus miradas lascivas y estilo arrabalero. El capitán Bernadotte era mal hablado, vulgar, grosero y tuvo la osadía de darle un sobrenombre que detestó en cuanto lo escuchó, porque no tenía ni la menor idea de su significado. Se cansó de decirle una y otra vez que su nombre era Seras Victoria y, antes de que fuese consciente, comenzó a disfrutar de su nuevo apodo. Se volvió un deleite para sus oídos escuchar en boca de ese hombre llamarla "Mignonette", algo había en el tono sucio que empleaba y la forma de mirarla que afloraba en ella sensaciones que jamás experimentó antes; quería escuchar su apodo, en boca de ese hombre, susurrando en su oído, hablándole de forma sucia, tratándola de forma indebida, haciendo cosas indecorosas...
Ella insistía en que su nombre era Seras Victoria, sabiendo que Pip continuaría llamándola Mignonette por el puro gusto de molestarla, sin saber que gracias a él, la aversión que generó a los sobrenombres terminó evolucionando en el fetiche que sería uno de los tantos gustos culposos de la draculina en torno al hombre de la larga trenza.
