Otabek Altín es un hombre relativamente seco.
Y joven.
Creyó que tratándose de un universitario al menos tendría algunos 22 años, sin embargo era recién ingresado, tenía dieciocho. Era diez años menor que Víctor, viera por donde lo viera la moral lo atacaba vilmente, probablemente el muchacho tenía poca o nula experiencia sexual. No tenía carisma ni parecía entender insinuaciones. Era tan... ¿Formal?
No entendía que le vio Yuri Plisetsky, es decir, lo bueno de Becka es el pene pero dudaba que el quinceañero pensara en esas cosas. Bueno, también era decente y probablemente sería buen partido si no contara la cara de estreñido que solía poner.
Ah Otabek, quería corromperlo totalmente y que supiera el potencial que significaba su miembro...Pero el prodigioso Kazajo estaba fuera de sus límites...
De momento solo restaba suspirar mientras imaginaba a ese hombre desnudo acorralándolo contra la cama, con esa mirada salvaje de soldado furioso. Aunque a este paso quien podía vivir ese momento no sería el, estaba compitiendo contra la gata Plisetsky a quien si le prestaba atención.
Que injusticia.
Aunque tal vez era el Karma y su verdadero destino era hacerle el favor al azabache que iba todas las tardes a pararse frente al edificio donde estaba su consultorio. Yuri realmente quería aceptar su propuesta, era más claro que el agua, de lo contrario no estaría ahí. Solo necesitaba un pequeño empujón para cruzar la calle e ir a buscarlo ¿O tal vez debería ser el quien cruce la calle para pedirle que le respondiera?
¿Estaba nervioso? Bueno, era de esperarse. Quiere fingir que no le atrae una relación con un hombre por miedo, cuando en realidad debe morirse de ganas por uno que lo acepte. Trataría de ayudarlo a tener confianza para iniciar una relación pero ya no era su trabajo, al menos aceptaba darle apoyo de manera informal como pareja, si es que accedía.
Pero era demasiado desesperante tenerlo frente a la calle, podía apostar que no alcanzaba a verlo a lo alto del edificio y a través del cristal de la ventana. De estar enterado no sabría qué estaba haciendo algo...
Sin comentarios.
No quería burlarse del problema de inseguridad que presenta Yuri, no tenía derecho a hacerlo, después de todo él debía ser más ridículo pensando en el miembro del niñero de uno de sus clientes solo por saber que muy probablemente lo tenía grande.
Ambos estaban enfermos, al menos Yuri no tenía la culpa de su problema.
Tras ver que Yuri agachaba la cabeza y daba la vuelta para retirarse a paso lento nuevamente, Víctor dio un gran suspiro mientras se estiraba el cabello. Tenía algo de nervios del momento en que el azabache cruzara la calle, en ese momento tendría que dar unas buenas palabras y asumir un gran compromiso.
Si lo pensaba adecuadamente, había ofrecido una relación amorosa sin pensar lo que esto significaba. No solo consistiría en apoyo moral para hacerlo salir adelante, le insinuó a Eros que tendrían sexo, pero eso significaría motivar a Yuri para hacerlo. Tenía que seducirlo de alguna manera sin que se viera forzado. Por otro lado, también estaba problema con tener relaciones, mientras Yuri no accediera no podría hacerlo con nadie, significaba que tenía que serle fiel a la misma persona hasta que estuviera preparada.
Tenía problemas por no tener sexo en dos semanas ¿Qué sería de él esperando por Yuri más de un mes? Además que lo hicieran una vez no significaba que se volviera frecuente, podía pasar un mes más antes de volver a hacerlo, y sería difícil. Sabía cómo terminaba exaltado ante la abstinencia.
No solo se trataba de sanar a Yuri, se trataba de sanarse a sí mismo.
Si fallaba en esta ocasión, si explotaba ante la contención y no podía ser fiel, eso lo haría sentirse más miserable que cada fin de mes mirando sus resultados de pruebas de VIH. No importaba si iniciaba una relación sin sentimientos con Yuri por intentar ayudarlo, era un compromiso importante.
Apenas lo estaba pensando.
Que Yuri cruzara la calle, tendría repercusiones muy fuertes en el.
Una vez más con el estrés encima, Víctor volteo a ver la hora. Sabía que tenía los días contados antes de que Yuri cruzara la calle, tenía que aprovechar el poco tiempo que le quedaba libre antes de acorralarse a sí mismo.
Asistir seguido a un club nocturno por estos días, no le caería nada mal.
Si Otabek era un hombre difícil de conseguirse, al menos en un lugar del bajo mundo tendría bastante suerte.
