El sonido de la música era tan escandaloso como en cualquier club nocturno de Rusia que había visitado. El ambiente estaba lleno de perdición, alcohólicos y mujerzuelas ofreciéndose a todo el que ingresaba por la puerta, mientras que otras bailaban sobre las tarimas con un tubo, desnudándose lentamente sin descaro alguno, dejando solo finas prendas al final que no cubrían mucho.

Después de inhalar un poco del aire inmundo, prosiguió a la barra para pedir alguna bebida alcohólica y voltear a ver el espectáculo, la lencería de las strippers era muy llamativa pero no dejaba de preguntarse cuanto habían invertido en los senos falsos para poder lucirla.

Los japoneses son de pene pequeño y las mujeres naturalmente planas.

Debería dejar de discriminar a sus anfitriones. Los japoneses pueden ser admirables en otros aspectos, tenía entendido que eran perfeccionistas. Aunque a la fecha tenía problemas para respetar ciertas costumbres si nadie se enteraba. Como pisar en su departamento con zapatos normales y no cambiarlos desde la entrada por algunas pantuflas o agradecer por la comida antes de dar un bocado.

Era un lugar sorprendente, se decía que era un país donde predominaba la homofobia y lo primero que encontró en una librería era novelas y comics de temática homosexual, no compro ninguno pero era interesante ese detalle. Así como a lo lejos distinguía a un nudista varón al otro extremo el cual atraía la atención de varones y mujeres del establecimiento.

Luego de tomar un trago del vodka que había pedido, trato de enfocar la vista a lo lejos.

«Aquel chico tiene muy buenos glúteos» Pensó continuando con más tragos a su bebida, mientras una mujer le hizo señas a lo lejos, si estaba interpretando bien, lo estaban invitando a hacer compañía.

Sin nada que perder, se levantó de su lugar y se dirigió hacia ella, quien con una encantadora sonrisa lo saludo al instante mientras Víctor se acomodaba a su lado.

—No te había visto en este lugar antes. — Dijo la japonesa de cabellera rubia y senos operados.

—No está mal variar de clubes nocturnos de vez en cuando. — Víctor le correspondió la sonrisa. — Leí que los espectáculos aquí son muy buenos.

—Así es, siempre hay un poco de variedad aquí. — La mujer señalo al muchacho en la orilla. — Aun si resulta un tanto inesperado.

Víctor mantuvo su expresión coqueta mientras volvía a tomar un poco más de su bebida, volteando nuevamente hacia aquella dirección para apreciar esas gordas piernas lechosas que formaban un durazno. No había visto unas tan bien formadas, eran iguales a las de Yu...

— ¡Por un carajo! — Exclamo Víctor asustado mientras se levantaba rápidamente casi escupiendo el vodka sobre la mujer.

— ¡Hey! — Grito la mujer siendo vilmente ignorada mientras Nikiforov la dejo atrás y comenzó a caminar apresurado tratando de avanzar entre la gente.

Reconocía ese maldito trasero.

Tras acercarse más comprobó el propietario de aquella retaguardia que se movía de manera seductora arriba de las tarimas, jugando con su ropa interior mientras sumergía sus manos en ella y dejaba que los espectadores apreciaran su culo para posteriormente volver a subirla y menear su trasero, cuidando que nadie alcanzara a darle una nalgada.

— ¡Yuri! — Grito Víctor molesto, mientras se acercaba al borde de la mesa para tratar de alcanzarlo.

— ¿Víctor? — Volteo Yuri con las mejillas sonrojadas y sonriendo alegremente. — ¿Qué haces aquí? — Se acercó a recibirlo sin importarle los demás espectadores.

— ¿Pero qué estás haciendo aquí? — Ignoro la pregunta y se quitó de inmediato el saco para tratar de cubrirlo, asegurando de subirle bien los ajustados mini bóxer negros, mientras que este hacia lo posible para exhibirle su cuerpo, levantando su pecho para que apreciara las pequeñas curitas de color negro que cubrían sus pezones.

—Vengo aquí para desahogarme cuando Yuri no sabe que hacer. — Respondió Eros sin vergüenza alguna, mientras se terminaba de acomodar sentado en la tarima y acercaba el torso de Víctor a su cuerpo.

—Eros, esta no es una buena manera de desahogo. — Bufo Víctor mientras nuevamente trataba de cubrirlo.

— ¿No? ¿Entonces qué haces aquí? — Inmediatamente trato de abrazarlo para acurrucarse en sus brazos. Extrañaba a Víctor. — ¿Phichit te dijo que solía venir aquí?

—Ah... Sí. — Mentira, no era cómodo decirle que llego a ese lugar dispuesto a coger. — Necesito que regreses a casa ¿Cómo crees que reaccionara Yuri si se entera? —Eros se recostó contra su pecho.

—Estoy frustrado...— Suspiro el azabache calmado. — Él va todos los días a buscarte y no se atreve a llegar hasta ti.

—Lo se...— Víctor lo tomo entre sus brazos y lo bajo de la tarima, para guiarlo fuera de la muchedumbre aunque varias personas se le quedaron viendo unos momentos y luego retomaron su ánimo cuando una mujer más del lugar se trepo improvisadamente a la tarima que Yuri dejo abandonada.

—Él quiere hacerlo... Víctor, realmente quiere y aún tiene miedo. — Dijo cabizbajo. — Yo también tengo miedo de que no pueda hacerlo, por eso me estrese y termine aquí.

—Eros no es correcto que andes semidesnudo en un lugar de estos. — Respondió molesto mientras lo sujetaba de los hombros.

— ¿Estas celoso? — Sonrió Eros mientras intento quitarse el saco y fue interrumpido inmediatamente por Víctor.

—Solo cálmate ¿Quieres? Te llevare a casa ahora mismo.

A diferencia de lo que esperaba, Eros no hizo ningún berrinche. Se recargo contra su cuerpo mientras sonreía satisfecho de que su amado había ido a buscarlo y a sacarlo de aquel lugar. Significaba que quería imponerse sobre él ¿No es así? Era sinónimo de que le interesaba que como pareja no le mostrara más de su intimidad, y si Víctor le pedía no hacerlo en público, no lo haría.

— ¿Quieres un espectáculo privado solo para ti? — Lo tomo del brazo mientras caminaba hacia la salida.

—No, lo único que necesito es que descanses tranquilo y no le provoques molestias al otro ¿De acuerdo?

— ¿Y yo que gano con eso? — Eros le hizo un puchero.

—Te recompensare con lo que quieras menos sexo. — Ah, la maldita moral.

— ¿Me dejas dormir contigo? — Víctor solo se sobo las sienes mientras lo pensaba.

—Solo si no te propasas.

Eros le jodio la noche.

En vez de disfrutar con alguien en la cama esa noche, terminaría frustrado otra vez y para colmo, cuidando de la versión alocada de Yuri, mientras se preguntaba la razón por la que este yacía tan tranquilo y no le intentaba armar un escándalo por no dejarlo desnudarse en aquel club nocturno. Dejando al lado que había ido ahí a desnudarse, no estaba siendo algo... ¿Respetuoso?

Esto era bastante extraño. No sabía que Eros tenía ese tipo de faceta.

Sin embargo, era la faceta de un chico enamorado dispuesto a cooperar con el hombre que quería que le cambiara el apellido. Aquella pequeña cabeza retorcida, amaba a Víctor.