—Gh...Ngh...— Jadeaba Víctor tratando de contener el sonido de su voz todo lo que era posible mientras deslizaba la mano sobre su miembro de manera veloz y desesperada. Dando resoplidos de vez en cuando, con el hormigueo empezando a recorrer su cuerpo y a debilitarlo. —Nh...
Su frustraba de emitir sonidos, termino encerrado en su baño masturbándose al menos mientras que al otro lado de la pared había dejado a Eros cambiándose de ropa para dormir a su lado, como se lo había prometido.
Maldecía su calentura en cinco idiomas.
Realmente le dolía la cabeza por la abstinencia, tenía problemas para conciliar el sueño por eso y mínimamente tenía que tocarse para correrse y al menos darse un respiro con ello. Ahora, con su falo hinchado y duro, lo único que temía era no acabar pronto y hacer que Eros se preguntara porque tardaba tanto en el baño.
Tras conseguir sacar todo el líquido blanquecino que le fue posible, se lavó las manos para no dejar rastros de olor a semen y posteriormente se lavó la cara, deteniéndose a observar su expresión cansada e irritada. Estaba demasiado fastidiado, no bastaba con esa clase de toqueteos para tranquilizar su cuerpo pero no le quedaba de otra.
Luego de inhalar y exhalar profundamente Nikiforov se volvió a mirar al espejo, levantando su barbilla con una de sus manos y luego tratando de dibujarse una sonrisa. Posteriormente peino sus cabellos y destenso sus hombros. Bien, estaba acostumbrado a disimular su estrés y fatiga con una sonrisa fingida con tal de que la gente no supiera como se sentía por dentro.
Después de contar en regresiva de diez a uno, abrió la perilla y salió del baño, mientras que Eros yacía hincado sobre la cama con las piernas juntas, esperando pacientemente con una sonrisa imborrable. Traía encima una de sus pijamas color azul marino y una playera blanca que le quedaba bastante grande, era mejor eso a estar semi desnudo con ropa de prostituto.
—Estabas tardando. — Le hizo un puchero mientras Víctor se acercó a la cama.
—Lo siento, necesitaba lavarme la cara. — Víctor levanto las cobijas para meterse a la cama.
Mientras que Eros seguía en la misma posición, luego de observar que efectivamente el ruso no le negaría que se acostara a su lado, hizo una leve reverencia.
— ¡Por favor cuida de mí! — Se metió de inmediato bajo las cobijas como si tuviera frio, acurrucándose de manera inmediata recargado al ruso que le daba la espalda.
—Tranquilo, solo descansa un poco. — Bostezó.
—Víctor ¿Puedo ser la cuchara chiquita? — Pregunto entusiasmado.
—...— Víctor solo suspiro y se dio la vuelta. — Si llegas a sentir algo raro, no digas nada ni te emociones.
El corazón de Eros se aceleró al instante, sintiendo como los brazos de Víctor lo sujetaban fuertemente. Acomodándolo junto a su cuerpo mientras acercaba el rostro hasta su cuello, acurrucándose en el cuerpo ajeno para dormir finalmente.
—Víctor... Gracias. — Le susurro en tono bajo de manera apenas audible. — Sé que soy molesto, pero gracias por hacerme compañía...
—Tranquilo Eros, no tienes que preocuparte por nada. — Poco a poco se empezó a sentir adormecido. — Para eso me tienes a mí.
— ¿No crees que soy un fenómeno? — Se giró para verle el rostro.
—No lo eres. — Víctor le acaricio la mejilla. —Tu solo eres la representación de los deseos que no se atreve a intentar cumplir...
Víctor le evadió la mirada mientras lo recargo contra su hombro, perdido en el calor ajeno mientras pensaba detenidamente. Eros era más sereno cuando lo tenía en sus brazos, no era lo que creyó... a veces era amenazante, a veces violento, también burlón y pícaro. Pero por otra parte llegaba a ser tierno, un poco inocente y meloso.
Eros era demasiado cambiante.
¿Cuál era la base de esta personalidad? ¿Yuri también cambia de perspectivas? Era bastante extraño.
De cualquier manera su objetivo era hacer que el Yuri normal fuese un poco más confiado y alegre ¿Existía la posibilidad de corregirlos a ambos para que actuaran como uno solo? Que Yuri le pidiera dormir juntos por las noches de la misma manera que Eros y se dejara sujetar acurrucados en la cama. Al menos sonreír de vez en cuando, no importaba que fuera un chico serio.
—Yuri, serias perfecto si tuvieras un poco más de seguridad. — Le susurró al oído, pero no obtuvo respuesta alguna, ya estaba dormido.
Después de dar un suspiro, le deposito un leve beso al cuello para finalmente quedarse dormido. Imaginando la probabilidad de que estar juntos los llevara a la cura. Era una lástima que quien quisiera ayudar a Yuri fuera él y no una persona capaz de amarlo.
Aunque desde el fondo de su corazón deseaba que Yuri supiese identificar que el amor debería tener límites. Puede pasar buenos momentos, puede anhelar la presencia de una persona, pero jamás volver a una persona su todo.
Enamorarse perdidamente de alguien es muy malo.
