Antes de iniciar:

Muchas gracias por todos sus comentarios, me encantaron.

Ahora sí, continuamos:

El resto del día transcurrió con mucha tranquilidad, los profesores la recibieron muy bien, al igual que sus compañeros y la premio anual. No hicieron demasiadas preguntas, lo que Hermione agradeció inmensamente y aunque odiara hacerlo, trató de no mostrar mucho interés en los demás, ya que sabía que si hacia amistad con alguno de ellos, podía ocasionar que su futuro se modificara drásticamente, lo cual ella quería evitar a toda costa. Por eso mismo, decidió actuar como la chica solitaria que no le interesaba la vida social, tal como lo fue en sus inicios de Hogwarts.

A la hora de la cena la premio anual la llevó al Gran Comedor y al entrar, Hermione no pudo evitar observar maravillada el lugar. Había olvidado lo hermoso que era cuando no había una guerra de por medio:

-Es precioso ¿verdad?- comentó Agatha al ver su reacción.-El techo tiene un hechizo que hace que luzca así- Hermione asintió mordiéndose la lengua para no decir todo lo que sabía referente al lugar.

Una vez que llegaron con los demás Gryffindors, Agatha le ofreció amablemente:

-Puedes sentarte conmigo y con mis amigas si gustas-

-Gracias- respondió Hermione.-Pero tal vez en otra ocasión- declinó amablemente causando que Agatha se sorprendiera con su rechazo pero de igual forma comentó con cortesía:

-De acuerdo, si necesitas cualquier cosa avísame-

-Lo haré- Agatha le sonrió antes de irse a sentar con sus amigas. Hermione por su parte se sentó en un lugar apartado de la mesa, rápidamente se sirvió de cenar y mientras comía, se dio cuenta que el sazón de la comida no había cambiado nada en 50 años. Ese pequeño detalle la hizo sentirse como en casa y no como la extraña que sabía que era; la hizo recordar buenos momentos que había vivido ahí con sus amigos, aquellos amigos que posiblemente no volvería a ver. Hermione observó su plato con tristeza mientras intentaba controlar sus ganas de llorar e hizo lo posible por no recordar sus horribles muertes a manos de los mortífagos, intentó enfocarse mejor en aquellos recuerdos alegres que tenía con ellos, aquellos recuerdos que la hacían sonreír.

Suspiró con pesadez al pensar en Harry y Ron.

"No saben lo mucho que me hacen falta chicos"

En ese momento sintió una leve molestia en su mente, muy parecida a la que había sentido en la mañana. Sin tener que levantar la mirada, de inmediato supo quién era el que intentaba acceder a su mente por lo que rápidamente la bloqueó como había aprendido a hacerlo en los libros que había estudiado. Durante la guerra, Hermione había decidido aprender Oclumancia por su cuenta, ya que sabía que sería de gran utilidad en caso de alguna emergencia.

Trato de actuar como si nada y solamente continuó cenando, sabía que debía ser muy cuidadosa con lo que hacía frente a Tom Riddle, ya que este no pasaría nada por alto y no podía arriesgarse a empeorar el destino del mundo mágico.

La incomodidad en su mente continuó hasta que Dippet interrumpió la cena para anunciar su ingreso de manera oficial, en cuanto mencionó que estaría en Gryffindor, todos en la mesa comenzaron a celebrar y varios se acercaron para darle la bienvenida.

-Bienvenida a Gryffindor, estas en la mejor casa de todas- le dijo un chico pelirrojo quién venía acompañado por dos estudiantes más y le ofreció su mano.- Me llamo Ignatius Prewett pero puedes llamarme solo Igna, estos son mis amigos Claudius Longbottom y Cate McLaggen- esta última le dio un golpe en el brazo a Ignatius antes de decir:

-Yo puedo presentarme sola Igna, gracias- la rubia volteó a ver a Hermione y le sonrió.-Es un placer conocerte- Hermione estrechó su mano.-Espero que te sientas agusto aquí-

-Si tienes cualquier duda no dudes en preguntarnos- añadió Ignatius mientras se sobaba la parte del brazo donde su amiga le había pegado.

-Lo haré, muchas gracias- respondió Hermione cortésmente.

Aunque era una experiencia extraña conocer a los antecesores de sus amigos, era imposible negar la semblanza que tenían con ellos. Ignatius era muy parecido a los gemelos Weasley, era alto, delgado, de nariz grande y ojos cafés. Cate por su parte era como la versión femenina de Cormac y Claudius aunque no era muy parecido a Neville, tenía los mismos ojos y tono de cabello que él.

-Claudius, no seas mal educado y saluda a la chica nueva- lo regañó Cate. Claudius entonces se acercó con timidez a Hermione y dijo:

-Bienvenida a Hogwarts señorita Granger- Hermione le sonrió como respuesta causando que Claudius se sonrojara levemente. Cate al notar eso añadió:

-Disculpa. Claudius no está acostumbrado a hablar con chicas-

-Y como tú no cuentas como una- comentó Ignatius en voz baja.

-Te escuche Igna- lo amenazó antes de regresar su atención a Hermione.-Bueno será mejor que te dejemos terminar tu cena, solamente queríamos saludarte y darte la bienvenida-

-Gracias- y dicho eso, los chicos regresaron a su lugar.

En cuanto Hermione terminó de cenar, se levantó de la mesa para irse a la sala común, lamentablemente en cuanto salió del Gran Comedor, escuchó a alguien decir detrás de ella:

-Espera un momento Hermione- a ella no de quedo de otra más que detenerse y darse la media vuelta. De inmediato vio a Tom Riddle con varios chicos de Slytherin y antes de acercarse a ella, notó que les dijo:

-Adelántense, los veré en la sala común- los chicos hicieron una leve reverencia con la cabeza antes caminar hacia las mazmorras.

Tom caminó lentamente hacia ella con las manos en la espalda y dijo:

-¿Necesitas ayuda para llegar a tu sala común?-

"Otra vez esa sonrisa fingida" pensó Hermione.

-No, gracias- trató de sonar amable.-Creo que recordé bien el camino-

-Más vale prevenir, no vaya a ser que te pierdas en el camino- Hermione se tuvo que volver a morder la lengua para no gritarle que quería que la dejara sola, que le repudiaba la idea de estar junto a él.

Sin siquiera responder Hermione comenzó a caminar hacia la sala común con Tom a su lado. No pasó mucho tiempo antes de volver a sentir malestar en su mente, por lo que volvió a bloquearla tratando de pensar en cosas sin relevancia, como los tipos de sangre que tienen los dragones.

Logró concentrarse tanto en ese pensamiento que por poco no escuchó a Tom decir:

-Para ser tu primer día aquí recordaste muy bien el camino a tu sala común- su voz sonaba casual.-A la mayoría les toma al menos una semana poder regresar a sus casas sin ningún problema-

-Tengo muy buena memoria- comentó Hermione tratando de sonar como si fuera algo sin importancia, pero en el fondo sintió nervios de que Tom pudiera sospechar que había algo raro en ella.

-Ya veo- Tom no insistió más, pero Hermione alcanzó a notar que entrecerró sus ojos levemente. Después de un momento volvió a hablar:

-Por cierto, te debo una disculpa por lo de la mañana, no fue correcto de mi parte hablarle así a una dama-

-Yo ya lo había olvidado Riddle-

-De cualquier modo me parece adecuado disculparme, generalmente no suelo comportarme así- "Sí, claro" pensó Hermione con sarcasmo.

-Estoy segura de que no-

-Entonces aceptas mis disculpas- sonó más como un hecho que como una pregunta, pero de igual manera Hermione respondió:

-Sí Riddle, aceptó tus disculpas- "¿Desde cuándo el camino hacia la sala común se había vuelto tan largo?"

-Bien, entonces prometo dejarte de hablar ya que es claro que por ahora no quieres hablar conmigo-

-Solamente estoy cansada, Riddle-

-Me imagino que lo estás-

No volvieron a dirigirse la palabra por el resto del camino pero Hermione volvió a sentir otro intento de Tom para invadir su mente. Cuando finalmente estuvieron frente al retrato de la Dama Gorda, Herrmione se apresuró en decir:

-Gracias por acompañarme Riddle- Tom volvió a darle esa sonrisa fría y fingida que lo caracterizaba.

-No hay de que, hasta luego Hermione- ella de inmediato se apresuró a entrar en la sala común. No soportaba estar ni un minuto más junto al futuro señor tenebroso.

Una vez en su cama, hizo lo posible por dormir, pero a diferencia de la noche anterior, no le fue nada fácil conciliar el sueño y en el poco tiempo que pudo dormir, tuvo pesadillas en donde veía a sus padres y amigos ser asesinados por Voldemort.

A la mañana siguiente despertó bastante agitada, se sintió bastante desconcertada ya que por un instante olvidó en donde estaba y en que época estaba; poco a poco fue recordando los sucesos de los días anteriores y recordó en la horrible realidad en la que estaba atrapada. Sin muchas ganas de hacerlo, se levantó de su cama para arreglarse.

Cuando llegó al Gran Comedor, se sentó apartada de los demás y comenzó a servirse huevos con tostadas. En eso vio a Tom entrar con sus seguidores hacía la mesa de Slytherin por lo que ella trató de no darles mucha importancia, sin embargo a los pocos minutos volvió a sentir a Tom intentando penetrar su mente.

"Esto está comenzando a cansarme" pensó Hermione. Intentó seguir desayunando ignorándolo, pero la molestia en su mente se volvió tanta que terminó por levantar su mirada hacia la mesa de Slytherin enojada. En cuanto sus ojos se encontraron con los de Tom, ella dejó que uno de sus pensamientos traspasara su barrera.

"Riddle, déjame desayunar en paz" por un segundo la mirada de Tom se volvió de sorpresa pero rápidamente recupero su compostura. Hermione mientras tanto regresó su atención a su desayuno.

"Necesito encontrar la forma de regresar a mi propio tiempo" sabía que entre más tiempo pasaba ahí, los cambios que causaría en el futuro serían más grandes. Para empezar tenía que descubrir la manera como había llegado ahí, sospechaba que tenía que ver con el giratiempo que había tomado en la sala de menesteres pero tampoco sabía lo que había pasado con él.

Comenzó a idear su plan de acción cuando de repente alguien se sentó frente a ella.

-Buenos días Hermione ¿ya terminaste de desayunar?-

-Buenos días Cate- respondió Hermione amablemente.-Sí ya termine-

-Pues entonces toma tus cosas y vámonos- Hermione entonces la miró confundida.-No querrás llegar tarde al taller de Magia para el Hogar-

-¿Magia para el Hogar?-

-¿Acaso no te lo mencionó Agatha? Todos los miércoles y los jueves las mujeres de último año tenemos un taller antes de iniciar clases- definitivamente Agatha había olvidado mencionar ese pequeño punto, nunca antes había escuchado o leído sobre la existencia de talleres así en Hogwarts.-Hay que irnos ya- dijo Cate.- La profesora Domulier no es nada paciente-

Hermione sin decir más tomó sus cosas y siguió a Cate.

-¿Y para qué es ese taller?-

-Es para que enseñarnos conjuros prácticos para el hogar, lo que me parece una completa tontería si me lo preguntas, cualquiera sabe que para tener un hogar óptimo lo único que ocupas son elfos que sean eficientes en su trabajo- Hermione intentó ignorar el comentario de los elfos ya que si en su tiempo nadie parecía comprender la importancia de los derechos de los elfos, en esta época todos la tomarían como una completa chiflada. Además tenía otra pregunta en mente:

-¿Y por qué solamente las mujeres toman ese taller?- Cate comenzó a reírse con su pregunta.

-Espero que no estés hablando en serio- al ver la seriedad en el rostro de Hermione comentó.-Hablas en serio-

-Claro que hablo en serio, creo que todos deberían tomar ese taller-

-No vayas a decir eso frente a Domulier o te hará la vida imposible- Hermione estaba por responder pero justo en ese momento llegaron al salón de clase.-Ven, siéntate conmigo-

En cuanto tomaron asiento, la profesora Domulier entró al salón, era una señora alta, delgada, de buen porte, que no tenía ningún cabello fuera de su lugar y aunque no era fea, mostraba una mueca de desagrado que no la hacía verse nada bien.

Al iniciar su taller, Hermione simplemente no podía dar crédito a las cosas que decía y enseñaba. El tema del día era cómo organizar un evento social adecuado para el esposo y sus colegas sin dejar descuidado el hogar. Eso definitivamente no les iba a servir para algún enfrentamiento contra los seguidores de Grindelwald o algún otro peligro. Tampoco creía que fuera algo que necesitara de toda una clase para enseñarse.

Hermione hizo lo posible por quedarse callada pero sabía que en algún punto acabaría explotando. De suerte alguien tocó la puerta antes de que eso pasara:

-Adelante- quién abrió la puerta era un joven Dumbledore.

-Disculpa la molestia Viviette, ¿podrías permitirme un momento a la señorita Granger?-

-Por supuesto Albus- la profesora la volteó a ver.-Tiene permiso de retirarse señorita Granger-

Hermione tomó sus cosas antes de seguir a Dumbledore y mientras tanto pensó en lo que iba a decirle en caso de que él ya sospechara algo.