La serie Hey Arnold y sus personajes no me pertenecen en lo absoluto :)
Espero y les guste.
Ya no temo más decir quién soy, porque me aceptaste y sé que todo está bien. De cualquier forma, es un alivio hablarte sin tener que soltar insultos u ofensas. Es un alivio poder demostrarte que soy como cualquier niña con un corazón noble y un gran espíritu que está dispuesto a hacer todo por ti, por tu bienestar, porque lo que más deseo en el mundo, amor mío… es tu felicidad.
Después de que dejó a su amiga en su casa, Helga se dirigió a la suya mientras pensaba en todo lo que le tenía que decir a Arnold. ¡Dios, tantas explicaciones y tantas confesiones! Sonrió para ella cuando recordó las miles de veces que había estado persiguiéndolo y cuidando sus espaldas… ¿Cómo era posible que él pensara que todo era una simple casualidad? Qué chico más ingenuo…
Entró a su casa con la misma emoción de siempre y buscó en el refrigerador algo de jugo de naranja. Lo sirvió en un vaso y comenzó a beberlo lentamente.
-Helga, ya llegaste hija. ¿Cómo te fue?-Preguntó cansada Miriam.
-Bien mamá.-Dijo Helga quitándose el rastro de jugo que le había quedado en la boca.
-¿Qué te ocurrió?-Preguntó la señora al ver la mancha de salsa en el vestido de su hija.
-Accidente.-Dijo Helga sin interés mientras se dirigía a su cuarto.
-Hablo Olga.-Helga detuvo su marcha.-Dijo que vendría un par de días antes de que te vayas, quiere pasar tiempo de calidad contigo.
Tuvo que enterrarse las uñas en sus manos para no vomitar ante el comentario de su madre. ¿Olga, en la casa? ¡DE NUEVO? ¿Era una broma, verdad? ¿Por qué no le permitirían pasar sus últimos días en su hogar de una manera feliz y pacífica?
Entró a su cuarto y dejó su mochila por ahí. Estaba tan cansada de que sus padres no pudieran entenderla jamás. Aunque debía reconocer que si ellos estaban dispuestos a financiar su viaje a Liverpool, eso significaba que de alguna manera, sí les importaba. Suspiró al darse cuenta que después de todo, sus padres no eran tan malos; de hecho había ciertas cosas que en verdad le agradaba de ellos: como el poder y autoridad de Bob o la despistada de su madre que le provocaba gracia de vez en cuando. Estaba segura que definitivamente, sí los iba a extrañar. En cuanto a Olga… bueno, eso era otra cosa, pero ahora dedicaría su tiempo y felicidad al lado de su nuevo amigo.
Sacó un cuaderno especial de poemas, cerró sus ojos. Al abrirlos y después de ver lo que había en su mente, decidió plasmarlo en la hoja de papel frente a ella.
"Amanecí pensando en ti como siempre, porque es lo mejor que puedo hacer. Debo hacerlo todas las noches, porque ya sé que imposible poderte tener…"
Se detuvo súbitamente.
-Dios, qué triste. No debo escribir cosas así…-Dijo pensativa Helga.- Debo animarme un poco.
Pero no se le hacía justo. ¿Por qué rayos se había permitido haber malgastado tanto tiempo? ¡Por qué! Quería una respuesta inmediata a su estupidez y no encontraba la solución. ¿Cómo era posible que hasta lo último se hubiera decidido a ser amiga de Arnold? ¿Y qué tal si desde un principio hubieran sido los mejores amigos? ¿La historia sería diferente? ¿Qué habría pasado?
-¡Sólo me pasa a mí esto!.-Gritó Helga enfurecida dando un golpe a la mesa tras sus conclusiones.
Pero eso era mentira. Helga estaría sorprendida de saber que a todos nos pasan problemas referentes al amor. A todos y aquí, no hay excepción.
Caminó directo a su ventana y comenzó a pensar en él. ¿Cómo estaría? ¿Ya se habrá repuesto de la fiebre? Y además se había quedado con una duda… ¿Qué había soñado Arnold?
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-De acuerdo, de acuerdo. Fue sólo un dolor de cabeza, abuela.-Repetía Arnold por el teléfono.-Eso no importa… ¿Cómo está el abuelo?-Hubo un largo silencio y Arnold tragó saliva con ojos un poco llorosos. Suspiró y agregó.- Abuela, no llores. Estará bien… se va a reponer-Se le quebró la voz y tuvo que dejar de hablar. Aclaró su garganta y añadió.- No, estoy bien. Ha sido un día largo y confuso, no pasa nada. Abuela… pienso que debería ir a ver al abuelo.-Esperó la respuesta de su abuela y finalizó.-De acuerdo, a las 7 estaré allí.
Colgó el teléfono y se talló los ojos. Todo se estaba viniendo abajo y de pronto se sintió indefenso. En toda su vida, jamás se había dado cuenta de lo solo que podría estar si sus abuelos le faltaran. Movió su cabeza de un lado a otro. Subió las escaleras y aún se sentía mareado. Algunos inquilinos lo notaron y se ofrecieron en prepararle algo de comer, pero él, educado como siempre lo había sido, se negó y entró a su cuarto con paso lento. Se sentó en su cama y comenzó a pensar en su día. Lo cierto era que Lila era una fabulosa persona, pero… no estaba tan seguro de seguir sintiendo lo mismo. Ya había pasado tiempo desde que ellos habían iniciado una relación y las cosas eran exactamente igual. Y honestamente, se estaba cansando. Se recostó en la cama y recordó la charla con Helga. En verdad estaba un poco sorprendido pero debía aceptar que le emocionaba saber que pasarían tiempo de calidad como buenos amigos.
-Ya era hora. Ella siempre había sido mala conmigo.-Dijo pensativo.
Y entonces comprendió por qué. En verdad le gustaba a Helga y pensó que él jamás podría haberse sentido atraído por alguien como Helga… pero ella ya no era la misma persona…
-Quizá ahora podríamos ser algo más...-Se detuvo al analizar su comentario final.-Pero qué cosas digo.-Se reprochó Arnold. Aunque pensándolo mejor… Helga no era fea y tenía un buen promedio en la escuela, además le había demostrado en algunas ocasiones que podía ser femenina y sin mencionar que no se dejaba pisotear por nadie. Era una buena persona después de todo y él sabía que lograrían ser buenos amigos… lo único que le molestaba era que lo hubiesen sido, hasta el final.
-La medicina que me dieron en la enfermería me está provocando serios trastornos.-Se dijo a si mismo Arnold.-Por eso pienso en este tipo de cosas…-Se tranquilizó, pero no del todo. Su abuelo seguía grave en el hospital y esa maldita enfermedad que tenía no lo dejaba en paz. Y Arnold se sentía impotente, como algo mínimo en la situación, pero sabía que lo mejor era confiar en que todo estaría bien. El abuelo se repondría por el simple hecho de ser la persona de mayor edad que conocía con tantas fuerzas y energías. Entonces, vencido por el cansancio del dolor de cabeza y el mareo necios en quedarse molestándolo, se quedó completa y profundamente dormido.
Y ahí estaba de nuevo, soñando. Estaba parado en medio de la nada, con sus ojos bien abiertos esperando que algo pasara. Entonces la vio. Su belleza lo hizo aguantar la respiración, pero no era posible que ella fuera Helga ¿O sí? Se acercó un poco más para distinguirla mejor: Ella sonreía con una delicadeza que hacía retumbar el corazón del rubio y cuando posó su mirada en él, sintió como un balde de agua fría cayéndole encima. Pero su mirada ya no era cálida como antes, ella lloraba hacia él y de la nada, se alejaba de Arnold para luego desaparecer entre neblina. Y Arnold se angustiaba y se sentía al borde del colapso. En ese momento, salía Lila del mismo lugar donde Helga había desaparecido, corriendo hacia su novio y lo abrazaba y le decía que lo amaba y que era muy feliz, que nunca se había sentido así, que él era lo máximo y que era el mejor… y él simplemente se quedaba callado, como si su silencio trajera de regreso a la otra joven, a Helga. Como si ahora que se daba cuenta de algo, no era demasiado tarde para cambiar de opinión. Cuando se dio cuenta de que Lila estaba confundida y que le pedía una explicación, se despertó.
Empapado en sudor y con la misma confusión que se hacía presente cada vez que tenía ese tipo de sueños, Arnold respiró agitado. Vio su reloj, que marcaba las 6:40 pm y sin pensarlo más, se cambió de ropa para ver a su abuelo en el hospital. Tenía tanto que analizar de sí mismo, que decidió dejarlo para otra ocasión; el horario de visita era un poco estricto y solo contaba con una hora para ver a su abuelo en terapia intensiva.
-Casi se me hace tarde.-Se dijo a si mismo mientras bajaba corriendo las escaleras. Chocó contra uno que otro inquilino y después de disculparse, salió a toda velocidad directo al hospital.
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-¿Helga, a dónde vas?-Preguntó su madre al verla abrir la puerta principal.
-Caminaré un rato, Miriam.-Dijo mientras ponía un pie fuera de su casa.-Volveré pronto.
-De acuerdo Helga, no te tardes.-Fue lo último que pudo decir la madre de Helga antes de caer dormida en la mesa de la cocina.
Caminaba mientras el calor del verano se estrellaba contra su piel. Usar su vestido rosa había sido una idea bastante ingeniosa; se felicitó en silencio. Decidió caminar un rato en el parque, necesitaba despejarse un poco. Pero al llegar, despejarse fue lo último que pudo hacer. Muchas parejas empalagosamente enamoradas desfilaban ante ella con gracia y alegría, como si se hubieran puesto de acuerdo en hacerla sentir miserable.
-Demonios.-Maldijo en tono bajo.
Y entonces, observó con cuidado el ambiente que la rodeaba: Columpios con enamorados en ellos, resbaladillas, bancas, palomas, césped y árboles, flores con aroma delicioso; más allá al fondo, como la escenografía de alguna obra teatral: estaba la casa de alguna de sus compañeras, los autos pasaban con rapidez, un niño corriendo apresuradamente, el hospital, una mamá y su hijo en sus brazos, un perro de color café paseando por las calles, el heladero tratando de llegar a algún barrio repleto de niños con ganas de paletas ESPEREN… ¿Un niño corriendo apresuradamente? Él no era solo un niño.. ¡Era Arnold! ¿Qué rayos?...
-¿Arnold!-Se sorprendió Helga.-¿Pero qué hace…?-Lo vio entrar al hospital corriendo y los peores pensamientos llegaron a su mente: "¿Estará bien? ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué tenía tanta prisa? ¿Debo ir a ayudarlo?"- No, no puedo.-Se sentó en una banca solitaria. Se quedó pasmada dos segundos y dijo con inseguridad.-Debería ir.-Se calló de pronto.-No, no debo.-Se puso de pie rápidamente.-¡Claro que sí Helga, por Dios!-Se sentó desconfiada.-No… no puedo. ¿Qué va a pensar? ¿Qué lo sigo y no lo dejo vivir en paz? Va a creer que me sigue gustando.-Guardó silencio y cerró sus ojos con fuerza y después de 10 segundos de debate consigo misma se puso de pie y corrió en dirección al hospital.-Después de todo, ahora somos amigos.-Se reconfortó.
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-¡Abuela!-Dijo Arnold justo cuando la abuela se sentaba en uno de los sillones de la pequeña sala de espera a terapia intensiva.
-Oh, Arnold.-Le contestó la viejita mientras lo abrazaba. Sus ojos rojos estaban tan hinchados que a Arnold se le hizo un nudo en la garganta. Su abuela era tan viva y alegre que se sentía devastado de verla de una manera completamente diferente a cómo ella era. Y es que estos últimos días habían sido fatídicos para la pequeña familia.
-Abuela… quisiera ver al abuelo.-Dijo Arnold tratando de que la voz no se le escapara de su garganta.
-Pasa hijo, yo no soporto verlo así.- Se sentó triste en un sillón mientras Arnold la contemplaba. Ver a la abuela comportándose de una forma… diferente a como acostumbraba, era como vivir en un mundo distinto, parecido a una dimensión desconocida.
Después de asegurarse que su abuela estaba bien, Arnold entró por unas puertas pesadas al área de terapia intensiva. Primero, los doctores le indicaron que debía usar una bata especial y un cubre bocas, debido a la gravedad del paciente; después de preparase para entrar al cuarto donde estaba su abuelo, Arnold respiró profundamente y se prometió no llorar y ser fuerte frente a la persona que consideraba como un padre. Colocó su mano débil y temblorosa en la puerta y accedió al cuarto. Y su corazón se hizo chiquito.
El abuelo respiraba con dificultad y estaba lleno de cables conectados de una forma enredosa. Miles de aparatos emitían sonidos que vigilaban el bienestar del viejo y había cientos de medicinas a un lado de la camilla donde descansaba. En sus venas, había líquidos que pasaban por un muy diminuto tubo y el abuelo de Arnold había perdido peso y color en sus mejillas. Entonces, la promesa que se hizo a si mismo empezó a perder importancia.
-Abuelo…-Dijo con ojos llorosos.
-Ar…nold-Pudo contestar su abuelo.
-No abuelo, no hables. Mira…-Se aclaró la garganta y continuó.-Sé que eres alguien muy fuerte y que vas a salir de ésta; muchas personas lo han hecho. La abuela y yo estamos al pendiente de ti y creemos que todo va a estar bien… además, he escuchado a los doctores decir que con cuidados especiales, muy pronto estarás recuperado.
Su abuelo asintió con la cabeza. Sus labios estaban muertos de sed, pero al tener una enfermedad como pancreatitis, debía resistir sin alimento por un tiempo. Él se pondría bien y esa sería la recompensa.
Después de dedicarle un tiempo de frases motivadoras a su abuelo, Arnold tuvo que dejarlo descansar por órdenes médicas. Salió de terapia intensiva y vio a su abuela; le dedicó una sonrisa para que viera que todo estaba bien.. o un poco mejor que otras veces. Estaba a punto de irse cuando su abuela le comentó:
-Vino una amiga tuya…
-¿Ah sí?-Detuvo su marcha y giró hacia su abuela.-¿Quien, abuela?
-Pues... tu amiga… esa la del moño rosa y cabello rubio.
Comenzó a analizar en su mente a todas sus amigas. Recorrió su lista y por fin la encontró.
-¿Helga?-Dijo un poco asombrado.
-Sí… ella, dijo que te había visto entrar. Le dije que estabas con tu abuelo y le platiqué lo que ha pasado estos últimos días. Realmente se veía apenada y triste.
-¿Y ya se fue?
-Le dije que no faltaba mucho para que salieras, pero hace ya 10 minutos que se fue.
-Oh… esta bien, gracias abuela.-Le dio un beso en su mejilla y decidió ir por algo de comer a la cafetería.
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Movía con aburrimiento el popote de su licuado de plátano y pensaba en Arnold. Pobrecito… ella no tenía idea de lo de su abuelo y se sentía sumamente mal por él. Deseaba decirle que ahí estaba ella por si algún día quisiera hablar con alguien y que lo escucharía con mucha atención. Suspiró con resignación al ver eso como una posibilidad lejana y en ese momento, lo vio entrar a la cafetería.
Posó su mirada deprimida en Helga y corrió hacia donde estaba, como si fuera su salvación hablar con ella. La rubia se puso de pie ante el acto de Arnold, quien al llegar con ella, la abrazó con cariño, rindiéndose ante la situación de su abuelo y aferrándose a su amiga.
Y fue ahí cuando el sonrojo, provocado por tus brazos rodeándome, inundó mi rostro.
-Arnold.-Dije sin voz.
Y tú sólo me abrazaste con más fuerza.
Muchas Gracias por Leer : )
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teddyetere:
jaja, algún día serán felices estos dos. Y bueno, Lila a veces
puede ser un poco asfixiante. Gracias por tu comentario y por seguir
leyendo aunque a veces demore tiempo en subir! Cuídate mucho,
saludos.
Musa-Mistical:
Esperemos que Arnold lo diga de una buena vez, no? Muchas gracias por
tu comentario y por leer mi historia. Cuídate mucho y
saludos!
pome-chan:
Jajaja, espero que te sigan gustando las escenas que vienen, eso me
alegraría mucho. Lila es tan dulce que resulta empalagosa, como
dices. Traté de mantener su modo de ser en esta historia para que
fuera mejor. Gracias por leer, cuídate saludos : )!
taixdoroti:
Muchas gracias amiga :D! tu apoyo siempre ha sido importante para mí,
gracias por todo y tus palabras que me animan a seguir escribiendo!
Cuidate mucho, saludos=*
Azrasel:
Sí, sera muuuuy interesante. Lamento muchísimo dejar esperando
mucho tiempo, pero hay veces que se me complica agarrar la
computadora para escribir. Sin embargo, trato de hacer mi mejor
esfuerzo y actualizar lo más pronto posible. Gracias por tu
comentario, cuídate!
Yuki-Minyooki-chan:
Gracias a ti por leer! Por supuesto, en esta historia Helga será
feliz y Arnold también, te lo prometo. Gracias de nuevo por tomarte
el tiempo de leer y comentar, cuídate :)!
Sams Efron: Wow. Tus comentarios fueron tan inspiradores que realmente me dieron ese empuje para continuar la historia. Yo también me sentí mal cuando la serie se dejó de transmitir, era de las que más disfrutaba :(. Y Helga era de mis favoritos, fue así como se me ocurrió escribir una historia que la involucrara; pienso que es un personaje sumamente fascinante y lleno de sorpresas. Muchísimas gracias por apreciar la manera en que escribo. Tienes razón, muchas de las situaciones que se leen en la historia, tienen mi toque o me han pasado alguna que otra vez, así que muchas gracias por tu comentario! Que alguien me diga eso, me hace sentir muy bien :D! Pongo todo mi esfuerzo para hacer de esta historia, algo entretenido y al mismo tiempo, mágico para que vean cómo me imagino yo las cosas. Créeme que sufrir tanto le va a dar recompensas muy buenas a Helga ;D GRACIAS por leer!
Gracias TODOS por leer y disculpen la tardanza. Hice el cap largo en forma de recompensa! Aprecio sus comentarios y espero que les guste el capítulo. Ya en el próximo, empieza la semana que tienen, la semana para cambiar.
Saludos!
Just a good dream.
