Yuri era bastante cálido. Había dormido toda la noche acurrucado en sus brazos y no fue una experiencia para nada desagradable. La temperatura corporal del azabache fue reconfortante en medio de una noche nuevamente lluviosa. Aun después a la mañana siguiente el cielo seguía nublado y había una leve ventisca helada. Sin querer, Víctor había aferrado a Yuri a su cuerpo para cubrirlo del frio.
Tras despertar, el ruso dedico unos minutos más a seguir abrazando al japonés mientras se daba un poco de valor para salir de la cama, observando atento el rostro de aquel bello durmiente que parecía reposar tranquilamente. Yuri realmente era bonito.
La forma de u nariz, sus delgados labios rosados, sus pequeñas pestañas, incluso parecía tener piel de bebe. Estaba lejos de aparentar su verdadera edad ¿Quién no lo envidiaría? Era un muñequito.
Si lo ayudaba a sanar poco a poco de aquel problema que tenía, también lo ayudaría a buscarse un buen partido digno de su lindura ¿Qué clase de hombres le gustarían a Yuri? Ni idea, pero al menos le daría preferencia a alguien apuesto. Por la seriedad que tenía, mas valía que su pareja lo contrastara, como un hombre más carismático y emotivo que le alegre sus días.
Pero era algo inquietante...
Sería mejor buscar a alguien que le fuera fiel y lo aceptara tal y como era. Quien no tuviera problemas con Eros y al contrario disfrutara de su compañía, alguien que tampoco rebajara a Yuri o tuviera un favoritismo por alguno de los dos. Necesitaba encontrar una persona que realmente lo apreciara.
Rogaba por qué no lo fueran a lastimar.
Luego de ver la hora en el reloj recordó que no tenía nada en la nevera para preparar el desayuno, así que se levantó apresurado y vistió algo más casual para salir a la calle por algo de comida. Por suerte había un pequeño restaurant cerca del edificio donde vivía, por lo cual tomo un paraguas para salir a la calle a comprar algo antes de que Yuri despertara.
A Yuri le gustaban los tazones de cerdo ¿No es así? Le había comentado algo por el estilo en una de las sesiones así que pidió lo mismo para ambos. Ya buscaría algo de beber en casa, no quería perder mucho tiempo y que la comida se enfriara.
Regreso a casa a paso veloz, cuando justo antes de cruzar la calle, consiguió observar a lo lejos a Yuri en una esquina. Reconoció la vestimenta grande que portaba y era de su propiedad, por lo menos Yuri parecía estar desorientado sin saber a dónde caminar. Aunque con el clima en el que estaban era mala idea salir a la calle, estaba empapado.
— ¿Yuri? — Pregunto al alcanzarlo, mientras que este respingo asustado. — ¿Qué estás haciendo aquí?
No obtuvo respuesta, el japonés se agacho mientras jugaba con sus manos nervioso, intentando retroceder un poco a la vez que el sonido de los autos en la calle lo atemorizaba. No sabía a donde caminar, quería huir de Víctor y ni siquiera encontró sus lentes o lentes de contacto. Tenía la vista borrosa así que si se descuidaba terminaría chocando con alguien, perdido o provocando un accidente.
— ¿Yuri? — No dejaba de temblar.
Tras observarlo fijamente, Víctor se acercó para cubrirlo con el paraguas. Paso la bolsa de la comida a la misma mano con la que sujetaba el paraguas y tomo a Yuri de la mano, para terminar de ponerlo nervioso, notando como sus mejillas cambiaron de color de golpe.
—Es hora de desayunar. — Lo estiro para obligarlo a caminar, tratando de tenerle paciencia. — Compre tu comida favorita, tazón de cerdo. Aunque prácticamente ya no está en un tazón.
Víctor trato de reír de manera sonora para asegurarse de que Yuri lo escuchara, apretando su manos para calentarla y con la tentación de soltarlo para tomarlo de las caderas.
—Los días lluviosos son bastante deprimentes, pero es bonito tener compañía en uno así. — Víctor continúo avanzando luego de ver que Yuri también lo hizo a paso lento. — Es fin de semana así que no tengo que trabajar, tu tampoco ¿No es así? Podemos ver un maratón de películas, no se... algo como Star wars o Harry Potter, podríamos variar ¿Te gustan las películas de terror? ¿Qué tal de súper héroes?
Yuri seguía sin responder, solo presionaba su mano derecha mientras seguía temblando. Su cuerpo emanaba inseguridad por doquier.
—Tranquilo, todo estará bien Yuri. No voy a hacerte daño...
Yuri detuvo su paso a unos cuantos metros de la entrada del edificio, haciendo que Víctor se detuviera al momento para acercarse un poco más, soltándole la mano para acariciarle la mejilla. Los labios del azabache se abrieron pero ninguna palabra salía de ellos, pronto comenzaron a temblar de la misma manera que sus manos, con su pecho presionándose de sentirse totalmente mudo en ese momento.
Con su voz apagada, la frustración llego hasta sus ojos, sin poder evitar terminar derramando un par de lágrimas. Sin embargo, aun temblando de miedo, sujeto a Víctor del abrigo. No quería que lo dejara pero era imposible expresarlo, tenía miedo de los ojos azul cielo que lo observaban atento.
—Entiendo. — Suspiro Víctor y lo tomo de la cintura.
Yuri se estremeció de sobremanera, negando con la cabeza mientras intentaba hablar otra vez, acercando su rostro mientras se paraba de puntitas. No encontraba la manera de decir que realmente no lo estaba comprendiendo, no quería ser malinterpretado. Levanto su rostro pidiéndose a sí mismo una última oportunidad de decir lo que quería, cuando de repente Víctor solo le volvió a sonreír.
—Te entiendo Yuri. — Víctor flexiono sus rodillas un poco, para quedar a la altura de su rostro, extendiendo sus labios mientras cerraba los ojos.
Si no podía hablar, no necesitaba más que un leve roce en sus labios como respuesta a la propuesta que había hecho. Después de todo, su mirada expresaba mas que mil palabras.
Solo tuvo que esperar unos segundos antes de sentir los helados labios del japonés sobre los suyos, sintiendo un extraño estremecimiento acompañado de nervios y alegría. La misma emoción de un primer beso aun en sus gastados labios, no importaba si el toque había sido leve y momentáneo, que Yuri se atreviera a hacer eso era un gran logro.
—Gracias por aceptar. — Le susurro mientras dirigió su mano a acariciarle el rostro procurando limpiarle las lágrimas. El rubor en sus mejillas era un detalle hermoso aunque siguiera llorando. Después de observarse directamente a los ojos, Yuri trato de sonreír, aun si fue en vano por el temblor de su cuerpo.
El final Víctor lo sujeto fuertemente para besarlo de manera más atrevida, aun en público y frente a las demás personas. Solo quería unir sus labios, unirlos tan fuerte como para mentalizar al azabache de que acababa de iniciar algo fuera de su burbuja.
—Yuri, prepárate porque acabas de conseguir un novio muy latoso. — Rio Víctor aun sin creerlo, jalando a Yuri para introducirlo de una vez al edificio, levantando la frente en alto para disimular que estaba temblando de miedo.
Era inesperado, pero no quería prolongar esto más tiempo, tenía que hacerse a la idea de que iniciarían una especie de terapia intensiva.
