Yuri era realmente asustadizo. Aun después de lo ocurrido seguía siendo evasivo, se mantenía hasta la orilla de la cama cubriéndose con un cobertor mientras desayunaba su tazón de cerdo, sosteniendo la charola con comida entre sus piernas mientras daba ligeros bocados y lo volteaba a ver ocasionalmente al ruso con las mejillas sonrojadas.
Era tierno de algún modo, pero necesitaba que mínimo le hablara ya que no había dicho una sola palabra desde que entraron al departamento. Al menos había accedido a quitarse la ropa mojada y volverse a poner la pijama con la que había dormido en la noche. Víctor comenzó a buscar los lentes de contacto de Yuri cuando se percató de que tenía problemas para ver, pero no los encontró, al menos durante la búsqueda recordó que tenía lentes para leer en uno de sus cajones, aunque probablemente no tenían el aumento que Yuri necesitaba.
Bueno, esperaba que por lo menos no estuviera tan miope.
Después de incomodarse más de la lejanía de Yuri, Víctor trato de acercarse con cuidado, procurando no derramar el plato de comida aun en su charola mientras se acomodaba al lado del azabache y cubría su cabeza con el mismo cobertor, sonriéndole para luego encender el televisor con el control remoto y empezar a ver la televisión mientras desayunaban.
No le diría nada, seria paciente a que quisiera pedirle algo por su cuenta, pero al menos quería que se calentara un poco más con su compañía. Lo había puesto nervioso pero al menos siguió comiendo hasta acabar por completo con aquel platillo, dejando la charola en el buró, para que después Nikiforov depositara encima la de él.
Una vez con sus manos libres, Víctor solo sonrió y paso una de sus manos por su cintura, bajando lentamente su mano para entrar bajo la larga playera y sujetarlo directo de la piel. No pretendía hacer un movimiento morboso, solo quería probar las reacciones de Yuri ante ese tipo de cosas, notando como sus mejillas subían más y más de color solo por comenzar a rosar su piel tratando de hacerle cosquillas.
Su cuerpo se crispaba mientras se mordía los labios para evitar hacer algún ruido, hasta que un pequeño gemido fue liberado.
¿Cuál es la magia de ser tan inesperadamente sensible? ¿Era por los nervios?
Tendría que ayudarlo a controlar su cuerpo, tal vez era por su timidez que reaccionaba de tal manera. Además no sabía besar, necesitaba un poco de practica para que aprendiera a mover sus labios adecuadamente, era curioso, Eros era bastante bueno con ello, probablemente tenía más aguante para las caricias. Eran como dos personas totalmente diferentes incluso para eso, también se había percatado de que Yuri se encorva un poco cuando está de pie o camina, mientras que Eros tiene una postura más erecta.
Vaya era como tener dos novios.
— ¿Esto es en serio? — Pregunto Yuri mientras volteaba a verlo a la cara unos segundos.
—Lo es — Respondió Víctor con una sonrisa en los labios, alegrándose de escuchar la voz de Yuri por primera vez en el día y asustándose unos segundos después, al ver a Yuri fruncir nuevamente los labios mientras sus ojos se volvían a llenar de lágrimas. — ¡Hey Yuri! ¿Estás bien?
Yuri solo estiro el cobertor retirando a Víctor de su lado para acabar de cubrirse totalmente en el mismo rincón, colocándose hecho bolita sin decir nada más. Deseando regresar el tiempo o que se lo tragara la tierra. Se sentía totalmente acorralado, como si hubiese pedido su sentencia de muerte.
Tenía Miedo.
Mientras, Víctor hizo un puchero de solo imaginar lo difícil que esto seria.
