—Victoooooooooor — Salto Yuri de la tienda apenas observo a su pareja acercándose.
— ¿Eros? — El ruso fue sorprendido al instante siendo preso de los brazos del japonés, cuando repentinamente salió una mujer tratando de detenerlo al instante, tratando de jalarlo para que no molestara a aquel sujeto.
— ¡Yuri no hagas eso! ¡Tendrás problemas con Phichit y Takeshi! — La chica trato de jalarlo del torso.
— ¡Suéltame Yuko! ¡Víctor es mío! ¡Es mi novio! ¡Vino por mí al trabajo! — Eros hacia berrinche.
— ¡Tienes que ir con Minako! ¡No molestes al señor!
— ¿Señor? — Víctor arqueo la ceja. — Disculpa... Señorita Nishigori, Yuri tiene razón estoy aquí porque he venido por él.
— ¡¿Es en serio que Yuri tiene novio?! — Exclamo asustada.
—Así es. — Víctor sujeto al azabache tratando de calmarlo. — Creo que es la primera vez que hablo con usted, soy Víctor Nikiforov.
—Un gusto en conocerlo, mi nombre es Yuko Nishigori, soy la dueña de este local y esposa de Takeshi, el policía que supervisa a Yuri.
—El placer es mío. — Eros solo remolineaba su cabello contra el pecho de Víctor sin dejar de abrazarlo.
—Lamento el inconveniente con Yuri, lleva así desde que llego aunque no ha hecho nada más decir que tiene un novio.
—Gracias por cuidar de él, pero a partir de ahora me corresponde a mí, así que si no es mucha molestia...
— ¡Ah! Yuri tiene cita con su psicóloga saliendo de aquí, si no lo lleva con ella tendrá problemas.
— ¿Escuchaste Yuri? Tenemos que ir con ella. — Víctor trato de separarse un poco.
— ¡No quierooo! Víctor vamos a tu departamento, dijiste que podíamos tener sexo si el otro Yuri aceptaba salir contigo. — Eros comenzó su berrinche. — Dijiste que te gustaba mi trasero ¿No es así? Es todo tuyo, dejare que me muerdas hasta dejarme marcas si quieres.
Yuri le tomo las manos para dirigirlas a sus glúteos, sonriéndole de manera picara mientras se lamia los labios, quería que le destrozaran la florecita como era debido, con carne viva y caliente, no con juguetes.
—Tienes que aprender a controlarte un poco, Eros. — Le presiono las nalgas sin miedo.
Yuko tosió interrumpiendo, no eran palabras muy aptas para decir en público y menos con sus hijas cerca, además gente en la calle los empezó a ver. Los pequeños short de Yuri eran muy llamativos así como que fuera manoseado levemente.
—Daddy ¿Acaso no tienes hambre? Me serviré para ti con miel o chocolate en la cama... si así lo deseas. — Le ronroneo en tono seductor.
—No seas desesperado, Minako te esta esperando. — Víctor sonrió y lo soltó de los glúteos.
— ¡P-pero!
—Nada de peros, si te portas bien yo mismo te decorare con chocolate.
— ¿Con fresas?
—Con fresas.
— ¿Y beberé leche? — Lo miro coqueto.
—Ah... sí, claro. — Víctor arqueo la ceja.
—De tu leche. — Finalmente entendió a que se refería.
—Para ello tienes que ser bueno y esperar a que el otro Yuri acepte tener relaciones.
— ¡¿Qué?! ¡Eso es trampa! — Eros se separó de golpe.
—También tienes que ir con la psicóloga.
— ¡Pero!
—No me gustan los peros, te portas bien o no lo hacemos.
— ¡Eso no es justo! Víctor ya somos pareja ¿Por qué no quieres hacerlo?
—Se está haciendo tarde para la cita Yuri.
— ¡Víctor! ¡Por favor!
—Vamos, te llevare a pasear luego. —Víctor lo estiro de la mano para empezar a caminar antes de que las niñas se acercaran.
— ¡Tu no entiendes! — El azabache intentaba montar un berrinche.
—Yuri. — Se acercó para susurrarle al oído. — Valdrá la pena cada maldito segundo que esperes ¿Quieres saber cómo soy en la cama después de la continencia?
—Ah. — Las mejillas de Eros se sonrojaron. — ¿Salvaje?
—Mucho. — Le beso la mejilla.
—V-vamos tarde con Minako.
