La serie Hey Arnold y sus personajes no me pertenecen en lo absoluto :)
Espero y les guste.
Mentiría si te dijera que no disfruté verla celosa. ¿Eso me convierte en una mala persona? No quiero manchar mi puro corazón con sentimientos negativos, así que lo lleno de una extraña, retorcida, pero muy reconfortante esperanza. Esperanza que cada día crece. Y aunque sé que no nos queda mucho tiempo juntos, es lindo fingir que se han unido nuestros mundos.
MIÉRCOLES
Al día siguiente se encontraron en la escuela, se saludaron y platicaron antes de iniciar clases. El día escolar transcurrió con mayor rapidez que nunca y una vez más, se encontraban en la salida de la P. S. 118 , listos para la aventura de ese día. Para Gerald y Phoebe ya no era tan extraño ver a los rubios irse juntos.
- - ¿Y qué quieres hacer hoy, Helga? – Preguntó Arnold con una sonrisa.
- - Espera, Arnold, antes de que vayamos a algún lado, me quiero disculpar por lo del hospital. No fue mi intención causar problemas con Lila. -Bajó la mirada para que el rubio no viera cómo se había sonrojado al recordar tan bello momento.
- - Ah, ah, no, no te preocupes, Helga. – A Arnold lo había tomado por sorpresa ese comentario y por un momento, sintió que sus nervios los traicionarían, pero se recuperó. – Lila entendió todo, ella es…- dejó de hablar súbitamente. Comenzaba a sentirse mal por Lila. Arnold no era tonto, sabía perfectamente que algo estaba cambiando en él y que ahora veía a Helga diferente, la veía atractiva, dulce, alegre. – Ella es genial. – Dijo casi en un susurro y desviando la mirada para no chocar con los ojos confundidos de Helga.
Ambos se quedaron callados por un minuto. Esto se estaba poniendo incómodo, así que Helga decidió cambiar el tema, engañándose a sí misma y decidiendo ignorar el último comentario de Arnold.
-Bueno. ¿Qué te parece si vamos al parque? Disfruto mucho platicar contigo, Arnold. – Dijo sinceramente.
- Sí, sí, me parece. Vamos al parque. Después quiero ir al hospital con mi abuelo, para ver cómo sigue ¿me acompañarías? – el rubio había recuperado su color natural y su voz alegre.
- Realmente quisiera, pero debo empacar. -Contestó apenada.
- Empacar… cielos, se me olvidaba que ya casi te vas …- otra vez un largo silencio y un profundo vacío.
- Sí, pero no hablemos de cosas tristes, mejor vamos al parque.
Caminaron y llegaron a su destino, se sentaron en una banca y comenzaron a perderse en las palabras del otro. De pronto, era como si no existiese nadie más.
-Cuéntame algo que nadie sepa de ti, Helga. Eres todo un misterio.
- Veamos… -pensó un momento – soy una apasionada de la literatura. – Eran pocos los que sabían esto. Arnold se estaba sumando a la lista.
- ¿Literatura? ¿en serio? Wow, Helga, eso es muy, es muy sorprendente. ¿Escribes? – Sonrió.
Helga no pudo evitar soltar una pequeña risa irónica. Escribir era la manera en la que tomaba oxígeno para respirar. Y todos estos años, todos y cada uno de estos años, Arnold había sido su musa, su inspiración, su altar, su veneración. Arnold se había ganado un espacio en la parte cálida del corazón de Helga. Y ahí estaba bien, ahí estaba a salvo.
- - Así, es. Escribo mucho y de muchas cosas. -Mentira. Todo lo que escribía, al final la llevaba a él.
- - Me gustaría mucho leer algo de lo que has escrito. - Dijo el ingenuo chico. Helga casi se va hacia atrás de solo imaginarlo. ¿Arnold leyendo algo escrito por ella? No, no. TODO lo que Helga tenía plasmado en sus mágicas páginas eran alabanzas a Arnold. Ya no quería sentirse vulnerable otra vez.
- - ¿Qué? ¿Tt-tú quieres leer algo mío?- El nerviosismo la azotó sin piedad.
- - Claro, pero si no quieres, no hay problema.-Arnold esperaba que sus palabras relajaran a su amiga. Sí tenía mucha curiosidad, pero al mismo tiempo, entendía que era algo personal.
- - Lo siento, quizá algún día, Arnold. -Sonrió Helga.
- - Seguro.-Contestó con otra sonrisa.
"Ni en un millón de años"- pensó la rubia.
- - Bueno, ¿qué hay de ti? Cuéntame algo que nadie sepa de ti, Arnold. -Lo retó.
- - Jajaja, de acuerdo. Mmmm, siempre he querido ir a Londres.
- - Quizá podrás visitarme cuando esté allá.- Sugirió la joven. -Podría llevarte a pasear.
- - Claro, haría realidad uno de mis sueños. – El sueño de estar en Londres, claro. Sin embargo, la idea de tenerla a su lado en aquel país, volvía más atractivo su plan original.
- - Genial.- De pronto la sonrisa de Helga se esfumó – ¡Oye, espera! Yo te acabo de confesar un secreto sumamente íntimo. -Se cruzó de brazos.
- - Sí, tienes razón. -A Arnold le pareció graciosa la manera en que Helga le pedía más de él. Era como una niña chiquita. -Veamos…-Guardó silencio, su expresión de hizo seria y respiró profundamente – Todos los días extraño a mis papás y me preguntó qué ha pasado con ellos. Tengo este presentimiento de que están vivos y que me están esperando. Deseo encontrarlos, Helga. ¿Es eso extraño?
Helga sintió un calor en su corazón y deseó con todas sus fuerzas transmitírselo a Arnold. Era como una sábana reconfortante que quería compartir con él. Claro, los padres de Arnold. El mayor misterio de la familia del rubio. De pronto, ese deseo se convirtió en su deseo también. Quería encontrarlos para hacer feliz a Arnold.
- - Es normal, Arnold. Quisiera ayudarte a encontrarlos.
- - No te preocupes, sé que algún día los veré de nuevo.
- - Arnold… gracias por confiarme eso.- Fue en ese momento cuando Helga se dio cuenta de lo cerca que estaba su rostro al del chico.
- - N-no hay problema – Arnold también lo notó. Se acercó a ella lenta e irremediablemente y sintió como sus ojos querían cerrarse para recibir la sorpresa de otros labios tocando los suyos, cuando se detuvo. Abrió los ojos y alcanzó a ver cómo Helga abría los suyos también y se alejaba rápidamente.
- - Lo siento, Arnold. – Estaba totalmente vencida por los nervios.- No quise, no quise, te juro.
- - No pasa nada. -La interrumpió. Él también había perdido las riendas de la compostura y se sentía avergonzado. Vio su reloj y entendió que ya era hora de ir con su abuelo – Cielos, debo irme, el abuelo, horario... -Detestaba dejarla así. Respiró para recobrar el sentido de las palabras -¿Te acompaño a tu casa?
- - No, no, no te preocupes. El hospital está cerca de aquí y ya es hora de la visita de tu abuelo. Estaré bien.-Sonrió y se levantaron de la banca.- ¿Te veo mañana?
- - Claro, Helga. -Arnold se acercó y le dio un suave beso en la mejilla, pero esta vez, la abrazó después de hacerlo. -Gracias.- susurró en su oído.
Se separaron y cada uno siguió su camino, pero algo ya los había unido para siempre.
Arnold llegó al hospital y después de saludar a su abuela, entró al cuarto de su abuelo. Phil había recuperado el color en su piel y se veía considerablemente mejor que la vez anterior. Arnold sonrió. En ese momento se sintió agradecido con la vida, se sintió en deuda. Tomó una silla cercana y se sentó junto a su abuelo, quien ya lo veía le había devuelto la sonrisa.
- - Abuelo, qué bien te ves.- El optimismo siempre había sido parte del carácter de Arnold.
- - Así es, enano. Me he sentido mucho mejor. – Su voz era débil, pero se podía reconocer en ella al verdadero Phil.
- - ¿Es por tus medicamentos? Dime, ¿Qué te ha dicho el doctor?
- - Ah, nada es más fuerte que yo, Arnold. -Sonrió. – El doctor dice que si sigo mejorando podrán enviarme a un cuarto regular. Ya me cansé de ver todos estos tubos y cables.
- - Abuelo…
- - ¡Es verdad, Arnold! No puedo esperar para salir de este lugar. Además, tu abuela ya me dijo que me cocinará todo lo que yo quiera en cuanto regrese a casa.
- - ¡Abuelo!
- - Je, je, je. Solo estaba bromeando, Arnold. Cuidaré mi salud y alimentación, lo prometo. Ahora dime, ¿Cómo has estado?
Arnold se sentía más tranquilo ahora que veía la notable y sorpresiva recuperación de su abuelo. Desde ese momento, él se encargaría de vigilar que su abuelo y abuela tuviesen una excelente salud y los cuidaría como nunca. Por fin uno de sus problemas y preocupaciones llegaba a su fin, ya que su abuelo había mejorado. De pronto, recordó toda su confusión con Helga y Lila. Confusión que su rostro no pudo evitar mostrar. Su abuelo lo notó de inmediato.
- - Bien, abuelo. He estado ocupado con la escuela y…- se calló un momento.
- - ¿Hay algo que te molesta, hombre pequeño? – Se dirigió comprensivamente.
- - No, bueno… abuelo ¿alguna vez tuviste que elegir entre la abuela y alguien más? – Se sonrojó al tocar el tema.
- - Mmmm no, nunca, Arnold. Tu abuela era un martirio, me molestaba todos los días, pero fue cuando me mostró su "verdadero yo" cuando me atrapó por completo, je, je, je.
- - Es que, bueno, no sé abuelo. Estoy muy confundido.
- - Pensé que eras feliz con Lila
- - Lo soy, pero, me siento atrapado. ¿Tú me entiendes, no? – Arnold se veía genuinamente preocupado.
- - Arnold, recuerda que debes hacer lo que te haga feliz. Tu abuela y yo estamos muy orgullosos de todas tus decisiones y sabemos que no quieres lastimar a nadie. Debes ser honesto con Lila y contigo mismo y evitar herir los sentimientos de alguien más. Lila es una buena chica, ve en tu interior y analiza si quieres seguir con ella o no. Hagas lo que hagas, tienes nuestro apoyo. – No eran las palabras que Arnold quería escuchar, pero sí las que esperaba de su abuelo: la persona que lo había criado, su figura paterna.
- - ¿Quieres decir que debo terminar con ella? – Sí lo entristecía, porque sabía que iba a lastimarla.
- - Busca en tu interior lo que realmente quieres, enano. - Sonrió.
- - Bueno, quiero a Lila…- Seguía confundido.
- - Entonces asegúrate que con lo que sea que decidas, no lastimes a nadie. – Helga entró a la cabeza de Arnold. El rubio sintió una punzada en el corazón. Quería a Lila, pero entonces ¿por qué Helga se había ganado un espacio importante en la mente del chico? ¿Por qué no podía dejar de recordarla?
- - Gracias, abuelo. – No tenía la menor idea de qué iba a decidir.
Platicó un rato mas con su abuelo y se terminó la hora de visitas. Se despidió de él y de su abuela, caminó unas cuantas cuadras y vio que la florería seguía abierta. Entró y compró un hermoso ramo de rosas. El olor embriagó al rubio y sintió un nudo en la garganta. Caminó con paso firme y tocó la puerta.
En la casa Pataki, una Helga emocionada danzaba en su cuarto. Ahora que estaba empacando, había recordado todos los artefactos, libros y otras memorias que habían sido destinados en secreto a cierto rubio con cabeza de balón. Verdad: se iría a Londres, pero Arnold dijo que la visitaría. Estaba teniendo la mejor semana de su vida y se sentía contenta. A su mente llegó la plática que tuvo con Arnold. "Quiere leer mis escritos" sonrió para sí misma.
- ¡Jamás! – Una risa burlona salió de su boca, porque le era emocionante/ridículo el hecho de pensar en Arnold leyendo sus más personales secretos. Entonces, detuvo su baile y lo analizó de nuevo. – Veamos, Arnold quiere leer mis poemas, yo ya me voy, y aun así él quiere visitarme; hemos pasado casi toda la semana juntos y casi nos besamos hoy. ¿Será que él por fin se dio cuenta de sus sentimientos por mí? – Helga sonreía a sus conclusiones y una enorme dicha la había llenado de nuevo. - ¡Eso es! Arnold sí está enamorado de mí. – Corrió, buscó entre las cajas y lo encontró. Sostuvo en sus manos su mayor tesoro, lo que guardaba las emociones más profundas de su alma: el pequeño libro rosa. Se acercó a su escritorio y tomó una pluma. "Para Arnold" escribió en la primera página. Pegó el libro a su pecho y suspiró. – Arnold, este libro te pertenece y te lo entregaré mañana mismo. – Sonrió y se acostó en su cama con la emoción desbordando por sus poros.
Arnold tocó de nuevo la puerta y esperó en silencio. Quizá no lo habían escuchado. Su mano derecha sostenía el ramo de flores, aún no sabía exactamente el por qué lo estaba haciendo. En eso, la puerta se abrió lentamente y un hombre mayor lo recibió. Arnold se aclaró la garganta.
- - Hola, buenas noches.- Dijo nervioso
- - Buenas noches. -Contestó el hombre con voz ronca.
- - ¿Se encuentra Lila?
Mañana, amado mío, sabrás todo. Mañana, mañana. Tan cerca y tan lejos. Tan necia la noche que no se quiere ir. Tan lento el Sol para salir. Muero por decirte todo, muero por ver tu cara y por sentir tus labios corresponderme. Mañana… mañana…
YA SÉ. AÑOS (LITERAL) años sin actualizar! Les juro que encontré la historia y dije: ¿Por qué no continuarla? Así que aquí estoy! Regresando a mis pasiones! Jaja gracias por esperan tanto y a los nuevos lectores: bienvenidos! Gracias por leer!
