Yuri llevaba más de media hora en el consultorio de Minako sin decir una sola palabra. Solo fruncía el ceño mientras se recargaba en las piernas de Víctor, quien le hacía compañía por petición. Mientras la mujer de cabellos castaños miraba a Víctor molesta, provocando que este le sonriera de manera incomoda.

—Así que eres Víctor Nikiforov. — La mujer se cruzó de brazos después de sus vagos intentos de que Eros le dirigiera la palabra.

—Sí, así es...—Trato de no mirarla

—Yuri me hablo de ti, no creí que fueras capaz de arrastrarlo a esto.

—Lo siento...

—No te disculpes con esa bruja. — Finalmente el azabache abrió la boca, provocando que Minako quedara sorprendida.

A decir verdad no había tenido muchas oportunidades de tratar con la otra personalidad de Yuri, lo consideraba peligroso por sus pocas experiencias donde la policía estuvo involucrada, en demás, era la primera vez que se presentaba de esta forma a consulta.

No es que eros tuviera algo en su contra... pero sí. Minako no lo entendía y tenía la idea de que el actuar normal de Yuri era adecuado para mantenerlo estable y que el solo era un problema mental a eliminar. Se la pasaba mimando al Yuri normal y apoyándolo en vestir como quería en solo hablar con pocas personas y ser tan aislado.

Que se pudra si no cree que Yuri necesite una reprimenda.

—Eros ¿Estás seguro que no tienes nada que decir?

— ¡¿Cómo es que has conseguido que te hable?! — Exclamo Minako sin lograr comprenderlo.

— ¿Tiene algo de malo? — Suspiro Víctor.

—Hay algo raro contigo, no puede ser posible que te hable como si nada ¿Cuál es el truco? A mí no me quiere hablar nunca.

—Supongo que solo nos llevamos bien...

—Es mi novio. — Presumió Eros, mientras Minako puso una expresión de horror.

— ¡¿Qué?! — Grito fuertemente mientras Víctor se encogió de hombros. — ¡Es inmoral que salgas con una de las personalidades!

—De hecho los dos aceptaron...

— ¡¿Qué?! Pero tú le provocaste una crisis a Yuri ¿Sabes cuánto me tomo controlarlo?

—Me disculpo por eso, sé que no es fácil tratar a Yuri pero hago todo lo posible por arreglar las cosas, le aseguro que cuidare bien de él.

—No puedo confiar en ti.

— ¿Cuál cree que es la razón por la que Eros accedió a venir aquí a cumplir con su rutina?

—Eso me vengo preguntando desde hace rato...— Minako no podía evitar ponerse intranquila.

—Porque quiero verga. — Escupió Eros.

— ¿Qué fue lo que dijo? — Víctor se palmeo el rostro.

—Verga, verga veeeerga, quiero verga, una gran veeeerga. — Empezó a repetir el azabache de mal humor.

—Eros trata de calmarte un poco ¿Vale? — Yuri le hizo un puchero.

—Pero es la verdad, estoy aquí por tu verga.

—Puedes explicarme esto. — Minako le extendió la mano molesta señalándolo.

—Es un poco inquieto, sabe...— No sabía que decir, se moría de vergüenza que sacaran a la luz sus métodos para controlarlo.

—y Víctor es un sátiro que me atacara salvajemente con su gran pene. — Comento alegre, mientras comenzaba a remolinear su trasero en el sofá. — Haremos el cuchi cuchi.

—Por lo que más quieras Eros, calma tu vocabulario. — Víctor se cubrió el rostro.

—Lo que más quiero eres tu...— Le hizo puchero otra vez.

—Necesito una buena explicación de esto...y eso de sátiro — Minako estaba a punto de explotar.

—Si me porto bien y asisto a terapia Víctor tendrá sexo conmigo, me dará una buena revolcada salvaje por su continencia.

—Pero para eso el otro Yuri tiene que acceder a hacerlo, entiendes Eros. — Ya no sabía ni que cara poner ¿Para que accedió a hacerle compañía?

—Crees que te dejare en manos de Yuri. — Gruño la castaña.

—Diga lo que diga, Yuri ha accedido a esto por su cuenta. No piense mal de esto, es una especie de terapia doble, es cierto, soy un sátiro en tratamiento y tener pareja me ayudara a controlar mis impulsos, así como ayudare a Yuri a controlarse al igual que a Eros.

— ¡¿Es en serio que eres un sátiro?! — Se sintió colmada.

—Por favor no haga sonar esto más raro de lo que es.

—Así te quiero amor. — Eros levanto la mano para acariciarle la mejilla. — Para mí tú eres perfecto.

—Por dios ¿Entonces eros se porta bien contigo solo porque le excita un hombre apuesto y le prometes sexo?

— ¡Alto ahí perra! ¡Ese hombre es mío! Está prohibido que le pongas los ojos encima, solo yo puedo decirle que es apuesto, es mi novio, mío de mí. — De inmediato salto a defender su propiedad.

—No lo dije con esa intención Yuri, él es...

— ¡Nada de excusas! ¡Es mío! — Yuri lo abrazo del torso mientras recargaba su rostro contra él.

—Tranquilo, soy tuyo no tienes por qué alterarte, aun si otras mujeres me dicen halagos no los tomare en cuenta. — Víctor le acaricio la cabeza para calmarlo.

— ¿Seguro? — Lo volteo a ver de reojo con las mejillas sonrojadas.

—Seguro...— Suspiro al ver que el truco funcionaba y Eros comenzaba a bajar la guardia.

—Ya escucho, es mío, no lo vea.

—Pero qué diablos les pasa...— Minako aún no comprendía el ambiente.

— ¿Podemos continuar esta conversación más delante? De momento Yuri no parece mostrarse disponible para consulta, pero al menos ha cumplido con venir. —Eros se levantó del asiento de inmediato, acomodando su ropa para salir.

— ¿Nos vamos? — Minako solo suspiro.

—Mañana espero poder hablar de esto adecuadamente con Yuri.

—Gracias por su comprensión.

—Aun no estoy de acuerdo. — Continuo mirándolos molesta mientras se retiraban, aun extrañada de ver como aquel ruso permitía que el azabache lo sujetara de un glúteo al caminar. Así como no toleraba dejar a Yuri vestir de manera tan vulgar. Eso no era nada decente.