Los días parecían transcurrir de manera lenta a pesar de que habían pasado dos semanas desde que empezaron a salir oficialmente. Yuri aun temía que la gente supiera de su orientación sexual así que le pedía a Víctor que fuera reservado por las calles y que por favor ni siquiera lo tomara de la mano frente a otros. Esto era un poco... ¿Injusto? ¿Qué clase de relación era esa?
Debía sentirse conforme de que ahora no le negase de frente que eran algo, aunque la primera vez que Yuko pregunto lo había hecho, hasta darse cuenta de que ella ya lo había visto con Víctor como pareja poco antes gracias a Eros. Minako fue la primera en exigir cuentas de porque se había atrevido a aceptar la propuesta. Le parecía mal, muy mal. Si ambos tenían problemas era la muestra de que serían solo una pareja disfuncional y que no combinaban como persona, tal vez tenía razón pero al menos a Víctor no le había importado si se esmeraría en la relación.
Por su parte trataba de crear una nueva estrategia, de nada servía salir con él si seguía con miedo a lo mismo. De una manera u otra tuvo que investigar sobre lugares adecuados para estar juntos en público, al menos zonas poco transitadas a altas horas de la noche. Lo único que quería era que se atreviese a sujetarlo de la mano por la calle ¿Era mucho pedir? Respetaba el evitar algunas otras muestras de afecto como besarse en público, porque aparentemente eso era mal visto en ese país, pero aun así seguía sintiéndose un poco decepcionado.
Por lo menos cuando estaban a solas, Yuri accedía a un abrazo y a veces a despedirse con un beso, sin embargo, el ruso podía percatarse que frecuentemente temblaba. Aun no se mentalizaba del todo ¿Qué es lo que estaba haciendo mal? Se esmeraba en demostrar tranquilidad y ser amable para que le tuvieran confianza, decir alguno que otro cumplido o incluso invitarlo a comer, pero no sentía que lo estuviesen considerando.
Ahora Víctor se preguntaba qué era lo que le faltaba. Salir con alguien normalmente constaba de hacerse compañía, salir de paseo, tomarse de la mano, abrazarse, besarse o incluso hacer el amor. Aunque les faltaba tener sexo, estaba seguro que aunque lo hicieran seguirían en las mismas. Había un enorme hueco entre ellos, pero ¿Por qué era?
Podía confesar que estando con Eros no tenía la sensación de vacío.
Probablemente lo que faltaba eran sentimientos y no se refería a amarse. Al menos una risa, jugarse bromas o que saliera a flote algún comentario que controlara su ambiente. Víctor trataba de recordar al menos una ocasión en la que Yuri hubiese sonreído pero su mente quedaba en blanco. El sentimiento que les hacía falta era alegría y al contrario de poder contagiársela, el rostro apagado de Yuri lo estaba consumiendo, sumándole el estrés y frustración por su inactividad sexual.
Víctor tuvo buenas y cortas experiencias con parejas a quienes no quiso y con las que en realidad salió solo por tener sexo, por más desgraciado que fuera. Por eso lo botaron y en algún momento entendió que si buscaba objetos sexuales mejor debían ser pasajeros.
Igual era bueno mientras duraba y se empeñaba en que sus parejas al menos recibieran algo a cambio, las cuidaba y trataba con cariño, de no ser porque se fastidiaban de que quisiera tener sexo todos los días probablemente hubiesen sido duraderas.
Aun sin amarlas, no estaba tan mal ¿Acaso realmente esto era Karma? Su actual novio le pedía que caminara a mínimo un metro y medio de distancia. No era justo, con él era más paciente que con las demás parejas que tuvo y ni siquiera le pedía sexo. Gracias a eso llevaba días con migraña y sofocado, llegando casi a su límite de no ser porque ahora procuraba al menos masturbarse cada cuatro días.
El problema no era que quisiera algo de diversión y entretenimiento con sexo, era que su cuerpo llegaba a un límite antes de volverse alguien totalmente irritable que llegaba a ser violento por el desespero. Como si ni siquiera pudiese respirar adecuadamente.
Masturbarse no era lo mismo que tener sexo, no se podía satisfacer totalmente, algo estaba faltando. Estaba fracasando, tanto en su rehabilitación como en su noviazgo. Sus días se estaban volviendo más secos y monótonos, tratando de lidiar con su frustración sexual y pésima relación de noviazgo.
Era fastidioso el saber que los días iban en cuenta regresiva y no tenía avance alguno ¿Qué era lo que tenía que hacer?
Después de acabarse una botella de vodka entera encerrado en su habitación, Víctor paso a revisar su correo, encontrando entre lo recibido un gran sobre amarillo. Ni siquiera observo el remitente, solo lo rompió de inmediato para observar su contenido, esperando primero a tener a la mano alguna otra bebida. Tendría resaca a la mañana siguiente, pero ¿A quién le importaba? Apostaba a que Yuri no lo extrañaría si no lo visitaba un día.
Después de abrir la botella, vació el contenido del sobre en la mesa, topándose con decenas de fotografías que le habían enviado, notando que un niño azabache estaba en cada una de ellas. Era Yuri, posteriormente reviso el nombre de quien enviaba esas fotos, se trataba de Mari, quien además le anexaba una carta de agradecimiento por estar apoyando a su hermano.
Una buena manera de finalizar el día sintiéndose miserable por el fastidio de su cuerpo, el mareo por el alcohol y que alguien a quien no le estaba cumpliendo confiaba ciegamente en él.
Estaba lejos de lograr que Yuri sonriera como aquel niño de algunos doce años de las fotografías.
