Los personajes y la historia pertenecen a Suzanne Collins, solo que ... no me gustó el final, me quede con ganas de algo diferente, por eso lo inventé. Dialogos y situaciones los inventé (algunos, claro esta). Esta siendo publicada por mi en P.F. con este mismo nick. En ningun otro portal. Espero que os guste. - Lemon en algun momento y Spoliers
Abriendo la oscuridad
Pasan los días y parece que lo anterior va quedando en el olvido pero no es cierto, todo se encuentra en la trastienda aunque ahora parece organizado en estantes y poco a poco vamos encontrando sitio a las piezas, mi relación con Katniss es casi perfecta, aunque los ataques leves me ciegan a veces y sus pesadillas remueven nuestras sábanas algunas noches, tanto como las visitas de nuestro mentor que aprovecha cualquier oportunidad para dejar atrás la angustia que le envolvió la noche del cumpleaños donde tantos sentimientos afloraron.
Ahora ella es quien se encarga de controlar los resultados de nuestros encuentros cada vez más apasionados, los días se hacen semanas, pronto habrá pasado más de un mes desde su cumpleaños, entramos en el verano y sé que en algún momento la balsa de aceite que parece nuestra vida tendrá un nuevo giro, es algo inevitable no podemos luchar contra ello y no lo hacemos, solo esperamos fortaleciendo nuestra relación con pequeños gestos.
Sigo pintado ahora casi todos los días no solo en el cuaderno de Katniss sino los cuadros que mi mente crea, ahora hay muchos que sacarían un sonrojo de ella pero se niega a verlos, tal como dijo en su día le parecen muy buenos pero no puede soportar ver mis pesadillas, aunque solo quedan los de los primeros juegos ya que los que la reflejan como un muto son destruidos casi de inmediato como parte de mi terapia.
Las mañanas de cacería de Kat son de lo más productivo y el libro avanza a grandes pasos, igual que las lecciones de cocina que a veces recibimos juntos de Sae, como la de ahora mismo.
- Bien dos minutos más y esto estará listo – anuncio orgulloso por el resultado de mi receta.
- Creo que tienes razón Peeta, ¿Cómo va lo tuyo Katniss? –
- ¡Pche! No sé qué decir, para un campamento el asado estaría en su punto pero no para una presentación como parece que hacéis vosotros, es que os queda bien hasta el mandil – Un ligero puchero se pinta en su cara mientras con la mano barre el aire señalando los platos que llenan la mesa, yo también pienso que a ella le queda genial el mandil, algún día tendré que demostrárselo, el pensamiento me saca una sonrisa que no pasa desapercibida a Katniss que enseguida cambia de color a uno ligeramente rosado en sus mejillas, cada vez lee mejor en mis gestos. Normalmente repartimos la comida que cocinamos no podríamos comerla toda pero Haymitch lo agradece más que nadie está recuperando algo del peso normal y el apetito que estaba tan estropeado por el alcohol. Yo se que habla regularmente con Aurelius pero no pregunto nada.
- Vamos Kat tu asado cada vez sale más jugoso, dentro de poco serás una experta –
- No me adules Peeta sabes que te queda mejor el puesto de cocinero que a mí – Kat también habla constantemente con Aurelius y por lo que me cuenta su terapia va cada vez mejor intentando día a día superar su complejo de culpa y eso se nota, antes funcionaba a base de pastillas y desde que vivimos juntos apenas la he visto con una aspirina en la mano, eso me alegra, pero sobre todo la confianza de contarme sus avances.
- Hum – Sae prueba – tu lo que quieres es esquivar el trabajo de la cocina chiquilla, esto está delicioso, prueba – nos ofrece un poco de carne a cada uno con el tenedor y lo llevamos a la boca a la vez, y ¡es cierto! Está estupendo.
- Ay, Ay, Katniss… eres una mentirosilla, el asado está buenísimo – los halagos hacen que se sonroje un poco – y no todo puede salirnos perfecto así podremos ocuparnos cada uno de nuestra especialidad, somos un gran equipo.
- Bueno pero que no sea mientras yo estoy delante - la voz de Haymitch se oye en la puerta de la cocina y Sae sonríe mientras el sonrojo baja de golpe de la cara de Kat que adquiere una palidez relacionada con el cabreo por lo que viene después – que por lo que oigo cada noche desde mi casa estoy empezando a tener muy claro cuál es esa especialidad – la mirada de Katniss me atraviesa y es que desde que le confesé que lo habíamos hecho para que olvidara un poco su depresión parece que su munición es infinita no entiendo como no se cansa si en realidad casi ni contestamos a sus puyas, pero ella me culpa a mí, en este caso no tengo más remedio que darle toda la razón.
- Haym… deje a los chicos tranquilos – dice Sae señalando con dedo acusador – a este paso le van a prohibir entrar en casa.
- ¿Y qué más da? Si desde afuera ya puedo oir perfectamente la "receta" de todos sus "guisos" – por favor es odioso a veces, ¿insinúa que somos muy escandalosos o algo así?
Katniss y yo nos miramos a hurtadillas y oculto los ojos bajo mi flequillo – no inventes cosas Haymitch, nosotros te damos a probar todo lo que cocinamos – intento defenderme, pero poniéndolo peor, reconozco que a veces peco de inocente con él.
- oh, no eso no es cierto el otro día comisteis solos todo el postre, y yo también quería fresas – su sonrisa en realmente maliciosa, maldición ¿Qué es un perro de presa? La noche de las fresas fue especialmente excitante y no quería recordarlo con tanta gente delante pero veo que no soy el único, menos mal que Sae es muy prudente y ha aprovechado la situación para preparar las raciones de los tres y recoger el resto para llevarlo al quemador de paso nos quita de encima a Haym.
- Vamos, coja todo esto y ayúdeme que yo sola no puedo, estos chicos deben estar hambrientos, y los chicos de la panadería también esperan su comida antes de ir a casa, y usted ya ha molestado bastante, vamos – le va cargando con bolsas mientras con la mano de da una palmadita en el trasero.
- woooww , eso es acoso sexual – se queja divertido
- Acoso le voy a dar yo a usted, vamos… - el empuja Sae sacándole por la puerta ante nuestra mirada divertida, debe ser cierto eso de que la edad es un grado, es asombroso como esa mujer menuda maneja a nuestro mentor – lo que tendría que hacer es buscarse una buena chica – se queda pensativa un momento – o una mala, bueno una buena chica que sepa ser mala y darle su merecido de vez en cuando a ver si deja por fin de preocuparse por los problemas de los demás y por fin se mira los suyos propios.
Eso es una gran verdad y estoy a punto de afirmarlo cuando la puerta se cierra en mis narices y oigo la llave girar, entre la madera y mi pecho se ha colado la menuda figura que tan bien conozco, llevando un dedo a los labios me susurra – shhhh, déjales marchar –
Su beso me pilla desprevenido solo por un momento, los dientes blancos de Kat atrapan mi labio superior mientras hago lo propio con que queda a mi alcance – ¿eso será cierto? – pregunto.
- Humm – gime - ¿eso? –su voz es un murmullo ronco y sensual que me llega justo del oído a la entrepierna.
- Ya sabes, los gritos – susurro grave cerca de su oreja, mientras ella se arquea contra mi dejándome sentir sus pezones duros a través de las finas camisas que portamos - ¿Katniss? Donde fue a parar tu ropa interior? - Esta vez hablo pegado a su boca mientras coloco las manos en su espalda y la presiono contra la puerta.
Ella enreda una pierna en la mía arqueando la cintura y mi cuerpo responde como siempre a su provocación - ¿Qué importa? – una especie de ronroneo sale de su garganta – y la respuesta vale para las dos - su desparpajo a la hora de tocarme ha ido en aumento y como prometió me pone a prueba una y otra vez para sorprenderme.
- Estás de nuevo jugando con fuego señorita llameante – su risa gutural acaricia mi cara poniéndome todo el vello de punta , con un dedo acaricio su cuello desde la base de la oreja hasta el valle de sus senos donde un botón puritano me impide el acceso, por poco tiempo - señor, usted está despedido ahora mismo fuera de aquí - con un tirón me deshago de los botones de la camisa y cierro los ojos para disfrutar del sabor de su piel, con la boca sensible encierro la cima de su pecho y con la mano cubro el otro – soy muy goloso – hablo con los labios ocupados mientras alterno el objeto de mis atenciones – tengo una sorpresa para ti – no puedo separarme de su piel aun cuando deseo llevarla a la cama, y mientras mis manos siguen acariciando y pellizcando bajo la cabeza hasta su ombligo y tiro con los dientes del cierre de su pantalón.
Poco a poco hago el camino de vuelta con la boca hasta el cuello y las manos ansiosas hasta su monte de Venus agitando el pecho de Katniss y sacando de su garganta gemidos de placer, las manos apartan ansiosas el pantalón e invaden la carne debajo de su ropa interior enredando los dedos en el vello que lo cubre, beso su boca profundamente casi sin poder aguantar el impulso de romper y rasgar todo lo que lleva puesto, así de salvaje, así de apasionado es lo nuestro en este momento.
En el punto límite de no poder controlarlo con los dedos en su interior y los deseos de ambos subyugados por el descontrol incomparable de lo que nos arrastra gruño cerca de su oreja.
- Sube, ¡ya! – necesito tenerla, necesita tenerme todo su cuerpo me lo está pidiendo y el mío protesta ante la espera – te quiero ya, sube y espérame un minuto.
Un quejido tembloroso como forma de protesta y Katniss recoloca su ropa como puede subiendo las escaleras con premura.
Controlo las pulsaciones a duras penas y haciendo acopio de lo que necesito me lanzo tras ella hasta nuestra habitación.
- Date la vuelta – mi voz es casi una orden, ella obedece tumbándose sobre la cama dándome la espalda.
Dejo la habitación en semi penumbra pero no en la total oscuridad como siempre, puedo distinguir perfectamente el cuerpo de Kat – confía en mi quiero probarme.
- Pero, el verme te afecta… te daña.
- No siempre, solo he pensado mucho que quiero avanzar, necesito tu ayuda.
Algo de duda planea durante un momento en la habitación hasta que la veo asentir, he estado en la habitación de los cuadros antes de que todos llegasen, he descargado la ira acumulada que no percibía de forma consciente y es hora de dar un nuevo paso en lo que siento y en lo que pasa dentro de mi cabeza cuando estamos juntos.
La tijera en la mano… me acerco despacio y me coloco a horcajadas sobre ella, con dedos trémulos y conscientes del riesgo levanto el borde de su camisa.
- ¿Qué vas a hacer? – la voz de Katniss suena expectante.
- Probarme, he pintado mucho con la memoria y solo te pido que me dejes hacer – quiero rasgar la camisa para que parezca un lienzo, una imagen como las que corto en mi terapia y que su cuerpo surja de la tela mientras la rasgo como si algo nuevo se llevase la parte rota de mi memoria, de mi mente infectada con el veneno, eso quiero.
Con cuidado acerco el filo a la tela y comienzo a corta por el centro de la espalda. Ella tiembla un poco al sentir el frio metal en la piel pero no dice nada, con un tirón pausado la tela suena mientras se rompe y dejo su espalda descubierta mis ojos, puedo ver claramente las marcas más claras del fuego, no hay reacción como pensaba si no la miro a la cara, elevando mi cuerpo dejo de lado la tijera y comienzo a trazar con los dedos las líneas laterales de sus curvas, es como acariciar el marco de un cuadro cuando los dedos conocen los límites y ahora los ojos miran el paisaje interior, despacio voy pasando las manos por delante para tocar sus pechos abarcándolos en el hueco de las palmas y oyendo su gemido, cuando se endurecen. De rodillas sobre ella dejo caer el contenido del vaso que subí conmigo.
La crema de chocolate se extiende como un río a lo largo de su columna bajando desde el comienzo del trasero hasta media espalda – serás mi plato de postre ¿verdad? – sin esperar respuesta con la lengua recojo el corto y dulce caudal que acabo de extender lamiendo el surco que se ofrece ante mí en un solo gesto continuado haciéndola arquearse y elevar las caderas hasta chocar con las mías, después sigo hasta no dejar rastro del chocolate en su espalda.
Coloco una gran almohada bajo su vientre dejando su trasero en esa posición para seguir mi deleite, a toda prisa me deshago de la ropa, y me dejo caer suavemente, pecho contra espalda, subo sus brazos hasta la cabeza, y los dedos desandan el camino de vuelta hasta sus caderas, pasándolas por delante bajo la cremallera y tiro del pantalón y de su ropa interior exponiéndola a mi antojo a la vista y a mis caricias.
- ¿Estás bien con esto? – pregunta, ¿Cómo puede preguntar algo así cuando el perverso soy yo y ella la que puede estar en riesgo?.
- ¿Estás bien tu, amor? – muerdo con deleite sus nalgas mientras mis dedos la acarician por delante y mi virilidad se enciende mas por ella.
- Excitada.
Lo sé, noto su humedad con mi cuerpo pegado al suyo, las ligeras gotas de sudor que emanan de los poros de su piel comienzan a extenderse y a provocar mi aguante – te estoy mirando ahora – ella ahoga un gemido
- Es… sofocante, vergonzoso.
- ¿Por qué? Ya nos conocemos perfectamente – pregunto fastidioso, para ella esta postura debe ser lo más parecido a la sumisión a la impotencia y a la debilidad que se me puede ocurrir y aun así no se mueve.
- Porque tu… puedes verme y no se… como me estás mirando, que piensas, has subido la luz… es sonrojante.
- SI, es cierto tu piel está algo sonrosada, sobre todo aquí – mi dedo alcanza su entrada provocando su estremecimiento, la caricia abarca su intimidad arriba y abajo hasta entrar en ella deslizándose despacio y sin oposición – y húmeda – hablo en su oído, mordiendo alrededor, pegado a ella de nuevo , un dedo más, un nuevo temblor, acariciando su interior mientras froto la pequeña protuberancia que la excitación deja al descubierto – y suave – se que estoy torturándola, como me torturo yo, obligándome a aguantar mis ganas, siendo deliberadamente lento en lo que hago – y caliente – abro los dedos en su interior y arranco un gritito de sorpresa – déjalo ir, para mí – susurro antes de separarme de ella, con la boca que aun contiene el sabor del chocolate en el paladar alcanzo su entrada sin dejar de acariciarla, el olor de su excitación levemente almizclado se combina con el de su nuevo gel de fresa e inunda mi nariz antes de saborearla mezclando el toque de cacao en un juego donde todos los sentidos se ponen en alerta, los sonidos escapan de mi boca acompañando a mi lengua sin poder evitarlo, y Katniss grita cuando llega su primer orgasmo.
Te siento suave entre mis manos,
mientras con mi cuerpo
me deslizo piel abajo
con ansias de morir de nuevo...
La dulce muerte de los amantes
Lamiendo todo tu fuego
Chocolate dulce fresa acida
Mezclados con tu deseo ...
Delicias entre mis dientes
Postre de dioses e infierno
Que me ofreces con deleite
Cada vez que te poseo.
Que importa si nos oyen o no, importa que puedo estar aquí ahora y destrozar su camisa sin oposición, penetrarla con los dedos con ella indefensa importa su confianza, importa mi confianza porque cada vez que comparto la intimidad con Katniss doy un paso más hacia la normalidad, aplastando los restos de veneno que aunque no puedan ser borrados algún día podré dominar. Eso es todo.
- Voy a tenerte profundo Kat – entro en ella notando de inmediato los últimos latidos de su interior y mi miembro se une a ese latido, desde esta posición alcanzo a tocar todo su cuerpo, puedo inclinarme sobre ella y morderla en el hombro, soplar en su cuello erizando cada vello de la nuca, sujetar su vientre para acercarla a mi en cada embate, gemir sobre su espalda, oir su respiración entrecortarse, ver como esa espalda veteada se arquea ante cada impulso de mi hombría, de mi deseo. Empujo más adentro y soy capaz de percibir sus demandas.
- Peeta… sigue –
- ¿te gusta? –
- todo –
- ¿todo?
- Tu – sigo pulsando su interior con fuerza arrebatada, sintiéndola estremecerse sin parar, tirando de mí chocando sus nalgas contra mi pelvis buscando la completa satisfacción una y otra vez – dame más – un nuevo grito demandante. Con la mano levanto su barbilla y acaricio sus labios con un dedo que es capturado de inmediato entre sus dientes con un gruñido, me muerde pero no lo retiro su boca se cierra en torno manteniéndolo dentro al igual que su interior presiona mi miembro.
Los movimientos se aceleran y soy yo quien la llama confundido por los sonidos que llenan la habitación – Katniss – metido en mi propio deseo la nombro una vez y otra mientras la penetro impetuoso y siento llegar su climax, su carne se aprieta en torno a la mía y masajea suavemente la piel incitándome a alcanzarlo con ella – espera - ruego – espera – sus músculos se contraen en torno a mí en un desasosegado vaivén, puedo irme con ella sus latidos internos se hacen más fuertes sus estremecimientos más y más maravillosamente ansiosos impidiéndome seguir resistiendo y llevándome al cielo de nuevo subiéndonos a ambos al tobogán del orgasmo compartido, haciendo que nos apretemos cuando ya no hay espacio para estar tan unidos, soltando el aire que nos queda para conseguir respirar de nuevo, unos momentos de explosión de todos los deseos contenidos.
La beso en los hombros dejando caer mi peso sobre ella, pero me niego a abandonar su interior, a quedarme huérfano de su calor, un suspiro me saca de mi ensoñación y me aparto un poco a un lado arrastrándola conmigo quedando ambos tumbados y unidos.
- Peeta, esto de hoy fue raro –
- Lo sé –
- ¿cortaste mi camisa?
- Aja.
- ¿Con una tijera?
- aja – no puedo contener la sonrisa.
- ¿comiste chocolate en mi espalda?
- Hummm, déjame pensar … SI
- ¿sentiste algo?
- Por supuesto, unas inmensas ganas de seguir comiendo chocolate… sobre ti.
- Tonto, ¿sabes a que me refiero? Viste mi espalda desnuda, ¿fuiste más… brusco por eso? – ella noto que fui más duro.
- ¿Te hice daño, Kat? - La abrazo mas fuerte contra mi cuerpo – no quise hacerlo solo te deseaba tanto me excité demasiado al verte así, pero si lo preguntas por los ataques no tienes nada que temer sólo dudé un poco al principio por eso no quise mirar tu cara… aun.
- ¿mi cara?
- Creo que puedo ir poco a poco, al final conseguiré controlar el veneno, pero verte así indefensa, me hizo olvidar el temor y el odio que me provocas a veces – un suspiro me alerta – Kat, creo que acabo de ser aun más rudo al hablar, no te temo ni te odio solo…
- Entiendo, es que me apena y me enfada al tiempo todo lo que tenemos que pasar aun – tira de la sabana para cubrirnos antes de separarse de mi y dar la vuelta para quedar recogida en mis brazo –
- Bueno no me molestan del todo este tipo de pruebas ¿y a ti?
Ahoga una risita contra el colchón – bueno, en realidad… a mi tampoco ¿siempre va a ser así?
- No se, imagino que no siempre también tendremos nuestros días "menos buenos" pero, ¿Por qué vamos a preocuparnos ahora por eso? – no tengo con que comparar y sinceramente no voy a exponer nuestros encuentros para hacerlo pero creo que no podemos quejarnos en absoluto de cómo lo hacemos, la teoría que tengo en mi cabeza incluso se ve superada por la práctica con ella y no quiero darle más vueltas.
El sueño nos vence después de besarnos su pierna entre las mías, sus brazos en torno a mi cintura, los míos abarcando la suya.
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Un ruido en la puerta me despierta – toc toc toc – llaman, han pasado unas horas desde que subimos pero aun no ha caído la noche completa
- ¿Quién puede ser? – Katniss también se ha despertado –
- Hummm, probablemente Haymitch para compartir la cena - me estiro y ella se mueve elástica sobre mi.
- Deberíamos levantarnos – sugiere pero sin muchas ganas de moverse al igual que yo.
- Estoy bien así, puede pasar una noche sin meterse con nosotros ¿no? – me mira sonriente
- Eso creo – el sopor no nos abandona pero tontamente mis manos se deslizan por sus flancos.
- un poquito más así contigo, por favor – estoy realmente bien en este momento no quiero romper el abrazo, nos dejamos envolver por la desidia y el relajo de tal forma que no oímos abrirse la puerta.
- ¡Vaya!, que bonita estampa de pareja hacen - Katniss bota en la cama tirando de las sábanas para cubrirse – Pero… pero.. ¿Qué pasa? - ¿Quién está en nuestra habitación? Esto es demasiado increíble incluso para nuestro mentor, el empujón por el sobresalto de Kat me lleva al suelo y mi desnudez se hace evidente para la figura que se recorta en la puerta – Wow, esta imagen es indudablemente mas turbadora que la anterior.
Cuando consigo enfocar mi vista Katniss me está tapando con una almohada, lo justo para no seguir sirviendo de espectáculo a nuestra "visita" – Por Dios Johanna – la oigo decir en alto - ¿Cómo demonios has entrado? .
-¿Johanna?
- Hola Katniss, … Hola… Peeta ¿mal momento? – esta chica está de coña ¿no? – Ups, perdón – pero una sonrisa traviesa se dibuja en su boca mientras su mirada sigue escrutándonos sin piedad y con genuina diversión.
- Deja de mirar ya y sal de la habitación… PERVERTIDA – esa es Katniss tirándole la otra almohada a la cabeza que la morena esquiva con facilidad.
- Pero si no te estoy mirando – Esta situación si es más embarazosa que cualquiera en la que nos haya puesto Haym –
- A Peeta es al que no le quitas ojo, leñadora… - le espeta haciendo referencia a su distrito, me levanto como puedo con Kat tirando de mi con sus manos bajo mis axilas intentando levantar mi peso, sentado en la cama se arroja sobre mí para cubrirme con la misma sabana.
- Ay Dios los niños como crecen, Peeta al fin lo has probado ¿no? - Katniss puede fulminarla con la mirada de un momento a otro y ella tan tranquila – Y tu ya no eres tan descerebrada, al fin te diste cuenta de lo que tenías delante, me parece bien que lo aproveches como debe ser.
- Oh, ¿Por qué siempre fuiste tan mortificante? – pregunto a Jo algo confundido por la escena - ¿Cómo es que estás aquí?
- Pues… subí por las escaleras… estoy cansada buscaba una cama para dormir un rato, claro que si llego un poco antes igual habría sido más interesante – es que no puedo creerme a esta deslenguada.
- Y no pudiste ir a otro sitio en lugar de forzar la entrada de una casa donde se suponía que no contestaban a tu llamada – pienso devolvérsela – por ejemplo tengo un vecino que igual te da la cama y el "interés" que tanto te apetece – abre la boca un poco sorprendida – mira solo vuelve a salir y unos veinte pasos más arriba… ahí mismo a mano derecha, es un poco desastroso pero últimamente lo hemos cuidado y creo que esta mañana le recomendaron buscar una buena chica…
Suelta una espontánea carcajada – Pero yo soy muuuuy mala –
- Pues mejor – dice Katniss – yo nunca pensé que una buena chica le domara, puede ser un reto para alguien tan osado como tu – Jo la mira pasmada – Venga… estás tardando… ¡Que salgas de una vez! Que quiero vestirme… esto de que estés plantada mirándonos a mi novio y a mi empieza ponerme nerviosa.
- ¿empieza? – yo también miro a Katniss de reojo.
- Si, empieza o crees por un momento que me vas a poner celosa como el día del ascensor – estoy sorprendido por la reacción posesiva de Katniss pero imagino que es otra de las facetas que faltaba por aparecer – Es mi novio ¿queda claro? – y en todo su esplendor sonrío complacido y beso ligeramente su mentón.
- Ay Ay Katita, guarda las uñas que por mi no tienes nada que temer – se da la vuelta en ademán de salir – tu "maridito" está a salvo conmigo – ahora es el turno de Katniss verse sorprendida – tranquila os espero abajo y hablamos y si, se que todos piensan que estáis casados así que si a ti te gusta que sea de esa manera yo no pienso decir lo contrario – y antes de cerrar la puerta – por cierto, haces muy bien en cuidarlo.
La puerta se cierra a sus espaldas y reboto de la cama quedando frente a Katniss – yo solo le conté que vivíamos juntos – Kat me mira interrogante –
- ¿Qué? –
- ¿no estás enfadada? –
- ¿Por qué le contaste cosas cuando os visteis en el viaje? - asiento – claro que no Peeta tu siempre tienes cuidado en las cosas que cuentas y además tu sabes que es cierto.
- ¿cierto?
- Si, que me gusta que piensen que estamos casados – se me queda mirando con apreciación y no se que decir – no es por lo que tú piensas, simplemente es que me siento así.
- Voy a ducharme – genial ahora comienza a dejarme sin palabras, me lee la mente y ella avanza y yo retrocedo, lo próximo ¿Qué será? – me daré prisa o es capaz de subir de nuevo.
- De acuerdo – hace una pausa y sigue con una sonrisa que no veo pero se nota en el tono de voz que emplea como bromeando – "cariño" yo vigilo que no entre ninguna otra fan tuya del capitolio.
¿fan? ¿capitolio? Estos momentos de humor son – lo que realmente odio – mascullo pero sin dejar de aplacar la risa porque el que Katniss juegue conmigo de esta forma me alegra sobremanera, lo dicho todo es normal y contradictorio ¿Quién entiende a las mujeres al fin y al cabo?.
Diez minutos como mucho son los que tardo en estar completamente preparado para la batalla pero tengo decidido que como se pase mucho sacaré el armamento pesado y llamaré a Haym, se que corro un gran riesgo si lo hago porque si unen fuerzas va a ser realmente agotador pero confío en la baza de la sorpresa. Katniss se queda en la ducha y mientras bajo a atender a nuestra amiga que siempre tuvo la delicadeza de un elefante en una cristalería.
- Bien ¿quieres comer algo? – pregunto con cortesía.
- Pues no se … Hummm, algo como lo que coméis vosotros así de "energético" y eso – se ríe descarada.
- Sigues siendo un bicho, pero tienes suerte aun… - ayss casi se me escapa.
- Aun no habéis comido ¿cierto? – desde luego estoy siendo muy descuidado.
- Toma, no quería decir eso, solo que hoy aprendimos nuevas recetas con Sae y tenemos comida de sobra.
- ¿La descerebrada cocinando?, debe estar muy loca – la miro de lado con una mueca – por ti tonto, ya al fin estáis usando lo que le dio mala fama al profesor en tu viaje – abro los ojos sorprendido – si… la madre de Katniss me contó.
Mientras voy a la cocina exclamo - ¿es que todo el mundo está pendiente de nuestra vida?
- imagino, al menos todos los que os conocen, sois la comidilla – está de guasa – a ver rubito, su madre estaba preocupada, porque ella confía en ti pero al fin y al cabo eres el chico que vive con su hija, ninguna madre se quedaría del todo confiada y menos aun con tus "antecedentes", me preguntó por nuestra relación cuando estuvimos en las celdas.
Ahora estoy extrañado, ¿es que piensa que entre Jo y yo hubo algo? - No entiendo
- Pues creo que ella está siguiendo un poco el rastro de lo que te hicieron allí creo que quiere intentar ayudarte también y hablamos – me mira con ojos sinceros ahora sin pizca de ironía ni sarcasmo – en serio todo está bien.
En ese momento Katniss entra en la cocina y terminó de poner los platos en la encimera y pongo la olla al fuego para calentar la comida - ¿Qué es lo que está bien? – pregunta.
- Tu, descerebrada – exclama Jo con buen humor abrazando a Kat con fuerza – y Peeta y lo vuestro, todo está bien.
Katniss está colorada – Tu ¿también estás bien? – pregunta algo tímida.
Johanna lo piensa un poco antes de responder – Pues, al principio estuve como paralizada, pero creo que avancé gracias a Aurelius y a la gente que quedó a mi alrededor, Peeta y tu; aunque solo sea hablar contigo por teléfono, Annie y tu madre, definitivamente estoy cada vez más cerca de ser yo misma –
- Espera, ¿teléfono? – miro a Katniss especulativo - ¿Por qué no me lo habías dicho?.
- Pues, en realidad pensé que sería bueno que cada uno hablase con una de las partes implicadas.
- ¿EH? - Johanna y yo hablamos a la vez - ¿Qué es?
- Pues, pensé que aunque Johanna te había confesado algo en tu viaje aquí es Haym quien siempre se sincera contigo y tú con él por lo que quise hacer lo mismo con ella pero sin mezclar esa confianza ni caer en el tópico de él dice, ella dice que es más propio de críos de escuela, sólo era una sorpresa – se encoge de hombros como quien hizo una travesura sin importancia.
Ahora si estoy boquiabierto de nuevo – Katniss de verdad que estás aprendiendo – es algo que hubiese podido pensar yo si hubiese estado enterado pero el que lo decida por si misma demuestra cuanto hemos avanzado.
- A ver, no quiero saber nada de eso del aprendizaje pero… - Jo mira a Katniss con los brazos en jarras - ¿Qué es eso de parte implicada que nos abarca a Mi y a vuestro mentor?
- Pues verás… -
- Espera, que yo también quiero saberlo – ups la voz de Haym en la cocina hace que los tres nos volvamos a la vez.
- Pero ¿De dónde sale todo el mundo esta noche? - probablemente Johanna forzó la puerta antes habrá que arreglarla -
- Haym – Johanna se queda mirando fijamente a nuestro vecino y sin un aviso le lanza los brazos alrededor del cuello.
- A esto precisamente me estaba refiriendo – comenta Katniss con aire triunfal mientras nuestro mentor la mira con ojos asesinos por encima del hombro de la morena,
El se aparta de un empujón haciendo tambalearse a Jo – creo que esta vez debiste dejarlo en manos de Peeta el sabe lo que yo siento al respecto – lo se aunque no estoy de acuerdo y siempre he esperado convencerlo de lo contrario - Katniss te has pasado, tú no sabes manejar esta situación ni debiste intentarlo – Ambas hacen amago de seguirle y yo las paro –
- Cenemos, ahora no es el momento para hablar con él, dejémosle respirar un poco –
- Pero…-
- Creedme, no es el momento quizás dentro de un rato – les señalo las sillas y comienzo a llenar los platos – además hay cosas que requieren que estemos en forma ¿no? – intento una sonrisa pero las chicas dudan de mis palabras – venga, es lo mejor.
Los tres compartimos cena, todo lo preparado ahora sabe algo insípido, como terroso todos pensamos en la persona que acaba de salir de la casa. Quiero que hablemos antes de enfrentarnos a la tozudez de nuestro mentor y definitivamente saber qué es lo que quiere Johanna porque no sé si él está preparado para tener una relación con ella o intentarlo, pero menos aun sé si estará preparado para un rechazo que implique el "podemos ser amigos", definitivamente ella tiene que tener las cosas muy claras antes de poder dar algún paso.
Comemos en silencio durante unos minutos hasta que rompo el silencio con una pregunta ahora bastante obvia – Katniss, ¿tu sabías que Johanna iba a venir no? –
- Pues, lo cierto es que lo esperaba, pero no tenía ni idea de que llegaría así casi en la noche e invadiendo nuestro dormitorio después de forzar la puerta – una sonrisa se dibuja en la comisura de sus labios – pero ella…
- Déjalo Kat, solo calculé mal los horarios de llegada – se sincera conmigo, Jo levanta la cabeza del plato para tomar la palabra – yo llamé a Katniss para ver como os iba, sentía verdadera curiosidad por saber cómo tú estabas consiguiendo hacer que ella volviera a la vida, y… con cada llamada, cada conversación noté el cambio, al final estaba realmente ansiosa por veros.
- Oh – no sé qué decir – pero tú ya sabias yo te conté que vivía con ella.
- Si, y me arrancaste mi secreto, abriste mi memoria de nuevo cuando lo que más quería era olvidar, afloró todo lo que pasó entre Seneca y yo, la relación de Haymitch, su protección pero, si he de serte sincera creí que las secuelas eran demasiado grandes.
- Todos arrastramos esas secuelas—dice Kat.
- Lo sé, las vuestras son incluso mayores, que las mías – hace una pausa – sigo teniendo miedo al agua pero al menos no quiero acabar con la persona que amo.
- Eso se está corrigiendo – añade Katniss.
- También puedo verlo – su sonrisa se abre mostrando los dientes – ahora solo corres el riesgo de ser devorada, nada terrorífico supongo – después de la alusión vuelve a ponerse seria – es por eso que la esperanza ha ido creciendo en mi, y he pensado mucho sobre lo que nos pasó a nosotros.
- Vosotros os amasteis – digo dudando –
- En realidad, nunca tuvimos tiempo de asegurarlo, nos protegimos, nos cuidamos y nos curamos las heridas el uno al otro, las soledades y las ausencias – la entiendo y creo que Kat también sabe a que se refiere – pero cuando acabaron los juegos y llegó la guerra dimos por hecho que todo fue algo necesario.
- ¿necesario?, lo nuestro también es necesario, para nosotros, necesitamos estar juntos porque eso nos da la vida – intento aclarar lo que quiere decirnos.
- SI pero nosotros lo vimos como si lo que tuvimos fuese una cura, una vacuna o una medicina que te sirve para ese momento, como si el momento hubiese sido una enfermedad grave y después solo el tiempo serviría para reponernos.
- Eso no es cierto, porque el amor es eso en esencia, curar al otro y protegerle, hacerle desear vivir, ¿a ti Haym te hace desear vivir? – esta es la pregunta más directa que hace Katniss.
- En cierta forma ya que por él ha venido hasta aquí –
- Quieres averiguarlo ¿es eso? – pregunto yo – tienes que saber que quieres vivir por él y el quiere vivir por ti.
Sus ojos oscuros me taladran – Eso mismo tal como vosotros ¿Por qué no puedo ser yo? ¿Por qué no junto al hombre que me dio esperanza?, que me prestó su fuerza y su protección cuando mas lo necesitaba...
- Vamos – me levanto de la mesa decidido a solucionar esto – no podemos esperar a mañana, lo quiera o no al menos tiene que escuchar lo que has venido a decirle.
Cruzamos la puerta con la determinación de los que tienen la razón de su lado pero en temo que nuestro mentor no esté dispuesto a escucharnos, deseo tanto que deje de maltratarse a si mismo que sería capaz de hacerle entrar en su juicio a golpes, pero también entiendo que no es algo a lo que podamos obligarlo, como Katniss necesita darse cuenta por si mismo de lo que los demás le ofrecen, de lo que siente, hay que mostrarle el camino entre los árboles.
La casa está oscura probablemente esté tragando uno tras otro vasos de alcohol, conmigo a la cabeza alcanzamos el porche y toco en la puerta, nadie contesta y giro el pomo con cuidado
- ¡LARGAOS DE MI CASA, MOCOSOS ENTROMETIDOS! – no suena ebrio pero si nervioso.
- Vamos a entrar –
- PUES EL PRIMERO SERA UNA FUNDA EXCELENTE PARA MI CUCHILLO –
Johanna toma la delantera y me aparta con decisión – entonces todas las veces que me salvaste de ser maltratada serán en balde ¿no? - pasan unos minutos y no hay respuesta – Voy a entrar Haymitch quieras o no, y si me matas te perseguiré en tus pesadillas.
La puerta cede ante el empuje de Johanna que entra despacio en el salón, sinceramente no estaba seguro de si él iba a cumplir su amenaza, tocando el interruptor encendemos la luz. Sentado en el sofá frente a la puerta se encuentra apenas hecho una madeja humana la figura del egocéntrico mentor del distrito doce, el hombre famoso por sus desplantes y sarcasmos, el pelo cae sobre su cara y abraza una botella de licor mientras en una de sus manos sostiene un vaso y en la otra el cuchillo.
- Vete – su voz es rasposa como si le doliera cada palabra que ha pronunciado a lo largo de su vida – marchaos los tres, no tenéis derecho a perturbar mi vida.
- ¿a esto llamas vida? – lo que siempre ha oído de mi voz ahora tiene que escucharlo de la chica que protegió en los juegos, Katniss le planta cara.
- ¿Tu?, ¿Tu vienes a reprocharme?, ¿Tu que casi te dejas morir?, ¿Tú?, ¿Sabes cuánto me costó mantenerte viva? Y no hablo de los juegos ese era mi deber, hablo del tiempo que te consumiste en tu miseria, del tiempo en que lamentaste estar viva… - la voz de Haym destila todo su veneno sobre ella, no estoy seguro de si ha sido un acierto venir hasta aquí - ¿recuerdas cuando planeamos tu suicidio? – eso, Dios cuanto le odié por eso.
- SI, lo recuerdo todo, por eso tengo que ser precisamente yo quien te diga esto quine intente abrirte los ojos – ella se mantiene firme, la mirada cabizbaja de Haym se eleva para posarse en los ojos castaños – en todos esos momentos siempre alguien luchó por mí, por mi salvación, por eso tengo derecho, porque conozco lo que está en tu cabeza y en tu corazón.
- Pero lo que has hecho ha traspasado el límite, ya no eres el Sinsajo, ya no eres el icono que salva Panem – su dura voz resuena en el salón – no tenias derecho a traerla – señala a Johanna mientras sus ojos se enrojecen por la emoción, demostrándome que tiene miedo.
- Tienes razón no soy el Sinsajo, en realidad nunca desee serlo, todo me empujó hacia ese título, pero… soy tu amiga y soy la que se enfada contigo, la que soporta tus insolencias, la que se siente dolida cada vez que te ve en mal estado, hasta el punto de que te maltrato.
Las constantes peleas entre ellos y el resquemor de Katniss esa poca paciencia que siempre le muestra es su forma de llevar el enfado por verse reflejada a sí misma, eso me hace pensar y si ella sufre cuando ve su espejo ¿Por qué el no puede sentir como ella en otros aspectos? - Tienes miedo Haym – le digo directamente ante la mirada de sorpresa de las chicas – miedo a la muerte de tu duda.
- No sabes lo que dices chico, esta es mi única duda – levanta la botella y llena el vaso que bebe de un trago , elevando después ambas manos en mi dirección y dejando caer el cuchillo en su regazo – beber de la botella o ser educado y usar el vaso como ahora.
- No te tenía por cobarde – miro a Jo – él tiene miedo a perderte definitivamente – Haym deja caer su cabeza sin decir nada y ella me mira con sorpresa y curiosidad – hasta ahora él se alimenta de los recuerdos de lo que tuvisteis pero si tu le confirmas que solo fue un parche para el momento, si tu le dices que nada de lo que tuvisteis contuvo al menos una chispa de realidad ya no tendrá nada a que aferrarse, por eso prefiere no verte más y renunciar a ti a arriesgarse a descubrir que ha vivido en una mentira.
- Tan parecido a mi - masculla Katniss.
- Idiota – Johanna en dos pasos está sobre él quitándole el cuchillo – dame esto, no vas a usarlo, pero yo… te cortaré el cuello si te niegas a hablar conmigo así tendrás lo que buscas, que otro te mate, pero esta vez no será el alcohol, seré yo.
Sus miradas se cruzan retadoras – Por favor salid – nos pide Johanna sin apartar la mirada. Kat no parece dispuesta a marcharse en este momento.
- Katniss, dejemos que hablen ¿si? Jo, esperaremos fuera – Ella me mira dudando pero al final asiente, en la calle nos detenemos a unos pasos de la verja del descuidado jardín, abrazo a Kat y la miro a la luz de la luna – tan parecido a ti… sufrís tanto por el pasado o por el futuro que no os da tiempo a disfrutar el presente.
- Bueno eso conmigo está cambiando ¿no? – sonrío cerca de su cara, porque su voz tiene una inquietud que busca alivio –
- Espero que sí, yo lo disfruto porque estás a mi lado cuando no estás sencillamente, dejo de sentir.
- Mi pasado, tu presente -
- Nuestro futuro, conjugamos bien – ambos sonreímos con la frente apoyada en la del otro, en la casa todo parece tranquilo hasta que…
- TU NO PUEDES HACER ESTO, NO PUEDES TU SOLO – es Jo, la respuesta llega tan apagada que no podemos entender pero ambos nos acercamos sin darnos cuenta a la casa.
- NO, NO, NO, no lo permitiré –
- No puedes hacer nada –
- Veras si puedo – hay ruidos forcejeo y golpes como de muebles cayendo, corremos hacia la puerta pero me detengo porque está abierta aun y podemos oir su charla creo que el culpable de tanto alboroto fue su temperamento.
- Johanna… Jo… por favor no hagas esto más difícil.
- ¿difícil? , eso es para mi levantarme todos los días, podrías al menos darme una oportunidad, darnos una oportunidad.
- No es posible, busca alguien de tu edad yo, soy demasiado viejo para esto, no puedo tener nuevas oportunidades, no puedo permitirme el fracaso.
- Yo quiero dártela, soy dueña de mi persona ahora y puedo elegir a quien querer ¿Quién dice que vamos a fracasar? – están en mi línea de visión cuando la chica morena y menuda tira del pelo del duro Haymitch y le besa en la boca con dureza aprovechando la sorpresa del otro que a poco sin poder evitarlo está devolviendo el beso, comiéndole la boca con labios desesperados como el sediento que encuentra por fin el agua en un oasis, quizás se arranquen la ropa o quizás la aparte de su lado de nuevo pero no puedo seguir mirando, me siento invasor de su intimidad y cierro la puerta en silencio.
- Vamos – digo a Kat – lo que sea que tengan que hablar pueden hacerlo como adultos, no necesitan niñera, pueden manejarlo y en todo caso nos enteraremos mañana ¿no?.
- Voy a estar preocupada –
- No tienes por qué creo que pasarán la noche "recordando"- enlazo su cintura mientras caminamos y meto la mano bajo su camiseta tirando del cierre del sujetador que se abre de inmediato – tu solo te tienes que preocupar por lo que voy a hacerte antes de dormir.
Una risa clara suena en la noche y me uno a ella mientras los ruidos aumentan en la casa que dejamos atrás – esta noche creo que nadie notará si hacemos o no mucho ruido – dice Kat mordiendo mi oreja y echando a correr como una cría.
Superada la sorpresa la persigo de inmediato pero es muy rápida. Cuando consigo alcanzar la puerta solo tomo el tiempo de cerrarla de nuevo Johanna respetó bastante el cierre al menos, y como en un juego de niños le grito mientras subo las escaleras.
- uno, dos, tres, estés lista o no… allá voy.
La oigo reír y pienso en cuanto hemos avanzado, esa risa era para ella un sonido extraño al que me uno antes de entrar en la habitación y quedarme embobado mirando sus ojos que se alzan para atraparme como cada noche, disfrutando de ese gris acerado ante de cómo cada noche apagar la luz para entrar en el mundo de los demás sentidos.
Espero sinceramente vuestras criticas y opiniones ya que el capitulo realmente me chirria y no se donde… por más que lo leo no se muy bien que es lo que no termina de encajarme, quizás sea por la complejidad de explicar tantas emociones de otros personajes a través de Peeta lo que me confunda pero realmente me gustaría saber que pensáis.
El poema es una mezcla de uno que leí por ahí y lo cambié la verdad es que solo mantiene la estructura y alguna línea.
He contestado todos los comentarios PM XD ando escasilla de conexion - os quiero -.
Karrma,Angiiee7, amarilis24 , juliper22 , misaki uzumaki , charlotte8800, Nie I ,girlonfire91 , Katri Wishart,
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