(los personajes de total drama no me pertenecen en absoluto, los uso sin fines de lucro)
...
Gwen había sido atendida.
Le habían vendado la mano izquierda, y le comentaron que los golpes que tenía no eran tan graves.
Claro está, ella había mentido; diciendo que había sido un golpe tonto por las escaleras. Pero los médicos no se lo creyeron; o fingieron hacerlo, y eso es lo que pensó Gwen mientras esperaba que se hiciera su café para volver otra vez a su casa. Mientras la máquina proseguía con la preparación, la peli-negra observó por el ventanal grande que había al extremo de la entrada, como empezaba a llover fuera de el establecimiento.
"Perfecto" Esbozó una media sonrisa; la lluvia era un efecto natural que hacia en Gwen cierto confort, como si liberara gran parte de su mayor desconcierto, era un estado jubiloso que no podía describirse con palabras. Era un gusto de estar debajo del agua, así que tomó el café ya listo, se puso las gafas negras que llevaba (sin importarle el tiempo, para usarlas) y salió por la puerta; a paso lento, con el café en las manos iba hipnotizada con la lluvia, pero al momento de girar chocó con una persona, haciéndole derramar el café encima.
La inquietud se apodero del cuerpo de la joven mujer al ver la mancha en esa camiseta blanca, alzó rápidamente la mirada para dar una buena justificación; pero antes de disculparse, se quedo paralizada. Esa persona era muy conocida.
-¡MIRA POR DONDE NARICES VAS JODER! -Pero ahí se confirmó quien era. Su mirada lo delataba.
-¿Gwen?...
Sí, y en un momento mas raro, se vuelven a encontrar.
-Oh dios mío Gwen eres tu!- Dijo Duncan con una gran sonrisa de oreja a oreja. Con gran entusiasmo, como si de un niño se tratase. Desde la ultima vez que se vieron fue en el reality, cuando se lo llevaban detenido y se dieron como despedida, una ultima mirada. Había pasado años de eso. La mujer blanca estaba aun sorprendida y nerviosa, pero pudo bien esbozar una gran sonrisa, una sonrisa tan grande como mostraba el hombre que tenía enfrente.
-¡Duncan por favor a los años que nos vemos!- Dijo un poco ruborizada cuando vio la mancha de café en su camiseta.
- Y perdona por verte tirado el café encima, es que ni te vi y...- es lo de menos Gwen.- Fue interrumpida por el ex punk que aun no podía disimular la sonrisa que tenía, y relajó los nervios a la joven mujer.
-¿Y dime Gwen que haces aquí en el hospital?- Preguntó Duncan dudoso. La peli-negra de nuevo se puso nerviosa, no le podía decir que fue porque tenía golpes de su marido; que gracias alas gafas podía disimular el golpe que tenía cerca de su ojo; y la muñeca vendada, que gracias a la polera podía disimularla, así que dijo lo primero que se le vino en mente.-Es que... quería café... - Duncan alzo las cejas con duda ante las palabras de la mujer.-¡eso sí! quería café.-Río nerviosa. El ojiazul, evidentemente no se lo creyó, por tres razones: estaba nerviosa, con gafas en tiempo de lluvia y ¿café en un hospital? Pero fingió creerle asentando la cabeza y formando una sonrisa de lado.
Se quedaron de pie mirándose y sonriendo, ya no importaba la mancha de café, ni tampoco la lluvia que caía. Sus miradas siempre que se encontraban tenía un brillo especial, un brillo singular que tenían mutuamente, un brillo que ellos solos conocían y que no se daban cuenta de ello.
Se estaba volviendo incomodo el momento, así que Gwen, decidió romperlo. - Y dime ¿que ah pasado con tu mohicano?-Preguntó sonriendo señalando con la mano.
Duncan se rascó la cabeza y río.- Mira, yo te cuento lo de mi mohicano y tú me cuentas de los mechones azules.- Hablaba el chico moreno mientras observaba el pelo negro de la mujer. - Y también mientras, tomamos un "famoso" café dentro ¿de acuerdo?- Dijo bajando la cabeza a la altura de la azabache, que sólo afirmo con un asentamiento de cabeza, y entraron los dos.
Duncan iba delante hacia la máquina de cafés. Lucia raramente atractivo sin su acostumbrado mohicano. Tenía aún dos pendientes que su padre no logró quitárselos; un cuerpo totalmente sexy y robusto, y sus ojos preciosos color azul turquesa, que no perdía esa mirada de chico malo, definitivamente no ha pasado los años para el ex punk.
Presionó en el botón de café solo y espero apoyándose de lado de la máquina, observando de pies a cabeza a la azabache que se le notaba un tanto nerviosa. Alzó una ceja mientras la analizaba "¿Gwen era así?". Necesitaba saber mucho de ella, ha pasado demasiado tiempo y Duncan era un chico curioso; el comportamiento de Gwen lo hacia tener más inquietud.
Ella miraba el suelo o miraba a los lados, evitando mirar al apuesto hombre, para no dar señales de nerviosismo que evadían cada parte de su cuerpo. El ahora morocho, sabía que algo no iba bien con ella, así que decidió hablar. Pero antes de abrir la boca fue interrumpido por una voz chillona:
-Señor Black, lo eh estado buscando por todos los sitios, el herido esta estable, la bala solo le había rozado, y también le hemos puesto un tranquilizante, estaba demasiado nervioso y ahora esta durmiendo.. y si es tan amable de acompañarme, tiene usted que dar un parte.- Dijo una enferma gorda y bajita, que miraba al oji-azul con mala cara. El ex punk solo bufó y asintió con la cabeza, y miró a la joven mujer con cara de aburrimiento.- Bueno Gwen, me tengo que ir aquí con jabba el hutt a ver a un tipo que se ah librado de quedarse sin pierna, de acuerdo?- Dijo Duncan con burla, haciendo enfadar más a la enfermera que estaba alado de él; la morocha solo asintió la cabeza con una sonrisa, intentando evitar romper a carcajadas de la comparación de la mujer con el personaje de star wars. - Toma aquí esta mi numero.. pues bueno.. para tomar bien un café ¿vale? Cuídate.- Dijo Duncan dando una pequeña tarjeta, y despidiéndose con la cabeza con Gwen que correspondió con el mismo gesto y siguiéndolo con la mirada, como el joven hombre se marchaba a paso altanero con la enferma.
Suspiró, y vio a la tarjeta que ponía:
Mr. Duncan Black
1-801-546-20
Río viendo el formalismo en el nombre del ex punks, pero le pareció raro que no pusiera la profesión; "¿Hombre herido? ¿Parte? ¿Acaso Duncan es medico?" Río ante su pensamiento, pero aun así Duncan siempre fue misterioso, desde que empezaron a tratar en la isla de Wawanakwa. Guardo la tarjetita en el bolsillo de los Jeans y salió.
Ya no llovía, así que fue a paso lento por la calle, recordando el rencuentro accidentalmente con Duncan "¿se habrá dado cuenta que tenia la mano vendada o que estaba golpeada? Oh dios mío a quien engaño, a que otra persona se le ocurre ir con gafas en tiempo de lluvia, muy inteligente Gwen" iba pensando por la calle. " Está tan cambiado sin su mohicano, está.. está.. tan guapo" se ruborizó ante aquel pensamiento.
De repente se paró en seco "Trent", se había olvidado completamente del proveedor de los golpes en el tiempo en que estuvo con Duncan, así que corrió lo que más pudo, teniendo las esperanzas que no se le haya ocurrido ir pronto a casa...
…
Duncan entró a la habitación del hombre que disparó. Ahí había dejado el cinturón que suele transportar el arma, la placa y su teléfono móvil. Se dirigió directamente a coger el teléfono y observó que tenia 7 llamadas perdidas; 5 de Nicole, y 2 de desconocido. Odiaba las llamadas en oculto. Guardó dicho aparato y se colocó el cinturón.
se dirigió cerca de la camilla y observó que en la mesilla que tenía alado, estaba el parte que tenía que firmar, lo cogió y río, herido de bala , lo asentó y dio una firma rápida. Giró sus ojos directos al hombre que dormía; un hombre de mediana estatura que no pasaba de los 35 años, con el pelo castaño. Se lo veía bastante normal, como para llevar una vida deprimente y pensar en suicidarse.
"mal de amores seguro" pensó Duncan, mientras lo seguía observando, alzo una ceja y volvió a reír ante su pensamiento.- ¡Marica! - Y salió de la habitación.
Tomó el teléfono y llamó a Nicole..
-¡POR FIN, SI EL MUNDO DEPENDIERA DE TI NOS HUBIESEMOS IDO A LA MIERDA!- gritó la rubia a través del aparato.- Pero como no depende, ven a buscarme ya!-Respondió el ex punk con cierto desdén y colgó el teléfono.
A los diez minutos llegó Nicole; el moreno subió sin decir palabra, como de costumbre. La rubia lo observó que tenía una mancha de café y río irónicamente. -Que pasa eh Duncan que eres tan inútil que ni un café puedes beber ¿o que? - Se burló la rubia.
-No.. me lo tiraron encima sin querer.- Respondió Duncan mientras miraba por la ventana.
-Absolutamente sin querer.- Añadió de repente con una sonrisa en el rostro haciendo en la rubia una cara extraña de asombro por su comportamiento, ya que estaba acostumbrada a escucharlo insultar o maldecir ala persona que le a haya dicho o hecho algo, por mínimo que sea.
Había caído la noche, y en comisaria, la compañera del ex punk había dicho que el hombre fue disparado por verse puesto violento con las personas que lo rodeaban, encubriendo de nuevo a Duncan. En el mas profundo de ella, quería a Duncan como un hermano travieso, ya que habían trabajado durante casi 2 años, y al fin y al cabo no se aburría.
El día había sido común, aparte de el hombre suicida, no habían echo mas que dar vueltas con el coche a la espera de algún aviso; suele a ver días así, que no se hace mas que aburrirse y esperar a que acabe el turno y hay otros, que se tiene que dar todo de un policía.
Duncan estaba ansioso por salir, y quedaba 30 minutos para que finalice su turno y así poder ir a tomar unas copas con Joel, un compañero joven, castaño, de mediana edad que acompañaba a el ex punk; era un chico liberal pero muy bueno en su trabajo y eran de los muy pocos, que tenía cierta amistad con el peli negro.
llegó la ahora y salieron los dos. Mientras por el camino el joven Joel, estaba muy callado de lo animado y irónico que suele ser, y eso hacia asombrar a Duncan.
-¿Que te pasa viejo? Preguntó el moreno mientras entraban a un bar cerca de la comisaria, mientras Joel pedía dos cervezas y se sentaban en la barra.
-De lo que llevo ejerciendo de policía, nunca eh tenido la ocasión de ver un cadáver.- Respondía el hombre castaño mientras recibía la cerveza y directamente tomaba tragos largos. Duncan lo miro de reojo, y reía mientras repetía la misma acción.
-Valla, ósea que te intimida un simple muerto.- Respondió el ex punk.
-Era una mujer.. una mujer que había muerto a golpes de su novio.. el famoso maltrato de genero.- Respondió Joel, con cierta tristeza, haciendo en Duncan sorprender más.
- Pero el maltrato de género no son solo para las chicas, también son para los hombres.. ¿te acuerdas de esa vez que fuimos Nicole tu y y yo, ala casa de ese hombre que estaba escondido en el baño asustado, porque su mujer lo quería pegar con la sartén por no fregar los platos? eso también es maltrato.- Joel río ante aquel recuerdo que acaba de decir el oji azul.
- Sí, pero, aquella mujer no lo mató... la mujer que vi, estaba tirada en el suelo con golpes y estaba fría total, y el supuesto novio gritaba llorando, que fue sin querer o no si que más decía, mientras yo me lo llevaba detenido al coche... no merece ninguna mujer recibir esto, aunque haiga cometido un error.- Dijo el hombre castaño mientras le daba otro sorbo a su cerveza.
- Venga no te pongas así, ya le pasara algo a ese tipo, en la cárcel saben poner finos a hombres como ellos, tu ya veras.- Agregó Duncan en un intento de consuelo para su compañero, que correspondió con asentamiento de cabeza y otro sorbo a su cerveza; y así continuó la noche, para los dos policías...
Mientras tanto...
En casa de Gwen ya esta todo recogido. Con suerte, Trent no había llegado a casa, así que tuvo libertad para recoger el desastre y de tomarse un café.
era de madrugada, y su esposo aun no llegaba. La mujer no podía conciliar el sueño esa noche, dando y dando vueltas; en su mente solo existía la nostalgia de su matrimonio y los años que perdió junto a él, y de repente un portazo se escuchó. Acababa de llegar su peli-negra se inquietó, y antes de apagar la lámpara para fingir que dormía, Trent abrió la puerta de el dormitorio.
Entró a paso lento mientras observaba a Gwen sentada con la cabeza gacha, miró a su alrededor, y encontró tal y como siempre, y volvió sus ojos a su mujer,alzo una ceja mientras ponía atención en el brazo que estaba vendado.
- ¿Quien te vendo el brazo?- Preguntó serio el oji-verde, mientras se sentaba en un pequeño sillón blanco, que decoraba la habitación.
Gwen no tenía la fuerza de alzar la cabeza y responder.- ¡Responde!-Alzó la voz el peli-negro, mientras se quitaba la camisa. - Tuve que ir al medico.- Respondió casi en un susurro y secamente la peli-negra, pero sin alzar la mirada.
- ¿Y quien te dio permiso?- Preguntó mas serio su marido.
-Nadie... porque a mi nadie me tiene que dar permiso. -Volvió a responder Gwen, se acostó en la cama dando las espaldas a su esposo. - Y me haces el favor de irte a dormir al sofá, ya estoy cansada de compartir la cama con un cobarde.- Dijo la mujer pálida, mientras cerraba los ojos de furia.
De respuesta obtuvo solo silencio, pero de repente, Trent se lanzó ala cama y la cogió de su cabello que estaba extendidos en la almohada mientras se acercaba a su oído amenazadoramente.
- ¡tu no te mandas sola estúpida, y que sea la ultiima vez que te vas sin mi permiso... que te quede claro que eres mi mujer Gwendolyn!- Y la soltó con fuerza, mientras fue a quitarse los pantalones y acomodarse en la cama. A Gwen no le quedó más que llorar en silencio.
Amaneció un nuevo día, y volvió la monotonía diaria de Gwen, a limpiar y limpiar. Primero se encargaba de la cocina, ya que su marido deja echa un desastre, siempre un desastre, o era porque de verdad era un autentico inútil o lo hacia para aumentar el trabajo a su mujer, ya que para el, ella no hacia mas que el vago. Luego se encargaba de el jardin delantero, regando y recortando ciertas plantas, que era una pequeña afición que tenia desde que empezó esa lucha con ella misma para
sobrevivir con un monstruo. Luego lo demás, aspirar, limpiar polvos, y por ultimo se encargaba de la ropa.
Estaba escogiendo la ropa sucia para meter una lavadora. Recogio la que estaba en el dormitorio, ahí estaba la ropa que utilizó su marido ayer, las recogió y las miro con melancolía, ya que tiempo atrás, coger su ropa y lavarla, era algo que le llenaba, que de un modo u otro, ese pequeño gesto la hacia, sentir feliz. Pero todo cambio.
Bajo al cuartito donde estaba la maquina de lavar. Escogió la ropa gruesa, las sacudía y las ponía de el revés, cogió el vaquero que utilizó ella el día anterior y la sacudió, y de él, cayó un papel blanco, lo miró y recordoo.
" Duncan"…
Puso en marcha el aparato, y salió directo al salón, se sentó, y cogió el teléfono que se encontraba en una la mesilla alado, observo la tarjeta, "lo llamo" dudó.
Pensó mil cosas, sabía que si quedaría con el, tenia que explicarle todo de ella, que esta casada, y con Trent. Que no llegó a cumplir sus sueños supuestamente por dedicar su vida a su matrimonio, que no trabaja, que vive prácticamente asustada y tiene ese poco tiempo de libertad y que su vida es totalmente un castigo.
Suspiró frustrada; pero Duncan era uno de los pocos hombres que escucha, o mas bien a ella la escuchaba; que mostraba siempre esa rudeza ,pero siempre tenia ese lado sensible que no le agrada mostrar para no verse débil e inútil.
Soltó un suspiro largo y con todo el valor marcó el número y decidió llamar...
Duncan estaba aburrido en su silla de su pequeño intento de despacho, mientras observaba unos documentos que Nicole le dio, eso era lo que menos le gustaba y hacia que odiara su a la vida que llegó obtener.
bufó molesto y echo su cabeza para atrás y de repente sonó su teléfono.
lo cogió con pereza y respondió con mala gana.
-¿Quien?
-¡Creo que usted señor Black me debe un café!
rápidamente reconoció la suave voz de la mujer que lo había llamado, y sonrió triunfal...
...
Muy buenas a todos!
Lo primerísimo es disculparme por haber tardo décadas en publicar la historia, pero el ordenador que teniaa murió y tuve que esperar a que me regalaran uno nuevo por mi décimo-octavo cumpleaños, y aquí esta! enserio mil disculpas.
En segundo lugar, quiero decir que este capitulo- ami parecer- esta un pelin flojo, pero espero que os agrade, ya que lo mas emocionante vendrá después.
Y bueno, ahora no me retrasare tanto en subir los capítulos, y espero que me dejen reviews con sus opiniones y con consejitos,ya saben la practica hizo al maestro, y ami me falta mucho :D
Gracias y hasta muy pronto :)
