Miraba de un lado a otro con temor en el cuerpo. Cada minuto miraba enfrente de la calle y a sus lados, habían quedado ese mismo día y Duncan, no aparecía.

¿Porque siempre tenía la típica manía de llegar tarde a todos sitios? Cuando eran jóvenes, siempre pasaba lo mismo, hasta que ella, comenzó hacer algo parecido. Pero ese no era el caso en ese instante, ella estaba con miedo, que por mala suerte de el destino, Trent apareciera y la matara, porque ahí si no tuviera piedad alguna de matarla.

Ya eran mas de las de la una y Duncan aun no aparecía, habían quedado alas 12:30 en una cafetería un poco alejada de casa de Gwen para evitar cualquier altercado, porque a veces el destino llega ser cruel. Eso la ex gótica, lo sabía de sobra.

La joven mujer, se apoyó en la pared de la cafetería con cansancio. Llevaba una chaqueta negra, unos vaqueros oscuros y con las gafas que utilizó cuando fue al hospital; parecía una espía, intentando ocultarse lo mas que podía, como si alguien la persiguiera, como huyendo de alguien.

Suspiro mirando al cielo, pensó en todo ese tiempo de supuesta felicidad con su matrimonio, una felicidad vendida por palabras fáciles, pesadillas disfrazadas de sueños; cada vez que lo recordaba tenia cierto dolor en el pecho, un dolor de frustración, de angustia, de estar a atemorizada por ser una cobarde ante el.

-¿La detective Olson?- Fue sorprendida ante una voz ruda, y al alzar la mirada visualizó a Duncan con su semblante irónico.

-¿Porque has tardo siglos en venir?- fingió enfado la mujer.

-Porque las personas importantes tardan en venir ¿no has visto alas estrellas?- Rieron al mismo tiempo ante la frase de el joven hombre, la tradicional frase que solía decir ante algún retraso.

-¿Entramos?- Volvió hablar el muchacho, haciendo un gesto señalando la puerta de la cafetería, a lo que Gwen asintió con la cabeza.

Duncan abrió la puerta de la cafetería dando paso a la morocha. - Las damas primero.- habló el joven.

-¿Desde cuando has aprendido modales?- Le respondió la mujer con una sonrisa en su cara mientras entraba.

-Siempre los tuve.- correspondió y entró al establecimiento.

Se sentaron en la mesa mas alejada de todas, ahí era un sitio perfecto para hablar sin temor a nada. Los dos se quedaron mirando, sonriendo, con una sensación extraña que invadía sus cuerpos, como un cosquilleo en las manos y cierta pequeña electricidad que viajaban desde el dedo mas pequeño de su pie hasta el dedo mas pequeño de su mano. De nuevo, ese resplandor en sus miradas, demostrando confianza mutua, esa sonrisa cómplice aumentaba cada vez su tamaño pero Una camarera se acercó y hizo que los dos bajaran la mirada.

Pidieron dos cafés y unos bollos con chocolate. Mientras esperaban, Duncan analizaba los gestos de Gwen, quería saber todo de ella, lo que escondía, lo que tiene o lo que perdió; ya que ella no era así. su semblante indicaba tristeza, una tristeza que ella quería ocultar tras sus gafas. Duncan, quería verla sin ellas, porque la mujer que tenía delante mostraba cierto misterio, en sus movimientos, en su voz, y en la forma que intentaba ocultarse. Así que, tomó la iniciativa al hablar y sin rodeos preguntó:

-Se te ve diferente Gwen ¿acaso te pasa algo grave?- Totalmente claro habló el morocho mientras la camarera les servía su pedido.

La ex gótica se mordió el labio inferior, pensando si decir lo que tenía entre pecho y espalda, o ocultarlo para que no la vea como una desgraciada que perdió todo a lado de un salvaje.

-No para nada, se me hace raro vernos, tanto tiempo que pasó.- Río la mujer ante sus palabras.

Duncan tomó un sorbo a su café y correspondió la sonrisa.

-¿Y que es de tu vida?- Preguntó Gwen, mientras daba vueltas con la cucharilla a su café.

-No tan bien como yo pensaba.

-¿Y eso porque?

Duncan suspiró, y decidió contarle todo lo que pasó desde que se fue del reality. Contó los problemas que tubo cuando estuvo preso, los problemas que tenía cuando empezó a ejercer de policía, anécdotas de todo ese tiempo que el creyó que era de lo peor, pero de una forma u otra hacia reír ala joven mujer mientras lo relataba. El sabía con exactitud que la ex gótica tenía el mejores de los dones al escuchar a las personas, aunque sea una mujer muy distanciada con las demás, con el era todo lo contrario, escuchaba, comprendía, y si era posible daba su mejor opinión; y eso no lo había perdido.

Reían mutuamente ante las palabras de el joven hombre, reían como los viejos tiempos, reían cuando sentían como si en el mundo solo estaban ellos.

-Ósea que lo detienes para luego saltarlo.- reía Gwen.

-Sí y se puso a llorar cuando le quite la maría, fue la parte mas graciosa de ese día.- reían sin parar.

-Un agente rebelde.- dijo la morocha mientras se calmaba.

Duncan sintió a ver vuelto al pasado, su risa, su ironía, su atención; ella, la Gwen que una vez él se enamoró perdidamente. Se sentía como antes, y eso le gustaba, ella le trasmitía sentirse a el mismo, y eso quería, y eso pensó, en volverse como en el pasado, antes de que se volverían a perder la pista, quería volver al menos por un día, el Duncan que todos temían, eso solo podía conseguir con alguien que lo ayudara, que lo animara en sus trastadas, y esa persona era ella, la mujer que estaba enfrente de el riendo.

-Te has reído bastante de mi ahora, porque no me cuentas que fue de ti.- dijo el ex punk haciendo cambiar el semblante entero a Gwen.

-Bueno...es qué... Yo...en si...- decía nerviosa la mujer, quería ser sincera con él, como el fue con ella.

-Venga dime, ¿trabajas? ¿estudias? ¿tienes hijos? ¿te has echo lesbiana?- preguntó el ex punk con una mirada picara en su rostro.

-Es muy largo de explicar.- respondió la mujer con la cabeza gacha.

-Ho venga...- Duncan se levantó y se acercó a Gwen lentamente, tomo de su pequeña barbilla y alzó suavemente el rostro a su altura, y le dijo:

-No seas tímida, háblame con toda tranquilidad- Aun con su mano en la barbilla de la joven mujer observó con atención sus gafas.- Pero antes quisiera mirarte bien señorita.- Con toda confianza se las quitó dejando al descubierto los ojos de la ex gótica.

Duncan pudo admirar la belleza de la tímida mujer que tenia enfrente, sus rostro blanco, su piel suave y delicada, esos ojos oscuros cautivadores, y sobre todo esos pequeños y carnosos labios, una belleza especial que desprendía sin esas estorbosas gafas; pero algo perturbó al joven hombre que parecía aun cautivado ante el rostro de la mujer, esa mirada de tristeza y, un leve golpe que estaba cerca de el ojo izquierdo.

ahora todo se convirtió en un misterio.

Se sentó con el rostro serio y dudoso.- Venga háblame.- dijo sin perder la mirada de ese golpe.

intentaba disimular lo que mas podía, pero no. los nervios estaban ganando la batalla que provocaba esa mirada seria y curiosa; miró por todos lados intentando buscarse ella misma una respuesta, una mentira, un curita que cubriera esa herida que solo ella conocía, que ella misma taparía. La mirada del ex punk se ponía mas posesiva y mas curiosa de lo que estaba, y Gwen no aguantó y mejor decidió contárselo.

-Estoy casada.- Dijo la ex gótica, casi en un susurro, mientras bajaba de nuevo la cara.

Cierto pinchazo recibió Duncan ante las palabras de Gwen. Nunca se hubiera imaginado ver a Gwen casada.

-Valla, me parece genial.- respondió el ex punk aun con el rostro serio intentando fingir una sonrisa, mas no pudo.

-¿y puedo saber el nombre de el susodicho?-preguntó.

Gwen suspiró, ya si había dicho su estado civil también tenía la obligación de decir con quien cometió el mayor error de casarse.

-Trent, me casé con Trent.

Los ojos de el morocho se abrieron como platos, al saber la noticia de que Gwen, la chica que amó con locura hace tiempo, se había casado ni nada mas ni nada menos que con Trent, de el cursi y patético Trent que conoció en isla; mas otro no conocía para que ella se lo digiera así.

Todo se volvió incomodo para ambos, solo se escuchaba a las demás personas de su alrededor, los dos no prenunciaban palabra alguna. Gwen, aun seguía con cierta nostalgia al ver dicho de su ahora vida, y Duncan, seguía analizando mentalmente las palabras que había pronunciado ella. ¿casada? ¿trent? ¿ese maldito golpe? El joven hombre, se había metido en un mar bravo de pensamientos.

La ex gótica no soportó esa situación, Duncan estaba pensativo, distanciado ¿pero que mas esperaba?

-Me tengo que ir ya Duncan.- Dijo de repente la joven mujer, rompiendo ese incomodo momento.

-Esta bien ¿quieres que te lleve a casa?- preguntó Duncan.

-No, no hace falta, enserio.- Se levantó la mujer.- Hasta pronto Duncan.- y salió sin mirar atrás.

Duncan suspiró ante la veloz partida de joven mujer que ni tiempo había tenido de despedirse y miró que la joven mujer se olvido las gafas, ya que él las tenía en sus manos. Sacó dinero y pagó lo pedido y salió con un montón de pensamientos en su cabeza.

Entró a comisaria y vio que hoy no tenía mucho trabajo, se sentó sacando de sus pantalones las gafas y las miró con detenimiento. " con que casada" pensaba mientras seguía mirando con atención el objeto en sus manos. "¿y ese golpe? por dios de que habrá sido ese maldito golpe" se frustro cuando recordó el rostro de gwen con ese golpe. Ahora al verla visto sin gafas causaba más intriga en ella, ya sabia que estaba casada y que era con un hombre que lo había conocido como un auténtico cliché, pero ese golpe y esa mirada de tristeza, convertía a Gwen en un total misterio. Duncan no quería imaginarse que su esposo tenga que ver algo con ese golpe, ya que para el oji azul veía a Trent como hombre calmado. Estaba convencido de que hará todo lo posible por averiguar todo sobre ella, ya que desde que hablo se volvió engorroso todo. el ex punk, se convenció de que esa no seria la ultima vez que se vieran, se puso de objetivo quitarle ese semblante triste y volverla a la Gwen de antes, a devolverla a la verdadera Gwen.

-Duncan te espera una mujer en la recepción, dice que es urgente hablar contigo.- Nicole sacó de los pensamientos al joven ex punk, que al instante se pregunto quien seria esa mujer que lo necesitaba con urgencia, "seria gwen" pensó mientras se levantaba y se dirigía hacia la recepción.

Al salir por la puerta, se quedó paralizado cuando visualizo ala mujer que lo esperaba.

-Hola, agente.

-¿Cortuney?

Llegó a casa, triste, le daba cierta furia al verse comportado así delante de el ex punk débil y indefensa, hasta podía jurarse ella misma que se puso serio cuando él vio el maldito golpe cerca de sus ojos.

-muy mal muy mal- Se grito ella misma mientras se lanzaba al sofá frustrada.

Tumbada de espaldas, suspiro un montón de veces; a parte de la rara situación cuando hubo el arranque de contar la verdad, fue el día donde río tanto desde hace mucho tiempo; y eso estaba mas que claro, Duncan le devolvía todo la alegría de golpe y el valor de sonreír, aunque haya pasado los años, el seguía teniendo ese toque carismático que muy pocos conocían de él.

Cerró los ojos y recordó cada segundo de el encuentro con el ex punk.

Después de estar perdida en sus pensamientos miró la hora y se levantó a calentarle la cena a su marido, para evitar otra paliza.

Mientras la calentaba llegó Trent, ella solo seguía esperando que el microondas se apague para ponerle la mesa solo a el, ya que ella quería evitar todo contacto con su marido. Pero de un momento a otro, Trent la abrazó por la espalda.

Gwen quería soltarse, ahora sentía repulsión tener cualquier acercamiento intimo con el, pero no la soltaba mientras el acercaba su nariz en el cuello.

-¿como te as portado hoy cielo?.- Con todo el descaro del mundo le preguntó, mientras le besaba el cuello.

Gwen palidecía ante ese acto y lo único que intentaba era zafarse de ese agarre. Su marido le dio la vuelta para darle un besos en la boca, pero lo esquivo y salió de ese aferramiento.

-¡ni se te ocurra!- grito mientras sacaba la comida de el microondas.

-¡Eres mi mujer maldita sea, tienes que cumplir tus obligaciones de esposa!- gritó enfadado Trent observando como su mujer llevaba el plato a la mesa.

-¡No me hables de obligaciones porque tu no sabes que es eso!

-¡No me desafíes maldita!

Gwen subió directo a la habitación mientras dejaba a un Trent enfadado. Empezó a llorar echada en la cama, mientras escuchó un portazo. Se había ido de nuevo. Ya no aguantaba, esta vez no la pegó, pero su comportamiento enfermizo la asustaba. Cerró los ojos mientras intentaba calmarse, pero en su mente vino la imagen de Duncan cuando la alzaba la cara "no seas tímida". Recordaba sus ojos azules, su voz varonil, su semblante de siempre; y con la imagen de el ex punk en su mente llego a tranquilizarse.

Y bien, empezare por disculparme, PERDON por favor, he estado ausente largo tiempo, pero tuve una depresión grande y me aleje de todo hasta de los estudios! pero bueno este capitulo estaba escrito ya, solo que faltaba corregir y subirlo, enserio muchas disculpas.

en segundo lugar, agradecer los comentarios, que mas delante de la historia los responderé y por cierto! el capitulo siguiente esta en progreso, muy prontito saldrá del horno.

Espero que les haya agradado la historia y les espero hasta el próximo capitulo, un saludo muy fuerte y un gran beso.