¡Siento el retraso! Aquí os dejo con una lectura entretenida.
Episodio 02: Un Monstruo En El Traje del Bourbon.
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El hombre del Bourbon ni siquiera le lanzó una mirada se centró en su tableta como si fuera la cosa más importante del mundo, obviando por completo a sus dos nuevos invitados, Elena no podía dejar de mirarle, estaba alucinando, bueno eso y que sentía como la ira crecía con más fuerza en su interior, cada vez que su cabeza procesaba su figura, era él, ¡la misma persona!, ese dios griego…¿¡que mierda hacía ahí!? ¿¡qué pintaba en toda esta historia!?
No quería darle nombre a la situación porque su cabeza ya daba vueltas en círculos con el nombre "Damon Salvatore" en el centro, no había que ser muy listos para saber qué se trataba de él, del prometido de Hope.
Apretando con fuerza los puños sobre su costado, recapacitó todo lo que venía preparando en su viaje a Nueva Orleans, tenía un discurso perfecto para mandar a la mierda a Hope y poder irse de rositas, a ver, había estudiado filología inglesa y europea en una de las universidades más importantes de Estados Unidos, y siempre le habían dicho que tenía un don de gentes perfecto pues hoy lo iba a demostrar, abrió la boca para hablar pero Hope, que la conocía demasiado bien, se le adelantó.
- Es un placer volver a verte cuñadita… -rió bajito llamando la atención de su prometido- ¿Te puedes creer que nuestro Klaus estuviera con esta?
Se quedó boquiabierta, literalmente, ¿esa era su forma de darle la bienvenida a esta locura? respiró hondo varias veces y cuando por fin se encontró capacitada para decir una hartada de improperios sus ojos se cruzaron, por primera vez, con los azules del hombre del bourbon, su mirada era impasible, como si nada pudiera perturbar su tranquilidad, ¿ese hombre sabía el poder que tenía sobre ella?
Oh, claro que lo sabía, Elena, eres tú la que no tiene muy claro qué poder tiene sobre ti. Pero lo que si tenía clarísimo era que ese hombre, en todos sus sentidos, iba a significar su fin, apartó la mirada, para centrarse en Hope, la cual ya avanzaba hacia los apartamentos.
- La odio -susurró a su hermano, el cual intentó cogerle la mano para calmarla, pero Elena que ni había visto el gesto ni tenía ganas de aguantar más tonterías comenzó a avanzar, pasando por al lado del prometido de Hope, porque eso era, el prometido, el sociópata que se había aliado a su ex cuñada para fastidiar su universo.
Mientras daba grandes zancadas pensó en las siguientes palabras y en los ataques directos de Hope, tenía que pensar con la cabeza no con la ira ni las ideas de venganza, notando como alguien la seguía de cerca supuso que se trataría de su hermano, y cuando este le rozo el hombro con los dedos para llamar su atención lo tuvo claro, se trataba del idiota petulante de su hermanita, con toda la furia acumulada se giró de bruces.
- ¿¡Es qué no tenemos suficiente ya, imbécil!? -se quedó pálida cuando sus ojos se cruzaron con los ojos café de un chico de su edad, era delgada pero se veía fuerte a una distancia, el chaval, entre sorprendido y cansado le sonrió- Oh, mierda, lo siento.
- No importa, soy Kol Mikaelson, su manager.
"¿Su qué…?" Se acababa de disculpar, ¿no es cierto? Acababa de darse cuenta que no era su hermano y se giró para disculparse incluso se había visto tentada en ofrecerla una disculpa más apropiada pero solo necesitó que ese chico abriera la boca para saber que sus palabras no servían para nada, apretó los puños, clavándose las uñas en su piel magullada, y respiró hondo, no sólo había dicho que era su manager-cosa que no tenía ningún sentido-sino que encima se apellida Mikaelson, ¿¡se estaba el mundo riendo de ella!?
- ¿Se encuentra bien…? -su pregunta la pilló de sorpresa pero justo en ese momento el señor del bourbon pasó por delante de ambos, lanzando una mirada fría y distante al chaval que empezó a ponerse a nervioso y a pedir disculpas a diestro y siniestro fue en ese momento cuando se percató de las grandes maletas que portaba, ¿a dónde iría con eso?
Vale, si, era bipolar. La castaña dejó que Kol pasara por delante de ella con todos esos bultos mientras ella esperaba a su hermano, que se había quedado un poco más atrás revisando su teléfono móvil. Espera. ¿No había dicho que no se llevaran nada?
Se cruzó de brazos y mantuvo sus ojos puestos en su hermano esperando que el idiota se diera cuenta de la mirada asesina pero estaba tan sumido en su propia mierda que ni se dio cuenta, incluso pasó por delante de ella.
- ¡Gilipollas! -le gritó, no le importaba ni lo más mínimo estar en mitad de una calle y yendo en camino a su propio entierro, si su único apoyo iba a ser su hermano en esa ciudad de locos lo quería con ella, a su lado, en ese momento.
- ¿Qué? -se acercó a ella- No podemos llamar la atención los Salvatore son una familia muy reputada en la zona, cualquier cosa fuera de lo común es llamar la atención.
¿En serio? pensó dejándose arrastrar por los brazos de su hermano al interior de edificio, ese idiota del bourbon no quería llamar la atención, ¿y cómo era eso posible? Digo, pensó, teniendo en cuenta que estaban casi secuestrando a una pareja de hermanos para fines sexuales, no es como si eso no fuera llamar la atención, ¿cierto? Por no hablar de las actividades lucrativas del prometido de esa zorra.
Suspiró pero en cuanto sus ojos se cruzaron con la inmensidad y la elegancia del sitio se quedó petrificada, era como si aún estuviera en su ático de lujo en California, era igual o más hermoso si cabía, asombrada y cabreada admiró cada pequeño detalle, y tal vez el asombro hubiera ganado al cabreo si no hubiera asomado la cabecita esa zorra acompañada esta vez de una chica mucho más joven que la misma Hope.
Quiso matarla allí mismo.
- Querido -llamó a su prometido, Elena dio un respingo cuando le notó pasar por al lado suyo, ¿había estado detrás de ella? ¿¡desde cuando!?
Mierda, mierda, mierda, Elena. ¡Compórtate! se recrimina a ella misma sino fuera por su cercanía o su mera presencia Hope ya tendría un diente menos o algo así. Frunció el ceño y se cruzó de brazos esperando a que Hope dejara de masonear a su prometido delante de todos, digo yo, teniendo a ese hombre, ¿para qué narices nos quería? Yo con el me sobraba.
Se quedó roja como un tomate cuando se dio cuenta el camino que escogían sus pensamientos, recordando esa sonrisa lasciva, esos ojos vidriosos recorriendo con deseo cada centímetro de su cuerpo. No. No. No.
Pensar en eso no era sano, si Hope lo supiera si que estaría muerta. ¿Y si era eso? ¿Y si esto era parte de un plan más sádico aún? ¿Y si solo habían ido a por Stefan para alcanzarla?
Se acabó eso de ver telenovelas, Elena, tienes que ver la realidad, no meros sueños pervertidos.
- Bien chicos, Davina será vuestra estilista, ella organizará vuestro vestuario, que debéis y que no debéis llevar, cuando os quiero a mi disposición y el cómo. Seréis mis putas pero el encanto es algo esencial para mis visitas.
La sonrisa de Elena se amplió aún más cuando vio que el señor del Bourbon no estaba dando tumbos por ahí, ahora estaba ella sola junto a Hope, vale, no estaba sola, pero ahora no había un estorbo que pusiera todo su cuerpo en carne viva, sin pensarlo dio varios pasos y aplaudió con elegancia, si, ella tendría que estar ahí tragando basura, pero Hope no se iba a ir de rositas.
- Seremos un encanto con tus visitas, pero que una cosa te quede claro, nunca me tuvistes lamiéndote el culo, no va a ser esta la primera vez, me tendrás bajo tu mano pero ten cuidado, Hope, muerdo, y duro.
- Mmm, suena tentador -se acercó con sensualidad, marcando su camino con paso firme, estaban a escasos centímetros de distancia, ambas podían sentir el aliento del otro rozando sus labios y todo su rostro- Eres hermosa...y me pone que te pongas de esta forma, pero… -sin pensarlo le clavó las uñas en la mejilla rosada de Elena, la chica ahogó una exclamación al notar el hinchazón y la maldad con que Hope le había hecho daño- Ahora me perteneces, harás y dirás lo que yo quiera, o la gente que depende del dinero de vuestra fortuna se quedará sin nada, ¿¡entendido!?
La morena se llevó una mano a la mejilla, notando pequeños hilillos de sangre corriendo por esta, Stefan no se movió de su sitio, ni siquiera intentó acercarse sabía como era Hope, independientemente de cómo estuviera su hermana, optó por pasar de largo y escuchar atentamente las explicaciones de la hermana de su ex. Elena no se movió de su sitio podía ver perfectamente como su hermano acompañaba a esa zorra que se había atrevido a marcarla de esa forma, y aunque no estaba de acuerdo en dejarlos solos supo que era inevitable, se vio tentada de ir a por ella, de hacerle rodar por las escaleras pero se quedó quieta al notar la presencia de Davina a su lado.
- Lamento esto -susurró la chica, su acento escocés la pilló desprevenida, le costó bastante entenderla pero su sonrisa valía más que cualquier disculpa- La señorita Hope es una bruta, tome -le entregó un pañuelo para la pequeña herida, Elena lo rechazó no porque estuviera enfadada es que prefería lucir esa herida a darle el placer a Hope de estar impecable, con la ayuda de esa pequeña escocesa se levantó.
Davina, que se trataba no solo de la estilista de Hope era también la prometida de Kol, eso podría significar un problema pero es que Elena no tenía ganas de enfrentarse con nadie más y encima le era imposible odiar a esa muchacha, tenía no se que cosa que te hacía amarla por lo tanto se dejó arrastrar con sus charlas hasta lo que sería su apartamento, y fue ver dicho apartamento y dejar de quedarse callada.
¿¡Esto era una broma de mal gusto o qué!?
Con la boca abierta y con el zumbido de la conversación de Davina de fondo se quedó petrificada al ver el tamaño y especialmente, la decoración del lugar. Era muy similar a su apartamento, pero no al que tenía en California, no, sino al que compartió con Klaus hace más de un año, pero si sigo hablando se darán cuenta que ese no es el único puto problema, en el fondo entre la cocina y el salón se encontraba una barra de bar en lugar de una isla, ese no era el puto problema, sino que esa barra era idéntica a la barra del bar donde conoció al maldito hombre del bourbon.
- ¿Te encuentras bien…? -era la segunda vez en una hora que le preguntaban eso, se estaba empezando a hartar de verdad, claro que no se encontraba bien, ¡se estaba dejando vender así como así!- Será mejor que te traiga algo para beber…
La dejó quieta ahí, dudó al principio pero al ver que no se caía ni hacía nada contra su vida avanzó hasta la cocina, sacó un vaso y dudó entre sí el agua era una opción o mejor algo más fuerte; lanzó una rápida mirada a la castaña, seguía en la misma posición por lo que optó por una botella de licor.
- ¿Te apetece algo más fuerte? Ayudará con eso con lo que estás lidiando -le sonrió entregándole una copa con un licor ambarino, pero Elena ni siquiera sabía lo que estaba haciendo y mucho menos lo que se estaba llevando a la boca, probó la bebida y la soltó de un golpe seco contra el suelo al darse cuenta de que se trataba de Bourbon.
Miró horrorizada la mancha de bourbon extendiéndose por la alfombra.
- ¿¡En serio!? -estalló dando vueltas como una loca por todo el apartamento, se llevó ambas manos a la cabeza y respiró hondo.
Davina preocupada y aterrorizada porque la mancha de la bebida no se fuera se agachó para intentar limpiarla mientras Elena continuaba dando vueltas como una loca, se paró en seco contra las ventanas, mirando el paisaje de Nueva Orleans, era un lugar hermoso pero ahora mismo preferiría estar en cualquier lugar menos allí, se giró mucho más tranquila cuando encontró la figura encorvada de Davina limpiando desesperada la mancha y con lágrimas en los ojos.
- Oh, ¿qué te pasa? -se sentó a su lado olvidando por un momento todos los nervios de ese día, al ver como se ponía las manos rojas por el esfuerzo la ayudó a levantarse.
- No, no, no, la señorita Hope me matará ama esa alfombra.
- Que le den -le quitó importancia- Échame la culpa a mi, me puse agresiva, lo comprenderá y sino me lanzo contra ella.
- ¿De verdad…? -cuestionó ilusionada para después negar con la cabeza- No, no, no está bien.
- ¿Cómo que no? Me ha quitado mi fortuna, si que esta bien, y necesito relajarme, ¿manchamos algo más juntas?
Preguntó con una sonrisa en los labios en realidad no quería manchar nada de eso, todo en ese apartamento se podía reemplazar en cuestión de minutos, lo que de verdad necesitaba era romperle la nariz que aunque eso se pudiera operar sería mucho más gratificante, Davina, ajena a eso alzó la cabeza para negar efusivamente cuando la voz estridente y aterciopelada del señor del Bourbon las desconcertó completamente.
- ¿Señoritas? ¿No estarían pensando en una locura, cierto? -ver que se dirigía a ella era como un balde de agua fría, le congeló todo el cuerpo durante unos segundos, hasta que sus ojos azules eléctrico se clavaron en ella, perforando su alma, tragó rudo y le fulminó con la mirada- Señorita Gilbert.
- ¿Sabe? -se incorporó- Mi primera idea ha sido partirle la cara a Hope, pero es a usted al que quiero destrozar.
- ¿Esta hermosa cara? ¿¡Está usted loca!? -bromeó, y fue esa broma la que desató su furia porque su cuerpo no dejaba de reclamarle las caricias y las atenciones de ese imbécil, fue eso la que le hizo estallar, caminó con paso firme y alzó la mano para pegarle un puñetazo, pero el señor del Bourbon fue mucho más rápido, tomó su mano y la dobló con fuerza, la chica emitió un gruñido de dolor.
- Me hace daño… -se quejó mordiéndose la lengua para no gritar o decir una estupidez.
- Ibas a golpearme, no vuelvas a hacer eso -se acercó, sus narices se rozaban pero la furia que emanaba de los ojos azules del muchacho era mortal.
- ¿Y si lo hago?
- Seré yo… -no completó su amenaza porque un carraspeó captó la atención de ambos, Damon se zafó de Elena de un mísero empujón para centrar su mirada en los ojos escrutadores de Hope, la cual, cruzada de brazos miraba con horror la mancha en el suelo al lado de Davina, sin pestañear chasqueó los dedos, Davina empezó a protestar, y Elena iba a intervenir cuando la mano del señor del Bourbon atrapó la suya tirando de ella hasta su espalda, ¿a qué mierda venía eso?
Mientras ella procesaba el porqué de ese movimiento e intentaba zafarse de su agarre-cosa imposible- se olvidó completamente de lo que estaba sucediendo delante de sus propis ojos, ya que el calor que emanaba de ese toque estaba destrozando todas sus neuronas, se maldijo así misma por ser tan débil al lado de ese idiota, pero, ¿qué podía hacer? aún recordaba esa noche de sexo salvaje.
- Por favor… señorita Hope, por favor…
- Nada de por favor, hoy vas a entretenernos, ¿verdad amor? -Damon se vio obligado a alejar sus pensamientos para asentir- ¿Ves? Tu y Monique vais a darnos un espectáculo de esclavas, vais a hacer que nos corramos con fuerza.
Fue demasiado. Sin pensarlo, Elena tiró del brazo de Damon que ahora mismo le estaba dando demasiado asco para recordar esos calores anteriores, y se apartó para poder mirar con odio a Hope.
- ¡Ella no tiene la culpa…!
Damon reaccionó a tiempo, se interpuso entre su prometida y Elena para poder apaciguar esas llamas que estaban a punto de saltar por los aires.
- Hope, Gilbert quiere decir que fue un malentendido, la copa se resbaló. -tomó el rostro de su prometida y le dio un tierno beso en los labios, Davina que no sabía que hacer o decir permaneció callada dejando que las lágrimas corrieran por su rostro.
- Eres demasiado benevolente -susurró Hope con una sonrisa tonta en los labios- Pero bueno como tenemos juguetitos nuevos…
- Son "tus" juguetes no míos -le recordó porque el no pensaba acercarse a Stefan de ninguna forma sexual- Recuerda eso.
- Aguafiestas -bufó- Podrías divertirte…
- Si no es una orden no. -le cortó seco arrepintiéndose al instante al ver el odio en los ojos azules de su prometida quiso disculparse cuando ella le apartó.- Hope…
Pero la rubia no entró a razones, tomó a Elena de la mano y la arrastró junto a un grupo de personas donde permanecía su hermano, Davina le dio las gracias a Damon y corrió, seguramente, a su apartamento junto a su novio para poder calmarse del todo y Damon como un estúpido tendría que lidiar con las consecuencias.
Era la segunda vez que metía la pata y de nuevo por culpa de una desconocida, Elena Gilbert.
La oscuridad del apartamento fue un buen remedio para los nervios, había sido una tarde intensa donde había estado saltando de tienda en tienda, para, según Davina, estar perfecta para la señora, ella no estaba perfecta todo lo que estuviera relacionado con esa zorra no era estar perfecta pero se había dicho así misma, después del incidente con Davina que iría con pie de plomo, debía ser paciente.
Se dejó caer en la cama, era mucho más grande que la que tenía en su ático, perfectamente podrían dormir varias personas junto a ella, rió cínicamente al darse cuenta del doble sentido de la frase, y pensó que sería una buena forma de conciliar el sueño, riendo.
Registró toda la estancia en busca de una mando para la televisión, había encontrado cinco mandos diferentes pero ninguno tenía el logotipo de una empresa de teles, antes Davina le había dicho que sin el mando no se abriría el armario donde se encontraba la pantalla plana por lo que, como una loca, removió todo el cuarto.
- Maldita sea… -musitó de mala gana cuando oyó como la puerta se abría, solo Davina y la señora tenían llave le había comentado antes, sonrió, era hora de pelear, se giró de bruces con un par de frases en mente cuando sus ojos se cruzaron con los ojos azules del señor del Bourbon- ¿Qué quiere…?
No puedo continuar porque los brazos musculosos de Damon la aprisionaron contra la pared donde se encontraba el televisor, se quejó en voz alta, pero en vez de soltar una burrada se perdió en el azul de sus ojos, que la miraban entre suplicantes y algo más que no pudo descifrar, ¿deseo?
- Suéltame o grito… -forcejeó pero el chico, contra todo pronóstico soltó una carcajada- ¡De qué te ríes, mamón!
- Me perteneces, técnicamente puedo hacer lo que quiera contigo. -quiso gritar, patalear, muchas cosas y ninguna buena pero en vez de eso le miró directamente a los ojos, a esa conexión tan mágica que los unió ese día.
- Fue por eso…
- ¿Perdona?
- ¿Qué te hice? ¿Por qué yo? ¿Eso era un juego perverso de Hope? -Damon no entendía nada, sabía que la castaña estaba hablando en serio, y que en cuanto la vio en la entrada quiso morirse allí mismo, su dulce e inocente desconocida era una mentirosa, ni era dulce ni mucho menos inocente.
- ¿De qué me estás hablando? ¿Eh?
- Esa noche en el bar…¿¡todo estaba planeado, gilipollas!? -le golpeó- ¡¿Por qué nosotros!?
Todo le pilló desprevenido, pero mantuvo el agarre lo máximo posible porque veía algo masoquista en estar pegada a ella, en sentir su cuerpo temblando bajo su toque, estaba mal mucho peor que eso, no era sano pero a su alma le sentaba bien.
- No sé nada de lo que planea mi prometida, ella puede buscarse todos los juegos que quiera, yo simplemente… le hago realidad sus deseos.
- Tu no estás bien… ¡está mal! ¡Es una niñata caprichosa y egoísta que solo busca el dolor ajeno! ¡Somos sus esclavos! ¿¡Vas a permitir eso…!?
El señor del Bourbon en un acto reflejo le cruzó la cara, el sonido de la bofetada resonó por todo el apartamento pero más ruido hizo sentir como todo en él se rompía ante ese gesto, con horro miró la marca rojiza en la mejilla encendida de Elena y supo en ese momento, que al final, se había convertido en lo que más odiaba, en un monstruo.
¡Por fin se reencontraron! Quien lo diría, vaya situación de locos, ¿qué créeis que planea realmente Hope? ¿quiere solo a unos esclavos o es algo más profundo? ¿venganza tal vez...? ¿quién es Damon realmente en esta historia?
Hoy no es mi día, he ido a mi presentación y mi tutor de este año es el peor profesor del universo, no es broma en serio, ni soy una exagerada, es solo que este hombre no entiende el termino "dar clase en condiciones" pero bueno no voy a emparoiarme, son solo tres horas al día con él :( *deprimida* ¿esto afectará a mis ganas de escribir? Pues seguramente porque hoy ya me ha quitado las ganas de todo :/
Dejando esto atrás, ¿más gente ha empezado las clases hoy? Espero que os haya ido mejor que a mi :)
Gracias por vuestros reviews, favs y follows, sois un amor, y los que solo leéis, también os amo! jajaja.
Espero con ansias vuestras opiniones ya tengo el tercer episodio casi terminado así que en unas semanas o menos tendréis actualización. Sed pacientes.
Besos
