Episodio 03: Un Error con Sabor a Bourbon, ¿uno solo?
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Damon se quedó estupefacto al darse cuenta de la locura que acababa de cometer, había golpeado a una mujer, en su vida le había levantado la mano a una mujer, y ahora, con ella, con la misma mujer que había roto su promesa era con la misma que rompía su dignidad, pero fue peor ver la reacción en sus ojos café, como de pena le miraba con horror, casi sin darse cuenta se vio golpeado en la mejilla con una fuerza inhumana, se tocó la mejilla dolorida, el quemazón fue en aumento a medida que pasaban los segundos, alucinado miró a la castaña dándose cuenta de su error al segundo, no solo sus ojos destilaban odio, sino también orgullo herido y algo más que el ojiazul no quiso descifrar por miedo, a que esta vez, fuese su orgullo el que cayera en un saco roto.
Damon nunca había golpeado a una mujer pero siempre había devuelto todos los golpes cuando alguien intentaba hacerle algo, hombre o mujer, siempre salía mal parado, ahora miraba a Elena y supo que no sería capaz de dañarla aposta, sus ojos café, su rostro dulce, no era incapaz de hacerle daño, intentó agarrarla al ver sus intenciones de salir huyendo, pero Elena no estaba dispuesta a escucharle más, le empujó con todas las fuerzas que fue posible para poder huir, el ojiazul reaccionó a tiempo e involuntariamente su mente recreó el momento de despedida, cuando él por la mañana vio huir a Elena de su cama en esa época ni siquiera sabía su nombre simplemente que era un ángel caído, hermoso en toda su gloria.
- ¡Elena! -gritó desde la puerta aún sabiendo que era un riesgo que alguien le encontrara allí no pudo resistirse a mirar por todos lados desesperado, dio un par de pasos cuando sintió una presencia detrás suyo, se giró de golpe dispuesto a matar a la persona que había decidido que era día de molestar a Damon Salvatore.
Stefan Gilbert estaba detrás suyo, su rostro descompuesto y esa mirada perdida le demostraron a Damon que su amigo no estaba para nada bien, cambió sus planos de una forma radical, y con una sonrisa le dio un abrazo. Stefan y Damon se conocieron en una discoteca hará unos meses, el rubio estaba destrozado, borracho y de malhumor algo similar le sucedía a Damon ese día, llevaba unas semanas de un humor de perros y cuando vio allí la figura de Stefan vio a su semejante, quiso golpearlo, pero en vez de puñetazos se dedicaron lágrimas a toneladas, era la primera vez que Damon Salvatore lloraba en público, nadie le reconoció pero aún así fue un milagro desde ese día, eran como hermanos, Damon lo ayudó en todas sus locuras mientras que Stefan siguió todas sus peripecias, ninguno de los cabía de su asombro cuando vieron que tenían algo en común: los Mikaelson.
- Damon. -la voz de Stefan le hizo retroceder, era extraño que fuera el rubio el que rompiera el abrazo cuando normalmente el ojiazul lo hacía con algún chiste sobre homosexuales- ¿Te encuentras bien?
¿Se encontraba mal? Damon frunció el ceño al pensarlo mejor, ¿por qué iba a encontrarse bien de todos modos? No es como si ese fuese su día, estaba siendo una mierda de día con todas las letras y aún quedaban un par de horas para finalizarlo por lo tanto no, no se encontraba bien pero tampoco tenía porqué saberlo.
- Sí, perfectamente. ¿Y tu?
- ¿Me hablas en serio? -bufó- ¿Cómo quieres que me encuentre?
- Pues no juegues con Hope, que eres un idiota monumental.
- No me estás hablando en serio, ¿verdad? -Damon se encogió de hombros- Ambos sabemos que nadie juega con Hope, ella se monta sus películas sola.
- No hables muy alto -sonrió fijándose por primera vez en la ropa que llevaba puesto, una camiseta verde con el logo de Green Arrow en la parte superior, unos jeans oscuros bastante desgastados y unas converse, un atuendo para nada adecuado- ¿De dónde mierda has sacado eso? Dudo que Hope lo haya puesto entre tus cosas.
Stefan se miró un momento.
- En verdad ella me ha dado esto personalmente, no sé porqué, dime Damon, ¿tu le das lo que necesita en la cama? ¡Espera! -le pidió al ver la mueca que dibujaba- Si tu fueras mi novio no me iría con nadie, vamos a ver, ¿tú te has visto? Te ataría en la cama y te follaría hasta morir…
- Gracias por la expresión -dijo con asco- Eres mi amigo no me hagas imaginarte como otra cosa.
- No en serio, ¿tu puedes hacer lo que ella hace? Buscarte otra tía, digo. -Damon le miró impasible unos segundos, dejando en claro su posición, Stefan seguía siendo su amigo si pero debía mantener unas distancias y era hora de dejarlo claro dio un paso al frente, y tomó con fuerza el rostro de Stefan- ¡D-Damon!
- ¿Te tengo que recordar que soy tu jefe ahora? -lo empotra contra la puerta más cercana, le daba igual quien los viera, tenía que enseñarles a todos que quien mandaba ese lugar era él, y que dejaran de verlo como un igual, el cuerpo de Stefan se tensó al sentir la quemazón en la garganta, no podía respirar, la vista la tenía nublada a causa del sobreesfuerzo y a Damon no parecía importarle ni lo más mínimo.
- Damon… -susurró con dificultad incapaz de decir nada más con la coherencia suficiente para librarse del agarre, se llevó las manos al cuello para poder aflojar el nudo de Damon pero este en respuesta apretó con más fuerza la mano.
- ¡Damon!
Todos en el pasillo se giraron asustados al oír la voz de Hope. En ese momento fue cuando el ojiazul decidió recuperar la compostura, soltó a su amigo y miró con frialdad a todos los presentes, odiaba llamar la atención nunca le había gustado las miradas de terror en el rostro de sus convecinos, pero, ¿qué esperaba? Todo el mundo estaba aquí por el capricho de su prometida.
La aludida vestía un traje de chaqueta blanca, su cabello rubio parecía aún más pálido con el tono de la tarde, sus ojos azules acribillaron a Stefan y a su novio por el comportamiento tan insano que habían tenido hace unos segundos o simplemente por molestarla a ella.
- ¿Puede saberse que estaba pasando, mis niños? -ninguno supo a quién le estaba preguntando pero todos sabían que alguien debía responder.
- Solo hablábamos. -cortó Damon haciendo aspavientos con las manos para quitarle hierro al asunto- Que todos vuelvan a sus asuntos, aquí el circo ha terminado. Ahora.
Stefan se levantó con torpeza e intentó escabullirse de lo que se veía venir como una pelea de enamorados, pero Hope no se lo permitió contra todo pronóstico ignoró a su prometido y se lanzó encima de él para besarle, no fue un beso sencillo ni mucho menos dulce, fue uno salvaje y pasional, el aludido casi no pudo moverse pues Hope lo aprisiona contra la pared mientras le metía mano.
Damon los observó un segundo y sin inmutarse desapareció por el pasillo. Había gente extraña en el mundo pero Stefan tenía razón en una cosa, pensó Damon, solo Hope podía tener lo que quería, él simplemente se bastaba con sobrevivir otro día sin una locura que le costara la vida.
- Bien, querido… -ronroneó contra su oído al separarse de él- Vamos a jugar un rato… ya que todos me habéis quitado a mis juguetes.
- Que sea leve Hope -le cortó, no tenía ganas de escuchar más tonterías de sus labios, bastante asco sentía de sí mismo para tener que concentrarse, no sólo en no vomitar sino también en escucharla, la mujer lo miró unos segundos, una sonrisa sincera se dibujó en sus labios cuando, de imprevisto, le tomó de los huevos, apretando su polla con fuerza contra su mano, Stefan gritó de dolor al sentir las uñas de esa loca clavándose en su piel- Maldita… -se retorció de dolor.
- Eso por hablar cuando nadie te ha hablado… -apretó aún más provocando que Stefan cayera de rodillas al suelo- Y hoy vas a ser mi perrito… ¿verdad?
Stefan escupió en el suelo, la saliva mezclada con la sangre por haberse mordido la lengua con demasiada fuerza, no dijo nada simplemente se dejó arrastrar por esa sociópata, el Infierno había comenzado pero no le importaba siempre y cuando su hermana no sufriera nada de esto.
Elena se dejó caer contra la pared, había salido del edificio pero ni siquiera sabía a donde ir no conocía la zona por lo que había optado por quedarse tirada al lado del edificio así podría reflexionar toda esa mierda que rondaba por su cabeza desde esa mañana, ¿cómo había podido su vida cambiar tanto en tan pocas horas? se llevó una mano a la cabeza, apartó su cabello y miró el cielo, estaba despejado, Nueva Orleans era hermosa desde esa perspectiva, una estupidez, porque ni siquiera había podido dar dos pasos en la ciudad, pero de todos modos lo sintió así, como algo hermoso.
Desde muy pequeña había admirado a aquellas personas que teniendo los recursos necesarios se pasaban la vida viajando, ella había tenido los recursos pero no el tiempo y cuando pudo acceder a él se quedó sin sus padres, ¿de qué le servía viajar habiendo tantas muertes? No, ella quería usar ese dinero para los demás, por eso las fundaciones, las convenciones todo al nombre de sus padres y ahora no tenía nada de eso, apretó los labios recordando las palabras de todo el mundo sobre sus padres que aún muertos hacían todo por el mundo, si ellos supieran, ahora no había nada, sollozó con fuerza y se mordió los labios necesitaba gritar, romper algo le vendría de lujo.
- Puedo ayudarte con eso, con la ansiedad digo -la castaña se sobresaltó al oír esa voz, con los ojos como platos se giró para encontrarse de cara con el señor del Bourbon, que mierda debería dejar de nombrarlo así, con Damon Salvatore- Lamento eso.
"¿El qué lamentaba?" pero no lo preguntó en voz alta simplemente se lo gritó así misma en la cabeza, en su interior como una forma de declarar su pánico y sus ganas de romper algo, le ignoró durante unos minutos pero su sola presencia le ponía nerviosa, se mordió el labio herido y sintió una punzada de ardor.
Mierda.
Solo esperaba que ese imbécil no se hubiera dado cuenta, de reojo comprobó que aún seguía ahí, a su lado, estaba un poco apartado mirando a la nada pero seguía ahí, Elena no tenía muy claro si lo hacía porque sabía que le molestaba y le agradaba a partes iguales o porque realmente no tenía nada mejor que hacer. Entredientes maldijo en voz baja su estupidez infantil por hacer y decir lo que iba a hacer y decir en ese momento. Si, era idiota.
- ¿Cuando nos conocimos en el bar, fue eso conocernos? -no era una pregunta inteligente se dijo así misma tras escucharse- Bueno, quiero decir… tu me entiendes.
- ¿Me estas preguntando… ? -respiró hondo, no quería perder el poco autocontrol que su cuerpo aún poseía- ¿Que si todo esto era planeado? ¿Por quién me tomas?
- No lo sé, no sé nada de ti, ¿no era eso el trato? ¿sexo salvaje y adiós y muy buenas, si te visto no me acuerdo?
- Eso último no lo estás cumpliendo.
- Ni tu tampoco.
Los dos se aguantaron la mirada unos segundos más, Elena fue la primera en rendirse, el tío era condenadamente guapo y sexy era demasiado para ella y menos ahora que no podía pensar en otra cosa que no fuera su cuerpo desnudo sobre el suyo o de abajo o… apartó esos pensamientos de un plumazo, realmente necesitaba una buena hostia.
- ¿Por qué nosotros? Quiero decir, sé que mi hermano la ha cagado, pero, ¿tanto dinero habéis perdido?
Damon cruzó su mirada con la de la chica, ¿de qué dinero estaba hablando? Stefan era un buen apostador, sabía que dinero usar y en qué cantidad, no estaba entendiendo a que venía esa pregunta. Elena lo miró a los ojos, a esos ojos azules que hacían que su mundo se rompiese en mil pedazos pero había algo en ellos que le asustaba, algo que no vio esa noche, ahora es como si su vida fuera una mierda, algo oscuro cubría su mirada apasible.
- ¿De qué dinero hablas?
- De la deuda.
Stefan tendía a endeudarse, y Damon siempre le sacaba de la mierda, la última deuda le salió bastante cara, casi le costaba la vida pero no le importaba, es decir, se arriesgaba todos los días con los caprichos de Hope, ¿por qué no hacer lo mismo con los riesgos de su amigo? No entendía nada, ¿era eso lo que le había puesto de excusa Hope?
- Damon.
- Un momento. -sacó su teléfono móvil- Stefan no me debe nada, ni tu tampoco, todo esto, es idea de Hope, lo siento.
- ¿Me estás diciendo que si ella te pide que le robes a uno de tus amigos solo por capricho, accedes?
Era mucho más complicado, abrió la boca dispuesto a defenderse a decir que ni de lejos hacia eso por gusto pero entonces se dio cuenta que estaba hablando con una completa desconocida y que si lo pensaba mejor estaba charlando con la mujer que le había condenado para siempre, demasiado complejo para explicarlo, si ella creía que él era el malo de la película que así fuera, con una sonrisa torcida se largó de allí a paso ligero.
Ni de coña, pensó la castaña que se armó de valor y comenzó a correr para alcanzarlo, aunque el ojiazul no estuviera andando muy deprisa una zancada suya era como veinte para ella.
- ¡Espera maldita sea! -y se paró, literalmente se paró, y eso le sorprendió muchísimo porque al estar corriendo no pudo frenarse a tiempo y tropezó con el musculoso cuero de Damon, el chico la tomó de la mano para que no se cayera y la pegó a su cuerpo.
Ambos se quedaron ahí, mirándose fijamente, buscando en los ojos del otro algo para poder librarse de esa tensión que se formaba a su alrededor, Damon la observó detenidamente, sus ojos café eran hermosos, expresivos solo con mirarlos podía ver en el alma de esa muchacha o por lo menos eso fue lo que pensó esa noche en California, una sola mirada para poder adentrarse en su alma pero ahora que la miraba, no veía su alma, veía la suya propia reflejada en esos ojos castaño, eso fue un golpe duro, quiso besarla por ella, se moría por hacerlo, sin previo aviso desvió su mirada a esos carnosos y perfectos labios y ese deseo por besarla se convirtió en un hecho.
Se acercó despacio, esperando una negativa realista pero no hubo nada, la chica tragó saliva al notar que su cercanía se estaba volviendo peligrosa, que se derretía con el cuerpo del señor del Bourbon tan pegado al suyo, como una descarga eléctrica, una energía desconocida cruzó todo su cuerpo, y sin pensarlo fue ella quien rompió las distancias y besó con fuerza esos labios que gritaban sexo desde la otra punta, estaba mal, ambos lo sabían pero en cuanto sus labios hicieron contacto todo el mundo y todos los problemas se esfumaron, solo eran ellos dos, esos desconocidos del bar dejándose llevar por las miles de emociones y sentimientos, con pasión se devoraron durante unos segundos eternos donde sus lenguas luchaban por tomar el control del beso, Damon gimió contra sus labios cuando sintió las uñas de Elena clavarse en su nuca, rodeó con un brazo su pequeña cintura sintiendo que el beso era demasiado poco para él.
Pero entonces la realidad los golpeó, el sonido de un teléfono rompió la magia e hizo aparecer la pura realidad, asqueada se limpió la boca y salió corriendo sin ser capaz de lanzarle una mirada de reproche o una pulla y eso fue aún peor, es decir, a ella nunca le costaba mandar a la mierda a alguien, bueno mentira, este era la excepción ya le fue duro cuando lo conoció ahora era aún peor, sin pensarlo salió de allí lo más rápido posible pensando que de esa forma olvidaría ese beso. Damon, ajeno a todo debate de la castaña se tocó los labios unos segundos, notando como el calor de Elena permanecía en ella, maldijo entre dientes al oír de nuevo su teléfono, miró la pantalla dándose cuenta que no solo iba a ser más difícil continuar con esa farsa, es que nunca más podría fingir de nuevo.
¡Hola mis lectoras bourbons! Hace más de diez días que no subo de esta historia, tenía el episodio guardado pero estaba esperando a avanzar un poco más el siguiente, ¡mil disculpas! Iba a subirlo esta mañana pero tuve que irme corriendo a la escuela, tenía una prueba muy importante a primera hora de la mañana, ya veis, no llevo ni diez días en la escuela ¬¬' pero bueno es lo que tiene cursar el último curso del instituto y estar preparándome para selectividad, todo un marrón pero lo que estudio me gusta así que, no todo es tan malo...
Voy a dejar de molestaros. Sé que tendréis muchas cosas que decirme de este episodio, aún no hemos avanzado mucho con la trama pero todo tiene su explicación. Tiempo al tiempo.
¿Qué creéis que pasará en el siguiente episodio? ¿Una reconciliación Delena? ¿Dex? ¿trío... ¬¬? xD, quien sabe, el lemmon reina aquí pero poco a poco, en un momento pensé que esta historia sería breve ahora no lo tengo tan claro, como he dicho, tiempo al tiempo.
¡Gracias por vuestros reviews, follows y favs! Os amo mis lectores bourbons, me alegra ver que llevamos casi cuarenta comentarios. Os quiero muchísimo.
Noelia.
