Y de nuevo siento la tardanza. Espero que este episodio valga la pena.


Episodio 05: Momentos de Pasión y Debilidad bajo el aroma del Bourbony de los recuerdos.

Elena estaba paralizada, en toda su vida pensó que haría una locura de tales dimensiones pero en vez de salir corriendo, pedir disculpas o simplemente hacer algo para solucionar su error monumental se mantuvo ahí, por su orgullo, había cometido un error si, le iba a costar muy caro también pero como se llamaba Elena Gilbert no pensaba permitir que nada ni nadie le dijese algo, ni siquiera él.

Porque si, de todas las personas que había en ese edificio tenía que ser él el que descubriese su nueva estupidez, pero claro, teniendo en cuenta que estaba en su habitación era natural que la hubiese pillado en ese lugar.

- Estás mal -susurró derrotado, corriendo a su lado intentó tomar a Elena de la mano para sacarla de ahí, pero sintiendo que su orgullo iba a ser herido por esto, Elena se zafó de su agarre y tropezó con las sábanas cayendo en mitad de la cama, con el chico justo encima suya, ahora podía sentir su cercanía, y el calor que su cuerpo propaga casi, casi pudo olvidar donde estaba y porqué.- ¡Elena!

Tiró de ella con todas sus fuerzas, abrazándola con sus fuertes y musculosos brazos, para después comprobar si estaba perfectamente, pero fue eso su mayor error, sus ojos color café brillaban con luz propia reflejando un mar de emociones, no supo con que Elena se estaba enfrentando, si con la dulce chica que conoció en el bar una noche, o con la chica que salió huyendo con lágrimas en los ojos y con la pirómana que acababa de quemar su cama.

- ¿Vas a soltarme o tengo que gritar? -entrecerró los ojos, armándose de valor le empujó con fuerza. El chico estuvo a punto de soltar una de sus ironías cuando recordó que era su cama la que se estaba quemando.

Tras quitar las sábanas, lo amontonó todo en una pila junto a la ropa y empezó a pisar con fuerza el montoncito, Elena que se sentía culpable salió al pasillo para tomar el extintor y así apagar el fuego, pero claro, no pensaba permitir que las cosas saliesen de esa forma, sin avisar al chico, conectó el extintor y una espuma blanca cubrió todo el fuego, incluyendo aquí al hombre del bourbon, en cuanto el chico comenzó a gritar, Elena soltó una carcajada, amaba hacer esto, amaba dejar en ridículo a la gente que estaba destrozando su vida, y ver esa imagen tan cómica era lo mejor.

Damon. Damon cubierto de espuma blanca era hasta… sexy.

- ¡Te hace gracia! ¿Verdad? -rió él como un sádico, olvidando el motivo que en un principio le trajo a su cuarto, sin pensarlo se lanzó contra la chica y la tomó en brazos lanzándola después al montón de ropa y espuma- ¿A qué ahora no te ríes?

Tomó el extintor que reposaba en el suelo para apuntar a la castaña con él. La chica le miraba con sorna, como retándole a que hiciera tal locura.

- No me conoces, Elena.

- Ni tu a mi, Damon.

- Me prometiste… que nunca más nos cruzaríamos…

- Esa promesa la has roto tu, Damon.

- ¿Yo? -se señaló así mismo como si no fuese la cosa más obvia del mundo.- ¿De verdad crees que te metería en este mundo por propia voluntad?

- ¿Ah no? Entonces, ¿por qué consientes que haga esto? -le espetó.- ¡Eh! ¡Responde maldito cobarde! ¿¡Por qué!?

Cabreada como estaba, Elena intentó darle una patada, se sentía frustrada, realmente quería salir de toda esa mierda y escuchar a Damon decirle que no estaba en sus planes nada de esto hacía que las cosas se complicasen aún más, no quería sentir pena por él, ¡maldita sea se supone que le iba a usar en contra de Hope! pero ni siquiera se veía capaz ni de intentarlo, ¿por qué era tan difícil ser fría y calculadora?

- No vas a responder porque en realidad eres tan hijo de puta como ella, ¿cierto? Te diviertes con esto, por eso te acostaste conmigo esa noche porque buscabas una excusa para acercarte a mi, para ver como de destruida estaba e ir con el cuento a tu adorada Hope, ¡vamos Damon ten los cojones de decirlo en voz alta!

Damon la observó detenidamente, había aprendido en todo ese tiempo a actuar de forma indiferente, no permitir que nadie viese más allá de esa coraza que él mismo se había puesto pero Elena le estaba sacando de sus casillas, apretó los puños con fuerza, pero era demasiado, la chica le miraba con verdadero odio, había rencor en sus ojos y el mismo se dijo una vez, que no permitiría que nadie más le juzgase por sus acciones por lo que, sin pensar, tomó del tobillo a la castaña y tiró con fuerza de ella, haciendo que la chica se arrastrara por la espuma y la ropa, la oyó quejarse y una sonrisa burlona se abrió paso en sus labios.

- Huy, ¿te haga daño princesita…? -apretó el agarre el tobillo y fue en ese momento cuando notó las heridas de sus rodillas, la chica tenía toda la piel de la zona levantada y quemada, se sintió morir cuando vio una gota de sangre correr por la rodilla.- Oh dios…

- ¡Suéltame, estúpido petulante! -pataleó como una niña chica, el chico la soltó y al instante se arrepintió porque Elena intentó ponerse de rodillas para levantarse haciéndose daño en el instante.

- ¡Elena!

Cuando la chica rabió de dolor, no solo por rozarse sino por sentir como la espuma hacía efecto sobre la herida abierta, Damon corrió a su lado, la tomó en brazos y la soltó sobre la cama -por lo menos la bajera no se había quemado, no tanto- sostuvo con fuerza sus piernas para evitar así que hiciera contacto con la sábano, se sintió como la peor persona del mundo al ver el mal estado de la herida.

- Lo siento, Elena, lo siento mucho, no me había dado cuenta… -se lamentó pasándose una mano por el cabello miró por todos lados no recordando con exactitud donde estaba el botiquín, ¿y cómo iba a saberlo?, pensó, sin ni siquiera pasó el suficiente tiempo allí para tenerlo claro- No te muevas, voy a buscar ayuda…

Se incorporó de golpe cuando sintió que la chica tiraba de su brazo.

- Por favor… nadie puede verme así… -quiso hacer muchos comentarios al respecto incluso bromear, pero al ver el dolor reflejado en sus ojos fue incapaz de hacer o decir nada.

Se sentó a su lado, la intensidad de la mirada de Damon la paralizó en ese momento, acababa de suplicarle, había elegido que Damon fuese el único en saber su locura con tal de que no llegase a oídos de Hope y por ende, Stefan pagase las consecuencias, tragó duro al darse cuenta que, literalmente, se encontraba en las manos de Damon Salvatore y que este, podía ser incluso peor que Hope, pero, ¿le quedaba otra? Agachó la cabeza, no por pánico, ni mucho menos miedo, era porque sentía que el chico podía ver más allá de su alma, ya lo sintió esa vez no pensaba permitirle ver que seguía siendo igual de débil.

Damon tomó su rostro con los dedos, necesitaba increíblemente perderse en la intensidad de la mirada de la castaña, sentía que ahí estaba a salvo.

- ¿Confías en mi…? -susurró acariciando cada sílaba con suma delicadeza, la castaña se sintió embriagada por ese mar de sensaciones y fue inevitable a sentir- Voy a buscar un botiquín, prométeme que no…

- No, prométeme tú que vas a volver. -le suplicó tomando entre sus dedos su mano, el chico miró ese gesto y sintió como una onda de calor se expandía en su interior.- Damon…

- Volveré, te lo prometo.

Salió de allí lo más rápido que pudo y en cuanto sintió que la mirada de Elena no estaba pegada a su nuca se dejó caer contra la pared. ¿Qué mierda estaba haciendo esa chica con él? Le miraba, le decía un par de cosas y él se rendía a sus pies, ¿en que mundo se acababa de meter? ¿dónde había sido arrastrado? se golpeó la cabeza con la palma de su mano, era un estúpido calzonazos, un estúpido porque sabía que si Hope se enteraba de su pasado con ella, todos sus planes de futuro se irían a la mierda, conocía a su prometida desde que era un crío, sabía cómo se las gastaba y sabía mejor que nadie como actuaba su novia cuando se sentía traicionada o dolida, en verdad no quería eso, sacó su teléfono para llamarla…

Mierda. Mierda. Mierda. ¡CALZONAZOS!

No podía llamarla, ni siquiera cabía en su cabeza la posibilidad de que Elena se viese encerrada en las garras de Hope por culpa suya- sabía que era inevitable, tarde o temprano Hope encontraría una excusa pero no pensaba dársela él- no, tenía que hacer algo, ¡un botiquín!

Se levantó y salió corriendo rezando por no encontrarse con nadie y que su abogado, Enzo, no quisiera matarlo por llegar tarde.

Cuando Damon entró portando una caja de botiquín y una serie de botes y gasas Elena creyó ver la cosa más graciosa del mundo -vale era extraño decir eso pero es que era verdad, ahí, Damon con un paño en la boca, con tres cajas en las manos intentando cerrar la puerta con cuidado, ¡es gracioso! -soltó una risita cuando vio que tiró todo alrededor de Elena y bufó exasperado.

- Perdona que te diga pero no le veo la gracia en ninguna parte, Elena. -ocupó, otra vez, el sitio que había dejado antes, la chica seguía en la misma postura y Damon se odió por haber tardado tanto, la herida no tenía muy buena pinta.- ¿Te duele?

La chica tardó unos segundos en procesar la pregunta, era imposible concentrarse en algo teniendo a Damon Salvatore descolocando todo su mundo; era sorprendente lo bipolar que era, en unos segundos se comportaba como el hijo puta que se iba a casar con Hope y que jugaba con la gente, y al minuto era… solo él, el chico que conoció en un bar, con el cual fue capaz de abrirse de nuevo. Literalmente.

Tragó saliva cuando sintió esos ojos azules sobre sus piernas, recorriendo de forma minuciosa desde las pantorrillas hasta el comienzo de sus rodillas, en una de esas observaciones clavó sus ojos en los de la chica, comprobando que no era la única afectada por la situación, en sus ojos se veía reflejado una lucha interna, una tormenta sin fin, ¿que se vería en sus ojos café? Exactamente lo mismo.

- Damon… -susurró intensamente, el chico cerró los ojos deleitándose por la suavidad de su voz.

- Estuve a punto de decirte mi nombre… -aún con los ojos cerrados acarició con lo dedos el mismo camino que había tomado ante con sus ojos ganándose un gemido involuntario de la chico.- Ahora que lo oigo, dios, no sabes cuanto me arrepiento… dilo otra vez… por favor…

- Damon… -susurró con fuerza, tomando la iniciativa acercó su rostro, embriagada por la esencia de Damon, se dejó arrastrar hasta estar a escasos centímetros de sus labios, sintiendo así la respiración acelerada y su latido- Damon…

- Elena… -acarició con la yema de los dedos su mejilla mientras que con la otra mano se iba adentrando a sus muslos- Párame ahora… porque…

- ¿Y si no quiero? -le cuestionó.- No está en mi mano…

- Ni en la mía.

Damon se acercó por completo rompiendo la distancia y atrapando sus labios en un profundo y delicioso beso cargado de promesas rotas y dolor, capturó su rostro mientras que la castaña enredaba sus manos en su pelo. Durante unos segundos dejaron de ser Damon y Elena, dejó de tener importancia la mierda que había a su alrededor y dejaron que sus lenguas se comunicasen por ellos, en una lucha donde ambos querían tomar el control perdieron la noción del tiempo e incluso olvidaron que pasaría después.

Con la respiración entrecortada fue Damon quien rompió el beso, sus ojos brillaban sumidos en ese deseo irracional, Elena entreabrió los ojos, acariciando su rostro apoyó su frente contra la del chico, intentando así calmar el torrente de emociones que corría por ambos.

- Duele… -musitó, apartándose de Damon cuando se dio cuenta que había apoyado las rodillas malheridas en la cama en ese intento de profundizar aún más el beso, se sintió estúpida, como una niña chica que acaba de cometer un error, pero estaba tan cegada por ese momento tan íntimo que no le importó demasiado.

Por ahora.

El chico soltó una carcajada y tomó con fuerza las piernas de la chica para poder enredarlas en su cadera, Elena gimió al sentir la presión de la erección de Damon sobre su intimidad, le necesitaba en su interior, estaba tan húmeda en ese momento que poco le importaba estar en esa posición tan vergonzosa, enredó sus brazos alrededor de su cuello y buscó sus labios con ansia, con deseo, el chico no tardó ni un segundo en corresponder ese fuego, capturando su boca en un profundo beso ambos se dejaron llevar una vez más por ese océano de sensaciones.

Los brazos de Damon volaron por la espalda de la chica, acariciando cada centímetro del cuerpo de la muchacha y captando una vez más esos botones que una vez la volvieron loca meses atrás, la chica se sentía en una burbuja de la cual no quería salir por nada del mundo, hechizada como se encontraba se restregó en la enorme erección del chico.

Damon se inclinó hacia adelante, tomó a Elena en brazos y la tumbó encima de la cama, pasando a devorar cada centímetro de piel expuesta, desde sus labios hasta el comienzo de sus senos, con sus dedos acarició su estómago adentrándose en sus pantalones y ganándose así un gritito de placer.

- Elena… -susurró contra sus labios cuando sintió que la chica jugaba con la hebilla de su pantalón, ambos estaban jugando con fuego, los dos lo sabían perfectamente pero era mirar esos ojos y perderse en ellos y no querer ser encontrados jamás.- Te deseo… ahora… no creo que…

- Shh -le calló con un beso, tomando así el control de la situación, la chica bajó con sus manos hasta el interior del pantalón e introdució una mano en los boxers para poder atrapar entre sus dedos la polla de Damon, el chico ahogó una exclamación cuando Elena apretó su agarre, cerró los ojos ante la intensidad y se mordió la lengua para no gritar ahí mismo y correrse sin piedad, cuando abrió los ojos creyendo que tenía un control sobre su cuerpo lo primero que vio le dejó totalmente desarmado, los ojos de Elena reflejaban puro deseo, la chica se mordía el labio sin ninguna delicadeza mientras disfrutaba de las miles de sensaciones que recorrían en ese momento su cuerpo.

Damon acarició su mejilla y depositó infinidad de besos desde el cuello de la chica hasta sus labios, creyendo que así, con ese gesto más humano se ganaría a la chica, continuó con su juego sin darse cuenta que en vez de conseguir que Elena se excitara aún más sólo estaba consiguiendo que la chica se diese cuenta de la realidad.

Este gesto tan… humano, romántico estaba acabando con su lujuria, rompiendo en mil pedazos sus ganas de jugar, tragó saliva y respiró hondo mientras se preparaba mentalmente para ese golpe emocional que estaba llegando de apoco.

Ajeno a todo esto, Damon se acercó peligrosamente a sus senos, queriendo coparlos y adorarlos como era debido alzó la cabeza para poder pedir permiso a la chica pero en cuanto sus ojos azules se cruzaron con los café de la chica supo que algo iba mal, no necesitó ver la mirada perdida de la chica para saber que estaba haciendo.

¿En qué estaba pensando? Damon se apartó de golpe, asqueado por la situación, vale, no estaba asqueado con Elena sino consigo mismo, ¿así es como el creía conseguir las cosas? ¿¡estaba loco!? sólo deseó que Elena le odiase en ese momento con toda su alma, porque si reaccionaba de otra forma él no podría medir sus movimientos.

Hope iba a matarlo.

¡Enzo iba a matarlo!

- Será mejor que vayas a que te curen eso. -no se giró para mirarla, porque si lo hacía y veía lo mismo que estaba sintiendo él en su cuerpo no iba a poder decir lo siguiente sin vomitar.- Ah, olvida esto, no me acuesto con los juguetes sexuales de mi novia.

Salió de la habitación a gran velocidad, intentó parecer informal pero era imposible teniendo en cuenta la tormenta contradictoria que reinaba en su corazón. Se apoyó en la puerta y se pasó una mano por el cabello húmedo. Era un neandertal idiota.

Elena tomó una respiración profunda, otra, otra y otra; desde que Damon se había separado de ella sintió que todo se derrumbaba de nuevo como esa vez hacía un año y pico, la noche antes de descubrir que todo con Klaus había desaparecido, él había hecho eso llenarla de besos por todas partes, llenándola de amor, y ahora, ahora que alguien más había hecho eso lo único que su corazón pudo sentir fue un golpe muy duro, quiso llorar y mucho, pero lo peor no era eso- bueno si, sentirse como una mierda era lo peor del mundo- era saber que el culpable de que otra vez ella sintiese eso no fuese otro que Damon Salvatore, el novio de la mujer más psicópata del planeta: Hope.

¿En que mierda había estado pensando minutos atrás? Damon no era el hombre del bourbon capaz de encenderla en cero coma, era el hijo de puta que había consentido que su hermano y ella fuesen, como el mismo había comentado, los juguetes sexuales de su prometida. Así es como debía definir a Damon para no confundir más las cosas.

¡Maldita sea Elena! ¡Te estaba usando!

Alzó la cabeza al darse cuenta de lo que Salvatore había hecho minutos atrás, una sonrisa maquiavélica se dibujó en su rostro, la había besado, la había calentado y se había largado llamándola juguete de forma despectiva, se levantó de un golpe y lista para hacer daño salió de la habitación pero cuando intentó cruzarla se dio de bruces con el pecho musculoso de Damon.

Respiró hondo.

- Tu. -le golpeó con el dedo.- Si, tú, ¿¡cómo se te ocurre llamarme "juguete sexual"!? ¡¿Quién te crees que eres, pedazo de neandertal!?

Damon alucinaba en colores.

Tras soltar una sarta de improperios y con una sonrisa de oreja a oreja, Elena Gilbert salió de allí con paso firme, más feliz que una perdiz, porque si había algo que calmaba los demonios de Elena era esto, actuar de forma destructiva.

Negando con la cabeza pero con una sonrisa torcida en sus labios Damon se metió en su habitación, soltó una carcajada en cuanto la soledad del cuarto inundó todo su cuerpo, Elena Gilbert era increíble, de un momento a otro pasaba de ser una chica dulce e inocente en una máquina fría y calculadora, no sabía que le gustaba más de la chica, si la capacidad de desarmarle o de inundar todo su mundo.

Bueno más que gustarle debería darle miedo.

El chico no estaba dispuesto a que ninguna mujer volviese a jugar con su corazón otra vez, se dejó caer en la cama. El no se merecía pasar de nuevo por ese dolor, no estaba dispuesto a permitir que nadie más jugase con su corazón el merecía ser feliz, y para eso debía actuar con precaución, giró el rostro hacia el desordenado armario, bueno, lo que quedaba de él, y fue en ese momento cuando sus ojos se clavaron en ese peluche blanco.

Un nudo se instaló en su garganta cuando lo recogió del suelo, le arregló como pudo el lazo y rozó levemente la nota inscrita en él.

"Ti amo, Hope, per sempre tuo.

Acarició con ternura ese pequeño osito de peluche que reflejaba perfectamente su amor por la pequeña y alocada Hope, una sonrisa tierna se dibujó en su rostro al recordar el día en que le regaló el peluche, ese muñeco creado por él, que le costó horrores hacer pero que valió la pena. Una lágrima cayó de su rostro al darse cuenta que tanto esfuerzo, tanto amor sirvió solamente para destrozar su corazón, su alma. ¿Cómo había podido amar tanto a Hope y odiarla ahora como si la vida le fuese en ello? ¿Por qué Hope había jugado con su alma hasta destrozarle? ¿ese amor que una vez sintió podría salvarse?

- Depende de ti, piccola mía. -soltó el peluche y tomó su teléfono, tras marcar el número que tenía grabado en su cabeza se preparó para hacer lo que una vez le destrozó el alma.- ¿Enzo? Estoy preparado.


¡Gracias por leerme! Bueno, y gracias por vuestra GRAN PACIENCIA. Siento de verdad haberme retrasado tanto, pero he tenido muchos problemas de parte de los normales y he tardado una semana más de lo esperado. Casi no está editado, ojalá no haya muchas faltas de ortografía. Se supone que en este episodio íbamos a ver más que esto, sobre la fiesta y demás pero pensé que lo mejor era cortarlo aquí o quedaría demasiado largo. Y como ahora mismo tengo muchas ideas y creo que tiempo puedo dejar lo mejor para los siguientes episodios.

Tengo que haceros unas preguntas antes de nada.

1: ¿Qué pensáis de Damon Salvatore?

2: ¿Qué pensáis sobre la relación de amor-odio de Hope y Damon?

3: ¿Y de Elena? ¿Creéis que está actuando como es debido?

4: Y lo más importante: ¿qué creéis que vendrá en el siguiente episodio? Abajo os dejaré una serie de spoilers, os prometo que si hay alguien que acierte le enviaré un pequeño adelanto.


RONDA DE SPOILERS:

Tres mentiras y dos verdades:

1: Flashback de Damon y Hope. Su pasado.

2: Reencuentro de Klaus y Stefan.

3: Escena Delena retorcida.

4: Escena subida de tono de Hope y Elena.

5: Dex.


¡Espero vuestras opiniones! ¡Os quiero mucho!

Noe.