Advertencia: Los personajes de Yuuri On Ice y el universo de Harry Potter no me pertenecen, yo únicamente los utilizo a manera de sutil entretenimiento.
Capítulo sujeto a cambios futuros. ¡Gracias por leer y comentar!
Capítulo II
En su semana inicial en Hogwarts, Victor se había visto en la necesidad de aprender varias lecciones, las cuales, claro estaba, le servirían como referencia si acaso planeaba quedarse ahí durante dos años más.
La primera fue que si bien las reglas del colegio eran estrictas, Durmstrang superaba con creces los métodos disciplinarios; aunque tampoco es como si Victor fuera a quejarse por ello. Prefería mil veces tener a cada respectivo jefe de casa o, en su defecto, personal docente aplicando sanciones acordes a la falta cometida pues solían ser imparciales, justos y jamás abusaban del poder investidos en ellos. Y Victor esperaba no acarrearse ningún problema que llamara demasiado la atención, se lo había prometido a Yakov, por lo tanto estaba dispuesto a cumplir pues el pobre hombre sólo le mostró apoyo incondicional desde incluso antes que su abuela falleciera. Pese al constante afán que tenía por ir contra las figuras de autoridad, no quería decepcionarlo y parecer un ingrato insufrible.
La segunda fue que no erró al imaginar que Hogwarts era un sitio enorme. Sin ánimos de mentir, le costó horrores llegar sano y salvo hasta sus respectivas clases, ganándose en consecuencia algunas amonestaciones verbales al respecto; más con decir era nuevo pues venia desde Rusia ningún profesor fue duro con él, aunque tampoco dudaron hacerle saber que no serían indulgentes si aquello se le volvía una costumbre.
Chris, en un acto de buena voluntad, intentó darle un tour por las vías principales del castillo, mostrándole qué caminos tomar, hacía dónde dirigirse o cuáles áreas era mejor ni acercarse, mas para Victor parecía casi imposible retener todas esas indicaciones de un día a otro. ¡Apenas y sabía en qué dirección se hallaban los dormitorios! Aunque tuviera muy buena orientación, le tomaría meses aprender a desplazarse por el colegio a libertad.
La tercera debió tomarla más bien como una mala experiencia que no volvería a repetir si estaba en sus manos, y eso era jamás hacer caso de Peeves, un grosero e insoportable poltergeist cuyo máximo propósito parecía girar en divertirse a costa de otros. Chris le había dicho que amenazarle con llamar al Barón Sanguinario le sería suficiente para espantarlo, no obstante, eso no evitó le lanzara globos con agua u otras sustancias cuyo origen prefería seguir ignorando, muchas gracias.
Y el último punto, aunque no menos importante: sus clases con Gryffindor no iban todo lo bien que a él le hubiera gustado.
Durante la temporada que estudió en Durmstrang, Victor había conseguido acreditar sus TIMOS satisfactoriamente; no tenía muchos amigos con los cuales distraerse, por lo cual obtuvo notas sobresalientes permitiéndole así tomar cierto número de materias ése año, debido a ello, coincidía con los leones en tres clases: Defensa Contra Las Artes Oscuras, Pociones e Historia de la Magia, cada una en intervalos muy distintos entre si.
Por eso, aquella mañana Victor se levantó más temprano de lo usual, desayunó en el gran comedor con poca compañía pues eran escasos los estudiantes que madrugaban a menos que fuera necesario, para después dirigirse al aula donde tomaría su primera asignación que, según marcaba el horario, compartiría con Gryffindor. Tras ingresar al salón vacío, Victor eligió un asiento libre en el cual pudiera darse cuenta quién entraba o no, acomodándose ahí. Cinco minutos después, sus compañeros arribaron; entre ellos aquel joven de gafas. Lo reconoció de inmediato gracias a su constante afán por llevar los brazos a rebosar de pesados libros, añadido al pausado caminar, casi como si buscara ser invisible a ojos ajenos. ¿Tal actitud se debía a que estaría compartiendo un mismo espacio con Slytherin?
Importándole poco no ser nada discreto, Victor le observó sentarse junto a una chica de largo cabello rubio –la cual también portaba las mismas tonalidades escarlatas–, todo mientras pensaba alguna manera de hablar con él sin provocarle un ataque. Y para su total desgracia, le resultaba cada vez más complicado idear algún plan decente. Por supuesto no quería asustarlo, necesitaba entregarle la carta que todavía descansaba en el fondo del bolsillo de su túnica para, de ése modo, cada uno seguir ocupándose de sus respectivos asuntos.
O al menos así lo creía.
Victor aprendió tiempo atrás que si alguien prefería estar solo era conveniente respetar su decisión.
De un instante a otro, el profesor comenzó a formular preguntas relacionadas con criaturas nocturnas y cómo enfrentarlas sin morir en el intento. Nadie dijo nada al inicio, después Yuuri, mostrando una gran inteligencia, respondió sin titubear cada una ganándose así algunos puntos extra en beneficio de su casa, pese a los ácidos comentarios que algunos Slytherin profirieron entre susurros mal intencionados. ¿Y a ellos que más les daba? Todos tuvieron la misma oportunidad para contestar, empero ni siquiera se molestaron en hacerlo, caramba. Le ponía de muy mal humor las actitudes de tal índole.
Entonces, durante los casi cuarenta minutos que todos estuvieron ahí dentro escuchando sobre factores de riesgo potencial relacionados con el tema, Victor pudo darse cuenta el chico Katsuki era brillante, sin embargo prefería mantener la boca cerrada a menos que fuera estrictamente necesario. Además, rara vez miraba los ojos de quien le hablaba, escondiéndose lo mejor posible tras la gruesa montura de las gafas que solía llevar puestas. Y, atentando contra toda su lógica, Victor se sintió genuinamente interesado en hablar con Yuuri fuera del propósito de entregarle su carta perdida. No sabía si era gracias a la intrigante aura que lo envolvía, o al hecho de que solía ser curioso por naturaleza pero lo encontraba fascinante.
Apoyando la mejilla sobre el dorso de su mano, Victor se preguntó cómo lograría flanquear semejante barrera y lograr algún acercamiento. Forzar cualquier intento por interactuar con Yuuri sólo le instaría a salir corriendo igual que un cervatillo aterrorizado. ¿Entonces qué hacer? Tras emitir un suspiro repleto de total resignación, se dedicó a garabatear incoherencias sobre el pergamino dónde se suponía debía tomar notas, sin prestarle atención a nada en particular. Chris, ubicado a su lado derecho, sonrió divertido ante la evidente frustración que dejaba tan claro en evidencia. Poco después, al finalizar aquel periodo, todos procedieron a abandonar el aula y Victor intentó darle alcance al chico Katsuki pero le resultó imposible porque casi lo vio correr en dirección contraria obstaculizándole la tarea pues, a esa hora, un mar de adolescentes, todos ellos cubiertos con túnicas correspondientes a sus casas, también buscaban dirigirse a otras clases.
Desanimado, simplemente aguardó que Chris le diera alcance.
—¿Te encuentras bien? —dijo este último mientras señalaba el camino a seguir pues Victor todavía presentaba algunos problemas de ubicación—. Hace rato parecías muy distraído.
—Sí, es sólo que apenas comienzo a tomar el ritmo del colegio —mintió.
Chris le observó. sin creerle del todo y después añadió:
—Mira, no quiero parecer entrometido ni nada pero... ¿te interesa Katsuki? —quiso saber sin mala intención—. No le quitaste los ojos de encima en toda la mañana. Es un buen tipo, algo extraño a mi parecer, pero bueno en general.
Victor frunció el entrecejo tras escuchar semejante declaración que, a su total juicio, sonó en extremo inapropiada. En realidad no había pedido su opinión al respecto, aun así Chris le cabía bien y soltarle algo como eso a bocajarro sin lugar a dudas le hubiera ofendido bastante, razón por la cual prefirió mantenerse callado y pensar qué haría a continuación. Victor sabía ése podía llegar a ser su peor defecto: hablar sin considerar demasiado las consecuencias.
Y entonces se le ocurrió podría obtener más información de Yuuri Katsuki a través del suizo. Si lo pensaba con detenimiento, Christophe había estudiado en Hogwarts desde su primer año, razón por la cual resultaba lógico pensar que tendría mayor credibilidad al respecto que cualquier otra cosa que pudiera escuchar a hurtadillas, o bien, directamente en otro lado por su cuenta. Quizá podría ser él quien le sacara la constante duda del por qué casi todos los miembros de Slytherin parecían despreciar tanto al tímido e introvertido Gryffindor, cosa que a Victor no le terminaba de cuadrar en absoluto. Se notaba a leguas Yuuri Katsuki era un joven tranquilo, de esos que preferían mil veces pasarse las tardes metido en la biblioteca estudiando a interactuar con los demás, mucho menos causarles algún problema innecesario.
Y sí, Victor también debería sentirse mal por utilizar a Chris de tal modo egoísta pues, desde su llegada al castillo, él no había hecho otra cosa que ayudarle a acelerar su proceso de adaptación lo mejor posible. Empero, se obligó a mandar lejos toda posible culpabilidad intentando auto convencerse sólo buscaba hacer una buena obra con alguien que parecía necesitarlo, punto. La curiosidad no tenía absolutamente nada que ver ahí; o al menos eso quería creer.
—Si no te molesta; ¿podría hacerte algunas preguntas? —Chris le miró sin disimular un ápice su latente curiosidad, más Victor espero no se notara demasiado cuánto aquel tema le interesaba.
—Dispara —Chris le guiñó un ojo ante lo cual Victor sonrió agradecido.
Justo en aquel instante ambos giraron en una esquina que convergía al final del pasillo y se toparon de frente con varios Hufflepuff, todos ellos ataviados con los vistosos uniformes y accesorios típicos del Quidditch. Y posiblemente Victor no les hubiera prestado mucha atención si no hubiese sido porque uno de ellos le dirigió una mirada tan hostil que lo hizo sentir escalofríos. Confundido ante tal reacción extremista, Victor se dijo que quizá lo imaginó pues no conocía al chico de nada, por tanto, restándole importancia, prosiguió su camino hacia los invernaderos en compañía de Chris.
—¿Tienes alguna idea del por qué tratan así a Katsuki? —fue directo, sin darle más vueltas al asunto.
—Debe ser culpa de JJ —respondió él de inmediato, sin dudar.
Victor no pudo evitar que una mueca se instalara en su rostro, casi de manera involuntaria. Desafortunadamente ya había tenido la desgracia de conocer a Jean Jacques Leroy –o JJ, como todos le llamaban–, cuando se toparon en la sala común de Slytherin dos días atrás, dónde todos pasaban casi todo su tiempo libre una vez las clases terminaban; pero sobraba decir no se llevó muy buena impresión del idiota aquel gracias a lo cual prefería evitarlo siempre que podía.
Y ahí comprendió por qué Chris le dijo, durante su primer viaje oficial a Hogwarts, no soportarían tener que lidiar con otro egocéntrico en la escuela. Leroy sin lugar a dudas poseía un ego tan inflado que bien podría flotar hasta la estratosfera sin problema, hablaba demasiado sobre cosas interesantes sólo para su agobiante grupo de seguidores, además de que se denominaba a si mismo "Rey" sólo porque era popular. Victor muchas veces en el pasado se vio en la necesidad de tratar con gente poco agradable y, si era sincero, prefería soportar babosas carnívoras a mantener algún tipo de interacción cercana con él.
Se sentía tan asqueado de sólo pensarlo.
—¿Y se puede saber qué cosa le hizo alguien como Katsuki a Leroy? —aunque lo intentaba, dentro de su cabeza tal disparate carecía de total sentido.
—Eres bastante curioso, ¿no? —Victor se encogió de hombros, animándole a continuar—. Esto que voy a contarte sólo son rumores, ya sabes, los típicos chismes de corredor que todo mundo cuenta si les interesa lo suficiente —dijo—. Según comentan, gracias a Katsuki el hermano mayor de JJ fue expulsado del colegio.
Victor le miró sorprendido; esperaba todo menos eso.
—¿En serio? ¿Que falta tan grave cometió para que tomaran semejante decisión tan drástica? Digo, McGonagall se ve no tolera la indisciplina pero, rozar ése límite...
—Ya te lo dije: sólo son rumores de muy mal gusto —procedió a explicarse—. Ethan cursaba su último año cuando todo se desató. Fue un verdadero escándalo y daba a entender que el asunto era, sin duda, muy delicado. Aún así los detalles nunca se supieron pues McGonagall, apelando a tratar todo a puertas cerradas, requirió el apoyo de sólo dos o tres profesores.
Victor asintió, encontrándole mucho sentido. La directora intentó solucionar el problema dónde ella poseía suficiente poder y autoridad con tal de evitar alguna represalia contra Yuuri, pues él había interpuso la queja formal. Inteligente, por supuesto, aunque arriesgado en cierta manera.
—¿Entonces debo suponer que todo esto sucedió el año pasado? —Chris le concedió razón.
—Era el último curso de Ethan, nosotros en cambio estábamos apenas en quinto. Nada más enterarse, los padres de Jean casi se volvieron locos; vinieron aquí muchas veces amenazando con presentar el caso ante un jurado del Ministerio, importándoles poco montar un alboroto frente al cuerpo estudiantil —movió la cabeza como si desaprobara ese comportamiento inapropiado—. Y las cosas empeoraron cuando Yuuri, en una ocasión, fue interceptado por la señora Leroy; esa mujer demente lo hizo terminar en la enfermería con un hombro dislocado. Desde entonces McGonagall les prohibió entrar en Hogwarts excepto durante partidos de Quidditch o eventos de importancia. Si hay muchos, muchos testigos no se atreverían a hacer nada sin temor a las consecuencias, ¿entiendes?
Victor dijo que sí, pero en realidad distaba mucho de hacerlo.
—¿En serio cumplieron su amenaza? —la confusión de Victor era notable—. Quiero decir, para que optaran por elegir semejante método necesitaba ser un asunto en extremo delicado. Nadie en sus cabales buscaría el amparo de la máxima autoridad británica sólo por un problema entre niños aún en edad escolar, que bien podría haberse solucionado ante la presencia del director.
Chris le miró y en sus ojos verde agua pudo ver un brillo de audacia e inteligencia.
—Concuerdo totalmente contigo, pero sí hubo gente del Ministerio involucrada —Victor en serio no se lo podía creer—. Durante semanas le hicieron algunas visitas de rutina a McGonagall —agregó un gesto despectivo con su mano—; ya podrás imaginarte cuán furiosa se puso. Casi los echó a patadas de aquí aún pese a ser una investigación oficial.
—¿Y los padres de Yuuri dejaron que esto pasara y ya? —preguntó indignado al vislumbrar los dos principales campanarios del castillo.
—No creo que marcara la diferencia si ellos intervenían porque Yuuri es hijo de muggles —el ruso dejó escapar un "oh" suave—. Para no hacerte el cuento largo, al final Ethan si terminó siendo expulsado pese a todos los intentos de su familia para evitarlo. Inclusive hay quienes aseguran está cumpliendo una pequeña condena en Azkaban, pero la gente habla demasiado cuando le niegan información fidedigna —aseveró sin gracia—. Desde entonces Leroy ha convertido la vida de Katsuki en un verdadero infierno.
—Lo tomó igual que una afrenta personal —concluyó.
—Exacto.
—¡Pero es tan injusto! —Chris lo entendía—. Se supone que todo fue culpa de ese chico. ¿Por qué demonios atormentarle así?
—Bueno, Jean adoraba ciegamente a Ethan; casi veía al muy bastardo como a un ídolo. Y, si soy sincero contigo, no era para menos: lo habían hecho prefecto, tenía las mejores calificaciones de su generación, era premio anual y todos los profesores le adoraban. En resumidas cuentas, Leroy jamás pudo perdonarle a Katsuki haber propiciado su expulsión pues tenía un futuro brillante asegurado una vez se graduara. Desde entonces ha dicho y hecho cosas contra Yuuri, las chicas le siguen la corriente con mucha facilidad y el pobre sólo se dedicó a bajar la cabeza.
—¿Por qué no hablarlo con McGonagall? —prosiguió—. Apuesto ella se aseguraría de terminar con esto sin problema.
—Yo creo que hacer algo así sólo empeoraría todo, ¿no te parece? —Chris le hizo ver.
Victor no supo contestarle mientras ingresaban al área dónde los invernaderos estaban ubicados. Fuera, el clima era agradablemente templado y les permitiría trabajar con relativa comodidad, al menos si no comenzaba a llover. Tras ocupar un sitio en la extensa mesa interior del invernadero más apartado, Victor sufrió los efectos del radical cambio de temperatura diciéndose pronto necesitaría prescindir de su túnica o se arriesgaría a sufrir un golpe de calor que lo dejaría mareado durante horas. Estaba bastante acostumbrado al frío, Rusia se caracterizaba por tener inviernos muy crudos, pero los climas cálidos no eran precisamente su fuerte gracias a ése detalle.
Cuando el sitio se llenó casi en su totalidad caldeando el ambiente en demasía, la profesora Sprout hizo acto de presencia dándoles un pequeño resumen de los temas a estudiar durante aquel año, solicitándoles luego hacer uso de los guantes de piel de dragón ubicados frente a ellos pues ese día tratarían con tentáculas venenosas.
—¿Alguno de ustedes podría proporcionarme una descripción? —les miró a todos esperando recibir alguna respuesta.
Victor levantó su mano—. Es una planta venenosa tipo "C" cuya estructura se compone mayoritariamente por espinas, posee movilidad para atrapar a su respectiva presa; también expulsa las toxinas desde los brotes y puede llegar a ser mortal.
—Excelente, cinco puntos para Slytherin —premió ella complacida—. Ahora que sabemos un poco más respecto a nuestro material de trabajo, van a elegir un compañero e intentarán conseguir algunas semillas, de ése modo aseguraremos más ejemplares a futuro. Tienen autorizado el uso de varitas, pero extremen ciertas precauciones; si bien las téntaculas aquí son jóvenes y las espinas todavía no producen veneno suficiente para ser fatales, en caso de tocarlas los enviará durante semanas a la enfermería. ¿Queda claro? ¡No quiero ningún incidente aquí!
Hubo un pequeño barullo al seleccionar cada quien a su respectiva pareja, con la cual se dispusieron en seguida a realizar la tarea encomendada. Sin titubear, Victor se acercó a una de las macetas con varita en mano y Chris, entre tanto, aguardaba justo detrás esperando el momento propicio para hacerse con algunas semillas una vez tuviera oportunidad. Conjurando un encantamiento para aturdir a la planta sin mayor problema, le permitió a Christophe tomar lo justo y necesario aunque no sin ciertos problemas pues el pequeño arbusto se resistía con gran ímpetu.
—¿Las tienes? —Victor se asomó a verlas. En efecto ahí estaban, reposando en la mano enguantada de su amigo profiriendo un sonido de traqueteo leve.
—¡Eso es genial! Y durante nuestro primer intento —Chris le señaló a unos chicos dos pasos detrás.
Ellos parecían tener serios problemas en acortar distancias porque la téntacula no cesaba en sus intentos por estrangularles a la mínima muestra de provocación.
Entregándole a la profesora Sprout su botín, Victor siguió dándole vueltas a lo que Chris le había contado. Todavía no le encontraba ningún sentido, esa historia parecía tener demasiados huecos por llenar pues muchas cosas no encajaban entre si. Victor creyó que con esa información sus dudas se despejarían, en cambio no hizo otra cosa que aumentarlas considerablemente haciéndolo querer averiguar todavía más.
Retirándose hacía una esquina, los dos esperaron que todos concluyeron para comenzar otra tarea y, aprovechando la distracción del momento, se aventuró a preguntarle otra vez.
—¿Chris? —el suizo le miró dándole a entender tenía toda su atención—. Quizá voy a sonar muy obstinado al respecto pero, ¿el hermano de Leroy a qué casa pertenecía?
Christophe hizo un mohín apenado—. Gryffindor, por supuesto.
Victor dirigió sus ojos azules hacia uno de los ventanales empeñados del invernadero buscando mirar a través de ellos, más le resultó imposible.
¿Qué clase de secretos indescifrables giraban torno a Yuuri Katsuki?
¡Gracias por cada comentario, los favoritos y seguidores! En verdad me siento muy contenta de ver la pequeña aceptación del fic. ¡Los adoró a todos en verdad! Me encantaría recibir todas sus opiniones al respecto, dejar un pequeño review no toma mucho tiempo y hacen a esta pseudo escritora inmensamente feliz. ¡No saben cuánto!
¿Alguna idea de quién es el chico Hufflepuff que miró feo a Victor? Se los dejo de tarea ;D
Sin más, espero pasen un excelente inicio de semana, que sus días sean muy productivos y estén bien allá dónde se encuentren.
¡Saludos cordiales!
PD: Al responder los reviews un lector me dejó un mensaje en anónimo diciéndome que alguien le había recomendado este fic -insertar aquí baile de la victoria- si estás leyendo esto, ¿serías tan amable de decirme quién lo hizo? Tan sólo para expresarle mis más profundo agradecimiento. ¡Por favor!
