He dudado muchísimo en actualizar. Solo tengo este episodio y el catorce escritos, la verdad es que me da bastante miedo no saber cuando voy a volver a tener inspiración para escribir Delena, espero que esto pase pronto, y para los que aún no lo sepáis, Nina confirmó en instagram que se marchaba de TVD, no tendremos a Elena en TVDs7.

Ahora mismo, al igual que mucha gente, me encuentro en un callejón sin salida. Dadme tiempo, no voy a abandonar ninguna de mis historias. No me van a quitar esto.

Ahora si, ¡a leer!


Episodio 13: Tensión "Bourbon"

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El amor es una droga que te va consumiendo con el tiempo y no te das cuenta del daño que hace hasta que lo has perdido, en el caso de Elena y de Stefan, no han sentido un dolor tan insoportable como el que estaban sufriendo en esos mismos instantes, para ellos la balanza se inclinaba en el lado contrario, estaban muy bien hasta que sus ojos se cruzaron con el muchacho de mirada divertida que estaba a unos escasos pasos delante de ellos.

Klaus los miró detenidamente sin un ápice de vergüenza, no había pasado el tiempo suficiente para que los recuerdos dolieran pero si para necesitar observar minuciosamente cada detalle de los hermanos Gilbert. Los quería con locura, la primera vez que los vio fue la experiencia más increíble que hubiese sentido en toda su corta vida, pero también una de las más traumáticas, no por romper la relación de los Gilbert sino por perder al amor de su vida.

Y ahora tenía una oportunidad, el destino le brindaba una última esperanza y él no pensaba desperdiciar el tiempo que le había sido otorgado.

Una sonrisa socarrona apareció en su rostro. Stefan que no le había quitado el ojo de encima se quedó quieto, rígido, parecía tan irreal, que estuviera allí era como un sueño, o una pesadilla hecha realidad, ¿qué hacía ahí? ¿cómo sabía que estaba allí? quiso golpearse allí mismo pero se retuvo de quedar en ridículo, claro que estaba allí, había ido a visitar a su hermana ni mucho menos era porque supiera que tanto Elena como él estaban allí viviendo obligados, ¿o si? sin querer mostrar ni un atisbo de esperanza clavó sus ojos verdes en la mirada penetrante de ese cerdo traidor, nunca más se dejaría engañar por un hombre y mucho menos por eso que llaman amor.

- Hola. -ese acento inglés que un día los volvió locos a ambos les hizo estremecerse, fue un escalofrío que recorrió todo su cuerpo, mandando señales muy claras a su cerebro, pero ninguno de los dos hermanos estaban pensando lo mismo, Stefan necesitaba de todo su autocontrol para no dejarse llevar por todos esos recuerdos que le golpeaban, recordándole una época mejor, y Elena, bueno, ella era un caso diferente, también tenía que luchar consigo misma, pero no por sentir lo que sentía su hermano, sino por todo lo contrario, era la primera vez en mucho tiempo que ver a Klaus o saber algo de él no le afectaba con la misma intensidad, ¿cuándo había cambiado eso? ¿cuándo había dejado de sentir que se moría con solo recordarle? ¿desde cuando se sentía tan… indiferente?

- Lárgate de aquí, Klaus. -escupió con odio, cuando quiso darse cuenta ya había dado un paso al frente, no para enfrentarse a su ex prometido sino para impedir que su hermano saliese herido. Sí que habían cambiado cosas desde la última vez que estuvieron los tres juntos, en la misma sala.

- Lena. -susurró. Aquello le enfureció aún más si era posible. Nadie la llamaba así y mucho menos él, había perdido todo derecho sobre ella, apretó los labios hasta formar una pequeña línea, casi quiso gritarle pero prefirió permanecer en silencio, sopesando los pros y los contras de golpear hasta matar al hermanastro de Hope Mikaelson, ¿iría contra las normas de la casa? no lo sabía pero tampoco le importaba en absoluto.- ¿Qué estáis haciendo en Nueva Orleans? ¿de vacaciones?

- Lárgate de aquí, Klaus. -repitió con la misma precisión que minutos atrás, no es que no tuviera nada mejor que decir es que si pensaba solo un segundo en algo mejor acabaría lanzándose a su yugular, como un depredador.- Ahora.

- Lo de ahí atrás. -señaló con la cabeza.- Es mi casa, no sé si os habréis dado cuenta, pero habéis salido de ahí.

- ¿No espías ahora? ¿GPs? ¿Algo así?

- Stef, si quisiera seguirte ya lo habría hecho, esperaba que me devolvieras las llamadas. -dijo sincero, casi temiendo la respuesta de Stefan.- Sabes que…

- Que cara tienes. -escupió Elena, esta vez fue Stefan quien sostuvo a su hermana pero eso no le impidió intentar alcanzarlo.- ¡Lárgate de nuestras vidas hijo de puta!

- Vete de aquí Klaus, no podré retenerla durante mucho más tiempo. -era cierto, la chica se dobló en sí misma buscando el punto débil de su hermano, tampoco lo hacía con mucha fuerza, realmente quería que Stefan la sostuviera para que no hiciera ninguna locura, pero desde que se había dado cuenta que Klaus no le afectaba de la misma forma y lo que eso significaba en su corazón, no podía pensar con claridad, solo quería golpearlo y suplicarle el porqué de todo lo que su vida se había convertido con su traición.

Klaus los miró unos segundos antes de soltar una bocanada de aire y rendirse, tal vez su oportunidad para solucionar las cosas tendría que esperar un rato más, de todos modos no parecía que los Gilbert estuvieran allí de visita, podría jugarse su carrera en Londres que Hope tenía algo que ver con todo esto.

- Si me disculpáis. -pasó por delante de la pareja, en el último momento, antes de desaparecer en la entrada del bloque de pisos lanzó una última mirada esperanzadora a Stefan, pero el chico estaba de espaldas a él, reteniendo a su hermana con las poca voluntad que tenía. Suspiró resignado y se adentró en lo que una vez fue su hogar.

La habitación estaba completamente a oscuras a excepción de una pequeña luz que provenía del flexo de su escritorio. Stefan se había pasado dos horas guardando cosas en maletas, sin mirar dónde iba qué o cómo lo estaba metiendo todo, su cabeza no dejaba de pensar en esos diez horribles minutos donde le dijo a Klaus que se marchaba para siempre, ¿sería capaz de hacerlo? ¿marcharse?

No quería darle muchas vueltas, se secó las lágrimas con el puño de su camiseta y cerró la última maleta, miró por un momento el desastre que era su habitación y eso le ayudó a aclararse, iba a largarse, esa misma noche si era necesario, no podía vivir un minuto más en ese lugar, no porque le recordase a Klaus sino porque si aguantaba aunque fuese solo una noche más, al día siguiente encontraría una excusa para quedarse y no estaba dispuesto a rebajarse tanto.

Tomó la foto que reposaba en su mesilla. Era lo único que no había guardado, en ella salían Elena y él, agarrados con fuerza sosteniendo la cámara, parecían felices, como si la mierda del mundo real no les afectase, la foto se la sacaron en Ibiza, cuando Elena se graduó en el instituto, Stefan quiso darle un regalo en condiciones, un viaje a España era lo más acorde en esa historia, era cierto que los dos hermanos llevaban un tiempo distanciados, desde la muerte de sus padres las cosas habían cambiado bastante entre ellos pero eso no quitaba que la conexión que compartían hubiese desaparecido, ambos podían sentir cuando una cosa estaba mal en el otro, siempre juntos. Sonrió melancólico, no tenía ningún lugar a donde ir, pero tampoco sería muy complicado largarse de esa ciudad y de Klaus Mikaelson. Tomó el teléfono que se encontraba en la cama, lo tenía apagado, dudó en encenderlo, porque eso sería enfrentarse a las llamadas perdidas de Klaus o peor, al vacío. Cambiando completamente de opinión cogió el teléfono inalámbrico y pulsó ese número que se sabía de memoria, hablar con su hermana sería la solución.

Llevaba sin hablar con su hermana en condiciones demasiado tiempo, casi más de dos años, no era porque esa distancia los hubiese separado del todo, sino porque la chica se centró muchísimo en sus estudios mientras él estuvo por Europa viajando y trabajando, el único contacto serio que habían tenido fue por medio de llamadas de skype, breves pero justas, donde habían hablado del trabajo y de los amigos pero nunca nada más personal, mientras esperaba que la chica descolgara se preguntó así mismo porque nunca hablaron de parejas ni de sentimientos.

Esperó pacientemente a que la chica contestara, si no recordaba mal estaba trabajando en la biblioteca de una universidad por lo que, viendo la hora que era, ya tendría que estar en su casa, bien lejos del silencio enloquecedor de ese lugar.

- ¿Stef? -se oía música de fondo, escuchar la voz de su hermana le afectó de la forma que creía, tranquilizando su corazón.- ¿Stefan?

- Perdona. -cerró los ojos pero entonces cayó en la cuenta.- Elena, ¿dónde estás?

- ¿En serio? -bufó.- Estamos a kilómetros, kilómetros de distancia, ¿vas a reñirme porque esté en una fiesta? No, Stef para eso no llames. -soltó una risita ahogada.

- No estás borracha, ¿verdad?

- No pienso responder a eso, letrado.

- Estás borracha, no sabes ni lo que dices. -rodó los ojos desesperado, necesitaba a su hermana y esta estaba disfrutando del día, seguramente con sus amigas y con…- ¿Y tu novio?

- ¿Ahora te preocupas por eso? Stef quise presentártelo cuando era solo mi amigo y me dijiste que estabas muy ocupado, ¿recuerdas?

Asintió sabiendo que la chica no podía verle. Lo recordaba bien pero no se negó por negarse, esa semana y el mes entero estaba bastante atareado con asuntos que le necesitaban a él en persona, no podía simplemente viajar desde Dublín sólo para conocer a un simple amigo, si alguien le hubiese dicho, que ese chico tiempo después sería más que amigo entonces si hubiese estado allí con un bate de beísbol y con una lista de lo que debe y no hacer con su hermana.

- Stef, ¿sigues ahí? -el bullicio se iba dispersando, Elena estaría en el baño o en el exterior de donde estuviese.- ¿Qué ha pasado?

- Muchas cosas, Lena. Me he enamorado.

- Oh mi amor, ¿qué te ha hecho?

- Romperme el corazón. -soltó todo el aire que llevaba conteniendo desde que salió del bar.- Lena, me equivoqué, creí que estaba hecho para mi. Tiene novia… y…

- ¿Novia? ¿Te has metido con un hombre con pareja?

- ¿Eso es lo único que te sorprende? -no esperaba para nada que dijese eso después de confesarle que le gustaba un hombre, pero al mismo tiempo agradeció esa reacción quería decir que no había problema con su orientación sexual.

- Stef, no importa si eres gay o hetero, lo que importa es que no deben hacerte daño. No te mereces eso, ¿a quién tengo que patearle el trasero?

"A Klaus Mikaelson"

¿Decir eso hubiese cambiado las cosas? seguramente, pero en el momento en que abrió la boca para decir su nombre el timbre empezó a sonar con mucha fuerza, incluso el individuo que iba a pagarle el timbre empezó también a golpear la puerta, frunció el ceño, soltando el teléfono sin decirle nada a su hermana se dirigió a la entrada de su apartamento, tomó un paraguas y se preparó para golpear al vecino borracho de arriba o a asustar a sus vecinos de diez años que vivían al final del pasillo.

Abrió la puerta sin comprobar de quien se trataba, para su sorpresa ni eran sus vecinos de diez años ni mucho menos el borracho que daba por culo hasta dormido, aunque bien podría haber sido él, porque por lo menos podría haber lidiado con ese tipo.

- ¿Klaus…? -le tembló la voz en el último segundo pero aún mantenía el bate bien agarrado y las ganas de asustar y golpear habían aumentado al ver la poca vergüenza que tenía su ex amigo.- ¿¡Qué mierda estás haciendo aquí!?

Klaus alzó la cabeza, había estado todo el rato mirando sus zapatos como si se tratase de la cosa más importante del mundo, pero ahora que tenía a Stefan delante todo le estalló en la cara, ¿qué podía hacer ahora? no había pensado en ello cuando salió corriendo y llamó a todos sus contactos buscando información del chico sobre algún viaje o algo por el estilo, cuando dio con su nombre no dudó en ir a buscarle rogando a todos los dioses que existían y los que no existían para que su amigo aún estuviese en su desastroso apartamento, pero de ahí no había pensando en el después.

Solo le quedaba una cosa por hacer, lo que llevaba deseando desde que el chico le confesó que le quería. Dio un paso hacia adelante y tomó su rostro entre las manos, Stefan no tuvo oportunidad de prever sus intenciones porque cuando su cabeza empezó a funcionar ya tenía los labios de Klaus sobre los suyos, no era el beso que había deseado desde que se dio cuenta que sentía algo más que amistad hacia el rubio, pero, ¿desde cuando la realidad cumplía con la ficción? nunca y ahí estaba la prueba viviente de ello, un beso forzado, ninguno de los dos parecía realmente cómodo con esa muestra efusiva de ¿cariño? ¿algo más? Stefan retrocedió por pura inercia provocando un efecto dominó en Klaus, el cual no dudó en empujar al chico hacia el interior.

- Stefan.

- ¿Klaus?

Klaus sonrió aunque bien podría haber sido una sonrisa sacada de un pasaje de la biblia que hablase del apocalipsis. Stefan negó con la cabeza, pero tan extasiado como estaba no pudo hacer mucho, ni quiso, cuando el rubio volvió a lanzarse contra él. Esta vez el beso fue diferente, deseado por ambas partes, por unos segundos ambos se convirtieron en una masa de manos y lenguas, donde no se sabía quien estaba haciendo qué ni el porqué. Stefan sabía lo que sentía hacia su amigo, pero Klaus no, solamente estaba luchando con lo que sentía y lo que sentía era que no quería perder a la única persona que estaba siempre ahí, pasase lo que pasase, por eso le arrancó la camiseta arañando parte de su pecho, Stefan soltó un alarido pero no lo paró, todo lo contrario se desabrocho los pantalones al mismo tiempo que Klaus se deshacía de su ropa, ambos se miraron unos segundos y como siempre pasaba en ellos una promesa estaba detrás de esa intensa mirada.

Klaus caminó decidido por los largos pasillos del bloque de pisos de la Calle Bourbon, aún recordaba cuando su padre le legó esa zona a él y a su pequeña hermana Hope, había estado dispuesto a comprar ese edificio completo a su hermana sólo para poder contemplar las maravillosas vistas de Nueva Orleans cada mañana al despertar al lado de Gilbert, pero las cosas se complicaron esa noche que cambió la vida de Klaus y los hermanos Gilbert, no quería recordar, ni mucho menos trasladarse a esa época y aunque se arrepentía del daño que causó a esos pobres chicos el no se sentía mal consigo mismo, había disfrutado, experimentado y había encontrado el amor, no se podía pedir más nada, solo que durara para siempre.

Varias personas voltearon con su presencia, algunos no supieron de que lo conocían o porque ese hombre trajeado le resultaba familiar, otros simplemente querían desaparecer de allí ya fuese para esconderse o para irle con el cuento a su jefa, pero a Klaus le daba igual, Mikael le había citado allí, alegando que la pequeña de la familia le necesitaba, ¿y él se iba a negar? no es que tuviese nada mejor que hacer, que rogarle a Stefan para que volviesen a estar juntos, como sabía que eso iba a resultar imposible decidió llegar a la ciudad para aprovechar mejor su tiempo.

- Señor, no puede estar aquí. -clavó sus ojos en la figura de la chica que se había atrevido a plantarle cara, le resultaba familiar, era morena, rostro simpático, delgada de tez pálida, la conocía pero no caía de que.- Sin aviso previo, Mikaelson.

"Mikaelson"

La forma de decir su apellido fue la clave para recordar dónde la había visto por primera vez, fue en Londres, cuando su hermano pequeño decidió plantarle cara a la familia pidiendo expresamente trabajar para Hope, debido a que se había enamorado de una de sus trabajadoras.

- Claire. Davina Claire. -dijo con orgullo fingido, miró a su alrededor de forma exagerada.- No veo por aquí a la dueña estirada. Ni a mi hermanito.

- ¿Es eso una amenaza?

- Una observación. -puntualizó con una sonrisa socarrona en los labios. Davina apretó los puños pero se mantuvo natural, bastantes problemas tenía para añadir otro Mikaelson a la ecuación.- Dime, ¿cómo es posible que aún sigas aquí, pequeña hada?

- ¿Hada? -se cruzó de brazos, le daba igual ser una empleada enfrentándose a un multimillonario, cuando se trataba de su aspecto físico o de sus cualidades no pensaba, ni por asomo, rebajarse.- Mire Mikaelson, tenemos bastantes problemas aquí para…

- ¿Se puede saber porqué hay tanto alboroto en mi casa? ¿No os he dicho miles de…? -la voz estridente de Hope fue apagándose a medida que avanzaba por el pasillo, en cuanto sus ojos verdes esmeralda coincidieron con los azules de Klaus, toda muestra de enfado desapareció por completo, Davina tragó saliva ruidosamente y con una disculpa casi inaudible desapareció de allí como si nunca hubiese estado realmente.

- Hope, princesita Mikaelson. Cuanto tiempo.

- Desaparece.

- Realmente quieres que me quede, así que vamos a dejar las tonterías para los críos y los del servicio.

- He dicho que desaparezcas de mi vida. -gruñó muy bajito. Pero enseguida recuperó su carácter natural, aquel que había forjado desde que conoció a los Mikaelson y destruyeron todo lo que ella creía puro e inocente. Si, les debía mucho pero eso no era excusa para aguantar las ideas y venidas del peor de todos.- ¿Quién te ha mandado, Mikaelson?

Klaus dudó. Lanzó un vistazo para comprobar con sus propios ojos el respeto y el miedo que le tenían a la dueña, no había ni un alma por allí, mientras avanzaba en su dirección pensó si era porque sabían la verdad o porque temían más la versión de Hope asustada que la de dando órdenes, como fuese agradeció que ni siquiera Stefan o Elena pudiesen verle.

- Oh, mi dulce y pequeña princesita, te has vuelto muy rebelde en este tiempo. -se acercó de forma amenazadora, era la primera vez que Hope no venía venir ese movimiento, se había pasado muchos años analizando cada paso que daba Klaus y esta vez, debido al tiempo que llevaban sin verse no lo vio venir, por lo que el rubio la acorraló contra la pared casi sin dificultad. La chica cerró los ojos, el aroma del inglés embriagó cada parte de su cuerpo, consiguiendo que su parte más íntima temblara, el sexo con Stefan era muy reciente, unido a los golpes emocionales que había tenido últimamente sus barreras se reducían a la nada, tenía que hacer algo rápido.- ¿Sabes como te he echado de menos?

Fue como una señal. Un interruptor. Esas siete palabras fueron suficientes para que la Hope que era normalmente, las veinticinco horas del día, saliera a la luz, pero de la forma más brusca y directa.

Con un empujón lo apartó de su cuerpo, de su espacio personal. Una sonrisa, igual o más maquiavélica que la de su hermanastro apareció en su rostro, se limpió las manos con el traje mientras pensaba cual sería el golpe emocional más llamativo.

- ¿Sabes lo que no he echado de menos, Nik? -se mordió el labio.- Tus indirectas, tus golpes bajos. -a medida que le devolvía los golpes se acercaba a él, con elegancia, poder, brío.- Tu supuesta virilidad, tus quieros pero no puedo. ¿Sabes lo que sí he echado de menos?

Klaus alzó la cabeza esperando su movimiento con astucia, estaba tan orgullosa de que las palabras no se trabaran, de que su maldad fluyera con naturalidad que olvidó completamente con quien estaba tratando.

- Vamos, di valiente, ¿que echas de menos? Sé sincera. A mi. -la tomó del rostro con fuerza, clavando sus uñas en su fina piel, Hope no soltó ni un sonido, cosa que sorprendió gratamente a Klaus.- Wow, valiente e inteligente. Sabes que odio que te quejes, preciosa. -lamió su pómulo derecho, desde su mandíbula hasta el interior.- Deliciosa… ¿recuerdas como te quiero, puta?

La empujó con fuerza contra el suelo. Fue el único sonido que se escuchó en ese momento, Klaus estaba enfadado, apunto de estallar, una vez más se había dejado llevar por lo que Hope representaba, pero demonios, pensó, había valido la pena. Las lágrimas corrían por sus mejillas ya húmedas, Hope no alzó el rostro, no estaba dispuesta a demostrarle que aún tenía algún control sobre él, aunque fuese mentira, su obsesión lo demostraba a cada momento.

- Padre llamó. Me quiere aquí, teme que la pobre de su niñita haga alguna tontería. ¿Sigues con la mierda de Salvatore?

- Tu si que eres una mierda. -escupió con odio, Klaus sonrió.- No volverás a hacerme daño, nunca más.

- Siempre dices lo mismo. Si me disculpas. -señaló el pasillo, para después desaparecer con paso ligero, aunque nunca lo diría, le dolía más a él el daño que le causaba que a ella misma, sólo era una forma, un poco extrema, de demostrarle lo cruel que podía ser el mundo, como todo podía irse a la mierda en cuestión de segundos, él lo sabía por experiencia propia, simplemente quería ayudarla a entenderlo.

La estaba completamente vacía a esas horas de la tarde excepto por cinco personas, repartidas en ese enorme y lúgubre lugar, cada uno por motivos diferentes pero aún así estaban allí para comprobar el estado físico de Camille. Damon y Enzo estaban sentados lo más cerca posible del pasillo, para que cuando el médico pasara fuesen los primeros en ser informados, la otra pareja estaba un poco más apartada, un chico, Stefan, estaba recostado en el suelo, con la cabeza apoyada en la pared, mientras que Elena seguía sumida en sus pensamientos, sentada en una de las sillas más alejado del exterior, aunque si lo pensaba un poco más no se estaba alejando de la multitud sino de Damon, desde que su hermano y ella habían llegado allí, Damon no parecía muy afectado, todo lo contrario, Elena podía jurar que vio un atisbo de alegría en sus ojos, no, no estaba dispuesta a afrontar eso, no después de haberse enfrentado a sus demonios un rato atrás.

Y era eso, no el tema de Damon, lo que la tenía tan callada y estresada. Klaus Mikaelson había vuelto a su vida y ella no tenía ni puñetera idea del porqué ni del para qué. Si eso era otro truco de la sucia hija de puta de Hope lo iban a pagar caro. Apretó los dientes, no quería mostrar físicamente lo afectada que estaba porque aunque Damon estaba lejos de ella no había habido momento que no hubiese sentido su penetrante mirada en su rostro

Había cinco personas en la sala de espera, cada uno por motivos diferentes pero al final estaban allí para saber como estaba Camille. Elena seguía sumida en sus pensamientos, desde que se habían reencontrado con Klaus no dejaba de darle vueltas al asunto de no sentir absolutamente nada con su presencia, lo peor de todo es que no podía dejar de pensar en como lo estaría llevando su hermano, él no era la víctima ni mucho menos, tendría que ser al revés, él preocupado por ella, lamentando a cada milésima de segundo por el daño que le había hecho, pero, ¿qué más daba a esas alturas? no se podía solucionar, ambos tendrían que estar pensando el porqué de su visita, que está haciendo en Nueva Orleans, podría ser un problema, suspiró, un problema muy gordo del cual no quería hacerse cargo para nada.

Se miró las manos, un puntito negro captó toda su atención.

- ¿Queréis tomar algo? -rompió el silencio Enzo, ni siquiera se había dado cuenta de que se había acercado a ellos. Stefan se encogió de hombros.- ¿Elena?

- Un café estará bien.

- Los de máquina son asquerosos, si quieres…

- No estaré bien con uno. -no pensaba tomárselo, pero si le hacía creer que confiaba en él sería un buen punto a su favor, Damon no le quitó ojo en ningún momento, en el último segundo paró a su amigo.

Elena no escuchó lo que le dijo, pero siendo sinceros, tampoco le importó en absoluto, no iba a tomarse la maldita taza.

Enzo tardó más de lo previsto, Elena ya se estaba mosqueando cuando apareció por la entrada a toda pastilla y gritó que Camille había despertado y que solo una persona podría entrar. La castaña asintió, no iban a tener ningún problema con ella, no iba a entrar.

- Id uno de vosotros. -comentó un apagado Stefan mosqueando aún más a Elena, por el tono condescendiente más que por el hecho de dejarles el paso a los otros dos que no planeaban nunca nada bueno.- Voy a recepción.

Quería pararlo, preguntarle cómo estaba llevando la vuelta de Klaus, pero se retuvo. Ella debería estar así, destrozada, desanimada. Su hermano no tenía ningún derecho a pasarlo mal, ella había sido la manipulada cruelmente por las dos personas más importantes que tenía.

Quiso pararlo. Preguntarle como estaba, pero se tuvo que frenar así misma. Ella debería estar destrozada, su hermano no tenía ningún derecho a pasarlo mal, ella había sido la manipulada por las dos personas más importantes en su momento.

Cuando quiso darse cuenta estaba sola con Damon.

Frunció el ceño, ¿tan despistada estaba que no había visto venir esto?

Damon no parecía muy consciente de ello, pero después de haber comprobado con sus propios ojos que había estado todo el rato pendiente de ella, sabía que si que era consciente, ¿cuánto podía tardar Enzo en traer unos cafés?

- No tienes que mirarme de esa forma. -rompió el silencio el aludido, estaba de espaldas a ella pero aún así podía notar lo hecho polvo que estaba.- No voy a comerte.

Se cruzó de brazos exasperada.- No te estoy mirando, de ninguna forma.

- Si, si que lo haces. -se giró.- Notó la intensidad de tu mirada perforando mi nuca.

- ¿No tienes nada mejor que decir? Porque para eso te cayas. -se dejó caer en el asiento, estar apoyada en la pared ya la tenía cansada, ¿o era la cercanía de Damon?

¡Maldita sea!

Ni siquiera estaba cerca, seguía en el mismo sitio, incluso se podría atrever a decir que estaba demasiado lejos. Lo de Klaus la había dejado tras tocada, justo cuando iba a abrir la boca para decir algo, llegó Enzo con varias tazas de café en la mano.

- He visto a Stefan, ¿no has ido a ver a Camille? -Damon se encogió de hombros mientras tomaba su taza, Elena farfulló algo al ver que tenía que acercarse a los dos para tomar su propia taza, la cual olía malditamente bien, ¡de lujo!

- Pensé que querrías verla primero. -se bebió de un sorbo gran parte del café, la maldita mueca de satisfacción que puso fue lo que le faltaba a Elena para acabar aún más destrozada que antes, le arrebató la taza a Enzo antes de que se le ocurriera usar esas manos para palpar todo el rostro de Salvatore.- Tu la ibas buscando.

- No me vaciles, tío.

- ¿Y Maggie? Llamaste a su hermana, ¿verdad?

- Si pero no soy tan gilipollas como para cederle el turno a alguien que puede entrar cuando quiera, es jefa de planta.

Damon se mordió la lengua, miró de reojo a Elena intentando así llamar la atención de su amigo y se diese cuenta de porqué estaba diciendo lo que estaba diciendo.

- Enzo. -llamó su atención Elena.- Que entres tú y punto.

- Pero… ¡ah! vale, vale. -soltó una risita.- Tío es que no estoy… ¿eh?

- Ese es idiota.

Enzo no tardó ni dos segundos en salir de allí disparado pero no sin antes descojonarse en su cara, lanzando pequeñas y divertidas miradas en su dirección; lo dejó estar, ver a Enzo bromeando como un niño de tres años era sinónimo de que estaba bien, que saber que Camille estaba a salvo y estable calmaba a sus demonios con más fuerza que a él mismo, no tenía muy claro, cuando en todos esos años, Enzo había tomado un cariño especial a Camille, si fue cuando la conoció o fue cuando le ayudó con el tema del divorcio, pero tampoco es que le importase en absoluto, siempre que uno de ellos estuviese bien el otro lo estaría.

Se giró para enfrentarse a Elena, justo cuando la vio alejándose por el pasillo central, frunció el ceño, ¿qué creía que estaba haciendo? ¿huir de él? ¿es que esa cría del demonio no había aprendido aún que no servía de nada darle la espalda?

Estaba demasiado quemado para permitirle el lujo de salirse con la suya, aplastó el vaso de plástico y lo lanzó a la primera papelera que encontró. Con paso ligero, con una mirada desafiante y de odio se lanzó directo a su presa, en cuanto la estuvo a escasos centímetros comprobó el porqué de su huida.

La chica vació el contenido de su bebida en la primera planta que pilló, podría haberlo lanzado en la papelera pero entonces se arriesgaba a que Damon, el muy estúpido, viese su acto y se riese en su cara, cuando se dio la vuelta para volver de vuelta se golpeó con algo duro y cálido, en un principio creyó que se trataba de algún médico o celador por lo que preparó su mejor cara para disculparse.

La cara de una niña inocente y destrozada.

- Lo… lo lamento muchísimo, yo… -se llevó una mano al rostro, justo en ese momento una lágrima caerá por su mejilla, no porque fuese una gran actriz sino porque siempre recordaba el mismo momento que le destrozó la vida para así hacer más creíble toda esa estupidez, pero no hizo falta, la risa relajada de Damon la devolvió a la realidad, frunció el ceño y casi sin pensar en las consecuencias, con la mano que iba a cubrir su rostro le golpeó en el pecho, el sonido retumbó por toda la sala, pero a Damon no parecía afectarle, todo lo contrario, le divertía ver el talento de la chica, como se defendía en ese mundo de hombres, al final, aunque le jodiera, Elena quedó contagiada por esa risa tan suave y fácil de seguir, durante unos minutos, volvieron a ser solo Damon y Elena, pero en cuanto sus ojos se cruzaron toda esa magia se rompió en mil pedazos.

- Damon.

- Elena.

- ¿Estabas huyendo? -se cruzó de brazos divertido, en parte le hacía gracia la desconfianza de la chica, como algo tan pequeño e inocente podía mirar con verdadero odio a la vida, pero entonces se daba cuenta que esa cosa tan pequeña, como él mismo la había denominado, había tenido que sufrir de lo lindo para desconfiar del mundo. Toda una ironía.

- Me estás tocando los ovarios, Salvatore.

- Wow, hasta hace un par de horas pensé que estábamos en el mismo bando, pero está claro que no.

- Estamos en el mismo bando.-frunció el ceño.- Que yo sepa.

- Entonces, ¿por qué esas desconfianzas? -señaló con la cabeza la planta donde Elena minutos atrás había vaciado la taza de café, la chica le siguió la mirada sabiendo perfectamente de qué estaba hablando.

- Tu y yo estamos en el mismo bando. -comentó con la mirada fija en la planta, como si una parte de ella estuviese esperando que se pudriera o que pasara algo.- Eso no quiere decir que confíe en tus lacayos.

- Lacayos.

- Camille está hospitalizada. -dijo como si nada.- Es obvio que estar a tu alrededor es peligroso, por no hablar de tu querida Hope, eso es aún más peligroso.

- Hope no tiene nada que ver con esto.

- Tu manera de decirlo me hace creer que si. -sonrió con desgana.- Pensé que estábamos en el mismo bando. -se burló.

Damon se mordió el labio mientras pensaba en la forma de arrastrar a esa morena toca narices a un lugar sin miradas indiscretas y así dejarle claro que la misión estaba en sus manos y no en las de ellas, pero era imposible hacer tal estupidez, Elena no tardaría en protestar o en darle un ataque de histeria.

La aludida le miró con cautela, como si por un momento hubiese visto en su mirada un atisbo de ese plan macabro que pasaba por su mente en esos momentos, pero antes de poder dar un paso, el ojiazul se adelantó.

- Lena, ¿puedo llamarte así? -no dejó que respondiera.- ¿Qué te pasaba?

- ¿Cuándo? -preguntó con cuidado, no se fiaba ni un pelo del señor del Bourbon y menos cuando daba esos cambios de humor tan radicales, no sabía qué pensar de ese lado… ¿amable?

- Antes, cuando llegaste con Stefan. ¿Os habéis peleado? O… se trata de Hope.

- No la he visto en todo el día. -comentó.- Y mejor porque si me cruzo a otro Mikaelson que desprecio con toda mi alma no será Camille la única que esté hospitalizada, bueno, a diferencia de tu rubia, Hope si acabaría en muy mal estado.

- ¿Acabas de sugerir…? -no supo como terminar esa pregunta, no sabía qué respuesta quería antes, si quería saber porqué había dicho "su" rubia o mejor aún, que quería decir con otro Mikaelson.- Elena, sé clara.

- ¿Más aún? ¿Quieres que te haga un croquis? -preguntó con un deje de ironía muy marcado en su voz, un atisbo de sonrisa apareció en los labios del muchacho, le gustaba ese lado rebelde, le recordaba a la chica con la que tuvo el mejor sexo en mucho tiempo.

Tragó saliva al recordar esa noche, como dos completos desconocidos se entregaron con todas sus fuerzas, por distintos motivos para así olvidar el mundo real y centrarse en solo ellos dos, fue mágico, tan mágico que le costó una eternidad salir corriendo a la mañana siguiente, no supo que le dio más miedo, si querer quedarse o darse cuenta que eso no era real.

- Damon. -chasqueó los dedos delante de su rostro.- ¡Hey!

- Yo… siento haberte metido en esto. Hope es, un poco bastante difícil. Lo siento de verdad. -agachó la cabeza, no sabía porque se estaba disculpando, él no tenía ninguna culpa de nada.- Elena, todo lo que ella te haya hecho…

- Ella es lo de menos, Damon. -se cruzó de brazos.- Mi problema nunca ha sido con Hope, ella me odiaba como cualquier hermana sobreprotectora. -frunció el ceño.- Lo que sea, pero nunca hizo nada contra mi, hasta ahora y todo porque en su cabecita de loca cree que soy la culpable de que Klaus, ese cerdo patético y cobarde esté tan, tan mal, como ambos afirman. Uff, me da hasta escalofríos.

- Espera, ¿ambos? ¿Klaus está aquí en Nueva Orleans?

- Si, te ha costado bastante, ¿eh? -bromeó queriendo quitarle hierro al asunto, no le gustaba para nada esa expresión en su rostro, como si eso fuese un problema para él y tuviese que solucionarlo.- Mira esto no cambia las cosas, no es como si pudiese salir corriendo a mi escondite favorito. Voy a ayudarte a parar a Hope, te lo he prometido.

- ¿Klaus no cambia las cosas? -cuestionó dudoso, no había contado con esa sabandija apareciera, pero sabía lo que eso afectaba a los Gilbert, no pensaba permitir que Elena sufriese a su costa.

La chica clavó sus ojos café en los suyos intentando descifrar aquello que se ocultaba en los ojos de su acompañante.

- No, es solo… una figura más en esta partida que nosotros vamos a ganar. -sonrió.- ¿Te gusta el ajedrez?

- Lo odio. -bufó soltando una risita.

- Yo también. -esto estaba volviéndola loca, pero no en el sentido estricto de la palabra, sino en un aspecto más sensual, tiró de su labio con los dientes, odiaba el ajedrez pero era el símbolo más apropiado para toda esa parafernalia, porque lo que si le gustaba era jugar y si eso incluía a Damon Salvatore la cosa se ponía muy interesante.- Pues ¿quieres que sea tu reina, mi rey?


No he podido comprobar ni mucho menos editar el episodio, simplemente era incapaz de ponerme a releer algo con referencia al delena, como he dicho al principio, todo esto es temporal, volveré con las pilas cargadas, no pienso permitir que TVD me quite esto también, escribir es parte de mi, Delena lo es todo, pero tampoco puedo cerrar esta parte de mi porque los guionistas hayan decidido continuar sin Nina.

No queriendo darle más vueltas al tema solo puedo decir: ¿qué os ha parecido la actualización? Necesito leer vuestras opiniones, espero que de verdad os guste.

PD: SCOM y SR siguen disponibles. De esta última procuraré actualizar este fin de semana o el lunes próximo.

¡Un beso!