¡He vuelto!


Episodio 14: Recuerdos óxidos, reencuentros desesperados y un entendimiento con sabor a Bourbon.

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Caminó desanimado por los pasillos del pequeño hospital de Nueva Orleans; médicos, celadores, personas de distinta índole pasaron por su lado sin reparar en su figura encorvada y desganada, es como si Stefan estuviese a punto de sufrir un infarto o algo peor. El chico desesperadamente buscó la salida de esa pequeña jaula, en cuanto sus dedos tocaron la libertad se desplomó en el exterior, cayó de rodillas, sintiendo un terrible dolor físico extendiéndose por todo su cuerpo, pero poca importancia le dio, menos cuando sintió el aire fresco de esa ciudad que había transformado toda su vida por completo, cerró los ojos para que su cuerpo recibiera el mensaje y dejó que la gente que vivía sus vidas murmuraran sobre él o lo que le sucedía.

Necesitaba respirar, todo lo que estaba sucediendo y lo que venía, le estaban matando poco a poco, sentía que había envejecido más en esos últimos días que en toda su vida. Tomar aire fresco era el mejor remedio, necesitaba aclarar sus ideas antes de dar un paso al frente o de retirarse con el rabo entre las piernas. Salir de ese hospital, alejarse de su hermana o de sus amigos era la opción correcta, ya tendría tiempo de enfrentarse a la mirada reprobatoria de Elena o a las bravuconerias de Enzo, ahora mismo lo idóneo era estar solo, perdido en sus pensamientos, porque esa era la única forma de encontrar una respuesta, se había aferrado a la idea de que nunca más coincidiría con Klaus, que su vida estaba solucionada, que podría ser un buen abogado o fingir tener una vida de lujos y apuestas sin la necesidad de estar pendiente si su corazón sanaba o no, ¿por que qué importaba eso cuando podía estar borracho con miles y miles de dólares ganados o perdidos en cero coma…? si, era una mala vida pero por lo menos le mantenía despierto y no sumergido en esa mierda donde se encontraba ahora. Era su culpa, por más que se repitiese hasta la saciedad que la culpable era Hope, esa maldita niñata no tenía la culpa de que hubiese sido tan estúpido como para enamorarse del novio de su hermana.

Había huido de la sala de espera, no porque no fuera capaz de enfrentarse a su hermana, el tiempo y el dolor había lamido sus heridas hasta hacerlas invisibles, sabía que podía enfrentarse a ella, pero era incapaz de ver lo que veía en sus ojos, es como si él fuera el traicionado y no al revés, no podía permitirlo, de ningún modo.

Él había roto a su hermana. Y él debía solucionarlo.

Sacó el teléfono del bolsillo de su chaqueta, lo encendió y pasó el dedo por la pantalla táctil, ¿iba a llamarlo? sabía que si le daba la oportunidad de solucionarlo él estaría completamente perdido pero si no lo hacía habría malgastado su tiempo. Comprobó la aplicación de mensajes y miró su perfil, llevaba un buen rato sin conectarse, tal vez una nota de audio podría ser la solución, pero, ¿y si no lo tenía claro? ¿y si en el último momento la cagaba o Klaus conseguía la forma de tergiversar todo?

No sería la primera vez.

Stefan llevaba dos noches sin pegar ojo. Todo su cuerpo le estaba suplicando por un par de horas de sueño pero se veía incapaz de ello, porque sabía que si se permitía un momento de debilidad todo sería peor a la mañana siguiente, todo sería mucho más fuerte, ¿y quién le juraba que por ese par de horas de sueño iba a salir todo mejor?, su cabeza no dejaba de reproducir la peor escena de su vida, la mirada de horror de su hermana, el dolor que vio en su rostro, las lágrimas no derramadas y el corazón roto estaban destrozando todo en él por dentro, poco a poco. Era incapaz de tomarse un respiro, de alejarse de esa maldita mesa donde tenía depositado su teléfono móvil, sólo podía pasarse las horas ahí parado, esperando un milagro inimaginable, una obra de Dios, se pasó ambas manos por el cabello desordenado y ahogó un bostezo. Toda esa situación iba a acabar con su poca salud mental, pero no le importaba, se merecía todo eso y más, pero era inevitable esperar algo diferente como que su hermana respondiese los mensajes o intentase contactar con él aunque fuese para mandarlo a tomar por culo, pero necesitaba una señal para saber que estaba viva, que no estaba tan rota como parecía.

Tomó el teléfono con manos temblorosas, pulsó ese número de teléfono que tenía grabado en la mente, cerró los ojos y una vez más todas esas imágenes le atacaron con fuerza. Maldita sea, ¿cómo había podido ser tan estúpido? ¿cómo había permitido que el miedo pudiese con él de esa forma? tendría que haber elegido antes, haber corrido y haberla retenido sin importarle si le gritaba o veía en ella la muerte de sus padres, pero no, él fue un cobarde hipócrita y prefirió quedarse ahí, entre los brazos de Klaus y ver cómo escapaba la única persona que se merecía su amor.

- Elena, por favor… responde. -suplicó temblando cuán hoja de papel, se acurrucó contra el sofá, ese simple gesto dolió horrores, ¿cuánto tiempo llevaba en ese maldito sofá inclinado hacia la mesita? no lo sabía, pero sí que sabía que era el tiempo suficiente como para sentir todos los huesos de su cuerpo entumecidos y los dedos de las manos helados completamente.- Responde, te lo suplico…

Pero saltó el contestador automático. Era la primera vez que intentaba contactar con ella directamente en su teléfono inalámbrico, pero ahora que lo hacía se dio cuenta lo poco que la conocía.

"Somos Elena y Klaus, no estamos en casa ahora mismo, llámanos más tarde o deja un mensaje después de la señal…"

Lanzó el teléfono contra la pared justo en el mismo momento que alguien entraba en el apartamento, Stefan se levantó a toda prisa para descubrir que se trataba de Klaus y no de la persona que necesitaba. Verle causó un dolor punzante en su pecho, lo miró como si fuese la primera vez, como si realmente fuese alguien más, cualquier persona, por primera vez en mucho tiempo veía a Klaus Mikaelson como un estorbo más que como un puro y duro flechazo. Apretó la mandíbula y respiró hondo, no podía mirarle sin pensar en el daño que había causado por su culpa, puede que él fuese idiota por no preguntarle por su novia, pero, ¿y él? ¿es que Klaus no sabía el maldito apellido de su novia?

- Stefan, ¿has dormido algo? -tomó los restos del teléfono del suelo, pero Stefan ya no era consciente de lo que hacía, en dos zancadas le alcanzó.- Hey…

- Lárgate, ahora mismo. -escupió cada palabra como si se tratase de veneno, el rubio tardó unos segundos en comprender el mensaje.- ¡Que te marches!

- No quieres que me vaya. -sonrió mordiéndose el labio, dio un par de pasos hasta pegar su cuerpo completamente al del chico.- Quieres que te folle duro… muy duro.

- No, quiero golpear duro, muy duro. -siseó con asco.- ¡Por tu culpa he perdido a la persona más importante de mi vida, maldito bastardo!

Le empujó con fuerza, tocarle fue peor que tenerlo en su campo de visión, es como si todo ese amor que le procesaba se hubiese convertido en puro odio, seguía enamorado de él, podía sentirlo pero es que era superior todo ese maldito odio que sentía como para poder pensar con cordura.

Klaus, sorprendido más por el dolor reflejado en su voz que por el duro golpe, sonrió. Si, fue una sonrisa diferente, un gesto que molestó mucho más a Stefan al no comprender a qué venía ese gesto de fanfarronería viendo como estaban las cosas, pero sin querer prestarle más atención se acercó a la puerta y se la abrió de par en par, no quería verlo, nunca más, tal vez mañana o en un tiempo se arrepiente pero mientras que las cosas estuviesen así con su hermana él no quería saber nada de esa maldita rata que había jugado con ambos. No estaba actuando de forma racional, Klaus seguramente no tendría la culpa pero le había puesto los cuernos a su hermana, suficiente como para no querer saber nada más de él.

- Vete, por favor. -suplicó al ver que no se movía, que incluso la sonrisa aumentaba.- Klaus, es mi hermana… lárgate.

- Stef, ¿no te das cuenta?

- Si me quisieras… -no le dejó terminar, Klaus no pudo aguantar más y soltó una carcajada, Stefan cerró los ojos con fuerza y aguantó la respiración, ¿se estaba riendo de él?

- ¿Quererte? Si te quisiera hubiese dejado a Elena.

- No te atrevas a nombrarla. -le señaló amenazante.- No te atrevas, nunca más.

- Es mi novia.

- Hijo de puta.

- No parecía molestarte cuando te follaba duro muy duro en mi cama, por lo menos no hasta que aparecio tu hermana, ¿quién podía pensar que esa mojigata fuese a aceptar vivir conmigo?

- Eres despreciable...

- No, no soy despreciable. No hay mucha diferencia entre tu y yo. Yo tenía pareja tu te acostabas con alguien que estaba comprometido.

- ¿Comprometido? -esta vez si clavó sus ojos verdes en los suyos, Klaus sonrió más ampliamente.- ¿Te... ? ¿Comprometidos?

- ¿No te lo comenté? Creí que si, pasa qué no querías saber nada de mi otra vida, por eso nunca me escuchabas cuando la nombraba, al final la culpa es solamente tuya.

- ¿Cómo no me he dado cuenta antes? -apoyó la cabeza contra la puerta, ¿con quién había estado saliendo todo este tiempo? ¿dónde estaba su amigo? ¿Klaus había sido siempre así? ¿tan cínico?

¿Tan ciego era…?

Klaus aprovechó ese momento de silencio para acercarse con cuidado, Stefan seguía perdido en sus pensamientos, lágrimas silenciosas caían por sus mejillas, algo se rompió en el interior del rubio, pero no quiso prestarle mucha atención por lo que prefirió acercarse y tomar el rostro de Stefan, el chico le miró a los ojos unos segundos antes de recobrar la compostura y empujar lejos a ese cerdo con el que se había acostado todos esos meses atrás.

- ¡No te acerques! -casi se cae al tropezar con la mesita del café.- No te acerques más. Gritaré.

- ¿Y qué vas a gritar, Stef? -se acercó, se apoyó en la mesita para alcanzarle, ambos cayeron de golpe en el sofá.- ¿Qué vas a gritar? ¿De deseo?

Cerró los ojos al sentir el cuerpo de Klaus pegado al suyo, como el chico con solo unas palabras mandaba descargas eléctricas por todo su cuerpo, como su cercanía era una droga de la cual dependía demasiado. El rubio paseó su lengua desde su clavícula hasta sus labios, Dios, Stefan no podía resistirse a su cercanía y menos cuando hacía cosas como esa, desde lamerle hasta tocarle por todas partes, pero debía resistirse, por su hermana, por no deshonrarla más.

Quiso empujarle, pero Klaus tomó su polla con la mano y apretó con fuerza, un alarido de placer se escapó de sus labios al notar cuan excitado estaba. Iba a perder el control, lo sentía por todo su cuerpo.

- Quiero que me la metas hasta el fondo, ¿cambiar los papeles te calmará?

- Mmm…

- Creeme que si sigues así no me dolerá, quiero que te corras fuerte en mi culo. -susurró de forma lasciva en su oído, casi estuvo a punto de irse en los pantalones al conjurar la imagen de él empotrando a Klaus contra el sofá, de cómo su cuerpo se deshacía en su culo, como todo se llenaba de ese líquido blanco que escaparía al mismo tiempo que el suyo, pero esta vez no sería él el que se corriese en el sofá o en el cuerpo de Klaus, sino él.- Y después quiere sentirte en mi boca, quiere tragar hasta la última gota. -apretó con más fuerza y Stefan sintió que una espiral de perdición le lanzaba al vacío, sus pantalones pronto adquirieron una mancha que se extendía con fuerza, Klaus lo observó con una mueca, y sin pensárselo mucho se desabrochó sus propios pantalones y tomó su polla entre las manos.- ¿De cero?

Stefan estaba exhausto había sido su corrida mas intensa, podía ver lucecitas de colores por todos lados por lo que no notó que Klaus le daba la vuelta y le penetraba con fuerza, al final era él pasivo otra vez, sintió el cuerpo de Nik desvanecerse contra el suyo, como un líquido recorría todo su cuerpo, cerró los ojos unos segundos y varias lágrimas de vergüenza cayeron por su rostro.

Era la marioneta de Klaus.

Miró el teléfono una última vez. Klaus seguía sin conectarse pero él ya lo tenía claro, no iba a volver a caer en el mismo error, nunca más se dejaría manipular por ese hombre sin corazón, guardó el teléfono en el bolsillo y miró atrás, su hermana aún no había salido a buscarle pero sabía que era cuestión de tiempo que viniera a ver que estaba haciendo, por lo que tomó el primer taxi que encontró y se dirigió al único lugar donde encontraría un poco de paz.

Damon salió de ver a Camille con un muy mal sabor de boca. La chica estaba despierta y estable pero eso no le dejaba nada tranquilo, los médicos le habían informado que en un par de días le darían el alta que todo lo que estaban haciendo era por seguridad, tenían que ver que la chica no estuviese sufriendo una hemorragia o una herida interna. Aunque todo eso en realidad eran buenas noticias, Damon no podía tomarse nada de eso a la ligera, Camille era un peón más en esa guerra, pero el chico no podía hacer más nada que no fuese sonreírle y decirle que todo iba bien, si Camille no recordaba nada de lo sucedido, no sería él el que le hiciera preguntas incómodas, por eso cuando pudo salió de la habitación para ir directamente a un teléfono, pulsó el número que se sabía de memoria y esperó a que Hope le diese por cogerlo.

Tenía que ser más listo y más rápido, no podía entretenerse más ni permitir que cosas como esta se interpusiera en su camino, no iba a arriesgar la vida de lo que él consideraba sus amigos.

- Hope Mikaelson al teléfono. -saludó cortés, en otras circunstancias Damon se hubiese divertido con esto, ese tono tan educado que daba mucho que desear, tan parecido a la Hope que él creía conocer, pero no estaba para bromas ni tampoco para ponerse nostálgicos, iba a abrir la boca para dejarle claro que su padre no podía interponerse entre ellos nunca más, y mucho menos usar a sus amigos para vengarse de él, pero entonces cayó en la cuenta de un pequeño detalle, ¿era recomendable decirle a Hope lo que más le afectaba? o peor aún, ¿que supiera que estaba atrapado entre Mikael y ella?

Respiró hondo y apartó el teléfono de su oreja.

- Hope, estoy en el hospital… -empezó inseguro.

- ¿¡Qué…!? ¿¡Te ha pasado algo, Damon!? Dime que estás bien. -se la oía alterada, afectada por la posibilidad de que le hubiese pasado algo, casi estuvo a punto de decirle que no, que todo andaba bien y que estaría a su lado en breve pero claro, para eso tendría que haber algo real entre ellos, negó con la cabeza mientras sentía la desesperación brotar de su interior, dios, necesitaba alejarse de ese veneno.

Entonces recordó a Elena y su advertencia empezó a cobrar sentido. La castaña tenía razón, aunque él tuviera muy claro sus planes de venganza, seguía muy enamorado de Hope, tan enamorado que estaba dispuesto a pedirle una nueva oportunidad, ¿y por qué no lo hacía? tal vez así pudiesen aprender a amarse de nuevo, a ser esos niños pequeños otra vez, todo podría ser diferente, ni él tendría que comerse la cabeza cada vez que Hope estuviese a su lado, ni mucho menos tendría que estar pendiente de los Mikaelson, sería todo tan fácil para ambos.

- Hope, estoy cansado. Agotado de levantarme todos los días y fingir que todo está bien entre nosotros mientras que buscamos la forma de jodernos mutuamente, mírame, estoy en un hospital porque han atacado a Camille por mi culpa. Le pedí que se quedara con unos documentos y mira lo que ha pasado… dios, Hope, sería tan fácil coger mis cosas y largarme, pero estoy atado, no a tu padre como me digo siempre sino a ti… te amo, te amo con locura. Creeme, literalmente estoy rozando lo extremo. -se dejó caer contra la pared, el teléfono se tensó con ese movimiento, pero no le importó a Damon en absoluto, cerró los ojos y se dejó llevar por lo que sentía, era mucho más fácil así, más real.- Si tu quieres estoy dispuesto a alcanzar el fin del mundo a tu lado. Solo dilo y todo habrá valido la pena…

- Damon, gracias.

- ¿Hope? ¿Qué quieres decir con eso? No sabes cuanto duele ver que la persona que más amas hace de tu vida un infierno.

- Si, si que lo sé.

- Nunca te he atacado intencionadamente. -empezó a explicarse.- Tu lo provocaste todo…

- Damon, no hablo de ti. Lo siento, muchísimo.

- Yo… oh. -el golpe fue mayor de lo que Damon esperó en su momento, sabía que Hope no le amaba como antes o lo hacía de una forma muy retorcida pero no esperaba para nada esa confesión donde dejaba más que claro que él no era el portador de sus desdichas, que él no tenía ningún poder sobre su corazón, una pequeña parte de él, una masoquista esperaba tener algo entre sus manos, algo de lo que tirar y conseguir de una forma u otra que toda esa mierda acabase, apretó los puños, sintiendo que toda la sangre se concentraba en un punto exacto de su cabeza, provocando un dolor intenso que nada podría calmar, varias lágrimas recorrieron sus ojos, ¿cuándo fue la última vez que se sintió así, al filo del abismo? no era muy consciente de sus actos, por lo que dejó caer el teléfono pero no sin antes colgar, no quería escuchar más nada de la boca de Hope, había sido un estúpido por creer en una posibilidad inalcanzable, por lo menos esta vez no había sido muy cruel y no se había reído en su cara.

Salió a la sala de espera echo un desastre, agradeció infinitamente que nadie que estuviese allí repara demasiado en su presencia, se dejó caer en la silla que antes había ocupado Stefan, frunció el ceño al recordar a su amigo, tenía peor aspecto que el de él pero seguramente sería porque no había tenido noticias de su hermana hasta ese momento, prefirió no darle muchas vueltas pero entonces cayó en algo, en una pequeña muchacha testaruda con muy mal genio, ¿dónde estaba?

Caminó hasta el exterior, Elena estaba sentada en uno de los bancos situados a los laterales del centro, la reconoció enseguida, como para no hacerlo, pensó, allí acurrucada en una esquina y mirando con intensidad lo que llamase su atención en la pantalla de su teléfono, incluso desde esa distancia pudo sentir el dolor. Apretó los dientes no quería pelearse más, estaba cansado de que todo lo que hubiese a su alrededor fuese eso, peleas y dolor, por lo que armándose de valor se acercó a ella a grandes zancadas, no parecía darse cuenta de que estaba allí, lo que estuviese viendo la tenía totalmente concentrada, alejándola incluso de su presencia, ¿quién no reaccionaba al ver a Damon Salvatore en escena? vamos hombre, él mismo quería ver lo que ella veía con esa frustración pintada en su perfecto rostro.

Con cuidado de que no se percatara de su presencia rodeó el pequeño jardín hasta alcanzar su banco, estaba detrás de ella y con cuidado se alzó sobre su hombro para descubrir que lo que la tenía pegada a la pantalla era ni más ni menos que fotografías de ella junto a Klaus, más que un par de fotos parecía un álbum completo, no aguantaba eso.

Damon sabía que Elena había estado con Klaus, que había sido su prometida, si incluso estuvo a punto de conocerla antes de que Stefan hiciera el idiota con Klaus, pero nunca le había molestado en absoluto que Hope tuviese entre sus juguetes a esa chica hasta que se dio cuenta de quien era, cuando esa mañana bajó a conocer a la no tan famosa Elena Gilbert no esperó para nada a lo que se encontró allí.

En cuanto la vio supo que algo andaba mal en él, no podía reaccionar como quería reaccionar, no podía comportarse como si en vez de encontrarse con un buen sexo estuviese al lado de algo que le pertenecía, Elena no era nadie para él no podía actuar como si realmente lo fuese, pero aunque tenía eso muy presente fue inevitable no hacer lo que hizo, tomó el teléfono de la chica al mismo tiempo que Elena se giró para averiguar quien era el idiota que estaba tocándole los ovarios a esas horas.

Durante unos segundos Damon permitió que Elena viese un poco más de su alma en sus ojos, dejó que viese lo que le pasaba, lo destrozado que estaba y esperó, aunque era una tontería, que ella se diese cuenta y le abrazara, dios, necesitaba un abrazo suyo, pero nada de eso pasó, Elena se lanzó sobre él para recuperar su teléfono y Damon reaccionó como una bomba de relojería, tiró el aparato al suelo y lo pisoteó.

- ¡Eres un idiota integral! -se puso de rodillas para recuperar los restos de su teléfono o por lo menos la tarjeta SIM, pero para su mala suerte este estaba roto al igual que su tarjeta de memoria, la furia se apoderó de ella y fulminó a Damon con la mirada.- ¡¿Se puede saber que mierda te he hecho, hijo de puta?!

Se levantó y le dio un empujón dispuesta a marcharse de allí, no quería discutir, aunque tal vez le viniese bien descargar su furia con Damon.

- ¿Sabes qué? Que todo me da igual, que estás mal de la cabeza, ¡te falta más de un tornillo maldito imbécil!

- ¿No tienes más palabras en tu diccionario, bonita?

- ¿Y tú? ¿No tienes nada mejor que hacer a tu edad? -le preguntó agotada, había querido usarlo de saco de boxeo pero estaba ya harta de que los hombres se interpusiesen en su vida de esa forma.- Mira, da igual Damon, si has venido aquí a pelear yo no tengo ganas.

- ¿No vas a gritarme por impedir que veas a tu noviecito?

- ¿Que? -frunció el ceño.- ¿De qué hablas ahora?

- ¿No has tenido suficiente con que te dejara en ridículo delante de tu propio hermano? ¿No fue lo suficiente duro?

- Te mato. -susurró cabreada, se lanzó contra él, pero no de una forma natural, sino que fue directamente a por su cuello, enredó sus dedos a su alrededor, pero Damon fue más rápido, la sostuvo y tiró de ella, para alejarla de él, pero no fue hasta que un par de médicos en práctica se lanzaron a ayudarle cuando la chica le soltó pataleando como todo una niña pequeña, el ojiazul se pasó una mano por el cuello, aún podía notar la fuerza de los dedos de Elena, ¿había intentado ahogarlo?- Maldito psicópata.

- Señorita cálmese o la ingresamos…

- ¿¡Te sientes bien jodiendo a otra persona, Salvatore!? ¿¡Qué ha sido esta vez!? ¿¡Qué ha hecho para que la pagues conmigo, eh!? -siguió gritando como si la amenaza de ser encerrada no sirviese para nada, Damon no le quitó el ojo de encima sabía que debía decir o hacer algo, pero es que realmente no le importaba, estaba cansado de tener que hacer siempre lo que todos esperaban de él, con un gesto de la mano la obligó a que se callara, los médicos le observaron esperando a que hiciera algo.

Sonrió divertido.

Elena estaba perdida.

- Sí, ingresarla. Ha perdido la cabeza… -se hizo el pobrecito.- A mi novia se le han cruzado los cables, ¡ha intentado matarme! -se lamentó llevándose una mano al corazón, o lo que se dijo Elena, al lugar donde se encontraba ese agujero negro que él denominaba corazón, apretó los dientes con fuerza, iba a matarle en cuanto se deshiciera de ese par de incompetentes.- Pero cuidarla por favor, no puedo perderla.

- ¡Tiene que ser una maldita broma! -siseó perdiendo la cabeza, esta vez sí que iba a matarlo, no solo a intentarlo, los dos médicos se miraron unos segundos sin saber muy bien que debían hacer, ninguno de los dos podía estar hablando en serio.- ¡Salvatore tu y yo no somos nada! ¿me oyes?

- Perdona… pero si no recuerdo mal te tachaste como mi reina, atente a las consecuencias, querida -le regaña de la misma forma que lo haría un padre con su hija al hacer o decir algo malo, Elena negó con la cabeza mientras intentaba zafarse del agarre de esos médicos.

- ¡No me soltéis porque entonces sí que me vais a tener que ingresar! -gruñó con ferocidad.- ¡Pero en la cárcel!

- Pareja, no estamos para tonterías. -empezó uno para después continuar el otro al ver que no le prestaban atención.- Mira panda de locos, mataros si queréis.

Soltaron a la chica al mismo tiempo, Elena se sobó los brazos y le sostuvo la mirada a un muy divertido Damon.

- Tendrá gracia. -le sonrió falsamente, casi perturbó la tranquilidad de Damon.- Pero era mi móvil y sin un puto duro tendré que ir a suplicarle a la loca de tu novia. Muy gracioso.

- Te he ayudado, deberías darme las gracias. -se cruzó de brazos, en ese momento Elena tuvo la mejor vista de como la camisa se pegaba a su musculoso cuerpo, no era un cuerpo de diez, pero recordaba muy bien como se tensaba cuando la abrazaba o la impulsaba hacia arriba, Damon tuvo que darse cuenta por donde iban sus pensamientos porque empezó a chasquear los dedos por delante de sus ojos para que le prestase atención.

Quiso partirle la cara, preparó los puños por si tenía que maniobrar un buen derechazo.

- ¿Qué pasa? Muchos días sin sexo, chaval, no es como si estuviese hecha de piedra.

- ¿En serio has dicho eso en voz alta? -se rió a su costa, le había parecido muy divertido escucharla, incluso le había sentado muy bien, porque eso quería decir, que había una posibilidad entre un millón de ser la última persona que tocó ese cuerpo, se relamió los labios seductor y se acercó hasta ella.- Y yo que pensaba que te ibas a lanzar a los brazos de ese tío.

- ¿Del médico? Dirás que él se me lanzó directamente, me llamaste loca. ¿Qué esperabas? -estaba más relajada, Damon podía notarlo y la verdad es que se alegró, no había querido hacerle pagar sus errores, no cuando ella no tenía la culpa de que Hope fuese una maldita bipolar, durante un rato, ambos se dejaron llevar, comportándose de nuevo como dos personas normales, hablando de como se había comportado y lo que podían estar pensando ahora mismo esos dos médicos de ellos, mirándolo en perspectiva, ninguno de los dos se arrepentía de ese numerito que habían montado, bueno puede que Elena si, había perdido su teléfono móvil y su tarjeta SIM, sin ella no podía llamar a Stefan.

- Klaus ha vuelto. -soltó de golpe en mitad de un chiste malísimo sobre una prostituta y un hospital, Damon se tensó a su lado.- Y en vez… no sé, es una tontería… -se mordió la uña del pulgar.- No me he sentido mal, ni molesta. Me…

- ¿Te ha dado igual? -asintió.- Te comprendo, eso quiere decir que has pasado página.

- No estaría tan segura, porque antes, mientras miraba las fotos… -cayó en la cuenta de porqué Damon le había dicho lo que le había dicho.- Soy una masoquista, mierda.

Damon se giró para enfrentarla, estaba ofendido.

- ¿Por mirar fotos? ¿Y que soy yo, por llamar a una zorra y abrirle mi corazón cuando lo que debería hacer es plantarle cara?

- Oh, creo que los dos somos unos mierdas, pero con clase. -concluyó medio en broma, Damon sonrió, realmente era real estando con ella. Elena era todo lo que un hombre podía desear sino fuese porque cada vez que la miraba a los ojos se veía así mismo. Cuando estuvo con ella en ese bar, ¿cómo no se dio cuenta?

- ¿Dónde has estado todo este tiempo? -cortó su risita con esa pregunta, acarició su mejilla con delicadeza.- Eres…

- Tu reina. -sonrió embelesada por esos ojos que parecían poder leer a través de los suyos, odio un poco más a Hope al ver lo que se estaba perdiendo por ser una zorra malcriada, se deshizo del contacto visual y se dejó caer en su hombro, sabía que estaba mal, tomarse esa libertad con el señor Bourbon, pero realmente necesitaba a ese desconocido del bar y no al hombre que ella misma destruiría después.

Enzo caminó con una bolsa repleta de dulces a la habitación donde se encontraba Camille, había estado hablando con varios médicos que conocía y sabía que la chica estaba bastante bien, que seguramente al día siguiente o dentro de poco estaría dada de alta, por eso había pasado por la pastelería más cercana mientras Damon hablaba con ella o hacía lo que le diese la gana, el horario de visitas era abierto, o por lo menos eso le había prometido Maggie una media hora antes.

Le había dicho a Damon que entrase el primero no solo porque quisiera asegurarse esa bolsa de dulces sino también porque necesitaba tiempo para calmarse, ahora que sabía que la chica estaba fuera de peligro podía volver a poner los pies sobre la tierra, llamó a la puerta un par de veces antes de asomarse.

La rubia le sonrió como siempre hacía, esa clase de sonrisas que te acaban robando el aliento, no porque fuesen sonrisas atractivas y sexys, sino porque parecía que te estaba advirtiendo para que no dieses ni un paso en falso. Esa era Camille.

- Pero si estás viva. -la saludó enseñándole la bolsa de dulces, la chica no sabía que contenía pero el olor ya captó su atención, alzó las manos como pudo al estar conectada aún, pero el chico entendió el mensaje y se sentó a su lado, manteniendo una distancia prudencial.

- No estoy hecha de cristal, Enzo. -se cruzó de brazos cabreada.- ¿Vas a enseñarme que llevas ahí o voy a tener que matarte?

- La primera opción es mejor. -concluyó con una sonrisita mientras sacaba unos beignets recién hechos.- He tenido que pagar al de afuera para que me dejara entrar.

- Mi hermana es la jefa de planta, listo. -le arrebató el dulce, sintió un pinchazo en la espalda pero lo ignoró completamente, se relamió los labios cuando le pegó el primer mordisco.- Por el ángel… *

- ¿Por él qué? Ya estás leyendo cosas raras. -bromeó, pero se mantuvo en silencio mientras su amiga se deleitaba en los dulces, cuando los vio en la tienda supo que eran para ella, aún recordaba el día que trajo unos cuantos como regalo a su novia y Maggie le tachó de idiota engreído, ella no tomaba dulces jamás, por lo que veía, había sido un error no preguntar a quien era la que les gustaba esos dulces, en esa época Camille aún vivía con Maggie y esa bandeja que vio le pertenecería a ella.- Eh, para ya o engordaras.

- Hipócrita, con lo bien que ibas. - se limpió los restos de la boca y posó las manos en su regazo. Quería seguir comiendo pero no quería meter en un lío a Enzo y menos con su hermana.- ¿Has peleado...recientemente con…?

- No, bueno ya sabes la primera pelea del día pero no esta tarde. Nos has asustado y mucho.

- Lo lamento, no era mi intención.

- ¡Claro que no era tu intención! -golpeó la cama con el puño cerrado, Camille no reaccionó.- Joder, Camille me preocupas,eres… parte de mi…

- Oh, eso es muy tierno. -sonrió tomando su mano, pero Enzo la apartó asqueado.- ¿Y ahora qué pasa, maldita sea?

- Que quiero que te vuelvas a Francia o a donde tu quieras, pero que te vayas.

- No hablas en serio. No eres mi padre para darme órdenes.

- Siempre puedo decirle a Maggie donde andas metida.

- ¡Soy psicóloga! ¿dónde quieres que ande metida?

- No intentes irte por las ramas, ambos sabemos que estás en Nueva Orleans por Damon y no porque necesite una psicóloga. -frunció el ceño.- Bueno, necesita terapia, pero dudo que quiera contratarte ni a ti ni a nadie. Odia los loqueros.

- No te vayas tu por las ramas. -se acomodó en la almohada, ya estaba empezando a pasarle factura todos esos medicamentos que le habían inyectado.

- Camille, si le digo a tu hermana que te estás metiendo con los Mikaelson y que esto. -señaló el hospital.- Es una advertencia, será ella la que te mande directa a Francia con tus padres.

- Si, pero antes te mandará directamente a la tumba por haber consentido que su hermanita pequeña se metiese en este lío.

Ambos se miraron fijamente.

- Me rindo. -se levantó de la cama.- Haz que te maten.

- Cuando Damon y tu decidáis quitaros del medio, me quitaré yo.

- ¿Tienes miedo de que… nos hagan daño?

- Por supuesto, Enzo no me metí en esto porque odiase a Hope como Damon dice, esa mujer no me ha hecho nada personalmente, me metí porque se la debía a Damon, nunca pensé que esa mujer realmente estuviera tan loca. Sigo aquí por miedo.

- No lo sabía. -susurró cohibido, no esperaba para nada que Camille fuese tan sentimental, la esperaba más fría, más calculadora, como siempre se mostraba en público pero estaba claro que al igual que Damon, esa chica era una caja de sorpresas.- Bueno, me tengo que ir.

- ¿Ya? ¿Tan pronto?

- El horario de visitas es limitado, tu hermana puede verte mientras trabaje pero… bueno que no va a ser tan benévola.

- Bastante buena ha sido, ¿no?

- Si, demasiado para odiarme.

- ¡Enzo! -el chico se paró antes de salir por la puerta.- Si te sirve de consuelo no te odia, solo… que ya no te merece y se ha dado cuenta. Eres el mejor novio del mundo, eres… fantástico, cualquiera sería feliz con tenerte a su lado.

- Te quiero… -la chica clavó sus ojos en los suyos.- Quiero decir, como quiero a Damon, a ti o a cualquiera de mis amigos. Obviamente. Chao.

- Adiós. -frunció el ceño confundida, tomó la bolsa de los dulces y comprobó la marca que tenía en el lateral, le sorprendió muchísimo comprobar que se trataba de la misma tienda.

Enzo era un dulce lleno de sorpresas.

Elena y Damon se reunieron con un Enzo atontado en mitad del pasillo, Damon no quiso decir nada pero le lanzó una mirada muy significativa a su amigo, el cual la captó enseguida e intentó recomponerse pero fue inútil, porque no dio ni dos pasos cuando la voz de Maggie le paralizó en el sitio, Elena continuó caminando, pero Damon se mantuvo a su lado unos segundos más, hasta que el inglés le hizo una seña para dejarle claro que estaba bien con eso, con quedarse a solas en un hospital repleto de gentes con su ex, no podía pasarle nada.

- Damon, tenemos que hablar de los documentos, creo que tengo algo jugoso. -el chico asintió antes de acelerar el paso para alcanzar a Elena que seguía caminado derechita al aparcamiento donde se encontraba el auto de Damon.

Se quedó quieta y giró sobre sus talones.

- La venganza… quiero decir, este entendimiento que tenemos tu y yo… sé que va contra nuestra norma número uno, pero necesito hablar con alguien, desahogarme. -se pasó la mano por su cabello.- ¿Hay alguna posibilidad de poder solo ser Damon y Elena durante un par de horas en algún momento de esta semana?

Damon estaba a cuadros, le sorprendía gratamente la propuesta de Elena, tal vez era eso lo que le mantuvo en shock durante unos segundos, que le gustase la idea de conversar con Elena como si fuesen esos dos completos desconocidos que en vez de abandonarse al día siguiente hubiesen decidido conocerse un poco más, llegando al punto de tener esta oportunidad, de liberarse completamente le pareció un tanto chocante.

La chica esperó su respuesta ligeramente incómoda, miró de reojo a la puerta del hospital esperando que Enzo saliese y rompiese esto que se había formado entre ellos, había sido una estúpida al pensar que esos momentos de intimidad que había vivido eran suficiente para tener algo más con Damon.

Un entendimiento.

Se iba a meter en el coche cuando sintió que Damon se movía a su lado y tomaba su mano con delicadeza para después tirar de su cuerpo hasta el suyo, no se besaron como en un primer momento Elena creyó que pasaría, sino que el chico se limitó a retenerla a su lado y a acariciar con ternura su rostro, esos ojos azules, todo en Damon, acabaría matándola lentamente, tragó saliva al ser consciente de todo su cuerpo, respondiendo al suyo.

- Tenemos un entendimiento. -susurró con voz ronca y repleta de deseo, una sonrisa ladeada se instaló en su rostro.

Y la besó.


Y me podéis matar.

Literalmente he tardado más de un mes en actualizar cuando tenía este capítulo guardado, pero no quería hacerlo porque necesitaba tener otro más en reserva, aún así me ha sido imposible, ya sabéis el porqué: los exámenes, las pruebas finales, el estrés, todo me ha estado consumiendo, pero después de ver TVD ayer me di cuenta que todos necesitamos nuestra dosis delena diaria, y si es en vena mucho mejor, no es lo mejor de delena que tengo o que haya hecho en mucho tiempo, pero creo que el delena que os he ofrecido es mucho más sano que el de TVD o el que hayáis leído en mis demás actualizaciones, espero de veras que os guste, necesito leer vuestras opiniones, no solo al respecto de CB sino también de la despedida de Nina en TVD.

Adiós Elena, es un adiós a Delena.

De una forma u otra TVD se ha llevado una parte de nosotros, una parte importante, pero que aunque queramos siempre seguiremos conservando en historias, como esta. Hay que seguir escribiendo, y hay que seguir leyendo porque es la única forma de mantener la esperanza en el Delena, ¿sabéis qué? Delena ha sido end game, diga lo que digan las stelenas, hemos triunfado de alguna forma.

¡Gracias por todo!

¿Avances?

Guau. No tengo nada, absolutamente nada. Pero puedo decir un par de cosas relacionadas a lo que hemos leído hoy: sabremos un poco más de Klaus Mikaelson, de su relación enfermiza con su familia y especialmente con Hope, tendremos también más detalles de la relación de Dahope o Dope, o como queráis llamar a esa pareja desequilibrada, y principalmente tendremos Delena. ¿Preparados?

PD: No sé cuando actualizaré, lo siento.