Lo sé, es sorprendente, ¡estoy de vuelta!
No, no he terminado el esquema, pero tengo una idea muy buena montada en mi cabeza, lo prometo.
Y no, tampoco sé cuando volveré a actualizar.
Episodio 16: Hackers informáticos, peleas estúpidas, celos a mil por hora, todo esto y más con un poco de Bourbon
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Enzo llevaba semanas investigando la información que Damon le había entregado personalmente antes del accidente de Camille. No había podido concentrarse en eso los primeros días, ya que se pasaba la mayor parte del tiempo en el hospital, vigilando y entreteniendo a su amiga, mientras hacía miles de llamadas telefónicas para que su bufete no se fuese a la mierda mientras él no estaba supervisando. Pero en cuanto la chica recibió el alta y una oportunidad de irse a Londres por un par de semanas debido a una convención o algo así, Enzo había podido centrarse al cien por cien en los informes y documentos de la memoria USB que tenía ahora mismo entre los dedos.
Revisó una vez más las cifras y los números negativos, comparándolo con los de la página web, los datos que estaban al acceso de todo el mundo, no coincidían, no sería la primera vez, se dijo así mismo, que los políticos de turno dan unos datos cuando son otros, pero es que la diferencia en esta ocasión era abismal, ¿de qué servía la ley de transparencia si siguen estafando a medio mundo, en sus propias narices? estaba a punto de dejarlo por hoy, ya que tenía un juicio en unas cinco horas, cuando vio una serie de dígitos que le resultaba familiar, tomó el ordenador de mesa y abrió un buscador, no tardó mucho en averiguar que esos dígitos eran europeos y no estadounidenses, Mikaelson no hacía inversiones en Europa y si las hacía eran siempre a las mismas zonas, y esta concretamente no figuraba entre ellas, se pasó una mano por el cabello húmedo.
— Bingo —sonrió eufórico a la ventana emergente que le estaba mostrando las combinaciones de dígitos y números, en unos minutos o incluso en menos tendría el número de cuenta que Mikaelson había intentado ocultar en esos informes secretos y confidenciales, Damon tenía razón, pensó mientras se arrastraba a por un café de máquina, Mikaelson sabía guardarse las espaldas, utilizaba encriptamientos para impedir que la gente de confianza supiese algo que pudiese poner en peligro sus trapicheos, mientras se bebía de un trago el café le echó un vistazo al caso que tenía que defender esa mañana, lo tenía todo preparado solo tendría que aprenderse un par de cosas y el caso sería cerrado a su favor o eso esperaba.
Un sonido captó su atención, se acercó a su escritorio para descubrir que el desencriptador no había funcionado, todo lo contrario, había bloqueado todo sistema, casi quiso arrancarse la cabeza por ser tan idiota, claro que él no podría averiguar qué mierda había en esos datos, tomó el teléfono sin pensarlo y llamó a la única persona que de verdad podía ayudarle a hackear a Mikaelson.
— Necesito tu ayuda, colega —revisó su ordenador por encima mientras hacía una copia de la memoria en otro sistema—. Tengo un texto encriptado que necesito… si, eso, mira, no es nada del otro mundo, seguramente será un número de cuenta, por eso me gustaría saber si podrás tenerlo para hoy sin que me hagas muchas preguntas.
El silencio se hizo al otro lado de la línea, el único sonido perceptible fue el de las teclas al ser pulsadas, una pantalla en negro apareció en su ordenador y Enzo rodó los ojos, obvio que iba a conectarse a skype él solito sin necesidad de pedirle permiso, la imagen de su amigo apareció en un primer plano, sonriente y feliz, alzó la mano como un niño pequeño.
— Voy a denunciarte por eso… cabrón.
— Oh vamos, no exageres —dijo divertido—. Pásame los datos, ¿o quieres que los saque yo?
— No están en mi sistema, chalado. Casi me quedo sin ordenador, no soy tan tonto.
— ¿De verdad? —no sabía que le estaba preguntando, si de verdad era tan tonto o si de verdad no tenía en el sistema alguna forma de acceder a los datos, por su orgullo casi dolido prefirió no preguntarle nada más.
—Te pasaré los datos como siempre —tiró la taza de plástico en la papelera— ¿Podrás tenerlo o no para esta tarde?
— Tendré que echarle un vistazo primero —empezó a morderse las uñas, era un hábito que el chaval tenía desde que lo conocía—. Pero seguramente estará, soy un crack. Ya lo sabes.
— Lo que tu digas, pero no seas curioso, ya sabes lo que pasa cuando…
— ¿Me estás amenazando? —más que asustado o preocupado parecía entusiasmado, como si la idea le resultara excitante, Enzo negó con la cabeza bastante cansado ya de tanta cháchara insignificante, llevaba muchas horas de sueño atrasadas y tenía que ponerse con el caso ya, no podía perder más tiempo.
— Colega se acabó. —cerró la pantalla del ordenador y se recostó en su silla, se permitió unos segundos en cerrar los ojos.
El final estaba cerca. Si conseguían la información suficiente y acorralaban a Mikaelson este no dudaría en darles todo lo que pidieran y solo querían una cosa: libertad, en cuanto Damon fuese libre podrían acabar con toda esa pantomima y comenzar sus vidas lejos de Nueva Orleans, porque una cosa era chantajear a Mikael y otra salir ileso del intento, no tenían muy claro lo que iba a suceder después, Damon tenía el dinero suficiente para desaparecer una buena temporada, estaba solo en eso, Enzo, si todo iba bien, nadie lo relacionaría con el tema, por lo que no tendría porqué irse, pero si que se tomaría unas vacaciones y obligaría a Camille a irse con él, nunca se sabe cómo puede acabar todo en realidad, ¿y Hope? Enzo abrió los ojos en ese mismo instante, ¿qué haría Damon después de conseguir la libertad? dudaba que fuese tan idiota como para intentarlo bien con Hope, las cosas no estuvieron del todo bien en el primer intento y mucho menos en el segundo, no creo que quisiera un tercero movimiento, pero por si acaso se las apañaría para que Hope también cayese con Mikael, porque él sí tenía un plan B; Hope había hecho muchísimo daño, tenía pruebas de ello, solo tendría que investigar un poco más para meterla entre rejas. Aunque Damon le odiase después.
Tomó el teléfono y le mandó un mensaje rápido a Damon.
"Le tenemos" -E.
Elena entró en su habitación con mucha mejor cara que cuando salió esa mañana temprano para empezar su rutina, desde el último incidente la vida de Elena había consistido siempre en lo mismo: madrugar, trabajar, evitar a Hope, comer algo, ducharse e irse a la cama, así hasta esa misma mañana, cuando decidió ayudar a Davina a tirar la basura no esperó encontrarse de cara con una sonriente y amable Hope, Davina no se tensó al verla, todo lo contrario, clavó sus ojos castaños en su menudo rostro, esperando lo que se podría decir, como el primer golpe de la mañana.
Envidiaba a Davina, con el poco tiempo que llevaba allí sabía que la chica era como una especie de protegida de Kol y de Damon, del primero porque se trataba de su novia y del segundo, bueno, no quería darle muchas vueltas a ese asunto, pero de un modo u otro, Davina no era el objetivo de la supuesta amabilidad de Hope, ella era la diana, y aunque no tenía muchas ganas de aguantarla, soltó las bolsas y se cruzó de brazos, esperando su siguiente paso.
Podrían haber pasado muchas cosas, la más simple hubiera sido que Hope siguiese hacia adelante, ignorando su existencia, otra, también sencilla hubiese sido dar alguna orden estúpida como ordenar los víveres, ir al almacén y comprobar que todo estaba en orden, cuando se sabía a ciencia cierta que lo estaría o tan fácil como obligarla a hacer algo sucio y rastrero: volver a ser su juguete personal.
Hope no la había tocado, pero sí que había enviado que la violaran, no le dolía pensar en ello, todo lo contrario, le servía para recordarse a sí misma que esa chica que parecía frágil era una zorra de cuidado, por lo que recordar ese incidente o mirar los moratones que aùn decoraban su cuerpo le hacía sentirse mejor.
Pero para su sorpresa Hope no estaba allí por ningún interés oculto, buscó algo en su bolso y le entregó una serie de facturas, Elena dudó antes de tomarlas, pues no tenía ni idea de que se trataba, en cuanto el apellido "Gilbert" apareció en su campo visual quiso golpearse por haberse olvidado de las fundaciones y los orfanatos, seguramente todo eso eran los pagos que ella misma tendría que haber hecho, quiso agradecerle por haberlo hecho por ella, pero se retuvo, ¿qué iba a agradecerle? no lo había hecho ella porque no disponía de su propio dinero, esto le enfureció aún más, pero antes de hacer alguna locura, sonrió, una sonrisa falsa, sin vida y se alejó de allí sin decir más nada.
Se mantuvo de esa forma hasta que llegó a su cuarto, una sonrisa se dibujó en sus labios cuando comprobó que todos los números eran correctos.
Quería saltar de alegría porque por una vez algo iba bien en su vida, tomó el teléfono inalámbrico para hablar directamente con el director de una de las fundaciones, Alaric, era un buen amigo de la familia y necesitaba avisarle que seguramente no podría ir a la inauguración de su nueva sede en Japón.
— ¡Alaric! —gritó eufórica desde la comodidad de su cama, iba a continuar hablando cuando el chico la interrumpió.
— ¿Ha pasado algo con el trámite bimensual?
— ¿Perdona?
— No quería saludarte de esa forma, pero necesitamos tu inversión Lena, para continuar con el proyecto.
— ¿No te ha llegado la transferencia? —se extrañó mientras buscaba con la mirada las facturas que estaban desperdigadas por el colchón, no tardó mucho en localizar la de Saltzman's, miró los números por encima mientras escuchaba a su amigo—. Ric, para. Aquí dice que se enviaron el otro día, tendría que haberte llegado ya.
Alaric comprobó los datos nuevamente en el ordenador y sintiéndose mal por su amiga volvió a afirmar que no, que nada había llegado desde el último pago, hacía dos meses atrás.
Elena, sintiéndose como una estúpida le pidió que esperase, que tenía que hacer otra llamada más para asegurarse que no se trataba de un error.
Necesitó tres llamadas más para darse cuenta de lo que estaba pasando: Hope la había engañado.
Cabreada salió de la cama con los papeles en la mano y se dirigió directamente al despacho de Hope y de Damon dispuesta a dejarle claro a Hope que no podía jugar así con tantas vidas inocentes, que tal vez estaba allí por las deudas de su hermano pero si aguantaba ser su "esclava" ella no podría tocar ni un maldito centavo suyo, ni de broma.
Llegó hasta el despacho en un tiempo récord, no había entrado nunca ahí, pero sabía perfectamente cómo era, conociendo los gustos de ambos no podía ser nada sencillo, sin querer darle muchas vueltas por miedo a pensárselo dos veces abrió la puerta de un golpe seco, varios papeles, desperdigados por la mesa, volaron ante la fuerza de la chica.
Solo había una persona en toda la habitación y no era ni Damon ni mucho menos Hope, el chico, sorprendido, se recuperó enseguida de la entrada de Elena y le sonrió gustoso como siempre hacía desde que la conocía, pero Elena no iba a dejarse llevar por esa sonrisa de niño bueno, no ahora que estaba a punto de romper algo, cualquier cosa para relajarse.
Apretó los papeles en sus manos y dio varios pasos hasta estar enfrente de Klaus Mikaelson, si no podía lidiar con Hope, lo haría con él, podía hacerlo, perfectamente.
— ¿¡Qué es esto!? —le golpeó el pecho con los papeles en la mano, el chico los tomó con cuidado sin borrar la sonrisa en ningún momento, adoraba ver a Elena pelear, era una gatita sacando sus garras para defenderse, se apartó de ella sabiendo que quedarse ahí mirando le traería más problemas que beneficios y tomó sus gafas para poder revisar esos papeles con calma. Durante unos minutos reinó el silencio en ambos sentidos, Elena había intentado evitar el contacto visual, pero le era imposible, ver a Klaus así, tan pacífico y concentrado en un asunto suyo, la hacía vulnerable, hacía que olvidara su pasado juntos y solo pensase en un posible futuro, quiso golpearse con la mano abierta, no podía ser tan patética, seguramente se debería a las hormonas, en cualquier momento le bajaría la regla, eso siempre la ponía en ese estado de idiota atontada.
— Está en regla, Elena —soltó los papeles en la mesa y se cruzó de brazos esperando una explicación, no entendía porque venía hecha una furia cuando los pagos habían sido tramitados sin problemas, la chica salió de su ensoñamiento y clavó sus ojos café en los claros de Klaus, quería asesinarlo por sugerir lo que estaba sugiriendo, ella no había venido gritando por nada, tenía un motivo y pensaba darle con él en la cabeza.
— No, no está en orden. Ahí sí —señaló de forma acusadora a los papeles para después acercarse a la mesa y tomar el ordenador que estaba usando Klaus, tecleó una dirección y comprobó los movimientos bancarios de sus cuentas—, pero aquí no sale nada. He hablado con un amigo mío que estaba esperando un pago, no le ha llegado.
— Que raro, voy a mirar los movimientos de Hope, ¿te sirve?
— Sí, por favor —se dejó caer en la silla, mientras Klaus a escasos centímetros suya revisaba las cuentas de su hermana, la chica se sentía incómoda, estaban en una posición que se podría considerar comprometida, el cabello del chico olía a fruta y acondicionador, desde su posición podría enredar los dedos en su cabello y tirar suavemente como hacían cuando estaban saliendo, sonrió tristemente, era una buena época.
— Qué extraño —se removió para señalar una cosa en la pantalla, pillando a la castaña mirándolo, el chico sonrió pero no dijo nada al respecto—, mira aquí. Hope ha hecho el trámite pero lo has desviado.
— ¿Por qué me odia tanto? ¿qué le he hecho para merecer esto? —se pasó una mano por el cabello mientras Klaus le contaba una retahíla de cosas sobre su hermana, como era una pesada y una insufrible, como siempre se hacía lo que ella quisiera, quedando los demás en segundo lugar, todo eso acabó enviando a Elena a un pasado no tan lejano, como si aún fuesen esos dos críos que se conocieron por casualidad en una biblioteca, riendole las gracias casi sin razonar siquiera, bromeando de forma patética. Siendo, solo ellos dos.
— Lo que te he dicho, me encargo personalmente, esa idiota no te va a robar ni un centavo más, lo prometo.
— Te lo agradezco, esa gente no tiene la culpa de las deudas de Stefan —no había querido nombrar a su hermano, pero ya era demasiado tarde, el chico seguía mirándola, memorizando cada rasgo de su rostro sin fingirlo en absoluto, eso le hizo sentirse más cómoda de lo necesario, le gustaba ser analizada por Klaus, era agradable hasta cierto punto por supuesto, quería levantarse y marcharse, no estaban en un lugar público se encontraban en el despacho de Hope y de Damon.
Recordar a Damon fue como golpearse con un libro en la cabeza, le hizo sentirse avergonzada como si estuviese haciendo algo malo, odiaba esa sensación, Damon y ella no eran nada, solo dos personas que coincidieron en el momento y en el lugar equivocado y que tenían un trato para acabar con Hope.
— Debería marcharme… ya me avisas cuando… bueno, me avisas...—intentó pasar de largo sin rozar el cuerpo de Klaus, pero era inútil, el chico estaba totalmente pegado a ella, podía sentir su respiración rozando su rostro de forma muy sutil, rompiendo con todos sus esquemas, se vio así misma rompiendo las distancias y uniendo sus labios de forma feroz y desafiante, pero por supuesto, era mucho más lista que eso, lo único que hizo fue gruñir, llamar su atención para que se quitara del medio.
Pero parecía no darse cuenta de sus señales o las interpretaba de una forma totalmente diferente, pues su mano izquierda acabó en su muslo derecho mientras que la derecha rodeaba su nuca para acercar su cara a la suya, estaban tan cerca, que parecía que sus corazones estaban al compás.
En ese momento la puerta del despacho, que estaba encajada, se abrió, ninguno de los escuchó que alguien rompía la burbuja donde se encontraban, pero sí que escucharon los gritos de un Stefan muy cabreado, que seguido de un Damon bastante inestable atravesaron el despacho hasta alcanzarlos, para ese momento Elena ya se había deshecho del agarre de Klaus, y aunque quería gritarle un par de cosas, entre ellas una muy simple que consistía en mandarle a tomar por culo, prefirió mantenerse callada, básicamente porque no se sentía con las fuerzas de pelear con más nadie y menos en un lugar donde Damon estaba.
Le odiaba, se suponía que él mismo se encargaría de los movimientos de sus cuentas, manejaría a Hope para que esta no hiciera ninguna tontería, no era una maldita promesa personal, sino más bien profesional, no le había pedido más nada y encima el tío tenía la cara de fulminarla con la mirada, como si ella fuese hecho algo malo.
Que lo había hecho, quedarse cerca de Klaus había sido un error garrafal pero no pensaba aceptarlo ante nadie, y menos aún ante Damon Salvatore. Tan concentrada estaba en Damon que ni siquiera se había dado cuenta que Stefan también había presenciado la escena y que estaba peleando a voces con Klaus, bueno él estaba gritando, Klaus simplemente reía divertido, como si la escena fuese un chiste muy bueno.
Elena sabía que Stefan no estaba celoso, sino más bien en modo sobreprotector y le admiraba por ello; odiaba haberse alejado de él en primer lugar, Stefan solo había querido protegerla, no había sido consciente de la mitad de las cosas a lo largo de su vida, sintió lástima y reaccionó a tiempo antes de que Stefan le diera un puñetazo a Klaus y se metieran en un lío mayor.
En cuanto se lanzó en medio unos brazos rodearon su cintura y tiraron de ella lejos, Stefan no llegó a propinarle su famoso derechazo, pues Klaus fue más ágil y le tomó del brazo, tirando de él para pegar sus cuerpos lo máximo posible, Elena, al igual que Stefan, no daba crédito de lo que sus ojos le mostraba, ¡que cara más dura tenía el hijo de puta! delante de sus propios ojos, ni más ni menos.
Pronto se olvidó de lo que estaba viendo, la cercanía del otro chico, aquí señor Bourbon, seguía alterando cada una de las células de su cuerpo, haciendo que sea muy consciente de detalles insignificantes: su fragancia a madera y alcohol, el calor que desprendía su cuerpo, el tacto de su camisa y su chaqueta, la fuerza y la seguridad que desprendían sus brazos, era relajante y al mismo tiempo un dolor de cabeza, es por eso por lo que reaccionó de esa forma tan posesiva, comenzó a hacer lo que tendría que haber hecho con Klaus: golpear duro.
— ¡Suéltame maldito bastardo! —pataleo como una niña chica, Stefan se alejó de Klaus en ese instante, para mirar a Damon y a Elena, arqueó una ceja— ¡Qué me sueltas!
— Damon, no deberías hacer eso. Los juguetes de Hope están muy lejos de ti, con la única persona que los compartirá será conmigo —Stefan no se giró y lo golpeó de milagro, pero quien sí reaccionó y de la peor forma fue el mismísimo Damon, que soltó a Elena, para su alegría, para lanzarse directamente a por Klaus, no llegó a golpearlo, porque algo en la mirada del rubio le dejó claro que no podía hacer mucho más para salvar su pellejo, pero Elena no le prestó la suficiente atención, se había librado de Damon pero ahora tocaba lidiar con su hermano.
Stefan llevaba una semana fuera con Damon, se supone que por asuntos profesionales, unos papeles que tenían que arreglar para que nadie se fijara en ellos debido a las deudas de este primero, Elena no estaba muy segura de ello, pero en cuanto pudo olisquear a su hermano supo que lo que sí habían hecho era beber como cerdos, se mordió la lengua para no decir nada que pudiese alterar a su hermano, sabía lo que estaba pasando por su cabeza en esos momentos, que ella había caído en las garras de Klaus con una facilidad casi natural mientras él había estado afuera, lejos para protegerla, pero es que se equivocaba, llevaba toda esa semana lejos de él, ni siquiera se habían cruzado en ningún momento, se había comportado, había sido una maldita niña buena, como cuando eran pequeños.
Tendría que darle más crédito o por lo menos preguntar antes de actuar, pero aún así se dejó arrastrar por su hermano, era mejor eso que quedarse en medio, presenciando otra pelea más, no entendía a Damon, su manera de actuar y de reaccionar, ¿qué le importaba a él lo que ella hiciera con su vida? su trato no se iba a romper si ella decidía volver con Klaus, cosa que no iba a suceder en un millón de siglos.
Sí, siglos.
— Stefan, me haces daño —gruñó molesta y tiró de su brazo pero no consiguió librarse del agarre de su hermano que aumentó con más fuerza, incluso tiró de ella para que siguiera caminando, las pocas personas que había a esas horas de la mañana caminaban sin lanzar ni una sola mirada. Putos robots—. ¡Stefan!
— ¿¡Qué!? —aún la seguía agarrando de la muñeca con una fuerza sobrehumana, no parecía darse cuenta del daño que estaba ejerciendo, pero es que lo único que podía escuchar era la sangre bombeando en su cabeza— ¿¡Qué, Elena!? ¡Tengo todo el puto derecho a delirar tranquilo! ¡A ponerme como una moto!
— Tenemos conceptos muy diferentes con lo que respecta a esa expresión —bromeó enfadada, tiró de su brazo pero no consiguió librarse del agarre, estaba empezando a cabrearse de verdad, antes podía aceptar una pequeña dosis de hermano mayor sobreprotector, le hacía sentirse segura, pero a estas alturas se estaba arrepintiendo incluso de haberlo pensado, no le gustaba esta faceta de su hermano o simplemente las cosas eran demasiado complejas para un acto tan infantil.
Stefan siguió despotricando de lo lindo, repitiendo cosas que ya sabía de antemano como que no podía dejarse engañar con alguien tan cruel y despiadado de Klaus, que lo único que quería era divertirse a su costa, que solo la estaba usando, que se merecía algo mucho mejor que eso, una serie de tonterías que se sabía de memoria, no reaccionó hasta que sus oídos captaron algo que antes no había escuchado.
— ¿Qué acabas de decir…?
— He dicho muchas cosas, Elena. No puede ser que pases de mi culo, joder —la soltó por fin, pero esta vez Elena no iba a escapar, sabía que su hermano no había querido decir lo que había dicho, había sido un acto reflejo, pero Elena no iba a dejarlo pasar.
— Stef, solo lo diré una vez más, ¿qué has dicho?
— Klaus ha vuelto para recuperarme —nada más decirlo se arrepintió, no era así del todo, pero era lo que parecía. Klaus no había dejado de enviarle mensajes privados, algunos tristes y otros rudos, como si esperase que una de sus mil caras pudiese hacerle cambiar de opinión, en esa maldita semana había visto por lo menos veinte caras diferentes hoy unas diez, pero no esperaba para nada que una de ellas fuese ligar con su hermana, estaban claras sus intenciones: jugar con ambos, recuperar lo que perdió hace un año.
Elena se apartó asqueada, las palabras de Stefan habían sido como una bofetada enorme, le dolía la cara de solo imaginarse el golpe.
— Qué cabrón…
— Lena, nunca te haría daño a propósito…
— Ya, ya lo sé —le calló alzando una mano, no estaba para escuchar más lamentos, necesita que su cabeza trabajase en un plan mejor, en un plan donde se encargaría personalmente de recordarle a Klaus lo que era una Gilbert—, no te comas más la cabeza. Todo lo que haga ese cerdo me lo cuentas. Y por si no te ha quedado claro, ¡no estaba ligando con él!
— Pero…
— Stefan, confía en mí, maldita sea.
— No es que no confíe en ti… no confío en él.
— No necesito que confíes en él, solo en mi. Stefan. Sé lo que tengo que hacer, Klaus va a pagar caro todo lo que hace, Hope también.
Stefan, estupefacto vio la dureza en la mirada de Elena y la dejó marchar sin protestar ni una sola vez, le hubiese gustado hacerle un par de preguntas o advertirle que se estaba enfrentando a los Mikaelson, gente despiadada y sin corazón que haría cualquier cosa para conseguir lo que querían, mientras la veía marchar su teléfono vibró en sus pantalones, casi sin prestarle atención dejó que la foto se descargara sin darse cuenta que provenía de Klaus.
En cuanto sus ojos vieron la foto casi quiso caerse de culo contra el suelo, pálido como una hoja de papel observó la imagen más detenidamente la calidad era pésima pero se veía con claridad quien estaba en ella, eran ellos dos, completamente desnudos, él estaba plácidamente dormido ajeno completamente a las perversidades de su acompañante, que no dudaba en divertirse a su costa, Klaus estaba al lado, tomando la foto, donde salían ambos, mientras Klaus se sujetaba la polla, masturbándose.
"¿Quieres el vídeo…? Es de cuando empezamos a enrollarnos *carita pervertida*" - K.
Stefan tragó duro, la mano le temblaba mientras intentaba teclear algo o hacer cualquier cosa como borrar esa maldita foto, pero en vez de eso, abrió la imagen para poder comprobar que no era un maldito montaje, y no lo era, ahí estaban los dos, en una especie de habitación, tumbados encima de las mantas, completamente desnudos. La polla de Klaus era como un foco de luz, destacando en toda la foto, como miel para el oso, como una maldita tentación, llamándole a gritos, casi se vio así mismo relamiéndose los labios, podía sentir como el pantalón se apretaba con fuerza entre sus partes, pues su pena había cobrado vida propia.
Hope llevaba trabajando en la fiesta de este fin semana desde hacía más de una semana, era su prioridad y no pensaba desaprovechar ni un minuto de su vida haciendo otra cosa, por eso, cuando Kol entró tan campante en su habitación se sorprendió de forma negativa, le frunció el ceño.
— Hope, cariño. ¿Puedo ser productivo?
La rubia apartó los ojos de lo que estaba haciendo por unos segundos para analizar las intenciones de su hermano pequeño, estaba ahí, sonriendo como un idiota pidiéndole trabajo, a veces se planteaba si valía la pena tenerlo allí, pululando de un lado a otro, pero siempre se respondía lo mismo, era divertido tener a un Mikaelson de sangre allí, trabajando para ella, que tenerlo dando por culo como a su padre o el mismísimo Klaus, así que siempre se quedaba en las mismas, aguantándose y dándole órdenes.
— Kol, sólo no molestes —le instó para que se retirara, pero el chico la ignoró completamente, se sentó a su lado esperando que le diera alguna tarea que realizar, Hope le miró unos segundos más y viendo que no iba a rendirse se levantó para buscarle alguna tarea estúpida lejos de ella, no podía seguir perdiendo el tiempo, seguro que ya había malgastado cinco minutos de su vida en esa tontería.
Kol vio como la chica salía de la habitación por lo que no dudó en hacer lo que le había llevado allí en primer lugar, miró por encima entre los papeles, todos eran de lo mismo, sobre la fiesta que se celebraría en un par de días en la casa, su hermana era una completa ingenua si no sabía que era la fiesta en realidad para su padre, pero lo dejó estar, si creía que era una subasta para recaudar fondos para una buena causa no sería él quien dijese lo contrario, algo captó su atención, la tablet de Hope estaba allí, al alcance de su mano, totalmente desbloqueada, una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios.
Por fin algo que valía la pena.
Justo cuando iba a tomar el aparato esté mandó una señal de que había recibido un correo electrónico para más inri su hermana decidió aparecer en ese momento con un puñado de carpetas que presagiaba una muy mala señal.
— Diviértete —le sonrió divertida al ver la cara de desagrado que ponía Kol cuando tomó todas las carpetas—. Por si te lo preguntas, son cuentas y muchos números, solo los pasas al ordenador. Papá te lo agradecerá. ¡Ah! muchas gracias por quitarme trabajo, hermanito.
Kol quiso lanzarle las carpetas en la cabeza al ver que se estaba divirtiendo a su costa, pero en cambio se mordió la lengua y salió de mala gana de la habitación, antes de cerrar la puerta la palabra "perra" se escapó de sus labios, era puro veneno.
Hope sonrió satisfactoriamente y se centró de nuevo en la montaña de papeles, tan sumergida estaba en su trabajo que el sonido de una persona comiendo le hizo pegar un bote en la cama, miró en dirección a la puerta y después a su alrededor, no había nadie allí, frunció el ceño.
— ¡Aquí! ¡Aquí abajo! —tomó la tablet entre sus dedos, no recordaba haber dejado el skype abierto pero en cuanto reconoció a la persona en la pantalla supo lo que pasaba—, ¡hola, radiola!
— ¿No puedes hablar como las personas normales?
— Te he enviado un correo y has pasado de mi culo, algo tenía que hacer —se encogió de hombros, vacío la bolsa de patatas en su boca y la dejó caer a un lado, su rostro estaba completamente manchado de piscos—. Tengo algo jugoso para ti, por favor, miralo con atención.
Hope hizo lo que le pidió. Llevaba trabajando con ese hacker desde hacía un par de años, intentando buscar la forma de destrozar a su padre y mantenerse en el poder, era el mejor en su trabajo y no dudaba en absoluto de lo que le hubiese mandado, por eso cuando leyó los datos no se sorprendió, era buenísimo, pero estaba claro que por algún motivo le estaba enseñando esto en vez de estar trabajando en decodificarlo.
Los revisó un par de veces antes de poner toda su atención en su hacker.
— ¿Por qué me enseñas esto?
— ¡Aleluya! —canturreó mientras sacaba de un cajón otra bolsa de patatas fritas, esta vez con sabor a mostaza—. No son mis favoritas, pero no me queda otra.
— Al grano.
— Esta información me la he enviado otro cliente muy importante. En cuanto he visto de qué se trataba he ido a buscarte.
— ¿Estás jugando a dos bandos?
— No eres mi única cliente, pero nunca me había pasado esto. Coincidir en el mismo trabajo con dos personas diferentes. Me toca elegir. Te elijo a ti.
— Bien, quiero que esto sea confidencial, así que, haznos un favor, cargate a tu otro cliente, no lo necesito. Puede ser un problema, ¿me has entendido?
El chico asintió desde el otro lado de la pantalla, estuvieron comentando unos datos más y acordando otras cosas que habían quedado al vuelo en otras ocasiones, pero en ningún momento volvió a salir a colación que el chico tenía otro cliente que debía matar por el simple hecho de que Hope lo quería así.
La chica continúo trabajando en la subasta durante una hora y media más, cuando salió a comprobar como iba la mano de obra, no esperaba para nada que tanto Davina como Kol estuviesen pendiente de sus movimientos, ambos necesitaban saber que estaba planeando Hope y los Mikaelson, por lo que fue Kol quien se acabó colando en la habitación de su hermana para buscar la tablet, no estaba por ningún lado por lo que supuso que la llevaría encima, Davina le envió un mensaje para decirle que se había hecho con el teléfono de Hope y que entre sus cosas,había un correo que recibió hace una hora y pico, Kol se imaginó que sería el mismo, por lo que la chica le envió una captura con la dirección.
"Bebé, eres una genio"- K.
"¿Qué vas a hacer con esa dirección? No puedo quedarme con el móvil mucho más"- D
"No te preocupes por el móvil. Que no te pillen. ¡Y no digas nada a Damon!" -K
"Merece saber las novedades, Kol" -D
"Nosotros también, y no me vengas con que no sabes que oculta cosas"-K
Kol revisó la pantalla unos minutos más, Davina se había desconectado unos segundos después de leer su mensaje, odiaba comportarse así, de forma tan brusca, pero es que la chica no parecía darse cuenta que vivían en una selva, donde sobrevivía el que más información tuviese, y supiese cómo usarla. Revisó la cuenta, era un correo normal y corriente, pero con su hermana no podían fiarse de nadie, tomó su teléfono y llamó a la única chica que podría ayudarlos a averiguar si ese correo valía o no la pena.
Bonnie Bennet era la mejor en su trabajo, su ordenador era como una parte imprescindible de su vida, se pasaba gran parte del día pegada a él, era su único medio para controlar el mundo y por ahora no le había ido nada mal, conoció a Kol en Londres, el chico estaba en una etapa de su vida en las que sus únicos intereses eran borrar sus huellas, demasiadas borracheras y peleas tontas en bares y discotecas, Bonnie había sido su salvavidas en más de un sentido, ahora, mantenían el contacto, pero era meramente profesional, Davina sabía la historia y nunca se había puesto celosa ni a marcar territorio, todavía no sabía si eso era buena señal o no.
— ¿Podrás averiguar si es algo valioso? Necesito todos los datos que puedas obtener.
— Los tendrás Mikaelson —comentó seca, en cuanto el correo electrónico apareció en la pantalla de su ordenador todo en ella cambió completamente, Kol la sentía tensa y bastante fría, pero tampoco quiso meterse en donde no lo llamaban—, ¿Kol? ¿ha pasado algo? ¿te has metido en algo gordo?
— ¡Que va! —le quitó importancia mientras guardaba los datos de las carpetas que la perra de su hermana le había dado—. Cosas de familia, como siempre.
— Ten cuidado, tu familia no se está metiendo en algo bueno…
— ¿Por qué lo dices?
— Acabo de hackear el correo, me estoy descargando la información que ese tipo le envío a tu hermana hoy. —había conseguido motorizar su ordenador, estaba viendo lo mismo que el hacker veía, y cada segundo que pasaba más nerviosa estaba, podía sentir cómo las manos le temblaban, era él, estaba segura de ello—. Cuentas black. Mucho dinero, Kol. Muchísimo.
— Nunca pensé que diría esto, pero, ¿por qué mierda mi hermana está investigando algo donde ella está metida?
— No lo sé, pero en cuanto este descodificado por completo —"y si ese hacker no me pilla"— te envió todo.
Kol tuvo que colgar los gritos que provenían del salón tomaron el control de su cuerpo, temiendo que Davina pudiese estar involucrada atravesó el pasillo principal y se dirigió directamente a la fuente del problema, abajo, todo el mundo estaba quieto, ninguno hacía su trabajo mientras observaban atónitos la escena que se reproducía ante ellos, Kol casi suspiró aliviado al comprobar que Davina no estaba en medio, pero enseguida se calmó desapareció completamente, Damon estaba allí, rojo de la furia con una mano en la mejilla, mientras Hope, a escasos pasos de él, se sujetaba su propia mano. No había que ser muy listo para imaginarse lo que había sucedido.
La sala empezó a despejarse cuando Hope y Damon miraron directamente en la dirección donde se encontraban Kol y compañía, éste no se movió al principio hasta que sintió la mano de Davina tirando de su brazos, lanzó una última mirada a Damon pero este ya había desaparecido del campo visual de Hope.
Damon estaba agotado, llevaba toda la mañana dando saltos de un lugar para otro, había discutido por teléfono con Mikael el cual estaría en Nueva Orleans en breve dando por culo, también había discutido con Elena, aunque esa riña le había dejado con muy mal sabor de boca, ninguno de los dos había tenido la verdadera oportunidad de molestar lo suficiente, pero lo peor había sido su pelea con Klaus y por último con Hope.
En cuanto entró en su despacho y vio a Elena en los brazos de Klaus sintió que algo se rompía en su interior, dejó de ver las cosas con claridad y si no fuese por Stefan, seguramente se habría lanzado directamente a por Klaus, para matarlo, pero de todos modos, acabó lanzándose a él, en cuanto los hermanos Gilbert desaparecieron de su campo visual, Damon no paró ni un segundo, peleó con Klaus, olvidándose por completo de los riesgos que eso llevaba.
Hasta que apareció Hope, en su momento no supo que había sido peor, si pelear con Klaus o tener que aguantar a Hope gritando, estaba exhausto y aún le quedaba una semana muy larga con las mierdas fiestas de los Mikaelson, quería acabar con ellos, miró su teléfono para comprobar si tenía alguna señal de Enzo, desde el mensaje de esa mañana no había vuelto a saber más nada de él.
Un copa le vendría muy bien, tal vez no una sino varias, con ese pensamiento en mente se dirigió al mini bar que había escondido en una de las habitaciones, a medida que subía las escaleras cambió de parecer, se quedó quieto y una sonrisa se dibujó en su perfecto rostro, tal vez no era una copa lo que necesitaba, o si, pero antes prefería enfrentarse a una pequeña niña que no había hecho más que traerle problemas desde que la conocía.
Oh si, este plan era mucho mejor que emborracharse.
¡HOLA!
Como dije en su momento, no volvería a escribir esta historia hasta que tuviese claro que línea iba a tomar, no he acabado el esquema, esto puede ser contradictorio, pero en mi cabeza, con ayuda del esquema, he formado una línea que quiero seguir, seguro será alargar la historia pero, si os dáis cuenta, no han pasado muchas cosas por lo que lo gordo viene a continuación. Nunca mejor dicho.
Dentro de un par de días hará un año que empecé esta historia, no sé si eso es motivo de alegría pues quiere decir que me he retrasado muchísimo con esta historia, y esto se debe principalmente a que las actualizaciones son demasiado largas y eso me quita tiempo, prometo que terminaré la historia, cueste lo que me cueste, pero por favor, sed pacientes, ¡también sed pacientes con SCOM!
No sé cuando volveré a actualizar, pero como tampoco quiere repetirme os dejo con esta actualización y espero con ansias vuestros comentarios, ¡ya hemos pasado los 100! *baile de los cinco segundos*
Ahora si, mis lectores bourbon, ¡espero vuestra opinión! contra más comentarios más aviváis a mi musa.
PD: Mi muso es Damon y Chris Wood, es que... ¡ay!
