¡Hola!
Una pequeña aclaración, en el capítulo anterior se deja claro que a Elena se le olvidó tomarse la píldora, eso es un tratamiento diario, por lo que, por una vez que se le olvide no tiene porque pasar nada, es muy raro quedarse embarazada, pues para eso debería llevar mucho más tiempo sin tomarla, ¿se entiende?
Y para dejarlo más claro, un embarazo aquí es lo último que necesito. XD
PD: Siento si hay algún error de dedo en el capítulo, no he podido editarlo con calma.
Episodio 20: ¡PELIGRO BOURBON! ¡ALTA TENSIÓN SEXUAL! ¿o es algo más?
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— ¿Quieres algo para beber?
— No es necesario, estoy bien así.
— ¿Seguro?
— No voy a romperme, Elena.
La chica dudó de su palabra. Llevaban allí sentados, uno enfrente del otro, un cuarto de hora, donde el chico no había dejado de balancearse como si estuviera sentado en un columpio en lugar de un sillón incómodo, con su rostro oculto entre sus manos. Y aunque sabía que no estaba llorando, que hacía un buen rato que se había calmado, sea lo que sea lo que le había pasado, aún seguía lo torturando desde lo más hondo.
Elena no sabía qué más hacer para sacarle algo de conversación, había hecho de todo para sacarla una sola palabra, desde encender la pequeña y abandonada televisión, ofrecerle descansar un rato entre las sábanas y ahora, algo para beber, pero no había conseguido más que una simple negativa o un movimiento muy sutil de la cabeza.
No sabía que le había pasado pero lo que sí sabía es que había sido lo suficientemente duro para dejarlo en ese estado de shock y eso le sobraba para saber qué se trataba de algo relacionado a Hope y eso le ponía de los nervios.
— ¿Y si me cuentas qué te pasa?
La sutileza nunca había sido una de sus cualidades, se lo habían dicho en infinidad de ocasiones pero nunca le había dado la suficiente importancia, ni ahora lo hacía. Era Damon quien había venido como alma en pena en su búsqueda, no podía quejarse de sus preguntas o su tercer grado y si lo hacía, era tan simple como cruzar la puerta del cuarto y no volver nunca más.
Cuando el ojiazul clavó sus ojos en los de Elena, fue testigo de la advertencia silenciosa que la chica le estaba dejando en el aire, sentía que acababa de atravesar una línea invisible, que no había marcha atrás, que el mundo había quedado dividido en dos partes y que si él decidía volver atrás nunca más podría estar en ese lado de nuevo.
Se pasó una mano temblorosa y húmeda a causa de las lágrimas por el cabello, su pelo estaba hecho un desastre y aunque eso debería molestarle no lo hizo en absoluto, su vida en esas veinticuatro horas había cambiado completamente, tener el pelo hecho un desastre o llevar una camiseta húmeda le importaba tanto o más que estar bajo las sábanas o en mitad de la calle bajo un aguacero.
— Elena, ¿puedes…? —la chica se cruzó de brazos expectante, temía lo que Damon pudiera pedirle, algo como dejarle a solas o necesitar tiempo para abrirse a alguien, no sabía porqué le afectaba tanto, pero era incapaz de pensar en dejarle sólo aunque sólo sea por unos minutos, el chico se rascó la mejilla oscurecida por las lágrimas—, ¿puedes… abrazarme?
Soltó todo el aire que no sabía qué contenía y se acercó al chico hasta conseguir rodearlo con sus brazos, durante unos minutos se mantuvieron en esa postura, donde ella le abrazaba y él se dejaba abrazar incómodo, no entendía de qué le servía todo esto, tenerla allí, pegada a él, pero si era lo que creía necesitar, no sería ella la que rompiese el contacto.
— Damon, es tarde, ¿no es mejor que descanses aunque sea sólo un par de horas?
— Quiero coger mi coche e irme de la ciudad.
— Pues hazlo —se apartó un poco para poder observar su mirada, la cual seguía completamente perdida, le acarició con la mano libre la zona que antes él mismo había tocado—, ¿qué te retiene?
— ¿Ahora mismo?
— Sí.
— Me retienes tú —no esperaba para nada esa confesión por lo que tardó lo suyo en responder, abrió la boca para cerrarla al instante—. No puedo dejarte aquí, ni tampoco a Enzo, Kol, Davina… ¡Dios! ¿cómo he permitido que tanta gente se meta en mi corazón?
— Shh, nadie puede luchar contra lo que dicta el corazón, Damon —lo abrazó con más fuerza, no porque el chico lo necesitase, sino porque ella lo necesitaba, esas palabras, esas simples palabras habían marcado su alma, roto todo lo que creía para construir de cero un sentimiento que creía inexistente, apretó el agarre y dejó que lágrimas escaparan de sus ojos mientras pensaba en lo le estaba pasando en ese instante.
— Elena…
La muchacha negó rotundamente, no le iba a soltar, aunque tampoco parecía que eso era lo que el chico le estuviese pidiendo, pero aún así, lo dejó bastante claro con ese movimiento de cabeza. Damon correspondió su abrazo, pero al final acabó consiguiendo que la chica se soltara.
— No quiero que llores, Elena. No tienes que llorar, ¡no debes llorar!
Elena sorbió fuerte mientras se limpiaba los restos de lágrimas, sintiéndose indefensa en los brazos del chico.
— No me digas lo que debo o no hacer.
— Ni siquiera sabes porque lloras.
— Sí, sí que sé porque estoy llorando —se lamió los labios antes de enfrentarse al intento azul de los ojos de Damon, toda la habitación estaba completamente oscura pero aún así podía distinguir cada uno de los rasgos del chico, casi se veía así misma dibujando cada pequeño trozo de piel para así memorizarlo—, ¿sabes tú porque lloras?
— Lloro porque he sido y soy un idiota, ¿contenta? —sí, sí que lo estaba, pero no por ese motivo sino por la sonrisa que decoraba el rostro del chico, que aunque era muy pequeña y casi podía pasar desapercibida para cualquiera, ella podía notar el cambio y eso le gustó, valió la pena cada maldito sentimiento encontrado.
No se levantó de su regazo, pero sí que se acomodó en su pecho, tal vez no pudiese ver con claridad su rostro, pero sí que podría sentir el cambio si se produjese, por lo que cerró los ojos e intentó descansar, relajarse al ritmo de los latidos del corazón de Damon.
— Elena.
— Mmm.
El chico soltó una carcajada al ver que se estaba quedando frita entre sus brazos, se imaginó a Elena babeando en su camiseta y fue la cosa más hermosa que podría ver jamás, casi le dio envidia la facilidad que tenía la chica de relajarse en los brazos de un desconocido.
— ¿Puedo contarte un secreto?
— Mmm.
— ¿Lo recordarás mañana?
— ¿Mmm?
— Shhh, tu no te esfuerces, sólo escucha —se acomodó como pudo, no queriendo despertar a la castaña, tomó un mechón de su cabello y jugó con él, pues concentrarse en algo tan insignificante como eso le ayudaría a liberar la carga que llevaba dentro.
Elena se sentía mal por fingir que estaba medio dormida, era incapaz de cerrar los ojos sin pensar en las consecuencias de tener al chico, nuevamente, en su habitación, esa mañana había sido Davina quien los había pillado y aunque la chica no le había sacado el tema, eso no quería decir que pudiese bajar la guardia, porque si alguien se enteraba y le iba con el cuento a Hope quien iba a salir perdiendo no era Damon, sino ella y su hermano y no estaba dispuesta a caer por nadie más.
Pero, ¿cómo echar a Damon de su cuarto cuando estaba tan roto por dentro? ella no era la heroína de nadie, pero tampoco era la villana y no iba a dejarlo solo, deambulando por la casa o por las calles de Nueva Orleans, completamente sólo.
— Cuando me ofrecieron una beca para ir a EEUU fui la persona más feliz del mundo, cuando me enteré que esa beca significaba trabajar para alguien tan importante como Mikael Mikaelson no cabía de la alegría.
"Y cuando eso significó volver con Hope todo fue a mejor. Esto ya lo sabías, pero lo que no sabías es lo que viene después. Cuando Hope se enteró que Klaus estaba saliendo con alguien se puso como una loca, como si eso le afectara de algún modo. La pelea que tuvimos esa noche me marcó de por vida. Esa chica que estaba a mi lado, no era la chica que me enamoró años atrás en Italia, era un espejismo, algo falso e inexistente. A la mañana siguiente, fui a hablar con ella, dejarle claro que no tenía ningún derecho a tratarme así, pero entonces pasó lo peor, seguía borracha y echa mierda, me dejó claro que no me necesitaba si Klaus estaba con otra"
Elena se tensó en los brazos de Damon, aún recordaba en sus propias carnes el encuentro con Hope y la familia de Klaus, la chica la había odiado sin ningún motivo aparente, pero lo que Damon le estaba contando, le dejaba aún con más dudas, ¿cual era la relación que mantenían Klaus y Hope? ¿qué es lo que había pasado entre esos dos para que Hope la odiase y pusiera en peligro su relación con Damon?
— En ese momento no le di la importancia que se merecía, estaba dolido y era joven. No estaba dispuesto a quedarme en un lugar donde no se me quería. Me marché.
— Damon, ¿qué sospechas tienes? —no podía aguantar más, esa pregunta atascada en su garganta creaba una angustia insoportable, el chico no respondió de inmediato y Elena temió que el chico no quisiera hablar con ella despierta, por lo que intentó incorporarse para mirarle directamente a los ojos.
Tomó su rostro con manos temblorosas y le obligó a mirarla a los ojos.
— ¿Quieres saber lo que creo que pasaba?
— Sí.
— No creo que te guste saberlo.
— ¿Algo relacionado a Klaus y Hope? Por supuesto que no me va a hacer gracia, pero, ¿qué quieres que te diga? ir a ciegas tampoco es algo agradable.
— Estaban juntos, de alguna forma retorcida, pero lo estaban. Quizá no cuando me reencontré con ella, aún recuerdo su mirada de terror cuando me vio junto a él en ese centro comercial pero… también recuerdo su mirada destrozada y dolida cuando se enteró que Klaus estaba contigo… fue justo en ese instante cuando me di cuenta que sus sentimientos hacia Klaus eran más poderosos que los que tenía hacía mi.
— ¿Cómo estás tan seguro?
— Porque me miraba de la misma forma que la miraba yo a ella, cuando supe que la perdía.
— ¿Te das cuenta de lo que me estás diciendo? —le preguntó alarmada, no quería creer ni una sola de sus palabras, pero, ¿qué otra opción le quedaba?
— No me crees, claro.
Intentó levantarse con ella en brazos, Elena sabía muy bien lo que quería hacer, salir huyendo, atravesar esa línea invisible y no volver nunca, esa sola idea rompió algo en su interior en miles de pedazos, por lo que intentó aferrarse al cuello de su camiseta lo suficiente para que recibiera su mensaje, pero ni con esas consiguió frenar a Damon, pues este se levantó con la chica enredada en su cuerpo, dispuesto a largarse de allí, porque se sentía traicionado.
— ¡Damon! ¡Para! ¡Damon!
— Eres como ella, Elena —rió agotado, estaba cansado, no sólo físicamente sino también emocionalmente, por lo que necesitaba irse de allí cuanto antes, no sabía que le dolía más si Elena siendo una idiota o él creyendo que ella sería diferente. Cargar con la chica a cuestas era lo que menos necesitaba en ese instante, pero tampoco iba a dejarse perder—. Sólo crees en lo que quieres.
— ¡Damon! ¡Maldita sea! ¿¡Qué quieres que te diga!? ¡Me cuesta asimilar que Klaus y Hope podrían haber tenido algo cuando SON HERMANOS!
— Tampoco tienes que gritarme, ¡que te tengo encima!
— ¡Pues no seas un neandertal! —le golpeó en el pecho, pero ese movimiento le costó el equilibrio que tenía agarrada al chico, por lo que tuvo que aferrarse con más fuerza, clavándole las uñas en la espalda, Damon soltó un alarido y se dejó caer contra la cama que estaba justo al lado—. Lo siento, ¡qué narices! No lo siento en absoluto, ¡eres cruel!
— Habla la que tiene por segundo nombre "Crueldad" —bromeó mientras se deshacía del peso muerto que era la chica encima suya, buscó un reloj con la mirada hasta que localizó el de la mesilla, no era muy tarde pero si lo suficiente para que cualquier sonido llamase la atención.
— Damon.
— Estoy intentando dormir.
— ¿Por qué seguiste con Hope? ¿Te lo suplicó?
— Que va, ella no me dirigió la palabra durante un par de días —dijo con una calma fingida, estaba claro que iba a tocar un tema que le sacaba de sus casillas—. Fue Mikael, iba a abandonar la beca, no me veía capaz de trabajar con el padre de Klaus y de Hope.
— ¿Qué pasó después?
— Quiso quedar conmigo, lo vi normal. Cuando le expliqué que lo mío con Hope no tenía un futuro —suspiró—. No llevaba ni un mes en Estados Unidos, pero tampoco pareció una sorpresa que nosotros dos saliéramos juntos. Pero lo que sí fue una sorpresa fue cuando me dijo que no podía marcharme ni dejar a Hope sin problemas.
"El contrato que firmé dejaba todo bastante claro, pero fui un insconciente y no lo leí cuando tuve la oportunidad. En él dejaba claro mi estancia en Estados Unidos, mi trabajo y mi permanencia con los Mikaelson y mi compromiso con Hope Mikaelson y la familia. Ya te puedes imaginar mi cara, le dejé claro que me largaba de allí, que no estaba para aguantar fumadas de nadie. Me amenazó con hacer daño a mi familia en Italia, no quise creerlo, al día siguiente, me llamaron desde la embajada, mi padre había tenido un accidente y estaba en el hospital, no era nada grave, pero para mi sí. Esa misma mañana hablé con Mikael, nunca me lo dejó claro, pero supe sin dudarlo que él había tenido algo que ver. No podía dejar el trabajo ni a Hope como no sea que ella lo quisiera. No tenía sentido, pero ahora…"
— Ahora si que tiene sentido. Sí la relación de Klaus y Hope supera los límites, Mikael necesitaba una coartada…
— Elena, eso no es todo.
— ¿Qué más?
— No todo era buscar un novio para Hope, había mucho más —tomó aire, sentía que se ahogaba—. Mikael es corrupto. Me necesitaba para blanquear su dinero, está metido en negocios sucios: financiación a gente peligrosa y trata de blancas.
— ¿¡Qué!? —se levantó de golpe, clavándole sin querer el codo en las costillas, empezó a disculparse pero el chico negó con la cabeza.
— No pasa nada, no pasa nada.
— ¡Lo siento mucho! —le dio un pequeño beso en la parte afectada, ganándose una carcajada del chico.
— Eres adorable.
— Lo que tu quieras, pero no me cambies de tema.
— Financia a la mafia pero no de la forma en que tu crees. Les ayuda a salir o entrar al país sin tener problemas con aduanas, incluso les ayuda en caso de juicios o algo parecido, todo esto sin mancharse las manos y ganándose dos o tres millones de dólares por trabajo. Es como si Mikael fuese el ángel guardián del peligro.
— ¿Y… las tratas… de blancas?
— Tampoco es lo que tu crees, o sí —abrazó a la chica con fuerza, temiendo que después de contarle esto saliera corriendo—. La gente de poder que se ve en apuros entrega a sus hijos a nosotros, Mikael se encarga de preparar y organizar todo, para que cuando haya una subasta, ellos se ganen un buen pico.
— No puedes hablar en serio.
— Sí, esa fue mi reacción. Esta gente entrega a sus hijos por dinero, sí, suena mal, pero es lo que sucede. Mikael se encarga de venderlas al mejor postor, normalmente todo es voluntario…
— ¡No lo defiendas!
— No lo defiendo, lo que quiero decir, que la mayor parte de esas personas no dirían nada en contra de los Mikaelson ni tampoco contra sus propias familias, lo he intentado.
— Damon, no sólo te amenazan, sino que encima te manchas las manos por ellos —se deshizo de su agarre para acercarse aún más a él, sus cuerpos estaban totalmente pegados, no había lugar a imaginar, pero aún así ambos necesitaban estar mucho más cerca. Elena empezó a acariciar su torso, a jugar con su camiseta—. Tenemos que parar esto, ¿lo sabes, verdad?
— Lo sé. Estoy en ello.
— ¿Tú sólo?
— No realmente.
— Kol y Davina —imaginó, el chico asintió—, pero déjame adivinar, ¿a qué intentas mantener a todos los que lo saben al margen?
— Sí.
— Pero a mi me lo estás contando, cuando sabes lo cabezota que soy, ¿te has cansado de cargar con toda esta mierda tú solo?
— Más o menos —sonrió, atrapando a la chica entre sus brazos, Elena soltó un gritito por la sorpresa pero todo sonido quedó amortiguado cuando los labios de Damon se estamparon sobre los suyos, no fue realmente un beso, sino una forma de cerrar una especie de promesa, una conexión que cada día se hacía más y más poderosa—. Te necesito, Elena, no hay más que hablar.
— Por una vez estamos de acuerdo, ¿me das otro beso?
— ¿Por qué no vienes a por él?
— Wow, señor Bourbon que atrevido está usted, esta noche.
El chico soltó una carcajada mientras tomaba a la chica entre sus brazos, la rodeó con fuerza y con una ternura inimaginable. No tardaron mucho más en caer en la tentación, en dejarse llevar por esos sentimientos ocultos que empezaban a florecer con cada mirada o roce, sus labios se unieron con delicadeza, pero ese beso que empezó como una forma de acabar con la conversación se empezó a convertir en un profundo y apasionante beso, esa clase de besos por los que la gente haría la guerra.
Un beso lleno de promesas, sentimientos y sensaciones totalmente nuevas y peligrosas.
El fin de semana de la subasta llegó antes de lo previsto, no era una sorpresa, que el tiempo se pasara volando con un acto tan glamuroso y de ese potencial como aquel, por eso Hope invertía las veinticuatro horas del día en tenerlo todo perfecto para que cuando el tiempo se esfumara, ella no necesitase más manos extras para llegar a tiempo.
Vivía organizando eventos, era la única razón por la que seguía trabajando en el negocio familiar, porque así tendría los recursos y los contactos para dedicarse a aquello que la volvía loca: organizar, preparar, deslumbrar a sus invitados con fiestas, reuniones o subastas como ésta.
Tomó una copa de una de las mesas que estaban organizando, la chica que se encargaba de ello le lanzó una mirada de advertencia pero en cuanto se dio cuenta que se trataba de Hope, simplemente continúo con su trabajo, como si no acabara de hacer algo que le podría costar el trabajo, la rubia sonrió.
Le gustaba tener ese poder sobre su personal, era una de las razones por lo que había decidido dedicarse a esto.
— Señorita Mikaelson, los del catering están aquí —se giró para echarle un vistazo, llevaba puesto el traje que iba a usar esa noche, estaba elegante pero no lo suficiente, por lo que soltó la copa en cualquier lugar y clavó sus ojos en el chico.
— Que Davina se encargue de organizarlos, hazte un favor Diego, desaparece de mi vista y haz aquello que has dejado a medias para venir a hablarme.
— Como desee, señorita.
— ¡Ah! una cosa más, ¿ese es el traje que pedí? —al ver que el chico no contestaba se dispuso a dejarle claro que si así era, que buscaran una modista ahora mismo, necesitaban que esos trajes mostraran más carne, que era una subasta no una misa, pero entonces su teléfono sonó en su bolsillo, y sólo usaba ese tono para Kai Parker, puso los ojos en blanco y alejó a Diego con un movimiento despectivo de la mano.
Diego asintió y desapareció tan rápido como vino. Hope no entendía ese miedo que le tenían, pero tampoco hacía nada para cambiarlo, a fin de cuentas le encantaba el poder que tenía sobre los hombres y también sobre las mujeres, era una forma de vengarse de las dos personas que más daño le habían hecho en la vida.
Descolgó y se alejó lo máximo posible de ojos indiscretos, echó un rápido vistazo a su alrededor, todo estaba en orden, lo único que quedaba por hacer era los retoques de última hora, sonrío, una vez más iba a demostrar el poder que tenía.
Sus ojos se cruzaron con la figura de Elena, iba vestida con el traje de esa noche, camiseta y pantalones totalmente negros y ajustados con una chaqueta sin manga de color violeta, el único detalle que llamaba la atención eran las pequeñas corbatas o pajaritas (según el diseño) de la misma tonalidad que la chaqueta, era un adorno muy llamativo o por lo menos así se veía en los modelos de su diseñador privado.
La observó con muy poco disimulo, su cabello estaba recogido en una coleta de caballo, rompiendo con la armonía del diseño, podría acercarse y decirle unas cuantas cosas, pero Hope prefería la distancia, buscar en esa maldita niñata aquello que volvía loco a Klaus, no lo encontraba, por más que buscara, no veía nada extraño.
Su teléfono volvió a sonar, lo tomó y se lo llevó a la oreja sin comprobar quién era, pues sabía que era la misma persona.
— Dime —con eso le aclaró que tenía mucha prisa para aguantar sus bromitas de tres al cuarto, llevaba pidiendo señales suyas desde hacía unos días y ahora se dignaba a llamar, mientras esperaba que Kai le relatara las novedades, Hope no pudo apartar la vista de Elena, seguía limpiando los cubiertos de plata, estaba muy concentrada en su tarea, unas pequeñas arruguitas se formaban en su frente, sonrió levemente, era mona, no podía negarlo, con ese aura angelical tendría a muchos chicos babeando por ella, pero aún así no entendía que más le atraía a Klaus, cual era la razón para que no hubiese demostrado sus dos caras ante ella.
Elena soltó el último cubierto y se alzó sobre sus tacones para alcanzar las copas, justo en ese momento Damon atravesó su campo visual, estaba detrás de Elena, Hope apartó el teléfono de su oreja y miró detenidamente a su prometido, había algo extraño en su comportamiento, parecía feliz, una felicidad que hacía años que no veía en sus ojos, en todo su cuerpo.
Damon pasó por delante de Elena sin prestarle atención, como si la castaña no existiera para Damon, como si fuese una sirviente más, no fue hasta que desapareció entre la multitud cuando Hope captó algo diferente, un papelito reposaba en uno de los platos que Elena había limpiado, un papelito que antes no había estado.
No sólo eso. Elena sonreía al lugar por donde Damon se había marchado.
— ¿Hope? —se llevó el teléfono de nuevo a la oreja—, ¿me estás escuchando?
— Sí, sí perdona —alejó su mirada del papelito que ahora reposaba en los dedos de Elena y se concentró en la conversación con Kai, pues esto era primordial.
— Te llamaba para decirte que ya he decodificado la información, son cuentas black, en ella hay una serie de números que me confirman lo que te temías.
— Al grano, Kai. No tengo toda la mañana.
— Tu padre se sigue dedicado a la compraventa, Hope.
— Que hijo de puta —se pasó una mano por el cabello y lanzó una rápida mirada a Elena, la chica seguía en la misma posición pero no había ni rastro del papelito, frunció el ceño—. Déjame adivinar, hay alguna inversión o traspaso de una cuenta que pueda llamarse "Gilbert"
— Un momento, si, aquí pone que hubo una transferencia hecha por KMik.
— Y luego yo soy la mala de la película. Gracias Kai, te daré tu dinero en breve, mándame los datos lo más resumido que puedas, una duda, ¿mataste a tu otro cliente?
— Me deshice de él, ¿recuerdas?
Hope asintió conforme y colgó para no escuchar ni una sola palabra más que fuese innecesaria, echó un último vistazo a su alrededor y miró por última vez a la chica, que ahora estaba hablando con Tim, parecía que coqueteaba pero había algo que le seguía molestando, quizá era el papel que había aparecido justo cuando Damon pasaba por delante, o la sonrisa de Elena o simplemente que las cosas iban cayendo poco a poco, de una forma u otra, no podía quedarse para vigilar a su juguete, pues le tocaba enfrentarse a Klaus.
No tardó mucho en localizar a su hermano, estaba en una de las salas donde el alcohol estaba por todos lados, tenía el teléfono entre las manos, tal vez comprobando algo o mandando un mensaje, realmente a Hope le importaba bien poco. Cerró la puerta de un golpe seco, para dejar claro su entrada en la sala, Klaus simplemente la miró unos segundos y volvió a concentrarse en su tarea.
La chica, asustada dio un paso a uno de los costados de la sala y tomó una botella de brandy, una de las favoritas de Damon, pasó un dedo por el borde del grabado y la volvió a dejar en su sitio, ya después se bebería una buena copa, quizá junto a Damon, con el cual tendría que hablar muy seriamente.
— ¿Querías algo, hermanita?
— Ahora que lo dices, sí que quiero algo —sonrió con falsedad, el chico le devolvió la sonrisa con un gesto sugerente, pero Hope hizo como que no vio nada, su cuerpo no dejaba de recordarle esa fatídica noche, cuando un Klaus muy borracho entró en su cuarto y la violó, intentó borrar esa imagen de su cabeza y se centró en el chico, ella tenía el control—. Desaparece de mi vista, tú, Mikael, Damon, todos vosotros.
— Hope, déjame en paz.
La chica negó divertida, le hacía gracia, todo en Klaus causaba en ella dos reacciones muy diferentes, pero al mismo tiempo igual de intensas. De una forma u otra no iba a marcharse sin averiguar qué estaba sucediendo en su casa, no iba a dejar que Damon, Klaus o cualquier otro se riese delante de sus narices.
No mientras ella siguiera respirando.
— Nadie me puede robar en la cara, ¿te ha quedado claro?
— Clarísimo. ¿Qué tiene que ver eso conmigo?
— Aún crees que soy una cría —no podía creerse lo que sus oídos escuchaban, Klaus no se daba cuenta de nada o se hacía el loco. El chico le lanzó una mirada de advertencia cuando vio que dio otro paso en su dirección—. Las transferencias de Elena han ido directamente a la fundación, y todo, por blanquear el dinero.
La cara de Klaus era un poema.
— Me gusta que te sorprendas. Sé mucho más de lo que crees, sé que me estáis usando como una forma de blanquear capital, que Damon y tú hacéis todo lo que papá dice, ¡que sois unos putos estafadores!
— ¡Cállate la boca!
— ¡Nunca!
— ¿Crees que soy idiota? ¿Qué porqué me digas que me calle, me voy a callar? Que poco me conoces, Nik —estaba traspasando una muy fina línea, sabiendo que las consecuencias de hacer tal acto era un precio que no estaba dispuesta a pagar, pero a esas alturas le daba igual la reacción de Klaus, pues esta vez ella no era esa niña asustada—. Vas a servirme de ayuda, al final. Dile a papá y a Damon que como me vuelvan a tomar por tonta, iré a la policía.
Sonrió con satisfacción, le sentaba bien dejar a Klaus en esas condiciones, totalmente pálido y congelado en el sitio
Sonrió satisfecha, Klaus estaba pálido y congelado en el sitio, Hope se dio la vuelta para salir de la sala y continuar con su trabajo, sin pensar ni por un segundo lo que pasaría a continuación.
Desde que estaba viviendo con los Mikaelson su vida había sido una rutina, casi pasaba desapercibida por la casa, su único medio de diversión era Klaus, su hermano favorito, todo con él era de color de rosa, llegó a enamorarse de él, profundamente pero siempre lo mantuvo en secreto, o por lo menos eso es lo que ella creyó en un primer momento.
Todo cambió cuando él un día la besó, fue un beso dulce y casto, pero un beso a fin de cuentas, algo que marcó la diferencia, pero que equivocada estaba, lo que sí marcó la diferencia fue esa noche de tormenta, cuando un Klaus totalmente irreconocible para ella apareció en la puerta de su habitación y la violó.
Se estremeció cuando alcanzó el pomo de la puerta, no supo porqué lo hizo pero se giró muy lentamente para comprobar el estado de Klaus.
No tuvo tiempo suficiente para reaccionar, pues en cuanto se giró completamente, Klaus se lanzó encima, tomó sus brazos con fuerza y la arrastró hasta arrinconarla contra una estantería, varias botellas de un licor carísimo se rompieron en mil pedazos cuando tocaron el suelo, Hope fue incapaz de reaccionar, de gritar o decir algo coherente, su cuerpo temblaba atrayendo a su mente aquellos recuerdos que quería olvidar con todas sus fuerzas.
— Ya no eres tan chulita, ¿verdad? —estaba asustada, el rostro de Klaus se aproximó al suyo y trazó con la punta de la lengua el contorno de su mejilla, mandando descargas eléctricas por todo su sistema, tragó duro al sentir el cuerpo de Klaus presionando el suyo, hasta conseguir que se clavara todo aquello que estuviese a su alcance, apretó los labios en una fina línea cuando sintió la mano del rubio entre sus piernas—, ¿no era esto lo que querías, zorra?
Comprobó el teléfono una vez más, acababa de escribirle a su hermana para decirle que ya estaba en la casa, pero que no podía pasarse a verla, pues iba con prisas y tenía que firmar unos últimos papeles por expresa petición de Hope, ya que le había obligado a encargarse de la parte administrativa de la subasta; no era su especialidad, pero preferible era encargarse de las cuentas de una fiesta que ser el objeto sexual de la hermana de su ex amante.
Su teléfono vibró.
"Igual no iba a poder ir a cenar contigo :'(, Hope me tiene explotada ¡LLEVA UNA SEMANA INSOPORTABLE!" -E
"JAJAJA. Sólo has limpiado y aguantado las broncas, ella lleva siendo mi sombra TODA LA SEMANA" -S
Le gustaba haber recuperado esa complicidad que una vez fue parte de ellos, era agradable tener algo bueno en tu vida, especialmente cuando todo está en tu contra.
Se guardó el teléfono después de una pequeña pelea de emoticones sin sentido y se dirigió directamente a las escaleras de servicio.
Subió los escalones de dos en dos, pasó por uno de los pasillos que le conducirán a la zona donde había quedado con Hope, esperaba no confundirse, ya iba con el tiempo justo y necesitaba firmar esos papeles de una vez por todas y así salir de esa casa durante un par de horas o incluso toda la noche.
No llevaba ni medio camino cuando escuchó algo romperse, como si hubieran lanzado un objeto contra la pared, se quedó quieto por la impresión y no fue hasta que escuchó una especie de grito cuando reaccionó, su cuerpo le pedía hacer dos, una era salir corriendo en dirección contraria y buscar ayuda y la otra era ir a comprobar que estaba pasando, quizá su reacción hubiera sido la primera, si sus oídos no hubieran captado la voz gutural y animal de Klaus Mikaelson.
Apretó los puños hasta sentir que las uñas le desgarraban parte de la piel, quería vomitar y esconderse en una habitación, lejos completamente de esa sensación de problemas que le inundaba por todas partes, pero él no era un cobarde, nunca más.
Corrió en la dirección de donde se había escuchado los ruidos y los gritos, podía sentir como el oído se le tapona, pero no se paró en ningún momento.
Abrió la puerta de un golpe seco y lo que se encontró lo dejó helado en el sitio. Klaus estaba echado encima de una Hope totalmente destrozada que estaba tirada en el suelo, su camisa estaba abierta, casi desgarrada, su normalmente perfecto cabello era una especie de revoltijo y sus zapatos estaban tirados uno en cada lado, como si hubiesen sido lanzados de mala manera, pero lo que más le mató fue la mirada de ira y placer que decoraba el rostro del que una vez fue el amor de su vida.
Lo que pasó después está bastante nublado, Stefan gritó y se lanzó contra Klaus, lo tiró lo más lejos que pudo de Hope, su primer instinto era tomar a la chica y salir de allí, pero estaba tan cabreado y tan cegado por la situación, que no actúo con la cabeza, todo lo contrario, se lanzó de nuevo contra Klaus y le golpeó con todas sus fuerzas.
Hope se retorció en el suelo, alejándose de la situación todo lo que su cuerpo le permitía en ese estado, pues sentía que algo se instalaba en su pecho, dificultando su respiración, dejándola completamente paralizada.
Quería salir huyendo, correr lejos pero no se veía con las fuerzas suficientes para levantarse o hacer algo parecido, simplemente se quedó ahí, con los ojos llorosos y con el corazón en un puño, observando la escena que se reproducía ante sus ojos.
Elena se dirigió directamente al almacén a tomar las últimas cajas que quedaban allí, ya era tarde, dentro de unas horas los invitados llegarían y Hope se pondría hecha una furia, sonrió de mala gana al recordar lo que les había dicho ayer a todo el mundo, que si algo iba mal, lo pagarían ellos, con sangre y sudor, más de uno se miró asustado, pero Elena era de las pocas que sabía que la rubia hablaba en serio pero aún así no le daba mucha importancia.
Sacó la última caja y se pasó una mano por la frente humedecida a causa del sudor, al final iba a tener que cambiarse de uniforme, era eso u oler a pescado podrido, sonrió divertida y se agachó para tomar la caja entre sus brazos y salir de ese almacén maloliente.
Justo en ese momento unos brazos la rodearon por encima de su pecho, su espalda quedó atrapada en un pecho fuerte y cálido, no tenía que preguntar para saber de quién se trataba, todo su cuerpo se lo decía a gritos y lo único capaz de hacer era sonreír como una colegiala enamorada, se balanceó al ritmo que marcaba el ojiazul mientras se dejaba arrastrar de vuelta al almacén.
— ¿Te ayudo con eso?
— Nope.
Damon soltó una carcajada ante su respuesta tan infantil, pero Elena no quería soltar la caja, iba con el tiempo justo y dejar de lado su trabajo era perderse completamente y no quería ni de broma que Hope bajase a buscarla, esa semana junto a Damon había sido maravillosa, casi se había permitido olvidar la mierda que la esperaba siempre al levantarse o al cerrar los ojos, no estaba dispuesta a perderlo, no por un error.
— ¿Quieres tomar algo? Sé que tienes que trabajar, pero no he visto a Hope en ninguna parte, no aparecerá hasta dentro de una hora o dos.
— Damon…
— No empieces, por favor —protestó cual niño pequeño, casi podía ver un mohín formándose en su rostro y sus ojos brillando con una súplica escrita en el iris—. No te cuesta nada, bebé.
Le pisó el pie a propósito, consiguiendo que el chico dejara de abrazarla, casi perdió el equilibrio, pero se mantuvo lo mejor que pudo.
— ¿Por qué has hecho eso? —bufó molesto mientras comprobaba el estado de sus zapatos nuevos, no es que le importasen mucho, pero no tenía ganas de ir a cambiarse y perder a la chica de vista.
— Me llamas bebé y cobras.
— Vale, ¿y princesa? —probó, ganándose una mirada de advertencia dio un paso atrás, temiendo que volviera a pisarle—. Vale, vale, por probar.
— Pues no pruebes, mi nombre es precioso para que vengas con apodos.
— Cariño, tu nombre es lo de menos —comenzó a acercarse con una voz dulce y exquisita, la chica tragó saliva cuando Damon tomó la caja de entre sus dedos y la soltó con delicadeza en el suelo para volver a centrarse en ella—, podrías llamarte Julianna, Caroline, Katerina que seguiría…
"...enamorado de ti"
El silencio se instaló entre ellos, Damon no había sido capaz de terminar la frase, pues Elena se había lanzado contra sus labios por puro terror, su cabeza le estaba jugando una mala, pues por un momento había visto a Damon declarándose, diciéndole que ya no amaba a Hope, que estaba enamorado solamente de ella, y eso no estaba bien, ni Damon podía amarla ni ella podía alucinar con algo parecido, lo que ellos tenían era un entendimiento, una amistad si se quería definir aún más, pero nada más.
¿Verdad?
¡HE VUELTO!
A partir de aquí se avecina lo bueno, Stefan a descubierto a Klaus y a Hope, Hope sospecha algo o por lo menos ha visto algo extraño entre Damon y Elena, y nuestra pareja de tortolitos no saben en que lío se están metiendo, pronto veremos que va a pasar, simplemente, hay que ser pacientes.
He tardado más en subir porque estos días he estado yendo y viniendo, casi no he tenido tiempo para escribir con calma.
¡Espero vuestras opiniones!
