Hola, antes de empezar a leer me gustaría dejar unas cosas claras.
1: En este capítulo pasan muchas cosas entre los personajes principales, especialmente entre Elena y Damon; se tomaran decisiones que marcaran la vida de cada uno de ellos.
2: Este capítulo da a un punto y final. A partir del siguiente comenzará una nueva etapa.
3: No, no estamos en la recta final. Por lo menos nos quedan unos cuántos capítulos, quizá diez (más o menos) no lo sé con seguridad.
4: Sí, viene el Delena con mucha fuerza (lo entenderéis cuando terminéis de leer el capítulo)
5: Quiero avanzar con esta historia como ya sabéis y espero que para finales de este año esté terminada o casi. No sé que pasará cuando empiece las clases en septiembre, pero seguiré aquí, con las pilas cargadas.
6: ¡A LEER Y COMENTAR, PLEASE!
PD: El título hace referencia a "ruleta de la suerte", quiere decir que todas las cartas están echadas y todo depende de los personajes.
Episodio 22: La ruleta del Bourbon.
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Aceptar estar enamorado de una persona puede ser algo muy natural, como es pestañear o bostezar, pero también puede ser algo antinatural, complejo en casos extremos como es el de Damon y Elena, porque aunque ellos dos acepten lo que sienten por el otro, aunque incluso visualicen con claridad que sus sentimientos son correspondidos son incapaces de dar el siguiente paso, el paso definitivo.
Damon estaba sumergido en una relación tóxica, con una chica compleja, trastornada y con grandes problemas, físicos como mentales. Elena en cambio, soltera y sin ninguna carga emocional, es incapaz de arriesgar todo lo que ha construído en menos de un año, por algo que puede romperle el alma, amar de nuevo es tan sencillo como hacer paracaidismo con las manos atadas en la espalda, sin paracaídas y sobrevivir.
De una forma u otra, ninguno de los era capaz de arriesgarse, Elena había tomado una decisión drástica, donde ya no había vuelta atrás, cuando llevó a Hope a los brazos de Damon firmó su propia sentencia, en cuanto sus ojos café se vieron reflejados en el azul del chico lo supo, lo tuvo claro, le había perdido para siempre, porque, ¿quién es capaz de elegir entre el primer amor y la chica del Bourbon?
Sí había una elección posible, todo el mundo elegiría al primer amor, si Damon había aguantado toda esa mierda durante tanto tiempo, es que ese primer amor era fuerte y poderoso, el señor Bourbon nunca la elegiría a ella, es como elegir entre una botella de alcohol y una cama calentita, todos eligen la calidez del hogar.
Quizá había sido un error llevar a la chica a los brazos de Damon, pero ella era incapaz de actuar de forma egoísta, al igual que ella había necesitado el consuelo de su hermano, Hope necesitaba a alguien que fuese capaz de calmar su alma trastornada, Damon era la elección más viable, Elena lo sabía, Hope lo sabía, y Damon, aunque le jodiera, también lo sabía.
Tirada en el suelo, se permitió llorar silenciosamente, todo el caos de hacía media hora le estaba pasando factura en el peor de los momentos y encima no podía refugiarse en su habitación, pues Hope y Damon estaban dentro, una persona normal, ya los habría echado de allí e incluso habría bromeado, pero Elena sabía que si se metía en el cuarto, aunque sólo fuese para dejar claro que era su habitación, se echaría a llorar cual niña pequeña.
Se abrazó con fuerza y ocultó el rostro entre las piernas, tomó una bocanada de aire y se dejó llevar, solo por un momento dejaría de llevar toda esa carga sobre los hombros y volvería a ser una niña pequeña, solo un instante.
Damon temblaba, no era algo físico sino más bien psicológica, no podía parar de darle vueltas a la situación, intentando buscar una forma de que todo tuviese sentido, porque lo único que podía ver con claridad y de forma reiterativa, era el rostro de Elena. Cuando entró a la habitación, vio como algo se rompía en su interior, como la chica que estaba a escasos metros de distancia era la verdadera Elena, la chica que conoció en ese bar en Los Ángeles, la misma chica que destrozaron una noche, la misma chica de la cual se había enamorado perdidamente, pero en una versión mucho más oscura, en un principio había albergado la esperanza que estuviera así por ellos dos, por lo que había surgido de la nada, por esos sentimientos contradictorios, por el amor.
Pero qué equivocado estaba. Elena no estaba allí porque hubiese aceptado sus sentimientos, estaba allí por un motivo totalmente diferente.
Su rostro demacrado tenía una sola explicación, en cuanto entró al cuarto esperaba no encontrarse a Damon, esperaba verlo todo en penumbra, sin rastro de vida humana, porque así hubiese sido mucho más sencillo, darse la vuelta y marcharse, ser egoísta, pero con Damon allí, todo dependía de ella, y Elena ya había tomado una decisión, una cruda y ruin decisión.
Para Damon, Elena era el reflejo de su presente y de su futuro, un futuro prometedor, donde sólo había cabido para ellos dos, incluso con los problemas y los peligros que los rodeaban, por eso estaba allí, sentado en su cama esperando su llegada, por eso se levantó a toda prisa, por eso sus intenciones eran recorrer toda la estancia hasta lanzarse a sus brazos y no soltarla jamás, pero eso no sucedió, no cuando sus ojos se cruzaron con otra figura, la figura de una chica que simbolizaba su pasado y su presente.
Todo volvió a quebrarse.
Hope, estaba allí, agarrada a Elena con una fuerza sobrehumana, temblando como una niña pequeña, era ella, no cabía duda, pero al mismo tiempo era imposible que fuese ella, no porque estuviese en la misma habitación que ellos dos, sino porque todo estaba mal, desde su traje hasta su cabello, no era la Hope que conoció en 2001, tampoco era la Hope que encontró años atrás, ni siquiera era la Hope que le rompió en mil pedazos días atrás, era una Hope totalmente diferente, una Hope que no conocía.
Paralizado, fue incapaz de pronunciar palabra. La rubia alzó la cabeza y corrió hasta su encuentro, como cuando se conocieron, Hope siempre le había dicho que él era su refugio, la única razón por la que se levantaba todos los días, por eso corría y lo abrazaba, haciendo que perdiera el equilibrio, porque según ella todo estaba bien cuando se abrazaban, como si él fuese algo más que un chico de diecisiete años.
Pero ahora ya nada era igual, ser abrazado por Hope Mikaelson había sido siempre como rozar el cielo con la punta de los dedos, ahora era algo más parecido a caer directo al infierno sin un comodín o una alternativa, mientras se dejaba abrazar, sus ojos viajaron a Elena, que estaba de espaldas a ellos, temblando ligeramente.
Suplicó al cielo para que la chica se diera la vuelta, para que viera en su alma, en su interior que a quien quería era a ella, no a la loca llorona que tenía entre sus brazos, porque si algo había aprendido en todo ese tiempo, es que si Hope estaba así era porque, estaba fingiendo o porque le pasaba algo, y esto último no era viable, porque si le había pasado algo, él sería tan idiota como para quedarse a su lado, dejándose manipular.
Elena se marchó. Ya no había vuelto atrás.
— Hope —dijo dulcemente, la tomó de los hombros y tiró de ella con cuidado, temiendo que se rompiera por ejercer demasiada fuerza, la chica negó en rotundo y se aferró a su camiseta, llevaban así más de quince minutos y Damon estaba a punto de echarse a llorar también, quería ir a buscar a Elena, pero era incapaz de actuar como un maldito cabrón, él no era un cerdo como Hope, que haría daño sólo para conseguir lo que quería, por eso necesitaba saber qué pasaba y solucionarlo—. Por favor, ¿qué ha sucedido? no puedo verte así…
— Eres tan bueno… y yo tan mala.
— No te hagas la mártir, no funciona.
— Antes funcionaba, sólo necesitaba llorar un poco para tenerte rendido en mis pies —no lo dijo para hacerle sentir mal, ni tampoco para conseguir un efecto diferente en él, lo dijo como una realidad, algo que acaba de salir a la luz.
Damon negó lentamente, no quería seguir ahí, escuchando los lamentos de alguien como Hope Mikaelson, no ahora que lo único que quería hacer era salir corriendo en busca de Elena.
— Hope, habla de una puta vez o te largas.
La chica soltó una carcajada sin tener realmente ganas de reír, se aferró a la camiseta arrugada del chico y clavó sus ojos en los azules de Damon, ambos se observaron unos segundos, luchando en una guerra más que acabada.
— Tengo miedo…
Damon cerró los ojos abrumado, no esperaba para nada la sinceridad que los ojos de la chica desprendían. Hope malinterpretó su reacción, pues aprovechó ese momento de debilidad para sellar sus labios con un pequeño beso.
El ojiazul se dejó llevar por la costumbre, besar a Hope era como viajar al pasado, a ese verano fantástico que vivieron como dos completos enamorados sin pensamientos oscuros, sin problemas y sin nada que pudiera separarlos más que el pasar de las horas y de los días.
— Hope, no —pero la realidad era bien distinta, ambos podían fingir que un beso era suficiente para olvidar y perdonar los pecados del otro, pero era una completa mentira, un manto con el que ocultar la mierda momentáneamente, nada más.
Hope, dolida se alejó de los brazos de Damon, pero se mantuvo sentada a su lado, en la misma cama, fue justo en ese momento cuando la rubia se permitió mirar a su alrededor, Damon no necesitaba preguntarle para saber en lo que estaba pensando, ahora era consciente del sitio donde estaba y de lo que eso podía significar, pero lejos de que eso fuese un problema, la chica clavó su mirada en el chico.
— Klaus me violó hace años, por su culpa fui abandonada por segunda vez. Ingresada en un internado, creí que lo había perdido todo, pero no fue hasta que le dio una paliza a mi mejor amigo cuando me di cuenta de lo que era perderlo todo. Klaus me cambió, yo me adapté.
— ¿Te adaptaste?
— Le quería, podía adaptarme.
— Dios mío, Hope…
Damon no quería seguir escuchando nada más, se echó hacia atrás, buscando más distancia entre ellos dos, porque estar cerca de Hope ahora mismo no era nada bueno, lo único que quería hacer era tomarla de los hombros y sacudirla, pidiendo ¡o gritando! una explicación.
— Damon, no soy idiota, sé que eso es violencia de género —le gruñó molesta al ver el gesto horrorizado en el chico—, por eso le dejé claro que nunca más se repetiría pero… es que…
— ¿Qué?
— ¡No puedo dejar de pensar en él! —gritó dando un salto en la cama, se llevó una mano a la cabeza, enredando sus dedos en su cabello en un intento inútil de arreglar algo en todo ese asunto—. Cuando te vi con él, hace un tiempo, en el centro comercial creí que me daría algo, cuando me enteré que tenía novia y que encima, con ella todo iba de escándalo, algo se rompió en mi interior… pero, para más ahínco, todo empeoró el día en que supe que Elena y Klaus habían cortado… ¡algo falló aquí dentro! —se golpeó en la cabeza, no fue un golpe duro, pero si lo suficiente para alterar aún más a Damon, que era incapaz de aguantar al lado de una versión de Hope que desconocía, siempre supo que algo así pasaba entre Klaus y ella, pero nunca se imaginó que fuese de esa manera, tan extrema.
Hope relató por encima lo que era su historia, todo lo que había sucedido desde que conocía a Klaus, en ningún momento hubo rastro de la chica rota y frágil de minutos atrás, es como si hubiese sido un espejismo, Damon prefería esta Hope fría y calculadora que la anterior, pues esta podía manejarla, la otra era una completa desconocida.
No se dio cuenta de que la chica había terminado de hablar hasta que sintió sus manos en sus mejillas, atrayendo su rostro al suyo, sus labios no se tocaron pero no hizo falta, las palabras de Hope tuvieron el mismo efecto.
— Odio con todas mis fuerzas el amor, pero puedo intentar darnos una oportunidad ahora que sabes todo lo malo que hay en mi, puedo aceptar lo que me ofreciste tiempo atrás, cuando Camille estaba ingresada.
— ¿Lo dices en serio?
— Volver a quererte nunca será un dolor de muelas, Damon. Lo sabes, me conoces, y quiero quererte. Antes te bastaba.
— Antes estaba enamorado de ti
Sus palabras tuvieron el mismo efecto que un balde de agua fría. Hope se apartó titubeante y miró en todas partes, sintiéndose expuesta por primera vez en mucho tiempo, sonrió débilmente, Damon no acababa de rechazarla, Damon no acababa de decirle que no estaba enamorado de ella, nunca más.
Damon no…
Y lo supo. Como una revelación todo empezó a tener sentido, su sonrisa burlona desapareció completamente y clavó sus ojos turquesa en la figura compungida de Damon.
Elena atravesó el salón de la subasta con bastante dificultad, aún a esas alturas todo estaba repleto de gente dispuesta a gastarse lo que les quedaba de dinero en una buena causa, casi tuvo ganas de reír a carcajadas, la gente podía llegar a ser muy estúpida. Olvidando por completo la subasta y todo lo que ello conllevaba, alzó la cabeza buscando la salida o a Kol, para así acceder a la seguridad privada de la casa, ya había tenido tiempo suficiente para llorar y calmarse, las próximas rabietas tendrían que esperar.
Lo importante era acabar con el cerdo de Klaus Mikaelson, no por ella, ni tampoco por Hope o por su hermano, sino por todas aquellas personas que habían tenido tan mala suerte de cruzarse en el camino del mayor de los Mikaelson.
Vio a Kol en la distancia, hablando por teléfono, sus miradas se cruzaron un momento, el chico la miró entre furioso y confuso, pero antes de poder alcanzarlo para explicarle, en resumen, todo lo que había sucedido, alguien se interpuso en su camino.
— Elena —le saludó Mikael, la chica retrocedió un paso, pero se mantuvo en la misma posición, esperando.
La primera vez que vio a Mikael Mikaelson le pareció un hombre encantador, con algunos problemillas personales con su propio hijo mayor, pero nada que fuese extraño en su momento, ahora que se encontraba con él, sabiendo lo que Klaus había hecho, hacía que todo tuviera aún más sentido. Ambos se miraron como si conocieran los secretos del otro, y tal vez fuese cierto, quizá Mikael estuviese al tanto de los problemas de su hijo, pero tampoco se iba a parar a preguntarlo, le sonrió como pudo y le hizo un gesto con la cabeza, dejándole claro que llevaba prisas.
Pero Mikael no pareció entender sus señales o se hizo el loco, la tomó del brazo cuando intentó avanzar y la retuvo a su lado unos segundos más.
— Elena, hace mucho que no charlamos, me encantaría poder verte mañana en el almuerzo familiar.
— Almuerzo familiar —repitió sus palabras y negó con la cabeza—. Mikael, tu y yo sabemos que no pertenezco a tu familia, si me disculpas…
— Te veo a las once y media, es en el restaurante donde Niklaus nos presentó —como si no hubiese escuchado nada de lo que había dicho, sonrió y se marchó sin mirar atrás en ningún momento.
Elena se giró para enfrentarlo y dejarle claro que no quedaría con esa familia de desequilibrados ni harta vino, pero cuando quiso darse cuenta ya no había ni rastro de Mikael en ninguna parte, frunció el ceño pero lo dejó estar.
Miró a Kol que estaba casi a su lado, lo único que los separaba era una pareja que charlaba animadamente con una botella de vino en la mano.
Damon estaba encerrado en la habitación de Elena, todo estaba sumido en un silencio inquietante y tenso, Hope se había quedado dormida en la cama, no habían vuelto a dirigir palabra desde que él le dejó claro que ya no estaba enamorado de ella, lejos de sentirse mal por lo que le había dicho, se había dejado caer en ese incómodo sillón en un intento de pensar en las consecuencias de sus actos, en todo lo que había sucedido en menos de doce horas.
La habitación de Elena era su refugio, ese sillón incómodo era un lugar sagrado para Damon y Elena, pues ahí se habían pasado horas y horas divagando o abrazándose acompañados de un silencio muy diferente al que había ahora en la habitación.
Hope había transformado todos esos buenos recuerdos en basura. Toda la magia del lugar se había roto en cientos de minúsculos pedazos.
Clavó sus ojos azules en su silueta, dormía plácidamente, ajena a su lucha interna, en otras circunstancias le hubiese parecido maravilloso estar en la misma habitación en paz, sin peleas e indirectas pero ahora mismo todo se veía mal, con ella entre esas cuatro paredes todo perdía su color, sonaba egoísta y estúpido, pero era la realidad, por lo menos para él.
Cansado de darle vueltas al mismo asunto, tomó su teléfono que descansaba en el brazo del sillón y lo conectó, tenía varias citaciones, todo profesional, por lo que los descartó con bastante rapidez, y miró lo que más le interesaba, los mensajes personales.
Tenía varios de Enzo, dejándole claro en más de uno que tenían que hablar con urgencia, Kol había hecho exactamente lo mismo, pero diciéndole en uno que debían quedar con su "compañera" cuánto antes, no lo entendió pero era demasiado tarde para llamar y comprobar de qué estaba hablando.
Sin darse cuenta ya tenía el whatsapp de Elena abierto, no se atrevía a releer sus largas conversaciones ni tampoco mirar su foto de perfil, ya que había sido él quien le había hecho esa foto a traición.
Sin pensarlo mucho tecleó con avidez.
"Elena, tenemos que hablar. Necesito saber que ha pasado y cómo estás. Por favor, sólo háblame" -D
Elena abrió los ojos somnolienta al sentir que algo vibraba en el bolsillo de su pantalón, se removió incómoda, las sábanas se le pegaban como una segunda piel y eso le fastidiaba bastante.
Enseguida recordó que no estaba en un lugar conocido, no era su cama donde descansaba, ni mucho menos su habitación, pero el sueño aún le podía por lo que decidió que lo mejor era mirar el teléfono y comprobar de quién era el mensaje. Una pequeña mueca de disgusto se dibujó en su rostro al ver que era Damon quien le hablaba.
Estuvo a punto de responderle con varios emoticones de caritas durmiendo, pero entonces recordó porque se encontraba en una habitación que no era suya, y durmiendo en una cama incómoda.
Y recordó, principalmente, porque no podía hablar con Damon. Miró la pantalla del teléfono, el chico aparecía en línea y estaba claro que había visto como escribía para después borrarlo todo.
"Elena, por favor" -D
Damon esperó pacientemente a que la chica respondiera, estaba conectada e incluso había empezado a escribir, si insistía conseguiría una reacción de ella, aunque no fuese positiva.
"Lo mío con Hope se ha acabado, te lo prometo"-D
Nada más darle a enviar se arrepintió. Aunque no había dicho ninguna mentira podría sonar así al decirlo por teléfono como último recurso. Estaba a punto de mandar otro mensaje, disculpándose o pidiéndole quedar en privado cuando vio que letras verdes aparecían, dejando claro que la chica estaba escribiendo.
"Damon, Hope te necesita"-E
Tras escribir y enviar ese mensaje, dejó caer su teléfono entre las sábanas y miró a su lado, a la derecha donde dormía Stefan, el chico le daba la espalda, pero Elena sabía muy bien que no estaba dormido, sino comiéndose la cabeza, dándole vueltas a toda esa situación de locos, suspiró resignada y se dio la vuelta para poder fingir que nada le afectaba.
Que seguía siendo la misma persona, que sus sentimientos por Damon no nublaban su buen juicio.
"Y yo te necesito a ti" - D
Damon siguió escribiendo y mandando mensajes un rato más, seguramente la bandeja de la aplicación estallaría si continuaba de ese modo, pero no tenía otro medio para contactar con Elena, era incapaz de llamarla por teléfono o ir a buscarla, porque sabía que si lo hacía y la chica no quería verle tendría problemas.
— Elena, Elena… ¡Elena Marie Gilbert!
El grito de Stefan se escuchó hasta en su antiguo apartamento en la ciudad de Los Ángeles. Elena dio un salto en la cama totalmente desorientada a causa de la luz que entraba por una ventana que no era la suya y por tener a un hombre con su rostro a centímetros del suyo, casi estuvo a punto de defenderse, pero entonces empezó a recobrar la memoria, todo lo sucedido la otra noche pasó por su mente a cámara lenta, como una película donde te muestran en el final un pequeño resumen por si se te ha escapado algo.
Cansada y exhausta lanzó una exclamación ocultando su rostro en la almohada de su hermano, que olía entre sudor, desodorante y su olor corporal; frunció el ceño y despegó el rostro de ahí para mirar a su hermano.
Vestido y acicalado, alzó una ceja suspicaz.
— ¿Tienes una entrevista de trabajo? —le preguntó curiosa intentando aguantar la sonrisa divertida que empezaba a dibujarse en sus labios, el chico negó con la cabeza y se sentó a su lado, relajado.
En ese momento, Elena se percató de algo. Por la luz que entraba, iluminando la habitación tenía que ser casi medio día, ¿nadie había venido a buscarla para trabajar? ¿importaba?
— Te estoy hablando, Elena.
— ¿Y qué me decías?
— Que voy a pedir ayuda a unos compañeros míos de la facultad, uno de ellos tiene un bufete de abogados muy respetado por la zona. También me pasaré por la comisaría, pasa que ahí necesito tu ayuda, por eso te estoy despertando.
— Quieres que denuncie a Klaus —no era una pregunta sino una observación. No tenía ningún problema en ir a la comisaría para denunciarlo, si hacía falta lo llevaba ella por los pelos y con su polla envuelta en papel de regalo y manchada de sangre por el corte que le haría que no sería nada limpio, pero entonces la realidad volvió a golpear y casi se sintió mal por lo que iba a decir.
Miró a su hermano, pudo ver la misma duda en sus ojos, él tampoco quería denunciar al que fue el amor de su vida, pero necesitaba hacerlo, lo que Stefan no sabía es que no podría contar con su apoyo, porque denunciar a ese cerdo sería poner en peligro a Damon.
— ¿Elena? No, por favor.
— He quedado para almorzar —dijo sin más, salió de la cama y en ese momento, de entre las sábanas salió su teléfono móvil, una pequeña luz le aclaraba que tenía notificaciones pendientes.
"¿Sabes qué? No puedo dormir, son las cuatro de la mañana y estoy más despierto que nunca, pero totalmente perdido"
"¡ELENA! No seas infantil, necesito hablar contigo, no puedes venir, soltarme a Hope como un trozo de carne y salir corriendo"
"No quise sonar como un capullo. Pero te estaba esperando, ¿vale? te estaba esperando porque por fin había tomado una decisión, pero como siempre, elegiste por mi"
"¡DIOS!"
"¡ELENA! ¡ELENA! ¡ELENA!"
"¿A qué jode?"
"Estoy asustado. Necesito saber si te he perdido para siempre, sino hay una sola oportunidad para hablar y así dejar claro, CLARÍSIMO, lo que siento, lo que he dejado de sentir y lo que sentiré"
"Me duele todo el cuerpo, este sillón no vale la pena si no estás encima mío. Me da igual si suena mal *inserte carita pervertida del whatsapp* pero es la verdad, me gusta oler tu cabello mientras me dejas que te abrace, me encanta como todo tu cuerpo se acomoda al mío, como si fuésemos dos mitades perfectas, me encanta todo de ti, chica bourbon"
"Retira lo último: chica bourbon queda vetado, lo mismo digo para señor bourbon, nosotros nos conocimos en el bar y DIJIMOS NUESTROS NOMBRES"
"Vuelve a borrar lo último. No rectifico, ningún recuerdo puede ser alterado por nada ni por nadie, porque gracias a esa toma de decisiones te he conocido y quiero conocerte del todo, quizá no sepa datos tontos como tu color favorito, si eres serie adicta o cine adicta o cosas así, pero es que me da igual, eso puede esperar. Nuestra relación comenzó al revés, ¿qué más da que continúe así? sólo deja que continúe"
"No te estoy diciendo que seas la mala"
"¡O SI! SI ERES LA MALA, PORQUE AHORA MISMO ME ESTOY AMARGANDO YO SÓLO MIENTRAS DUERMES"
"Es mentira. Sé que lo estás pasando tan mal como yo o incluso peor, porque has tomado una decisión muy dura, lo vi en tus ojos, porque siento exactamente lo mismo que tú, Elena. Sólo deja que te lo diga a la cara y pueda besarte"
"Buenas noches, bebé"
La lista de mensajes pendientes parecía que no acababa nunca, Elena sólo leyó por encima unos cuantos, y si sólo con ellos ya se sentía la peor persona del mundo, no quería leer ni de coña la conversación entera o entonces no habría vuelta atrás.
"Buenos días, Damon" -E
Sintiendo que había hecho una tontería de las grandes se deshizo del teléfono, lanzándolo entre sus cosas y se dirigió a la ducha; tendría que ponerse la misma ropa de anoche, ya que no estaba dispuesta a volver a su cuarto, cruzarse con Damon o con Hope no era para nada una opción y menos si los pillaba abrazados o en una situación comprometida, queriendo borrar esa idea de su cabeza, dejó que el agua caliente hiciera su trabajo.
Llegó al restaurante antes de tiempo, no era tan tarde como creyó al principio, por lo que tuvo la oportunidad de marcharse de allí antes de que algún Mikaelson asomase la cabeza por la zona.
Pero en cambio sacó su teléfono para mirar si Damon había leído o no su último mensaje, lo había hecho e incluso aparecía conectado, pero en ningún momento parecía que tuviese la intención de responder, frunció el ceño molesta y estuvo a punto de guardar el aparatito endemoniado en su bolsillo, pero en cambio se puso a escribir, es como si hubiese perdido el control de sus manos.
No mandó nada, sólo escribió y borró durante lo que le pareció una eternidad. La camarera volvió acompañada de tres personas, Elena no necesitó levantar la cabeza del teléfono para saber que se trataba de Davina, de Kol y de Hope, en cuanto sus ojos se cruzaron, Elena sintió un escalofrío, es como si la rubia hubiese querido mandarle un mensaje telepático, abrió la boca para decir algo, pero se calló enseguida, seguramente al recordar que estaban acompañadas.
Los chicos, incluído ahí a Mikael, no tardaron mucho más en aparecer, Hope y Davina no habían acabado de sentarse y Kol de ir a la barra, cuando ellos llegaron, pero antes de que Elena pudiera divisar a Damon entre el gentío su teléfono comenzó a vibrar de forma insistente.
"¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?! ¿¡CREES QUE NO VOY A MATAR A KLAUS PORQUÉ ESTÁS AHÍ!?"-D
Elena no respondió, porque una silla se movió a su lado y al instante ya tenía los ojos azules de Damon sobre ella, se miraron unos segundos y Elena sintió unas irremediables ganas de salir corriendo de allí para no volver, pero no pudo hacerlo, porque la otra silla a su lado -Davina y Kol se habían sentado enfrente y Hope en el otro lado- se movió para dar paso a un sonriente y enigmático Klaus, estaba atrapada.
Todo quedó sumido en un completo silencio cuando la cabeza de la familia apareció en el reservado con una sonrisa extraña, es como si pudiese meterse en la cabeza de todos y cada uno de ellos.
"Elena, márchate, por favor"-D
El tenedor se resbaló de sus dedos cuando sintió que el teléfono vibrar entre sus piernas, no recordaba haberlo dejado allí, pero eso era lo de menos, pues ya tenía unos pares de ojos centrados en ella y en su movimiento estúpido, quiso sonreír en modo de disculpa pero entonces recordó que estaba allí casi obligada, en vez de estar con Stefan denunciando al cerdo que estaba a su lado haciendo bromas como si no pasara nada.
"Vete, quería hablar contigo pero no aquí. Te prometo que no haré nada irrespetuoso, pero no te quiero cerca de Klaus"-D
¿Cómo enviaba mensajes sin parecer sospechoso? lo miró de reojo, Damon sonreía a Davina por algo que esta había dicho sobre una tradición familiar, estuvo un buen rato observando hasta que sintió su móvil vibrar entre sus dedos.
"Deja de mirarme, me pones nervioso *guiño*"-D
"VETE A LA MIERDA"-E
— Elena —la chica alzó la cabeza bruscamente, sintiéndose descubierta, pero Mikael sólo sonreía, como si acabara de preguntarle algo y esperara su respuesta, Elena le devolvió la sonrisa y guardó el teléfono, pero en un despiste este resbaló de sus dedos y cayó al suelo, justo al lado de Klaus.
Todo pasó muy rápido. Klaus fue más rápido que Elena y tomó su teléfono del suelo el cual no se había bloqueado, la mirada que el rubio le lanzó podría tener muchísimos significados pero Elena no estaba preparada para adivinar nada por lo que, le arrebató el teléfono de entre los dedos y comprobó que había podido ver el chico.
Nada.
Una pantalla llena de aplicaciones, nada más. Soltó todo el aire que había retenido en tan poco tiempo y decidió que ya era hora de ir al baño o a cualquier sitio, lejos de todos esos pares de ojos curiosos que no entendían nada de lo que estaba sucediendo; cuando se disculpó para ir al baño sintió la mano de Damon rozando la suya, pero no se atrevió a mirarle teniendo en cuenta que sentía a Klaus pendiente de todos sus movimientos.
"Elena, ¿te encuentras bien? Lo mejor sería que te marcharas, necesito hacerte una pregunta pero no sé si quiero oír la respuesta, ¿cómo supiste lo que sucedía con Hope y Klaus? ¿qué pasó en la subasta? si ese cerdo te tocó un pelo…"-D
Hope observó a Damon con atención, el chico estaba justo enfrente de ella, por lo que ambos estaban desnudos al otro, o por lo menos así es como lo sentía Hope, que no podía parar de darle vueltas a todo lo que había sucedido, desde el papelito en la subasta, que Damon estuviera en el cuarto de Elena anoche y ahora esto; había dejado el sitio de Elena libre para comprobar donde se sentaría Damon, y no se había equivocado en sus suposiciones, ahí estaba el muy cabrón, a su lado, disimulando.
Porque eso era lo que estaba haciendo, disimular. Le conocía lo suficiente para saber que todos esos mensajes que Elena había recibido era cosa suya, podía ver desde allí el movimiento hábil de los dedos de Damon sobre su teléfono, sin necesidad de comprobar la pantalla, porque sólo había mirado una vez, cuando Elena había escrito.
Blanco y en botella.
— Si me disculpáis… no he dormido bien, voy a por un vaso de agua —fue justo en ese momento cuando Damon y Klaus decidieron clavar sus ojos en ella, pero los ignoró, se le daba bastante bien fingir indiferencia.
— Yo también tengo que disculparme —se lamentó falsamente Davina, llevaba un buen rato queriendo salir de ese restaurante—, tengo que hacer una llamada y después al trabajo, lo siento.
— No pasa nada, brujita.
Hope aprovechó ese momento para salir de allí con paso ligero, en cuanto vio que nadie podía ver a donde iba cambió de dirección y se dirigió al baño, donde había visto a Elena desaparecer. No estaba muy segura de lo que estaba haciendo, normalmente no se basaba en sus teorías sino en la experiencia antes de hacer un movimiento, pero estaba demasiado cansada y harta, nadie podía manipularla sin consecuencias, Damon y Elena no eran una excepción.
Entró al baño, no era muy espacioso y sólo había una persona allí, sonrió.
— Elena.
— Hope.
— Tenemos que charlar unas cositas…
— No tengo ganas ni tiempo para aguantar tus tonterías, ¿vale? sólo déjame marchar.
— Claro que sí, pero antes —colocó una mano de tal forma que la puerta estaba bloqueada, Elena miró su brazo y después a Hope— tenemos que hablar.
— No tengo nada que hablar contigo —se cruzó de brazos—. Así que dí, vamos te escucho.
— Aléjate de Damon, ya puedes salir.
Elena se quedó boquiabierta, miró alternativamente la puerta y Hope, marcharse era la opción más segura, ya que no estaría diciendo nada con sus movimientos, pero ya estaba muy quemada para doblegarse con tanta facilidad, por lo que se lanzó hacia Hope para impedirle que saliera de allí sin escucharla.
— Tú no me das órdenes, ¿te ha quedado claro?
— Oh, la nena se rebela —rió divertida—. Mira cariño, esto no lo digo por mi, sino por ti. Intento protegerte. Damon siempre, siempre me elegirá a mi. Y si esto es un truco tuyo para vengarte, no va a servir.
— Estoy flipando. Flipo contigo —negó con la cabeza divertida y salió del cuarto de baño sin mirar a Hope, que seguía en la misma pose de superioridad— ¡Y para que lo sepas, si quiero es mío!
Quizá había sido una locura, pero se sintió mucho mejor después de decir aquello, por una vez sentaba bien ser egoísta.
Kol no podía quitarse de la cabeza la conversación que había tenido junto a Davina con Damon, Kol, Enzo, Kai y Bonnie, casi había estado a punto de cometer un asesinato múltiple. Damon se había reído en la cara de Davina y él durante todo este tiempo, pero por cosas del destino habían coincidido con el mismo hacker y eso los había llevado al punto de partida.
Llevaba años queriendo desenmascarar a su padre, pero no fue hasta que conoció a Davina cuando todo tomó un color diferente, la chica se había acercado a él para poder encontrar pruebas contra Mikael, ya que su amiga había sido vendida de sus padres a otra gente por medio de Mikael ganándose un buen pico a cambio. En cuanto Kol lo supo todo quedó claro en su cabeza: quería a Mikael entre rejas.
Y Damon quería exactamente lo mismo. Que los tres hicieran un pacto tampoco fue casualidad, Kol escuchó una discusión una noche, entre Damon y Mikael y decidió que ya era hora de buscar aliados, necesitó varias botellas de bourbon para que Damon abriera la boca, desde entonces estaban los tres unidos, buscando pruebas concluyentes.
No era una sorpresa que Damon no confiara totalmente en ellos, pero descubrir que tenía información confidencial que podría ayudarlos fue el colmo, ambos compartían un mismo contacto sin saberlo para gracia de Kai, que se había divertido muchísimo con la situación, Kol y Damon estuvieron a punto de iniciar una pelea, pero Bonnie no tenía todo el día para aguantarlos.
Y ahí estaban los tres, fingiendo que nada malo pasaba y esperando a que Mikael o Klaus diesen señales con respecto a la nueva misión, que según Kai, era la excusa perfecta para dejarlos desnudos, al descubierto.
— ¿Recibiste los correos, Damon? —comentó Mikael como si nada. Era el momento perfecto para marcharse a por Davina, así Mikael podría hablar con total normalidad.
— Sí, ya vi la fecha para lo de Bulgaria.
— ¿Has enviado lo que te pedí?
— No, no he tenido tiempo, pero antes que me digas nada. Sí, hice los trámites a tiempo.
Damon le lanzó una rápida mirada a Kol y este bufó divertido, ya era hora de quitarse del medio y lo dejó bastante claro en la mesa, como si nada de lo que se dijese allí le interesara lo más mínimo.
Casi podía escuchar a Mikael diciendo que ¿qué clase de hijo había tenido que huía del dinero? que equivocado estaba, le encantaba el dinero, pero no el de su padre.
Damon escuchó todo lo que Klaus y Mikael dijeron, lo de Bulgaria sucedería dentro de tres meses, los tres irían allí, pero sólo Klaus estaría dentro de la subasta, allí habría mujeres de todo el mundo que acabarían en las manos de gente adinerada y respetuosa, Damon no dijo nada en ningún momento, sólo escuchó pacientemente. Según Mikael ganarían una pequeña fortuna antes y después de la subasta si todo salía en condiciones, esta vez el dinero se blanquearía de forma brutal, pues lo de Bulgaria estaba camuflado por unas subvenciones al tercer mundo, una pequeña fortuna perdida en comparación con la fortuna que conseguirían y el respeto de familias muy poderosas.
Damon sabía lo que eso significaba: más protección, Bulgaria tendría que ser la tumba de los Mikaelson no una catapulta al poder.
Elena y Hope volvieron a los cinco minutos de que Kol se marchara, Damon clavó sus ojos en la castaña para después mirar a Hope, que estaba pendiente de sus movimientos.
— ¡MIKAEL!
Todos se giraron para ver como Kol atravesaba el restaurante hasta alcanzar el reservado, hecho una furia. Klaus negó con la cabeza y Hope puso los ojos en blanco como si fuese algo natural ver al reservado de Kol Mikaelson llamando la atención.
Damon aprovechó ese momento de distracción para tomar el brazo de Elena y arrastrarla fuera, la chica quiso resistirse pero por tres razones diferentes no lo hizo, la primera, porque no quería ser testigo de una disputa familiar que no le interesaba en absoluto, la segunda, porque le encantaba imaginarse lo mal que lo estaría pasando la zorra de Hope ahora mismo, si es que había visto cómo se iban, y la última y no menos importante, porque necesitaba el contacto físico de Damon de una forma casi enfermiza.
Salieron al exterior, las puertas del restaurante se cerraron segundos después, Damon tomó el rostro de Elena y acercó su boca a la suya, la chica cerró los ojos inconscientemente pero el beso nunca llegó, cuando abrió los ojos, Damon estaba a escasos centímetros, respirando el mismo aire que ella, casi desde sus labios.
— Eres un acosador —comentó como si nada, el chico alzó una ceja divertido—, ¿ves normal levantarte con casi quinientos mensajes? no sólo eres un acosador, también eres bipolar. En uno me amenazas y en otro me tratas como una muñeca de porcelana.
— Eres incorregible —suspiró agotado, sus cuerpos estaban muy juntos, en una situación demasiado íntima para estar en público pero a ninguno de los dos parecía molesto por ello.
— Mira quien fue a hablar, señor Bourbon ¿puede soltarme?
— Chica bourbon, ¿puedo besarte?
Los dos se quedaron en un completo y nada incómodo silencio; parecía sorprendente como las situaciones podían ser muy similares pero totalmente diferentes, Damon había estado en un momento parecido, horas atrás junto a Hope, pero con la única diferencia de que esta vez no le molestaba estar en silencio, todo lo contrario, era algo agradable, casi natural.
Elena supo lo que Damon iba a hacer y decir antes de que se le pasase por la cabeza, por lo que tuvo que adelantarse.
— No quiero perderte, Damon.
— Nunca, Elena.
— Deja que acabe —le advirtió, el chico asintió y acarició con el pulgar las mejillas sonrosadas de la chica—. Los dos sabemos lo que siente el otro sin necesidad de decirlo en voz alta. Vamos a olvidarlo.
— ¿Qué? —como si le hubiesen dado una bofetada retrocedió, la pérdida del contacto fue como ser golpeada ella también, no quería apartar la mirada, pero la dureza de los ojos de Damon era demasiado.
— Damon, sabes tan bien como yo que no es posible algo sentimental entre…
— "¿Algo sentimental?" ¿así es como lo llamas? —se mordió el labio inferior y le dio una patada al aire, justo en ese momento una persona pasó por delante y gruñó en voz alta, pero Damon lo ignoró por completo.
— ¡Damon, te quiero! Pero no ahora, no está bien. Tenemos que pensar con la cabeza, no con el corazón. Quieres venganza, yo más que nunca —tiró de su chaqueta, para que le hiciera caso, Damon no quería escuchar más nada, sabía que Elena tenía razón pero ahora que sabía lo que sentía por ella, que lo aceptaba no estaba dispuesto a perder la única oportunidad que tenía para ser feliz—. Damon, no quieres que las amenazas de Mikael se cumplan, ¿verdad? pues tenemos que colaborar, como compañeros, amigos como mucho.
— Te odio, Elena.
— Eso es un paso, Salvatore.
Damon negó con la cabeza, quería fingir que seguía cabreado, lo estaba en parte, Elena le estaba pidiendo una locura, que olvidara o dejara de lado sus sentimientos hacia ella por una estúpida venganza, pero también sabía que llevaba razón y aunque le doliese su plan era mucho más racional que el suyo, porque ni su familia, ni los demás se merecían el peligro que los acechaba por su culpa.
— Te he convencido, ¿verdad?
— Eres una listilla, pero no voy a perderte del todo —le aclaró, Elena asintió con una sonrisita pintada en los labios, le encantaba estar así con Damon y aunque le había tachado de bipolar, ella también lo era, no hacía ni un día que había estado dispuesta a perder a Damon y ahora lo único que quería era desaparecer con él y ser egoísta, muy egoísta—. Te necesito y voy a contarte todos mis planes, a partir de ahora no existe un tu y yo, sino un nosotros, ¿te ha quedado claro? porque no tienes ningún derecho a protestar.
— Una duda —alzó un dedo—, ¿esto quiere decir que ya no más secretos?
Damon asintió.
— ¡Pues no pienso protestar! —se lanzó a sus brazos, se enredó en su cuello y ocultó su rostro en su pecho, Damon la abrazó con fuerza y miró al interior del restaurante, nadie parecía pendiente de ellos dos y se sintió decepcionado, pues esperaba encontrarse con la mirada reprobatoria de Hope o de algún miembro de esa familia desequilibrada, así podría romper ese trato sin sentido que había hecho con Elena, porque aunque había aceptado sólo ser amigos, ambos sabían muy bien que eso no serviría con ellos, no después de haber dejado claro que estaban completa y perdidamente enamorados.
Comenzaba una nueva etapa y no iba a ser fácil.
El episodio lo acabo de terminar, llevo tres o cuatro días escribiendo y editando al mismo tiempo, pero sé que algún error se me habrá escapado, no dudéis en informarme, recordad, toda crítica/opinión es bienvenida.
¡Un beso!
