¡Gracias por vuestro apoyo!

Como dije la otra vez a la historia no le queda mucho ¡y menos con capítulos de cinco mil o más palabras!, aproximo que unos diez o quince (menos de quince).

¡Un saludo!


Episodio 23: Querido Bourbon, ¿qué estoy haciendo con mi vida?

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No voy a empezar con el típico "querido diario" porque no soy ese tipo de chicas, me siento lo bastante adulta y madura para no caer en esos estereotipos, pero aún así aquí estoy, escribiendo en unas hojas sueltas que encontré en un cajón de la cómoda, entre mis cosas; pero tranquilidad, no me encuentro envuelta en una sábana y sentada en el borde de la ventana viendo como amanece mientras escribo mis sentimientos ocultos.

Estoy acurrucada en mi cama, pero no envuelta en una sábana ni en nada parecido, con mi pijama y el cuerpo humano que está a mi lado es más que suficiente para entrar en calor.

Estoy escribiendo apoyada en el borde de la mesilla, es muy incómodo pero no tengo muchas ganas de alejarme del contacto de Damon que sigue durmiendo plácidamente a mi lado, había dudado en cómo empezar a escribir pero creo que ya no necesito un comienzo, sino una forma de continuar.

Damon duerme a mi lado, con un brazo echado encima de mi cuerpo, ajeno a mis quebraderos de cabeza, ¡no corráis tanto! no estábamos juntos de ninguna forma sexual o sentimental, sigo muy firme con mi idea de ser sólo amigos o como mucho compañeros que tienen un objetivo común, pero eso no quita que cosas tan simples como ésta: dormir abrazados, rozarnos con disimulo, vayan a desaparecer de nuestra rutina.

Sobre dormir, como muchos estaréis pensando, es algo muy íntimo, pero esto tiene una explicación muy razonable: no voy a permitir que Damon duerma en su antigua habitación con Hope a su lado, rondando como un animal en celo, me da igual lo que Damon o cualquier otra persona piense, entre nosotros dos no hay nada, pero eso no quiere decir que vaya a permitir que Damon vuelva a caer en sus redes, no quiero que caiga al vacío sin un seguro para sobrevivir, podéis considerarme una egoísta porque no voy a negarlo, soy egoísta, no pienso perder a la única persona que me hace olvidar el pasado, el presente y lo que pueda significar el futuro, con Damon vivo el momento, me conformo con eso.

No retengo a Damon contra su voluntad, no soy Hope Mikaelson, pero sé que si lo dejo ir, no habrá nada ni nadie que pueda salvarlo, cada día siento que la carga es más grande y pesada, necesito respuestas, una alternativa, no puedo abandonar a Damon pero tampoco puedo darle esperanzas, tenemos una misión, una venganza en común pero, ¿qué pasará después? ¿qué pasará cuando esto se haga demasiado… grande?

No es que nos esté costando ser amigos, se nos da mejor de lo que creí en un principio, nuestra rutina era muy sencilla, nos levantábamos juntos, peleábamos para ver quien conseguía el baño antes, normalmente ganaba yo por lo que Damon tenía que bajar a buscar algo para desayunar mientras yo me aseaba, después cada uno volvía a su trabajo como si no pasara nada entre nosotros.

Había mensajes muchos mensajes, algunos más provocadores otros más inocentes, porque era mucho más fácil desahogarse por chat que cara a cara donde todo nos podría explotar, usualmente nada malo pasaba, hasta que un día uno de los dos se pasaba con los mensajitos y después cuando nos veíamos por la noche todo era más incómodo.

Y con esto necesito estallar, ¿me creéis cuando digo que somos muy buenos amigos y que nuestros sentimientos no interfieren? porque yo no me creo nada, absolutamente nada.

Soltó el bolígrafo al sentir una presión en el pecho, siempre le pasaba cuando dejaba al aire todos sus sentimientos, nunca había sido buena expresando lo que sentía, por lo menos no después de que sus padres murieran y Stefan desapareciera de su vida.

Expresar sus sentimientos, aunque sea sólo en un trozo de papel era como quedar expuesta, totalmente desnuda, al descubierto.

Pero era más profundo que eso, Elena lo sabía muy bien, no era el sentir lo que le hacía estar tan frágil y rota, sino Damon.

Se movió con cuidado y lo observó dormir, estaba tumbado boca abajo, su brazo derecho reposaba sobre la almohada cerca de su cabeza, mientras que el otro estaba pegado a su cuerpo, mandando descargas eléctricas hasta su columna vertebral; su rostro estaba relajado, no había ni rastro de tensión en ninguna parte, parecía un chico normal y corriente que dormía plácidamente a la espera de un nuevo día.

Alzó la mano con cuidado y acarició levemente su mejilla expuesta, el chico ronroneó pero no se despertó o por lo menos parecía que no, tampoco era algo relevante, pensó Elena, si estaba despierto y fingía dormir es que también quería que ese momento durase un poco más.

Elena no era idiota, al igual que ella estaba enamorada de Damon, él lo estaba de ella, por eso no se preocupó de ser descubierta, porque Damon nunca abriría los ojos, no en un momento tan íntimo como ese.

Con sus dedos delineó el contorno de su rostro, tomó un mechón negro y lo enredó con cuidado entre sus dedos e instintivamente se acercó aún más, olvidando por completo su misión de ir con cuidado y de evitar despertarlo, si Damon se despertaba, ya se le ocurriría algo para explicarle que estaba haciendo.

Estaba tan cerca de él que podía escuchar con claridad el latido constante de su corazón, estaba en calma, por lo que podría decirse que aún seguía abrazado por Morfeo, casi sumida en una nube acercó su rostro al del chico, estaba cada vez más cerca, podía sentir su aliento cálido rozando sus labios, tan cerca que quiso besarlo, pero entonces Damon abrió los ojos, no parecía que acabara de despertarse, todo lo contrario, parecía que llevaba diez o quince minutos desvelado o incluso más, sintiéndose desnuda -pues acababa de pillarla en una postura comprometida y a punto de hacer algo mucho más comprometido- intentó apartarse, pero Damon la retuvo entre sus brazos y lejos de alcanzar sus labios, tiró de su cuerpo hasta abrazarla completamente.

— Me está costando una barbaridad no besarte, Elena —comentó bajito, acariciando su cabello con una calma inimaginable, Elena no sabía que le preocupaba más, si sentir el cuerpo de Damon pegado al suyo o escuchar sus palabras, como si le costase la misma vida mantenerse lejos de ella—. ¿Qué se supone que hacías? Yo no me aprovecho de ti mientras duermes.

Que Damon estuviera bromeando era algo más que agradable, era la prueba que necesitaba para saber que lo que había dicho antes había sido a causa del momento, pero que ambos podían seguir siendo amigos sin ningún tipo de problema, pero esa especie de mantra que se repetía día sí y día también no iba a durar mucho más, ambos lo sabían pero se negaban a verlo.

— Hoy tenemos que ir a hablar con los chicos, tendrán novedades. Espero de veras que se les haya ocurrido algo bueno.

Era cierto, pensó Elena. Llevaban todos estos meses buscando una forma de que el plan de Kai y Bonnie funcionara, Elena procuraba mantenerse al margen pero eso no quitaba que no tuviese un ojo puesto al asunto.

Bulgaria era el objetivo, lo que necesitaban para acabar con los sucios trapicheos de los Mikaelson. Era un terreno hostil para ellos, pero cómodo para Mikael, por lo que no habría ningún control dentro de la subasta, quien entrase estaría al tanto de todo lo que sucediese dentro y mucho más, pero Mikael y Klaus se habían negado a que Damon estuviera en el ajo, ya sea porque no se fiaban de él o porque simplemente preferían que sólo ellos dos estuvieran ahí.

De una forma u otra tenían que averiguar una manera de estar dentro para grabar y almacenar la máxima información posible.

— ¿Y si no hay nada que puedan hacer? —se incorporó con cuidado, temiendo que viese sus intenciones desde lejos, llevaba con una idea en mente desde hacía semanas, desde la última discusión con todo el equipo junto.

— Pues entonces me arriesgaré e iré contra las normas de Mikael.

— Eso es peligroso.

— Elena, ya estoy en el ajo, porque me arriesgue un poco más no va haber una diferencia.

— Sí, sí que la habrá —se zafó de su agarre y se apoyó contra el respaldo de la cama, no quería cabrearse con Damon, porque ese era el problema de todo el asunto, los sentimientos no podían interferir en la misión y Elena estaba haciendo exactamente eso. Damon imitó su postura después de sopesar sus ideas—. Si te quedas quieto, vivirás, si te arriesgas… morirás.

— Todos los que estamos dentro jugamos con una soga al cuello —le explicó como un padre a su hijo pequeño, que necesitaba entenderlo todo a la perfección. Elena pasó de ese tono de voz, estaba más preocupada en los sentimientos suicidas de Damon que en que la tratara como a una niña pequeña—. Hope cree que Kai trabaja para ella, solo para ella.

No necesitaba oír más nada.

— Lo sé, todos tienen algo que perder, pero, ¿sabes lo único que puedo perder yo en toda esta historia?

No respondió, era una pregunta retórica, los dos sabían muy bien la respuesta, sin necesidad de pronunciarla en voz alta, los dos temían por la vida del otro, pero era eso o quedarse de brazos cruzados viendo como los Mikaelson jodían sus vidas.

No queriendo continuar con esa charla sin sentido soltó lo primero que se le vino a la cabeza.

— Voy a ducharme, ve a por algo de desayunar.

Damon no protestó, estaba cansado y dolorido, pero aún así dejó que Elena se metiera primero en la ducha, de todos modos tampoco tenía ganas de levantarse todavía, no necesitaba buscar el reloj para saber que aún no era hora de levantarse y mucho menos de ir a buscar el desayuno, así que, de forma inocente, cerró los ojos y se dejó transportar por los brazos de Morfeo o por lo menos lo intentó, porque el sonido del agua cayendo le estaba volviendo loco, no estaba acostumbrado a oír la ducha mientras Elena estaba dentro, normalmente estaba abajo haciendo tiempo y buscando algo delicioso para comer.

Pero ahora estaba ahí, todo sumido en un silencio cómodo y ella metida en la ducha, totalmente desnuda dejando que el agua corriese por su perfecta piel, frunció el ceño, al sentir que su cuerpo hablaba por sí solo, estaba a punto de levantarse y salir corriendo a por el desayuno cuando Elena salió de la ducha.

El grifo seguía abierto, pero Elena no estaba bajo él, sino completamente desnuda al lado de la cama, no necesitaba pensar demasiado para saber que lo que había venido a buscar era un bote de gel o una toalla, pero tampoco era capaz de pensarlo mucho.

Ninguno de los dos dijo nada en los próximos dos minutos, Damon estaba medio sentado en la cama, se veía que había estado a punto de salir de ella pero que se había quedado congelado en el sitio, obviamente, por la postura que llevaba, pero, ¿cómo iba a salir de la cama si su entrepierna estaba dando señales de vida con Elena ahí, mojada y desnuda?

— ¿Eso es lo que haces cuando estoy buscando comida? ¿pasear desnuda por el cuarto? —bromeó intentando concentrarse en cualquier cosa que no fuese la forma del pecho de Elena o sus curvas o…

— ¿Qué haces aún en el cuarto? ¡Eres un pervertido!

— Te equivocas, Elena. Tu eres la pervertida, ¿o soy yo quien se pasea desnudo por el cuarto?

— ¡Capullo!

— Sigo sin ser él que discute desnudo…

— Te odio, te odio, te odio —se cruzó de brazos enfadada, ganándose una carcajada sincera del chico, que ahora que estaba mucho más relajado se había dejado caer en la cama, manteniendo oculta su erección, podría fingir que no le molestaba verla desnuda, incluso podría bromear al respecto si eso significaba que la chica seguiría ahí, como su madre la trajo al mundo.

— ¡Ay, Dios Elena! Esto es divertido —fingió que se secaba una lágrima y lanzó una rápida mirada a la chica, le gustaba la forma de su cuerpo y como las gotas de agua resbalaban por su piel, se lamió los labios inconscientemente envidiando esa gota de agua que corría de su vientre hasta...—, ¿sabes? somos amigos, puedo verte desnuda perfectamente.

Elena tragó saliva. Damon la devoraba con la mirada, como lo haría un depredador antes de lanzarse a su presa, tendría que darse la vuelta, refugiarse en el interior del cuarto de baño, pero sabía que si hacía eso se arrepentiría después, ¿por qué era todo tan complicado?

Damon se deshizo de la sábana, quedando al descubierto su erección, sólo llevaba unos pequeños pantalones cortos pero ni siquiera eso podía cubrir su deseo por su supuesta amiga, recorrió la distancia que los separaba de forma pausada, esperando que Elena dijera algo o se quitase del medio, pero como nada de eso pasó, atrapó a la chica entre sus brazos, pegando su cuerpo contra el suyo, ella totalmente desnuda y resbaladiza y él totalmente loco por ella, ¿qué más se podía pedir?

Ah sí.

— Dilo…—susurró para la sorpresa de la chica que no esperaba para nada esa reacción.

— Mmm…

— Sólo tienes que decirlo Elena —acarició su mejilla sonrosada, la chica cerró los ojos de forma inconsciente y volvió a ronronear en respuesta, pues estaba demasiado concentrada en la forma en que su cuerpo reaccionaba al de Damon para pensar una respuesta más elaborada—. Di que me deseas, di que quieres algo más, di…

"que me quieres"

— ¡Basta! —lo apartó de un empujón, sabía lo que venía ahora, las palabras que saldrían de su boca y no estaba dispuesta a oírlas, bastante tortura era la distancia, ese intento patético por mantener sus sentimientos lejos, escuchar a Damon decir que la quería no estaba en sus planes, todo lo contrario, sería una bomba que destruiría todo a su paso.

Se encerró dentro del cuarto de baño olvidando completamente a que había salido en primer lugar y se derrumbó, con el sonido del agua como fondo, dejó que las lágrimas corrieran por su rostro, demostrando que ni un estúpido diario ni nada parecido podría calmar sus penas.

No supo cuánto tiempo estuvo ahí, sentada sobre las losetas del cuarto baño pero sabía que era el suficiente.

Salió de la ducha con un albornoz puesto, se asomó por la puerta y no había ni rastro de Damon en toda la habitación.

Estaba a punto de desnudarse y secarse cuando se dio cuenta que su toalla no estaba a la vista, ¿no la había soltado ahí mismo?

— ¿Buscas esto?

Y ahí estaba su dolor de cabeza, ya se había vestido y tenía el pelo húmedo por lo que Elena pudo deducir que se había duchado hace relativamente poco, frunció el ceño, ¿en qué baño se habría duchado? quiso darse de hostias al pensar en eso, ¿qué más daba? no tendría que estar ahí, con su toalla bromeando como si no pasara absolutamente.

— Damon, acabamos de discutir.

— No hemos discutido, dos no pelean si uno no quiere.

— Damon.

— Elena, no voy a pelear, he aceptado que no quieres arriesgarte, vale, no está bien todavía, puedo esperar un poco más.

Elena negó con la cabeza, Damon era incorregible, como un niño chico, pero aún así asintió si con eso se quedaba conforme y no hacía ninguna tontería, estiró la mano para que le devolviera la toalla.

Pero ahí supo que estaba equivocada, Damon no iba a quedarse conforme con un simple asentimiento, él quería mucho más, y ¿para qué negarlo? ella también y cada vez con más fuerza.

Tuvo que atisbar algo de su miedo en sus ojos, pues una sonrisa pícara se dibujó en su rostro.

— ¿Puedo secar tu espalda? —dijo inocentemente jugando con la toalla como si estuviera pidiéndole algo tan simple como salir a dar una vuelta o tomar el café—. He traído croissants de crema.

¿Era eso un soborno?

— Damon —le advirtió con un dedo amenazador, se cubrió como pudo con el albornoz y retrocedió, no iba a dejarse llevar por la galantería de Damon, no se creía ni una sola palabra de lo que le decía.

Pero el chico no se dio por vencido, con una cara que prometía que nada malo pasaría atravesó la estancia con dos zancadas y envolvió a Elena con la toalla, pero no hizo ningún movimiento en falso, simplemente la retuvo el tiempo suficiente para que se calmara y se diera cuenta que sus intenciones no eran pecaminosas.

Cuando vio que la chica no iba a huir si la soltaba, tomó su cabello con dedos hábiles y empezó a secarlo con un mimo extraordinario, Elena lo dejó hacer, porque aunque en parte sabía que debía quitarlo del medio, le encantaba sentirse querida y cuidada por Damon, era algo placentero, mucho más íntimo que el propio sexo.

El joven continúo con su labor, siguió secando su cabello e incluso lo peinó con el cepillo que encontró entre las cosas de Elena, se lo tomaba muy en serio y la chica se relajó; estaban tan perdidos en su burbuja personal que se olvidaron completamente de la hora, de sus quehaceres y de que hasta hacía menos de veinte minutos ambos habían discutido.

Tras terminar con el cabello, Damon se agachó a su lado y tomó una de sus piernas, tras terminar con la izquierda siguió con la derecha, se incorporó, pegando su cuerpo al de la chica, viendo Elena sus intenciones apartó el rostro, pero enseguida se arrepintió, pues Damon no la besó ni hizo nada, simplemente le pasó la toalla por el rostro, secando los restos del agua.

— Elena —tomó su rostro con delicadeza, la toalla descansaba en el regazo de la chica y Damon continuaba en la misma postura que antes, sin haber tomado ventaja en ningún momento de la situación—. Nunca haría nada que pudiese hacerte daño, ¿me oyes?

La chica asintió mordiéndose el interior de la mejilla, sabiendo que en cualquier momento se derrumbaría, quiso sonreír, pero lo único que su rostro mostró fue una pequeña mueca.

— Elena, eres mi vida, que te quede claro.

Se levantó con pesadez, llevaba un buen rato en cuclillas y le dolía las piernas pero aún así se dirigió a la puerta y salió de allí, sin prisa pero sin pausa.

Le dolía dejarla allí, sabiendo que lo que sentía era más que correspondido, pero ya estaba cansado de fingir que podía conformarse con una amistad o de insistir como un niño pequeño, ahora le tocaba a Elena elegir, si quería su amistad, entonces tendría que conformarse con que trabajaran juntos, nada más.

El apartamento de Enzo se había convertido en una zona neutra para el grupo de chicos y el lugar de reunión predilecto por Kol Mikaelson, a Enzo no le hacía mucha gracia pero tampoco quería que el enfado de Kol y Davina aumentase por una tontería, desde que descubrieron que tenían los mismos contactos y que encima Damon no había dicho ni una sola palabra, todo había ido de mal en peor, si es cierto que habían dejado de lado sus diferencias, pues compartían un fin en común, pero aún así se destilaba el odio con cada indirecta.

En unos días Damon, junto a los Mikaelson irían a Bulgaria a cerrar un negocio más que jugoso e importante, por eso era crucial que todos ellos se concentraran en lo relevante, que era averiguar una forma de conseguir información directa de esos negocios sucios, pero Mikael no había permitido que Damon estuviera dentro, ya sea porque no se fiaba de él o porque prefería que fuese Klaus quien se encargara, pero de una forma u otra estaban fuera, dependiendo de que a Kai o a Bonnie se les ocurriese algo.

Y ahí estaban. Enzo les había dejado claro que esto era un punto y aparte, si conseguían información sería la suficiente para mandar entre rejas a Klaus y a Mikael, pero si no conseguían nada, los Mikaelson se fortalecerán con el negocio, siendo intocables. Nadie de ahí era idiota, todos lo sabían muy bien.

— ¡Buenos días a vosotros también! —canturreó un muy divertido Kai que no perdió la oportunidad de picar a la pareja que acababa de llegar, y es que era bien sabido, para todos los presentes, que la relación de Damon y Elena se basaba en lanzarse miradas divertidas, en gastarse bromas y en estar siempre cogidos de la mano, pero hoy era muy diferente, habían entrado juntos, sí, pero la atmósfera que los rodeaba era distante y apagada.

Enzo estuvo tentado en preguntar, pero Elena les sonrío a todos y se sentó junto a Bonnie y a Davina, más cerca de esta última que de la primera que no conocía de casi nada, por lo que las preguntas quedaron relegadas a un segundo plano.

Damon procuró que así fuera.

— He hablado con Mikael antes, no me incluye en la subasta —dijo agotado, dejándose caer en el sofá junto al hacker informático que seguía muy concentrado en su ordenador y en su bolsa de patatas fritas—. ¿Se os ha ocurrido algo, a vosotros?

— Todo lo que teníamos dependía de que tu estuvieses dentro. Microcámaras, micrófonos… todo depende de ti.

— Bueno, Bon Bon, no digas todos —sonrió Kai, el cual soltó el ordenador pero no la bolsa de patatas, la cual vacío en su boca en un santiamén—. Yo si que he pensado una alternativa.

Kai se frotó las manos divertido y miró a cada uno de los presentes esperando a que alguno de ellos pudiese ver algo tras sus ojos, una pista o una ligera idea, pero ninguno de ellos era tan inteligente, se dijo Kai, ninguno tiene una mente tan brillante como la tuya.

En cuanto sus ojos se posaron en Elena, la cual seguía al lado de la más joven del grupo supo que ella también estaba pensando en una alternativa igual de jugosa que la suya pero que por algún motivo no soltaba prenda, ¿y si…?

Su sonrisa se amplió.

— ¡Suéltalo ya, Kai! —le golpeó Damon con uno de los cojines del sofá, el chico se echó atrás al sentirse dolido pero enseguida volvió a su postura de chico duro.

— ¿Nadie tiene ni idea?

— Kai, esto no es un juego —era de las pocas veces que Bonnie se metía en medio de una conversación donde él estuviera dentro, por lo que clavó sus ojos en los de la chica, una sonrisa un poco más sincera apareció en su rostro consiguiendo asustar a la hacker, la cual apartó la mirada y se concentró en su propio ordenador, Kai suspiró, patética.

— Vale, vamos a jugar a las hipótesis —todos empezaron a protestar, incluso Bonnie que le lanzó una mirada de advertencia—, ¿qué pasaría si alguien muy cercano a Klaus y a nosotros decidiera meterse en su círculo y hacerle creer que tiene el control?

— Más claro.

— No es tan difícil de entender —rodó los ojos—, lo que quiero decir, es que si encontramos a una persona por la que Klaus o Mikael caerían rendidos en el suelo podríamos tener una oportunidad.

— No vamos a involucrar a Hope, Parker —le medio amenazó Damon, fue justo en ese momento que Elena clavó sus ojos café en la figura de Damon, Kai no consiguió descifrar esa mirada, quizá era miedo, preocupación u odio, pero lo averiguaría con el tiempo.

— ¡No hablo de Hope! —usó su propio regazo como un tambor para darle más suspenso al asunto, para después dar un salto y rodear la estancia hasta sentarse justo en medio de Davina y de Elena, casi podía sentir el alivio en Bonnie, pero no comentó nada.

Davina y Elena miraron fijamente a Kai, el cual seguía con su mirada clavada en Damon como si esperase su reacción inmediata, él que si reaccionó fue Kol que se acercó protectoramente a su novia.

— Elena, hazme un favor, habla por mi.

— ¿Perdona?

— Sé que estás pensando justamente lo mismo que yo.

— Kai, nadie piensa como tú.

— Es cierto —asintió como un niño pequeño, Elena y Davina rodaron los ojos—, pero esta vez hay una excepción, ¡me has leído el pensamiento!

Elena hizo una mueca y miró en la misma dirección que Kai, puro instinto, pero ahí estaba, Damon miraba fijamente a Kai, como si le retara a que dijera las siguientes palabras que volaban entre ellos pero en lo único que Elena se atrevía a pensar era en lo que Kai había sugerido, tal vez no supiera leer mentes, pero sí que habían tenido la misma idea por tonto que sonara, se preparó para lo que iba a soltar, se preparó para la sobreprotección de Damon, o mejor dicho, se preparó para ver como a Damon no le importaba una mierda.

A fin de cuentas había defendido a Hope con uñas y dientes, ¿verdad?

— Llevo días pensando en la mejor forma de acabar con esto —empezó Elena, nunca se había caracterizado por ser una chica tímida, todo lo contrario, pero sentir los ojos de Damon clavados en su nuca le estaba quemando el alma—, pero no lo veía correcto, ya que sois vosotros quiénes queréis acabar con Mikael… pero Klaus, Klaus me ha hecho muchísimo daño, tengo el mismo derecho.

Kai aplaudió pero esta vez nadie le riñó por eso, ni siquiera Bonnie que tenía la mirada clavada en Elena, esperando lo que todos sabían que venía.

— Serviré de topo, recopilaré información sólo tengo…

— ¡Ni hablar! —se levantó de golpe, como si estar sentado fuese una forma de resignarse a las palabras de Elena, se pasó la mano por su cabello desordenado y fulminó con la mirada a Kai, dejándole claro que esta vez había superado el límite, pero Elena no iba a dejar que Damon tomase las riendas del asunto, ahora dependía enteramente de ella.

También se levantó y atravesó el salón hasta estar a la misma altura que Damon, el chico alzó una mano amenazante y la apuntó con un dedo, las palabras no le salían, como si no se atreviera a decir lo que estaba pensando, Elena sonrió débilmente, ¿de verdad había creído que Damon dejaría correr el tema y aceptaría? que poco lo conocía.

— Tú… tú, ¡maldita sea! —dio un zapatazo al suelo, Elena observó el gesto, Damon y Kai eran iguales de impulsivos e infantiles, pero Elena no dijo nada al respecto porque para ella todo estaba dicho y no había vuelta atrás, puede que hacía unas horas hubiera dudado, pero gracias a Kai había abierto los ojos, era un plan genial y ella era perfecta para ejecutarlo.

— Damon, es genial —empezó Enzo, que estaba detrás de Damon, a una distancia de precaución como si temiera por su vida, antes de poder continuar Damon se giró amenazante, Elena viendo sus intenciones tocó su hombro para llamar su atención.

Podía ver como el alivio se pintaba en el rostro de Enzo, que había temido por su vida segundos atrás.

— La decisión está tomada…

— ¡No! ¡No! Tu has tomado la decisión… —miró por todos lados, Elena agachó la cabeza, sabía lo que el chico intentaba, buscar una salida—, pero los demás no, ninguno excepto Kai está de acuerdo, ¿cierto?

Damon estaba desesperado, Elena podía notarlo y todos los demás también, casi podía sentir como su corazón se rompía al darse cuenta de lo que había pasado, quería abrazarlo y consolarlo, decirle que todo estaba bien, que quizá no eran una pareja normal pero que saldrían de esta de todas formas.

— Damon, todos están de acuerdo —dijo lentamente llamando la atención de sus ojos azules que se habían oscurecido por la rudeza y el odio— y aunque no fuese el caso, yo decido es mi vida.

— Elena, te quiero, no me digas que mi palabra no vale nada.

Elena cerró los ojos destrozada por sus palabras pero se mantuvo firme.

— Ese es el problema, Damon. Tus sentimientos.

Damon se quedó pálido ante sus palabras, observó a Elena detenidamente buscando la verdad en sus ojos, pero ni siquiera estos pudieron dejarle claro nada. Sintiéndose traicionado y destruido apretó los puños y resistió el golpe, Elena acababa de romperle el corazón en las narices y no había dudado en ni un sólo momento, sonrió irónico, al final, Elena había resultado ser tan ruin como Klaus, Hope o incluso Mikael.

Se dio la vuelta sin esperar más nada y salió de allí con una velocidad inimaginable, Elena miró el camino que Damon había tomado y sintió que sus piernas le fallaban, estaba a punto de caer de rodillas y llorar como una niña pequeña cuando sintió los brazos de Kai rodeando su cintura y tomándola en brazos, para hacerla girar por toda la habitación, como si hubiese algo que celebrar.

Lágrimas silenciosas recorrieron sus mejillas cayendo al vacío.

Quedar con Klaus no había sido lo más complicado, todo lo contrario, sólo necesitó tomar el teléfono, poner voz de niña pequeña y necesitada y pedirle que viniese a la biblioteca pública de Nueva Orleans cuanto antes. Klaus no dudó, en media hora estaría ahí abandonando todos sus quehaceres y ocupaciones.

— Elena —saludó desde la distancia, Elena había optado por una mesa que daba de cara a recepción donde estaría a la vista de todo el personal, así se ahorraba que Klaus intentara algo con ella, la chica se obligó a sonreír dulcemente, tenía que ir con pies de plomo si quería que Klaus creyese su palabra.

El chico se acercó con paso ligero y tomó asiento a su lado pero dejando una silla en medio, eso era un acto muy noble por su parte pero lo descartó enseguida, seguramente lo había hecho por lo mismo que ella se había sentado a la vista de todo el mundo, para que no se le ocurriese hacer ninguna tontería.

— Estoy aquí, ¡tu dirás!

Elena asintió y apoyó las manos encima del libro que había tomado prestado mientras le esperaba, todo estaba sutilmente preparado, el libro que había escogido era el favorito de Klaus cuando se conocieron, aunque no parecía darse cuenta del detalle.

— Llevo preguntándome desde hace meses porque no te denuncie a la policía, hoy me he hallado la respuesta.

KIaus no dijo nada.

— Sigo sintiendo algo por ti… no sé qué es ni con qué fuerza, pero algo es algo. Necesito encontrarle sentido a esto, Nik, ¿a ti no te pasa? —el golpe había sido directo a su corazón, nunca le había llamado Nik y si alguna vez lo había hecho, había sido en momentos como ese, de debilidad y sumisión, sabía que eso le afectaría pero nunca de la forma en que lo hizo.

— No, si esto era todo, me voy.

Y comenzó a caminar directamente a la salida. Elena tardó unos segundos en darse cuenta de lo que eso significaba. No estaba aceptando sus supuestos sentimientos, se estaba marchando porque no creía en ella.

— ¡Niklaus! —gritó ignorando completamente las advertencias de los bibliotecarios, ella mejor que nadie debería saber lo que fastidia que alguien grite en mitad de la biblioteca, pero eso no le impidió recorrer la distancia que le separaba de Klaus, cada paso que daba era un segundo menos, ¿que iba a decirle para convencerle? mejor, ¿cómo iba a hacerle creer que le perdonaba ser un animal?

— Klaus —suspiró aliviada al ver que el chico se había detenido en la puerta, Klaus clavó sus ojos en ella, impaciente.

Elena podría decir muchas cosas pero ninguna surtirá el efecto deseado así que optó por el acto más suicida, besarle.

En cuanto sus labios se tocaron, Klaus se relajó completamente y tomó el control del beso, llevándolo a su terreno, Elena se dejó llevar, incluso lo disfrutó, porque en su cabeza no era Klaus quien la besaba, sino un joven de ojos azules y cabello negro, por un momento su imaginación tomó el control de su cuerpo e hizo que el beso fuese más real de lo que enrealidad era.

— Te creo —gimió contra su boca, Elena estaba pegada al muro y tenía el cuerpo de Klaus contra el suyo, sintió una náusea pero se mantuvo quieta—. Bésame.

Klaus y Elena volvieron a casa cogidos de la mano y haciendo bromas a cada paso que daban, todas las personas que pasaban a su alrededor los miraban como si fuesen una pareja más, una muy divertida y cariñosa, pero Elena era la única que sabía que todo era una tapadera, una mentira tapada por trucos y oportunidades.

Quiso deshacerse de Klaus y mandarlo a la mierda en varias ocasiones pero supo aguantar bien hasta que entró en el edifico, ninguno de los dos, o por lo menos ella, esperaba encontrarse de cara con Hope y Stefan, no era raro verlos juntos, ya que se habían pasado todos esos meses hablando y conspirando juntos, por más que Elena le preguntara qué pasaba entre ellos, Stefan se limitaba a encogerse de hombros y quitarle importancia.

Pero hoy no eran ellos dos el centro de atención sino Klaus y Elena, más concretamente el brazo de Klaus en la cintura de la chica.

Stefan tomó aire antes de hablar.

— ¿Qué está pasando aquí?

— Somos pareja, ¡hemos vuelto! —comentó Klaus irradiando felicidad por todos lados, Elena quiso golpearse con algo por no pensar en su hermano antes de hacer una locura, en cuanto sus miradas coincidieron supo lo dolido y traicionado que se sentía en esos momentos, abrió la boca para defenderse pero alguien se adelantó.

— ¡Enhorabuena! —aplaudió con una felicidad fingida, Damon estaba apoyado en la pared, sus ojos azules destilaban odio, pero ese odio no iba dirigido a nadie en particular, sólo a ella, ni siquiera a Klaus, tragó saliva ruidosamente y se dijo así misma que apartar la mirada era un error fatal.

Klaus le dio las gracias, mientras que Hope sostenía a Stefan del brazo como si lo conociera lo suficiente para saber que se iba a lanzar contra Klaus, si ya se sentía dolida por el odio y el desprecio de Damon, ver a Hope y a Stefan juntos era como una puñalada trapera, quería salir de allí cuanto antes y encerrarse en su habitación para siempre.

Y eso hizo, en cuanto estuvo segura de que Stefan no haría nada contra Klaus y que este no le pediría continuar la fiesta en una de las habitaciones se dirigió directamente a su cuarto sin pensar en si Damon estaría allí esperando o que no habría nadie y dormiría completamente sola.

En cuanto abrió la puerta supo que ninguno de las dos opciones era nada comparado con esta, Damon estaba allí, sí, recogiendo sus cosas para marcharse y dejarla sola, también pero con otras intenciones ocultas.

Llevaba una botella de bourbon en la mano izquierda, Elena no pudo apartar la mirada, era la misma botella que usaron cuando se conocieron, el mismo líquido que recorrió todo su cuerpo desnudo junto a la lengua de Damon, la risa que escapó de los labios del chico le confirmaron que estaba pensando justamente lo mismo.

— Toma, quédatela, puedes usarla con Klaus, para ver si así le ha quedado claro que eres suya…

— Damon, por favor, esto lo hago por ti.

— ¿Por mi? ¡No me hagas reír! —lanzó la botella contra el suelo rompiéndose completamente, Elena observó el líquido dorado y apretó los puños aguantando las ganas de llorar.

— ¿No te das cuenta Damon que Klaus no me importa? Esto lo hago para acabar con la venganza cuanto antes, ¡para poder estar juntos!

— ¡No me interesa la puta venganza, Gilbert! —se acercó a ella, pisando los cristales rotos, fue justo en ese momento cuando Elena se dio cuenta que iba descalzo, ¿porque estaba sin zapatos?

— Damon tus pies…

— ¡Que me dan igual! —la agarró de los hombros y tiró de ella contra la pared. Elena quiso poner los ojos en blanco, ¿qué manía tenían los hombros con las paredes? pero se abstuvo de decir nada, Damon no se tomaría eso como una broma sino como un golpe bajo—. Vamos Elena, dime, ¿te divierte hacerme daño?

— ¿Qué?

— ¿¡Qué si te divierte romperme el corazón!?

— ¿Romperte el corazón?

— ¿¡Es que ahora eres sorda!?

— Damon, te quiero, hago esto porque estoy enamorada de ti.

Damon soltó una carcajada y se apartó de ella para poder calmarse, no podía creerse que estuviese usando sus mismas palabras horas después de que ella decidiese romperle el corazón y correr a los brazos del cerdo de su ex.

— ¿Sabes una cosa? Estás haciendo lo mismo que Hope, haces lo que te viene en gana y usas la excusa de que me quieres para justificarte. No eres mejor que ella, eres peor.

"no eres mejor que ella, eres peor"

"no eres mejor que ella, eres peor"

"no eres mejor que ella, eres peor"

"eres peor"


¿Creéis que Damon se ha pasado? ¿creéis que el plan de Elena y Kai es un plan suicida? ¿qué creéis que pasará en la subasta? ¿conseguirán parar a Klaus y a Mikael y meterlos entre rejas?

¿Review? ¿Tomatazos?

¡Acepto todo tipo de opiniones!