Capítulo 3.

Era media mañana, pero la playa de la Academia de Duelos estaba tranquila. Claro, a esas horas todo el mundo estaba en clase. Salvo ella. Ada había cumplido su palabra de no aparecer por clase, así que estaba en la playa dando un paseo. Le gustaba ese sitio, desde siempre el mar había tenido un cierto efecto tranquilizante en ella. Además, cuando estaba en la residencia de chicas notaba la mirada del resto de estudiantes en ella, y no le gustaba. Podía ver que estaban celosas, y las pocas que se habían atrevido a hablarle lo habían hecho por interés. Estaba acostumbrada a ello, desde pequeña su hermano había sido más popular que ella, tanto en los duelos como fuera de ellos, pero eso no significaba que le gustase.

Hablando de Aster... El chico no había vuelto a pisar la Academia desde su primer duelo con Jaden. Seguía participando en duelos en la Liga Profesional, y continuaba con su racha de victorias. Ada suspiró con amargura, si estaba ahí era por él, y ahora resultaba que su anuncio de unirse a la Academia de Duelos había sido una farsa. ¿Tal vez había previsto que ella le seguiría y solo quería perderla de vista? Aunque no era algo propio de él. Pensándolo, ¿cuánto hacía que no habían tenido una conversación normal? Algo que no fuera ella intentando hablar con él y él dándole excusas.

El sonido de su teléfono la sacó de sus pensamientos. Lo cogió de su bolsillo y miró la identidad de su llamante, decepcionándose un poco al verlo. Era tan tonta que aún esperaba recibir una llamada de Aster cada vez que sonaba el teléfono.

- Auguste.

- ¡Ada! Me alegra mucho que hayas podido cogerme el teléfono, tenía miedo de que estuvieras en clase.

- No te preocupes por eso, no estoy yendo a clase - contestó ella. No estaba de muy buen humor en ese momento y no se le apetecía hablar, ni siquiera con su mánager.

- Entiendo... Bueno, no te insistiré si no quieres, pero deberías ir. Podría ser interesante - explicó él, aunque sabía que sus palabras no servirían de nada. Pero su labor como mánager era que su cliente actuará de la forma más correcta posible - El rector en funciones me ha llamado, decía que no había podido hablar contigo directamente.

- No pienso convertirme en la estrella de la Academia - se apresuró a aclarar Ada, imaginándose por dónde iría la conversación. Después de todo, los profesores habían intentado conseguirlo con uno de los amigos de Ellie, Chazz Princeton, pero no había resultado bien.

- Lo sé, lo sé, les he dejado bien claro nuestra postura respecto a ese tema. Pero hay un problema, han amenazado con echarte si no cumples con tus obligaciones.

- ¿Pretenden que vaya a clase? - preguntó la rubia con incredulidad, esperando que solo fuese una broma de mal gusto.

- No, para nada. Lo que quieren es que tengas duelos.

Auguste siguió explicándole su conversación con el Dr. Crawler. En resumen, tenía una semana para tener algún duelo de renombre en la Academia o sería expulsada definitivamente. Auguste lo dejaba a su elección, pero no podía prometerle que les haría cambiar de idea. Lo intentaría, claro.

Cuando colgó el teléfono salió de la orilla del agua y se sentó en la arena. Sacó su deck del bolsillo y comenzó a mirar sus cartas. Un deck acuático con monstruos diseñados por su padre cuando ella aún era una cría, los monstruos Mare y Acqua. Había tardado años en conseguir una combinación de cartas que funcionará bien, sobre todo por su insistencia en no retirar a esos monstruos. Eran buenas cartas, muy buenas a decir verdad, y gracias a la ayuda del D y de Aster había podido utilizar ese deck para llegar a la Liga Profesional. Era su más preciada posesión.

Mientras pasaba las cartas una a una, un pequeño espíritu de duelo apareció a su lado. Se subió a su brazo y comenzó a ojear las cartas con interés a través de sus ojos azules oscuros. Ada sonrió, aunque la cola del pequeño monstruo le molestaba un poco para ver las cartas. Aún así no hizo nada porque él se fuera. Después de todo, él llevaba años a su lado y nunca le había fallado.

- Uishi - le llamó cariñosamente con una sonrisa.

De pronto su teléfono volvió a sonar, asustando al monstruo. Esta vez era un mensaje. La rubia puso los ojos en blanco imaginándose que a Auguste se le habría olvidado contarle algo, probablemente algún cotilleo de esos que tanto le gustaban al mayor. Pero cuando vio quién enviaba el mensaje, un escalofrío recorrió su cuerpo.

[...]

Ada había vuelto a su habitación, para darse una ducha e intentar tranquilizarse. Pero como siempre que recibía un mensaje de él, era incapaz. Volvió a leerlo:

"A tu hermano le espera una gran victoria en su próximo duelo en la Liga Profesional, otra victoria perfecta. A ti, por otro lado, te espera el inicio de aquello que te marcará para siempre. Un encuentro especial, el principio de la caída. Buena suerte, Ada" - Sartorius.

- ¿Qué haces?

Estaba tan ensimismada dándole vueltas a qué podría ocurrir que encajase con el mensaje de Sartorius que ni siquiera se había dado cuenta de que Ellie había entrado en la habitación. Ada guardó el teléfono en la mesita y miró a su amiga con una sonrisa, pero seguía esperando una respuesta. Ada suspiró.

- Acabo de darme una ducha y estaba pensando en jugar a uno de esos estúpidos juegos del teléfono, mientras te esperaba - mintió Ada. Sabía que Ellie no se lo creería, pero también que no iba a preguntar más - ¿Dónde estabas? Pensé que las clases acababan más pronto.

- Acabaron hace un rato, pero estaba abajo, con las demás - respondió la peliplateada, mientras se tiraba en su cama - Desde que comparto habitación con una duelista profesional soy bastante famosa. Aunque muchas empiezan a pensar que eres un fantasma.

- Ya, bueno, no es de extrañar que me admiren. La verdad es que algunas son bastante patéticas.

La parte en que Ellie la llamaba fantasma había querido obviarla a propósito. No estaba allí para acudir a clases aburridas ni para convertirse en la estrella de la Academia. Entonces recordó la conversación con Auguste: si no tenía algún duelo pronto la echarían de allí. ¿Tal vez eso fuese el "principio del fin" del que hablaba Sartorius?

- No me estás escuchando - suspiró Ellie, viendo que su amiga había vuelto a perderse en sus pensamientos - Te decía que no todas son tan patéticas, hay algunas duelistas fuertes por aquí.

Fueron interrumpidas cuando un papel fue colado por debajo de la puerta de su habitación. Ambas chicas se miraron entre ellas, sorprendidas y confundidas. Ellie hizo el amago de levantarse de la cama para ir a ver qué era, pero Ada la detuvo. Con un gesto le indicó que no se moviera, mientras ella misma se levantaba. Intentando no hacer ruido, se acercó a la puerta y la abrió de golpe, pero no vio a nadie: quien fuese que hubiese entregado la carta, había volado. Mientras tanto, Ellie ya tenía el papel entre sus manos y comenzaba a leerlo.

- "Ada Phoenix, - comenzaba la carta - te esperamos delante del edificio principal de la Academia a las 9pm. Si no vienes, demostrarás que no eres más que una cobarde que se esconde tras las paredes de nuestra residencia." ¿Quién demonios...?

- Bueno, solo tardaremos - Ada hizo una pausa y miró el reloj de su muñeca - 2 horas en saberlo. Será mejor que me prepare.

[...]

- No me convence - murmuró Ellie, mientras caminaba junto a su amiga en dirección al edificio principal de la Academia.

- Tranquilízate, Ellie. Ya te he dicho que las chicas de Obelisk Blue son solo unas petardas, sin intención de ofenderte. Pero no pueden ganarme en un duelo.

- Cuando te pones así de engreída me dan ganas de pegarte... - comentó Ellie en broma, o al menos eso quería pensar la rubia.

Ada le dedicó una sonrisa sarcástica a la peliplateada, antes de volver su vista al frente. Ya habían llegado a la Academia de Duelos y, al contrario de lo que pensaba que ocurriría, un montón de personas se habían congregado allí. No tenía ni idea de cómo se habrían enterado de que ese duelo tendría lugar, pero tampoco quería saberlo.

- Quédate aquí - le pidió la rubia a su amiga, quien asintió.

- Suerte.

Ellie se hizo a un lado. Vio a Alexis y se acercó a ella, también el resto de sus amigos estaban allí. Mientras tanto, Ada caminó entre la gente hasta llegar frente a quiénes serían sus adversarias, porque sí, se trataba de dos estudiantes de Obelisk Blue: Jasmine y Mindy. La rubia tuvo que controlarse para no poner los ojos en blanco en cuanto las escuchó discutir sobre quién se enfrentaría a ella.

- ¡Yo fui quien tuvo la idea! - decía Jasmine, siendo replicada por Mandy con argumentos como "pero yo soy más fuerte" o "tengo mejores cartas".

- ¿Sabéis? Una parte fundamental del plan para derrotarme es saber quién va a tener el duelo - explicó Ada, una vez se hubo cansado de esperar - Pero no tengo tiempo, ni ganas, de seguir escuchando esa discusión, así que os ofrezco una solución: las dos contra mí. Tendréis 8.000 puntos de vida y podréis usar los monstruos y cartas mágica o trampa que la otra disponga en el campo, yo, por mi parte, tendré únicamente 4.000 puntos de vida pero dos turnos, es decir, un turno detrás de cada una de vosotras. ¿Qué os parece?

Ambas amigas se miraron durante unos segundos, pensando qué hacer. Desde luego, les daba una mayor ventaja sobre la rubia, pero lo había dicho con una tranquilidad que hacía pensar en una trampa.

- ¿Puede hacerse eso? - preguntó Syrus Truesdale, que estaba a un lado del improvisado campo de duelo con el resto de sus amigos, incluida Ellie.

- Ni idea - admitió Bastion - Pero como no es un duelo oficial supongo que sí.

- Está bien, aceptamos tus condiciones - dijo finalmente Mandy, para que después las tres chicas encendieran sus discos de duelo e insertaran sus respectivos decks.

- ¡Duelo! - gritaron.

- Ahora verás qué es en realidad una gran duelista, ¡robo! - dijo Jasmine mientras sacaba una carta, sonriendo. Por su parte, Ada solo pudo poner los ojos en blanco, ¿de verdad estaba comparándose con los duelistas profesionales que había enfrentado la rubia hasta entonces? - ¡Activo la carta mágica: Restructer Revolution! Esta carta provoca un daño en mi oponente de 200 puntos por cada carta en su mano.

Ada tenía cinco cartas en su mano, por lo que el cálculo era sencillo: 1.000 puntos fueron restados de sus puntos de vida, quedándose en 3.000. Aún así, su expresión no se movió ni un ápice, continuó con la misma sonrisa de superioridad, retando a sus oponentes a hacer algo más, y poniéndolas nerviosas.

- Y ahora, ¡invoco a Mystic Horseman! - continuó la pelirroja. En el campo apareció un centauro con 1.300 puntos de ataque Y termino mi turno.

- Sorprendente - comentó la profesional sin dejar de sonreír, mientras llevaba su mano al deck y extraía una carta - ¡Mi turno, robo! Por ser mi primer turno, intentaré no ponéroslo muy difícil. En primer lugar, activo la carta mágica Pot of Greed, la cual me permite extraer dos cartas más. Ahora, invoco un monstruo en posición de defensa boca abajo, coloco tres cartas boca abajo y termino mi turno. ¿Voy demasiado rápido?

- No intentes burlarte de nosotras, ¡me toca, robo! - anunció Mindy, mirando sus cartas fijamente y pensando bien su próximo movimiento - Invoco a Baby Dragon, en posición de ataque. ¡Baby Dragon, ataca a su monstruo!

El pequeño dragón, con 1.200 puntos de ataque avanzó hacia el campo de Ada. Cuando se preparó para atacar, la carta boca abajo se dio la vuelta revelando a la Parva, un pequeño hombrecillo de agua sin rostro y con 500 puntos de defensa, que fue destruido instantáneamente.

- Cuando mi querida Parva es destruida, puedo enviar tres cartas desde mi mano o deck a mi cementerio - explicó Ada mientras buscaba tres cartas en su deck y las enviaba al cementerio.

- Como es un duelo por parejas, - continuó Mandy, sin dar importancia a la explicación de la rubia - ¡utilizo al Mystic Horseman de Jasmine para atacarte directamente!

- No tan rápido, bonita - la interrumpió Ada, mientras el centauro comenzaba a moverse hacia ella - ¡Activo mi carta trampa, Negate Attack!

- Coloco una carta boca abajo y...

- ¡Activo mis dos cartas trampa boca abajo, - de nuevo, Ada volvió a interrumpir a la peligris, a quien poco le faltaba para desesperarse - Call of the Haunted! Cada una, me permite invocar a dos monstruos que estén en mi cementerio, ¡y los elegidos son Nubere Acqua y Ether Mare!

En el campo de la profesional aparecieron dos monstruos. El primero, una mujer joven con el pelo azul ceniza, los ojos azul oscuros casi negros y la piel pálida, vestida con un fino vestido blanco sin mangas y una cinta azul oscuro en oblicuo, además de un cetro dorado en sus manos. El ataque de Nubere Acqua era de 1.800 puntos. El segundo monstruo era una sirena con dos aletas en la cabeza y dientes muy afilados, con un ataque de 2.500 puntos.

- Termino mi turno - anunció Mindy un poco desanimada.

- Perfecto, porque esto se acaba aquí, ¡robo! - la rubia miró sus cartas, antes de fijar la vista en sus oponentes. Estaba hecho - En primer lugar, activo mi carta mágica: Monster Reborn. Esta carta me permite invocar otro monstruo más del cementerio: ¡adelante, Shame Acqua! - en el campo apareció una niña pequeña vestida con una capucha azul oscuro que ocultaba su rostro y garras rojas - Ahora, de mi mano invoco a Lathios Acqua. Este monstruo de 1.200 puntos de ataque puede sumar además la mitad de los puntos de ataque de un monstruo en el campo enemigo, como Baby Dragon, por ejemplo, ¡dándole un total de 1.800 puntos!

La suma de los puntos de ataque de los monstruos de Ada daba la para nada menospreciable cifra de 7.900 puntos, pero eran insuficientes para acabar con los puntos de vida totales de Jasmine y Mandy, ya que tenían monstruos en el campo, por lo que respiraban tranquilas.

- Estáis tranquilas porque pensáis que os habéis salvado por este turno, ¿verdad? No puedo invocar más monstruos, es cierto. Pero cuánto os queda por aprender... - explicó la rubia, mientras negaba con la cabeza mostrando su decepción - ¡De mi mano activo la carta de campo: Legendary Marsh!

La entrada al edificio principal de la Academia se transformó en una marisma. En el mismo momento en que el agua y el barro hicieron aparición, Mandy y Jasmine se movieron y miraron, asqueadas. Sin embargo, poco de eso pareció importarle a Ada, que miraba el campo con respeto y cariño: le encantaban las marismas, y le encantaba esa carta.

- ¿Bonito, verdad? Pues no solo convierte el paisaje en algo digno de admirar, sino que todos los monstruos tipo agua adquieren 500 puntos extra de ataque - anunció la rubia con una sonrisa que denotaba que aún faltaba algo más - Y además, el efecto de Shame Acqua se activa. ¡Ella adquiere 500 puntos más! Ahora, coloco una carta boca abajo para que mis queridos amiguitos puedan atacar.

Antes de dar la orden, los monstruos de Ada ya comenzaron a moverse. Jasmine se dio prisa y se adelantó un paso, para activar una carta.

- ¡Activo la carta boca abajo, Gravity Bind! - anunció rápidamente - Esta carta trampa impide que los monstruos de nivel 4 o superior ataquen.

Jasmine y Mandy suspiraron, tranquilas. Por un momento se habían visto perdedoras del duelo, pero esa carta podía salvarlas. Todos los monstruos en el campo de Ada eran de nivel 4 o superior, de modo que no podía atacar. Y si no atacaba, no podría reducir sus puntos de vida, por lo que como mínimo las dos chicas de Obelisk Blue tendrían otro turno para intentar destruir sus monstruos.

- Parece que la han puesto contra las cuerdas - murmuró Alexis.

Entonces, la boca de Ada se curvó en una extraña sonrisa.

(Continuará...)