Siento la tardanza, aquí tenéis el final, pero recordad, ¡todavía falta el epílogo! ;)
Episodio 28: Un final escrito con Bourbon.
Quédate con un amor que te dé respuestas y no problemas.
Seguridad y no temor.
Confianza y no más dudas.
—Paulo Coelho
Hope estaba aterrorizada, sentía que le faltaba el aire, que iba a desfallecer en cualquier momento, nunca se había sentido tan asustada y perdida como en ese instante, quería gritar pero no sabía que gritar exactamente, ¿quién saldría a ayudarla? ¿quién dejaría de hacer sus cosas por ver qué le pasaba a ella? nadie y quizá era eso lo que más miedo le daba, lo que le impedía arriesgarse y pelear por su vida.
Klaus tiró de su cuerpo lo más lejos posible de la cara del edificio pues en cualquier momento alguien podría asomarse y ver lo que estaba sucediendo a escasos metros de distancia.
Hope no puso resistencia, se dejó arrastrar como si en vez de ser una persona se tratara de un peso muerto, de algo sin vida y era así cómo se sentía por lo que era tontería actuar de otra forma.
Entraron en el interior del edificio desde el garaje, no le costó nada atravesar el ala este de la casa pues estaba completamente vacío y oscuro, Hope sabía perfectamente a dónde se dirigían y también sabía que en unos diez metros estaría Davina, Diego o Hayley recogiendo por lo que si gritaba alguien la escucharía, pero no hizo ninguna estupidez, su orgullo era mucho más fuerte que su instinto de supervivencia, Klaus no la mataría porque si esa fue su intención en algún momento estaba perdiendo el tiempo en llevarla al sótano.
Sí, conocía muy bien su casa para saber que se estaban dirigiendo allí.
Klaus cerró la puerta del sótano y se dejó caer para impedir que Hope decidiese hacer una locura como intentar escapar o pelear pero la chica seguía de pie exhausta, mirando en todas direcciones menos a su hermano.
— ¿Tienes miedo, Hope?
— Klaus, escapar no te va a servir de nada —tragó saliva, sacar el tema de la prisión no había sido un movimiento inteligente pero Klaus no hizo nada más que encogerse de hombros—, ¿qué quieres? ¿por qué no estás a kilómetros de distancia? ¿qué vale el riesgo?
— Hope, Hope, Hope —se sentó en el suelo y le señaló un lado para que se sentara, la rubia tragó saliva y miró furtivamente la ventanita que había en un lateral, en el techo, por más que corriese, Klaus sería más rápido—. No soy tu enemigo, pero compartimos uno.
— No te permitiré que le hagas daño, Damon no se merece sufrir más.
— Y le defiendes incluso cuando te ha dicho que no te quiere.
Klaus suspiró. A Hope no le regaba el cerebro.
— Me quiere, muchísimo.
— Oh, ¿y tu te lo has creído? eso es lo que se le dice a las desequilibradas, Damon no quería herirte más de lo necesario mientras se deshacía de los demás Mikaelson.
Hope no dijo nada porque en parte estaba de acuerdo con sus acusaciones, sabía mejor que nadie que Damon estaba enamorado de Elena, que su oportunidad se había perdido hacía mucho tiempo, en cuanto permitió que el ojiazul mirase a Elena como la única cosa que valía la pena pero no estaba dispuesta a mostrarse débil ante nadie y muchísimo menos ante Klaus, en cuanto se despistara saldría corriendo y llamaría la policía, era lo correcto.
Klaus siguió parloteando sobre lo felices que eran Damon y Elena mientras ellos dos estaban escondidos en un cuchitril como era el sótano, pero Hope no le escuchaba, sabía lo que planeaba, quería desestabilizarla, que cometiera un error.
— ¿Sabes? Quizá sea imposible cambiar lo que ha sucedido. Tu has perdido a Damon, yo he perdido a Stefan, es por eso por lo que estoy aquí —dijo con calma—. Elena es la culpable de que hayamos perdido todo lo que nos importaba.
"¿No te das cuenta? desde que ella entró en nuestras vidas lo hemos ido perdiendo todo, sé que Damon quería acabar conmigo y con Mikael pero nunca lo hubiera hecho si Elena no se hubiese metido entre medias. Tu seguirías usando a Damon como una marioneta, yo tendría a Stefan comiendo de mi mano y todos seríamos felices, pero claro, Elena es como una plaga, se extiende y se extiende hasta acabar con todo sin darnos tiempo a reaccionar".
— ¿Cual es el punto Klaus? —le tembló el labio inferior, odiaba el poder que tenía Klaus sobre ella, conseguía romper todos sus esquemas en una rapidez increíble—. Porque no te sigo.
— Tenemos que deshacernos de Elena, con ella fuera de juego todos nuestros problemas quedarán resueltos.
Hope no tendría que haber dejado que esas palabras le afectasen tanto pues era un loco quien las estaba pronunciando pero fue un intento patético pues ella estaba igual o más desesperada que él, hacía muchos años que había perdido la cordura o quizá había sido la pérdida de Damon quien había dado el punto y aparte en su vida pero de una forma u otra sabía que no había vuelta atrás, que Klaus la había convencido incluso antes de abrir la boca.
De una manera u otra estaba creyendo las palabras de Klaus, no solo las creía, las veía posibles, una salida alternativa a la miseria que el futuro le deparaba en unas escasas horas. Sonrió y una lágrima rebelde recorrió su rostro, podía conseguirlo, veía luz después del túnel, Damon sería completamente suyo y Elena estaría fuera de juego.
¿Qué podía salir mal?
El amor verdadero triunfa siempre, y ella era el único amor que podía salvar a Damon.
Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.
—Paulo Coelho
Todo lo que sucedió a la mañana siguiente seguía siendo una locura para Damon y Elena. Llegaron a la Calle Bourbon antes de que el reloj marcara las nueve y se encontraron con toda la calle ocupada por coches patrulla, por periodistas y un centenar más de personas pero lo que más llamó la atención de la pareja fue que se estaban llevando detenido a Mikael acusándolo de fraude, estafa y otros crímenes más relacionados.
Mikael estaba siendo detenido con medio Estados Unidos de testigo.
La felicidad que Elena y Damon experimentaron en ese momento no se podía describir con palabras, varios periodistas rodearon a la pareja y lanzaron como bombas una infinidad de preguntas al respecto todo para poder sacar la información más jugosa, Elena casi no los escuchó, estaba más pendiente de la detención y de lo que un reportero decía a escasos metros de distancia sobre lo sucedido: un programa en directo.
Kai era un genio y Bonnie no se quedaba atrás, no sabía como lo habían hecho pero habían conseguido dejar al descubierto todos los sucios negocios de los Mikaelson desde el más insignificante hasta el más importante y eso era digno de admirar, pero lo que más agradeció Elena es que ni Damon ni Kol se vieron involucrados en esta detención, es cierto que junto a Hope fueron llamados a testificar pero no había ninguna prueba contra ellos, eran libres, nunca mejor dicho.
Quizá la felicidad de ambos no era plena pues esa misma mañana se enteraron de otra noticia un tanto más espeluznante: Klaus escapó la noche anterior.
No sabían como lo había hecho, pero había huído y aunque el agente que habló con ellos cree firmemente que Klaus estará ahora mismo a miles de kilómetros, lejos de Nueva Orleans y seguramente en algún país tropical, Elena temía que ese no fuese el caso, que estuviese más cerca de lo que parecía, esperando en las sombras para realizar su siguiente movimiento, pero no tuvo mucho tiempo para pensar, en una de las entrevistas de cara al público una muchacha le preguntó a Damon la relación que compartía con Elena y con Hope, para sorpresa de todos los presentes Damon dejó claro que su compromiso y relación con los Mikaelson acabó hace mucho tiempo y que ahora estaba con Elena y no tenía ningún problema en decirlo a los medios.
Nadie volvió a hacer ninguna pregunta ni Damon tampoco ninguna declaración pero aún así los medios sensacionalistas no dudaron en hacer eco del noviazgo entre la heredera de los Gilbert y ex prometida de un preso y el broker que había trabajado junto a los Mikaelson durante muchos años, pero a nadie le importó ni siquiera a Hope, que siguió dando declaraciones pero sin meter sus sentimientos entre medias, Elena la admiró, su capacidad de ser fría y calculadora sin dejarse llevar por las circunstancias era increíble, pero también aterradora, Elena no sabía en qué pensaba Hope cada vez que se cruzaban con ella por la casa.
Stefan en cambio no dudó en meter mano en todo el asunto. Se encargó personalmente de liberar las cuentas de los Gilbert y limpiar el apellido de su familia con varios viajes, Elena estaba realmente feliz por él, pues había recuperado su vida y se había alejado de esa oscuridad que le consumía.
La situación de Kol y Davina fue más complicada. Kol no pudo salir del país pero eso no le impidió disfrutar de su novia sin el temor de las consecuencias, quizá no tenían la fortuna Mikaelson entre sus manos pero es que el dinero nunca fue algo que necesitaran realmente, así que seguían viviendo en la ciudad pero lejos de los cuchicheos.
Enzo no tardó mucho en desaparecer, esperó un par de días y pidió unas vacaciones indefinidas y se trasladó a Francia junto a Camille, ni Elena ni Damon sabían lo que había entre ellos pero Elena era de las que pensaban que no tenía porqué haber una relación amorosa entre dos personas para necesitarse mutuamente.
De Bonnie y Kai no supieron mucho pero tampoco fue algo preocupante, era natural que se mantuvieran en las sombras encargándose de que nada saliera mal y que Mikael fuera encarcelado.
Los primeros juicios fueron positivos, la información recopilada por Hope era espectacular, Mikael no pudo acceder a ninguno de sus contactos por inmunidad ni tampoco a un solo dólar pues todo estaba confiscado, en breve, estaría encerrado por un par de décadas o incluso más.
¿Qué fue de Hope en esos días? no solo fue la portavoz de la razón en los comunicados a la televisión sino que encima fue un gran apoyo personal para todos los que continuaron trabajando en la casa con la partida de Kol y Davina y con la casi partida de Elena los pocos que quedaban trabajando estaban asustados, pero Hope les dejó claro en todo momento que ella tenía sus propios contactos, que su dinero nunca dependió directamente de Mikael.
Todo parecía ir sobre ruedas.
Damon soltó el teléfono en el sofá y miró al techo, estaba agotado, llevaba una hora y media hablando con los inversores, dejándole claro que aunque Mikael había caído los negocios eran estables, no estaban atados a nada sucio o hubiese sido confiscado por la policía y el FBI, Damon no era idiota, el apellido Mikaelson estaba lo suficientemente manchado para que nadie más confiara en hacer negocios con ellos hasta dentro de un par de décadas o más.
Y eso le frustraba muchísimo.
— ¿Todo bien, mi amor?
— No creo que pueda trabajar en una buena temporada —dijo con una mueca de disgusto, Elena le acarició el rostro con parsimonia—. Mi apellido es un imán para el apellido Mikaelson, todo mi trabajo ha estado atado al de ellos.
— Eso no quiere decir nada, eres bueno en lo tuyo, sacarás algo.
— Mi trabajo depende de la confianza, Elena. No será fácil.
— Stefan está en Europa solucionando unos trámites, pronto mis cuentas serán liberadas, necesitaré a alguien que me ayude en inversiones y demás tonterías.
— ¿No tienes ya a alguien para eso?
— Hace un año que nadie trabaja para mi familia. Me encargaré de todo personalmente con la ayuda de Stefan y espero que también con la tuya.
— Siento muchísimo que Stefan esté haciendo lo imposible para limpiar vuestro nombre.
— No te hagas problema, tengo gente de confianza que seguirá a nuestro lado incluso después de toda esta mierda.
— Te quiero muchísimo —le dio un pequeño beso en los labios, una sonrisa divertida se dibujó en su rostro al recordar una cosa—. Casi se me olvida, ¡tengo una sorpresa!
Damon se levantó de un salto y tomó una carpeta que había dejado olvidada en la mesita del café.
Se encontraban en una de las salas de la casa, la más alejada del bullicio de la gente que aún rodeaba la zona y era el lugar perfecto para hacer lo siguiente.
Damon se acercó y se dejó caer de nuevo en el mismo sitio y le tendió la carpeta a Elena, la chica la miró dudosa pero no tardó nada en tomar la carpeta y mirar su interior.
— Espero que esto no sea muy atrevido, pero creo que va siendo hora de que te enseñe Europa, y lo mejor es empezar por el país que me dio a la luz.
— Oh, Damon… no es nada atrevido, ¡claro que quiero conocer tu hogar!
— No, eso no es lo atrevido, lo atrevido es que los pasajes son para esta madrugada, quiero partir cuanto antes.
— Sigue sin ser atrevido, ¡claro que quiero! —se lanzó a sus brazos, hundiendo el rostro en su cálido pecho, estuvieron así unos minutos hasta que sintieron la presencia de otra persona en la habitación.
Hope estaba allí, vestida con una blusa blanca y unos pantalones vaqueros, su largo cabello rubio estaba recogido en una coleta perfecta, seguía pareciendo un ángel, de eso no cabía duda, pero ni para Damon ni para Elena significaba absolutamente nada.
Damon frunció el ceño, Hope no era peligrosa pero aún así no se fiaba de ella ni un pelo.
— No quería interrumpirlos chicos.
— ¿Ha pasado algo?
Hope no hablaba directamente con ellos si es que no había pasado algo importante por lo que sí estaba allí es que había pasado algo lo suficientemente malo para que viniera ella personalmente a hablar.
— Nada, nada de lo que haya que preocuparse. Mikael nunca más será un problema, los tres lo sabemos muy bien.
Sabía lo que estaba haciendo, llevar toda la historia en contra de ellos, no iba a permitírselo.
— ¿Y bien? ¿has venido para algo o es que quieres echarnos del cuarto?
— Solo quiero robarte a Elena unos minutos, no te preocupes Damon no voy a comérmela, ¿puedo o no hablar contigo a solas?
Elena abrió la boca pero Damon se adelantó.
— La última vez que escuché eso, Elena fue cruelmente chantajeada —Hope no parecía afectada de sus palabras—. Lo siento pero no me fio de ti.
— Que pena, me da absolutamente igual, es Elena quien tiene que decirlo, no tú.
— Lárgate Hope, dentro de poco no tendrás que vernos la cara nunca más.
— Damon, no os estoy echando. No me molesta que estéis aquí, que tu no me quieras no quiere decir que yo te odie —le aclaró—. Perdí mi oportunidad, lo capto y no me molesta.
— En otro tiempo tus palabras me habrían hecho daño y aún así no pones un filtro en ellas.
— Soy directa, ponme una multa.
— Vale ya chicos —se interpuso Elena, se levantó y se acercó a Hope dejándole claro su posición a Damon y también a la chica—. Hablaré contigo pero solo cinco minutos.
Elena y Hope caminaron una al lado de la otra por los pasillos del edificio, Hope no dejaba de pensar en lo que estaba a punto de hacer, quería que Damon fuese feliz esa era su excusa, la que se había estado repitiendo día sí y día también durante estas últimas semanas pero ahora no estaba tan segura, Elena podía ser la persona más odiosa del planeta pero amaba a Damon como ella nunca pudo hacerlo y eso debería ser suficiente para dejar todo ese asunto correr, pero aún así, ella seguía siendo una egoísta nata.
— Hope.
La voz de Elena le sacó de sus pensamientos, se giró para enfrentarla estaban a mitad de camino, en dirección al sótano y Elena no estaba dispuesta a seguir avanzando más.
Desde hacía unos días no había podido dormir bien, estaba con Damon nada malo podía pasarle cuando se supone que todo está solucionado pero eso no quita que su sexto sentido no de señales de vida de vez en cuando, como en ese momento, tenía los pelos de punta y un mal presentimiento.
— ¿De qué va todo esto? Sé que no estás planeando nada bueno.
Hope sonrió.
— ¿Quieres a Damon lo suficiente para dejarlo ir?
— Sí, pero no tengo ningún motivo para hacer tal cosa.
— No te lo estoy pidiendo si eso es lo que piensas, solo necesito saber si de verdad vale la pena no luchar por Damon, sé que él te quiere pero…
— Hope, perdiste el derecho a opinar hace mucho tiempo pero te diré una cosa. Los dos nos queremos, hemos pasado por mucho para llegar hasta aquí, no voy a permitir que nadie más se interponga en nuestro camino.
— Me alegra escuchar eso.
Se quedaron en silencio unos segundos más. Hope estaba a punto de abrir la boca cuando Klaus apareció detrás de Elena, de entre las sombras. Hope podría haber hecho muchas cosas en ese momento, gritar y llamar la atención de toda la casa, avisar a Elena y salir corriendo junto a ella o permanecer en silencio y dejar que Klaus hiciera lo que quisiera.
— Lo siento mucho.
Eso fue lo único que hizo. Elena frunció el ceño justo cuando Klaus agarró a la chica con fuerza y pasó un trapo por su rostro provocando que la chica se durmiera entre sus brazos pero con una mirada de horror pintada en el rostro.
Una mirada que nunca se borraría de la memoria de Hope.
— ¿Qué vas a hacer, Klaus?
— Vengarme, hermanita. Deberías probarlo, es excitante.
— Un susto imagino.
— No. Nunca ha sido el plan, hermanita.
— Si la matas…
— ¿Qué? ¿ahora te preocupas por ella?
No, no lo hacía. Hope estaba segura de ello pero eso no quería decir que se sintiera cómoda con la idea de estar dentro de un asesinato incluso sabiendo que no sería ella quien matase a Elena.
Klaus gruñó para sus adentros, confiar en Hope había sido un error pero tenía las manos atadas y necesitaba la ayuda de alguien de dentro para hacer que su plan funcionase, así que, contra todo pronóstico sacó su pistola y apuntó directamente a su hermana, en la cabeza.
— Que quede claro, Hope. No voy a rendirme todavía.
Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.
—Paulo Coelho
La cabeza le daba vueltas intentó abrir los ojos pero le resultaba imposible, es como si todo a su alrededor fuese demasiado pesado y denso para permitirse una acción tan simple como abrir los ojos y mirar a su alrededor pero aún así lo intentó, abrió los ojos despacio y miró por todas partes, todo estaba oscuro pero aún así sabía perfectamente donde estaba, se encontraba en el sótano de la casa y no sabía si eso era buena señal o mala, no recordaba nada de lo que había pasado antes, ni siquiera tenía claro que estaba haciendo allí, sentada en una silla medio adormilada o atontada según quien lo mirase.
Tiró de su cuerpo hacia adelante pues sentía algo pesado sobre ella, pero no pudo moverse ya que estaba atada al respaldo de la silla, el pánico recorrió todo su cuerpo al mismo tiempo que la lucidez volvía.
Hope, estaba hablando con Hope cuando todo se volvió negro pero no fue ella quien provocó esto sino otra persona, pero por más que pensara no se le ocurría nadie que pudiese hacer una locura como esa al lado de al suicida de Hope.
— ¡Soltadme!
Volvió a gritar desgarrándose la garganta en el intento pero no parecía que hubiese nadie cerca o por lo menos lo suficientemente cerca para escuchar algo, sabía muy bien que el sótano estaba como insonorizado, nadie en la planta de arriba o en los pasillos podía escuchar nada si la puerta estaba cerrada.
— ¡Soltadme! ¡Por favor!
— ¿Suplicando, Elena?
La chica se quedó helada al identificar a la persona que estaba oculta entre las sombras, era imposible no reconocer ese acento inglés aunque quisiera olvidarlo para siempre.
Klaus Mikaelson.
Elena quería gritar, pelear y quedarse callada, todo al mismo tiempo, pero no tuvo que elegir que hacer, pues Klaus dio la cara, seguido de Hope.
— Es hora de jugar, bebé.
— No me llames así, hijo de puta.
— Tranquila, nadie más te llamará a partir de un rato, ¿sabes porqué? porque Hope se ha deshecho de todo el personal, ¡día libre! la casa está vacía, y tu vas a morir aquí dentro.
Elena se tensó ante sus palabras y pensó en Damon, no podía haberse ido de la casa sin preguntar donde estaba ella, nunca creería la palabra de Hope ni la de nadie, ¿verdad? insistiría más, estaba segura de ello.
— Oh, Damon tampoco va a venir a buscarte, ni siquiera estaba aquí cuando Hope desalojó la casa.
— ¡Eso es mentira! —gruñó— ¡Eres un maldito psicópata!
— Quizá… pero…
Se acercó a ella, tomó su rostro con ambas manos, estaba demasiado cerca y Elena sentía la necesidad de hacérselo recordar pero permaneció callada.
— Klaus, ve directo al grano.
El aludido asintió de acuerdo con las palabras de su hermana, Elena la miró desesperada, buscando ayuda pero la rubia solo apartó la mirada dejándole claro que estaba sola en esto, pero Elena era mucho más lista que esto, no pensaba permitir que Klaus tuviera el control de su vida, que pudiese decidir cuando vivir o cuando dejar de vivir.
El chico soltó el agarre y Elena aprovechó esa oportunidad para empujarlo lejos, pero la imagen de Hope con un arma entre los dedos la dejó paralizada en el sitio. Klaus soltó una carcajada y tomó sus brazos y los ató de nuevo.
— ¿De verdad creías que ibas a poder escaparte?
— Pagaréis por esto, ¡lo prometo!
Klaus arrastró a Elena al exterior del sótano, Hope había hecho un muy buen trabajo, no había ni un solo alma en toda la casa y eso hizo que la tensión y la desesperación aumente por momentos, ¿dónde estaba Damon?
Con la ayuda de un contacto, Damon tenía todo listo para partir esa misma madrugada junto a Elena, tan ensimismado estaba que no notó a Diego a su lado hasta que este llamó su atención, Damon lo miró extrañado.
— ¿No trabajas hoy?
— ¡Que va! Hope nos ha dado la tarde libre a todos.
— ¿Qué?
— Sí, a todos nos extrañó, si le soy sincero estaba muy rara, como nerviosa pero ninguno le dio importancia.
— No me gusta como suena eso…
— ¿Quiere que llame a los demás?
— No, no, no. Descansad, si Hope os ha dado la tarde libre no seré yo quien lo estropee, una cosa, ¿sabes algo de Elena? ¿estaba con Hope?
Diego negó con la cabeza y miró detrás suya como si estuviese esperando a alguien o no quisiese estar con Damon en ese momento, todo eso era una nueva forma de matar al ojiazul.
— No, la he llamado porque me debe un café pero no me lo coge, ¿pasa algo?
Damon se apartó de Diego como si acabara de darle una bofetada, se pasó una mano por el rostro y miró a la carretera. Sin despedirse de Diego salió corriendo hasta su coche, llamó a Kai en el camino mientras no dejaba de pensar en lo que podría estar pasando ahora mismo entre Hope y Elena.
Era una tontería ponerse en lo peor pero tal y como estaban las cosas en ese instante prefería ponerse en modo paranoico que esperar sentado a las consecuencias, en cuanto Kai contestó al teléfono puso el manos libres y le pidió expresamente que localizara el teléfono de Elena ahora mismo, según Kai hackear un teléfono era algo ilegal, Damon estuvo a punto de patear su trasero desde el otro lado del teléfono.
— Está en la Calle Bourbon, en el cuarto edificio —frunció el ceño—. Es tu casa, Damon, ¿por qué estás tan nervioso?
— Llama a la policía, nadie debería estar en la casa, ni Elena ni nadie, ¿puedes comprobar el teléfono de Hope antes?
— Damon, ¿qué mierda pasa?
— ¿¡Dónde está Hope!?
— En el mismo sitio, ¿llamo a la policía?
— Sí.
Damon aparcó el coche en el comienzo de la calle, salió corriendo en dirección a la casa con un único pensamiento rondando su cabeza, pero un coche llamó su atención, estaba aparcado justo enfrente de la casa, no tendría porqué haberse parado sino fuese porque ese coche era el favorito de Klaus, incluso se gastó una pasta para poder obtenerlo en un tiempo récord, nadie lo había tocado desde la detención y ahora estaba allí, en la calle, impecable.
Apretó el paso y abrió la puerta despacio, la casa estaba sumida en un completo silencio, no había nadie cerca y las luces estaban apagadas bien podría estar la casa abandonado que Damon se lo creería sin dudarlo pero el teléfono de Elena y el de Hope estaban allí, y conocía lo suficiente a Hope para saber que nunca dejaría su teléfono solo por nada en el mundo.
No llevaba ni dos pasos dado cuando le pareció escuchar un ruido y un grito desgarrador, en cuanto pudo identificar de dónde provenía los ruidos salió corriendo escaleras arriba, esta vez no tuvo cuidado en ir sin hacer ruido por lo que no esperó encontrarse cara a cara con Klaus Mikaelson.
Klaus le sonrió, dio un paso al frente para luchar con él si era necesario cuando sintió una presencia en su espalda, se dio la vuelta para encontrarse con Hope y un arma entre sus dedos, no supo que le hizo más daño, si ver que Hope era tan tonta como creer en la palabra de Klaus o que el amor de su vida estuviese allí, dispuesta a pegarle un tiro si hacía alguna tontería.
— Nunca fuiste mi objetivo, Damon, pero ya que estás aquí vamos a divertirnos los cuatro juntos.
Klaus arrastró a Damon hasta el garaje, Elena estaba atada allí en cuanto sus ojos se cruzaron con Damon empezó a moverse, intentando zafarse de las cuerdas, Damon olvidó completamente el arma que le apuntaba directamente a la cabeza y corrió a su lado, no llevaba ni dos pasos dados cuando Klaus le golpeó con una barra que no sabía de dónde había salido.
Elena gritó, desgarrándose la garganta en el proceso, lágrimas caían por sus mejillas al ver que el cuerpo de Damon caía directamente al suelo, inconsciente.
Hope estaba tan pálida como Elena pero no se movió de donde estaba, la pistola seguía apuntando hacia delante como si Damon aún estuviese de pie delante de ella, Klaus no le dio más tiempo a pensar, pues tomó a Damon en brazos y tiró de él al exterior de la casa, cualquiera podría haber presenciado lo sucedido, pero la calle estaba completamente vacía después de semanas de ver periodistas y gente de un lado a otro, es como si Klaus hubiese sabido que nadie los molestaría.
Elena miró desesperada a Hope y le suplicó en silencio que hiciera algo para acabar con toda esa historia de locos pero lo único que hizo fue deshacer el nudo de las cuerdas y apuntar a Elena en la cabeza para que saliera de la casa sin hacer ninguna tontería.
— Va a matarlo, Hope, tú lo sabes tan bien como yo.
— No hables y camina.
Elena hizo lo que le pidió pero notó que Hope temblaba detrás de ella, quizá sí que tenía una oportunidad de salvar a Damon y salir ilesa de allí, tragó saliva ruidosamente e intentó calmarse porque si se echaba a llorar lo único que conseguiría era alterar aún más a Klaus y nada bueno podía salir de eso.
Llevaban diez minutos en el coche, Klaus se había metido en carretera pero aún seguían en la ciudad, Elena podía levantar la voz y seguramente alguien escucharía sus gritos pero era inútil, si Klaus ni Hope se habían preocupado en atarlos o amordazados era porque sabían muy bien que no pondrían en juego la vida del otro en el proceso.
Damon estaba sentado a su lado, su cabeza estaba puesta en su hombro, aún seguía inconsciente pero Elena sabía que no duraría mucho por lo que tenía que ser rápida y lista.
— Hope… —susurró, la chica estaba sentada en el asiento del copiloto, pero su mirada estaba clavada en ellos dos, sabía que Klaus estaba escuchando por eso debía ir con pies de plomo—, no quieres hacer esto, no puedes dejar que Klaus maneje tu vida, ni él ni nadie.
— Eres adorable, querida pero yo tomo mis propias decisiones —le sonrió levemente, Elena podría haberse creído esa fachada de tipa dura pero seguía viendo como la mano que sostenía el arma temblaba ligeramente.
— Hope, me odias lo sé, pero no quieres que Damon acabe como va a acabar, aún le quieres, sé que dentro, muy dentro, le quieres y sabes que esto no es la solución —las palabras salían atropelladas pero es que sabía que no le quedaba nada de tiempo, estaban solos y nadie sabía lo que estaba sucediendo, ¿verdad? Damon empezó a removerse en el asiento, Hope le apuntó directamente a él por si intentaba hacer una tontería.
— ¡Hope! —gritó Elena en el mismo momento que un coche patrulla se interponía en el camino, quizá fue casualidad o quizá no, pero Klaus no se paró ni un momento, dio un volantazo y cambió de carril a tiempo, captando la atención de la policía y provocando que tanto Damon como Elena perdieran el equilibrio—, ¿¡estás loco!? ¡podías habernos matado!
— ¡Esa es la intención nena! ¡Voy a joderos la vida para siempre!
Hope se quedó pálida por unos escasos segundos, sólo Elena se dio cuenta o quizá también Damon pues también miraba a Hope con el mismo miedo pintado en la cara, lágrimas solitaron recorrieron sus mejillas y tragó saliva, el arma seguía apuntando directamente a Damon pero tanto él como ellas dos sabían que no iba a disparar, por lo menos no a ellos.
Hope clavó su mirada en Damon, por un momento solo estuvieron ellos dos, como cuando estaban en Italia, en ese fantástico verano que vivieron juntos, los dos sabían perfectamente lo que pensaba el otro, tal vez lo mejor era dejar el pasado donde estaba y seguir adelante, tal vez lo mejor era quedarse con ese recuerdo y no seguir luchando por algo que nunca más sucederá.
— Lo siento, Damon.
Y Damon asintió, incluso parecía que quería acercarse a ella para abrazarla, pero nada de eso pasó, la policía estaba cada vez más cerca, persiguiendo a Klaus como si se tratase de un asesino o un ladrón muy buscado, era irónico, porque así era.
Cuando Hope bajó el arma, Klaus perdió el control total.
— ¡Eres una maldita puta, que nunca aprenderá la lección! ¿¡por qué crees que elegí a Stefan y a Elena antes que a ti!? ¡porque solo me traes problemas!
Klaus continúo conduciendo como un loco, Hope temblaba como una hoja de papel, Elena no conseguía si era porque estaba llorando o porque se estaba dejando usar por Klaus de una forma inimaginable, pero de una forma u otra no podía moverse, Damon la inmovilizó con sus brazos, no tenían puesto el cinturón de seguridad, no hacía ni cinco minutos le había parecido una tontería llevarlo pero ahora, que estaban superando el límite de velocidad y que tenían al volante a un loco no le pareció tan mala idea.
— Vamos a morir… —susurró sabiendo que solo Damon la había escuchado pues el sonido de las sirenas y de los gritos de Klaus hacia Hope amortiguaba su voz—, ¡y no vamos a poder viajar!
Era una tontería lo que acababa de decir pero consiguió sacar una pequeña sonrisa en Damon y eso hacía que valiera la pena.
— Mi amor, vamos a salir de esta —le susurró contra su cabello, la chica asintió en respuesta siendo incapaz de decir más nada—. Te lo prometo.
— Deja de hacer promesas que no puedes cumplir —gruñó mientras aguantaba un sollozo, pero era imposible, Damon sabía perfectamente que estaba llorando y eso le rompía el alma en mil pedazos—, te amo.
— Te amo con locura, chica bourbon.
Y le dio un pequeño beso en la cabeza antes de centrarse totalmente en Klaus, el cual no dejaba de despotricar y conducir como un poseso, alargando el momento de su detención inútilmente o quizá lo único que estaba haciendo era buscar un buen lugar para acabar con la vida de todos ellos.
Elena sollozó con más fuerza y se aferró a los brazos de Damon, la admiraba, se había hecho la fuerte todo ese tiempo, luchando hasta su último aliento pero era un ser humano más, alguien que necesitaba consuelo y amor, y él también quería llorar y abrazarse a Elena hasta morir pero uno de los dos tenía que hacer su último movimiento y ahora era el turno de Damon.
— Hay varios coches patrulla detrás de nosotros, avise a un contacto mío, no solo están persiguiendo a un loco con un coche, te están persiguiendo a ti, Klaus. Has perdido.
Klaus soltó una carcajada, empezó a reírse como un desquiciado mental, Hope alzó la cabeza y miró a Damon un segundo.
— Te quiero, Damon. Sólo quería que lo supieras.
Damon no tuvo tiempo de responder a las palabras de Hope, lo último que escucharon fue a Elena gritando, y entonces todo se volvió completamente negro.
No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
—Paulo Coelho
Kai recorrió a la multitud, tres coches patrulla rodeaban la zona del accidente acompañados de una ambulancia, estaba desesperado, nunca se había sentido así y no le estaba gustando nada, había dejado a Bonnie encargándose de los últimos movimientos por la red pero él no podía quedarse quieto, necesitaba encontrar a Damon y a Elena sanos y salvos.
Habían luchado durante mucho tiempo para acabar con los Mikaelson, no podían morir en un accidente de coche, varias personas a su alrededor murmuraban cosas como que habían escuchado un disparo antes de que el coche se estrellara, otros en cambio no dejaban de decir que el conductor estaba borracho, ¡no sabían absolutamente nada!
Un policía se interpuso en su camino, justo cuando Kai reconoció a Hope al lado de la ambulancia, con una manta por encima de los hombros, temblando.
— ¡Hope! —gritó varias veces hasta que la chica le localizó detrás de la maldita línea amarilla, pero no hizo nada para impedir que el policía lo apartara de un empujón, pero él siguió insistiendo, esperando una respuesta más jugosa que una simple mirada vacía de todo sentimiento.
No podía entender cómo alguien como Hope se podía dejar manipular con tanta facilidad, pero así era, durante gran parte de su vida había sido la marioneta de Klaus y hoy había estado a punto de matar o morir por su gracia.
Quería golpearla con todas sus fuerzas pero ni uno de esos policías le iba a permitir acercarse lo más mínimo, cada vez lo tenía más claro. Sacó su teléfono y empezó a teclear, pronto iba a tener información directa de la boca de esos agentes.
Hope vio a su amigo en la distancia, pero bien podría haber sido una alucinación, su cabeza no dejaba de recrear la mirada de pánico en los ojos azules de Damon y el grito desgarrador de Elena cuando pulsó el gatillo para que luego todo se volviera negro y por un momento se sintiera segura, a salvo como nunca antes se había sentido.
Pero ese sentimiento se iba tan rápido como había venido porque era tan simple como una ilusión, cuando el coche se estrelló un sonido sordo se instaló en su cabeza y lo último que recordaba eran unos brazos tirando de su cuerpo, pero no eran los brazos de Damon sino de un completo desconocido y no pudo más, se derrumbó.
— Señorita Mikaelson, cálmese, se lo volveré a preguntar, ¿qué ha sucedido?
Hope tembló pero se tranquilizó lo suficiente para clavar su mirada esmeralda en la figura del agente que estaba delante suya.
— Disparé y creo que… lo maté.
Elena estaba tumbada sobre una fina capa de hierba, quizá era un parque o un campo de fútbol, pero de una forma u otra estaba a gusto, como cuando era muy pequeña y corría para esconderse en los brazos de su madre y así escapar de la realidad que a veces no traía más que problemas, se sentía segura.
Había una brisa agradable que le hacía cosquillas en la cara pero era incapaz de notar esa sensación que sabía que conocía pero no podía recordar, es como si no pudiese sentir nada, ni lo bueno ni lo malo, ni lo físico ni lo mental, es como si su cuerpo estuviese allí pero su alma no, de una forma u otra, era la primera vez en mucho tiempo que se sentía completamente libre, ligera cual pluma en el aire.
No podía recordar con claridad cuando fue la última vez que se sintió así de cómoda pero tampoco quería darle vueltas al asunto, estaba feliz y agotada al mismo tiempo, descansar en ese jardín era algo exquisito, una tentación que no pensaba dejar escapar.
Y eso hizo.
Cerró los ojos.
¿Qué razón había para luchar contra el sueño? ninguna y Elena no estaba para darle vueltas a la cabeza, porque era un acto maduro y problemático y ella se sentía tan bien en ese instante, que solo podía pensar en la idea de dormir así de agusto para siempre.
— Elena…
Alejó la voz, era una molestia constante.
— Elena, no me hagas esto, despierta.
Volvió a empujar la voz lejos de ella, lo máximo que pudo.
— Elena, te necesito, vuelve a mi.
Y entonces algo cambió, fue un ligero cambio pero lo suficiente para provocar que la chica abriera sus ojos, una luz intensa le dio directa en los ojos y tuvo que apartar la mirada, ni así consiguió librarse de esa sensación agobiante, por lo que tuvo que alzar los brazos para cubrirse el rostro y fue justo en ese momento cuando algo cambió todo dentro de ella.
Un anillo, azul y plateado, enorme.
Por un momento solo necesitó una mirada a ese objeto de gran valor para que todo empezase a tomar un sentido diferente, los rayos de luz no le molestaron, pero si lo hizo la hierba que se le clavaba por todos lados y la brisa, que no era para nada una brisa, sino un viento molesto, es como si todo se volviera… oscuro.
No le gustaba sentirse así, tan fría e insegura, se incorporó y se limpió los restos de hierba que tenía entre los brazos y las piernas, pero a medida que lo hacía pequeños cortes aparecían por todos lados como si la hierba le hubiese provocado un daño irreparable, frunció el ceño y aguantó el dolor hasta que se sintió limpia completamente.
Tomó el anillo y lo miró con atención buscando las respuestas a todas sus preguntas, pero lo único que consiguió fue un fuerte dolor de cabeza y marearse.
— Elena, por favor…
La luz se fue disipando y Elena pudo apreciar unos intensos ojos azules que la miraban como si fuese la cosa más importante del mundo, se sintió querida, solo un vistazo a esa mirada del color del océano fue suficiente para darse cuenta que esa persona que estaba justo ahí, al alcance de su mano, era su alma gemela.
No recordaba su nombre, ni tampoco como sonaba su voz, pero no necesitaba nada de eso, porque muy dentro de ella, en eso donde llaman corazón, conocía todo sobre él, desde el más insignificante detalle hasta la cosa más importante del mundo: que lo habían conseguido, habían sobrevivido, juntos.
Los paramédicos apartaron a Damon al ver que las constantes de la chica se estabilizaron y empezaba a abrir los ojos, estaba nerviosa y desconcertada, pues miraba por todos lados desesperada, buscando algo real de lo que aferrarse para continuar allí, en ese estado de consciencia.
Damon era incapaz de mantenerse lejos, más de una vez le habían dicho que un médico debía mirarlo, pues aunque estaba de una pieza tenía varios cortes muy feos en la cabeza y le habían propinado un buen golpe en la nuca, pero Damon se negaba a alejarse, él no se movería de allí hasta saber que Elena estaba a salvo, despierta y viva, eso era lo más importante para él, que Elena respirase.
Y ahí estaba, recuperando su vida poco a poco, Damon podía notarlo desde donde estaba, Elena seguía luchando para mantenerse despierta y eso hizo que su corazón latiera de nuevo, sincronizado al de Elena.
Lo habían conseguido, habían sobrevivido a esa dura batalla, unidos incluso cuando habían rozado la muerte.
— Damon… —gruñó Elena con un hilo de voz, alzó la mano para alcanzar al chico y este corrió hasta su lado, dibujando una mueca de dolor al arrodillarse junto chica, varios médicos intentaron separarlos, pero Damon mantuvo su agarre firmemente, y Elena continúo agarrada a él como si fuese la cuerda que la mantenía con vida.
— Te quiero.
— No me dejes ir, Damon. Nunca.
Esas palabras fueron las últimas que Elena pronunció en ese día, pues cayó rendida en un profundo sueño.
— Nunca, te lo prometo.
Y le dio un tierno beso antes de soltar su mano, nunca más se separarían de eso estaba totalmente seguro, pues Damon estaba dispuesto a morir por esa chica, su chica bourbon.
Su alma gemela.
Su vida.
FIN.
Quizá no sea el final perfecto o el final que todos esperabais, pero es lo que me ha salido, ya sabéis que prefiero que los personajes tomen las riendas del asunto y esto es lo que ellos han decidido, sé que necesita una edición y un buen repaso, pero me veía incapaz de no publicarlo cuando llevo tres días intentando sacar algo en claro, os prometo que el Epílogo os compensará, por lo menos en el aspecto Delena, puedo daros mi palabra en eso.
Gracias por estar aquí después de un año, puedo decir que la palabra "Fin" está a la vuelta de la esquina, ¡muchísimas gracias!
