TEEN TITANS

THE

SINNERS

Por
Wingzemon X

CAPITULO 03
"Supergirl Go!, Parte 3"

Cuando Robin y Raven llegaron a los escombros de la Pizzería, la policía ya tenía acordonada el área. No era la primera vez que le ocurría eso a su restaurante favorito. Le había pasado lo mismo en algunas ocasiones anteriores, y por coincidencia de cierta forma siempre por culpa de los Titanes; Robin se había llegado a preguntar cómo era que aún los dejaban entrar luego de eso. En esta ocasión sólo había sido la terraza, la cual se había desmoronado por algo que cayó del cielo, o eso era lo que las personas habían declarado. También habían dicho otra cosa: Súper Chica estaba sentada en la terraza cuando eso pasó. Aparentemente todo el mundo la había reconocido, y no era para menos considerando que llevaba su traje tan distintivo. Si ella estaba ahí, Starfire, Chico Bestia y Cyborg debieron de haberlo estado también. Sin embargo, no había ni rastro de ellos en ese lugar.

Ambos Titanes se movían entre los escombros con cuidado, buscando alguna pista. Robin moviéndose de una piedra a otra, y Raven flotando sobre él para ver todo desde el aire. Sin embargo, no había mucho que ver realmente; sólo rocas, cemento, mesas y sillas rotas.

- Esto fue obra de Adonis sin duda. – Comentó Raven desde los aires, y luego bajó hasta pararse sobre un pilar que aún seguía de pie.

La descripción que había dado la gente sobre el causante de todo eso encajaba a la perfección con Adonis, pero muchas cosas que no cuadraban. Robin sacó en ese momento su comunicador, abriéndolo y comenzando a hablar por él para intentar comunicarse con sus amigos.

- Titanes, respondan. – Exclamó con fuerza sin recibir ningún tipo de respuesta. – Cyborg, Chico Bestia, Starfire, respondan.

Lo intentó un par de veces más, pero el resultado fue el mismo: no había respuesta de su parte. Robin no necesitó más para saber que algo estaba mal.

- Adonis debió de habérselos llevado.

- ¿Cómo Adonis pudo derrotarlos si Súper Chica estaba con ellos? – Señaló Raven incrédula.

En efecto, Súper Chica derrotó a Adonis sin el menor problema la última vez. Y además estaba acompañada de Cyborg, Chico Bestia y Starfire. ¿Cómo pudo haberlos derrotado a todos de tal forma que incluso se los pudo llevar así como así? Había un misterio más en todo eso: ¿Cómo pudo Adonis volver luego del combate con Súper Chica con su traje de batalla reconstruido tan rápido? Algo no estaba bien ahí, pero Robin comenzaba a tener una teoría qué podría explicar cada interrogante.

Activó en su comunicador una función para rastrear energías y comenzó a caminar alrededor del lugar. Lo que sospechaba se mostró en la pantalla claramente.

- Detecto rastros de un tipo desconocido de radiación. – Comentó con expresión seria.

- ¿Desconocido?

Robin asintió con su cabeza, caminando con lentitud hacia un lado, hacia dónde parecía que iba dicho rastro.

- Pero yo sé lo que es. – Afirmó con firmeza, volteando a ver a su compañera. – Kryptonita.

Raven parpadeó sin entender. A simple vista parecía no estar familiarizada con la palabra, y Robin se dio cuenta de ello, por lo que pasó a explicarse.

- Es un mineral radioactivo proveniente del planeta natal de Súper Chica. Bloquea por completos sus poderes y la debilita. De seguro Adonis la uso para derrotarla y luego tomarla como escudo para forzar a Starfire y los otros a rendirse.

Escuchar eso por primera vez no era tan fácil de entender por cualquiera, pero la Hechicera era más inteligente que cualquiera. El punto de todo era que Adonis tenía consigo un arma secreta que puso en desventaja a sus contrincantes… Otra vez. Pero en esa ocasión estaban hablando de una planeación que resultaba un poco extraña viniendo del villano del que hablaban.

- ¿De dónde pudo haber sacado Adonis la Kryptonita?

Esa una buena pregunta. La Kryptonita no era tan común, en especial en esa área, y Adonis no parecía precisamente el tipo de persona que sabría cómo usarla o dónde encontrarla. Pero había una teoría que podía explicar no sólo lo de la Kryptonita, sino también el nuevo traje de batalla de Adonis, y era justamente la que Robin estaba formulando en su cabeza.

- Creo saber de dónde, o más bien de quién…

En una de las bodegas del puerto, alejada de todo el ajetreo que Adonis había hecho en el centro, se veía algo de movimiento cuando no debía de ser así. Adonis los había llevado hasta ahí bajo la amenaza de hacerle daño a Súper Chica, sujetándola contra él como un escudo humano todo el tiempo. Ella, por el efecto de la Kryptonita, no era siquiera capaz de moverse. Los chicos accedieron a ir, prácticamente como rehenes, pues no podían dejar sola a su nueva amiga en esa situación. Una vez ahí, Adonis los hizo entrar en lo que parecía ser una en una especie de caja sin paredes, o al menos no las tenía al principio, pues en cuanto entraron ahí, cuatro paredes, que más bien eran campos de fuerza de color rojizo, los rodearon y atraparon; era una jaula.

Luego de eso, Adonis colgó a Súper Chica, sujetada de las muñecas por una cadena, y a la Kryptonita junto con ella para que no pudiera hacer nada.

- ¿Enserio crees que esto nos detendrá? – Vociferó Cyborg, convirtiendo su brazo en un arma láser, y apuntando a la barrera. – Estaremos afuera en un segundo.

El joven mitad máquina disparó su rayo con fuerza y éste se fue directo hacia una de las paredes, pero el campo de fuerza pareció absolverlo, desapareciendo y quedándose intacto. Esto los dejó sorprendidos a los tres.

- Déjenme intentarlo. – Agregó Starfire, al tiempo que sus ojos comenzaban a brillar.

Cubrió sus manos de energía, y comenzó a atacar con rapidez hacia la barrera consecutivamente, pero dio el mismo resultado: el campo de fuerza parecía absorber su energía.

- Eso sí que es extraño. – Comentó confundida la Tamaraniana.

- ¡Es mi turno! – Exclamó con energía Chico Bestia, y en ese momento se transformó en una enorme ballena, esperando poder romper su prisión.

Sin embargo, su plan no salió como lo esperaba, pues en su lugar terminó aplastado entre las paredes de su cárcel, y a la vez aplastando a sus compañeros contra ellas, casi asfixiándolos. Rápidamente volvió a la normalidad al darse cuenta de esto.

- Lo siento… - Murmuró apenado, colocando una mano atrás de su cabeza.

- ¡Te sugiero que no vuelvas a hacer eso! – Le gritó con fuerza su compañero intentando recuperarse. – Como sea, algo no está bien aquí…

- Lo sé, estamos atrapados en esta cosa, y Súper Chica está indefensa.

- No se refiere a eso. – Escucharon como Starfire comentaba de pronto con notoria seriedad. Ella estaba de pie, mirando fijamente el campo de fuerza que los rodeaba. – Esto es demasiado elaborado para Adonis.

El chico de piel verde pareció no comprender a que se refería, pero era evidente que tanto ella como Cyborg estaban pensando en lo mismo.

- Armadura súper mejorada, Kryptonita, escondite secreto, campo de fuerza a prueba de nosotros. – Comenzó a enumerar el chico mitad robot. – Esto es más de lo que uno esperaría de un villano como Adonis.

- ¡Los estoy escuchando! – Contestó molesto éste a su vez, volteándolos a ver.

- Habla de una vez. ¿Para quién estás trabajando ahora?

- Yo no diría trabajando. – Escucharon como una voz grave pronunciaba desde un lado de la bodega, llamando la atención de los Titanes. – Es más bien, un intercambio equitativo.

De entre las sombras, una persona surgió, seguido por cinco robots de color azul que flotaban detrás de él, aparentemente armados con armas láser y misiles. Se trataba de un hombre mayor, con un traje blanco y abultado, un gorro también blanco en la cabeza y unos anteojos redondos y rojos que le escondían los ojos. Su piel, lo poco que se le podía ver del rostro, era pálida y arrugada. En cuanto apreció, Starfire y los otros lo reconocieron de inmediato.

- Cuanto tiempo sin verlos, Titanes. – Saludó con una amplia sonrisa en recién llegado, caminando hacia sus "invitados", y sonriéndoles con ligera malicia. Fue seguido por sus cinco robots desde cerca. – No desde nuestro último enfrentamiento en Paris.

- ¡Chang! – Exclamó Cyborg molesto. – Debí de haber sabido que tú estabas detrás de la armadura mejorada de Adonis.

Chang rió divertido, y se acercó hacia el joven mitad robot, parándose justo delante de él, aunque con el campo de fuerza entre ellos, mirándolo fijamente casi retándolo. Cyborg lo miró con molestia, manteniéndose firme.

- No habrás creído que realmente él sólo había hecho ese gran traje de batalla, ¿o sí?

- Oiga. – Exclamó Adonis desde atrás, aparentemente molesto ahora ese comentario. ¿Qué clase de imagen tenías estos sujetos de él?

- Debiste de haberlo adivinado desde antes, querido Cyborg. – Continuó el villano. – Apliqué en ella parte de tu tecnología que aprendí gracias a Sangre.

El Titán se sorprendió al escucharlo decir eso. Claro, ahora todo tenía sentido; por eso algo le parecía familiar en la estructura del nuevo traje de batalla, pero nunca pensó que parte de su tecnología podría haber sido usada ella. Después de todo, ¿cómo hubiera podido Adonis obtenerla? Pero ahora todo tenía sentido. Hermano Sangre había hecho que Chang aplicara su tecnología, que había obtenido cuando se infiltró en la Colmena, en él mismo para convertirse en un humano mitad Cyborg. Ahora, él la había usado para hacer esa armadura; ese maldito.

Chang se olvidó de ellos y se dirigió ahora hacia donde Súper Chica estaba colgada. Se le veía realmente mal, débil, adormilada; el efecto de la Kryptonita era devastador en ella. Chang se paró de frente, mirándola de arriba abajo, como analizándola.

- Así que tú eres Súper Chica. Es la primera vez en todos estos años que puedo estar así de cerca de un Kryptoniano.

- ¿Quiere mi autógrafo? – Murmuró con desgano la rubia, teniendo los ojos cerrados. – Suélteme una mano y con gusto se lo daré.

- Quiero más que eso, mi pequeña. – Le contestó divertido, sonriendo ampliamente con malicia.

- ¡¿Qué piensas hacer ahora, Chang? – Le gritó Starfire con fuerza, cargando sus manos de energía, aunque bien sabía que no era capaz de repeler el campo de fuerza.

- ¡Déjala ir! – Agregó Chico Bestia de igual forma. – ¡No sabes con quién te metes!

El Profesor parecía ignorar sus gritos y amenazas. La verdad, se encontraba muy emocionado por la oportunidad que se le presentaba. Había esperado ese momento por mucho tiempo, y ahora que Adonis le había informado que Súper Chica estaba en Jump City, sabía que era su oportunidad.

- Mis queridos Titanes, ustedes van a ser testigos de un importante avance para la ciencia humana. – Comenzó a declarar el villano, mientras caminaba hacia un lado, a dónde había una enorme sabana oscura, cubriendo un objeto de gran tamaño. ¿Qué era eso? – Conoceremos cuál es la naturaleza verdadera del cuerpo de un Kryptoniano y qué provoca que los rayos del sol les otorgue esos enormes poderes. Tengo la teoría de que es un proceso similar al de las plantas. Las células del cuerpo de los Kryptonianos absorben los fotones de la luz, y los convierten en energía.

- Bien, ya lo descifraste, felicidades. – Murmuró molesta Súper Chica, mirándolo de reojo a como sus fuerzas le permitían. – ¿Puedo irme?

Chang rió divertido ante la actitud de la Súper Heroína.

- Eso es apenas la teoría. – Explicó, al tiempo que tomaba la sabana oscura con una mano, y la retiraba de un jalón, dejando al aire una extraña máquina, de apariencia casi tenebrosa. – Aún falta la comprobación.

La máquina era de gran tamaño, compuesta de un asiento con unos controles, y al frente varios brazos mecánicos con diferentes instrumentos en las puntas, en donde se podían distinguir bisturís, picos, láser, cuchillos largos y afilados, agujas, y demás. Parecía realmente una máquina sacada de alguna película de terror.

- ¿Qué es esa cosa? – Susurró Chico Bestia atónito.

- Maldito loco, ¡¿piensas diseccionarla acaso? – Exclamó furioso Cyborg al mismo tiempo.

- Si la Kryptonita me lo permite, por su puesto. – Contestó con perversidad, sentándose en el asiento de los controles. – Si puedo dar con el origen de la mutación que posee el ADN de los Kryptonianos, podría crearse un ejército entero de Súper hombres. ¿Se imaginan las posibilidades?

- Únete al club. – Interrumpió Súper Chica, volteándolo a ver con una expresión seria. – No eres el primer chiflado en pensar eso. Y tu maquinita no me asusta.

La ojos azules se quedó viendo la máquina fijamente. La verdad tenía una apariencia muy desagradable, pero no le atemorizaba como bien había afirmado. Aunque, tal vez debería, pues con la Kryptonita su cuerpo era tan vulnerable a ese tipo de objetos como cualquier otro terrícola. ¿Cómo iba a salir de esa?

- Todo esto es muy interesante, Profesor. – Comentó Adonis, luego de soltar un fuerte bostezo. – ¿Pero qué tiene que ver conmigo?

- Bien, tú querías a los Titanes, ¿o no? – Le contestó al tiempo que presionaba algunos botones en la consola. – Ahí los tienes, has lo que quieras con ellos.

- Oh, sí. Eso me gusta. – Exclamó divertido, chocando su puño derecho contra su palma izquierda y entonces caminó hacia la jaula, seguido por detrás por los robots de Chang. – ¿Quién será el primero?

- Te crees muy rudo cuando tu enemigo está en una jaula, ¿verdad? – Comentó Cyborg con firmeza, y sus amigos detrás de él se mantuvieron de la misma forma. – Sácanos de aquí y veremos qué puedes hacer.

- Qué bocón. Con gusto te haría pedazos con mis propios puños, pero por ahora, ¿qué te parece si hago esto?

De pronto, presionó uno de los botones de la consola que controlaba el campo de fuerza, y entonces éste comenzó a brillar, y de él surgieron varios choques de electricidad directo hacia los tres, comenzando a cubrir sus cuerpos con esa energía, haciendo que gritaran de dolor y se retorcieran un poco.

- ¡¿Qué es esto? ¡Aaaaaah! – Exclamó entre quejidos Chico Bestia, cayendo de rodillas.

- Sí, ¡giman basuras! – Adonis comenzó a reírse con fuerza ante el espectáculo.

Al mismo tiempo, Chang, tomó los controles de su máquina, y comenzó a acercar sus brazos mecánicos hacia Súper Chica, la cual simplemente veía acercársele esos filos instrumentos más y más, sin siquiera pestañar, mientras oía de fondo los gritos y quejidos de sus nuevos amigos. Realmente, ¿Cómo saldría de esa?

Un búmeran rojo y amarillo se dirigió de golpe directo a la consola del campo de fuerza, encajándose en ella y luego explotando justo frente al rostro Adonis, al mismo tiempo que varias cuchillas hechas de energía oscura atacaron consecutivamente los brazos mecánicos de la máquina de Chang, destruyéndolos antes de que alguno lograra tocar a Súper Chica. Los rayos que atacaban a los Titanes se esfumaron, al igual que las paredes que los aprisionaban. Ambos villanos, totalmente confundidos, voltearon hacia el origen de los ataques, más específicamente a una viga sobre ellos, en la cual se encontraba parado Robin, con Raven suspendida a su lado.

- Lamentamos interrumpir su fiesta. – Exclamó el líder de los Titanes con firmeza. La caballería había llegado.

- ¡Robin!, ¡Raven! – Exclamó con entusiasmo Starfire, alzando su cabeza como pudo al sentirse libre.

- ¿Por qué tardaste tanto, Dickkie? – Murmuró Súper Chica en voz baja, alzando su mirada lentamente con cierta debilidad. Una leve sonrisa surgió en sus labios.

Los salvadores bajaron rápidamente hasta colocar sus pies en tierra. Robin clavó su mirada de golpe en Chang, notándose ligeramente molesto por su presencia. Su teoría había sido acertada después de todo.

- Chang. – Murmuró en voz baja, sacando rápidamente su báculo y preparándose para atacar con él en cuanto fuera necesario. – Sabía que estabas detrás de esto. Sólo había una persona en Jump City que podía perfeccionar de tal modo la Armadura de Adonis, y a la vez tener conocimiento de la Kryptonita. Pero no contaste con el rastro de radiación distintivo que ésta deja a su paso.

Así era como habían podido dar con ellos: siguiendo el rastro de radiación que la Kryptonita había dejado. De seguro la coraza bajo la que Adonis la escondía era de plomo. El plomo era capaz de repeler la radiación de ese mineral, pero era obvio que la tendría expuesta para poder debilitar a Súper Chica en todo el camino. Gracias a eso, pudieron seguirlos sin problema gracias a sus dispositivos.

- Muy astuto, Chico Maravilla. – Comentó en voz baja el villano del traje blanco, dando unos pasos lentos hacia atrás. – Pero tal vez no tanto…

Rápidamente, Chang sacó de atrás una pistola de rayos, tomándola con la mano izquierda. Todos los Titanes reaccionaron, listos para defenderse, pero inmediatamente después se detuvieron en seco, pues el villano se encontraba apuntando con su arma no hacia ellos, sino hacia Súper Chica, colgada justo a un lado de él.

- Quietos todos. Un paso en falso y Súper Chica será Súper Dona.

Nadie se movió. Súper Chica estaba muy débil por la Kryptonita. Un disparo de esa arma de seguro le atravesaría el cuerpo. Todos se encontraban prácticamente al otro lado de la bodega, Robin y Raven especialmente estaban más lejos, y los otros tenían a Adonis entre ellos y el rehén. Raven podría intentar usar su magia para quitarle su arma a Chang, pero era muy arriesgado. Un error podría costarle la vida a alguien.

- Toma a Súper Chica y la Kryptonita. – Le ordenó Chang a Adonis sin bajar su arma. – Nos iremos de aquí por la puerta de atrás, y ninguno nos seguirá.

Adonis asintió con su cabeza y caminó hacia donde estaba la Súper Heroína. Los Titanes miraban fijamente a Chang, y éste los miraba a ellos. La atención de todos estaba en otra parte, y no en ella. Súper Chica alzó su mirada, viendo fijamente el arma que le apuntaba directamente. Intentó concentrarse, enfocarse en esa arma, intentar sacar fuerzas de alguna parte, intentar que la Kryptonita no le impidiera hacer lo que tenía que hacer. Sus ojos brillaron de un tono rojizo ligero; lo estaba logrando. Dos pequeños rayos de energía surgieron de sus ojos, más débiles que los que normalmente creaba cuando tenía todo su poder, pero lo suficiente como para quemar un poco la mano de Chang y obligarlo a soltar su arma justo después de vociferar un grito de dolor.

Ese era el momento de actuar.

- ¡Titanes!, ¡Al Ataque! – Gritó Robin con fuerza, y a su llamado todos sus compañeros se lanzaron al frente.

Chang rápidamente presionó un botón rojo en su traje, y los Robots que lo seguían se dirigieron de golpe hacia los Titanes, comenzando a atacarlos con varios rayos láser que comenzaron a esquivar con rapidez. Sin espera. Cyborg comenzó a atacarlos con su arma láser a su vez, Starfire con sus esferas de energía, volando hacia un lado y otro de la bodega. Raven se cubría con su magia y luego contraatacaba, y Chico Bestia se convertía en un enorme Dinosaurio, golpeando a algunos de los robots con su cola. Robin por su parte, se dirigió hacia Súper Chica con la intención de liberarla.

- ¡No tan rápido chiquillo! – Exclamó Adonis con fuerza, colocándose frente a él al tiempo que su armadura se transformaba en su versión mejorada.

Robin se detuvo rápidamente, colocándose en posición de batalla. Era obvio que no podría hacerle frente a Adonis y su traje mejorado. Si lo hacía, el resultado de seguro sería el mismo.

- Tú y yo nos iremos de aquí, cariño. – Afirmó Chang, bajando a Súper Chica y soltándola, aunque aún seguía con sus manos aprisionadas, y la Kryptonita pegada a su cuerpo.

La colocó sobre su hombro, y entonces comenzó a alejarse rápidamente hacia la parte de atrás, dejando a sus espaldas toda la pelea. Robin intentó alcanzarlo al ver esto, pero de nuevo Adonis le cubrió el camino.

- ¡¿Creías que bromeaba?

El hombre de armadura comenzó a arrojarle varios golpes consecutivos al Titán, mismos que éste comenzó a esquivar con su característica agilidad, retrocediendo con saltos cortos pero bien planeados. Se había dado cuenta desde la primera vez, pero ese nuevo encuentro se lo confirmaba. El traje mejorado de Adonis lo hacía mucho más fuerte, pero evidentemente lo hacía más lento al mismo tiempo; Robin tenía una ventaja en ese sentido, sólo tenía que pensar en una forma de usarlo a su favor.

- Eres un cobarde, ¿lo sabías? – Pronunció Súper Chica con debilidad, mientras era llevada por Chang contra su voluntad.

- Soy un hombre de planes, no de acción, chiquilla. – Contestó él a su vez, algo agitado.

- No me digas… – Rió ligeramente la rubia al escucharlo. – Pues creo que tus planes no salen siempre tan bien al parecer… ¿no?

Chang estaba a punto de contestarle, cuando tuvo que frenar de golpe, al ver como una extraña energía de color negro se concentraba en el suelo más adelante, y luego se alzaba, comenzando a tomar una forma humana, y aclarándose y dejando a la vista la capa azul y los ojos brillantes de Raven.

- ¿Vas algún lado, Chang? – Le preguntó la hechicera con seriedad.

- ¿No pueden dejarme solo ni un segundo?

En ese momento, presionó otro de los botones de su traje, y de inmediato dos armas láser aparecieron en el techo, apuntando directo a Raven; en verdad Chang había equipado bien su nuevo escondite. Rápidamente la hechicera creó un campo de fuerza con una mano para repeler los rayos, y luego con la otra creó dos picos de energía que se dirigieron directo a las armas, destruyéndolas sin problema una detrás de la otra. Chang había aprovechado ese momento para acercarse a la puerta posterior y abrirla.

- ¡No tan rápido! – Gritó Raven con fuerza, y sus ojos parecieron brillar como una respuesta a su grito.

Rápidamente alzó su mano hacia Chang, dirigiendo su energía hacia las piernas de éste, jalándolo y provocando que se tropezara. Chang, Súper Chica y la Kryptonita terminaron cayendo al suelo, aunque ésta última se desprendió. Chang intentó recuperarse rápidamente, lo suficiente para ver como la Kryptonita rodaba hasta quedar justo a los pies de Raven, quien la tomó con una mano frente a sus ojos incrédulos.

- Creo que guardaré esto por ti. – Comentó con seriedad la Titán, y entonces introdujo su mano, con todo y Kryptonita, en el interior de su capa, haciendo que se perdiera en la oscuridad de ésta, hasta desaparecer. Un buen truco de magia… ¿o no?

- ¡No! – Exclamó atónito el villano al ver esto. ¿La había desaparecido?

Un vistazo rápido a Súper Chica le contestó su interrogante. Ésta seguía en el suelo, pero entonces comenzó a moverse ligeramente, hasta sentarse. Sus cabellos le cubrían el rostro, pero sus ojos miraban fijamente hacia las cadenas que la aprisionaban, mismas que se hicieron pedazos con un sólo jalón rápido de sus manos. Esto dejó helado a Chang.

La batalla continuaba al mismo tiempo. Cyborg, Starfire y Chico Bestia se encargaban de los robots de Chang, los cuales ya estaban prácticamente derrotados. Por su parte, Robin seguía casi jugando al gato y el ratón con Adonis. Intentando esquivarlo, huir de él e intentar confundirlo.

- ¡Deja de huir cobarde! – Gritó con fuerza el villano mientras lo seguía, prácticamente destruyendo todo a su camino.

Robin subió rápidamente a unas cajas apiladas, y luego sacó su gancho con la intención de dispararlo hacia las vigas de arriba. Sin embargo, antes de poder hacerlo, Adonis comenzó a destruir las cajas con sus puños, rompiendo el soporte del héroe y provocando que cayera al suelo de espaldas. Antes de que pudiera levantarse de nuevo, Adonis dio un largo salto, cayendo de pie prácticamente sobre él, con sus enormes pies a los costados de su enemigo.

- Ahora sí. – Exclamó Adonis confiado, alzando su puño, listo para propinarle el golpe final al Petirrojo. – ¡Prepárate a convertirte en costal de polvo de huesos!

Rápidamente abalanzó su puño derecho directo hacia él, con toda la intención de golpearlo con todas sus fuerzas, y por lo tanto posiblemente hacerlo pedazos. Sin embargo, para su mala suerte, no pudo siquiera tocar a Robin, pues a menos de medio metro de alcanzar su objetivo, su puño se detuvo de pronto. Pero no por sí solo, sino detenido por una mano con la fuerza suficiente para detener su avance, la mano de una persona parada a su lado, la mano de un brazo cubierto con la tela azul de la manga de su traje. Adonis volteó a ver atónito hacia su derecha, divisando de inmediato la capa roja ondeante de la causante de que su ataque fuera parado, y sus ojos grandes y azules, puestos en él con una expresión seria y dura.

- Espero que hables por ti, amigo. – Exclamó en voz baja la Súper Heroína de cabellos rubios, la gran Súper Chica.

Adonis se sobresaltó sorprendido y rápidamente dio un salto hacia atrás, mirándola fijamente totalmente estupefacto.

- ¡¿Estás libre? ¿Pero cómo? ¿Dónde está…?

Volteó rápidamente hacia todos lados, intentando encontrar a Chang o a la Kryptonita, pero sólo divisó a un lado como Raven tenía aprisionado al profesor con su energía oscura, y ni rastros de su arma secreta, y al otro, el resto de los Titanes ya habían acabado por completo con los robots de Chang, y sus pedazos se encontraban por toda la bodega. Sudor frío comenzó a recorrer el rostro del villano; una vez más adivinaba con facilidad en que situación se encontraba.

- Gracias, Kara. – Agradeció Robin, poniéndose de nuevo de pie, y sonriéndole a la chica que ya lo había salvado dos veces en un solo día, curiosamente del mismo enemigo en ambas.

- Hey, con esta vamos dos a una. – Comentó divertida mirándolo de reojo. Aparentemente se refería a que ella lo había salvado dos veces, y él sólo una. – Aún no estamos a mano.

La rubia se alzó un poco en el aire, apretando sus puños con fuerza, y clavado sus ojos directo en su enemigo, el cual parecía de nuevo sumido en el miedo.

- ¿En qué estábamos? – Comentó divertida. – Ah sí, me dijiste que te atacara y así vería de qué eras capaz, ¿no?

Sin esperar más, se lanzó como bala hacia él. Adonis, casi a ciegas, tiró un golpe al frente, mismo que Súper Chica esquivó, girando hacia un lado, colocándose a la zurda de Adonis, para luego lanzarle una patada con fuerza, misma que lo golpeó en el brazo, rompiéndolo y a la vez mandándolo a volar contra unas cajas de la bodega, obviamente rompiendo éstas por el impacto.

Súper Chica ni siquiera esperó a que Adonis se recuperara antes de volverse a lanzar en su contra. Cuando éste se comenzaba a levantar, lo tomó con fuerza del brazo que aún le quedaba, levantándolo y comenzado girar con mucha velocidad en el aire, y por lo tanto girarlo a él al mismo tiempo.

- ¡¿Qué estás haciendo? – Gritó asustado el villano de la Armadura, mientras comenzaba a sentir cómo arrastrado por tornado.

- ¡Ese traje te hace fuerte!, ¡¿También te hace poder volar?

De pronto, aprovechando todo el impulso que sus vueltas le habían dado, lo arrojó con fuerza hacia el techo, mandándolo a volar hacia el aire, atravesando el techo, y aún así elevándose más hacia las nubes, siempre acompañado de un fuerte grito de su parte que se fue apagando poco a poco mientras se alejaba. Kara se elevó a toda velocidad detrás de él, saliendo de la bodega y siguiéndolo hacia el aire, mientras todos los Titanes la seguían con la vista, un poco impresionados, e incluso algo asustados.

- Creo que está enojada. – Señaló Starfire, mirando por el agujero del techo.

- ¿Tú crees? – Agregó Raven a modo sarcástico inmediatamente después.

Lo siguiente que los Titanes escucharon, fue el grito de regreso de Adonis al volver a caer, al parecer de nuevo lanzado por Súper Chica, atravesando el techo de nuevo, pero ahora cayendo justo sobre donde se encontraba la "máquina de torturas" de Chang, destruyéndola por completo por el impacto, quedando al final de cuentas inconsciente entre todas sus partes. Era una derrota aplastante.

Súper Chica volvió un segundo después, descendiendo lentamente por el primer hueco que había hecho en el techo, limpiándose las manos con una amplia sonrisa, hasta tocar de nuevo el suelo con sus pies. Todos la miraban fijamente sin pronunciar ni una sola palabra.

- ¿Y bien? – Pronunció divertida, volteándolos a ver de manera relajada. – ¿Qué pasó con la Pizza?

Los Titanes parpadearon confundidos, se miraron mutuamente unos a otros, y luego comenzaron a reír divertidos. Súper Chica los acompañó luego de un rato.

La policía no tardó mucho en llegar, y de inmediato subieron a Chang esposado, y a un inconsciente Adonis a sus vehículos. Luego de los destrozos que Adonis había hecho, obviamente con la ayuda de Chang, definitivamente no los verían en un buen tiempo. Los cinco Titanes, y su invitada de honor, miraban triunfantes como una vez más tenían éxito en una misión, aunque esta misión les había caído del cielo, literalmente, y esa idea se aplicaba tanto a Adonis como a Súper Chica. Ésta última parecía la más conforme con el resultado.

- Esto fue realmente divertido, ¿no creen? – Exclamó la ojos azules con energía, girándose hacia ellos.

- Si ser atacada, debilitada y casi diseccionada es tu concepto de diversión… - Contestó Raven con seriedad ante su comentario.

- Y todo en sólo un día normal en Jump City. – Agregó divertido Chico Bestia.

Una vez que el vehículo de la policía se alejó con Chang y Adonis, Robin se giró hacia su equipo, mirándolos con una amplia sonrisa y una mirada entusiasta.

- Buen trabajo, Titanes. – Les dijo, y luego se volvió hacia la Kryptoniana. – Súper Chica, gracias por todo.

Kara parpadeó confundida al oírlo decir eso, y en especial con esa cara de casi felicidad, muy en contraste a como se encontraba la última vez que lo vio. No era la única, pues Cyborg, Chico Bestia, e incluso Starfire se sorprendieron por ese cambio tan repentino de actitud. La única que mantenía la calma era Raven; su conversación había sido más productiva de lo previsto.

- Me disculpo por lo que dije de que no sabes trabajar en equipo. – Prosiguió el chico de antifaz, y entonces extendió su mano hacia ella. – Y será un honor para mí tenerte en los Jóvenes Titanes.

Esto último en verdad dejó a todos sin habla. Súper Chica simplemente miraba fijamente la mano de Robin sin hacer ningún tipo de movimiento. De pronto, su rostro pareció tranquilizarse, y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios.

- Es muy amable de tu parte, Robin. – Comentó en voz baja, y entonces extendió su mano al frente, tomando con firmeza la que su amigo le ofrecía.

Este acto emocionó por completo a todos, en especial a los tres chicos que acababan de llevarla de tour por la ciudad. Estaban a punto de dar un salto de alegría y de proponer una merecida celebración, cuando de pronto...

- Pero me temó que tendré que declinar tu invitación. – Afirmó de golpe la chica de cabellos rubios, sonriendo con algo de pena, mientras se rascaba su mejilla.

Los cinco Titanes se quedaron paralizados por casi un minuto; al parecer sus cerebros no acababan de procesar bien esas palabras. Luego, las sonrisas optimistas de sus caras se fueron disipando poco a poco, al mismo tiempo que sus ojos se abrían por completo de par en par, y un enorme signo de interrogación surgía sobre sus cabezas.

- ¡¿Qué? – Exclamaron todos con fuerza sin salir del asombro.

Súper Chica rió nerviosa, dando un paso hacia atrás y colocando una mano atrás de su cabeza.

- La verdad es que sólo estaba bromeando con eso de unirme, sólo quería hacerte enojar, Dickie. – Dijo en voz baja, seguida de una fuerte risa nerviosa, que en lugar de parecerles divertida a sus oyentes, simplemente los dejó helados. – No me malinterpreten. La verdad es que son un gran equipo, mejor de lo que yo esperaba.

Súper Chica se giró un poco, dándoles la espalda mientras miraba hacia el cielo.

- Pero yo ya tengo una ciudad a la cual proteger, y creo que ésta se basta muy bien con ustedes cinco. Has hecho un gran trabajo, Robin.

Los Titanes parecieron volver a la normalidad gradualmente, digiriendo de mejor forma su negativa tan elocuentemente dicha. Aunque algunos no parecieron aceptarla de buena gana, como Chico Bestia y Cyborg.

- Gracias, pero no he sido yo, lo hemos hecho todos juntos. – Agregó Robin con firmeza, volteado a ver a sus compañeros de reojo, mismos que le contestaron, simplemente asintiendo.

Súper Chica sonrió sin dejar de darles la espalda. En verdad Robin había cambiado mucho; no era el mismo chico que había conocido. Se había vuelto más maduro, y un gran líder. Sabía muy bien a quién le alegraría mucho escuchar eso, aunque de seguro no lo demostraría vívidamente.

- Pero igual aceptaré el comunicador de Titán honorario. – Indicó rápidamente, dándosela media vuelta y extendiendo su mano hacia Robin.

- Debí haberlo predicho. – Contestó éste con tranquilidad, y sin espera le entregó su propio comunicador, colocándolo en su mano. – Si necesitas ayuda en cualquier momento, úsalo y te ayudaremos.

- Gracias, Robin; Lo tomaré en cuenta. – Le contestó, y luego le volvió a guiñar el ojo, aunque ahora de manera amistosa. Se colocó el comunicador en su cinturón, y entonces separó los pies del suelo, elevándose levemente. – Creo que es momento de volver; me espera un largo viaje.

Sus palabras parecieron entristecer un poco a algunos de los Titanes.

- ¿Segura que no puedes quedarte un poco más? – Preguntó Starfire, juntando sus manos frente a ella a modo de suplica.

- Sí, de seguro habrá muchos malhechores que golpear mañana. – Agregó Cyborg, imitando el mismo actor de su compañera.

- Oh, eso es lo más lindo que me han dicho en mucho tiempo, grandote. – Murmuró Súper Chica con un tono juguetón, acercándosele flotando y acariciándole un poco su cabeza. Esto de nuevo provocó que el joven mitad máquina se sonrojara por completo. – Pero debo volver a mi propia ciudad, lo siento.

Dicho eso, se giró de nuevo a Robin, colocándose frente a él con sus manos atrás de su espalda.

- ¿Quieres que pase algún mensaje si veo a alguien de Ciudad Gótica?

El petirrojo guardó silencio, bajando un poco su mirada. No estaba muy seguro de qué contestar a esa pregunta. Posiblemente el día anterior hubiera dicho que no, pero algo había cambiado ese día. ¿Fue su visita? ¿Su plática con Raven en donde le contó la verdad de porqué había ido a Jump City? Tal vez era todo eso. Una expresión más segura surgió en su rostro entonces.

- Sólo diles que los extraño. – Dijo volteando a verla.

- Y estoy segura que ellos querrán oírlo. – Agregó la rubia, y entonces comenzó a elevarse poco a poco hacia el cielo. – ¡Cuídense!

En ese momento se elevó rápidamente hacia el cielo, perdiéndose entre las nubes sobre ellos. Súper Chica, una de las heroínas más famosas del mundo, había venido de visita a Jump City, y ahora se había ido de regreso a Metrópolis, pero de seguro los Titanes no olvidarían a su visitante en un buen tiempo.

- Parece que aprendiste rápido a lidiar con esto. – Susurró Raven en voz baja de pronto, mirando de reojo a Robin. Hablaba como queriendo que los demás no la escucharan.

- Sí, y todo gracias a ti, Raven. – Le contestó de la misma forma, sonriéndole ligeramente. – Gracias.

Sin razón alguna, ese "gracias" sobresaltó ligeramente a la hechicera, y la obligó a voltear su mirada a otro lado, ligeramente… ¿apenada? Era la primera vez que sentía algo como eso, y ni siquiera era la primera vez que Robin le daba las gracias. Pero si era la primera vez que la hacía sentir un ligero calor en el pecho, que provocó que una leve sonrisa surgiera en sus labios, aunque estuviera oculta entre las sombras de su capucha.

- Oigan ustedes, ¿se quedarán atrás o qué? – Escuchó como Cyborg decía desde lejos; él y los otros ya se habían adelantado, comenzando a caminar por la calle.

- Sí, hay una deliciosa Pizza vegetariana esperándome. – Agregó Chico Bestia inmediatamente después.

- Querrás decir una deliciosa pizza de pepperoni, jamón, salchicha, y anchoas.

- ¡Ni siquiera lo pienses!

Robin se dirigió de inmediato a alcanzar a sus compañeros. Raven, por su parte, se quedó un rato en el mismo sitio, mirándolos desde lejos en silencio. Volvió a sonreír, y entonces comenzó a avanzar también detrás de ellos. Una pizza y una tarde tranquila con sus amigos era lo único que podía pedir ene se momento. De nuevo reafirmaba lo que había meditado esa mañana: nunca se había sentido tan feliz como en esos momentos…

Mientras Raven y los otros se alejaban, ninguno notó que alguien los miraba. De hecho, no los miraba a todos realmente, sino más bien a la hechicera de capa azul y piel gris, admirándola a cada paso que daba, desde el techo de una de las bodegas del puerto, en una ubicada justo frente a la de Chang. De seguro los había estado viendo desde ese lugar durante su pelea… Pero, ¿desde cuándo? ¿Desde cuándo esa persona de chamarra negra, con el gorro de ésta ocultando su cabeza y rostro, los había estado vigilando? ¿Desde cuándo había estado vigilando a Raven?

- Muy impresionante. – Murmuró en voz baja para sí mismo, mientras una sonrisa sagaz surgía en su rostro oculto en la oscuridad. – Al fin te encontré… hermanita...

FIN DEL CAPITULO 03

NOTAS DEL AUTOR:

¿Cómo están? ¿Qué les ha parecido el fanfic hasta ahora? Súper Chica se ha ido, pero volverá en capítulos posteriores, no se preocupen. Bueno, pueden intuir hasta ahora que estos primeros tres capítulos fueron algo introductorios, más que nada para mostrarles en qué situación se encuentran nuestros protagonistas, y también para practicar un poco en cómo manejar a estos personajes. Otra función fue introducir a Súper Chica en la historia, o más bien a mi versión de Súper Chica.

En el siguiente capítulo comienza a acomodarse todo para lo que será la historia central de este Fanfic. Estén pendientes que se publicará dentro de poco.

¡Saludos!

Atte.
Wingzemon X