Traducción autorizada por DiDiGlee
Capítulo 9
Sangre.
Kurt alzó una temblorosa mano para examinar los daños, pero era difícil enfocar la vista cuando su cabeza estaba dando vueltas.
Había arañado la piel sensible de su muñeca ya cicatrizada ferozmente de modo que sus uñas habían cortado en ella y unas cuantas gotas de sangre corría por su brazo. Conmocionado, Kurt la miró fijamente. Estaba todavía demasiado aturdido para realmente sentir el dolor, pero apenas la visión de ello desató una alarma sonándole en el interior de la cabeza.
¿Qué estás haciendo? ¿Y si alguien ve esto?
Extendió la mano por papel de baño y cubrió la herida con ello. En su cabeza, ya había repasado la conversación que tendría con Rachel o Blaine o incluso su padre, si se enteraban de que había tenido una recaída. A parte que estarían tan decepcionados de él. Su padre se preocuparía mucho e insistiría en que Kurt abandonara la competencia y evitara cualquier cosa que lo estresara.
¡Hazlo bien! Kurt se dijo con severidad, pero otro sollozo escapó de su garganta.
Cómo podría explicar que a veces ansiaba este tipo de dolor, por todo el dolor que tenía que soportar en su vida que no podía evitar, él tenía el control sobre sus heridas auto-infligidas. Ni siquiera su estúpida terapeuta quien veía semanalmente parecía estar a punto de saber en lo que andaba.
―Holaaa ―una voz dijo tentativamente y una mano apareció, cuidadosamente abriendo la puerta del cubículo donde Kurt estaba en cuclillas―. ¿Todo está bien aquí?
Kurt apresuradamente bajó sus mangas y levantó la vista, sorprendido por el hecho de que no había cerrado la puerta del cubículo, pero más impactado incluso de saber que Genius estaba sobre él.
Claramente, Genius estaba tan sobresaltado de verlo.
―¿Kurt?
Kurt rápidamente quitó las lágrimas de su rostro. Era extraño escuchar a Genius decir su nombre en voz alta. Usualmente sólo llamaba a Kurt 'ramero' o 'zorro' de manera ofensiva.
―Créeme, no quieres sentarte en ese piso ―Genius dijo y en realidad extendió la mano para ayudar a Kurt a levantarse.
Kurt ignoró la mano y se puso de pie tan derecho como podía sin balancearse demasiado―. ¿Te importaría? ―Kurt cruzó los brazos, aparentando querer ser dejado a solas.
―Normalmente no estoy revisando cubículos de baños. No soy un pervertido, simplemente para que lo sepas ―Genius dijo, su preocupada expresión rápidamente fue reemplazada por su usual aire de superioridad―. Simplemente que alguien murió a causa de las drogas el otro día y no quería que se repitiera.
Kurt entrecerró los ojos con asombro―. ¿En serio? ¿Te importan las otras personas?
―Bueno, ya sabes ―Genius hizo un gesto con la mano en el aire―. El cuerpo de un muerto en los baños se refleja peyorativamente en el club y no quiero que cierren Babylon sólo por algunos adictos. Dicho esto te agradecería si quisieras tomar cualesquiera actividades suicidas en otros lugares.
―No me estoy drogando ―Kurt dijo con un resoplido de disgusto. Enderezó su columna vertebral, rehusándose a verse triste y miserable frente a su archienemigo.
―¡Fantástico! ―Genius gritó con fingido entusiasmo―. Ahora, si por favor, me aseguras que no estás a punto de suicidarte, puedo dejarte en paz y disfrutar el resto de la noche.
―Muchas gracias por tu preocupación ―Kurt dijo sarcásticamente y dejó escapar un resoplido. Salió del cubículo y se posicionó frente a uno de los espejos sobre la hilera de lavabos y dando la espalda a Genius, despidiéndolo claramente. Como fuera, no parecía ser tan claro para Genius.
El chico con cabello rubio platinado se mantuvo cerca, parándose frente al espejo junto a Kurt y comprobando ociosamente su maquillaje en el reflejo.
―La moda es un negocio duro, zorro. Los reflectores pueden poner mucha presión en ti. No dejes que la opinión del jurado te hunda ―Genius le aconsejó sin honrarlo con otra mirada.
―Fácil de decir. Ya eres su querido. ―Kurt mojó una toalla de papel y refrescó su rostro con ella. Estaba horrorizado por su propio reflejo. Sus rasgos pálidos al instante se espolvorearían con manchas rojas cuando quiso tanto derramar una lágrima. No era de extrañar que Genius se mantuvo cerca cuando Kurt parecía que participara en una competencia de berridos.
―Sí, bueno, era de esperarse. ―Genius se encogió de hombros con una sonrisa confiada―. Además era predecible que Steven tenía que irse. Era débil, y sus prendas un insulto a la vista.
Kurt no respondió, sino que peleó con la urgencia de quitarle de una bofetada la expresión petulante de la cara de su rival.
―Tengo que admitir que estuve sorprendido de que eligieran a ti como el segundo peor ―Genius sacó un delineador de ojos negro de su bolsillo trasero y comenzó volviendo sobre sus ojos―. Quiero decir que, ¿viste con qué salió Howard? Por-favor, ¿podía ser un poco más heterosexual?
―No tienes que hablarme ―Kurt dijo, molesto―. ¿Tus amigos modelos no te están esperando para para que puedan celebrarte y adorarte?
―¿Mis modelos? No sin mis amigos ―Genius replicó con un bufido―. Tan sólo son voluntarios que querían estar en televisión.
―Agradable ―Kurt comentó secamente―. No hay nada mejor que corruptos oportunistas que se ven bien en ropa de diseño.
Genius rió alto―. Debo decir que eres verdaderamente entretenido, zorro. Tienes ingenio, sarcasmo, cinismo y talento. Esos son el tipo de atributos que respeto.
―Bueno, vas a ver más de ellos, ya que estoy planeando en quedarse allí hasta el final ―Kurt dijo y con el dedo se peinó.
―Ya veremos ―Genius replicó, encrespando sus labios dudosamente.
―Puedes apostar tu alijo de tintes baratos para el cabello que el próximo domingo voy a ser el ganador de la semana ―Kurt espetó.
Genio tapó su delineador de ojos y suavizó un dedo sobre una ceja de forma perfecta, reconociendo las palabras de Kurt con no más de una sonrisa.
Kurt notó una delgada cicatriz en la orilla de la ceja de su oponente. Curioso, la vista de esa pequeña imperfección animó a Kurt. Todos ellos tenían sus cicatrices que soportar, ¿no? Genius no era diferente. Aunque el joven galán muy probablemente consiguió su cicatriz al lesionarse accidentalmente con las tijeras cuando se trata de recortar su flequillo.
Por un segundo, Kurt estuvo inclinado a preguntar al chico su nombre real, pero se detuvo. No quería verse demasiado interesado.
Genius metió a la bolsa su delineador y giró para dar a Kurt una sonrisa torcida―. Tú y yo somos bastante parecidos, ¿no crees?
―Eso es algo terrible de decir ―Kurt al instante rechazó―. Uno, me no decoloro el cabello. Y no pongo acento francés cada vez que las cámaras están en mí.
―Bueno, me recuerdas a mí mismo cuando era más joven ―Genius continuó con un encogimiento de hombros―. Lo creas o no, pero también solía ser inseguro. El revés más pequeño me arrastraría por días y me tenía dudando de mí. Claro que en ese entonces tenía 13 y todavía no tenía las habilidades que tengo ahora. Tuve que trabajar duro en mí para ganar la confianza que tengo ahora para convertirme en el joven talento más prometedor en el ámbito de la moda.
―Es bueno que no te hayas vuelto un arrogante esnob ―Kurt remarcó con un resoplido.
―Cierto ―Genius acordó, y Kurt no pudo decir si iba en serio―. Sólo recuerda, no es el universo el que te odia, sino tú mismo. La manera para hacer que los otros crean en ti es creyendo tú primero.
Inesperadamente, Kurt derramó lágrimas y se giró, para que Genius no lo viera peleando por contener las lágrimas. Odiaba estar todo lloroso y echó la culpa al alcohol de que no lograra serenarse.
―Hace algunos días aún me llamabas ramero ―Kurt dijo, secando sus ojos con una toalla de papel.
―Si bueno ―Genius dijo―. Me gusta dar una buena fanfarroneada.
―Hablando de fanfarronear ―Kurt encaró a su competidor nuevamente―. ¿Qué hay entre Andrew y tú?
―Nada ―Genius respondió con otra contracción de sus labios―. Tiene un trasero genial, Me gusta eso en un hombre. Pero también es un imbécil importante. Eso no me gusta.
―¿Crees que es un imbécil? ―Kurt estaba desconcertado por esa revelación―. ¿No estás encantado por él como los demás?
―Querido ―Genius movió su mano hacia Kurt de una manera despectiva―. Reconozco a un imbécil cuando lo veo.
Kurt estaba sorprendido por este juicio de Andrew. De alguna manera escuchar que Genius pensaba que Andrew era un imbécil hizo sentirse mejor a Kurt. Quizás no era su culpa que Andrew se halla enojado en absoluto, tal vez Andrew sería un imbécil con todo mundo si le permitieran entrar a sus vidas.
De repente Kurt sintió culpa de que Andrew le había avisado sobre la tarea de la siguiente semana antes que a sus compañeros competidores. No quería sentirse un tramposo y odiaba tener este trozo de información en su conciencia, sin importar que mereciera una ventaja o no.
―Él me dijo el tema de la próxima semana ―Kurt soltó antes de que pudiera detenerse.
Genius agrandó los ojos hacia él, su boca cayó abierta con desconcierto. Obviamente intrigado, Genius se acercó e inclinó la cabeza como animando a Kurt para que le confiara un poco más.
―¡No se lo pedí, él simplemente me lo dijo! ―Kurt añadió, de repente dándose cuenta que esta conversación podría ser contraproducente dramáticamente. Pero entonces nuevamente, no le importaba realmente si Genius le creía o no.
Genius continuó con la vista en él incrédulamente―. ¿Entoces que haces aquí emborrachándote? Si fuera tú, me gustaría pasar mi domingo con un cuaderno de bocetos en lugar de una resaca.
―¿Quieres que te diga cuál es la tarea? ―Kurt preguntó, sintiendo que compartir la información lo haría menos tramposo. Incluso si compartir el tema de la siguiente semana con el mejor concursante pudiera no ser la decisión más inteligente.
Genius pareció considerar la oferta, dando golpes con un dedo a sus labios―. ¿Hay alguna prueba? ¿Estás bromeando conmigo, para que pase mí domingo haciendo una lluvia de ideas para un tema equivocado?
―No, no estoy bromeando ―Kurt dijo, y luego se puso a pensar―. Al menos creo que Andrew me dijo la verdad sobre la tarea. Bueno, supongo que lo averiguaré el lunes.
―Muy bien, muy bien, dime ―Genius cambió de idea y posó sus ojos azules de hielo en Kurt con una chispa de curiosidad.
―Es 'Al lado del mar' ―Kurt le dijo.
―¿En serio? ―Genius hizo una mueca―. Qué aburrida tarea. ¿No pueden poner algo desafiante?
―¿Verdad? ―Kurt acordó―. También pensé que la fiesta de cóctel era un tema estúpido.
―Y que lo digas ―Genius dejó escapar un dramático suspiro.
De repente la puerta se abrió y Adam entró, buscando un poco cuando los vio juntos―. Kurt, ahí estás. Te he estado buscando.
―Oh, estamos discutiendo la tarea de la próxima semana ―Genius le dijo casualmente.
―¿Saben el tema de la próxima semana? ―Adam preguntó, desconcertado―. ¿Me perdí de algo?
―Por qué, Kurt acaba de decírmelo ―Genius dijo animosamente y le guiñó un ojos a Kurt―. De cualquier manera, gracias por la charla tan perspicaz, zorro. Los veo el lunes. ―Con las caderas meneando, se fue al baño.
Kurt sintió sus mejillas calentarse. Genial, ahora se sentía como un traidor. ¿Adam pensaba que había una razón por la que Kurt no le contaría sobre las calientes noticias? ¿Él pensaba que estaba conspirando con Genius? ¿Y qué diría Adam si le dijera que obtuvo la información de Andrew? Por extraño que pareciera, a Kurt no le importaba que Genius pensara que era un ramero, pero no quería que Adam pensara mal de él.
―Escuché a alguien en la comidilla del equipo al respecto ―Kurt mintió, tejiendo los dedos y sintiéndose incómodo―. También te lo iba a contar. Aunque el tema es bastante aburrido. Es...
Adam alzó una mano para detenerlo―. No quiero saber ―dijo con una voz extraña.
―¿Por qué no? ―Kurt preguntó, desconcertado.
―No creo que eso sea importante justo ahora ―Adam dijo, bajando la voz. Con las manos metidas en sus bolsillos, parecía un poco incómodo―. ¿Estás bien, Kurt? ¿Dije algo estúpido o...? ―No terminó su oración, sino que entrecerró los ojos inquisitivamente.
―No, ¿por qué pensarías eso? ―Kurt preguntó.
―Porque se ve que has estado llorando y simplemente esperaba que no fuera algo que yo hice ―Adam ladeó la cabeza y Kurt se retorció un poco bajo su mirada.
―No, es solamente... ―Kurt respiró tembloroso, odiando que fuera tan obvio que lloró―. La presión ―dijo―. Es más desafiante de lo que pensé que sería.
Adam asintió en simpatía―. Deberíamos terminar la noche y llevarte a casa ―Adam ofreció―. Te puedo llamar a un taxi.
Al instante Kurt se sintió una mierda. Así que Adam iba a ponerlo en un taxi para enviarlo a casa y terminar con él.
―Toma una aspirina y bebe demasiada agua cuando llegue a casa ―Adam le aconsejó―. Eso debería ayudar a prevenir un terrible dolor de cabeza mañana.
―Gracias ―Kurt dijo e incluso permitió que Adam lo llevara del codo para guiarlo hacia la salida.
―Lamento que tuvieras una pésima noche ―Adam dijo, obviamente intentando consolarlo―. Pero una vez que tengas un buen sueño te sentirás mejor.
―Supongo ―Kurt contestó en un hilo de voz. Ahora de verdad se sentía avergonzado y patético. Mientras caminaba junto a Adam a través de la multitud, Kurt tenía la cabeza agachada y mantenía los ojos en el piso para que nadie notara sus ojos rojos. Su única intención era salir del club sin ser visto. A pesar de que temía el regreso a casa. Qué manera tan triste de terminar esta noche, completamente solo y borracho en un taxi.
Por ello fue golpeado por una sobrecogedora sensación de alivio y gratitud cuando vio a Blaine.
¡Blaine está todavía aquí!
Blaine se apoyaba en el mostrador del guardarropa, luciendo cansado y aburrido, aún un poco enfurruñado. Sin embargo sus facciones se volvieron duras, mientras vio a Kurt acercándose.
Está molesto, Kurt pensó con un suspiro. Aun así me espero. Se preguntó si la presencia de Blaine provenía de la amistad u obligación. ¿Se sentía responsable de que Kurt llegara a casa bien?
Como fuera, al segundo que Blaine se dio cuenta de los delatadores signos de lágrimas en el rostro de Kurt, la falsa indiferencia de Blaine se convirtió en obvia preocupación y caminó para encontrar a Kurt a medio camino―. ¿Kurt, has estado llorando?
Kurt estaba aliviado de poder ir a casa con Blaine, pero todavía se sentía mal por su pelea. No quería la lástima de Blaine, y además tampoco quería que su amigo pensara que era la razón del llanto de Kurt.
―Todavía estás aquí ―Kurt dijo en un murmullo, mirando a Blaine por debajo de sus pestañas.
―Por supuesto ―Blaine dijo cansadamente. Presentó el boleto del abrigo que había conservado por Kurt y lo pasó por encima de la ventanilla para recuperar su chaquetón de marinero. Oh, Kurt pensó. ¿Así que Blaine sólo esperó obedientemente porque había encontrado el boleto del abrigo de Kurt en su bolsillo?
―Ya lo llevo desde aquí ―Blaine le dijo a Adam, quien les deseó buenas noches con una sonrisa tranquilizadora.
―Vamos a casa ―Blaine ayudó a Kurt a ponerse su abrigo. Kurt no respondió nada, sólo se concentró en poner un por delante del otro, determinado a caminar en línea recta y no tropezar junto a Blaine. Quería conservar al menos algo de dignidad y no comportarse como el desastre de ebrio como sus amigos lo habían catalogado.
Blaine levantó el brazo a un taxi, abrió la puerta y esperó a que Kurt se metiera en el asiento trasero antes de seguirlo.
Blaine claramente no está de humor para platicar. Además de «Cuida la cabeza» y «¿Puedes ponerte el cinturón de seguridad solo?», no dijo nada a Kurt.
De hecho, no hablaron durante todo el camino a casa. Todo mientras Kurt sentía ganas de llorar, pero parpadeaba para alejar las lágrimas. No quería darle al conductor un lastimero espectáculo. Ni siquiera podía culpar a Blaine por odiarlo. Kurt estaba disgustado consigo mismo. No se sorprendería si después de esta noche Blaine se buscaba su propio apartamento. Tal vez Kurt debería considerar vivir solo y prescindir a sus amigos de aguantar su estupidez.
Era extraño no hablar y el silencio se fue arrastrando en Blaine, pero estaba demasiado cansado como para comenzar una conversación que no sería más que una pequeña charla de todas maneras, debido a que Kurt estaba demasiado fuera de sí para hacer frente a ningún problema real esta noche.
Blaine sabía que no debía estar enojado con Kurt, debería apoyarlo, ya que Kurt estaba realmente decaído por su casi expulsión de la competencia. Pero justo ahora no tenía la energía para ofrecer algún consuelo.
Blaine estaba consciente de que había dicho algunas cosas hirientes a Kurt. No tenía la menor idea de donde estaban, pero en lo que se refiere a Blaine, pretendería que nada de esto había pasado. Kurt había estado estresado y frustrado con la competencia. Blaine no le iba a guardar rencor. Pero además no iba a disculparse por sus propias palabras.
Blaine pagó al conductor y esperó a que Kurt saliera del taxi. Subieron las escaleras a su apartamento en silencio. Todo lo que Blaine quería hacer era meterse a su cama y dormir, y olvidar las terribles cosas de esta noche.
Abrió la puerta y encendió las luces, luego hizo un gesto para Kurt entrara primero antes de cerrar la puerta.
―¿Rachel? ―Blaine gritó, aunque era claro que Rachel todavía no estaba en casa.
―Parece que todavía está fuera ―comentó por el bien de decir algo. Esta ley del hielo no les hacía ningún bien. Incluso en los peores momentos cuando habían estado enojados con el otro, todavía habían podido hablar.
Blaine se encogió de hombros para quitarse su abrigo y ponerlo junto al de Kurt en el estante. Sus oídos estaban zumbando con las secuelas de la ensordecedora música en el club. Sentía como si le fuera a dar dolor de cabeza.
Kurt había dado algunos pasos en la habitación, pero ahora se dio la vuelta, encarando a Blaine y había algo en sus ojos que pusieron a Blaine en alerta instantánea. Había derrota y resignación, pero además algo peligroso, algo autodestructivo.
―Pégame ―Kurt dijo con un brillo loco en sus ojos de pesados párpados.
―¿Qué? ―Blaine se quedó desconcertado, un escalofrío corriéndole por la columna vertebral.
―Simplemente hazlo ―Kurt lo animó con voz firme, abriendo los brazos en señal de rendición y los ojos medio cerrados como esperando el primer golpe―. Sé que lo merezco, ¿bien? ¡Vamos hazlo!
Blaine retrocedió, conmoción y incredulidad escrita en su rostro―. No voy a lastimarte.
―¡Vamos! ―Kurt urgió, sonando impaciente y enojado―. ¡Sé que quieres hacerlo! ¡Puedo ver lo mucho que me odias! He arruinado todo.
―Kurt, por favor, deja de decir eso ―Blaine trató de calmarlo, sosteniendo sus manos en un gesto calmante―. Estás tomado y no sabes de lo que hablas y...
―¡Besé a Andrew! ―Kurt gritó en frustración―. Ahora, ¿eso no te hace querer darme un puñetazo?
Kurt se estaba frustrando, no entendía por qué Blaine era tan vacilante. Era obvio que Blaine estaba molesto con él, todo lo que Kurt quería que hiciera era mostrarle su furia y sacar su frustración en él, en lugar de la ley del hielo.
―¡Eres tan hipócrita! ¿Por qué no te enfadas cuando estás enfadado? ¡Sácalo! ¡Quieres golpearme, así que hazlo! Puedo soportarlo.
En lugar de atacarlo, sin embargo, Blaine se alejó de Kurt. Había tanta lástima y miedo en los ojos de Blaine, que Kurt tuvo que alejar la mirada, porque no podía soportarlo.
―No, Kurt ―Blaine dijo, metiendo sus manos lejos debajo de sus axilas para mostrarle que no usaría sus manos para lastimarlo―. No lo haré ―declaró con firmeza, pero su labio inferior temblaba ligeramente―. Nunca te lastimaré.
―Si no hubieras estado esperando en la salida, habría ido con él ―Kurt admitió en un tono sombrío, probando su última carta―. Le habría pedido a Drew lastimarme. Sería fácil lograr que me diera un puñetazo. Debí saber que no podías estar a su altura.
Kurt intentó hacerlo sonar como un desafío, pero las lágrimas se acumularon en sus ojos. No sabía lo que estaba haciendo o por qué estaba intentando que Blaine le pegara, porque en el fondo sabía que Blaine nunca lo haría. Y aun así, necesitaba algo, necesitaba que Blaine sintiera algo por él, incluso si era odio y furia.
―Por favor ―Kurt estaba comenzando a temblar, el agotamiento y el estrés del día estaba abriéndose paso a través de su cuerpo―. Necesito algo que me sacuda de vuelta a la vida, porque es como si me hubiera ido lejos y no hubiera nada a lo que aferrarme. Por favor, haz algo.
―Muy bien ―la voz de Blaine fue áspera y derrotada mientras se dirigía hacia Kurt.
Kurt se apartó, como asustado por la idea de que Blaine en realidad iba a arremeter contra él.
En lugar, Blaine lo atrajo a su pecho, agarrándolo firmemente a su cuerpo y frotando las palmas de arriba y abajo de la espalda de Kurt para que dejara de temblar, de derrumbarse.
―Kurt, por favor siéntate ―Blaine dijo con una voz suave―. Simplemente estás siendo exagerando porque estás borracho. Todo se verá diferente mañana, lo prometo.
Blaine sabía que Kurt estaba teniendo un ataque de pánico y no sabía qué lo causó exactamente, pero podría ser una reacción de choque tardía de justamente todo lo que había pasado hoy. Gentilmente guió a Kurt al sofá y se sentó con él, sosteniendo las manos de Kurt para asegurarle que estaba seguro.
La inesperada amabilidad de Blaine había sacudido a Kurt devuelta a la realidad.
―Dios, por favor olvida lo que acabo de decir ―Kurt rogó en un hilo de voz, de repente sintiéndose expuesto y avergonzado―. No lo dije en serio, ¿de acuerdo? ―Estaba agitando su mano izquierda con desdén, y fue cuando Blaine lo vio. La manga desabrochada de la camisa de Kurt estaba subida, revelando arañazos sangrientos en la costra de la muñeca izquierda de Kurt.
De repente, Blaine estaba aterrado.
―¿Quién hizo eso? ―Blaine preguntó impactado. Extendió la mano y tomó el brazo de Kurt, examinando la herida. Antes de que Kurt pudiera decir nada, Blaine había encontrado la respuesta por sí mismo―. ¿Te lo hiciste tú?
―Es sólo un rasguño ―Kurt dijo, tratando de escapar de las manos de Blaine, pero Blaine lo sostenía firmemente como si temiera soltarlo.
―Es más que eso ―Blaine insistió y tuvo que tragar todo el nudo que se formó en su garganta―. Te hiciste daño a ti mismo. ―Blaine lo miró con tristeza pura e impotencia en los ojos.
Fue cuando Kurt estalló en lágrimas. Cubrió su rostro con amas manos y desplomándose hacia adelante, intentando esconderse. Pero Blaine atrajo a Kurt en un abrazo, balanceándose hacia adelante y hacia atrás, y permitiéndole llorar―. Por favor, Kurt, por favor, prométeme que nunca harás algo así otra vez.
Kurt se agarró de la camisa de Blaine, desesperadamente intentando acercarlo mientras lloraba en el hombro de Blaine. La manera en que Blaine lo cuidaba únicamente lo hacía llorar con más ahínco. Había demasiado que quería decir. Lo siento, partes empezar y cuánto odiaba el acantilado que se había estado construyendo entre ellos. Pero las lágrimas le ahogaron y no pudo hablar.
Lloraba con tantas ganas que dolía, las lágrimas se fueron acumulando en las costillas y los pulmones a medida que arrancaron su camino a través de su cuerpo. Todo dolía y estaba tan cansado y exhausto que ya no le importó la apariencia.
―Está bien ―Blaine coreó una y otra vez en el hombro de Kurt, apretándolo contra su pecho―Está bien, está bien, está bien.
Cuando Kurt por fin se calmó y permaneció inmóvil y esnifando en los brazos de Blaine, Blaine deshizo lentamente del agarre fuerte de Kurt―. Vamos, a ponerte cómodo ―Blaine dijo y ayudó a Kurt a deshacerse de sus botines blancos.
― Mis ropas ahora están arrugadas ―Kurt murmuró e intentó zafarse su chaleco dorado. Blaine tuvo que sonreír al ver que Kurt estaba lo suficiente consiente para preocuparse por el estado de su ropa.
―Aquí, permíteme ayudarte. ―Blaine liberó a Kurt del chaleco y la camisa, y puso una sábana alrededor de los hombros desnudos de Kurt.
―Espera un segundo. Estaré de regreso.
Blaine se coló al baño y puso la camisa de Kurt sobre el lavamanos con la intención de lavar las mangas más tarde. Sabía que Kurt estaría devastado por arruinar una de sus mejores camisas si veía las manchas de sangre en la mañana.
Siguió asaltando el botiquín de primeros auxilios por antiséptico, curitas y aspirinas, y estaba simplemente viendo la caducidad de la caja de aspirinas cuando eso lo golpeó.
Blaine se detuvo en su búsqueda frenética y se apoyó en el fregadero, sintiéndose mareado y todo tembloroso de repente. Era su turno de tener un ataque de pánico. Estaba aterrado por lo que Kurt hubiera hecho, y de lo que se pudo haber hecho si de verdad hubiera ido con Andrew está noche.
Cerrando los ojos, Blaine se concentró en respirar, haciéndolo profundamente y exhalando lentamente hasta que su cuerpo dejó de temblar―. Está bien ―se dijo en voz baja―. Está bien. Kurt estará bien.
Había lágrimas calientes urticantes tras de sus ojos, pero no les permitió derramarse. Blaine se dijo que tenía que permanecer calmado y fuerte para Kurt. No les hacía ningún bien si enloquecía. Tan sólo tenía que creer que todo estaría bien.
Únicamente unos minutos más tarde, Blaine regresó con lo que tomó del botiquín de primeros auxilios también con una caja de pañuelos desechables y una botellita de agua. Encontró a Kurt donde lo había dejado, con el rostro pálido y bañado en lágrimas, se desplomó en el sofá, abrazando una almohada con los ojos cerrados.
―Oye, amor, todavía no te duermas ―Blaine le habló suavemente y se sentó a la izquierda de su amigo―. Aquí, toma una aspirina y bebe algo.
Kurt lentamente se sentó, tomó la píldora y la tragó con agua.
―Déjame ver tu mano, por favor ―Blaine pidió y gentilmente estiró el brazo para tomar el brazo de Kurt y colocarlo sobre su regazo, en la parte interior para que pudiera tratar el raspón con incrustaciones de sangre con un ungüento antiséptico y antibiótico. Kurt dejó escapar un silbido de dolor cuando el antiséptico golpeó la herida, pero por todo lo demás, se mantuvo en silencio y apoyado pesadamente con su hombro contra el de Blaine.
―Aquí va ―Blaine dijo suavemente cuando por fin puso el curita. Cuando terminó de tratar la muñeca de Kurt, Blaine abrió la palma de Kurt con la suya y atado sus dedos juntos, ya que tomar la mano de Kurt era la mejor sedante en el que Blaine podía pensar para sí mismo. Así que envolvió ambas manos alrededor de la izquierda de Kurt.
―Lo siento, Blaine ―Kurt dijo, con la voz todavía temblorosa mientras se aferraba a la manta con su mano libre―. No quiero estar así, patético y todo.
―No eres patético ―Blaine le aseguró―. Además, es bueno sacar todo la tensión tras un día tan difícil.
Blaine frotó el dorso de la mano de Kurt e intentó una sonrisa tranquilizadora―. Siéntate de nuevo, amor, déjame traerte algo. ―Presionó un beso en el dorso de la mano de Kurt antes de irse a la cocina. Regresó con otra botella de agua y un pasó con pastel de queso―. Come algo, te sentirás mejor.
―¿De dónde viene el pastel? ―Kurt preguntó, secándose los ojos con un pañuelo y sonándose la nariz.
―Rachel lo hizo ―Blaine explicó―. Para ti, para celebrar tu éxito, porque teníamos mucha confianza de que lo lograrías.
Al instante, Kurt enterró su tenedor en el pastel y lo saboreó―. Siéntate más cerca ―Kurt murmuró con la boca llena de pastel. Blaine se acercó más y Kurt descansó las piernas sobre el regazo de Blaine y por un rato tan sólo comieron en un pacífico silencio.
Pero por dentro, Blaine estaba peleando duro para mantenerse. Seguía pensando en los y si y los resultados lo mataban. ¿Y si se hubiera ido del club sin esperar a Kurt? Porque inicialmente tenía la intención de simplemente irse. Fue sólo cuando había recuperado su chaqueta que también había encontrado el boleto para el abrigo de Kurt en su bolsillo, y aunque, sí, estuviera molesto con Kurt, se dio cuenta que todavía se preocupaba mucho por él.
De hecho, había recordado la primera vez que habían estado en un bar gay juntos, y él había sido el que terminó borracho y Kurt había intentado asegurarse de que llegara bien a casa. En ese entonces Blaine había estropeado las cosas y se había enfadado con Kurt, únicamente para arrepentirse de sus acciones más tarde. Había sido estúpido y orgulloso, pero Kurt lo había perdonado. Está noche era el turno de Blaine para tragarse su dolor y orgullo, y cuidar a Kurt.
Además, no confiaba lo suficiente en que Adam pudiera llevar a Kurt a casa a salvo.
A medida que Kurt estaba masticando el pastel silenciosas lágrimas corrían por sus mejillas y seguía secándose la cara.
Ver a su amigo así, asustaba a Blaine. En un momento de debilidad, Kurt se había puesto a lastimarse otra vez. Pero lo que estaba incluso peor era que Kurt estaba alejando a las personas que podían ayudarlo. Blaine se sentía muy mal que Kurt casi se las había arreglado para apartarlo. Esto no debería ser acerca de ser novios nuevamente o acerca de si o que estuvieran destinados a estar juntos. Esto era sobre la amistad. Kurt necesitaba a un amigo justo ahora, si lo aceptaba o no. Blaine se prometió que no dejaría que Kurt lo alejara.
―¿Recuerdas nuestra canción? ―Blaine preguntó y juzgando por la expresión burlona de Kurt, Kurt no recordaba - o al menos Kurt no sabía cuál escoger de la amplia gama de canciones que habían sido canción de ellos sobre el curso del tiempo.
Así que Blaine comenzó a cantarla suavemente:
«You're so mean when you talk about yourself, you are wrong. Change the voices in your head, make them like you instead. Pretty, pretty please don't you ever ever feel like you're less than perfect, please if you ever feel like you're nothing, you're perfect to me.»
Nuevas lágrimas se acumularon en los ojos de Kurt―. Extraño eso tiempos ―Kurt admitió―. Tú y yo, simplemente conduciendo por la ciudad y cantando con la radio.
―Sí, también extraño esos tiempos ―Blaine dijo, nuevamente peleando con sus propias lágrimas―. Kurt, por un tiempo me tuviste pensando que querías castigarme siendo sarcástico y malicioso conmigo y alejarme. No tenía sentido, porque no eres esa clase de persona. Tú eres indulgente y cariñoso. Como aquella vez cuando perdonaste a Karofsky e incluso lo ayudaste durante su declaración, o cómo perdonaste a Andrew. Supongo que me di cuenta que en realidad no era a mí a quien estabas castigando, sino a ti. Cada vez que estás atacando a la gente, estás verdaderamente atacándote a ti mismo.
Para su sorpresa, Kurt no negó la verdad de sus palabras, sino que asintió silenciosamente, cerrando los ojos con fuerza cuando más lágrimas se escaparon.
―No quiero ser esa persona ―Kurt confesó en lágrimas―. Siento que no importa lo que haga, todo sale mal. Es como, realmente, de verdad quiero ganar Fashion Hero y lo intento tanto, pero el universo siempre me da la espalda. ―Kurt dejó escapar un suspiro tembloroso y de repente recordó las palabras de Genius―. Sé que no es que el universo me odie. Simplemente soy yo.
Blaine apretó la mano de Kurt, luego las llevó a su boca y besó el dorso de la mano de Kurt. Mortificado, Kurt tiró de su mano―. Blaine, ¿cómo puedes besar mi mano? Estoy asqueroso, un desastre mocoso ahora. Necesito lavarme las manos y cara antes de hacer algún contacto humano.
Blaine se rió de eso, y Kurt también rió entre dientes. Y antes de que lo supieran, ambos estaban riéndose con fuerza, sacando la pesada tensión que había llevado con ellos hasta ahora, riendo.
―No me importan tus gérmenes sobre todo mi ser ―Blaine dijo bromeando, y estiró la mano hacia la de Kurt, pero Kurt las escondió bajo la sábana.
―No me toques Blaine, estoy todo asqueroso en este momento.
―No, no es cierto ―Blaine no estaba de acuerdo con una chispa traviesa en sus ojos―. Estás adorable. ―Brincó sobre Kurt y le capturó el rostro con ambas manos para darle un beso en la frente―. ¡Mwaah!
―¡Detente! ―Kurt protestó, pero se reía de nuevo. Así que Blaine continuó, montando las piernas de Kurt y enyesando la cara de Kurt con besos, por todas sus mejillas, nariz y barbilla.
―En serio, Blaine, detente. Estoy asqueroso. ―Las manos de Kurt hicieron su camino fuera de la sábana para quitar a Blaine, causando que la sábana se cayera y revelara la piel de alabastro en los hombros y pecho de Kurt.
―No lo estás, estás hermoso ―Blaine declaró sin aliento―. Simplemente mírate. ―Blaine no pudo detenerse y dejó que sus manos tocaran la piel de Kurt y corrieran a través de las perfectas curvas de sus hombros y clavícula, antes de arrastrarlas por el pecho. Se estremeció al sentir la suave piel de Kurt debajo de sus dedos. ¿De verdad acababa de intentar convencerse que estaría bien con sólo ser amigo de Kurt?
Kurt tenía la vista levantada hacia él, expectante, con la boca ligeramente abierta y sus ojos enrojecidos y todavía brumosos del nivel de alcohol, pero ya no estaba protestando. Blaine se dio cuenta de la forma en que la respiración de Kurt se aceleró en previsión de futuras acciones de Blaine.
Y a pesar que Blaine sabía que no debía, era como si fuera movido por hilos invisibles, así que se inclinó y beso a Kurt en los labios. Sus manos se remontaron hacia arriba y se posaron en la parte posterior del cuello de Kurt mientras intensificó el beso.
Los labios de Kurt sabían salados, pero a Blaine no le importó. No era la primera vez que se besaban después o mientras uno de ellos había estado llorando.
Como la noche antes de que Blaine tuviera la cirugía en su ojo y había estado tan asustado que no pudo dejar de llorar - lo que en realidad no deberías hacer si tendrás una cirugía al día siguiente - y Kurt lo había distraído besándolo y tocándolo, lo que - con sus padres en la habitación contigua - había servido de suficiente emoción para hacerle olvidar su pánico antes de la cirugía.
O el día que Kurt había recibido su primera carta de rechazo de NYADA y estaba llorando de rabia y frustración, y Blaine sólo había llegado hasta él cuando le había plantado un beso y por lo tanto le obligó a dejar de despotricar sobre la injusticia del mundo.
Blaine no quería nunca volver a ver a Kurt llorar así nuevamente. Y ahora, más que cualquier otra cosa, quería hacerle el amor. Kurt le había pedido hacer algo para hacerlo sentir vivo otra vez, ¿cierto? Pero tan pronto como el deseo le llegó, Blaine se dio cuenta que esto era lo que él quería, y no lo que Kurt necesitaba justo ahora.
Kurt estaba herido y vulnerable, y por sobre todo, Kurt estaba borracho. Este no era el momento para que Blaine dejara a su anhelo tomar lo mejor de él.
Blaine se sentó lentamente, sus labios deslizándose de la boca de Kurt con un suave sonido mientras estaba intentando averiguar una manera para parar lo que estaban por hacer sin añadir rechazo al plato de dolor que Kurt había sufrido hoy.
Como si Kurt estuviera sintiendo que Blaine estaba retrocediendo, tomó el frente de la camisa de Blaine, asegurándose que Blaine permaneciera en su regazo y lo miró con ojos suplicantes.
―Rachel todavía está fuera ―Kurt dijo, su voz más baja y más ronca que antes―. Podríamos... ―Lo dejó al aire, su intención se hizo clara con una atrevida palma sobre el frente de los pantalones de Blaine.
―Kurt ―Blaine estaba riendo suavemente, intentando aligerar la situación que no era nada más que juguetona. Sabía que se metió en esto por besar a Kurt, ahora tenía que enfriar a Kurt y se odiaba por eso. Así que levantó suavemente las manos de Kurt lejos de él y lo miró a los ojos para asegurarse que Kurt entendiera.
―¿Recuerdas que acordamos no dormir con el otro cuando uno de nosotros no estuviera suficientemente sobrio como para recordarlo al día siguiente?
Kurt rodó los ojos y descansó la cabeza en el respaldo del sofá―. ¿Cuál es el valor de un acuerdo que hicimos en otra vida? ¿En serio mantienes eso?
―Todavía significa demasiado para mi ―Blaine dijo en voz baja―. Porque te lastimé en ese entonces y no quiero repetir mis errores.
De los ojos de Kurt estaban comenzando a brotar las lágrimas de nuevo y levantó la mano para cubrir su rostro.
Blaine se bajó de él, pero se quedó cerca―. Ven aquí ―Blaine pasó la manta sobre los hombros de Kurt y envolvió los brazos alrededor del delgado contorno de su amigo. Esnifando, Kurt bajó la cabeza y se acurrucó en el costado de Blaine con un montón de pañuelos hechos un ovillo en la mano.
Kurt estaba tan vulnerable y necesitado ahora mismo. Si tenían sexo, sólo sería otra distracción para Kurt. Incluso con su vigente acuerdo de amigos con beneficios, Blaine pretendía mantener el sexo entre ellos especial y no algo para ayudar a ahogar la realidad por una noche.
―Ya sabes que era en serio lo que dije en la pista de baile ―Blaine dijo en voz baja―. Bueno, la parte de que no saber como no-amarte. Pero tienes razón y deberíamos ser simplemente amigos por ahora. Necesitas a un amigo más que a un amante.
Kurt no replicó y Blaine no estaba seguro si tan siquiera lo había oído o si ya se había dormido.
Blaine se contentó con sólo abrazar a Kurt y pensando que pudieron haber tenido esas dos horas antes si Kurt no hubiera insistido en ir a Babylon.
Blaine había comenzado a dormitar cuando Rachel llegó a casa, haciendo suficiente ruido como para levantar zombis. Kurt se despertó de golpe y se sentó, mirando adormilado cómo Rachel abrió la puerta y cayó dentro, riéndose de sí misma. Cuando vio a los chicos sentados en el sofá, exclamó alegremente―. ¡Oh, Dios mío, me lo pasé genial! ¡Los amigos de Adam son tan divertidos! ¿Por qué no fueron? ¡Se perdieron la mejor noche en la historia!
Blaine intentó señalarle que fuera menos entusiasta sobre su divertida salida nocturna y más sensible hacia Kurt, porque claramente lo último que Kurt necesitaba justo ahora era escuchar a Rachel jactándose sobre tener la noche de su vida cuando él estaba pasando un mal para relacionarse.
Rachel se dejó caer sobre una silla en la cocina y se quitó las botas―. Está este chico, Joey, y es tan divertido. Me hacía reír tanto que mis costados dolían. Te lo digo, me lastimé de tanto reírme, ¡creo que voy a estar adolorida mañana!
―Rachel ―Blaine dijo en una voz de para tu cuento feliz y pon atención a lo que está pasando aquí.
Afortunadamente, Rachel notó que Kurt tenía los ojos rojos e hinchados, que para ser honestos no eran tan difíciles de pasar por alto―. Kurt, ¿has estado llorando?
Se aproximó y se sentó junto a él con mirada preocupada, teniendo su aspecto desaliñado.
―¿Qué pasó con tu mano? ―Claro que Rachel vio las curitas en la muñeca de Kurt inmediatamente.
―Sólo un pequeño accidente ―Kurt intentó calmarse.
―¿Un accidente? ―Rachel repitió, alzó la voz claramente indicando que no creía en accidentes cuando Kurt estaba preocupado.
Kurt abrió la boca para soltar otra mentira, pero entonces Rachel fue del la extática alegría a la desesperación profunda y era su culpa. Si, había estado molesto por su falta de simpatía está noche, pero después de todo, ella lo había ayudado y estaba preocupada por él. Ella merecía la verdad, ¿cierto?
―Una recaída ―se corrigió y los ojos de Rachel y Blaine se ensancharon, atónitos por la inesperada revelación―. Me lo hice yo, ya que por un momento pensé que eso era lo que necesitaba ―Kurt continuó en voz baja mientras sus amigos estaban en un aturdido silencio―. Pero estaba equivocado.
Extrañamente, ahora que los ojos de Rachel estaban llenos de lágrimas, Kurt ya no sentía ganas de llorar.
―Gracias por el pastel de queso, Rachel ―Kurt dijo y lentamente se levantó, llevando la sábana con él―. ¿Podemos hablar mañana? Realmente estoy cansado.
―Espera un segundo ―Rachel dijo, poniéndose de pie y bloqueando su camino―. Ahora voy a darte un abrazo, ¿de acuerdo?
Kurt le permitió le permitió envolver los brazos alrededor de su cintura y asfixiándolo―. Puedes no sentirlo así, Kurt, pero simplemente ¡sé que vas a patear traseros en la competencia!
Kurt se rió de eso.
―Te quiero, Kurt.
―También te quiero, Rachel Berry. ―Kurt le devolvió el apretón, y luego dio a Blaine una pequeña pero sincera sonrisa antes de irse a la cama dormir para sacar el zumbido. Tenía la intención de pasar el domingo con tan sólo la compañía de su cuaderno de bocetos. Probablemente sería una buena idea llevarlo al lado del mar.
Canciones en este capítulo:
Pink - Perfect
¡Un gran beso a LaurenEP18 nuevamente por ser una fabulosa beta! :D ¡Estaría perdida sin ti!
Y un gran abrazo a LvSammy por reír tanto que su estómago le dolió en la línea de 'tintes para el cabello baratos'. ¡Te quiero!
Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.
