Traducción autorizada por DiDiGlee


Capítulo 19 - Domingo

AVISO DE CONTENIDO: pensamientos de suicidio y autolesiones


―Así que este es mi hogar ―Chandler pausó, haciendo un gran gesto al lugar que era su habitación en el dormitorio―, conectado con un baño que es todo mío.

―Y una segunda cama ―Blaine estaba sorprendido―. ¿No tienes un compañero de piso?

La segunda cama sólo tenía un colchón sin ropa de cama.

―He tenido compañeros de vez en cuando, pero nadie quiere una habitación conmigo ―Chandler dijo y se encogió de hombros.

―¿Porque eres gay? ―Blaine preguntó incrédulamente.

―No, porque hablo demasiado ―Chandler puso una cara de disculpa―. No puedo estar callado cuando alguien más está en la habitación. Es un hábito de nervios. ―Se encogió de hombros―. Todavía puedes huir.

Blaine se acercó más en la habitación, mirando a los diferentes carteles de estrellas de la televisión y una de las paredes dedicadas a la banda juvenil One Direction.

―No te preocupes por esos ―Chandler hizo un gesto hacia las paredes, mientras se apresuraba por el cuarto y rápidamente juntó la lavandería completa del sillón y cama.

―Estoy haciéndote sentir incómodo ―Blaine observó.

―No ―Chandler le aseguró―. Bueno, un poquito, pero es porque no tengo gente a menudo y es raro tener que alguien vea mi santuario. Debes de pensar que soy tan nerd con mi computadora y colección de DVDs, y que soy tan tonto por poner posters de bandas juveniles ―Chandler dijo con una risa incomoda―. Simplemente es que cuando estoy solo me siento un poco mejor con algunos amigables rostros alrededor. De acuerdo, eso suena incluso más tonto-

―No, no es tonto ―Blaine le aseguró―. Y, tienes un buen gusto en celebridades.

―Gracias ―Chandler dijo y peinando los dedos por su cabello. Se fue a su armario para conseguir alguna ropa de cama para Blaine―. Simplemente preparemos la cama para ti.

―Puedo hacerlo yo solo ―Blaine corrió y agarró de la ropa en las manos de Chandler, pero Chandler la sostuvo.

―No, tú eres mi invitado.

―No quiero causarte ninguna molestia ―Blaine insistió. Terminaron tirando de ambos extremos por un momento hasta que Blaine finalmente lo soltó mientras decía―. Vamos a acabar rasgando la tela ―y Chandler cayó de espaldas sobre la alfombra con un grito en voz alta.

―¡Oh, lo siento, Channy! ¿Te lastimaste? ―Blaine abrió la boca y extendió una mano para ayudar a su amigo, pero Chandler estaba tendido en el suelo riendo.

Blaine se dejó caer a su lado―. Muchas gracias por dejarme pasar la noche.

―No lo menciones ―Chandler dijo, sentándose―. Simplemente no puedo creer que la noche fuera así. Todo lo que quería era celebrar con ustedes y divertirnos en Babylon y ahora ustedes se separan ―Chandler negó con la cabeza―. Es demasiado para asimilar.

―No nos separamos ―Blaine dijo con naturalidad―. Para empezar no estábamos juntos.

―Así que siguen diciendo eso ―Chandler rodó los ojos―. Pero de una manera lo están. Cualquiera puede verlo. El tipo de afecto que se tienen es especial. Pero tengo que estar de acuerdo en que Kurt ha cambiado a peor. Se ha vuelto irrazonable y entiendo por qué ya no puedes estar cerca de él. Si amara a alguien y él me alejara- ―Chandler suspiró de nuevo―. Oh, colega.

―En realidad, estoy algo aliviado de que dijera lo que me dijo ―Blaine cogió la ropa sobre la alfombra―. Fue bastante duro, pero tal vez necesitaba escuchar esas cosas. Ambos lo estropeamos en el pasado y necesitamos retroceder. Además, Kurt está enfermo. No quiero decir que está exento por lo que hace o dice, pero le daré un respiro. ―Blaine pausó y añadió como una ocurrencia tardía―. No debió dejar de ver a esa terapeuta.

―¿Crees que estará bien?

―Eso espero ―Blaine dijo y se pasó una mano por el pelo―. Aunque, hay algo que puedo hacer para ayudar. Él no me quiere.

―Kurt es increíblemente independiente ―Chandler dijo, golpeándose la barbilla con un dedo―. A algunas personas les gusta encargarse de los líos solos.

―Supongo que eso debe ser ―Blaine dijo y se acomodó en la alfombra un poco más.

―¿Quieres usar el baño primero? ―Chandler ofreció―. Mientras tanto puedo checar mi correo. Tengo una vida en línea muy activa y mis amigos virtuales me extrañan cuando no me conecto por una noche. Es como si mi vida tuviera lugar en internet ―Chandler bromeó.

Blaine descruzó las piernas y se levantó del piso.

―Eres bienvenido a usar mis productos, por cierto ―Chandler dijo―. Y puedes tomar uno de mis pijamas.

―Gracias ―Blaine dijo y entró al baño. Lo último que escuchó antes de cerrar la puerta fue a Chandler gritando alegremente.

―¡Oh, Dios mío, Tyler Oakley ha subido un nuevo vídeo!

Fue difícil callar los pensamientos. Blaine no quería pensar demasiado en lo que Kurt había dicho, pero no servía intentar ignorarlo. Aunque no estaba enojado ni molesto. Simplemente estaba extrañamente triste porque tuvo que ser así. Decidió que todavía sería modelo para Fashion Hero, pero recortaría sus horas. No estaba seguro de si Kurt siquiera lo quería todavía ahí.

Blaine se dio una ducha rápida y se desenredó el cabello rizado frente al espejo antes de salir del baño con tan sólo la ropa interior. Encontró un par de pijamas azul en la segunda cama―. ¿Es para mí?

―Sí, espero que te queden y- ¡OH DIOS MÍO! ―Chandler había apartado los ojos de la pantalla del computador y se dio la vuelta sobre la silla giratoria y se sorprendió cuando vio a Blaine con el pecho desnudo en la habitación.

―¿Quieres que tenga un sangrado nasal? ―Chandler rápidamente se cubrió los ojos―. ¡No alardees así de tu cuerpo! ¡No es justo!

―Lo siento, ¿te he ofendido? ―Blaine preguntó, perplejo, y rápidamente puso la parte superior del pijama sobre su cabeza y se metió en los pantalones―. ¿Es porque entrenas y sientes que nunca podrás tener un cuerpo en forma? ―Blaine que había visto a Chandler desmoralizado antes, pero nunca enojado por ello.

―No, no quiero un cuerpo así para mí, todo musculoso y los abdominales ―Chandler dijo de mala gana y con cuidado se asomó por entre los dedos, se sintió aliviado al encontrar a Blaine vestido―. Es más como sentarse frente a un delicioso pastel y saber que no puedes tenerlo ―un segundo luego que las palabras le salieron de la boca, Chandler se puso rojo como un tomate―. No es que quiera comerte o algo. Oh, Dios ―Chandler escondió el rostro en sus manos y dejó escapar un gruñido de resignación―. Mátame por favor.

―Oye, Chandler ―Blaine mismo se puso bastante nervioso y se aseguró de que todos los botones estuvieran abrochados―. No me estás reduciendo a mi apariencia, ¿verdad? ―bromeó.

―En absoluto ―Chandler con un suspiro de deleite ―. Eres perfecto en cada aspecto, la apariencia es simplemente un extra.

―¡Chandler! ―Blaine gritó, riendo―. Me estás haciendo sonrojar.

―Oh, no actúes tan sorprendido ―Chandler lo reprendió suavemente―. Apuesto que cada persona gay que conoces desarrolla un flechazo por ti. Ahí lo tienes, lo dije. ―Chandler rápidamente se levantó para esconderse en el baño―. Discúlpame, estaré en el baño muriéndome de vergüenza.

Blaine fue dejado confuso y preguntándose cuán serio era el flechazo de Chandler.

Con un suspiro Blaine se recostó en la cama y fijó la mirada al techo. Había una enorme pancarta de One Direction. Blaine se frotó los ojos. Se sentó otra vez y buscó con la mirada su teléfono. Necesitaba ver si Rachel le había escrito o incluso Kurt. Gruñó cuando se dio cuenta que había dejado el teléfono en los pantalones que estaban en el piso del baño.

Blaine se puso de por otra vez y escuchó el agua corriendo y llamó a la puerta―. ¿Puedo entrar? Dejé el teléfono en mis pantalones ―Blaine gritó.

―Muy bien, entra ―Chandler respondió y Blaine se metió al pequeño baño, sin mirar al traslúcido cubículo de cristal de la ducha.

Agarró sus pantalones y teléfono, y rápidamente revisó los mensajes, pero no había ninguno. Dio una rápida mirada al espejo y vio la crema facial en el estante debajo del espejo―. ¿Puedo usar algo de tu crema?

―Sí, sírvete ―Chandler dijo por encima del sonido del rocío.

Blaine tomó la crema y casi tira las gafas de Chandler de la repisa. Con cuidado puso las gafas en otra repisa cerca de donde estaban menos propensas a ser afectadas.

―Me voy ―Blaine gritó y cerró la puerta tras de sí. Se acomodó en la cama y envió un mensaje corto a Rachel, pero no hubo respuesta. Eran casi las dos en punto, así que dedujo que Rachel y Kurt ya estaban dormidos. Jugaba algo en el teléfono cuando la puerta del baño se abrió y una nube de caliente vapor y aroma a champú frutal lo ondeó a la habitación.

Blaine levantó la vista y encontró a Chandler parado en la puerta, envuelto en una lujosa bata de baño morada, entrecerrando los ojos―. Blaine, ¿has movido mis lentes?

―Sí, están en la repisa de la izquierda junto al espejo.

Chandler se quedó de pie, dudando―. Um, la cuestión es que estoy prácticamente ciego sin ellos. Me alegraría incluso encontrar la puerta. Me tienes a tu merced aquí.

―Oh, lo siento ―Blaine se puso de pie de un brinco y se apresuró a recuperar las gafas para su amigo.

―Gracias ―Chandler dijo cuando Blaine le entregó las monturas negras de los RayBans.

―Eso está mejor ―sonrió una vez que se puso las gafas―. Debería alégrate no tener que usar lentes. A veces es molesto.

―Me gustan en ti ―Blaine dijo―. Te quedan bien. Son muy tú.

―Deberías decir que es gracioso ―Chandler dijo con una risa―. Porque no son para nada como yo. Los compré porque Tyler Oakley tiene los mismos y así que tenía que tenerlos también. Soy todo un fanático, es patético, lo sé.

―No, me encanta cuando alguien es apasionado por algo.

―Sí, pero soy un apasionado pasivo acerca de las cosas que otras personas hacen ―Chandler musitó―. Tú por otro lado estás apasionado por el baile. O Kurt encantado creando moda.

―Yo no diría que estoy apasionado por el baile ―Blaine ponderó.

―Claro que sí ―Chandler discrepó―. Te vi en el estudio de danza. Dabas todo de ti. ¡Es asombroso! ―Chandler se sentó en la silla giratoria otra vez y dejó sus pies colgados.

―Creo que trabajo duro porque quiero que cada movimiento sea perfecto ―Blaine dijo―. No hago cosas a medias. Quiero dar lo mejor de mi o nada en absoluto.

―¿Igual que como quieres todo o nada en tus relaciones? ―Chandler preguntó, claramente evitando decir el nombre de Kurt.

―En realidad no quiero hablar de mis relaciones ―Blaine dijo cansadamente y puso los pies sobre la cama.

―Lo siento ―Chandler dijo rápidamente―. Debería mantener mi bocota cerrada. No sé nada de relaciones por experiencia propia, así que no debería hablar como lo hago.

Esto tuvo a Blaine escuchando―. Me estás tomando el pelo. ¿Me estás diciendo que nunca has tenido un novio antes? Sin embargo eres bueno con las personas y hablas fácilmente con la gente. Coqueteaste con Kurt antes como si fueras un gran rompecorazones. En mi imaginación te vi como un Don Juan.

Chandler rió―. Apuesto que el Don Juan que imaginaste no era un flaco empollón pálido con gafas y una gran boca.

―No te desestimes, Chandler ―Blaine se sentó derecho―. Haces esto todo el tiempo. Pero déjame decirte una cosa, alguien sería muy afortunado de tenerte como novio. Eres solidario y alegre; y siempre das lo mejor de ti a tus amigos. Creo que eres genial justo como eres. No me importa si estás copiando el peinado de Tyler Oakley o sus gafas. Otras personas visten Armani o Gucci, eso es más que otro tipo de adoración. Tú eliges el estilo que quieres; siempre luces un cien por cien como Chandler Kiehl para mí.

Chandler miró fijo a Blaine con los puños reunidos bajo la barbilla y lágrimas felices en los ojos―. ¡Oh, Dios mío! Eso fue lo más lindo y sin embargo más cursi que alguien alguna vez me ha dicho ―sonrió y acunó su rostro con las manos, todo nervioso―. Puedo ver por qué Kurt está tan enamorado de ti. ¡Estás tan listo para dar elogios!

―Únicamente los digo cuando son en serio ―Blaine de defendió y se hundió en las almohadas―. Y Kurt pudo haber estado enamorado de mí, pero ya no.

―Ya veremos ―Chandler descartó la negatividad de Blaine agitando la mano―. ¿Puedo contarte algo sobre Kurt? ¿O te molesta hablar de él tras lo de esta noche?

―Prosigue ―Blaine dijo, abrazando la almohada contra el pecho.

―Sabes que hay personas en el mundo que cuando entran a una habitación todo mundo gira la cabeza ―Chandler comenzó―. Kurt es una de esas asombrosas personas. Cuando lo conocí por primera vez estuve al instante fui atraído por su presencia. Me enamoró de personas en segundos y no pude evitar comenzar como fanático con personas reales tanto como con las estrellas de televisión. Por supuesto, supe desde el comienzo que nunca tendría una oportunidad con Kurt. Pero por la manera en que se sorprendió por el cumplido de un extraño, me di cuenta que no oía cosas agradables tan seguido y quería cambiar eso. Él fue tan amable y dulce conmigo que simplemente quería decirle lo maravilloso que era. Mis mensajes pudieron haberse puesto más coquetos de lo que inicialmente pretendía, pero eso era fácil con mensajes de texto, es más difícil coquetear cara a cara, al menos para mí. Kurt me dijo que tenía novio, pero la manera en que él estaba hambriento de cumplidos y buscando atención me había hecho pensar que su novio no valía un carajo. No es mi intención criticarte, simplemente fue mi observación en ese entonces.

Blaine frunció los labios, reflexionando las palabras de Chandler. Nunca había pensado mucho en el punto de vista de Chandler en ese entonces. Simplemente había asumido que alguien estaba intentando ganarle a Kurt y que Kurt se estaba enamorando de ese misterioso chico. No se había dado cuenta que el encuentro entre Kurt y Chandler simplemente había sido un tipo de coqueteo amistoso y de hecho Chandler se había apiadado de Kurt.

―Había cambiado de escuela y todavía estaba intentando adaptarme y encontrar mi lugar. Había tantas cosas ocurriendo y perdí concentración ―Blaine ponderó sobre el pasado―. No me di cuenta que Kurt sentía como si nos hubiéramos estancado. En vez de eso no podía dejar de pensar en Kurt yendo a New York. No estaba viviendo el presente, me estaba distanciando de él porque temía tanto perderlo, y sé que no tiene ningún sentido. Fue simplemente mi manera cobarde de no lidiar con las cosas.

―Y tú no te has dado cuenta que no era mi atención tras lo que había ido; era la tuya ―Chandler dijo con una cálida sonrisa―. Él quería que reaccionaras, darle una señal de que todavía te importaba, porque había notado que estabas retraído de él y no se atrevió a preguntarte por qué.

―¿Estás hablando hipotéticamente? ―Blaine entrecerró los ojos a su amigo―. ¿Cómo sabes todo esto?

Chandler puso un dedo en sus labios―. Kurt pudo o no contármelo borracho una noche en Babylon, antes de que tú llegaras a New York. Solía hablar demasiado acerca de ti cuando estaba borracho. Una noche le pregunté por qué dejó de escribirme tan abruptamente y me contó todo sobre la pelea. Se dio cuenta que el problema había sido la falta de comunicación, pero estuvo simplemente tan atemorizado de hacer las preguntas fuertes. Es realmente difícil ir y preguntar, '¿Por qué me alejas de ti?'. Él había estado temiendo tanto la confrontación y la respuesta.

―En ese momento estaba completamente viviendo tanto en mi propia miseria que no me di cuenta de la de Kurt ―Blaine admitió―. Ya lo veía avanzar con su vida y dejándome atrás.

―Cuando todo lo que él estaba intentando hacer era hacerte reaccionar ―Chandler declaró, arrojando ambas manos, palmas arriba―. Como sea, él no esperaba que lo acusaras de engañarte. A Kurt de verdad le afectó que pensaras que era capaz de engañarte y que te sintieras traicionado por él, porque lo último que Kurt quería hacer era herirte. Él había estado seguro que lo sabías y confiabas en él. Simplemente quería ganar tu atención al mostrarte que tenía secretos, que todavía era misterioso, que además alguien más estaba interesado en él. Nunca quiso a otro chico, simplemente quería que lo notaras nuevamente. No entendió que había otra razón para que te distanciaras que la pérdida de interés.

―¿Sabes qué es lo peor? ―Blaine preguntó, pero no esperó que su amigo respondiera―. Lo mismo pasó otra vez. Estaba persiguiendo mis propios intereses. Quería recuperar a Kurt y me dije a mi mismo que yo era lo mejor para él, que podría repararlo y arreglar las cosas. Y que todavía me amaba lo suficiente como para intentarlo y dar de sí, pero todo lo que hicimos fue herirnos nuevamente, porque todavía no estamos en la misma dirección, justo como tú lo dijiste.

―Oh, ¿así que me escuchaste? ―Chandler sonrió, pero fue una sonrisa triste―. Simplemente espero que él esté bien.

―Yo también. ―Blaine se acomodó de vuelta en la almohada y miró fijo al techo, preguntándose lo que Kurt estaba haciendo justo ahora.


Kurt se puso de pie con la hoja de afeitar agarrada firmemente en la mano derecha.

No se había movido por más de una hora, tan sólo se quedó de pie mirando fijamente a los viejos cortes en su muñeca y preguntándose lo que se sentiría reabrirlas. Cortar profundo. Para terminar lo que empezó.

No sabía cómo llegó a ese punto.

¿Cuál era este punto de cualquier manera? Genius ganaría el concurso de Fashion Hero. La gente odiaría a Kurt. ¿Por qué no lo harían? Era como si nunca hubiera dejado Ohio. Peor. En New York era simplemente otro maricón. La gente se hartaría de él. El mundo no necesitaba otro diseñador de moda. Sus ideas no eran tan geniales como le gustaba pensar. Todavía era simplemente otra mosca en la pared.

Pensamientos auto-degradantes estaban circulando por su cabeza, torturándolo.

Termina lo que empezaste.

Pasó un dedo casi amorosamente sobre la piel cicatrizada de su muñeca.

Su cuerpo recordaba el firme y violento toque de las manos de Andrew sobre sí hace apenas unas horas en la pista de baile y Kurt odiaba que añoraba el dolor. Era como si su cuerpo se sintiera atraído a Andrew únicamente por razones de autolesión y se odiaba todavía más por eso.

Preferiría terminar las cosas aquí y ahora antes de regresar otra vez con Andrew. Pero este no era un pensamiento consciente. Eran fragmentos de sentimientos de desvalorización y una olvidada agonía presa de la tormenta.

Examinó su reflejo críticamente. Las sombras oscuras bajo los ojos por la falta de sueño, el presente ceño cada vez que miraba en un espejo, la falta de brillo de sus ojos. ¿Cómo pensó que era buena idea mostrar el rostro a la cámara?

Termina lo que empezaste.

Le tomó un tiempo darse cuenta que había estado de pie quieto por casi una hora y media. Sus piernas estaban cansadas y el cuello dolía. Tomó algo de esfuerzo el forzar sus dedos a estirarse y soltar la hoja de afeitar en el fregadero. Aterrizó con un sonido de tintineo silencioso, no lo suficientemente fuerte como para ser oído fuera de la habitación, sin embargo lo suficientemente fuerte para despertar la mente de Kurt.

¿Qué estoy haciendo?

Tropezó hacia atrás hasta que su espalda chocó contra la pared de azulejos. Las manos volaron para taparle la boca, se sintió enfermo del estómago, enfermo por los pensamientos de autolesión que lo ocupaban. Había pensado que estaba más allá de esto, había pensado que consiguió mejorar.

¡No! ¡Este no soy yo!

Estaba conmocionado hasta los huesos por sus propias acciones. Él no quería ser así.

Kurt se abrazó, los brazos y manos rodeando su torso para contenerse de temblar tan fuerte. Las costillas eran fácilmente detectables a su toque. Había perdido peso sin notarlo. Pero Genius lo había notado. ¿Se estaba volviendo anoréxico? ¿Esa era otra manera de autolesionarse? Kurt no estaba seguro y no quería pensar en ello. Sabía que tenía que salir de aquí antes de que la parte de sí que necesitaba el dolor y la miseria ganara.

―Rachel-

Se suponía que fuera un grito, un chillido, pero salió susurrante y estrangulado.

Necesitaba alejarse de... ¿De qué exactamente? ¿De sí mismo? ¿Cómo se hacía eso? Kurt temía que fuera a lastimarse. Miró al espejo una vez más y estaba aterrado de la persona que lo había mantenido de pie en este lugar con una cuchilla en los dedos.

―Ese no soy yo. Estoy bien, estoy bien. No me lastimaré ―murmuró. Pero por mucho que decía estar bien, en lo profundo sabía que no lo estaba.

La cabeza le estaba dando vueltas, se sentía sin control de su cuerpo y mente, y eso lo asustaba de muerte. Con otro desesperado esfuerzo de concentración se las arregló para abrir la puerta y tropezando al entrar en la sala de estar como si estuviera borracho. Pero era sólo el pánico apoderándose de él.

―Rachel ―Kurt gritó con voz ronca mientras se deslizaba tras la cortina que dividía la recámara―. Rachel, ayúdame.

―¿Qué pasa? ―Rachel murmuró durmiente.

―Por favor, ayúdame. ―Kurt se subió a la cama y agachándose cerca de ella.

―Oh, Dios, estás temblando ―Rachel dijo y extendió la mano para encender la luz de la lámpara en el buró―. ¿Qué está pasando?

―Estaba en el baño... ―Kurt comenzó y sintió como si estuviera hablando de alguien más―. Iba a cortarme la muñeca... ―Kurt admitió y se sintió extraño diciendo eso en alto, hizo la situación mucho más real cuando todo parecía como un delirio febril.

―¡Oh, Kurt! ―Rachel se sentó y lo miró más de cerca―. No lo hiciste, ¿verdad?

Kurt estalló en lágrimas mientras la conmoción lo golpeaba sobre lo que casi se había hecho a sí mismo―. Ese no soy yo, Rachel. No quiero hacer esto ―dijo entre sollozos apretados en la garganta.

―Silencio, cielo, todo está bien ―Rachel inmediatamente envolvió a Kurt en un abrazo fuerte, frotándole la espalda mientras luchaba para controlar el pánico propio―. No es tan malo como parece, cariño.

―Tenías razón, Rachel ―Kurt exclamó en una voz miserable―. No tengo nada. No voy a la universidad, NYADA no me quiso y ¿a quién engaño pensando que puedo ganar Fashion Hero? Si Andrew dijo la verdad entonces mi éxito no lo hago yo y ya nada más importa.

―Kurt, estás cansado y estresado ―Rachel trató de calmarlo―. Todo se verá mejor en la mañana, lo prometo.

―Me odio tanto ―Kurt espetó y rompió en llanto de nuevo―. Y odio que sigo alejando a todo mundo, pero no puedo imaginar cómo alguien querría estar cerca de mí. Puedo ver la razón por la que ustedes me odian. Soy patético y egoísta, y horrible y - ―no pudo continuar más, la voz se perdió en sollozos con el corazón contraído.

―¡Kurt, deja eso! ¡Tú no eres de esos! ¡Mírame! ―Rachel lo agarró fuerte del brazo y lo hizo levantar la vista―. Yo no te odio, Kurt ―dijo firmemente―. Y por cualquier pelea que hayan tenido hoy, te aseguro que Blaine tampoco te odia. ¿Por qué pensarías que te odiaríamos? Y luego está tu papá. ¿De verdad crees que él te odia?

Ante la mención de su padre Kurt se puso de pie de un brinco y nuevas lágrimas incrementaron―. Mi papá no puede saber esto. Va a estar tan afligido sabiendo que todavía lucho con estos sentimientos-

Tienes que contarle ―Rachel discrepó―. Tiene que saber con qué estás lidiando. Se lo prometiste, Kurt, y él no te juzgará. Nadie va a juzgarte, ¿de acuerdo?

Kurt asintió débilmente y volvió a sentarse en el borde de la cama, luchando por mantener el control de sus emociones.

―No puedo dejar de pensar en ello ―Kurt confesó en una vocecita.

―¿En qué?

―Hacerme daño ―Kurt con voz áspera y se limpió las lágrimas frescas de la cara con una mano temblorosa, odiando como seguía temblando completo―. Simplemente estaba pensando en maneras de hacerme daño, era como si estuviera en trance y no pudiera salir. No quiero hacerme daño, Rachel, pero mi mente sigue pensando en ello, como si alguien me susurrara que necesito dejarlo salir. Al igual que yo necesito una salida para el dolor interno.

―Silencio, cariño ―Rachel le acarició el cabello a Kurt y lo abrazó―. Eres lo suficientemente fuerte para combatir a tus demonios internos. No te vas a hacer daño, lo sé. Creo en ti.

Kurt se rindió en el abrazo y lloró. Durante mucho tiempo simplemente se sentaron acurrucados con Kurt llorando en el hombro de Rachel y Rachel haciendo ruidos simpáticos para chitarlo.

―¿Esto tiene algo que ver con que Blaine se haya ido? ―Rachel preguntó gentilmente cuando Kurt se calmó y la soltó―. Todavía no me has dicho por qué no vendrá a casa esta noche.

―Me alegra que él no esté aquí ―Kurt susurró―. No querría que me viera así.

―Kurt ―Rachel dijo en tono de reprimenda―. Él es tu amigo. Te ama.

―No sé ―Kurt se acercó para recuperar un pañuelo descartable de un caja sobre la mesilla de noche de Rachel y se sonó la nariz―. No quiero que sienta como si tuviera que arreglarme.

―Kurt, necesitas cambiar algo, no puedes seguir así ―Rachel dijo―. Promete que llamarás mañana a tu papá y le contarás de esto.

Kurt asintió en acuerdo. Sabía que tenía que decírselo a su padre, porque estos terribles y torturadores sentimientos no desaparecerían simplemente sin importar cuánto quisiera que tan sólo lo dejarán en paz. Estaban enterrados en su interior y aparecerían y lo acosarían si no se ocupaba pronto de ellos.

―¿Puedo dormir aquí? ―preguntó, ya en movimiento para reclamar la mitad de la cama de Rachel. Estaba aterrado de dormir solo, temeroso de que su debilitada mente lo levantaría en mitad de la noche para terminar lo que empezó.

―Por supuesto ―Rachel dijo y se escabulló para hacerle espacio.

Cayó dormido, vencido por el agotamiento y de alguna manera aliviado de que había compartido sus miedos más íntimos con alguien.


Kurt se despertó la mañana del domingo por el aroma de café fresco. Giró en la cama y abrió los ojos, desorientado por un momento. Todavía estaba en la cama de Rachel. Los eventos de anoche poco a poco volvieron a él y sintió una extraña mezcla de vergüenza e indiferencia. Se levantó y arrastró los pies por la alfombra hacia su propia cama. Rachel cruzó en su camino con una humeante taza de café y un bostezo―. Preparé café. ¿Quieres un poco?

―No, gracias ―Kurt respondió y se apresuró. Se sentía tan cansado y pesado, y sin humor para conversar.

―Deberías comer algo ―Rachel gritó tras él.

―Más tarde ―respondió.

―¡No olvides llamar a tu papá! ―Rachel le recordó.

―No lo olvidaré ―Kurt prometió―. Tan sólo necesito unas horas más de sueño primero.

―Muy bien ―Rachel dijo―. Estaré en el sofá viendo reality shows* si me necesitas.

Kurt se colapsó en su cama y al instante cayó dormido otra vez. Durmió sin sueños y superficial. Se despertó varias ocasiones y cada vez se sentía más cansado y quedaba más inconsciente que antes.

Cerca de la hora del almuerzo Rachel lo sacó de la cama y lo hizo sentarse en el sofá con ella. Comió un plato de cereal y vio la televisión con Rachel por una hora antes de que se tomara un ibuprofeno para su dolor de cabeza y regresó a esconderse bajo las mantas otra vez.

Rachel lo siguió―. ¿No quieres hacer algo divertido? ―Rachel le sacudió el hombro―. Podemos hacer faciales frutales y manicure, y puedo darte algunos consejos para presentarte gente a las cámaras, en realidad todo se trata del lenguaje corporal, y podemos-

―Simplemente déjame, por favor ―Kurt tiró el edredón sobre su cabeza―. No estoy de humor para hacer nada hoy.

―Está totalmente bien pasar un día en la cama, quiero decir que es domingo después de todo ―Rachel aseguró a Kurt―. Pero tan sólo estás retrasando lo inevitable. Tienes que llamar a tu papá.

―Lo llamaré ―Kurt murmuró en la almohada, sin mirar a su amiga―. Pero no ahora.

Rachel vaciló debatiéndose si debía o no insistir en el asunto―. Bien, entonces ―Rachel por fin se retiró―. Te veo después.

Kurt fingió estar dormido cada vez que Rachel iba a verlo. Aparentemente, ella estaba contenta de no tener que lidiar con después del colapso de anoche, ya que no intentó forzarlo a hablar.

Era entrada la tarde cuando Blaine y Chandler llegaron. El corazón de Kurt latió un poco más rápido cuando los oyó saludando a Rachel. Sus manos se aferraron el borde de las mantas mientras silenciosamente pedía que Blaine no fuera a verlo. No quería hablar con Blaine. Sentía que no podría mirar a Blaine a los ojos después de anoche, por lo que continuó aparentando dormir. Confiaba que la cortina cerrada de su habitación contendría a cualquier visitante, al mismo tiempo que el delgado material de la cortina le facilitaba alcanzar a escuchar, incluso cuando sus amigos bajaban la voz.

―¿Dónde has estado? ―Rachel gritó en voz baja a Blaine―. Estamos teniendo una crisis aquí y tú- Espera, ¿qué necesitas de tu maleta?

―Me mudo ―Blaine declaró solemne, como si fuera la gran cosa―. A Chandler le prestaron el auto de un amigo y se ofreció llevarme, así que pasos a los dormitorios de mi escuela primero y afortunadamente pude inscribirme de nuevo inmediatamente.

Esta noticia tenían a Rachel flipando―. ¡No puedes dejarme sola con Kurt! ¡La depresión empeora y no puedo con esto sola! ¡Tuvo una seria recaída anoche!

Hubo un horroroso gruñido que provino de Chandler seguido por un imponente silencio. Kurt enterró más el rostro en la almohada. Odiaba que Rachel lo hiciera sonar tan débil y frágil.

―No sé de qué sea la pelea ―Rachel continuó firmemente―. Pero no puedes simplemente irte ahora.

―Él dijo que no me quería cerca ―Blaine dijo defensivamente―. Le estoy dando el espacio que me pidió.

―¿Entonces simplemente lo estás abandonando cuando empeora? ―Rachel preguntó con la voz en alto, sonando completamente acusadora―. Yo no puedo hacerme responsable de él.

―Nadie te lo pide ―Blaine dijo en voz baja, como queriendo recordarle a Rachel que Kurt estaba en la misma habitación―. Kurt tiene que buscar ayuda por su cuenta. No es responsabilidad tuya ni mía.

Kurt yacía inmóvil en su cama, pero el corazón le iba deprisa y la sangre en sus oídos estaba agolpando. No quería escuchar esto, quería cubrirse las orejas, pero no se atrevía a mover ni un dedo para no llamar la atención. Quería gritarle a sus amigos que dejaran de hablar de él como si fuera un enfermo mental, pero al mismo tiempo no quería que lo confrontaran y le pidieran que se explicara.

―Ya prometió que iría a ver a otro terapeuta la próxima semana ―Rachel dijo―. Pero no estoy segura de que vaya a ser suficiente. Me sentiría mejor con alguien más para cuidarlo, además de mí.

―¿De verdad piensas que Kurt se hará daño si lo dejan solo? ―Chandler preguntó con timidez. Kurt nunca lo había oído hablar con una voz tan silenciosa antes.

―No lo sé, puede ser ―Rachel respondió―. Tú no lo has visto anoche. Fue atemorizante. Incluso le cancelé a Joey hoy, porque no quería dejar a Kurt solo tal como está.

―Tan sólo estás molesta de que no puedes ir a ver a tu enamorado. ―Esta vez Blaine puso un tono acusador.

―No soy una terapeuta. No sé cómo lidiar con Kurt justo ahora ―Rachel siseó―. Yo no pedí esto.

―¡Eres increíblemente egoísta, Rachel!

―¿Yo? ¿Quién es el que se está mudando, huh? ¡No soy yo quien le da la espalda!

―¡Chicos! ―Chandler les impidió golpearse las cabezas―. Estoy seguro que Kurt no quiere que peleen por esto.

―Yo tan sólo- ―Rachel comenzó en alto, pero luego bajó la voz―. Honestamente no entiendo por lo que Kurt está tan deprimido. Hasta ahora ha llegado al tercer lugar en la competencia. Tiene apuestos hombres tras él. Es un becario en Vogue. Otras personas sueñan con ello, y aun así no está satisfecho. Es como si quisiera ser miserable.

―La depresión es una enfermedad, Rachel ―Chandler replicó con calma―. Todo mundo puede tenerla. No importa si eres rico o pobre, si eres popular o un marginado. Puedes contar la fortuna de alguien y decir que no hay razones para que esté deprimido. Eso no funciona así.

―Yo lo conozco por mucho más tiempo que tú ―Rachel dijo a Chandler―. Él siempre ha tenido mala suerte en la vida, pero nunca permitió que nada lo arrastrara así.

―Simplemente deja de hablar, ¿de acuerdo? ―Blaine le dijo, sonando enojado―. Este no es el momento ni el lugar para discutir esto.

Rachel y Blaine siguieron altercando mientras Blaine continuó empacando la maleta.

Kurt se recostó con lágrimas en los ojos, sintiendo culpa e impotencia, y deseando que no fuera una carga para sus amigos.

―Toc, toc ―vino una vocecita de la cortina―. Soy yo, Chandler. ¿Puedo entrar por en segundo?

Kurt rápidamente apartó las lágrimas de sus ojos mientras Chandler se deslizaba por la cortina divisora y se sentaba en el borde de la cama―. Hola ―Chandler dijo en una suave voz y ladeó la cabeza para encontrar los ojos de Kurt.

Kurt reconoció la presencia con una delgada sonrisa.

―Me tenías preocupado cuando te desmayaste en Babylon ―Chandler dijo.

―Lo siento ―Kurt susurró con voz ronca.

―No lo sientas ―Chandler se encogió de hombros―. La visión de Adam llevándote a través de la pista de baile fue como una escena dramática de película. Planeo desmayarme acompañado por él la próxima vez. ―Le dio a Kurt una sonrisa descarada, pero Kurt no tuvo la energía para corresponderle.

Chandler se puso serio otra vez―. Yo me siento solo la mayoría del tiempo ―admitió de la nada. Kurt se giró para mirar a su amigo propiamente al encontrarse con esta inesperada confesión con la seriedad que merecía.

―He llorado demasiado desde que vivo en New York ―Chandler continuó―. La soledad es la peor sensación en el mundo. Intento distraerme hablando con amigos en línea o viendo series de televisión, pero al final del día estoy a solas y a veces lloro hasta dormirme. ―Chandler se encogió de hombros y dio una pequeña sonrisa incómoda.

―Chandler, lo siento tanto ―Kurt se apoyó en un codo.

―Ha mejorado desde que te encontré ―Chandler continuó y le dio a Kurt una sonrisa genuina―. No tienes idea de lo feliz que me hiciste el día que respondiste mi mensaje de texto y propusiste vernos en Babylon. Eres una persona tan amable, maravillosa y creativa, y admiro tu trabajo y estoy tan agradecido de que seas mi amigo, Kurt.

Kurt mantuvo la vista fija en él por un largo segundo antes de que su rostro arrugado y comenzó a llorar. Fueron algunas simples palabras, pero se sentía tan esencial oírlas.

―Channy ―Kurt se quitó las mantas y avanzó para engullir a Chandler en un fuerte abrazo―. También estoy tan alegre de tenerte ―dijo entre sollozos―. No sé lo que haría sin ti. ¡Lo digo en serio!

Chandler palmeó la espalda de su amigo y correspondió al abrazo. A veces un abrazo es todo lo que necesitas.

―Cuando tengo un mal día y siento que todo apesta, me digo, Oye, si Beyoncé logra superar el día, yo también puedo.

Kurt dejó escapar una risa nerviosa que sonaba más como un sollozo.

―Jamás sientas como si tuvieras que disculparte por cómo te sientes o que tienes que dar explicaciones a alguien, Kurt. Todos hemos estado ahí. Todo mundo se siente miserable en ocasiones, más o menos ―Chandler dijo cuando se separaron―. Y por favor no te molestes con Rachel ni Blaine. Simplemente no saben qué hacer para ayudarte.

―Lo sé ―Kurt dijo y suspiró pesadamente―. Tengo que encontrarme a mí mismo.

Chandler dio un asentimiento de aprobación―. Llámame mañana ―dijo con una renovada sonrisa en el rostro―. Quiero saber el tema de la próxima semana.

Extendió el brazo y le dio a Kurt un apretón de mano, luego se puso de pie y se fue.


Luego de un momento Rachel lo dejó a solas y Blaine continuó empacando por su cuenta. Solamente tomó lo más necesario como ropa, artículos de tocador, la almohada y libros de la escuela. Dejó los pequeños mobiliarios que le pertenecían y algunos más grandes en caso de que volviera pronto. Con un golpe seco, se sentó en su cama. Hasta ahora todo había procedido como lo planeado: conseguir una habitación en los dormitorios, recoger sus cosas, salir de aquí. Pero, de pronto sus acciones se desplomaron sobre él. Estaba saliendo del apartamento. Estaba dejando a Kurt. Rachel no entendía la razón. Hasta ahora él creía saber la razón de lo hacía. Pero ahora le llegaron las dudas. Aguzó el oído e intento captar las palabras entre Chandler y Kurt. Él no quería que Kurt sufriera. La depresión era algo serio. No sabía qué hacer para que se sintiera mejor. La única dirección que tenía era hacer lo que Kurt le había pedido y darle espacio, aunque Rachel lo consideraba abandonar a sus amigos.

Blaine llevó la maleta a la puerta y se quedó ahí esperando a Chandler, debatiéndose si saludar a Kurt o no. Rachel se sentó en el sofá incrementando el volumen del televisor e ignorando a Blaine al propósito.

Por fin, Chandler salió de entre las dos mitades de la cortina, y exhaló un profundo respiro.

Blaine hizo un gesto hacia el cuarto de Kurt en una silenciosa pregunta de si debía saludar o no a Kurt, pero Chandler negó con la cabeza. Chandler se quitó las gafas y las limpió con el dobladillo de su camisa. Blaine vio lágrimas brillándole en los ojos.

―Adiós, Rachel ―Chandler dijo y Rachel se despidió con la mano.

―¿Cómo está? ―Blaine preguntó luego que había acarreado la maleta en la cajuela del auto. Chandler encendió el motor y se encogió ligeramente de hombros―. No puedo decirlo en realidad. Espero que se sienta mejor pronto. ―Salió a la calle―. ¿De regreso a tu dormitorio? ―Chandler preguntó.

―Sí, por favor ―Blaine dijo y checando el teléfono por hábito. Había un mensaje de su instructor de baile, que decía, Reunión de emergencia hoy a las 5 pm. La asistencia es obligatoria.

Generalmente el instructor de baile no se ponía tan dramático, así que Blaine estaba intrigado por lo de la emergencia. Verificó su reloj y todavía podía llegar a tiempo. No necesitaba convencer a Chandler de llevarlo. Tan sólo hubo que leerle el mensaje y Chandler estuvo enganchado y salió con las ideas más locas sobre lo que podría ser la emergencia.

Entraron al salón de baile y Blaine asintió a los miembros del equipo de baile. Un total de siete habían llegado de los doce miembros originales.

―Nos han ofrecido una actuación ―el instructor, Marcus, les dijo―. Pero esto significa dedicación. Cualquiera que tenga algo más importante que hacer, debería retirarse ahora mismo.

―¿De clase de dedicación estamos hablando? ―Tyler preguntó.

―Quiero verlos para practica diario ―Marcus dijo―. Quién sea que se pierda una reunión está fuera del equipo.

―¿De qué se trata esta actuación? ―Blaine preguntó.

―Una estrella de pop rock en ascenso que está buscando a un grupo de candentes bailarines para su gira que comienza en víspera de Año Nuevo ―Marcus explicó.

Todo mundo se emocionó―. ¿Quién es esta estrella de rock?

―Se llama Elliott Gilbert ―Marcus dijo―. Puede que hayan oído sobre él en las noticias locales.

―¿Starchild? ―Chandler con voz áspera entusiasmado y recibió miradas extrañas de todo el mundo―. Elliott Gilbert iba con el nombre de Starchild por un rato. Es una celebridad local de New Jersey. Vi una de sus presentaciones una vez. ¡Es asombroso! ¡Oh, Blaine, tienes que hacer esto!

―Espero que cualquiera que quiera el trabajo esté aquí para entrenar todos los días a las seis de la tarde ―Marcus terminó la reunión y despidió al equipo.

―Reglas estrictas ―todo mundo gruñó pero todos querían entrar.

―¿Qué pasa con Fashion Hero? ―Chandler preguntó en ocurrencia tardía―. No me malinterpretes, me encantaría que fueras de gira con Starchild, eso sería totalmente lo tuyo. Pero no quiero que dejes el programa.

Blaine intercambió una mirada con él―. Puedo ser ambas cosas. Estaba pensando en recortar mis horas en la estación de trabajo de todas maneras.


Rachel hizo la cena y Kurt se sentó, y forzó algunos bocados para no ofenderla. Pero tenía la garganta tan cerrada y sentía que cada engullida lo asfixiaría. Sin hablar, Rachel lentamente colocó el teléfono de Kurt sobre la mesa como un indicador de silencio.

Las miradas se encontraron brevemente y Kurt tomó su teléfono, y se levantó de la mesa. Se abrochó la gruesa chaqueta de punto gris que vestía y abrió la ventana a la ruta de escape contra incendios y la cerró tras de sí otra vez. Ya estaba oscuro afuera y Kurt se encontró con el viento frío. Se envolvió más en su chaqueta de punto y se sentó en las escaleras, respirando profundamente hasta que el aire frío le aclaró la cabeza.

Marcó el número de su padre y esperó que respondieran.

―Hola colega ―Burt dijo animosamente y fue esa animosidad lo que trajo lágrimas a los ojos de Kurt. No quería ser el de las malas noticias y arruinar el día de su padre. Inhaló otro profundo respiro para calmar sus emociones.

―Kurt, ¿estás ahí? ―Burt preguntó, ahora sonando un poco preocupado.

―Sí, estoy aquí ―Kurt dijo rápidamente, tratando mantener la voz bajo control.

―¿Qué pasa? ―Burt preguntó sospechosamente―. No te oyes bien.

Kurt dejó escapar una risa hueca. Era increíble cuan bien su padre podía leerlo con el simple sonido de su voz―. Eso es porque no estoy bien, papá ―Kurt dijo, y fue tan difícil admitirlo.

―¿Por qué no? ¿Qué está pasando? ―la voz de Burt era urgente y Kurt sabía que en ese momento su padre odiaba la distancia. Burt era una persona muy física y querría ver a su hijo a los ojos y ser capaz de abrazarlo.

―No sé lo que me pasa ―Kurt dijo en voz baja. Aunque se había jurado no llorar, no podía evitar llorar―. Todo se siente tan sin sentido. Sigo lastimando a todo mundo a mí alrededor y... sigo queriendo lastimarme. Casi lo hice anoche.

―Oh chico ―Burt dejó escapar un suspiro que exhaló todo el dolor y consternación, e impotencia que sentía―. Kurt, te quiero, lo sabes, ¿verdad? Te quiero, y haré lo que sea para que mejores. Para hacerte ver que no necesitas hacerte esto. Desearía que pudiera hacerlo pero sé que no puedo hacer que esos sentimientos dejen de rondarte. Pero quiero que sepas que no estás sólo en esto, ¿de acuerdo? Lo superaremos juntos, ¿bien?

―Odio estar así ―Kurt confesó con voz temblorosa―. No me quiero sentir así todo el tiempo.

―Puede no sentirse así ahora, pero prometo que mejorará mucho ―Burt dijo al instante―. Puede que no suceda mañana o la próxima semana ni la siguiente. Pero lo superarás, tan sólo prométeme que seguirás y no te rendirás. Veras que hay cosas buenas por delante esperándote.

―Lo sé ―Kurt dijo y secó sus ojos―. Y quiero esos buenos momentos. No sé como llegar a ese punto, pero quiero avanzar. Por lo tanto, mañana voy a tratarlo y conseguiré una cita con otro terapeuta a la brevedad ―Kurt dijo, sintiéndose determinado sobre esto―. Y quiero hablar con Isabelle. Una vez ella me dijo que solamente se es un verdadero neoyorkino si tienes un terapeuta para ayudarte a lidiar con la vida, por lo que está bastante bien con ello. Puede que me dé algún consejo. Al menos eso espero.

―Buena idea, hazlo ―Burt aprobó―. Pero ahora cuéntame lo que pasó anoche después que hablamos.

Kurt le contó sobre su desmayo en la pista de baile y la conversación con Genius.

―Genius piensa que soy anoréxico, pero no lo soy ―Kurt dijo―. Simplemente no tengo apetito y me olvido de comer cuando estoy nervioso.

―¡Tienes que comer! ―Burt insistió―. Y si lo olvidas, ¡tendré a Rachel haciéndote comer!

―Esa es probablemente una buena idea ―Kurt suspiró. Hablaron un poco más y por fin Kurt se refirió a otra cosa que lo estaba molestando―. Andrew me dijo que manipuló el voto, para que yo estuviera en buena posición cuando en realidad no lo estoy. ¿Y si es verdad? Si no es mi talento lo que me hace avanzar, entonces ¿cuál es el punto?

―No todo se trata de ganar o perder, Kurt.

―Simplemente quiero sea éxito mío ―Kurt dijo―. No quiero hacerlo bajo las reglas de Andrew.

―Odio decir esto y sé que te dije lo contrario ayer, pero quizás deberías dejarlo ―Burt dijo―. No quiero que ese imbécil juegue contigo.

―No lo dejaré porque Andrew sea un imbécil ―Kurt replicó firmemente―. No lo dejaré meterse conmigo. Nadie se mete con los Hummel, ¿cierto? La cuestión es que, me encanta ser desafiado en la competición. Adoro crear cosas con mis propias manos e ideas. Sí, a veces me pierdo pensando que no tengo oportunidad contra los otros, pero si voy a ser diseñador un día, tengo que competir con los otros cada día, por lo que este programa me preparará para el futuro. Quizás tienes razón y no se trata de ganar o perder. Si nada más al menos ganaré algo de experiencia.

―Esa es la actitud correcta, colega ―Burt dejó escapar una sonrisa aliviada―. Así es como deberías ver las cosas.

―Simplemente estoy preocupado de que me gane el odio de los televidentes. He tenido mi parte de ser odiado en el instituto. No quiero nada de eso ―Kurt dejó escapar un suspiro―. Genius me dijo que siempre habrá aborrecedores y que debería lidiar con ellos al no tratar con ellos.

―Ese Genius parece un chico inteligente.

―Él es inteligente y loco ―Kurt señaló―. Y esa es la receta para ser exitoso.

―¿Sabes que es lo que normalmente me ayuda cuando me siento mal? ―Burt preguntó―. Ayudar a otras personas. No me refiero a que debas ignorar tus propios problemas y evitar lidiar con ellos, sino que cuando ayudo a las personas me hace sentir útil y necesitado, y esa es una gran sensación, me hace feliz ver a otras personas felices. Así que cuando te sientas mal, intenta y ánima a alguien más. Te hará sentir bien a ti mismo.

―Lo tendré en mente ―Kurt dijo.

―En otro asunto, se suponía era una sorpresa, pero te lo voy a decir ahora ―Burt dijo―. Estoy planeando ir a New York para Navidad. Tiene mucho tiempo que te visité. Quiero que me muestres todos tus lugares favoritos y puedes llevarme a cualquier espectáculo de Broadway que te guste. Quiero llegar a conocer esa parte de tu vida y estoy esperando de verdad verte y ver como vives en New York. ¿Eso te gustaría?

―Me encantaría ―Kurt dijo con un relajado suspiro. No lo admitiría en voz alta, pero extrañaba a su padre, y extrañaba los abrazos de oso que su padre le daba para hacerlo sentir seguro. Era algo que esperar.

―Bien ―Burt dijo―, porque tengo un regalo sorpresa para ti y lo llevaré.

―Pensaba que la sorpresa era que ibas a venir.

―Sí, pero no iré con las manos vacías. Te daré algo que probablemente al principio no te va a gustar, pero te encantará con el tiempo, lo prometo.

―Oh cielos, espero que no tenga nada que ver con deportes, sabes, como esa vez que me diste todas esas cartas de baseball y querías que las coleccionara, pero las cambié en el parque infantil por ¿un par de muñecas Barbie? ¡Oh, que buenos tiempos! Ese Ken tenía el más fabuloso traje y me encantaba vestirlo con lindos y pequeños conjuntos que creaba de papel crepe y cinta adhesiva. Me pregunto si todavía tengo esos bocetos.

―No tiene nada que ver con algo relacionado a los deportes ―Burt prometió―. Y no hay muñecas involucradas ni papel crepe. Pero me lo pensé y creo que es algo que podrías necesitar en tu vida en este momento.

―¿Qué es? Dime ―Kurt dijo, intrigado.

―Tendrás que esperar ―Burt dijo―. Tan sólo un par de semanas más y probablemente me odiarás por lo mismo cuando lo veas.

―Estás haciendo un buen trabajo poniéndome curioso ―Kurt se rió.


¡Gracias por leer! :)

¿Alguna idea de lo que podría ser el regalo de Burt? :)

¡SonofLuffy, un millón de gracias por ser tan fabulosa, increíble e irremplazable!


* considero la expresión comprensible, por si acaso, la referencia que tengo sería: telerrealidad.

Gracias por leer. Gracias por comentar. Gracias por sus favorite/follow.